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Coalición Mundial por los Bosques
| Edición N°13:
julio de 2004 Contenido de esta edición:
Acerca de Cobertura Forestal Bienvenidos a la décimo tercera edición de Cobertura Forestal, el boletín de la Coalición Mundial por los Bosques (Global Forest Coalition - GFC). Esta coalición fue fundada por un grupo de ONGs y Organizaciones de Pueblos Indígenas (OPIs) para promover la participación informada de las ONGs y OPIs en las reuniones intergubernamentales relacionadas con los bosques. Cobertura Forestal se publica cuatro veces al año. Presenta informes sobre reuniones intergubernamentales importantes elaborados por distintas ONGs y OPIs y un calendario de futuras reuniones. Los puntos de vista expresados en este boletín no necesariamente reflejan la opinión de la Coalición Mundial por los Bosques, sus miembros fundadores o los editores. Para suscribirse en forma gratuita, póngase en contacto con Simone Lovera en: lovera1@conexion.com.py Ex
Silvis: sabiduría convencional Aquí vamos nuevamente. Para algunos gobiernos –especialmente aquellos de los países del norte que tienen pocos bosques o ninguno- la convención de los bosques de la cual se viene hablando desde 1992 es la convención “todopoderosa” de los bosques. La misma sería como un regalo de la comunidad internacional que aseguraría que los bosques sean protegidos y mejor manejados -para su propio beneficio, por supuesto. Para otros, la convención de los bosques propuesta es la convención “maldita” de los bosques. Hay gobiernos clave del sur que se oponen a cualquier acuerdo legalmente vinculante que pueda lesionar su derecho “soberano” al manejo de sus recursos naturales. Estos dos antagonistas tienen en realidad mucho en común. Si bien ambos reconocen que los bosques son valiosos, al mismo tiempo los destruyen, los manejan mal, se dedican a un mero juego de conservacionismo y los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales son apenas lindas palabras en sus discursos. Y aunque los dos tienen distinto punto de vista, su forma de razonar es igualmente mala. Los que proponen la convención de los bosques actúan como si creyeran que ésta puede rectificar todos los problemas de los bosques del mundo. Pero cómo podría lograrlo no está nada claro, ya que la mayoría de los que defienden la convención ya son parte de otros tratados y acuerdos cuyo fin es resolver estos problemas, pero que no lo hacen en absoluto. ¿La nueva convención podrá modificar los patrones de consumo y producción que llevan a la deforestación y la degradación de los bosques? ¿Podrá cambiar la naturaleza predatoria de la globalización? ¿Podrá asegurar el respeto a los derechos humanos, de los derechos de los Pueblos Indígenas y de las comunidades locales, y demás? “Vamos, no sea ingenuo”
es la respuesta. “¡Por supuesto que no pretendemos eso!” Los gobiernos del sur que se oponen a la convención de los bosques, por otra parte, a menudo asumen esta línea de pensamiento: “los del norte ya destruyeron sus bosques –y los nuestros- y ahora quieren que nosotros preservemos lo que queda para que el medio ambiente no sufra. ¿Es que nosotros no tenemos derecho al desarrollo?” Su razonamiento no es mejor que el de sus oponentes. La primera pregunta a hacerse es: ¿los bosques de quién y qué desarrollo? La mayor parte de los gobiernos que dicen defender los derechos de sus pueblos al desarrollo, han fracasado estrepitosamente en respetar los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales. Sus planes de desarrollo se limitan a intentos desesperados de reproducir la naturaleza predatoria de la vida de la mayoría de las sociedades industrializadas: sobre-explotación de la naturaleza y los pueblos para beneficio de unos pocos. En realidad, ya existe un acuerdo legalmente vinculante sobre los bosques, aceptado por más de 180 países, que consagra la conservación y el uso sustentable y el reparto equitativo de los beneficios que producen los bosques: el Convenio sobre Diversidad Biológica. Si se necesita un instrumento internacional legalmente vinculante, aquí está –ya existe. Falta que se apliquen ya sus principios, en forma coordinada, consultada y con la aprobación de los Pueblos Indígenas y otros pueblos de los bosques, empoderándolos y desmantelando los privilegios de aquellos poderes que persistentemente los han estado arrasando. Pero si los gobiernos realmente están tan ansiosos de negociar algo nuevo, pueden calmar su ansiedad en el próximo mes de julio cuando negocien el acuerdo que sucederá al Acuerdo Internacional de Madera Tropical (ITTA por sus siglas en inglés) de 1994.El ITTA fue negociado por primera vez en 1983 bajo los auspicios