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 Coalición Mundial por los Bosques

 

 
Cobertura Forestal
Boletín de la Coalición Mundial por los Bosques sobre Política Forestal Internacional

Edición N°18: marzo de 2006
(haga click aqui para bajarlo en formato word)

Contenido de esta edición:  

Acerca de Cobertura Forestal

Bienvenidos a la 18ª edición de Cobertura Forestal, el boletín de la Coalición Mundial por los Bosques (Global Forest Coalition - GFC). Esta coalición fue fundada por un grupo de organizaciones no gubernamentales (ONG) y de organizaciones de pueblos indígenas (OPI) para facilitar su participación informada en las reuniones intergubernamentales relacionadas con los bosques. Cobertura Forestal se publica cuatro veces al año. Presenta informes elaborados por distintas ONG y OPI sobre reuniones intergubernamentales importantes y un calendario de reuniones futuras. Los puntos de vista expresados en este boletín no reflejan necesariamente la opinión de la Coalición Mundial por los Bosques, de sus miembros fundadores ni de sus redactores.
Para suscribirse gratuitamente dirigirse a Simone Lovera: lovera1@conexion.com.py

Ex Silvis: Compasión y Extinción
Miguel Lovera, coordinador, Coalición Mundial por los Bosques

En este preciso momento estamos enfrentando una extinción en masa. Todo el mundo lo reconoce, desde los campesinos de los Andes hasta los pueblos indígenas del lejano Artico. Las Naciones Unidas estiman que entre 400 y 500 vertebrados, alrededor de 400 invertebrados y aproximadamente 560 plantas se han extinguido en los últimos 400 años, y que un 30 por ciento de todos los peces, un 24 por ciento de todos los mamíferos, un 12 por ciento de todas las aves y un 8 por ciento de todas las plantas ya están en peligro de extinción.
¿Y sabe usted cuál es una de las principales causas de esta extinción? El cambio climático.
En otras palabras, las políticas en defensa de los combustibles fósiles que amenazan la vida humana con sequías, inundaciones, etc., están también exterminando a muchos de los otros seres vivos del planeta.
Siempre supimos que los líderes políticos y empresariales responsables de estas políticas sentían poca compasión hacia la mayoría de los seres humanos. Ahora parece que tampoco se preocupan demasiado por otras especies. Esta gente está lista para sacarle el jugo a lo que sea – biodiversidad, cultura, tierra, paisajes – siempre y cuando se trate de la biodiversidad, cultura, tierra y paisajes de otras personas.
Así como no los van a ver bailando danzas folclóricas (los pondrán a ustedes a hacerlo, y cobrarán al público el precio de la entrada), tampoco los van a ver abandonando sus negocios por la supervivencia del planeta. Su decisión de continuar extrayendo carbón y petróleo barato para alimentar sus fábricas de dinero no ha sido quebrantada por el Protocolo de Kyoto ni por ninguna otra cosa.
¿Cuál es la solución contra este comportamiento depredador? ¿Cómo podemos lograr que quienes toman las decisiones se preocupen por el Planeta Tierra y enfoquen su enorme poder hacia la protección de la vida, la biodiversidad y la atmósfera?
Hemos hablado con ellos con la esperanza de que escucharían. Después de todo, en cierto modo ellos están en el mismo apuro que todos los demás. Sin embargo, poco o nada ha cambiado. Sus respuestas – asociaciones con el sector privado y otros acuerdos comerciales (incluso los que apuntan a la “conservación” de la biodiversidad) – están provocando la pérdida de la diversidad biológica a niveles alarmantes, la proliferación de plagas como resultado de un mal manejo de la biota y los genomas y la modificación de paisajes enteros que se ven cada vez más simplificados.
Como dijo Carlos Fuentes, compasión es sinónimo de bondad, piedad y, sobre todo, conmiseración hacia los que sufren. La falta de compasión es exactamente lo opuesto: falta de conmiseración hacia quienes más la necesitan.
Esto ayuda tal vez responder a la pregunta que hemos hecho durante tantos talleres, seminarios y mesas redondas inútiles: ¿quiénes deben ser nuestros socios? ¿Seguimos pensando que puedan serlo los aprovechados, ricos y sin compasión? Tal vez deberíamos pensarlo nuevamente.

