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Coalición Mundial por los Bosques
| Edición N°14:
diciembre de 2004 Contenido de esta edición:
Acerca de Cobertura Forestal Bienvenidos a la décimo cuarta edición de Cobertura Forestal, el boletín de la Coalición Mundial por los Bosques (Global Forest Coalition - GFC). Esta coalición fue fundada por un grupo de ONGs y Organizaciones de Pueblos Indígenas (OPIs) para promover la participación informada de las ONGs y OPIs en las reuniones intergubernamentales relacionadas con los bosques. Cobertura Forestal se publica cuatro veces al año. Presenta informes sobre reuniones intergubernamentales importantes elaboradas por distintas ONGs y OPIs y un calendario de futuras reuniones. Los puntos de vista expresados en este boletín no necesariamente reflejan la opinión de la Coalición Mundial por los Bosques, sus miembros fundadores o los editores. Para suscribirse en forma gratuita, póngase en contacto con Simone Lovera en: lovera1@conexion.com.py Ex Silvis:
Optimismo ingenuo En octubre pasado todos nos enteramos de la buena noticia: Rusia iba a ratificar el Protocolo de Kioto. Y era realmente una buena noticia –o por lo menos no completamente mala. Sin embargo, hay algunos problemas. Uno de ellos es que la entrada de Rusia al acuerdo, permitirá a otros países industriales contaminar aún más y demorar su transición hacia sistemas de energía sustentables. ¿Por qué? Porque a Rusia se le otorgaron muchos derechos de contaminación por el solo hecho de haber sufrido un colapso económico alrededor de 1990. En el marco del Protocolo de Kioto, Rusia podrá vender esos derechos en todo el mundo. Éste es solamente uno de los factores que hace del acuerdo una apuesta peligrosa: no se puede ser tan flexible cuando se juega con cosas que no tienen repuesto. El Protocolo y su implementación han sido modelados por intereses comerciales. Los negociadores se han asegurado de que no se hará nada, a menos que ciertos tipos de corporaciones se beneficien, sin importar ninguna catástrofe climática en ciernes. No es sorprendente que tantas personas duden de la viabilidad del Protocolo. Después de todo, si hablamos de beneficios para el medio ambiente de la humanidad, los antecedentes del sector privado son negativos, virtualmente en todos los aspectos. Cuando se talan los bosques para obtener su madera, se plantan monocultivos en las áreas menos apropiadas, o se modifican genéticamente los cultivos alimentarios y los árboles y no importan las consecuencias, los que mandan son los intereses creados y el “poder del dinero”. ¿Y los gobiernos? ¿Están haciendo lo suficiente? ¿Garantizará el Protocolo de Kioto que los políticos ajusten las economías aunque solo sea un poco, para dar cabida a las exigencias del cambio climático? Los mensajes que recibimos hasta ahora son negativos. En vez de resolver combatir el consumo dilapidador, por ejemplo, los gobiernos se proponen producir cantidades infinitas de “bio-energía”. Este nuevo combustible no es, como afirman, inocente o benigno. Después de todo, el sustrato para producir la biomasa, será a menudo el espacio donde la gente produce los alimentos. Por supuesto, que mucha de esta gente estará muy lejos. Los gobiernos de los países industrializados parecen imaginar que el “espacio” está siempre en otros países –la compañías de energía holandesas, por ejemplo, están desarrollando planes que requerirían plantar monocultivos en millones de hectáreas de tierra en Brasil. ¿Recuerdan el escándalo de Plantar (ver Cobertura Forestal 13)? Multiplíquenlo por veinte. En resumen muchos gobiernos sueñan con complementar el petróleo con otros combustibles baratos, creados sobre las tierras de otros pueblos. Estos sueños no responden a un interés común de luchar contra el cambio climático, sino al interés comercial de adaptarse a un nuevo negocio, el negocio climático –que no es lo mismo. En un mundo perfecto, la implementación del Protocolo de Kioto generaría una reducción de las emisiones de los países industrializados de alrededor de un cinco por ciento. Esto no es suficiente. Según estimaciones científicas conservadoras, habría que pensar en un nivel de entre 60 y 80 por ciento. Y no es que sea probable que el Protocolo se implemente tal como está planeado. Las emisiones, no solo no han caído, sino que se han incrementado al menos en un 10 por ciento desde 1990 a raíz a la negligencia de los gobiernos, la falta de reformas económicas, y los estilos de vida irresponsables. No obstante, todavía hay motivo para ser optimistas. De aquí al 2012 pueden ocurrir suficientes desastres como para convencer a los poderosos y a sus gobiernos de que es efectivamente necesario implementar la Convención Marco sobre Cambio Climático acordada en 1992, sin que nadie –ni siquiera los ricos- pueda escapar de las reglas de juego. Es difícil