de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, para ayudar a los países productores y consumidores de madera tropical a fomentar la consulta y la cooperación; colaborar en la expansión, diversificación y mejora de las condiciones estructurales del comercio de madera tropical; promover la investigación y el desarrollo en el manejo de los bosques y el uso de la madera; y promover nuevas políticas nacionales para utilizar y conservar los bosques tropicales y sus recursos genéticos y mantener el equilibrio ecológico. La versión renegociada del ITTA de 1994 estableció un fondo para ayudar a asegurar que para el año 2000.las exportaciones de madera de los miembros provinieran de fuentes sustentables Este acuerdo, que está previsto termine el 31 de diciembre de 2006, ha sido, por decirlo benévolamente, solo parcialmente exitoso. Debería ser rediseñado como forma de ayudar a asegurar que los países consumidores asuman su responsabilidad en el papel que les cabe en este comercio que sigue siendo no sustentable. Los países participantes podrían comenzar por poner a salvo de las garras de la Organización Mundial del Comercio, la integridad de los bosques que todavía existen. Y podrían centrarse en las necesidades de los pequeños productores comunales en vez de continuar regalando privilegios injustificables a los prósperos actores transnacionales y sus prácticas no sustentables UNFF, CMNUCC
e ITTO: la necesidad de dejar atrás las plantaciones La creciente y cada vez más
generalizada oposición a las plantaciones de monocultivo de árboles
ha despertado la reacción de los grupos de presión a favor
de las plantaciones, que ocupan todos los foros disponibles para promover
su propia agenda. ¿Cómo es que estos tres foros, con sus diferentes agendas, se han transformado en vehículos de promoción de las plantaciones industriales? En el caso del UNFF, el apoyo a las plantaciones –definidas como “bosques”- es claramente el resultado del exitoso lobby practicado por la industria de las plantaciones en combinación con la presencia de los intereses creados a nivel del sector forestal. También los gobiernos también han estado dispuestos a promover las plantaciones de monocultivo de árboles en el UNFF, ya que la “expansión de la cobertura forestal” que proporcionan las plantaciones disimula el hecho de que esos gobiernos actúan en contra del mandato del UNFF de conservación de los bosques. En la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, el cuadro es diferente. Aquí los principales actores del lobby provienen de la industria petrolera, que desea impedir cambios excesivos en el uso de los combustibles fósiles. Pero las Grandes Petroleras y los Grandes Plantadores se las han ingeniado para encontrar una “solución” común, que conforma las metas de ambas: plantar árboles para absorber el dióxido de carbono liberado por la quema de combustibles fósiles. Una solución donde es todo ganancia para ellos, aunque la contrapartida es todo pérdida para la humanidad en su conjunto. El caso de la ITTO nuevamente es diferente. Tanto el nombre de la organización como su integración por países productores y consumidores de madera tropical, refleja el hecho de que los bosques tropicales son considerados principalmente como madera. Aunque en teoría la ITTO debería estar interesada en asegurar la continuidad del suministro de madera tropical, en la práctica ha hecho la vista gorda a la destrucción de los bosques en la mayoría de los países productores, para saciar los modelos no sustentables de uso de madera tropical en los países consumidores. Como consecuencia, la ITTO también dedica creciente atención a la sustitución de los bosques diversos que han sido destruidos por interminables filas “productivas” de árboles comerciales. Si se permite que suceda, el siguiente paso implicará amenazas aún mayores: el reemplazo de las variedades de árboles que existen –nativas y exóticas- por organismos vivos modificados genéticamente. Este camino ya ha sido aceptado por la Convención sobre Cambio Climático, que sostiene que las plantas transgénicas mejorarán la eficiencia de los “sumideros de carbono”. Aunque los organismos que se promueven parecen árboles, no se sabe cuáles serán sus efectos sobre la sociedad y el medio ambiente. Resulta evidente que el UNFF debería haberse hecho eco de la solicitud presentada en el UNFF4 por un gran número de ONGs de prohibir los árboles transgénicos. Pero, como era previsible, el UNFF todavía no ha respondido. Si el UNFF, la CMNUCC y la ITTO se han salido de rumbo, ¿qué deberían estar haciendo? Es evidente que el mandato del UNFF exige dejar atrás las plantaciones –que destruyen los bosques y los medios de sustento de los