El “Acceso del Mal”: ¿Un fenómeno del nuevo milenio?
Sandy Gauntlett, Coalición de Pueblos Indígenas del Pacífico por el Medio Ambiente, Aotearoa/Nueva Zelanda

¿Recuerdan cuando los políticos norteamericanos acuñaron el término “eje del mal” y lo usaron para justificar sus incursiones en territorios ajenos? Pues hoy tenemos un eje real, que está invadiendo territorios ajenos.
Opera bajo nuestras narices en la Convención sobre la Diversidad Biológica (CDB), en las negociaciones sobre “acceso y distribución de los beneficios”. Llamémosle el “acceso del mal”.
Este nuevo “acceso del mal” es un equipo variable, pero tiene un grupo central formado por Canadá, Australia y Nueva Zelanda, bajo el mando oculto de los Estados Unidos. En ocasiones, recibe asistencia de otros dos grupos. El primero es una red de países con los que el grupo central puede contar para cambiar los textos en su nombre, sustituyéndolo cuando todo el mundo se harta de sus intervenciones. El segundo ayuda al grupo principal a obstruir cualquier intento de progreso genuino fingiendo confusión, fatiga por la diferencia horaria o simple estupidez (tal vez en esto no estén fingiendo).
Pero bastaba sentarse en la sala donde se reunían los grupos de trabajo de la CDB sobre el conocimiento tradicional, el acceso y la distribución de beneficios (en Granada, del 23 de enero al 3 de febrero de 2006), y escuchar los sermones de naciones como Argentina, México, Italia y Malasia sobre lo que está pasando, para entender que detrás de la estupidez aparente existía un mal mayor.
No olvidemos que los dos grupos de trabajo de la CDB que se reunieron en enero están negociando asuntos fundamentales para los derechos indígenas, como son la protección del conocimiento tradicional relacionado con los recursos genéticos, y la distribución de los beneficios derivados de dicho conocimiento.
Los gobiernos del grupo de países ricos en diversidad, de los que se dice que comparten una misma opinión sobre el tema, intentan manejar los dos temas como si fueran independientes. Pero no lo son. Casi todas las plantas medicinales, semillas y demás recursos genéticos de mayor valor comercial son ya conocidos por los pueblos indígenas y comunidades locales. La obtención de dicho conocimiento es el mejor atajo por el cual las corporaciones pueden acceder a la materia prima necesaria para su industria farmacéutica y semillera. Por consiguiente, no es accidental que el Instituto Nacional de Biodiversidad de Costa rica (INBio) prefiera contratar indígenas como “bio-prospectores”. Tampoco es inverosímil, como se rumorea, que los que realizan la bio-prospección en Africa finjan estar enfermos cuando llegan a una comunidad local, para poder espiar a los curanderos o curanderas que los tratan.
Pero si el conocimiento tradicional es un gran negocio hoy en día, la cuestión es: ¿un gran negocio para quién? ¿Para industrias como Monsanto y Bayer? ¿Para instituciones privadas como INBio? ¿Para los comités del patrimonio nacional, como el creado por el gobierno federal brasileño, donde los indígenas son meros “invitados”?
