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Cobertura Forestal
Boletín de la Coalición Mundial por los
Bosques sobre Política Forestal Internacional
Edición N°18:
marzo de 2006
(haga
click aqui para bajarlo en formato word)
Contenido de esta
edición:
- Acerca de Cobertura Forestal
- Ex
Silvis: Compasión y Extinción,
Miguel Lovera, coordinador,
Coalición Mundial por
los Bosques
- El
“Acceso del Mal”: ¿Un fenómeno del nuevo
milenio?
Sandy Gauntlett, Coalición
de Pueblos Indígenas del Pacífico por el Medio Ambiente,
Aotearoa/Nueva Zelanda
- ¿Mecanismo
de desarrollo limpio o locura de destrucción climática?
Wally
Menne, Timberwatch, Sudáfrica
- Dis-sinergias
devastadoras, Simone
Lovera, Coalición Mundial por los Bosques
- FNUB
6 fracasa en mostrar el camino para revertir la pérdida de
bosques, Lambert
Okrah, Instituto de Asuntos Culturales, Ghana
- La
Conferencia sobre legislación forestal establece un programa
voluntario, Andrei
Laletin, Amigos de los Bosques Siberianos, Rusia
- Informes
de otras reuniones relacionadas con los bosques: La OMC en Hong Kong:
crónica de un fracaso anunciado
- Nuevo
Acuerdo Internacional de las Maderas Tropicales
- Calendario
de reuniones relacionadas con los bosques
Acerca de
Cobertura Forestal
Bienvenidos a la 18ª edición
de Cobertura Forestal, el boletín de la Coalición Mundial
por los Bosques (Global Forest Coalition - GFC). Esta coalición
fue fundada por un grupo de organizaciones no gubernamentales (ONG)
y de organizaciones de pueblos indígenas (OPI) para facilitar
su participación informada en las reuniones intergubernamentales
relacionadas con los bosques. Cobertura Forestal se publica cuatro veces
al año. Presenta informes elaborados por distintas ONG y OPI
sobre reuniones intergubernamentales importantes y un calendario de
reuniones futuras. Los puntos de vista expresados en este boletín
no reflejan necesariamente la opinión de la Coalición
Mundial por los Bosques, de sus miembros fundadores ni de sus redactores.
Para suscribirse gratuitamente dirigirse a Simone Lovera: lovera1@conexion.com.py
Ex
Silvis: Compasión y Extinción
Miguel Lovera, coordinador, Coalición Mundial por los Bosques
En este preciso momento
estamos enfrentando una extinción en masa. Todo el mundo lo reconoce,
desde los campesinos de los Andes hasta los pueblos indígenas
del lejano Artico. Las Naciones Unidas estiman que entre 400 y 500 vertebrados,
alrededor de 400 invertebrados y aproximadamente 560 plantas se han
extinguido en los últimos 400 años, y que un 30 por ciento
de todos los peces, un 24 por ciento de todos los mamíferos,
un 12 por ciento de todas las aves y un 8 por ciento de todas las plantas
ya están en peligro de extinción.
¿Y sabe usted cuál es una de las principales causas de
esta extinción? El cambio climático.
En otras palabras, las políticas en defensa de los combustibles
fósiles que amenazan la vida humana con sequías, inundaciones,
etc., están también exterminando a muchos de los otros
seres vivos del planeta.
Siempre supimos que los líderes políticos y empresariales
responsables de estas políticas sentían poca compasión
hacia la mayoría de los seres humanos. Ahora parece que tampoco
se preocupan demasiado por otras especies. Esta gente está lista
para sacarle el jugo a lo que sea – biodiversidad, cultura, tierra,
paisajes – siempre y cuando se trate de la biodiversidad, cultura,
tierra y paisajes de otras personas.
Así como no los van a ver bailando danzas folclóricas
(los pondrán a ustedes a hacerlo, y cobrarán al público
el precio de la entrada), tampoco los van a ver abandonando sus negocios
por la supervivencia del planeta. Su decisión de continuar extrayendo
carbón y petróleo barato para alimentar sus fábricas
de dinero no ha sido quebrantada por el Protocolo de Kyoto ni por ninguna
otra cosa.
¿Cuál es la solución contra este comportamiento
depredador? ¿Cómo podemos lograr que quienes toman las
decisiones se preocupen por el Planeta Tierra y enfoquen su enorme poder
hacia la protección de la vida, la biodiversidad y la atmósfera?
Hemos hablado con ellos con la esperanza de que escucharían.
Después de todo, en cierto modo ellos están en el mismo
apuro que todos los demás. Sin embargo, poco o nada ha cambiado.
Sus respuestas – asociaciones con el sector privado y otros acuerdos
comerciales (incluso los que apuntan a la “conservación”
de la biodiversidad) – están provocando la pérdida
de la diversidad biológica a niveles alarmantes, la proliferación
de plagas como resultado de un mal manejo de la biota y los genomas
y la modificación de paisajes enteros que se ven cada vez más
simplificados.