pueblos que habitan los bosques- y comenzar a trabajar para crear un ambiente favorable al manejo comunitario de bosques, como forma de avanzar hacia una real conservación de los bosques. La Convención sobre Cambio Climático debería apoyar este mismo enfoque –como medio de asegurar que los bosques sigan actuando como reservorios de carbono- y al mismo tiempo debería crear condiciones que permitan abandonar la energía proveniente de los combustibles fósiles tan rápidamente como sea posible. Entre tanto, la ITTO, debería dejar de lado la explotación forestal industrial y en su lugar apoyar los esfuerzos comunitarios de manejo sustentable de los bosques, como forma de asegurar un suministro a largo plazo de madera tropical, extraída en forma que a la vez promueva la equidad social y favorezca al medio ambiente. Los participantes de los tres foros –al igual que todos los promotores de las plantaciones- deberían hacerse eco de la reciente publicación del Centro Internacional de Investigación Forestal (CIFOR) titulada: "Fast-Wood Forestry: myths and realities" (2003) (Forestación de madera rápida: mitos y realidades). Independientemente de las diferencias que podamos tener con esta investigación, ciertamente se trata de un gran paso adelante en la dirección correcta. Los autores, C. Cossalter y C. Pye-Smith, concluyen que los gobiernos deberían “adoptar un enfoque de paisaje para el desarrollo de las plantaciones. No deberían considerarse las inversiones de empresas privadas en plantaciones, ni darse autorización para establecerlas, si se puede demostrar que las plantaciones no permiten la obtención de la gama completa de bienes y servicios que brinda un bosque a nivel de paisaje”. Si es probable que una plantación afecte adversamente el ciclo hidrológico o reduzca la calidad del agua, Cossalter y Pye-Smith argumentan que la misma no debería establecerse. De la misma forma “no deberían establecerse plantaciones que afecten adversamente a las comunidades locales; si, por ejemplo, es probable que conduzcan a una pérdida neta de empleo, o que las comunidades locales se vean privadas de la leña, de las tierras de pastoreo y otros bienes o servicios de los cuales dependen. Todos estos factores deben ser considerados en conjunto, no independientemente, ya que pueden existir compensaciones que sean aceptables. En cualquier caso, es necesario que las comunidades locales y otras partes interesadas, se involucren al comienzo mismo de la planificación y el desarrollo. Finalmente debemos enfatizar que debería existir una presunción contraria a cualquier plantación que produzca pérdida de bosque primario, bosque secundario con significación ecológica u otros ecosistemas importantes”. UNFF-4:
otra vez se frustran las esperanzas Las dos semanas de la cuarta sesión del Foro de las Naciones Unidas sobre Bosques (UNFF-4) celebrada del 3 al 14 de mayo de 2004 en Ginebra, significaron una gran decepción para muchos participantes, la culminación de tres años de frustraciones ante la ausencia de democracia y efectividad en el Foro. En particular, este encuentro frustró las esperanzas de los Pueblos Indígenas que habían esperado ser reconocidos como los “titulares de derechos” al menos en el sentido mínimo que recoge el Convenio sobre Diversidad Biológica o la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza, y poder tener una incidencia real en la redacción de las resoluciones referidas a aquellos temas centrales desde su perspectiva. Por ejemplo, los Pueblos Indígenas vieron como arrogantemente se dejaron de lado sus puntos de vista en la resolución final sobre aspectos sociales y culturales de los bosques, en la cual no se mencionan ni los derechos de los pueblos indígenas a sus tierras ni al manejo comunitario de bosques. Como observara el boletín Earth Negotiations Bulletin, la inclusión de una única “débil referencia a los Pueblos Indígenas … sirvió para reforzar la percepción de que el UNFF no refleja las preocupaciones de la sociedad civil”. Los Pueblos Indígenas también vieron marginadas sus opiniones y fueron excluidos durante las negociaciones de la resolución sobre el conocimiento tradicional relacionado con los bosques, que no se adoptó debido a desacuerdos sobre el texto. Los representantes indígenas ante el Foro Permanente de las Naciones Unidas sobre Cuestiones Indígenas están argumentando que las discusiones sobre este tema deben tener lugar en un foro sobre derechos humanos. El “diálogo entre las partes interesadas” (MSD) en el UNFF-4 también fue decepcionante, terminando en nada más que una serie de declaraciones sin efecto alguno. Lo que dijeron los indígenas y otros representantes de la sociedad civil no se incorporó en