Ante todo, ¿alguien preguntó alguna vez a los pueblos indígenas si a ellos les interesaba este gran negocio? Si, por una vez, los gobiernos hubieran escuchado en enero pasado las declaraciones del Foro Indígena Internacional sobre Biodiversidad durante las discusiones sobre el conocimiento tradicional, el acceso y la distribución de los beneficios, se habrían dado cuenta de que los pueblos indígenas no están hablando de grandes negocios. No están hablando de vender genes. Están hablando de respetar los derechos – incluyendo los internacionalmente reconocidos derechos humanos de los pueblos indígenas – y de proteger el conocimiento y los valores sagrados. Ellos subrayan una y otra vez que el conocimiento tradicional no puede ser de propiedad privada y que por consiguiente, no puede ser patentado ni tratado como un producto comercial.
El objetivo de los subterfugios anteriormente mencionados es siempre permitir que la industria se apodere de los recursos medioambientales, muchos de los cuales se encuentran en territorios pertenecientes a los pueblos indígenas. Por ejemplo, un hábil manejo de la negociación puede ayudar a asegurar el acceso de la industria al mercado, restringiendo el acceso de las comunidades a la propia CBD.
“¡Pura paranoia!”, le escucho decir. ¿Realmente lo cree? Entonces, ¿por qué recibimos una gran lista de nuevos requisitos para la inscripción, unas pocas semanas antes de la Conferencia de las Partes (CP) de la CDB (20 al 31 de marzo de 2006)? ¿Por qué el acceso a la CP, y por consiguiente a los ministros mismos, está restringido a las organizaciones “aprobadas”? ¿Es realmente porque la gente quiere venir a la CP sólo para “salir de sus países” (como escribió un funcionario de la secretaría)? ¿O se trata de un simple pretexto de la secretaría para cumplir las órdenes del nuevo “acceso del mal”?
“¡Puras conjeturas!” le escucho decir. Bueno, si lo son, ¿por qué presentó Canadá un texto que restringiría la representación indígena en las delegaciones del gobierno? Si la intención era simplemente asegurar una representación de mejor calidad, ¿por qué la delegación de Nueva Zelanda, a través de su propio ministro, nos aseguró que no habría “partes interesadas” en su delegación? ¿Acaso la decisión de no incluir representantes indígenas no es indicativa del nivel de participación efectiva que estas delegaciones quieren?
Esta CP es importante por muchas razones; una de ellas es que podría ser la que usara la “eficiencia” como excusa para revertir la práctica actual de tratar de asegurar una participación efectiva. Necesitamos ante todo defender nuestro derecho a opinar, el derecho de los pueblos indígenas y las comunidades locales a una participación efectiva y a un libre consentimiento previo e informado.
La presentación de certificados de origen o de declaraciones de proveniencia legal no basta para proteger los derechos indígenas, así como la aspirina no sirve para tratar el cáncer. ¿Cómo se atreven los gobiernos a hablar de un régimen internacional para garantizar el “consentimiento previo e informado”, cuando es evidente que ese régimen internacional no ha contado con el consentimiento previo e informado de los pueblos indígenas?
Lo que necesitamos en esta CP es encontrar tan solo un país con las agallas suficientes para enfrentarse al “acceso del mal” y negar el consenso a la propuesta anti-indígena canadiense y a toda otra propuesta similar que el “acceso” pueda idear. Necesitamos un país que no necesite los acuerdos comerciales que el “acceso del mal” ofrece, ni su ayuda externa, ni sus sobornos. ¿Usted cree que lo encontraremos?
Por más información, visitar el sitio: http://www.biodiv.org

