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Coalición Mundial por los Bosques
Edición N°
3: Octubre de 2001 Contenido de esta edición:
Bienvenidos a la tercera edición de
Cobertura Forestal, el boletín de la Coalición Mundial por los Bosques
(Global Forest Coalition - GFC). Esta organización fue fundada por un grupo
de ONGs y Organizaciones de pueblos indígenas (OPI) para promover la
participación informada de las ONGs y OPI en las reuniones
intergubernamentales relacionadas con los bosques. Cobertura Forestal se
publica cuatro veces al año. Presenta informes sobre reuniones
intergubernamentales importantes elaborados por distintas ONGs y OPI y un
calendario de futuras reuniones. Los puntos de vista expresados en este
boletín no necesariamente reflejan la opinión de la Coalición Mundial por
los Bosques, sus miembros fundadores o los editores. HUNDIDOS
EN UN SUMIDERO ¿Cómo se puede producir el efecto de una explosión nuclear sin una bomba? A nivel internacional se puede hacer en forma perfectamente legal, por ejemplo, a través del Protocolo de Kioto. Muchos de los aspectos potencialmente destructivos de ese tratado fueron aprobados el 23 de julio pasado en Bonn en la continuación de la 6ta. Conferencia de las Partes del Convenio Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 6 bis). El acuerdo permite a los países industrializados evadir la mayor parte de su responsabilidad de reducir las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero. Además, los alienta a recurrir a los "bosques" para absorber o "capturar en sumideros" esas emisiones. Para los negociadores presentes en la COP-6 bis, esos "bosques" son cualquier grupo de árboles u otro tipo de vegetación, sin importar cuál sea su capacidad para absorber o almacenar carbono. Las compañías de plantaciones de árboles ya se están relamiendo ante los posibles beneficios económicos. Esa "captura en sumideros" se hará principalmente en casa pero, dados los precios ridículamente baratos del carbono en los países en desarrollo, también se hará en el extranjero. La cuestión es permitir que los países desarrollados continúen diseminando los derivados de su modelo de desarrollo (CO2 y otros gases de efecto invernadero) a lo largo y ancho de todo el mundo. El comercio de emisiones y otras disposiciones también mejorarán las posibilidades de los países industrializados de reducir al mínimo las acciones nacionales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Japón, ese país diminuto que emite por lo menos tantos gases como toda América del Sur, fue uno de los negociadores más duros. No sólo exigió que se le permitiera continuar produciendo niveles altos de gases, sino también que no se aplicaran mecanismos para controlar y hacer cumplir a los países los requisitos mínimos del Protocolo de Kioto. Es positivo que la energía nuclear no forme parte del trato. Pero debemos recordar que si bien la bomba arrojada sobre Hiroshima destruyó 30.000 hás en su explosión siniestra, una sola compañía de plantación de árboles en Brasil ya ha arrasado más de 200.000 hectáreas en una sola operación. El Protocolo solo entrará en vigencia después de haber
sido ratificado como mínimo por 55 firmantes de la Convención, que
representen no menos del 55% del total de emisiones de anhídrido carbónico
de 1990. Hasta ahora solo 36 países lo han ratificado, entre los que se
incluye un país industrializado (Rumania). Es un ritmo bastante lento, de
todos modos. Esperemos que los negociadores sean más rápidos en establecer
criterios para evitar los efectos rampantes de las plantaciones que están
surgiendo como hongos en todo el Tercer Mundo. De Bonn a