las resoluciones finales, lo que sugiere que el MSD constituyó una mera formalidad cuyo objetivo fue distraer la atención de la verdadera acción, que se desarrolló en otra parte. En el futuro, es necesario que los pueblos indígenas sean reconocidos como titulares de derecho sobre los bosques y no como simples partes interesadas, y que se asegure su plena y efectiva participación. Los Pueblos Indígenas no están contra el proceso del UNFF. No quieren matarlo, sino reformarlo totalmente para que pueda realizar su función en forma más efectiva y para que cumpla con su mandato. Desde el comienzo mismo, las organizaciones de Pueblos Indígenas han propuesto mejoras al proceso. Lamentablemente sus opiniones y críticas nunca han sido tenidas en cuenta. Los participantes que no toman al UNFF en serio son, por el contrario, los gobiernos, que ni siquiera se dignan a informar cómo han implementado sus países las propuestas de los predecesores del UNFF, el Panel Intergubernamental sobre Bosques y el Foro Intergubernamental sobre Bosques. Es la actitud de estos gobiernos y no la de los Pueblos Indígenas la que ensombrece el futuro del proceso. Esperemos que el UNFF-5 haga una revisión radical de todo el proceso. Las organizaciones de los Pueblos Indígenas no deben demorar un minuto en comenzar a trabajar hacia esta meta tan difícil como valiosa. Para obtener mayor información visite el sitio: http://www.un.org/esa/forests Ramificaciones:
el Caucus Mundial se abre paso en el UNFF Como bien saben muchos miembros del Caucus Global sobre Manejo Comunitario de Bosques por haberlo experimentado de primera mano, confiar en los gobiernos no es siempre la mejor estrategia para que las cosas se concreten. Los resultados llegan cuando las comunidades locales y los Pueblos Indígenas defienden sus derechos y asumen sus responsabilidades en el manejo, uso y control de sus bosques. De todas formas, once miembros del Caucus se tomaron el trabajo en mayo pasado en Ginebra de presentar una importante declaración al plenario de la cuarta sesión del Foro de las Naciones Unidas sobre Bosques (UNFF4). La declaración instaba a los gobiernos a poner en práctica las cinco principales Propuestas para la Acción del Panel Intergubernamental sobre Bosques y el Foro Intergubernamental sobre Bosques –los predecesores del UNFF- que son significativas para el manejo comunitario de bosques y los derechos comunitarios. Un centro particular lo constituyó la Propuesta 66 del IFF que solicita a los gobiernos que voluntariamente “usen los programas nacionales de bosques … u otros programas pertinentes para involucrar a los Pueblos Indígenas y las comunidades locales y las mujeres en la participación en la formulación y la implementación de medidas que apunten a proteger sus derechos y privilegios en relación a la protección de sus derechos y privilegios en relación a las tierras boscosas, el conocimiento tradicional relacionado con los bosques y los recursos biológicos de los bosques”. Los resultados, sin embargo, fueron decepcionantes. Muchos países no reconocieron el tema durante las discusiones sobre Conocimiento Tradicional Relacionado con los Bosques (CTRB), especialmente Canadá, que no fue capaz de acordar sobre las referencias a los derechos de los indígenas y las comunidades locales. El hermano mayor de Canadá –EE.UU.- fue igualmente reticente, al sugerir que solo se necesita facilitar el aumento del acceso al CTRB –como si un mayor acceso realmente fuera a ayudar en la “protección de los derechos y privilegios” de los Pueblos Indígenas y las comunidades locales y las mujeres. Tampoco el UNFF4 obtuvo muchos elogios de parte de otras tiendas. El UNFF “ha fracasado en su objetivo”, concluyó el boletín Earth Negotiations Bulletin. “La continuación de este proceso en su forma actual no es ni políticamente viable ni deseable”. Según el Earth Negotiations Bulletin, el UNFF necesitará descubrir “cómo poner en marcha la voluntad política de los gobiernos” para “inducir a la acción en los hechos”. Pero, a juicio de muchos observadores, sería mejor dejar a los gobiernos subidos a sus altos pedestales en Ginebra y adentrarse ellos mismos en el mundo real para realizar los cambios significativos respecto de quién controla y quién se beneficia de los llamados bosques “nacionales”. Los 11 participantes del Caucus, sin embargo, se las ingeniaron para obtener mucho provecho de su participación en el UNFF4, incluyendo la colaboración con la Alianza de Pueblos Indígenas, la generación de redes y un curso superintensivo de relaciones internacionales. A continuación tres miembros del Caucus explican qué consideran positivo y negativo de esta experiencia. Freddy Molina es miembro de