¿Mecanismo de desarrollo limpio o locura de destrucción climática?
Wally Menne, Timberwatch, Sudáfrica

La undécima Conferencia de las partes para la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que tuvo lugar en Montreal hacia fines del año pasado, ha sido tal vez la reunión internacional más polémica en su género desde la cumbre de Río de Janeiro de 1992.
Si bien hay un consenso creciente en torno a la idea de que los humanos están cambiando el clima, qué hacer al respecto sigue siendo un tema de discusión, y las disputas continuaron en Montreal.
Uno de los temas debatidos con más fervor es el Protocolo de Kyoto, lanzado en 1997 pero implementado recién en febrero de 2005 luego que la ratificación de Rusia permitiera llegar al número de signatarios requerido. La entrada en vigor de dicho protocolo fue aplaudida como un gran adelanto, pero hay cierto escepticismo acerca de su efectividad.
Una de las razones es que el gobierno de los Estados Unidos – el mayor emisor de gases de efecto invernadero – y el de Australia no firmaron dicho tratado. Por otro lado, el mecanismo de desarrollo limpio (MDL) de Kyoto, por el cual los países del norte pueden postergar la reducción de las emisiones de gas de efecto invernadero a cambio de que inviertan en proyectos “verdes” en el Sur, está fallando.
El MDL atrae a los países del Norte porque les permite seguir quemando combustibles fósiles. Atrae a los países del Sur, como la India y Brasil, porque promete inversiones. Mientras tanto, se supone que ayuda a evitar el calentamiento global estimulando, tanto en el Norte como en el Sur, un desarrollo sustentable sin perjuicios para el clima.
Sin embargo, a pesar de una enorme inversión en tiempo, esfuerzo y publicidad, el MDL no colma las expectativas de nadie. Por un lado, la mayor parte de las propuestas presentadas para contabilizar el ahorro de carbono que logran sus proyectos están siendo consideradas inaplicables y rechazadas por la ONU. Por otro lado, la mayoría de los proyectos MDL propuestos resultan, uno tras otro, incapaces de utilizar el mercado del carbono para la creación de infraestructura, tecnología o empleos sustentables.
Incluso los pocos proyectos MDL que pasaron las pruebas suficientes como para ser oficialmente registrados han demostrado aportar escasas ventajas. En Sudáfrica, una fábrica de ladrillos convirtió sus hornos de carbón en hornos a gas para obtener el sello MDL, a pesar de que el carbón que se quemaba antes será quemado en otro lugar y que el gas consumido podría ser también utilizado en cualquier otro nuevo proyecto. Considerando la falta de compromiso de Sudáfrica para reducir sus emisiones globales – el país planea duplicar el consumo de carbón para generar energía durante los próximos 20 años – estos pequeños ajustes en la utilización de combustibles fósiles literalmente carecen de sentido.
Un proyecto sudafricano más prometedor era el de la construcción de Kuyasa, cerca de Ciudad del Cabo, donde las casas serían aisladas y el agua calentada utilizando energía solar en lugar de electricidad generada con carbón. Pero el proyecto no puede mantenerse solo con la venta de créditos de carbono y debe ser fuertemente subsidiado, lo cual lo hace inviable.
En otros lugares, hay proyectos MDL para deshacerse de los gases residuales de los depósitos de basura y de las minas, ya sea quemándolos o capturándolos, que serían buenos candidatos en un concurso de “proyectos oportunistas” para empresas comercializadoras de créditos de carbono dispuestas a todo. Las empresas de forestación que tratan de vender plantaciones de “sumideros de carbono” a los contaminadores crédulos también quedaron mal paradas a la hora de explicar cómo una plantación industrial de árboles, destructora de la sociedad y el medio ambiente, podría absorber los gases de efecto invernadero, cuando lo más probable es que haga lo contrario.
Otro invento que trata de encontrar aceptación es la “captura y almacenaje” geológico del carbono, que consiste en tomar el dióxido de carbono de las chimeneas y enterrarlo en el subsuelo. Sin embargo, quienes proponen esta tecnología no han logrado hasta el momento conseguir evidencias de que funcione más allá de una novela de ciencia ficción. Tampoco han logrado explicar cómo una tecnología diseñada para ayudar a mantener la producción y el consumo de combustibles fósiles podría ser un paso hacia la seguridad climática.
¿Dónde deja todo esto al Protocolo de Kyoto y su MDL? Muchos participantes de la reunión de Montreal atestiguarán que el tema predominante en la agenda era más que nada cómo hacer dinero con el cambio climático. Hordas de consultores en MDL y de supuestos comerciantes de carbono bullían por el lugar, cada uno tratando de superar al otro con sus predicciones de crecimiento del mercado del carbono y de beneficios para las naciones más pobres.
Muchas ONG también, sobre todo las del Norte, estaban volando alto en el globo aerostático del MDL, sin comprender que pronto deberán bajar a tierra, cuando explote o se desinfle lentamente. Es tal vez un signo de estos tiempos que los organizadores de la conferencia de Montreal hayan tratado de hacer creer al mundo que se trataba de un encuentro “neutro en carbono” y que los vuelos de todos los participantes no habían hecho ningún daño al clima, por haber comprado unos pocos “certificados de reducción de emisiones” sobrevalorados.
La otra cara de la moneda de Kyoto, las reducciones reales de emisiones y la mitigación y adaptación verdaderas, parece haber permanecido invisible para las grandes naciones contaminantes e incluso para las Naciones Unidas. Sin embargo, un grupo de organizaciones de la sociedad civil, pequeño pero en aumento, está comenzando a desafiar el modelo, a cuestionar la validez de los argumentos en apoyo de la comercialización de carbono y a reclamar la justicia climática mundial. Al mismo tiempo, organizaciones como la Coalición Mundial por los Bosques están exigiendo a los gobiernos que hagan lo que se han comprometido a hacer: atacar lo que realmente amenaza a los sistemas que posee la naturaleza para mantener la vida, en lugar de correr tras una fantasía.
Por más información, sírvase visitar el sitio: http://unfccc.int