resistir la sensación de que “al final todo va a estar bien, y si no es así, no será el fin”. Aunque pensándolo mejor, esto podría ser un poco laxo. Nada va a reemplazar la necesidad de sustituir el modelo de desarrollo nocivo que dio origen a este embrollo en primera instancia. En muchos casos, la adaptación a las nuevas condiciones no será factible porque el ritmo desenfrenado del cambio no lo permitirá. Es tiempo de enfrentar la realidad y comenzar a implementar las recomendaciones y los compromisos que nos hicieron ser optimistas en primer lugar. Si algunos países pudieran destinar a hacer frente al cambio climático, el dinero que vuelcan a financiar la guerra, entonces –y sólo entonces- nos podríamos considerar verdaderamente optimistas y no simplemente ingenuos. Árboles
genéticamente modificados: un paso adelante… en la dirección
equivocada Hasta ahora, el debate intergubernamental sobre los organismos genéticamente modificados o transgénicos (OGMs) se ha enfocado más en los cultivos agrícolas que en los árboles transgénicos. Esto es entendible, porque los cultivos transgénicos ya están siendo plantados comercialmente en muchos lugares en todo el mundo, tanto para el consumo humano como para el consumo animal, con las potenciales amenazas para la salud humana que implican. Sin embargo, eso no significa que los árboles transgénicos sean menos peligrosos que los cultivos transgénicos. Según un informe muy reciente del Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales y Amigos de la Tierra Internacional, “Árboles geneticamente Modificados: La Amenaza Definitiva para los Bosques”, que será presentado en la décima Conferencia de las Partes de la Convención Marco sobre Cambio Climático en diciembre de 2004, los árboles transgénicos representan una amenaza en ciertos aspectos más grave que la que representan los cultivos transgénicos. La razón: los árboles viven más que los cultivos agrícolas y con frecuencia sufren cambios metabólicos muchos años después de ser plantados. Esto significa que tienen más probabilidades que los cultivos de sufrir efectos imprevistos a raíz de la manipulación genética durante su vida. Además, los árboles de plantación más requeridos para la modificación genética están mucho menos domesticados que los cultivos –y por ende tienen más probabilidades que estos últimos de “contaminar” a sus primos relativamente silvestres. A la probabilidad de desastre se agrega el hecho de que el conocimiento de los científicos de los ecosistemas de bosque es malo, lo que les dificulta inclusive hacer una predicción grosera de todo lo que puede salir mal en un paisaje afectado por la modificación genética. No obstante, a pesar de estos riesgos e incertidumbres, los científicos forestales siguen afanándose en jugar con los genes para “mejorar” los árboles. En la práctica, por supuesto, la palabra “mejoramiento” significa cambiar las características del árbol para que sirva mejor a los intereses de los financiadores o a la rentabilidad del negocio. Pero desde una perspectiva biológica o de mayor amplitud social, esto puede no ser una mejora en lo más mínimo. Por ejemplo, ¿un árbol modificado para contener menos lignina es mejor que uno normal? Desde cierta perspectiva es claramente peor, porque es más débil y más susceptible de sufrir daños graves ante vientos huracanados. ¿Pero podría quizás ser “mejor” un árbol genéticamente modificado para ser resistente a los herbicidas”? Nuevamente, la respuesta es no, ya que está diseñado para permitir la fumigación extensiva con herbicidas que afectan negativamente toda una variedad de flora y fauna local. En la misma línea de pensamiento, ¿qué tanta utilidad tiene para los seres humanos un árbol genéticamente modificado para no dar flores, ni frutos, ni semillas, si no puede proporcionar alimento a una miríada de especies de insectos, aves y otras formas de vida silvestre?, ¿o un árbol con propiedades insecticidas que socaven cadenas alimenticias completas? La realidad es que los árboles trangénicos representan un paso adelante… en la dirección equivocada. Desde una perspectiva industrial y de lucro, los bosques han sido percibidos consistentemente como “desordenados” y con “baja productividad”. A los científicos y expertos forestales se les ha asignado, por tanto, la tarea de “mejorarlos”, estableciendo plantaciones de una sola especie en filas rectas, regularmente espaciadas, para obtener la mayor cantidad de madera por hectárea y poder recolectarla con la mayor facilidad posible. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha jugado un rol central en esto, particularmente en el establecimiento de plantaciones de eucalipto, siendo una abanderada de los árboles de crecimiento rápido, con troncos rectos de pocas ramas y que produzcan madera uniforme y adecuada para la industria. Esta fórmula ha favorecido naturalmente al paquete completo de la Revolución Verde: mecanización, herbicidas, y fertilizantes y plaguicidas químicos. De ahí en adelante, el siguiente paso lógico ha sido clonar los “mejores” árboles –y después modificarlos genéticamente. Este modelo de monocultivo de árboles a gran escala orientado a la industria está siendo crecientemente cuestionado por las comunidades y organizaciones locales en todo el mundo a causa de sus impactos sociales y ambientales negativos. Las plantaciones de árboles transgénicos solo pueden incrementar esos impactos –y esa resistencia-; agotarán el agua más rápidamente, degradarán los suelos a un ritmo aún mayor en función de la extracción de biomasa, la mecanización intensiva y el aumento en el uso de agroquímicos; devastarán la biodiversidad aún más ampliamente a través de los herbicidas e insecticidas incorporados, y la esterilidad generada por la manipulación; y privarán a un mayor número de comunidades de sus medios de sustento, reemplazándolos por un “desierto verde”. Inconscientes, muchos científicos forestales siguen avanzando en esa dirección, no solo a nivel de laboratorio y de ensayo controlado, sino también a nivel de campo –como en China, donde ya se han plantado bastante más de un millón de álamos transgénicos resistentes a los insectos. Nadie sabe cuál es la superficie exacta plantada con árboles transgénicos en China, ni siquiera dónde exactamente están plantados, ya que los álamos transgénicos son iguales a cualquier otro álamo. Con la facilidad con que se pueden propagar y mover de un vivero a otro, los álamos transgénicos siguen diseminándose sin control. En lugar de detener estos peligrosos experimentos, los proponentes/defensores de los árboles transgénicos, en general, adaptan el argumento de los promotores de las plantaciones tradicionales de que “las plantaciones llegaron para quedarse, nos guste o no”. Simplemente sustituyen la palabra “plantaciones” por la expresión “árboles transgénicos”. Con este mismo razonamiento, sería fácil argumentar que virtualmente cualquier mal medianamente arraigado “llegó para quedarse”. La pérdida de la biodiversidad habría “llegado para quedarse”, la escasez de agua habría “llegado para quedarse”, el cambio climático habría “llegado para quedarse”, la pobreza habría “llegado para quedarse”, la inequidad de género habría “llegado para quedarse”, nos guste o no. Como la mayoría de la gente, sin embargo, nosotros, en la Coalición Mundial por los Bosques, creemos que cuando a la gente no le gusta cómo están las cosas, puede cambiarlas. Ésta es la razón por la cual los gobiernos acuerdan las convenciones ambientales, los acuerdos de derechos humanos, y los convenios sobre los derechos de los pueblos indígenas, los trabajadores, las mujeres y los niños, por mencionar unos pocos. Los OGM en general, y los árboles transgénicos en particular, constituyen una violación al Convenio sobre Diversidad Biológica, que obliga a los gobiernos a tener un enfoque precautorio respecto de los organismos genéticamente modificados que pueden causar daños graves a la biodiversidad. Por otra parte, los árboles transgénicos también violan al espíritu del Foro de las Naciones Unidas sobre Bosques (UNFF por sus siglas en inglés), que fue creado para proteger los bosques del mundo. Estos hechos por sí solos deberían haber evitado que las Partes de la Convención sobre Cambio Climático decidieran en diciembre pasado, permitir el uso de los árboles transgénicos en monocultivos que, según afirma el Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kioto, serán capaces de absorber las emisiones industriales de dióxido de carbono. Y estos hechos deberían bastar para persuadir a las Partes de que corrijan el error y, actuando en su calidad de gobierno, sencillamente prohíban la liberación de los árboles transgénicos. El futuro es algo que construimos hoy. El mundo puede avanzar en una dirección o en otra. Está en nosotros –no en el “destino” ni en los biotecnólogos- decidirlo. Si no nos gusta lo que está pasando, podemos y debemos hacer algo al respecto. Otro mundo es posible... le guste a la industria de los árboles transgénicos o no. Por copias del informe de WRM-ATI, o información adicional sobre los impactos de las plantaciones de monocultivo de árboles y los organismos genéticamente modificados, visite el sitio: http://www.wrm.org.uy , o el sitio: http://www.foei.org Biocomercio