Marrakech ¿Cuáles fueron los logros de la continuación de la Conferencia de las Partes del Convenio Marco sobre Cambio Climático realizada en el mes de julio en Bonn? ¿La unificación política del resto del mundo contra EE.UU.? ¿Un movimiento hacia el logro de objetivos climáticos reales? ¿O un simple reparto de ventajas entre varios grupos de intereses? La ovación por el acuerdo de Bonn incluso entre grupos ambientalistas que originalmente presionaron por un tratado significativo, contrasta con el hecho de que el acuerdo no vale ni el papel en el que está impreso. Los países industrializados han demostrado que su preocupación por el mundo equivale a una reducción inferior al seis por ciento de sus niveles de emisión de 1990. ¿Por qué algunos grupos ambientalistas importantes celebraron el acuerdo, si es sustancialmente peor que aquel que rechazaron por ser "desastroso" y un "trato pésimo" en la conferencia sobre cambio climático realizada en noviembre de 2000 en La Haya? La justificación de que el acuerdo constituye "una 'escalera' esencial, necesaria para crear más acción a nivel mundial para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero" es bastante inadecuada. Sin duda, se rescató el Protocolo de Kioto, por lo menos por ahora. Pero ¿cuál es exactamente la utilidad de rescatar un protocolo en estado de descomposición? Como corresponsal independiente sobre cambio climático, Mark Lynas escribió desde Bonn: "Fue un momento emotivo. Y eso hace todavía más difícil volver atrás y admitir que todos han sido engañados. Al final de la conferencia, nadie, ni siquiera los medios de comunicación del mundo, quería arruinar la fiesta haciendo preguntas incómodas. El hecho es que ahora el llamado Tratado de Cambio Climático está más lleno de espacios vacíos que un trozo de queso suizo." EE.UU. se burló del protocolo y sus aliados Japón, Canadá y Australia se subieron a bordo solo con la condición de que se les ayudara a cumplir sus objetivos marcados por el Protocolo de Kioto mediante la captura de carbono, incluso mediante la instalación de plantaciones de árboles en otros países. Según el acuerdo de Bonn, incluso un área de apenas 0,05 hectáreas puede ser considerada como "sumidero de carbono". Los matorrales están incluidos, ya que las áreas que tienen entre 10 y 30 por ciento de cobertura de árboles fueron definidas como "bosques" elegibles. E incluso también se pueden contar áreas que actualmente no tienen árboles, siempre que se espere en el futuro una cobertura de árboles. Ahora los países también pueden contar cualquier medida de manejo tomada para mejorar la productividad de bosques, tierras agrícolas y de pastoreo como contribución para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Por ejemplo, la aplicación de fertilizante a tierras de cultivos o bosques maderables, en ciertas circunstancias, podrá ser considerado como actividad "reductora" de las emisiones de un país. Japón, por ejemplo, podría muy bien cumplir el 50% de su compromiso de reducción "mejorando" sus bosques, tierras de pastoreo, y prácticas de manejo agrícola. Ventajas similares han sido ganadas por otros contaminadores capaces de "fijar" carbono en sus propias tierras o en bosques, tierras agrícolas o de pastoreo de países en desarrollo. Como escribió el Centre for Science and Environment con sede en Nueva Delhi: "Las enormes incertidumbres científicas de medir las reducciones efectivas de las emisiones convierte el compromiso de Kioto realizado en Bonn en una enorme y desvergonzada mentira". ¿Por qué deberíamos sorprendernos por alguno de estos hechos? Las negociaciones sobre el clima no tratan sobre medio ambiente sino sobre economía. Cada país trabaja horas extra para proteger su derecho a contaminar. Durante las reciente negociaciones, los países industrializados han usado la necesidad de conciliar con Japón como excusa conveniente para obtener concesiones. Y la Unión Europea (UE), aunque da mucha importancia a su compromiso verde, tiene antecedentes de derrumbarse ante otros bloques industrializados en el último momento. En la misma semana en que la UE estaba muy ocupada haciendo proclamas eufóricas sobre cómo había salvado al mundo logrando el acuerdo de Bonn, también decidió posponer durante 10 años más su programa para eliminar los subsidios al carbón, el combustible más sucio y que genera más carbono. Antes del "histórico" acuerdo de Kioto de 1997, la UE iba a eliminar progresivamente esos subsidios a partir de julio de 2002. La UE también ha decidido posponer su plan para el comercio de emisiones nacionales. ¿Por qué? Porque sus