Dis-sinergias devastadoras
Simone Lovera, Coalición Mundial por los Bosques

En la noche del 30 de noviembre de 2005 tuvo lugar una reunión intergubernamental única. Luego de años escuchando frases huecas sobre la necesidad de lograr sinergia y mejor coordinación entre los distintos acuerdos multilaterales ambientales (AMA), se llevó a cabo una sesión conjunta de los equipos científicos asesores de dos importantes AMA.
Aprovechando la coincidencia de que ambos organismos se reunirían entre el 28 de noviembre y el 2 de diciembre de 2005 en Montreal, Quebec, Canadá, el Organo Subsidiario de Asesoramiento Científico y Tecnológico de la Convención Marco sobre Cambio Climático (OSACT-CMCC) se encontró con su homólogo de la Convención sobre Diversidad Biológica (OSACTT-CDB).
Sin embargo, si bien el término “sinergia” es uno de los que más se escuchan en lo referido a política internacional medioambiental, lo que de hecho está aumentando rápidamente entre estas dos AMA podría llamarse “dis-sinergia”. Las políticas promovidas bajo la CDB podrían provocar mayores emisiones de gas de efecto invernadero, mientras que la CMCC y su Protocolo de Kyoto podrían transformarse en una de las mayores amenazas para los bosques y otros ecosistemas.
Tomemos algunos ejemplos simples. Es absurdo que la CDB promueva estrategias de conservación de la biodiversidad como el ecoturismo, cuando éste provocará un incremento sustancial de las emisiones de carbono por parte de los observadores de aves, que llegarán en avión a remotas áreas protegidas. Igualmente absurdo es que el Protocolo de Kyoto de la Convención sobre el Clima promueva el comercio internacional de biomasa como una estrategia de mitigación del cambio climático, cuando esto significa una mayor cantidad de monocultivos que destruyen los bosques.
Uno de los problemas subyacentes tras el Protocolo es que establece objetivos sin dar normas razonables sobre cómo alcanzarlos. El tratado da luz verde a plantas nucleares, grandes represas, instalaciones para la quema de metano y otros tantos proyectos que permiten a los gobiernos afirmar que están reduciendo sus emisiones de gas de efecto invernadero sin tener que dejar de lado los combustibles fósiles.
Como ya lo hemos informado en varias ocasiones en este boletín, entre estos proyectos encontramos destructivas plantaciones de monocultivos a gran escala promovidas como proyectos de “repoblación forestal” y “reforestación” en el marco del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL). Los árboles genéticamente modificados, concebidos expresamente para ser usados en tales monocultivos, sólo acentuarán su impacto destructivo sobre los bosques y la diversidad biológica, ya que las semillas genéticamente modificadas son capaces de contaminar los bosques naturales sobre cientos de kilómetros. Uno de los pocos resultados positivos de la OSACTT-CDB de noviembre de 2005 fue una solicitud al secretario ejecutivo de la CDB de un informe sobre los riesgos de los árboles genéticamente modificados para los bosques (y sus habitantes, esperamos). Muchas organizaciones no gubernamentales y organizaciones de pueblos indígenas esperan que este informe convenza a los gobiernos de que es necesaria una moratoria de la autorización para plantar dichos árboles.
Sin embargo, la OSACTT no trabajó sobre otras amenazas que implica el Protocolo de Kyoto, como los efectos devastadores de los monocultivos a gran escala de productos como la palma aceitera, la soya, el eucaliptus y la caña de azúcar para la producción de biomasa. Considerando la avidez insaciable de los consumidores del Norte por cualquier tipo de combustible, el comercio internacional de biocombustible creará un incentivo diabólico para convertir miles de hectáreas de bosques, praderas y otros ecosistemas en monocultivos de biomasa. La expansión de los monocultivos de soya, palma aceitera y eucaliptus es ya la principal causa de destrucción de la biodiversidad en muchos países “megadiversos”, particularmente en Brasil, Indonesia y Malasia (sobre todo en el estado de Sarawak).
Frente a esta realidad, la leve preferencia por los proyectos de “desarrollo sustentable” que manifiesta el reglamento del MDL no cuenta en absoluto. En estos tiempos, cualquier clase de proyecto rentable pasa como “desarrollo sustentable”.
Lamentablemente, si bien los participantes de la OSACTT parecían reconocer estos hechos, la reunión de noviembre en Montreal no produjo más que una nueva versión de la vieja cantilena: “los gobiernos deben promover la sinergia”.
¿Por qué esa timidez? ¿Por qué no declarar simplemente que es totalmente inaceptable que existan tan grandes dis-sinergias entre las dos convenciones de Río más importantes? El enfoque de ambas convenciones deberá basarse en el reconocimiento de que el cambio climático provoca la pérdida de la diversidad biológica, y que la pérdida de bosques y otros ecosistemas provoca el cambio climático.
¿Recuerda cómo termina la famosa Historia de dos Ciudades? Termina en muerte y destrucción. Esperemos que las convenciones sobre el cambio climático y la biodiversidad tengan mejor suerte.
Por más información, visitar el sitio: http://www.biodiv.org y www.unfccc.int

FNUB 6 fracasa en mostrar el camino para revertir la pérdida de bosques
Lambert Okrah, Instituto de Asuntos Culturales, Ghana

