La
Convención de Biodiversidad y los monocultivos de árboles
Declaración de la Red Latinoamericana contra los Monocultivos
de Arboles
Curitiba, 2006
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Las organizaciones integrantes
de la Red Latinoamericana contra los Monocultivos de Arboles consideran
necesario transmitir a la Conferencia de las Partes de la Convención
sobre Diversidad Biológica reunida en Curitiba, Brasil, su
preocupación por la continua sustitución de ecosistemas
ricos en biodiversidad por monocultivos de eucaliptos, pinos y otras
especies exóticas, en particular en los países del Sur.
Ya han pasado catorce años
desde que los gobiernos se comprometieron en este mismo país
a implementar medidas para la protección de la biodiversidad.
Desde entonces se han elaborado cientos de informes nacionales que
demuestran el avance de la deforestación, la sustitución
de bosques y praderas por monocultivos forestales a gran escala y
la consiguiente pérdida de biodiversidad. Estos documentos
han sido analizados en numerosas reuniones internacionales y procesos
nacionales. Sin embargo, el avance de estos monocultivos continúa,
con el apoyo de muchos de los gobiernos --del Norte y del Sur-- que
participan en esta Convención, tal como es el caso de la recientemente
aprobada Ley General Forestal en Colombia.
Cada vez son más las comunidades
locales y pueblos indígenas se que se ven forzados a oponerse
a los monocultivos forestales que atentan contra su ambiente, sus
recursos y su biodiversidad en países como Chile, Ecuador,
Argentina, Uruguay, Colombia y Brasil. La reciente acción de
2.000 mujeres campesinas contra el vivero de Aracruz Celulosa en Rio
Grande do Sul, Brasil, muestra claramente el nivel de rechazo que
este modelo forestal genera y la necesidad de que los gobiernos y
esta Convención adopten medidas para impedir que se sigan expandiendo
este tipo de monocultivos social y ambientalmente negativos.
En reuniones anteriores, esta
Convención ha afirmado que la biodiversidad continúa
siendo destruida y que las “respuestas han sido demasiado escasas,
insuficientes y demasiado tardías". Los ministros se comprometieron
a "pasar del diálogo a la acción" y a "la
plena implementación" del Programa de Trabajo sobre Bosques.
Incluso admitieron que los acuerdos sobre comercio eran contradictorios
con la conservación de la biodiversidad forestal y en consecuencia
plantearon la necesidad de lograr "sinergias y apoyo mutuo entre
la CDB y los acuerdos internacionales sobre comercio", en particular
con la Organización Mundial sobre Comercio.
Sin embargo, nada de eso se ha
plasmado en acción debido a la falta de voluntad política
para pasar de las palabras a los hechos. El interés económico
ha primado sobre los compromisos asumidos para la conservación
de la biodiversidad. Los países del Sur destruyen sus bosques
para incrementar exportaciones destinadas al pago de la deuda externa
y para lograr un tipo de "desarrollo" cada vez más
lejos de poder ser alcanzado. Los países del Norte se benefician
de la misma destrucción a través de la obtención
de materias primas baratas --madera, celulosa, minerales, petróleo,
productos agrícolas-- y beneficios financieros derivados de
sus inversiones en el Sur que resultan en la destrucción de
bosques.
En ese contexto, esta Convención
sigue sin pronunciarse claramente contra los monocultivos de árboles
y de hecho continúa asumiendo que se trata de “bosques
plantados”, ocultando así el carácter esencialmente
destructivo de esas plantaciones a gran escala. Al mismo tiempo, la
Convención sobre Cambio Climático promueve aún
más monocultivos de este tipo bajo el falso supuesto de que
sirven como “sumideros de carbono” y por ende ayudan a
contrarrestar el cambio climático.
Para empeorar las cosas, la industria
de la biotecnología ya ingresó en el negocio de los
árboles transgénicos para hacer que los árboles
crezcan más rápido, para que sean más resistentes
a los herbicidas, para disminuir el contenido de lignina en la madera
y para aumentar así la rentabilidad de la industria de la celulosa.
Pese a que la liberación de árboles transgénicos
significa una clara amenaza para la biodiversidad de los bosques y
a pesar de que su uso agravaría los impactos de los monocultivos
de árboles, esta Convención sigue sin pronunciarse claramente
en su contra
Por consiguiente, la Red Latinoamericana
contra los Monocultivos de Árboles hace un llamamiento a esta
Convención para que:
1) Defina claramente a
los bosques, excluyendo de dicha definición a los monocultivos
de árboles a gran escala
2) Incluya la sustitución
de ecosistemas naturales por monocultivos de árboles como una
de las principales causas de pérdida de biodiversidad
3) Prohíba la liberación
de árboles transgénicos.