y privatización del sistema climático Aquellos que usan más de su cuota justa del mundo natural, han propuesto en algunas ocasiones pagar una compensación a los otros que protegen los aspectos vitales de ese mundo. Con respecto al Cambio Climático, el Protocolo de Kioto encuadró el problema de otra forma. ¿Quién tiene derecho a utilizar los bienes y servicios comunes relevantes, los sumideros (océanos, suelos, vegetación nueva), y los reservorios de dióxido de carbono?. La respuesta fue darle derechos de emisión extremadamente generosos a los países ricos. Más aún, el Protocolo introdujo la posibilidad de aplicar el Mecanismo de Desarrollo Limpio, que permite a los países industrializados que tienen fijados objetivos de reducción de sus emisiones de gases de efecto invernadero, contabilizar las reducciones que financian a través de terceros, a cuenta de sus propios objetivos. La consecuencia inevitable es el comercio injusto. Esta forma indirecta de establecer derechos de propiedad sobre los bienes comunes produce otro efecto perverso: las dificultades económicas que enfrentan las comunidades de los países en desarrollo, hacen que sea fácil encontrar vendedores de créditos de carbono a precios irracionalmente bajos. Entonces, si se establece este mercado, se debe regular las condiciones bajo las cuales la sociedad permite la generación de beneficios privados a partir de un bien público, a fin de evitar costos ambientales y sociales irracionales. Éste es precisamente el peligro en el caso de la absorción biológica del CO2, es decir, el uso de árboles y otras plantas como sumideros. Aunque ha sido muy elogiada como la “solución barata” disponible, ha llevado muy poco tiempo darse cuenta que es demasiado barata para ser verdad. En primer lugar, es difícil monitorear y verificar cuánto carbono está siendo efectivamente captado por las plantaciones de árboles, particularmente cuando las plantaciones pueden inducir a la deforestación en lugares distantes. Segundo, las plantaciones son a menudo incompatibles con las necesidades de tierra a nivel local o con la conservación de la biodiversidad. Tercero, no hacen nada por apartar a las sociedades industrializadas de los combustibles fósiles –el paso clave que hay que dar para atacar el problema del cambio climático. Cuarto, desde el punto de vista de la conservación del carbono, las plantaciones son menos efectivas que simplemente dejar inalterados los bosques primarios –no obstante el otorgamiento de derechos de emisión por “deforestación evitada” tuvo que ser excluido del primer compromiso del Protocolo de Kioto por temor a la especulación y al fraude. Desde una perspectiva climática, las mejores plantaciones serían aquellas establecidas en tierras con vegetación dispersa – tierra degradada o tierras cultivables de baja calidad, es decir, en cualquier lugar. Estas plantaciones requerirían muchos fertilizantes, pesticidas, labranza y un manejo intensivo para obtener una productividad significativa. El establecimiento de plantaciones de carbono en la escala requerida (400 – 1000 millones de hectáreas) enfrentaría severas limitaciones sociales, políticas y prácticas. Biomasa producida localmente vs. la realidad del biocomercio Pero ¿podrían encontrarse beneficios sociales y económicos locales para este tipo de proyectos de carbono? Una posibilidad sería tratar de establecer un mercado de la energía de biomasa que beneficie a las comunidades locales, a través de una infraestructura indígena de energía de biomasa y de la eliminación de los subsidios a los combustibles fósiles en competencia. En las palabras de un alto oficial de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), “hay señales de un mercado de carbono en crecimiento, potencialmente muy grande, que convertiría a la agricultura en un protagonista de primera línea en este campo. El comercio internacional de bioneregía se está convirtiendo en una realidad; la madera, las astillas de madera, el etanol, el biodiesel y la bioelectricidad están siendo transportados a través de las fronteras. Es necesario asegurar que los agricultores no se pierdan de los beneficios de este comercio”. Pero este comercio tiene lugar bajo reglas que están lejos de promover el salto ecológico en los países del sur y que por el contrario amenazan la soberanía alimentaría y las posibilidades de una explotación forestal y una agricultura sustentables. El negocio financiero del carbono Mientras tanto, el negocio financiero del carbono del Banco Mundial ha desarrollado una cartera de proyectos de biomasa que es significativamente más alta que la cartera de proyectos de sumideros. Estos proyectos de biomasa han demostrado que enfocarse solamente sobre el impacto climático de un proyecto, sin un análisis más amplio de su contexto social y ambiental, significa que, incluso sin utilizar créditos de sumideros, el MDL puede convertirse en un nuevo subsidio para las plantaciones industriales. El ejemplo más significativo es el proyecto Plantar, en cuyo marco se usarán 23.100 hectáreas de monocultivo de eucalipto para la producción de carbón vegetal para la producción de hierro colado. La plantación será financiada parcialmente con dinero destinado a la problemática del clima, sobre la base de que sin la misma, la producción de hierro debería