propias compañías "verdes" se quejaron de que perderían ventajas competitivas. ¿Qué sucederá en la COP 7 en Marrakech en noviembre? Según Kate Hampton de Friends of the Earth-England, Wales and Northern Ireland: "En la COP7 la comunidad internacional tendrá que traducir el acuerdo político adoptado en Bonn a un lenguaje técnico y legal a ser adoptado como una serie de Decisiones. Continuarán los procesos paralelos para acordar reglamentaciones detalladas sobre sumideros y mecanismos… Como parte del proceso de ratificación, los gobiernos considerarán la introducción de medidas de instrumentación. Una prioridad de las ONGs será asegurar que los gobiernos no se aprovechen de las disposiciones sobre sumideros, la flexibilidad internacional y otras triquiñuelas del tratado para evitar realizar acciones nacionales para reducir las emisiones." Trabajos científicos recientes afirman
que el cambio climático no solo producirá una elevación del nivel del mar
sino también variaciones climáticas más importantes y eventos extremos
como inundaciones, sequías y ciclones, dejando a las personas pobres que
viven al borde de la supervivencia en una situación todavía más
vulnerable. Los países en desarrollo asiáticos, en particular, deben
exigir que el Norte industrializado realice acciones efectivas y mensurables
para reducir sus emisiones. En Marrakech, Bangladesh y otros países
asiáticos vulnerables deben ejercer una presión muy bien pensada para
obtener financiación adicional a muy corto plazo para adaptación,
creación de capacidad, etc. Más a largo plazo deberán desarrollar su
propia capacidad para enfrentarse a los impactos del cambio climático y
para participar en las negociaciones sobre cambio climático de la forma que
mejor asegure que sus intereses sean atendidos en forma adecuada en el
futuro. ¿Es
la definición de "bosques" una amenaza a la biodiversidad? Durante muchos años se consideró como una especie de broma preguntar qué es un "bosque". Pero la pregunta se ha vuelto muy pertinente desde el punto de vista económico desde que la continuación de la 6ta. Conferencia de las Partes (COP 6 bis) del Acuerdo Marco sobre Cambio Climático (FCCC) decidió en julio otorgar los llamados créditos de carbono a proyectos de "reforestación" y "forestación". La decisión define reforestación y forestación como poner un bosque donde no lo hay. Lamentablemente, clasifica como "bosque" cualquier tipo de tierra con cierta cantidad de cobertura de árboles, incluso plantaciones de monocultivo de árboles, huertos y jardines. Un árbol grande puede cumplir los requisitos. Una ciudad entera también. Incluso "áreas temporalmente sin árboles", o sea, zonas taladas, siguen siendo clasificadas como "bosques", siempre que haya una "expectativa" de que nuevamente habrá árboles en esa parcela de tierra en el futuro cercano o incluso lejano. La industria que se beneficiará más de esta definición equivocada de bosque es la de las plantaciones. Esta industria ya está recibiendo generosos beneficios de los subsidios a la "reforestación" vigentes por razones de conservación de la naturaleza, aunque los "bosques" que ellos plantan tienen tan poco que ver con la conservación de la naturaleza como las baterías para aves de corral tienen que ver con la preservación de la vida silvestre. Y lo que es peor, el desarrollo de plantaciones de monocultivo de árboles casi siempre implica la degradación grave de la biodiversidad, porque la plantación a menudo reemplaza ecosistemas naturales como praderas o humedales. Incluso cuando son desarrolladas en las llamadas tierras "degradadas", con frecuencia implican pérdida de biodiversidad, ya que muchos empresarios forestales clasifican cualquier terreno sin árboles como tierra "degradada". Lo que definen como "tierras degradadas" a menudo incluye ecosistemas importantes como praderas y ecosistemas agrícolas tradicionales de máxima importancia por razones económicas, sociales, culturales y ambientales. Afortunadamente, existe una conciencia creciente entre los negociadores del clima y otros actores de que algo debe estar mal con la definición de bosque aceptada