Como dijo Carlos Fuentes, compasión es sinónimo de bondad,
piedad y, sobre todo, conmiseración hacia los que sufren. La
falta de compasión es exactamente lo opuesto: falta de conmiseración
hacia quienes más la necesitan.
Esto ayuda tal vez responder a la pregunta que hemos hecho durante tantos
talleres, seminarios y mesas redondas inútiles: ¿quiénes
deben ser nuestros socios? ¿Seguimos pensando que puedan serlo
los aprovechados, ricos y sin compasión? Tal vez deberíamos
pensarlo nuevamente.
El
“Acceso del Mal”: ¿Un fenómeno del nuevo milenio?
Sandy Gauntlett, Coalición de Pueblos Indígenas del
Pacífico por el Medio Ambiente, Aotearoa/Nueva Zelanda
¿Recuerdan
cuando los políticos norteamericanos acuñaron el término
“eje del mal” y lo usaron para justificar sus incursiones
en territorios ajenos? Pues hoy tenemos un eje real, que está
invadiendo territorios ajenos.
Opera bajo nuestras narices en la Convención sobre la Diversidad
Biológica (CDB), en las negociaciones sobre “acceso y distribución
de los beneficios”. Llamémosle el “acceso del mal”.
Este nuevo “acceso del mal” es un equipo variable, pero
tiene un grupo central formado por Canadá, Australia y Nueva
Zelanda, bajo el mando oculto de los Estados Unidos. En ocasiones, recibe
asistencia de otros dos grupos. El primero es una red de países
con los que el grupo central puede contar para cambiar los textos en
su nombre, sustituyéndolo cuando todo el mundo se harta de sus
intervenciones. El segundo ayuda al grupo principal a obstruir cualquier
intento de progreso genuino fingiendo confusión, fatiga por la
diferencia horaria o simple estupidez (tal vez en esto no estén
fingiendo).
Pero bastaba sentarse en la sala donde se reunían los grupos
de trabajo de la CDB sobre el conocimiento tradicional, el acceso y
la distribución de beneficios (en Granada, del 23 de enero al
3 de febrero de 2006), y escuchar los sermones de naciones como Argentina,
México, Italia y Malasia sobre lo que está pasando, para
entender que detrás de la estupidez aparente existía un
mal mayor.
No olvidemos que los dos grupos de trabajo de la CDB que se reunieron
en enero están negociando asuntos fundamentales para los derechos
indígenas, como son la protección del conocimiento tradicional
relacionado con los recursos genéticos, y la distribución
de los beneficios derivados de dicho conocimiento.
Los gobiernos del grupo de países ricos en diversidad, de los
que se dice que comparten una misma opinión sobre el tema, intentan
manejar los dos temas como si fueran independientes. Pero no lo son.
Casi todas las plantas medicinales, semillas y demás recursos
genéticos de mayor valor comercial son ya conocidos por los pueblos
indígenas y comunidades locales. La obtención de dicho
conocimiento es el mejor atajo por el cual las corporaciones pueden
acceder a la materia prima necesaria para su industria farmacéutica
y semillera. Por consiguiente, no es accidental que el Instituto Nacional
de Biodiversidad de Costa rica (INBio) prefiera contratar indígenas
como “bio-prospectores”. Tampoco es inverosímil,
como se rumorea, que los que realizan la bio-prospección en Africa
finjan estar enfermos cuando llegan a una comunidad local, para poder
espiar a los curanderos o curanderas que los tratan.
Pero si el conocimiento tradicional es un gran negocio hoy en día,
la cuestión es: ¿un gran negocio para quién? ¿Para
industrias como Monsanto y Bayer? ¿Para instituciones privadas
como INBio? ¿Para los comités del patrimonio nacional,
como el creado por el gobierno federal brasileño, donde los indígenas
son meros “invitados”?
Ante todo, ¿alguien preguntó alguna vez a los pueblos
indígenas si a ellos les interesaba este gran negocio? Si, por
una vez, los gobiernos hubieran escuchado en enero pasado las declaraciones
del Foro Indígena Internacional sobre Biodiversidad durante las
discusiones sobre el conocimiento tradicional, el acceso y la distribución
de los beneficios, se habrían dado cuenta de que los pueblos
indígenas no están hablando de grandes negocios. No están
hablando de vender genes. Están hablando de respetar los derechos
– incluyendo los internacionalmente reconocidos derechos humanos
de los pueblos indígenas – y de proteger el conocimiento
y los valores sagrados. Ellos subrayan una y otra vez que el conocimiento
tradicional no puede ser de propiedad privada y que por consiguiente,
no puede ser patentado ni tratado como un producto comercial.