la dirección de la Asociación Coordinadora Indígena y Campesina de Agroforestería Comunitaria Centroamericana, una organización comunitaria sin fines de lucro con base en América Central, que reúne asociaciones, sociedades cooperativas, federaciones y organizaciones de base dirigidas por pequeños y medianos productores agroforestales, pueblos indígenas y campesinos. Apsara Chapagain es vicepresidente de la Federación del Grupo de Usuarios de Bosques Comunitarios de Nepal, una red nacional de grupos de usuarios de bosques creada en 1995. Johnson Ginger es miembro de la dirección de bosques comunitarios de Bamfield-Huu-ay-aht en la costa oeste de la isla de Vancouver, Columbia Británica, Canadá, una organización gestionada conjuntamente por la comunidad de Bamfield y la Primera Nación Huu-ay-aht. ¿Es ésta su primera participación en el UNFF? ¿Qué les pareció? ¿Cuáles eran sus expectativas respecto del UNFF? ¿Creen que fue un tiempo bien aprovechado? Johnson: Esta fue mi primera participación. Significó un estímulo para seguir defendiendo el manejo comunitario de bosques, informar a mis asociados, colegas, amigos etc., que debemos trabajar hacia bosques comunitarios que sustituyan a las grandes concesiones de madereo que se otorgan a las grandes corporaciones. Me hizo darme cuenta de cómo estamos haciendo un muy mal negocio, especialmente en Columbia Británica, donde el gobierno virtualmente ha regalado enormes cantidades de bosque a Weyerhaeuser. Llegan talan todo y se lo llevan. Se pierden puestos de trabajo, puestos de trabajo canadienses que necesitamos. No me di cuenta antes de llegar al UNFF de la magnitud de todo esto. Fue un tiempo muy bien aprovechado –al menos mitad y mitad. Yo soy nuevo en esto y no me sentía muy bien preparado. Pero solamente haber podido vivir la experiencia, creo que me ha permitido comenzar a apreciar el cuadro más general, y quizás también cómo puedo involucrarme más con la defensa activa de nuestros principios a nivel nacional y mundial. Por otro lado, la reunión estuvo llena de agradecimientos y felicitaciones -¡esta parte no fue precisamente el mejor uso de mi tiempo! Apsara: Esta fue mi primera vez en el UNFF. El proceso es satisfactorio en general. El intercambio de experiencias intercontinental, y el aprendizaje con pueblos indígenas es realista y útil para poderlo traducir en la práctica en nuestro contexto nacional. Hubo muchos materiales de lectura, y se apreció la coordinación entre distintos países en el mismo campo. Pero si hubiera discusiones sistemáticas y organizadas de los participantes sería mucho más beneficioso todavía. Recomendaría que esta conferencia tuviera un mejor manejo del tiempo. Freddy: Esta fue mi segunda vez en el UNFF. Este proceso es bueno pero podría ser mucho mejor. Tuve la oportunidad de presentar una ponencia sobre nuestra experiencia. Creo que mi experiencia ha fortalecido a aquellos de nosotros que siempre hemos creído que la mejor forma de salvar nuestros bosques es la participación de las comunidades en el manejo sustentable. También pude demostrar que la experiencia guatemalteca debe ser tenida en cuenta. ¿Cuál es el tema más importante que se discute en el UNFF? Johnson: Me pareció que el Conocimiento Tradicional Relacionado con los Bosques fue realmente un tema importante. Estaba hablando con una de nuestras ancianas el otro día, y me decía que si perdíamos nuestro bosque primario, ¿cómo íbamos a hacer para traspasar ese conocimiento? El bosque primario y el bosque secundario constituyen ecosistemas diferentes. Si perdemos el bosque primario, perdemos el conocimiento. Esto significaría la pérdida de conocimiento de varias generaciones. Estar interesado en el conocimiento no alcanza; necesitamos al bosque que lo acompaña. Si llegásemos a perderlo –bueno, eso debería ser contrario a la ley. Si tuvieran que mandarle un mensaje al UNFF respecto a una recomendación para la acción ¿cuál sería? Freddy: Recomendaría el diálogo comunitario en todo el mundo y unir fuerzas para lograr el apoyo internacional directo, no a través de intermediarios. También debemos asegurarnos siempre de que las nuevas alianzas, las comunidades y otros grupos tengan planes estratégicos que apunten al verdadero empoderamiento de las comunidades; debemos poner fin al hacer dinero a partir de la ignorancia y la pobreza de nuestros pueblos. Apsara: Deberían generarse mecanismos que permitieran la puesta en práctica de las acciones recomendadas por la conferencia. Los puntos recomendados deberían ser llevados a los hechos rápidamente. Los bosques comunitarios de Nepal lideran en la práctica y esto podría compartirse en todo el mundo. En este sentido, el UNFF podría jugar un rol como