provisionalmente por la COP 6 de la FCCC. Por esa razón se pidió al Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático que estudie la posibilidad de definiciones de bosque "basadas en el bioma". La FAO, "inventora" original de la definición equivocada que será usada provisionalmente por los negociadores del FCCC, ha ofrecido organizar un taller sobre el tema de la definición en diciembre de 2001 o enero de 2002. Se espera que las nuevas definiciones no solo se basen en los biomas, sino también en las leyes internacionales existentes. Una pequeña pista: el Artículo 2 de la Convención sobre Diversidad Biológica (CBD) incluye una definición bastante clara de "ecosistema", que fue tomada como base para una definición de bosque propuesta por el Grupo de países latinoamericanos en sus comentarios sobre los documentos preparatorios para la COP 6 del FCCC. Esa propuesta se perdió en el campo de batalla de la COP 6, pero quizás alguien puede revivirla y ponerla sobre la mesa de la FAO en Roma… Las ONGs están esperando que los negociadores sobre
biodiversidad despierten y se den cuenta de que habrá muy poco de qué
hablar en la 6ta. Conferencia de las Partes de la Convención sobre
Diversidad Biológica en abril de 2002, la llamada Cumbre sobre los Bosques,
si no se logra un consenso internacional sobre qué es un bosque. La propia
biodiversidad es el gran perdedor si no se decide que el término
"bosque" se refiere a los ecosistemas con diversidad biológica
con presencia predominante de árboles que la opinión pública amplia
considera como "bosques". Por esa razón, la séptima reunión del
Organismo Subsidiario de Asesoramiento Científico, Técnico y Tecnológico
(SBSTTA) de la CBD que será convocada del 12 al 16 de noviembre de 2001
para preparar las decisiones para la Cumbre de los Bosques debe proporcionar
una guía clara para el taller de la FAO. Después de todo, los bosques
representan el 60 por ciento de la diversidad de la tierra. Los bosques
reales, claro. Foro
sobre Bosques de la ONU: Siempre andando con rodeos Si tuviéramos que juzgar la capacidad de liderazgo del Foro de las Naciones Unidas sobre Bosques (UNFF) para resolver la crisis mundial de los bosques por su primera sesión, el mensaje sería que no hay muchas esperanzas. La mayoría de los delegados gubernamentales presentes en la primera sesión del organismo (celebrada entre el 11 y el 22 de junio de 2001 en Nueva York) parecían estar confundidos sobre lo que se esperaba de ellos y sin muchos deseos de comprometer a sus gobiernos para la acción. En eso se parecían a los delegados del antecesor del UNFF, el Foro Intergubernamental sobre Bosques (FIB). Uno de los temas que dominó la primera de las dos semanas de sesión del UNFF fue el papel de los llamados "Grupos principales", que incluye organizaciones no gubernamentales (ONGs) y Organizaciones de Pueblos Indígenas (OPI), en el aporte de información y análisis para las sesiones del organismo. Algunos delegados sugirieron aplicar las reglas estrictas de la ECOSOC para limitar la participación de las ONGs y las OPI. Esta propuesta resulta irónica teniendo en cuenta el importante papel que han jugado las ONGs y las OPI durante todas las discusiones de las Naciones Unidas sobre los bosques. Tomemos, por ejemplo, el papel que jugaron en la instrumentación de la Propuesta 28 (c) del Panel Intergubernamental sobre Bosques (PIB). Esta propuesta exigió apoyo para "la convocatoria a la brevedad posible, de un taller mundial sobre las causas subyacentes internacionales de la deforestación y la degradación forestal, y su relación con las causas subyacentes nacionales de la deforestación y degradación forestal". En un esfuerzo de colaboración con el Secretariado del PIB, el PNUMA, el gobierno de Costa Rica y algunos pocos gobiernos más, las ONGs y las OPI organizaron e instrumentaron una iniciativa mucho más amplia, que incluyó estudios de caso y la organización de siete talleres regionales y un taller de pueblos indígenas como preparación de un taller mundial que finalmente se realizó en Costa Rica en enero de 1999. Todo este proceso proporcionó al FIB