Diez años atrás, el mundo comenzó un gran proceso intergubernamental para trabajar sobre el hecho de que todos los intentos previos de salvar los bosques de la tierra habían fallado. Desde entonces hemos tenido un Panel Intergubernamental de los Bosques (PIB), un Foro Intergubernamental sobre los Bosques (FIB) y finalmente – con el objetivo de implementar los resultados de los dos primeros foros y de continuar desarrollando una política – el Foro de las Naciones Unidas sobre los Bosques (FNUB).
El FNUB disponía de cinco años para mostrar de qué era capaz. Al terminar dicho período no había logrado hacer nada significativo. Nada fue implementado y muy pocos confiaban en que sus diálogos sobre políticas lograrían generar acuerdos que pudieran salvar los bosques del mundo. Además, resultó que necesitaba más dinero para concluir lo que el FIB había dejado sin terminar cinco años atrás.
Esa era la situación cuando los delegados se preparaban para viajar a Nueva York para la sexta sesión anual del FNUB que tuvo lugar del 13 al 24 de febrero. Pero no tenían idea de que la Naturaleza también se haría presente, posiblemente para demostrar su enojo contra quienes tienen el poder y los recursos para salvar al mundo. Dos días antes del comienzo de la conferencia, la peor ventisca de la historia de Nueva York azotó la ciudad. Tan fuerte fue la tormenta que muchos delegados del FNUB fueron desviados hacia otras ciudades de Estados Unidos. Fue como si la paciencia de Nueva York se hubiera agotado y quisiera que otras ciudades se hicieran cargo. Afortunadamente todos fuimos perdonados y, si bien muchos se vieron retrasados, finalmente logramos llegar.
Cuando los delegados se encontraron en el plenario para comenzar sus deliberaciones, quedó claro que estaban decididos a lograr un acuerdo a toda costa. Muchos mostraron que estaban dispuestos a hacer concesiones para poder avanzar, y todos los textos previamente acordados fueron abiertos nuevamente a la negociación. Como resultado, pasaron cinco días de reunión para crear un nuevo documento donde casi todo el texto estaba entre corchetes, indicando que todavía no había acuerdo al respecto. Solamente un texto se salvó: un pasaje sobre la Asociación de Colaboración en materia de Bosques.
Para la segunda semana, los delegados estaban tan distanciados que hubo que crear nuevos “grupos de contacto” para ayudar a resolver las discrepancias generadas por el nuevo texto. Para ese entonces los delegados no tenían más remedio que discutir cosas tales como decidir si se hablaría de “deforestación” o de “pérdida de la cubierta forestal”. A las 18 horas del día del cierre, 24 de febrero, ni siquiera habían resuelto los desacuerdos sobre arreglos y medios para la implementación que habían quedado pendientes de la quinta sesión del FNUB. Cuando los intérpretes se fueron, quedando el inglés como único idioma de negociación, los delegados de habla francesa presentaron una protesta.
¿Cuáles fueron los resultados concretos de todo esto?
En primer lugar, la reunión eliminó una propuesta de establecer un fondo para la participación de organizaciones de la sociedad civil (“grupos principales”, como suele llamarlos la ONU), haciendo más difícil la participación de dichos grupos en el FNUB.
En segundo lugar, los delegados renegociaron y suavizaron un acuerdo alcanzado en el FNUB del año anterior sobre los objetivos globales en materia de bosques, de manera que, en lugar de tener que “alcanzar” ciertos objetivos para el 2015, los países deberán simplemente decir que “están trabajando” para alcanzarlos.
En tercer lugar, si bien muchos delegados se mostraron favorables a otorgar facilidades de préstamo para los países del Sur, evitaron cualquier compromiso financiero para el manejo sostenible del bosque, y los países del Sur no estaban listos para llegar a un acuerdo sobre medidas para reducir la deforestación.
En cuarto lugar, los delegados llegaron a un punto muerto cuando debían decidir si la aplicación de las resoluciones del FNUB debía ser voluntaria u obligatoria. El asunto fue resuelto recién el último día, ya tarde en la noche. Finalmente, acordaron dejar el tema en suspenso, y realizar una evaluación del FNUB en 2015. Además, decidieron crear un grupo de trabajo ad hoc que trabaje durante cinco días para elaborar un posible instrumento cuya aplicación no sería obligatoria.
Los delegados también acordaron reunirse durante dos semanas cada dos años, y mantener una relación más cercana con los órganos regionales en materia de bosques, alimentando así el proceso del FNUB. La séptima sesión del FNUB tendrá lugar del 16 al 27 de abril de 2007.
Mientras las conversaciones seguían, la deforestación continuaba al ritmo de siempre. Tal vez sea tiempo de que las organizaciones no gubernamentales consideren cuidadosamente si deben ser parte del proceso del FNUB en el futuro.
Por más información, sírvase visitar el sitio: http://www.un.org/esa/forests