mediador. Johnson: El UNFF también puede actuar para ayudarnos a presionar a nuestros gobiernos, o a presionarlos para que cumplan con sus compromisos –y asegurar que las cosas se hagan correctamente. Es muy malo que tenga que ser de esta forma … pero los gobiernos no parecen poder hacerlo por sí mismos. Hacen mucho dinero con “las principales partes interesadas”, como Weyerhaeuser. Me doy cuenta porqué no quieren cambiar. Estamos negociando un tratado para sacar una parte de nuestro territorio tradicional de manos de Weyerhaeuser y pasarlo nuevamente a nuestras manos. Irónicamente tenemos que probar a las poderosas partes interesadas que somos capaces de manejar este bosque –¡eso, a pesar de lo bien que lo hicimos antes de que Macmillan Bloedell y Weyerhaeuser llegaran! Para obtener más información
sobre el Caucus Global sobre Manejo Comunitario de Bosques (Global CBFM
Caucus) visite el sitio: http://www.forestsandcommunities.org Descentralizar
el manejo de bosques Cómo descentralizar la toma de decisiones sobre los bosques fue el tema de un exitoso taller internacional organizado entre el 27 y el 30 de abril en Interlaken, Suiza. El taller, auspiciado por Indonesia y Suiza, en cooperación con el Centro Internacional de Investigación Forestal (CIFOR) y otros gobiernos, reunió a casi 200 expertos de 50 países y 30 organizaciones, en la discusión de cómo cuidar mejor de los bosques durante el proceso de descentralización que tiene lugar actualmente en unos 60 países. Los participantes discutieron tanto qué es lo que la descentralización puede aportar al manejo de bosques como qué le puede aportar el manejo de bosques a la descentralización. El taller consistió en las presentaciones por parte de los participantes de sus propias experiencias en descentralización, discusión en mesa redonda sobre federalismo y bosques comunitarios, y otros eventos paralelos y grupos de trabajo. También se organizaron visitas de campo para explorar el rol de los propietarios privados y las comunidades locales en la descentralización en distintas partes de Suiza. En una mesa redonda sobre comunidades locales, Arvind Khare de Forest Trends enfatizó que las comunidades locales son a la vez propietarias de una mayoría de bosques y los más grandes inversores en el manejo comunitario. Según Khare, la creciente demanda de productos de bosques certificados y una cada vez mayor atención al manejo sustentable de los bosques podría significar un florecimiento de los bosques controlados por las comunidades, pero para poder manejar con éxito los bosques, las comunidades necesitan la seguridad de la tenencia, ingresos derivados de impuestos, poder de decisión y acceso a los mercados. Hannah Wittman de la Universidad de Cornell habló sobre el impacto del reciente proceso de descentralización en Guatemala sobre las comunidades locales, haciendo hincapié en el conflicto entre las prácticas tradicionales comunitarias de manejo de bosque y el manejo técnico de los proyectos de bosques nacionales. Dijo que los grupos de manejo local deberían poder participar formalmente en la toma de decisiones de políticas sobre bosques y en el desarrollo de las sanciones gubernamentales al respecto. Adolino Saway de la Unidad de Gobierno Local de Filipinas planteó que la descentralización del manejo de áreas protegidas en su país ha enfrentado problemas que incluyen la falta de colaboración entre las distintas agencias, la sub-representación de las comunidades locales en la dirección del manejo de las áreas protegidas, y el riesgo de abuso por parte de los miembros educados de los grupos locales. La participación decidida de los actores locales y la capacidad de desarrollo, resultan claves para lograr una descentralización efectiva, agregó. En un innovador evento paralelo sobre descentralización en la Comunidad de Estados Independientes (CIS por sus siglas en inglés) y en los países de Europa del Este, los participantes acordaron que la reforma de los bosques fue un tema que involucró muchos sectores y exigió un consenso político, la buena voluntad de los gobiernos nacionales para cooperar con las autoridades provinciales y locales, una división clara y equitativa de las responsabilidades y los recursos financieros, un sistema de rendición de cuentas claro, y marcos legales para reformar la propiedad de los bosques y la autoridad sobre los usos, la protección y la renovación de los mismos. Los países de Europa del Este y la ex-Unión Soviética tienen estructuras de propiedad diversas, y si bien algunos ya han modificado sus leyes para adaptarlas a las nuevas condiciones económicas, sus gobiernos centrales tendrán que seguir jugando roles fuertes en el manejo de los bosques. Los