El objetivo de los subterfugios anteriormente mencionados es siempre
permitir que la industria se apodere de los recursos medioambientales,
muchos de los cuales se encuentran en territorios pertenecientes a los
pueblos indígenas. Por ejemplo, un hábil manejo de la
negociación puede ayudar a asegurar el acceso de la industria
al mercado, restringiendo el acceso de las comunidades a la propia CBD.
“¡Pura paranoia!”, le escucho decir. ¿Realmente
lo cree? Entonces, ¿por qué recibimos una gran lista de
nuevos requisitos para la inscripción, unas pocas semanas antes
de la Conferencia de las Partes (CP) de la CDB (20 al 31 de marzo de
2006)? ¿Por qué el acceso a la CP, y por consiguiente
a los ministros mismos, está restringido a las organizaciones
“aprobadas”? ¿Es realmente porque la gente quiere
venir a la CP sólo para “salir de sus países”
(como escribió un funcionario de la secretaría)? ¿O
se trata de un simple pretexto de la secretaría para cumplir
las órdenes del nuevo “acceso del mal”?
“¡Puras conjeturas!” le escucho decir. Bueno, si lo
son, ¿por qué presentó Canadá un texto que
restringiría la representación indígena en las
delegaciones del gobierno? Si la intención era simplemente asegurar
una representación de mejor calidad, ¿por qué la
delegación de Nueva Zelanda, a través de su propio ministro,
nos aseguró que no habría “partes interesadas”
en su delegación? ¿Acaso la decisión de no incluir
representantes indígenas no es indicativa del nivel de participación
efectiva que estas delegaciones quieren?
Esta CP es importante por muchas razones; una de ellas es que podría
ser la que usara la “eficiencia” como excusa para revertir
la práctica actual de tratar de asegurar una participación
efectiva. Necesitamos ante todo defender nuestro derecho a opinar, el
derecho de los pueblos indígenas y las comunidades locales a
una participación efectiva y a un libre consentimiento previo
e informado.
La presentación de certificados de origen o de declaraciones
de proveniencia legal no basta para proteger los derechos indígenas,
así como la aspirina no sirve para tratar el cáncer. ¿Cómo
se atreven los gobiernos a hablar de un régimen internacional
para garantizar el “consentimiento previo e informado”,
cuando es evidente que ese régimen internacional no ha contado
con el consentimiento previo e informado de los pueblos indígenas?
Lo que necesitamos en esta CP es encontrar tan solo un país con
las agallas suficientes para enfrentarse al “acceso del mal”
y negar el consenso a la propuesta anti-indígena canadiense y
a toda otra propuesta similar que el “acceso” pueda idear.
Necesitamos un país que no necesite los acuerdos comerciales
que el “acceso del mal” ofrece, ni su ayuda externa, ni
sus sobornos. ¿Usted cree que lo encontraremos?
Por más información, visitar el sitio: http://www.biodiv.org
¿Mecanismo
de desarrollo limpio o locura de destrucción climática?
Wally Menne, Timberwatch, Sudáfrica
La undécima
Conferencia de las partes para la Convención de las Naciones
Unidas sobre el Cambio Climático que tuvo lugar en Montreal hacia
fines del año pasado, ha sido tal vez la reunión internacional
más polémica en su género desde la cumbre de Río
de Janeiro de 1992.
Si bien hay un consenso creciente en torno a la idea de que los humanos
están cambiando el clima, qué hacer al respecto sigue
siendo un tema de discusión, y las disputas continuaron en Montreal.
Uno de los temas debatidos con más fervor es el Protocolo de
Kyoto, lanzado en 1997 pero implementado recién en febrero de
2005 luego que la ratificación de Rusia permitiera llegar al
número de signatarios requerido. La entrada en vigor de dicho
protocolo fue aplaudida como un gran adelanto, pero hay cierto escepticismo
acerca de su efectividad.
Una de las razones es que el gobierno de los Estados Unidos –
el mayor emisor de gases de efecto invernadero – y el de Australia
no firmaron dicho tratado. Por otro lado, el mecanismo de desarrollo
limpio (MDL) de Kyoto, por el cual los países del norte pueden
postergar la reducción de las emisiones de gas de efecto invernadero
a cambio de que inviertan en proyectos “verdes” en el Sur,
está fallando.
El MDL atrae a los países del Norte porque les permite seguir
quemando combustibles fósiles. Atrae a los países del
Sur, como la India y Brasil, porque promete inversiones. Mientras tanto,
se supone que ayuda a evitar el calentamiento global estimulando, tanto
en el Norte como en el Sur, un desarrollo sustentable sin perjuicios
para el clima.
Sin embargo, a pesar de una enorme inversión en tiempo, esfuerzo
y publicidad, el MDL no colma las expectativas de nadie. Por un lado,
la mayor parte de las propuestas presentadas para contabilizar el ahorro
de carbono que logran sus proyectos están siendo consideradas
inaplicables y rechazadas por la ONU. Por otro lado, la mayoría
de los proyectos MDL propuestos resultan, uno tras otro, incapaces de
utilizar el mercado del carbono para la creación de infraestructura,
tecnología o empleos sustentables.
