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El Banco Mundial
Carta abierta a la Corporación Financiera Internacional sobre fábrica de celulosa en Uruguay Para: Todos
los Directores Ejecutivos del Banco Mundial y de la CFI De nuestra consideración: Los abajo firmantes
queremos transmitirle nuestra grave preocupación por En primer lugar, es importante destacar la escala de estos emprendimientos y sus posibles impactos acumulados en caso de que efectivamente se concretaran. El proyecto de la empresa española Ence es de una planta de 500.000 toneladas de celulosa al año, en tanto que el de Metsa Botnia es de 1.000.000 de toneladas. Insólitamente, ambos emprendimientos han sido analizados por separado y la evaluación de impacto ambiental de Metsa Botnia (que fue la segunda en ser aprobada por la Dirección Nacional de Medio Ambiente), no tuvo en cuenta los impactos acumulados de las dos plantas. En segundo lugar, el informe ambiental de Metsa Botnia ha sido criticado en forma detallada por un conjunto de técnicos vinculados al grupo ambientalista uruguayo Guayubira, que en resumen expresaron que el mismo: - no cumple con las
reglas que impone el método científico: es vago en sus
afirmaciones, contiene contradicciones internas y no presenta fuentes
bibliográficas que permitan constatar la veracidad de las antes
nombradas afirmaciones. Consideramos imprescindible que la Corporación Financiera Internacional analice el informe técnico completo, que está disponible en http://www.guayubira.org.uy/celulosa/criticas.html En tercer lugar, ni Metsa Botnia ni Ence llevaron a cabo ningún estudio acerca de los posibles impactos sociales negativos de sus emprendimientos, tanto en materia de previsibles pérdidas de empleo vinculadas a los efluentes líquidos y las emisiones gaseosas (y con fuerte olor desagradable) de las plantas de celulosa, como en los posibles impactos sobre la salud de la población local. En ningún momento se tomó en cuenta que unas 1300 personas de Fray Bentos (de una población económicamente activa de 8500) obtienen empleos de la actividad turística local, en particular vinculados al Balneario Las Cañas (http://www.guayubira.org.uy/celulosa/Ciesu.html), que se verían seriamente amenazados por la presencia de dos enormes plantas de celulosa a pocos kilómetros aguas arriba de la zona turística. A ellos se suman cifras no cuantificadas de pescadores y productores de miel que también podrían perder sus medios de vida si las plantas se instalaran. Tampoco se han tenido en cuenta los posibles impactos sociales negativos del lado argentino, que también depende de las actividades turísticas como generadoras de empleo. Por otro lado, ambas empresas han exagerado el número de empleos “indirectos” que generarían, manejando cifras no fundamentadas de 8.000 empleos (Metsa Botnia) y 15.000 empleos (Ence). A modo de ejemplo, Metsa Botnia incluye como empleos “indirectos” vinculados a la instalación de su planta a entre 1.300 y 2.200 personas que trabajan en las plantaciones y a unos 300-700 que realizan tareas en el transporte de madera. Sin embargo, es claro que estos empleos ya existen, independientemente de que se instale o no la planta de Metsa Botnia, ya que la madera igual va a ser cortada y transportada, ya sea para su exportación como rollizos o chips o para su industrialización en el mercado interno de la madera. En cuarto lugar,
se constata que las necesidades de madera para abastecer la fábrica
de Metsa Botnia (y más aún si también se instalara
Ence) son muy superiores a la oferta de madera a nivel local, incluso
si se abasteciera también en la vecina Argentina. En efecto,
Metsa Botnia requeriría 3,5 millones de metros cúbicos
de madera de eucalyptus, en tanto que Ence necesitaría 1,7
millones de metros cúbicos. Asumiendo un crecimiento anual
promedio de 25m3/há/año, ello implicaría una
corta anual de 140.000 hás sólo para Metsa Botnia y
210.000 hás anuales para ambas plantas. A su vez, asumiendo
un turno promedio de corta de 8 años, la cifra total de hectáreas
necesarias para Botnia sería de 1.120.000 hás, en tanto
que si también se instalara Ence la cifra ascendería
a 1.880.000 hás. En el momento actual, las plantaciones de
eucalyptus en todo el país totalizan alrededor de 500.000 hás.,
en tanto que en la vecina provincia argentina de Entre Ríos
habría unas 150.000 hás. Es decir, que la instalación
de una o ambas plantas implicaría triplicar el área
plantada actual. A lo anterior se suma que el área de plantaciones certificadas se limita a 75.278 hás bajo el sistema del Forest Stewardship Council (FSC) y las principales empresas con plantaciones de eucalyptus certificadas son COFOSA (Metsa Botnia/UPM/Kymmene) con 31.754 hás., y COFUSA (25.210 hás). Las restantes empresas certificadas bajo el FSC tienen plantaciones de otras especies, no aptas para abastecer a las proyectadas plantas de celulosa. Otras dos empresas importantes están certificadas por el sistema ISO 14001, pero una de ellas solo tiene plantaciones de pinos (Weyerhaeuser), en tanto que Eufores (del grupo Ence), tiene unas 40.000 hás certificadas de eucalyptus. Es también importante señalar los impactos que una o ambas plantas tendrían en materia de uso de la infraestructura carretera del país debido al tránsito de cientos de camiones con cargas de 40 o más toneladas. Ya se constatan graves impactos, tanto en los caminos rurales como en las rutas departamentales y nacionales, que deben ser sometidos a constantes reparaciones a costa del erario público. Dichos impactos se agravarían en todo el país en caso de que se ampliara el área forestada para abastecer a las plantas proyectadas. Al mismo tiempo, dichos impactos serían aún más graves en los accesos a las plantas de celulosa, provocando además congestiones en el tránsito y aumentando las posibilidades de accidentes graves. Existen además otros problemas no resueltos en torno a la instalación de ambas plantas: 1) Una disputa internacional aún no formalizada con Argentina (que ya ha implicado planteos del Presidente argentino, de su canciller y del Gobernador de la Provincia de Entre Ríos al Presidente de Uruguay), vinculada a la posible contaminación del río Uruguay, compartido por ambos países 2) Un cuestionamiento acerca de la legalidad del otorgamiento de una zona franca a cada una de las dos empresas que pretenden instalar plantas de celulosa 3) Un cuestionamiento acerca de la legalidad del uso de enormes volúmenes de agua y su posible contaminación luego de la aprobación de la reforma constitucional del agua en las últimas elecciones. Finalmente, es fundamental destacar la creciente oposición social a estos proyectos, tanto en lo referente a las plantaciones de eucalyptus como sobre las plantas de celulosa. Dicha oposición se hizo evidente el pasado 30 de abril, cuando unas 20.000 personas de Argentina y Uruguay se reunieron en medio del puente internacional que une a ambos países cerca de Fray Bentos para expresar su oposición a las plantas de celulosa (ver http://www.guayubira.org.uy/celulosa/abrazo.html). Por todo lo anterior, entendemos que la Corporación Financiera Internacional no debería involucrarse en el proyecto de Metsa Botnia ni otorgar crédito alguno al mismo, dado que la instalación de una o dos plantas de celulosa resultarán en graves impactos ambientales y sociales que no sólo no resolverán, sino que agravarán los problemas que viven el país y su gente. Le saludan muy atentamente, Grupo Guayubira
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