información, análisis y recomendaciones sumamente valiosos sobre el tema crucial de las causas subyacentes de la deforestación, y también un amplio apoyo político a las propuestas para la acción del PIB y al propio FIB. En vista de este antecedente, el intento de algunos gobiernos de reducir la participación de las ONGs y las OPI con el pretexto de aplicar "las reglas estrictas de la ECOSOC", muestra cierta ceguera política (por no decir otra cosa peor). Al mismo tiempo, despierta sospechas sobre el compromiso de esos gobiernos con la protección de los bosques. La segunda semana de sesión del UNFF demostró la misma ausencia de discusiones orientadas hacia la acción. Los gobiernos del Norte intentaron empujar hacia una dirección (abordar las limitaciones para instrumentar acuerdos dentro de los países) y los gobiernos del Sur hacia otra (abordar las limitaciones externas vinculadas al comercio y las finanzas). Faltó voluntad política para abordar ambos grupos de temas al mismo tiempo, ya que los dos grupos de países no parecían muy deseosos de abordar los problemas incluidos en sus propias áreas de responsabilidad. Andarse con rodeos no es una buena forma de ver los bosques, ni de salvarlos. Después de todos los años de conversaciones desde la Cumbre de la Tierra de 1992, ahora el UNFF debe demostrar que puede hacer algo diferente. Si no lo hace perderá la poca credibilidad que todavía le queda, y la protección de los bosques deberá ser abordada por foros internacionales con más voluntad de encontrar e instrumentar soluciones al problema. Por cierto, la aplicación de "las reglas estrictas de la ECOSOC" no es la forma de resolver este problema, ni tampoco lo es traspasar responsabilidades de cada país a los demás. La segunda reunión en Costa Rica el próximo mes de
marzo por lo tanto, será decisiva para evaluar la capacidad del UNFF de
cumplir con su mandato y establecer liderazgo para la instrumentación de
los compromisos acordados. Un buen comienzo sería sacar del cajón el
documento final de la Iniciativa de las Causas Subyacentes elaborado por las
ONGs y las OPI y abrir la mayor cantidad posible de espacios para trabajar
en colaboración con todos los Grupos Principales que deseen abordar todas
las causas (nacionales e internacionales, directas y subyacentes) que llevan
a la destrucción de los bosques. Después de todo, esto es lo que se supone
que debe hacer el UNFF. No hay
seguimiento de las decisiones de la CDB sobre los pueblos indígenas La participación de los Pueblos Indígenas (PI) sigue siendo un problema para la instrumentación de la Convención sobre Diversidad Biológica (CDB). Hasta ahora, los gobiernos han demostrado poco interés en la participación total y efectiva de los Pueblos Indígenas en la toma de decisiones sobre la instrumentación de la CDB. Para mencionar solo un ejemplo, la Quinta Conferencia de las Partes (COP 5) tomó varias decisiones sobre la participación de los PI. Pero ¿quién se toma el trabajo de realizar el seguimiento de esas decisiones y su instrumentación? No hay un mecanismo que aborde esas tareas. Muchas de las decisiones de la CDB mencionan la participación de los PI: las decisión V/4 sobre bosques, V/5 sobre agricultura, V/16 sobre el artículo 8j, V/17 sobre educación y conciencia pública, V/24 sobre uso sustentable, V/25 sobre biodiversidad y turismo, y V/26 sobre acceso a los recursos genéticos. Pero ningún gobierno ha tomado suficientemente en serio la participación de los PI como para aprobar medidas que aseguren la participación total de los PI en la instrumentación de todas esas medidas a nivel regional y nacional. Muchos de nuestros gobiernos entienden la participación como la simple presencia indígena en las deliberaciones, y no respetan las estructuras tradicionales de toma de decisiones de cada Pueblo Indígena. Algunas de estas brechas se podrían solucionar a través del control independiente y/o del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas. Pero hasta ahora, las organizaciones de los pueblos indígenas han tendido a concentrarse en el Artículo 8j sobre conocimiento tradicional. Por esa razón quisiera tratar