cambiar de combustible y utilizar hulla. Como se informara anteriormente en Cobertura Forestal, el proyecto Plantar es responsable por varios problemas sociales y ambientales serios, incluyendo el desplazamiento de comunidades locales, condiciones de trabajo horrendas e intimidación de la actividad sindical, destrucción de la biodiversidad en los bosques de cerrado de los alrededores, y una mayor presión sobre los bosques nativos. El proyecto genera pocos empleos permanentes y monopoliza la tierra que necesitan miles de personas sin tierra. Por otra parte, el Panel de Metodologías del Directorio del Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kioto ha advertido que la aprobación de proyectos de “cambio de combustible” como Plantar representa un “peligro moral”, una continuación de la práctica habitual (es decir no adicional) que no debería merecer crédito alguno. Propiedad y acceso La igualdad en el acceso a los bosques es importante, particularmente para los pobres de los países del sur que dependen de ellos para su subsistencia básica. En general, los productos del bosque están regulados por derechos de propiedad y reglas de acceso complejas que permiten que muchos actores diferentes los usen y se beneficien de ellos. A menudo, estos sistemas de gobernanbilidad han evolucionado a lo largo de extensos períodos y pueden tener un carácter de derecho consuetudinario y no estar reconocidos a nivel de la ley estatal. Es frecuente que existan conflictos por los derechos de acceso entre las diferentes partes interesadas a través de distintas escalas. Los proyectos de forestación de carbono cambian estos derechos de propiedad y estas reglas de acceso. Tal como lo demostró Plantar, el comercio global del carbono significará un gran incentivo a las grandes industrias, para establecer proyectos de gran escala que persigan la eficiencia de carbono por encima de la sustentabilidad local. Si el mercado del comercio de carbono despega, como lo predice la FAO y como lo promociona el Banco Mundial, las comunidades locales y sus derechos serán desplazados por miles de hectáreas de plantaciones adicionales de monocultivo de árboles. La reciente inclusión de los árboles genéticamente modificados como potenciales sumideros de carbono financiables a través del Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kioto, solo aumenta los peligros para las comunidades locales. En muchas áreas del sur, los derechos sobre los bosques y las tierras son tan complejos que solo unos pocos son aprehensibles, o compatibles, con los marcos formales que imponen los regímenes internacionales y los gobiernos. Es muy probable que bajo los regímenes oficiales del tipo de los que requieren los mercados globales de carbono, se violen los derechos informales –de lo cuales dependen mayoritariamente los hogares pobres y con mujeres jefas de hogar. También es muy probable que los hogares pobres y con mujeres jefas de hogar, estén en posición de desventaja en las negociaciones sobre los proyectos de carbono, que tienden a tener lugar a un alto nivel, donde los inversores internacionales tienen mayor poder de regateo. En suma, los beneficios de desarrollo de los proyectos de forestación como sumideros de carbono están muy poco definidos, a la vez que son proclives a exacerbar las desigualdades sociales existentes. ITTO: El Nuevo
Carnaval de las Almas A primera vista, la Organización Internacional de las Maderas Tropicales (ITTO) parece razonablemente accesible. Las organizaciones reconocidas que se registran en esta institución obtienen permiso para participar del Consejo de la ITTO y se sientan junto a otras delegaciones, lo que facilita el lobby. Pero si profundizamos un poco, quedan al descubierto las fallas en este nuevo carnaval de almas. El derecho al uso de la palabra está restringido a las delegaciones, y las ONGs no tienen derecho a dirigirse al plenario o a trasmitir sus preocupaciones. El acceso de las ONGs al Consejo es posible solo a través del nuevo GASC (Grupo Asesor de la Sociedad Civil), que parece estar bastante lejos de ser plenamente representativo de la sociedad civil o de sus preocupaciones. De hecho, muchas importantes ONGs ambientalistas han resuelto no participar formalmente del GASC, y tienen reservas en cuanto a la composición y al mandato del grupo en general. Una problema fundamental es la falta de representación de los Pueblos indígenas en el Consejo. Es una verdad largamente establecida que las ONGs no pueden representar y no representan las necesidades, deseos y aspiraciones de los pueblos indígenas. Sin embargo, esto no le impidió al GASC presentar una redacción sobre los asuntos indígenas en el Consejo de la ITTO. Ésta es una violación grave del protocolo que tiene que reverse. El Consejo debería instituir inmediatamente un Grupo Asesor de Pueblos Indígenas y atender los