Incluso los pocos proyectos MDL que pasaron las pruebas suficientes
como para ser oficialmente registrados han demostrado aportar escasas
ventajas. En Sudáfrica, una fábrica de ladrillos convirtió
sus hornos de carbón en hornos a gas para obtener el sello MDL,
a pesar de que el carbón que se quemaba antes será quemado
en otro lugar y que el gas consumido podría ser también
utilizado en cualquier otro nuevo proyecto. Considerando la falta de
compromiso de Sudáfrica para reducir sus emisiones globales –
el país planea duplicar el consumo de carbón para generar
energía durante los próximos 20 años – estos
pequeños ajustes en la utilización de combustibles fósiles
literalmente carecen de sentido.
Un proyecto sudafricano más prometedor era el de la construcción
de Kuyasa, cerca de Ciudad del Cabo, donde las casas serían aisladas
y el agua calentada utilizando energía solar en lugar de electricidad
generada con carbón. Pero el proyecto no puede mantenerse solo
con la venta de créditos de carbono y debe ser fuertemente subsidiado,
lo cual lo hace inviable.
En otros lugares, hay proyectos MDL para deshacerse de los gases residuales
de los depósitos de basura y de las minas, ya sea quemándolos
o capturándolos, que serían buenos candidatos en un concurso
de “proyectos oportunistas” para empresas comercializadoras
de créditos de carbono dispuestas a todo. Las empresas de forestación
que tratan de vender plantaciones de “sumideros de carbono”
a los contaminadores crédulos también quedaron mal paradas
a la hora de explicar cómo una plantación industrial de
árboles, destructora de la sociedad y el medio ambiente, podría
absorber los gases de efecto invernadero, cuando lo más probable
es que haga lo contrario.
Otro invento que trata de encontrar aceptación es la “captura
y almacenaje” geológico del carbono, que consiste en tomar
el dióxido de carbono de las chimeneas y enterrarlo en el subsuelo.
Sin embargo, quienes proponen esta tecnología no han logrado
hasta el momento conseguir evidencias de que funcione más allá
de una novela de ciencia ficción. Tampoco han logrado explicar
cómo una tecnología diseñada para ayudar a mantener
la producción y el consumo de combustibles fósiles podría
ser un paso hacia la seguridad climática.
¿Dónde deja todo esto al Protocolo de Kyoto y su MDL?
Muchos participantes de la reunión de Montreal atestiguarán
que el tema predominante en la agenda era más que nada cómo
hacer dinero con el cambio climático. Hordas de consultores en
MDL y de supuestos comerciantes de carbono bullían por el lugar,
cada uno tratando de superar al otro con sus predicciones de crecimiento
del mercado del carbono y de beneficios para las naciones más
pobres.
Muchas ONG también, sobre todo las del Norte, estaban volando
alto en el globo aerostático del MDL, sin comprender que pronto
deberán bajar a tierra, cuando explote o se desinfle lentamente.
Es tal vez un signo de estos tiempos que los organizadores de la conferencia
de Montreal hayan tratado de hacer creer al mundo que se trataba de
un encuentro “neutro en carbono” y que los vuelos de todos
los participantes no habían hecho ningún daño al
clima, por haber comprado unos pocos “certificados de reducción
de emisiones” sobrevalorados.
La otra cara de la moneda de Kyoto, las reducciones reales de emisiones
y la mitigación y adaptación verdaderas, parece haber
permanecido invisible para las grandes naciones contaminantes e incluso
para las Naciones Unidas. Sin embargo, un grupo de organizaciones de
la sociedad civil, pequeño pero en aumento, está comenzando
a desafiar el modelo, a cuestionar la validez de los argumentos en apoyo
de la comercialización de carbono y a reclamar la justicia climática
mundial. Al mismo tiempo, organizaciones como la Coalición Mundial
por los Bosques están exigiendo a los gobiernos que hagan lo
que se han comprometido a hacer: atacar lo que realmente amenaza a los
sistemas que posee la naturaleza para mantener la vida, en lugar de
correr tras una fantasía.
Por más información, sírvase visitar el sitio:
http://unfccc.int
Dis-sinergias
devastadoras
Simone Lovera, Coalición Mundial por los Bosques
En la noche del 30
de noviembre de 2005 tuvo lugar una reunión intergubernamental
única. Luego de años escuchando frases huecas sobre la
necesidad de lograr sinergia y mejor coordinación entre los distintos
acuerdos multilaterales ambientales (AMA), se llevó a cabo una
sesión conjunta de los equipos científicos asesores de
dos importantes AMA.