de forma general algunos puntos importantes para los Pueblos Indígenas. Conocimiento tradicional Los documentos acordados por la COP5 reconocen que nuestro conocimiento indígena puede ayudar a los prospectores de biodiversidad a crear nuevos bienes y servicios que se puedan patentar y vender. Esta prospección debe realizarse con el consentimiento previo e informado de las personas que poseen ese conocimiento. La decisión tomada por la COP 5 en relación al conocimiento tradicional muestra que "para muchos esa idea no es tan ajena". Sin embargo, esos "muchos" son los que pretenden explotar nuestro conocimiento y beneficiarse de él. En muchos foros internacionales, los PI exigieron una "moratoria de la bioprospección en las comunidades indígenas" y exhortaron a otros PI a no colaborar en actividades de bioprospección hasta que se apliquen mecanismos adecuados. Como afirma la Declaración de la Alianza Internacional de Pueblos Indígenas-Tribales: "Los Pueblos indígenas estamos preparados para compartir nuestro conocimiento con la humanidad siempre que nosotros determinemos cuándo, dónde y cómo será utilizado. Actualmente, el sistema internacional no reconoce ni respeta nuestra contribución pasada, presente y futura". No estamos interesados en la importancia comercial que tiene nuestro conocimiento para las empresas multinacionales, sino en el bienestar de la humanidad. Tenemos derecho a decidir la forma en que debemos tratar con las compañías, y el informe de la COP5 afirma con razón que nuestro consentimiento es un requisito previo para cualquier tipo de acceso o contrato comercial. La autorización para usar nuestro conocimiento y nuestros bosques solo se puede otorgar si se respetan totalmente nuestros derechos. Los recursos del bosque son comunitarios y nosotros somos los Pueblos que podemos brindar acceso a esos recursos en nuestros territorios. Ninguna persona individual tiene derecho a otorgar ese acceso, se debe otorgar en forma colectiva, debido a los derechos inalienables que poseemos sobre nuestros territorios ancestrales. Por esa razón, se deben reconocer los derechos colectivos a nuestros territorios que poseemos como pueblos indígenas, para que podamos comenzar a discutir sobre accesos y contratos comerciales. Acceso a los recursos Algunos puntos de la CDB han producido preocupación en la Alianza en relación al acceso a nuestros recursos. Al promover la conservación "ex situ" en el país de origen, la CDB ayuda a que las instituciones nacionales se lleven los recursos genéticos de los PI en nombre del "interés de la nación" y los desarrollen argumentando que están amenazados y que la compensación no es necesaria. Las mismas preocupaciones surgen del apoyo a la biotecnología prometido en el Artículo 16. Como parte del trato entre el Norte y el Sur, se ha concedido al Norte el acceso a los recursos a cambio de que reconozca los derechos del Sur sobre esos recursos. Los PI, en cuyos territorios se encuentran muchos de esos recursos, quedan de esa forma excluidos del programa y en consecuencia temen quedar expuestos a merced de los cazadores de genes y prospectores de biodiversidad, que obtendrán el acceso en base a los contratos a nivel nacional y no mediante el consentimiento de los PI. La referencia a los derechos de propiedad intelectual en el Artículo 8j y posteriores en la CDB se hace en el contexto de la soberanía estatal (Artículo 16.2). Esto abre la posibilidad de que si un estado no tiene objeciones, los acuerdos sobre derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (TRIP, por sus siglas en inglés) funcionarán como un régimen de derechos de propiedad intelectual, aunque según el Artículo 12 de los TRIP, si "se promueve un sistema alternativo "sui generis" a nivel nacional, el mismo será reconocido por la CDB. Es vergonzoso que todavía no haya una cláusula de la
CDB que trate la posibilidad de que ni el régimen de TRIP ni los derechos
de propiedad intelectual "sui generis" coincidan con los
intereses de los PI. En este contexto, se podría interpretar que el
Artículo 17.2, que promueve el "...intercambio de resultados de