La conferencia sobre legislación forestal establece un programa voluntario
Andrei Laletin, Amigos de los Bosques Siberianos, Rusia

San Petersburgo, Rusia, fue en noviembre el escenario de la primera conferencia ministerial sobre un nuevo proceso internacional de aplicación de la legislación forestal en Europa y Asia del Norte. Con el apoyo del Banco Mundial y de varios países donantes, la conferencia reunió a organizaciones no gubernamentales (ONG), gente de negocios y expertos junto con delegaciones gubernamentales, para aprobar un marco para la acción voluntaria de los gobiernos y las sociedades civiles tanto a nivel internacional, nacional y regional como para Europa y Asia del Norte.
Dicha conferencia, llevada a cabo entre el 22 y el 25 de noviembre, formaba parte del proceso ministerial para la aplicación de las leyes forestales y la gobernanza en Europa y Asia del Norte (ENA – FLEG), una iniciativa de la Federación Rusa. Lanzada en Ginebra en 2004 y seguida por una conferencia preparatoria en Moscú en junio de 2005 (ver el n° 16 de Cobertura Forestal), esta conferencia es la continuación de anteriores FLEG relativos a Asia Oriental y Africa.
Las ONG participaron activamente en lo que fue considerado como un diálogo productivo. Por invitación de la secretaría las ONG, coordinadas por la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) y la red Taiga Rescue, revisaron los borradores de documentos preparados para la conferencia. También confeccionaron una lista de actividades que podría ayudar a realizar el programa de acción de la conferencia. Asimismo, las ONG intentarán insertar temas del FLEG en la agenda de la conferencia del G-8 que tendrá lugar en Rusia el próximo verano. Se prevé para dentro de cinco años la realización de otra conferencia ministerial y dos reuniones de expertos donde las partes interesadas evaluarán los problemas y los logros en la implementación.
En resumen, la conferencia ENA-FLEG logró, como era el deseo de un activista de una ONG, no ser “FLEGmática” (o sea lenta y apática).

Informes de otras reuniones relacionadas con los bosques

La OMC en Hong Kong: crónica de un fracaso anunciado
Pascal Lamy, Director General de la Organización Mundial del Comercio (OMC), jugó un juego muy inteligente antes de la quinta conferencia ministerial de la OMC, que tuvo lugar entre el 13 y el 18 de diciembre de 2005 en Hong Kong.
Cuando en agosto de 2005 Lamy se dio cuenta de que las chances de que los gobiernos alcanzaran un acuerdo final sobre todos los puntos del paquete actual de negociaciones, conocido como la “Agenda de Doha para el Desarrollo”, eran casi nulas, comenzó a concentrar todos sus esfuerzos en una sola estrategia: minimizar las expectativas.
De pronto, ningún funcionario de la OMC tenía permitido recordar a los medios o al público que en Julio de 2004 ellos mismos habían anunciado con orgullo que la OMC estaba nuevamente “en camino”, y que el paquete actual de negociaciones podría ser fácilmente cerrado en Hong Kong. Rara vez se ha visto a una organización esforzarse tanto por minimizar las expectativas sobre su propia conferencia ministerial.
Y así fue que se malgastaron millones de dólares en vuelos, hoteles y cenas ministeriales – sin mencionar los cientos de policías que mantuvieron el orden y maltrataron a decenas de granjeros – para una reunión de la que no se esperaba nada en concreto.
Sin embargo, minimizar las expectativas tuvo la ventaja de lograr que la conferencia pareciera lo suficientemente “exitosa” como para mantener unida a la OMC. Con algunas promesas de los países del Norte, que lucían muy bien pero carecían de contenido, la farsa estuvo completa.
En la gran mayoría de los temas tratados en Hong Kong se avanzó muy poco. En lo concerniente a las negociaciones sobre liberalización de productos forestales en el marco del acuerdo sobre el acceso al mercado de productos no agrícolas, y de las negociaciones sobre servicios medioambientales bajo el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (GATS), esta relativa falta de progreso es una buena noticia para los bosques y los pueblos del bosque del mundo. La comunidad de las ONG se opone fuertemente a estas negociaciones porque socavan seriamente la capacidad de los gobiernos de proteger sus bosques con medidas transitorias de importación y exportación o con políticas que promueven una producción sostenible desde el punto de vista social y del medio ambiente.
Sin embargo, desafortunadamente, Hong Kong logró producir algunos resultados negativos. Uno fue un nuevo tipo de política de ajuste estructural desarrollado para alinear al Sur con las ambiciones de liberalización del Norte: la iniciativa conocida como “ayuda para el comercio”.
Esta iniciativa puede parecer buena a los ojos de la nueva generación de inocentes estrellas del rock y del cine que vuelan por todo el mundo en sus jets privados expresando preocupación por la pobreza y el cambio climático, pero no es lo que parece. En la práctica significa más rutas, puertos e instituciones como los ministerios de comercio que se dedican principalmente a exportar los recursos naturales del Sur al bajo precio que el Norte quiera pagar por ellos. De más está decir que estas inversiones tendrán efectos devastadores sobre los bosques del mundo.
Lo que es peor aún, la mayor parte de la “ayuda” supuestamente “ofrecida” bajo el programa “ayuda para el comercio”, es dinero que ya se está utilizando en educación, salud, protección al medio ambiente y otros “lujos” no comerciales, y que sería desviado hacia la construcción de rutas y demás instalaciones necesarias para la exportación de madera y otros recursos naturales.
Es hora de que los gobiernos nieguen a la OMC el derecho de determinar las prioridades de desarrollo.