Aprovechando la coincidencia de que ambos organismos se reunirían
entre el 28 de noviembre y el 2 de diciembre de 2005 en Montreal, Quebec,
Canadá, el Organo Subsidiario de Asesoramiento Científico
y Tecnológico de la Convención Marco sobre Cambio Climático
(OSACT-CMCC) se encontró con su homólogo de la Convención
sobre Diversidad Biológica (OSACTT-CDB).
Sin embargo, si bien el término “sinergia” es uno
de los que más se escuchan en lo referido a política internacional
medioambiental, lo que de hecho está aumentando rápidamente
entre estas dos AMA podría llamarse “dis-sinergia”.
Las políticas promovidas bajo la CDB podrían provocar
mayores emisiones de gas de efecto invernadero, mientras que la CMCC
y su Protocolo de Kyoto podrían transformarse en una de las mayores
amenazas para los bosques y otros ecosistemas.
Tomemos algunos ejemplos simples. Es absurdo que la CDB promueva estrategias
de conservación de la biodiversidad como el ecoturismo, cuando
éste provocará un incremento sustancial de las emisiones
de carbono por parte de los observadores de aves, que llegarán
en avión a remotas áreas protegidas. Igualmente absurdo
es que el Protocolo de Kyoto de la Convención sobre el Clima
promueva el comercio internacional de biomasa como una estrategia de
mitigación del cambio climático, cuando esto significa
una mayor cantidad de monocultivos que destruyen los bosques.
Uno de los problemas subyacentes tras el Protocolo es que establece
objetivos sin dar normas razonables sobre cómo alcanzarlos. El
tratado da luz verde a plantas nucleares, grandes represas, instalaciones
para la quema de metano y otros tantos proyectos que permiten a los
gobiernos afirmar que están reduciendo sus emisiones de gas de
efecto invernadero sin tener que dejar de lado los combustibles fósiles.
Como ya lo hemos informado en varias ocasiones en este boletín,
entre estos proyectos encontramos destructivas plantaciones de monocultivos
a gran escala promovidas como proyectos de “repoblación
forestal” y “reforestación” en el marco del
Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL). Los árboles genéticamente
modificados, concebidos expresamente para ser usados en tales monocultivos,
sólo acentuarán su impacto destructivo sobre los bosques
y la diversidad biológica, ya que las semillas genéticamente
modificadas son capaces de contaminar los bosques naturales sobre cientos
de kilómetros. Uno de los pocos resultados positivos de la OSACTT-CDB
de noviembre de 2005 fue una solicitud al secretario ejecutivo de la
CDB de un informe sobre los riesgos de los árboles genéticamente
modificados para los bosques (y sus habitantes, esperamos). Muchas organizaciones
no gubernamentales y organizaciones de pueblos indígenas esperan
que este informe convenza a los gobiernos de que es necesaria una moratoria
de la autorización para plantar dichos árboles.
Sin embargo, la OSACTT no trabajó sobre otras amenazas que implica
el Protocolo de Kyoto, como los efectos devastadores de los monocultivos
a gran escala de productos como la palma aceitera, la soya, el eucaliptus
y la caña de azúcar para la producción de biomasa.
Considerando la avidez insaciable de los consumidores del Norte por
cualquier tipo de combustible, el comercio internacional de biocombustible
creará un incentivo diabólico para convertir miles de
hectáreas de bosques, praderas y otros ecosistemas en monocultivos
de biomasa. La expansión de los monocultivos de soya, palma aceitera
y eucaliptus es ya la principal causa de destrucción de la biodiversidad
en muchos países “megadiversos”, particularmente
en Brasil, Indonesia y Malasia (sobre todo en el estado de Sarawak).
Frente a esta realidad, la leve preferencia por los proyectos de “desarrollo
sustentable” que manifiesta el reglamento del MDL no cuenta en
absoluto. En estos tiempos, cualquier clase de proyecto rentable pasa
como “desarrollo sustentable”.
Lamentablemente, si bien los participantes de la OSACTT parecían
reconocer estos hechos, la reunión de noviembre en Montreal no
produjo más que una nueva versión de la vieja cantilena:
“los gobiernos deben promover la sinergia”.
¿Por qué esa timidez? ¿Por qué no declarar
simplemente que es totalmente inaceptable que existan tan grandes dis-sinergias
entre las dos convenciones de Río más importantes? El
enfoque de ambas convenciones deberá basarse en el reconocimiento
de que el cambio climático provoca la pérdida de la diversidad
biológica, y que la pérdida de bosques y otros ecosistemas
provoca el cambio climático.
¿Recuerda cómo termina la famosa Historia de dos Ciudades?
Termina en muerte y destrucción. Esperemos que las convenciones
sobre el cambio climático y la biodiversidad tengan mejor suerte.