investigaciones técnicas, científicas y socioeconómicas, así como la
información sobre programas de capacitación e inspección, conocimiento
especializado, conocimiento indígena y tradicional ..." brinda acceso
libre al Conocimiento indígena, que no recibe la misma protección que el
conocimiento de los estados o las grandes empresas. El
control de la instrumentación de la CDB La Coalición Mundial por los Bosques (GFC) está iniciando un importante proyecto que apunta a controlar la instrumentación de la Convención sobre Diversidad Biológica (CDB). Esta iniciativa pretende evaluar el progreso hecho por las Partes en la instrumentación de los compromisos acordados sobre los bosques en el marco de la CDB, y además crear una metodología probada para el control independiente de acuerdos ambientales internacionales. Se seleccionarán aproximadamente 20 países del Norte y el Sur y se evaluará la instrumentación que realicen de la Convención en base a un cuestionario cuidadosamente preparado para abordar temas relacionados con los bosques. Se elaborarán informes nacionales en los idiomas locales y en ingles. Se preparará un informe resumido presentando las experiencias de los países, las lecciones aprendidas y las recomendaciones para futura instrumentación, y se presentará en la Sexta Conferencia de las Partes de la Convención sobre Diversidad Biológica (COP 6) en abril de 2002. El proyecto es coordinado por Fern, punto focal del GFC para Europa. Para obtener más información, póngase en contacto con Berenice Muraille, fern.belgium@wanadoo.beInforme sobre otras actividades relacionadas con los bosques El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático aprueba un plan de trabajo sobre sumideros a 18va. Sesión del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (PICC) tuvo lugar del 24 al 28 de setiembre en el Reino Unido. En la misma se aprobó el Tercer Informe de Evaluación sobre cambio climático. La reunión también aprobó un plan de trabajo para elaborar pautas y metodologías prácticas para separar los cambios directos inducidos por los seres humanos en los reservorios de carbono de otros tipos de cambios, eliminaciones, y emisiones, y para crear definiciones para la degradación y pérdida de vegetación. También se espera que se convoque al PICC para colaborar con los negociadores del clima para la creación de definiciones de bosques en base a los biomas y temas relativos a sumideros y el Mecanismo de Desarrollo Limpio. En ultimo lugar, el PICC acordó contribuir a la preparación de un documento técnico sobre cambio climático y biodiversidad, según lo solicitado por la Convención sobre Diversidad Biológica. Este documento técnico será elaborado por un grupo experto, con participación de miembros del PICC y personas individuales del grupo de expertos de la Convención sobre Diversidad Biológica. La Conferencia de las Partes de la Convención para Combatir la Desertificación discute sobre la pobreza La 5ta. reunión de la Conferencia de las Partes de la Convención para Combatir la Desertificación se realizó del 1° al 13 de octubre de 2001 en Ginebra, Suiza. En la misma se realizaron las discusiones preparatorias para la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sustentable sobre Pobreza y Medio Ambiente con la participación de ministros, parlamentarios, personalidades destacadas y ONGs. La reunión también tomó decisiones sobre las
modalidades de trabajo de la Conferencia de las Partes, dado que a partir de
este año habrá un intervalo de dos años entre cada Conferencia de las
Partes. Calendario de reuniones sobre los bosques Para obtener más información, visite: http://www.iisd.ca/linkages
(**Reuniones en las que posiblemente el GFC puede apoyar a la participacion de las ONGs y OPIs del Sur) Esta publicación ha sido posible gracias a la contribución financiera del Departamento para el Desarrollo Internacional del Reino Unido y Netherlands Development Assistance. |
Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales
Maldonado 1858
11200 Montevideo - Uruguay
tel: 598 2 413 2989 / fax: 598 2 418 0762
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