Así como sería ilegítimo que la OMC juzgara si los organismos genéticamente modificados son seguros o no (y, por suerte, el órgano de solución de controversias de la OMC afirmó claramente que dicha institución no puede emitir juicio al respecto), sería inapropiado que la OMC determinara las políticas forestales, las leyes sobre propiedad intelectual o las prioridades de desarrollo de los países. Por mayor información, visitar el sitio: http://www.wto.org

Nuevo Acuerdo Internacional de las Maderas Tropicales

Un acuerdo “igualmente insatisfactorio para todos”: así lo describió el presidente de la reciente sesión de las Naciones Unidas sobre el comercio de maderas tropicales. Sin embargo, probablemente haya sido un alivio para muchos productores y consumidores de madera el hecho que algún acuerdo haya surgido de la cuarta ronda de la Conferencia de las Naciones Unidas para la Negociación de un Acuerdo Sucesor del Acuerdo Internacional de las Maderas Tropicales (AIMT), que tuvo lugar en Ginebra del 16 al 27 de enero de 2006.
Del lado positivo, el AIMT 2006 menciona el manejo sustentable de los bosques como un objetivo sobre el cual existe unanimidad. También se compromete a reforzar la capacidad de los miembros para mejorar la aplicación de las legislaciones forestales y la gobernanza, y para ocuparse de la tala ilegal así como de otros aspectos del comercio de maderas tropicales. Además, el acuerdo es mejor y cuenta con una financiación más segura que sus antecesores.
Sin embargo, el nuevo acuerdo continúa refiriéndose solamente a los productos comerciales. Presta muy poca atención a los derechos y las necesidades de los pueblos indígenas y otros pueblos del bosque. Es pues muy poco probable que el AIMT 2006 juegue un papel eficaz en la reducción de la deforestación y la erradicación de la pobreza de los habitantes de los bosques. Por más información, sírvase visitar el sitio: http://www.itto.or.jp

Calendario de reuniones relacionadas con los bosques

Más información sobre éstas y otras reuniones intergubernamentales puede encontrarse en: http://www.iisd.ca/linkages

La octava Conferencia de las Partes de la Convención sobre Diversidad Biológica se llevará a cabo entre el 20 y el 31 de marzo de 2006 en Curitiba, Brasil. Los participantes discutirán, entre otros temas, el régimen internacional sobre piratería biológica y un informe del grupo de trabajo para evaluar la implementación del programa de trabajo sobre bosques de la CDB. Ver también los informes de Sandy Gauntlett y Simone Lovera. Por más información, sírvase visitar el sitio: http://www.biodiv.org.

La cuarta sesión del Consejo Internacional de las Maderas Tropicales (CIMT) tendrá lugar en Mérida, México, del 29 de mayo al 2 de junio de 2006. Por más información, visitar el sitio: http://www.itto.or.jp

La vigésimocuarta sesión de los órganos subsidiarios de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático se desarrollará del 15 al 26 de mayo de 2006 en Bonn, Alemania. Entre otros temas, se discutirá una propuesta de ofrecer compensaciones a los países que reduzcan la deforestación. Ver también el informe de Wally Menne y Simone Lovera. Por más información, visitar el sitio: http://unfccc.int

La segunda Reunión de las Partes del Protocolo de Kyoto y duodécima Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático tendrá lugar del 6 al 17 de noviembre en Kenia. Ver también el informe de Wally Menne y Simone Lovera. Por más información, sírvase visitar el sitio: http://unfccc.int

Esta publicación ha sido posible gracias a la contribución financiera de Netherlands Development Assistance.

 

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