Por más información, visitar el sitio:
http://www.biodiv.org y www.unfccc.int
FNUB
6 fracasa en mostrar el camino para revertir la pérdida de bosques
Lambert Okrah, Instituto de Asuntos Culturales, Ghana
Diez años atrás,
el mundo comenzó un gran proceso intergubernamental para trabajar
sobre el hecho de que todos los intentos previos de salvar los bosques
de la tierra habían fallado. Desde entonces hemos tenido un Panel
Intergubernamental de los Bosques (PIB), un Foro Intergubernamental
sobre los Bosques (FIB) y finalmente – con el objetivo de implementar
los resultados de los dos primeros foros y de continuar desarrollando
una política – el Foro de las Naciones Unidas sobre los
Bosques (FNUB).
El FNUB disponía de cinco años para mostrar de qué
era capaz. Al terminar dicho período no había logrado
hacer nada significativo. Nada fue implementado y muy pocos confiaban
en que sus diálogos sobre políticas lograrían generar
acuerdos que pudieran salvar los bosques del mundo. Además, resultó
que necesitaba más dinero para concluir lo que el FIB había
dejado sin terminar cinco años atrás.
Esa era la situación cuando los delegados se preparaban para
viajar a Nueva York para la sexta sesión anual del FNUB que tuvo
lugar del 13 al 24 de febrero. Pero no tenían idea de que la
Naturaleza también se haría presente, posiblemente para
demostrar su enojo contra quienes tienen el poder y los recursos para
salvar al mundo. Dos días antes del comienzo de la conferencia,
la peor ventisca de la historia de Nueva York azotó la ciudad.
Tan fuerte fue la tormenta que muchos delegados del FNUB fueron desviados
hacia otras ciudades de Estados Unidos. Fue como si la paciencia de
Nueva York se hubiera agotado y quisiera que otras ciudades se hicieran
cargo. Afortunadamente todos fuimos perdonados y, si bien muchos se
vieron retrasados, finalmente logramos llegar.
Cuando los delegados se encontraron en el plenario para comenzar sus
deliberaciones, quedó claro que estaban decididos a lograr un
acuerdo a toda costa. Muchos mostraron que estaban dispuestos a hacer
concesiones para poder avanzar, y todos los textos previamente acordados
fueron abiertos nuevamente a la negociación. Como resultado,
pasaron cinco días de reunión para crear un nuevo documento
donde casi todo el texto estaba entre corchetes, indicando que todavía
no había acuerdo al respecto. Solamente un texto se salvó:
un pasaje sobre la Asociación de Colaboración en materia
de Bosques.
Para la segunda semana, los delegados estaban tan distanciados que hubo
que crear nuevos “grupos de contacto” para ayudar a resolver
las discrepancias generadas por el nuevo texto. Para ese entonces los
delegados no tenían más remedio que discutir cosas tales
como decidir si se hablaría de “deforestación”
o de “pérdida de la cubierta forestal”. A las 18
horas del día del cierre, 24 de febrero, ni siquiera habían
resuelto los desacuerdos sobre arreglos y medios para la implementación
que habían quedado pendientes de la quinta sesión del
FNUB. Cuando los intérpretes se fueron, quedando el inglés
como único idioma de negociación, los delegados de habla
francesa presentaron una protesta.
¿Cuáles fueron los resultados concretos de todo esto?
En primer lugar, la reunión eliminó una propuesta de establecer
un fondo para la participación de organizaciones de la sociedad
civil (“grupos principales”, como suele llamarlos la ONU),
haciendo más difícil la participación de dichos
grupos en el FNUB.
En segundo lugar, los delegados renegociaron y suavizaron un acuerdo
alcanzado en el FNUB del año anterior sobre los objetivos globales
en materia de bosques, de manera que, en lugar de tener que “alcanzar”
ciertos objetivos para el 2015, los países deberán simplemente
decir que “están trabajando” para alcanzarlos.
En tercer lugar, si bien muchos delegados se mostraron favorables a
otorgar facilidades de préstamo para los países del Sur,
evitaron cualquier compromiso financiero para el manejo sostenible del
bosque, y los países del Sur no estaban listos para llegar a
un acuerdo sobre medidas para reducir la deforestación.
En cuarto lugar, los delegados llegaron a un punto muerto cuando debían
decidir si la aplicación de las resoluciones del FNUB debía
ser voluntaria u obligatoria. El asunto fue resuelto recién el
último día, ya tarde en la noche. Finalmente, acordaron
dejar el tema en suspenso, y realizar una evaluación del FNUB
en 2015. Además, decidieron crear un grupo de trabajo ad hoc
que trabaje durante cinco días para elaborar un posible instrumento
cuya aplicación no sería obligatoria.
Los delegados también acordaron reunirse durante dos semanas
cada dos años, y mantener una relación más cercana
con los órganos regionales en materia de bosques, alimentando
así el proceso del FNUB. La séptima sesión del
FNUB tendrá lugar del 16 al 27 de abril de 2007.