asuntos de los pueblos indígenas en relación al comercio de la madera. Después de todo, se trata de un acuerdo de comercio que ha dado lugar a violaciones permanentes de los derechos humanos de los pueblos indígenas. Intentar abordar las injusticias pasadas creando un cuerpo consultivo integrado por ONGs que apoyan al comercio es algo más que ridículo. En otro tono, fue interesante ver el número enorme de países representados en la última reunión de la ITTO, en julio en Interlagos. Ghana, que generalmente no envía más de un representante a los foros de los organismos que elaboran políticas, como el Foro de las Naciones Unidas sobre Bosques y el Convenio sobre Diversidad Biológica, tuvo una delegación de 6 representantes, e Indonesia de no menos de 20. ¿Por qué ese gran interés en la ITTO? ¿Qué hay allí que la hace diferente a los foros de políticas? La respuesta es simple: dinero. La ITTO desembolsa millones de dólares en la financiación de proyectos, y la fila de manos extendidas es increíble. El carnaval de almas que fue la reunión del Consejo en Interlagos, fue por momentos risible y por momentos deprimente, pero en todo momento hizo que los observadores tuvieran presente el poder del dólar, viendo como un país tras otro hacía cola para conseguir su cuota parte de dinero sucio. ¿Significa eso que nada bueno salió de Interlagos? No, por supuesto que no. Por una razón: el panel combinado del GASC y el Grupo Asesor de Comercio (GAC) elaboró una declaración fuerte, que finalmente intentó abordar temas centrales, como el madereo ilegal y la corrupción. Entre otras cosas, esta declaración sugiere medidas de generación de capacidad a nivel nacional para ayudar a atender el problema de la cadena de custodia (que es la forma de establecer la trazabilidad de la propiedad legítima y la legalidad de los derechos de madereo, desde el terrateniente hasta la exportación, estableciendo así la legitimidad de la exportación), como por ejemplo, conferencias o programas nacionales para desarrollar metodologías de trazabilidad. En particular estos últimos, merecen apoyo, ya que constituyen una forma de atacar la corrupción, tan común en el comercio internacional de la madera. Por este motivo, es decepcionante que el sitio web de la ITTO hable menos de los métodos de trazabilidad que de las conferencias nacionales. Por supuesto, las conferencias podrían ayudar a tomar conciencia sobre la magnitud del problema, pero también podrían simplemente servir para que el dinero de la ITTO se invierta en proyectos en países donde la corrupción ha demostrado ser una gran barrera para la obtención de madera en forma legal. Debemos evitar que esto ocurra. En Interlagos, Suiza y los Estados Unidos ofrecieron financiar esfuerzos nacionales en el Sur para enfrentar el madereo ilegal. Debemos asegurarnos de que ese dinero vaya adónde pertenece, y no sea visto como parte del PBI de los países que están en infracción. Hay buenas probabilidades de que el carnaval de almas que es la ITTO pueda convertirse en nada más que una nueva versión del “mejor pequeño burdel del Sur”. Tengamos presente que los recursos de los bosques del mundo son la moneda de cambio en este burdel. Por más información, visite el sitio: http://www.itto.or.jp . Otro
panel más de expertos ad hoc Fue una de esas reuniones de las que nadie debería esperar ningún avance trascendental. Cuando el Grupo de Expertos Ad Hoc para considerar la recomendación de los parámetros de un mandato para el desarrollo de un marco legal para todos los tipos de bosques (¡qué palabrerío!), se reunió en Nueva York entre el 7 y el 10 de setiembre el resultado fue ... casi insignificante. El Grupo, que se reunió bajo los auspicios del Foro de las Naciones Unidas sobre Bosques (UNFF por sus siglas en inglés), tenía previsto explorar qué debe hacer la comunidad internacional para detener la deforestación, y cómo hacerlo. En su lugar, distintos expertos se consintieron mutuamente en disgresiones insoportables, exaltando las virtudes de una convención sobre bosques ideal –el tipo de parloteo que ha demorado la acción que tanto se necesita al menos durante la última década. Y los copresidentes, afortunadamente, dilapidaron el claro ímpetu de la reunión de aprobar un acuerdo autónomo o una convención marco sobre los bosques, al tratar de reflejar toda la diversidad de puntos de vista expresados, incluidos los de las ONGs y OPIs. Por lo menos la reunión fue mucho menos cargada desde el punto de vista político que lo normal en las sesiones del Foro de las Naciones Unidas sobre Bosques, donde el regateo entre gobiernos determina las posiciones que se adoptan. Si bien es inevitable la existencia de rastros del lenguaje diplomático en todos los eventos de las Naciones Unidas, aquí los expertos pudieron expresarse con inusual libertad, ya que no se estaba llevando a cabo ninguna