elaboradores de políticas, los burócratas, los actores del sector forestal y el público en general, todos quieren más información sobre el manejo de los bosques. Durante la discusión sobre el informe de la reunión, los participantes se pusieron de acuerdo en las siguientes recomendaciones: • Desarrollar un entendimiento común de la descentralización en el sector forestal y ayudar a difundir la información al respecto; • Formular enfoques para mantener las áreas protegidas y a la vez permitir el uso tradicional por parte de los pueblos indígenas y locales y los habitantes de los bosques; • Desarrollar principios de subsidiaridad (toma de decisiones en el nivel más bajo posible) para el manejo y el uso de los bosques; • Desarrollar principios para elegir instituciones que puedan representar en forma equitativa a los pobladores locales; • Fomentar la compensación justa por los servicios del bosque, incluso a través de mecanismos de mercado; • Analizar las implicancias de la descentralización para los Programas de Bosques Nacionales e identificar estrategias que les permitan abordarlas; • Fortalecer la capacidad de las partes interesadas, particularmente a nivel local, a través de asociaciones y métodos que se basen en el conocimiento existente; • Promover la participación de las ONGs y otros grupos principales como socios importantes en la planificación, monitoreo e implementación de la descentralización. Para obtener mayor información visite el sitio: http://www.iisd.ca/sd/forest/sdlak/ Informes sobre otras reuniones relacionadas con los bosques
¿Cómo se mide cuánta cantidad de gas de efecto invernadero que se libera como resultado de la degradación es en realidad producto de la acción humana? ¿Cómo se mide cuánto dióxido de carbono proveniente de la quema de combustibles fósiles realizada en el norte podría ser absorbida por una plantación de árboles en el sur en el marco del Mecanismo de Desarrollo Limpio? ¿Cómo se mide cuánto carbono se podría almacenar en la madera cosechada y por cuánto tiempo? De estas preguntas se ocuparon los organismos subsidiarios de la Convención Marco sobre Cambio Climático durante más de una semana -entre el 16 y el 25 de junio- en Bonn, Alemania. Las metodologías de contabilización surgidas de uno de los organismos –el Organismo Subsidiario de Asesoramiento Científico y Técnico- darían un fuerte dolor de cabeza a cualquier profesor de física. Los países del sur en el Organismo Subsidiario para la Implementación, sin embargo, tuvieron una respuesta más directa a la tortuosa cuenta de números cada vez más compleja que exige el Protocolo de Kioto. La respuesta fue que simplemente no había ninguna posibilidad de que alguna vez pudieran ser capaces de realizar los inventarios nacionales de carbono que demanda el Protocolo, sin importar cuanto dinero se envíe al rápidamente creciente sector que obtiene sus ingresos de contar, verificar, monitorear y calcular los flujos de carbono hacia y desde los árboles y otras fuentes potenciales de emisión. Este dilema de complejidad-simplicidad también lo enfrentan los proyectos de pequeña escala del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL). Por una parte, las metodologías de contabilización y monitoreo para los proyectos de MDL deben ser capaces de rendir números determinados, precisos, ciertos, a prueba de futuro, que indiquen cuánto carbono realmente absorberá el proyecto. Por otra parte, las metodologías necesitan ser fáciles y simples para asegurar que los costos del proyecto no superen el techo. Si este dilema no se puede resolver, entonces las presiones aumentarán para que el MDL solo financie grandes proyectos como los monocultivos industriales a gran escala. Estos dilemas han llevado a algunos observadores a concluir que una forma más simple de mitigar el cambio climático podría ser solo “centrarse en las fuentes renovables de energía, y evitar las trampas de una contabilización excesivamente compleja, que en última instancia podría contribuir muy poco a la mitigación del cambio climático” según el boletín Earth Negotiations Bulletin. Puede que valga particularmente la pena escuchar esta conclusión, teniendo en cuenta que se espera que la próxima Conferencia de las Partes de la Convención sobre Cambio Climático, en diciembre de 2004, considere seriamente la forma general que adoptará el próximo Protocolo de la Convención –que se requiere con urgencia, ya que en términos generales se reconoce que las obligaciones del Protocolo de Kioto son insuficientes para prevenir el peligroso cambio climático. Un futuro Protocolo obligaría a los países del sur a reducir sus emisiones –tomando en cuenta, esperemos, la equidad climática y la deuda de carbono existente de los países industrializados. Pero está muy cuestionado si los países del sur serán capaces de monitorear y calcular las emisiones causadas por la deforestación y la degradación de los bosques. Para obtener más información, visite el sitio: http://www.unfccc.int