Mientras las conversaciones seguían, la deforestación
continuaba al ritmo de siempre. Tal vez sea tiempo de que las organizaciones
no gubernamentales consideren cuidadosamente si deben ser parte del
proceso del FNUB en el futuro.
Por más información, sírvase visitar el sitio:
http://www.un.org/esa/forests
La
conferencia sobre legislación forestal establece un programa
voluntario
Andrei Laletin, Amigos de los Bosques Siberianos, Rusia
San Petersburgo, Rusia,
fue en noviembre el escenario de la primera conferencia ministerial
sobre un nuevo proceso internacional de aplicación de la legislación
forestal en Europa y Asia del Norte. Con el apoyo del Banco Mundial
y de varios países donantes, la conferencia reunió a organizaciones
no gubernamentales (ONG), gente de negocios y expertos junto con delegaciones
gubernamentales, para aprobar un marco para la acción voluntaria
de los gobiernos y las sociedades civiles tanto a nivel internacional,
nacional y regional como para Europa y Asia del Norte.
Dicha conferencia, llevada a cabo entre el 22 y el 25 de noviembre,
formaba parte del proceso ministerial para la aplicación de las
leyes forestales y la gobernanza en Europa y Asia del Norte (ENA –
FLEG), una iniciativa de la Federación Rusa. Lanzada en Ginebra
en 2004 y seguida por una conferencia preparatoria en Moscú en
junio de 2005 (ver el n° 16 de Cobertura Forestal), esta conferencia
es la continuación de anteriores FLEG relativos a Asia Oriental
y Africa.
Las ONG participaron activamente en lo que fue considerado como un diálogo
productivo. Por invitación de la secretaría las ONG, coordinadas
por la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) y la red Taiga
Rescue, revisaron los borradores de documentos preparados para la conferencia.
También confeccionaron una lista de actividades que podría
ayudar a realizar el programa de acción de la conferencia. Asimismo,
las ONG intentarán insertar temas del FLEG en la agenda de la
conferencia del G-8 que tendrá lugar en Rusia el próximo
verano. Se prevé para dentro de cinco años la realización
de otra conferencia ministerial y dos reuniones de expertos donde las
partes interesadas evaluarán los problemas y los logros en la
implementación.
En resumen, la conferencia ENA-FLEG logró, como era el deseo
de un activista de una ONG, no ser “FLEGmática” (o
sea lenta y apática).
Informes
de otras reuniones relacionadas con los bosques
La OMC en
Hong Kong: crónica de un fracaso anunciado
Pascal Lamy, Director General de la Organización Mundial del
Comercio (OMC), jugó un juego muy inteligente antes de la quinta
conferencia ministerial de la OMC, que tuvo lugar entre el 13 y el 18
de diciembre de 2005 en Hong Kong.
Cuando en agosto de 2005 Lamy se dio cuenta de que las chances de que
los gobiernos alcanzaran un acuerdo final sobre todos los puntos del
paquete actual de negociaciones, conocido como la “Agenda de Doha
para el Desarrollo”, eran casi nulas, comenzó a concentrar
todos sus esfuerzos en una sola estrategia: minimizar las expectativas.
De pronto, ningún funcionario de la OMC tenía permitido
recordar a los medios o al público que en Julio de 2004 ellos
mismos habían anunciado con orgullo que la OMC estaba nuevamente
“en camino”, y que el paquete actual de negociaciones podría
ser fácilmente cerrado en Hong Kong. Rara vez se ha visto a una
organización esforzarse tanto por minimizar las expectativas
sobre su propia conferencia ministerial.
Y así fue que se malgastaron millones de dólares en vuelos,
hoteles y cenas ministeriales – sin mencionar los cientos de policías
que mantuvieron el orden y maltrataron a decenas de granjeros –
para una reunión de la que no se esperaba nada en concreto.
Sin embargo, minimizar las expectativas tuvo la ventaja de lograr que
la conferencia pareciera lo suficientemente “exitosa” como
para mantener unida a la OMC. Con algunas promesas de los países
del Norte, que lucían muy bien pero carecían de contenido,
la farsa estuvo completa.
En la gran mayoría de los temas tratados en Hong Kong se avanzó
muy poco. En lo concerniente a las negociaciones sobre liberalización
de productos forestales en el marco del acuerdo sobre el acceso al mercado
de productos no agrícolas, y de las negociaciones sobre servicios
medioambientales bajo el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios
(GATS), esta relativa falta de progreso es una buena noticia para los
bosques y los pueblos del bosque del mundo. La comunidad de las ONG
se opone fuertemente a estas negociaciones porque socavan seriamente
la capacidad de los gobiernos de proteger sus bosques con medidas transitorias
de importación y exportación o con políticas que
promueven una producción sostenible desde el punto de vista social
y del medio ambiente.
Sin embargo, desafortunadamente, Hong Kong logró producir algunos
resultados negativos. Uno fue un nuevo tipo de política de ajuste
estructural desarrollado para alinear al Sur con las ambiciones de liberalización
del Norte: la iniciativa conocida como “ayuda para el comercio”.