negociación real. Lo que dejó en evidencia la reunión es que el UNFF en su versión actual, o cualquier cosa que se le parezca, no es sustentable. Si la comunidad internacional realmente quiere torcer el actual proceso de deforestación y degradación de los bosques y lograr el manejo sustentable de los bosques, los futuros foros deberán contar con objetivos más claros, monitoreo, presentación de informes, participación y financiación. Es decepcionante que el informe de la reunión no lo reconozca. Por más información, visite el sitio: http://www.un.org/esa/forests Ramificaciones: la privatización de los parques aplasta los derechos comunitarios. El 24 y 25 de setiembre, Amigos de la Tierra Internacional en cooperación con la Coalición Mundial por los Bosques, organizó la conferencia “Naturaleza en venta”, que aspiraba a documentar las experiencias de las comunidades afectadas por la privatización y comercialización del agua, la biodiversidad y la capacidad de reciclarel carbono de la Tierra. Estos modelos están siendo fuertemente promovidos por instituciones internacionales como el Banco Mundial, el Protocolo de Kioto y el Convenio sobre Diversidad Biológica. Thomas Jalong, un indígena Penan de Sarawak, Malasia, describe cómo la privatización del parque nacional Gunung Mulu está llevando a la marginación a los pueblos indígenas en esa región. Su historia será publicada en el informe “Naturaleza en venta”, que podrá descargarse desde enero de 2005 en su versión en inglés, español y francés en el sitio: http://www.foei.org/publications Privatización
del Parque Nacional Gunung Mulu Desde que abrió al público el Parque Nacional Gunung Mulu en Sarawak en 1985, ha sido atracción para visitantes de todo el mundo. El parque tiene el pasaje de cavernas y la cámara natural más grandes del mundo, y la cueva más larga del Sudeste Asiático. Los turistas también vienen a ver su enorme riqueza –casi incomensurable- en plantas y animales. Una sola hectárea del parque puede contener más especies de árboles que toda Norteamérica, según las declaraciones del parque. Pero si bien el turismo trajo a la zona beneficios económicos muy apreciados, los recientes pasos dados para la privatización de su manejo, han aplastado los pocos derechos que el gobierno había transferido a los propietarios originales del área. Mucho antes de que llegaran los turistas, el área de Mulu estaba habitada por los berawan de Long Terawan y algunos penan nómadas que ahora viven en Batu Bungan, un asentamiento en el margen del parque. Luego de que se estableciera el parque, el Departamento de Vida Silvestre y Parques Nacionales de Sarawak se hizo cargo del manejo del área. Permitió a los pueblos indígenas ciertos “privilegios” tradicionales, como el derecho a cazar ciervos y cerdos salvajes, pescar, y recolectar ciertas especies de plantas como el ratán dentro de ciertas áreas. Luego que el parque ingresara en la lista de Sitios declarados Patrimonio Universal por la UNESCO en 2000, sin embargo, el manejo del parque fue entregado a manos privadas, a Borsarmulu Park Management, una subsidiaria de Borsarmulu Resorts (BRSB), a la que también pertenece el complejo turístico Royal Mulu Hotel and Resort. El vínculo entre la compañía y el gobierno es obvio, ya que los accionistas de BRSB son la Corporación para el Desarrollo Económico de Sarawak (SEDC por sus siglas en inglés) y Kenyalang Cergas, una compañía privada gestionada por la hermana y el hermano del Ministro en Jefe de Sarawak. Los hermanos también son parte del directorio de BSRB. Aunque muchos indígenas Berawan aprecian los beneficios económicos que por cuenta gotas obtienen de la explotación del parque, sus derechos y su participación han sido a menudo completamente ignorados, especialmente cuando el gobierno y los intereses privados se han confabulado para obtener ganancias. Por ejemplo, en 1975, el gobierno estatal adquirió una parcela de tierra de 20 acres a un terrateniente indígena. Dijo que iba a construir las oficinas centrales del parque allí, pero la construcción nunca se materializó. En su lugar, la autoridad cedió estas tierras a BRSB para que construyera su complejo turístico. En 1993, se le otorgaron a la compañía 243 acres en arrendamiento provisional, para la segunda fase del complejo turístico y otras instalaciones. En ese momento, una serie de familias indígenas ya habían reclamado esas tierras y algunos ya habían construido pequeños albergues para los turistas. El resultado ha sido una encarnizada disputa entre los berawan y las autoridades, en la cual el estado se ha rehusado a negociar. Por el contrario, el gobierno ha criticado abiertamente a los berawan, caracterizándolos como codiciosos y alegando que no pueden fundamentar sus reclamos. Durante la década de 1990, los berawan protagonizaron protestas pacíficas que fueron reprimidas por las