La biomasa y otras fuentes de energía renovables, en combinación con el aumento de la eficiencia energética, son elementos cruciales para el futuro de la energía, de acuerdo a la Declaración Ministerial de la Conferencia Internacional de Energías Renovables, que tuvo lugar del 1 al 4 de junio en Bonn, Alemania. En la reunión de Bonn participaron representantes gubernamentales de 154 países, que acordaron apoyar la energía renovable a través de mayores recursos financieros, generación de capacidad, investigación y tecnología, liberalización del mercado y un programa de acción internacional consistente en asociaciones voluntarias (proyectos conjuntos de empresas comerciales e industriales, ONGs, gobiernos y otras partes interesadas) y otras acciones unilaterales. La biomasa constituye una fuente extremadamente importante de energía renovable para la población rural pobre de los países en desarrollo. Mejores tecnologías de biomasa y su uso generalizado, como cocinas y estufas eficientes podrían reducir la pobreza, mejorar las condiciones de vida y la salud de mujeres y niños, mitigar el cambio climático y reducir la degradación de los bosques y la desertificación. Sin embargo, los proyectos de biomasa también puede producir impactos sociales y ambientales devastadores. Uno de estos casos, Plantar, un proyecto de plantación de árboles y de hierro colado alimentado a carbón vegetal realizado con apoyo del Banco Mundial, recibió el Premio Treetetanic de la Coalición Mundial por los Bosques en diciembre de 2003, por sus impactos negativos sobre las comunidades locales y su medio ambiente en el estado de Minas Gerais, Brasil. Lamentablemente la Conferencia de Energías Renovables no abordó los problemas de las plantaciones de monocultivo de árboles a gran escala para la producción de biomasa, ni tampoco otras formas de energía renovables que son social y ambientalmente no sustentables, como las grandes represas hidroeléctricas. Para obtener más información
sobre la conferencia, visite el sitio: http://www.renewables2004.de Calendario de Reuniones relacionadas con los Bosques Se puede acceder a más información sobre estas y otras reuniones intergubernamentales en: http://www.iisd.ca/linkages • La trigésimo sexta sesión del Consejo Internacional de las Maderas Tropicales tendrá lugar del 20 al 23 de julio en Interlaken, Suiza. A continuación se celebrará la Conferencia de las Naciones Unidas para la Negociación de un Acuerdo Sucesor al Acuerdo Internacional de las Maderas Tropicales que tendrá lugar entre el 26 y el 30 de julio en Ginebra. Para obtener mayor información, visite el sitio: http://www.itto.or.jp • El Grupo de Ad Hoc de Expertos del Foro de las Naciones Unidas sobre Bosques, establecido bajo el mandato de Considerar y Eventualmente Recomendar Parámetros de un Mandato para el Desarrollo de un Marco Legal sobre Todos los Tipos de Bosques, se reunirá entre el 6 y el 10 de setiembre en Nueva York, EE.UU. Para obtener más información visite el sitio: http://www.un.org/esa/forests • La décimo tercera Conferencia de la Partes de la Convención sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre tendrá lugar del 2 al 14 de octubre de 2004 en Bangkok, Tailandia. La asamblea discutirá, entre otros temas, un control más estricto del comercio de madera de ramín (Gonystylus bancanus) y de agar (Aquilaria malaccensis). Para obtener mayor información visite el sitio: http://www.cites.org • **La décima Conferencia de las Partes de la Convención Marco sobre Cambio Climático tendrá lugar del 6 al 17 de diciembre de 2004 en Buenos Aires, Argentina. La reunión discutirá el futuro del mecanismo sobre el clima y temas relacionados con el Protocolo de Kioto incluyendo procedimientos simplificados para proyectos de pequeña escala relacionados con los bosques, en el marco del Mecanismo de Desarrollo Limpio. Para obtener mayor información visite el sitio: http://unfccc.int • La trigésimo séptima sesión del Consejo Internacional de las Maderas Tropicales tendrá lugar del 13 al 18 de diciembre en Yokohama, Japón. Para obtener más información visite el sitio: http://www.itto.or.jp (**Reuniones en las cuales la Coalición Mundial por los Bosques puede facilitar la participación de OPIs y ONGs del sur.) Esta publicación ha sido posible gracias a la contribución financiera de Netherlands Development Assistance.
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