Esta iniciativa puede parecer buena a los ojos de la nueva generación
de inocentes estrellas del rock y del cine que vuelan por todo el mundo
en sus jets privados expresando preocupación por la pobreza y
el cambio climático, pero no es lo que parece. En la práctica
significa más rutas, puertos e instituciones como los ministerios
de comercio que se dedican principalmente a exportar los recursos naturales
del Sur al bajo precio que el Norte quiera pagar por ellos. De más
está decir que estas inversiones tendrán efectos devastadores
sobre los bosques del mundo.
Lo que es peor aún, la mayor parte de la “ayuda”
supuestamente “ofrecida” bajo el programa “ayuda para
el comercio”, es dinero que ya se está utilizando en educación,
salud, protección al medio ambiente y otros “lujos”
no comerciales, y que sería desviado hacia la construcción
de rutas y demás instalaciones necesarias para la exportación
de madera y otros recursos naturales.
Es hora de que los gobiernos nieguen a la OMC el derecho de determinar
las prioridades de desarrollo.
Así como sería ilegítimo
que la OMC juzgara si los organismos genéticamente modificados
son seguros o no (y, por suerte, el órgano de solución
de controversias de la OMC afirmó claramente que dicha institución
no puede emitir juicio al respecto), sería inapropiado que la
OMC determinara las políticas forestales, las leyes sobre propiedad
intelectual o las prioridades de desarrollo de los países. Por
mayor información, visitar el sitio: http://www.wto.org
Nuevo
Acuerdo Internacional de las Maderas Tropicales
Un acuerdo “igualmente insatisfactorio
para todos”: así lo describió el presidente de la
reciente sesión de las Naciones Unidas sobre el comercio de maderas
tropicales. Sin embargo, probablemente haya sido un alivio para muchos
productores y consumidores de madera el hecho que algún acuerdo
haya surgido de la cuarta ronda de la Conferencia de las Naciones Unidas
para la Negociación de un Acuerdo Sucesor del Acuerdo Internacional
de las Maderas Tropicales (AIMT), que tuvo lugar en Ginebra del 16 al
27 de enero de 2006.
Del lado positivo, el AIMT 2006 menciona el manejo sustentable de los
bosques como un objetivo sobre el cual existe unanimidad. También
se compromete a reforzar la capacidad de los miembros para mejorar la
aplicación de las legislaciones forestales y la gobernanza, y
para ocuparse de la tala ilegal así como de otros aspectos del
comercio de maderas tropicales. Además, el acuerdo es mejor y
cuenta con una financiación más segura que sus antecesores.
Sin embargo, el nuevo acuerdo continúa refiriéndose solamente
a los productos comerciales. Presta muy poca atención a los derechos
y las necesidades de los pueblos indígenas y otros pueblos del
bosque. Es pues muy poco probable que el AIMT 2006 juegue un papel eficaz
en la reducción de la deforestación y la erradicación
de la pobreza de los habitantes de los bosques. Por más información,
sírvase visitar el sitio: http://www.itto.or.jp
Calendario
de reuniones relacionadas con los bosques
Más información sobre
éstas y otras reuniones intergubernamentales puede encontrarse
en: http://www.iisd.ca/linkages
La octava Conferencia de
las Partes de la Convención sobre Diversidad Biológica
se llevará a cabo entre el 20 y el 31 de marzo de 2006 en Curitiba,
Brasil. Los participantes discutirán, entre otros temas, el régimen
internacional sobre piratería biológica y un informe del
grupo de trabajo para evaluar la implementación del programa
de trabajo sobre bosques de la CDB. Ver también los informes
de Sandy Gauntlett y Simone Lovera. Por más información,
sírvase visitar el sitio: http://www.biodiv.org.
La cuarta sesión
del Consejo Internacional de las Maderas Tropicales (CIMT)
tendrá lugar en Mérida, México, del 29 de mayo
al 2 de junio de 2006. Por más información, visitar el
sitio: http://www.itto.or.jp
La vigésimocuarta
sesión de los órganos subsidiarios de la Convención
Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático
se desarrollará del 15 al 26 de mayo de 2006 en Bonn, Alemania.
Entre otros temas, se discutirá una propuesta de ofrecer compensaciones
a los países que reduzcan la deforestación. Ver también
el informe de Wally Menne y Simone Lovera. Por más información,
visitar el sitio: http://unfccc.int
La segunda Reunión
de las Partes del Protocolo de Kyoto y duodécima Conferencia
de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre
el Cambio Climático tendrá lugar del 6 al 17
de noviembre en Kenia. Ver también el informe de Wally Menne
y Simone Lovera. Por más información, sírvase visitar
el sitio: http://unfccc.int
Esta publicación
ha sido posible gracias a la contribución financiera de Netherlands
Development Assistance.
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