autoridades mediante el uso de la fuerza policial y amenazas. Hoy en día el gobierno tiene planes para realizar una serie de proyectos para alcanzar su meta de transformar al Parque Nacional Mulu en un destino turístico de primera línea. Muchos de estos proyectos, de llevarse a cabo, infringirían los derechos y las tierras de los pueblos indígenas, que han solicitado persistentemente al gobierno que las tierras sean adecuadamente mensuradas y escrituradas, sin resultado. Más recientemente, los berawan han reclamado las tierras que el gobierno ha asignado a la ampliación del aeropuerto de Mulu. Como el gobierno se rehusó a atender sus reclamos, los terratenientes indígenas contrataron a un abogado y solicitaron la realización de un arbitraje. El caso todavía está pendiente. El gobierno tampoco permitió a los berawan participar adecuadamente de la toma de decisiones respecto del control, la regulación, el manejo y la implementación de las actividades de desarrollo cercanas al parque, aún cuando esas actividades los afectaban directamente. Los berawan también han sido excluidos de muchas oportunidades económicas y comerciales derivadas del desarrollo turístico en el área, de las que participan básicamente como meros trabajadores. Durante más de una década, los berawan han exigido que el gobierno:
Informes sobre otras reuniones relacionadas con los bosques CITES regula el comercio de ramín Del 2 al 14 de octubre de 2004 tuvo lugar la decimotercera Conferencia de las Partes de la Convención sobre el Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) en Bangkok, Tailandia. La reunión decidió, entre otras cosas, regular estrictamente el comercio de madera de ramín. La reunión discutió también la relación entre CITES y el Convenio sobre Diversidad Biológica, incluida la relevancia de los Principios y las Directrices para el uso sostenible de la biodiversidad de Addis Ababa. Por más información sirvase visitar: http://www.cites.org Calendario de Reuniones relacionadas con los Bosques Se puede acceder a más información sobre estas y otras reuniones intergubernamentales en: http://www.iisd.ca/linkages • **La décima Conferencia de las Partes de la Convención Marco sobre Cambio Climático tendrá lugar del 6 al 17 de diciembre de 2004 en Buenos Aires, Argentina. Para obtener mayor información, visite el sitio: http://unfccc.int • La Reunión de Expertos sobre Conocimiento Tradicional Relacionado con los Bosques y la Implementación de los Compromisos Internacionales Relacionados tendrá lugar del 6 al 10 de diciembre de 2004 en San José, Costa Rica. Para obtener mayor información, visite el sitio: http://www.international-alliance.org • La trigésimo tercera sesión del Consejo Internacional de la Madera Tropical tendrá lugar del 13 al 18 de diciembre en Yokohama, Japón. Para obtener mayor información, visite el sitio: http://www.itto.or.jp • La iniciativa a nivel
de países sobre Arreglo Internacional sobre Bosques tendrá
lugar del 25 al 28 de enero de 2005 en México. En la reunión
se discutirá el futuro del Foro de las Naciones Unidas sobre
Bosques. Para obtener mayor información, visite el sitio: http://www.un.org/esa/forests/ • La décima reunión del Organismo Subsidiario de Asesoramiento Científico y Técnico del Convenio sobre Diversidad Biológica tendrá lugar del 7 al 11 de febrero de 2005 en Bangkok, Tailandia. Le seguirá la tercera reunión del Grupo de Trabajo Abierto Ad hoc sobre acceso y distribución de beneficios, que tendrá lugar del 14 al 18 de febrero. Para obtener mayor información, visite el sitio: http://www.biodiv.org/meetings • La segunda sesión de al Conferencia de las Naciones Unidas para la Negociación de un Acuerdo que sucederá al Acuerdo Internacional sobre la Madera Tropical de 1994, tendrá lugar del 14 al 18 de febrero de 2005 en Ginebra, Suiza. Para obtener mayor información, visite el sitio: http://www.unctad.org • La vigésimo tercera sesión del Consejo de Administración/Foro Ambiental Mundial a nivel Ministerial del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente tendrá lugar del 21 al 25 de febrero en Nairobi, Kenia. Para obtener mayor información, visite el sitio: http://www.unctad.org • La decimoséptima sesión del Comité de la FAO sobre el Uso y Explotación de los Bosques tendrá lugar del 15 al 19 de marzo de 2005 en Roma, Italia. Para obtener mayor información, visite el sitio: http://www.fao.org/forestry • La quinta sesión del Foro de las Naciones Unidas sobre Bosques tendrá lugar del 16 al 27 de mayo de 2005 en Nueva York, EE.UU. Por más información sírvase visitar: http://www.un.org/esa/forests (**Reuniones en las cuales la Coalición Mundial por los Bosques puede facilitar la participación de OPIs y ONGs del sur) Esta publicación
ha sido posible gracias a la contribución financiera de Netherlands
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