Carta
abierta a la 12ª Conferencia de las Partes del Convenio Marco
de la ONU sobre el Cambio Climático (COP 12)
A los delegados y delegadas del Convenio Marco de la ONU sobre el
Cambio Climático:
La novena Conferencia de las
Partes del Convenio de la ONU sobre el Cambio Climático,
realizada en Milán en 2003, autorizó el uso de árboles
de ingeniería genética [conocidos también como
árboles genéticamente modificados, GM o transgénicos]
en plantaciones creadas para compensar las emisiones de carbono
como parte del “Mecanismo de Desarrollo Limpio” del
Protocolo de Kioto. Sin embargo, las investigaciones demuestran
que en realidad:
• En conjunto, los bosques
nativos absorben más carbono que las plantaciones;
• Las plantaciones conllevan muchos problemas adicionales
que contribuyen al calentamiento global y la destrucción
de la ecología, entre otros el agotamiento del agua y los
nutrientes, el aumento de la salinidad y la acidez de los suelos,
el aumento del riesgo de incendios y la pérdida de biodiversidad;
• Los árboles GM (por ejemplo los árboles Bt
y los de lignina reducida) pueden en realidad empeorar el calentamiento
global al exacerbar estos problemas, además de causar problemas
nuevos como la alteración de la descomposición, los
insectos y los patrones de enfermedades.
Por este motivo, en diversos
eventos oficiales y no oficiales varias organizaciones del mundo
entero han exhortado al Convenio a prohibir los árboles GM
en el Protocolo de Kioto.
Además, la Convención de Naciones Unidas sobre la
Diversidad Biológica se ha pronunciado en contra de los árboles
GM.
El 22 de marzo de 2006, durante
la octava Conferencia de las Partes de la Convención de la
ONU sobre la Diversidad Biológica, delegados de la CDB de
diez países se unieron a representantes de organizaciones
no gubernamentales, movimientos sociales, científicos, grupos
indígenas, agricultores, silvicultores y otras personas en
un llamado a la moratoria a la liberación de árboles
GM en el medio ambiente.
Esto resultó en una decisión histórica por
parte de la CDB de Naciones Unidas, que reconoció por primera
vez los daños potenciales, tanto sociales como ecológicos,
de los árboles de ingeniería genética e instó
a los países a adoptar un enfoque muy cauteloso respecto
de esta tecnología. Además llamaron a iniciar en todo
el mundo un proceso de compilación de información
sobre las implicaciones sociales y ambientales de la liberación
de los árboles GM con participación de las organizaciones
pertinentes, incluidas las comunidades indígenas y las locales.
El hecho de que la CDB haya
podido adoptar una postura tan fuerte contra los árboles
GM indica el alto grado de preocupación por las singulares
e importantes amenazas que éstos plantean. La Dra. Ricarda
Steinbrecher, genetista e integrante de la Federación de
Científicos Alemanes, lo resume de esta manera: “Este
resultado de la CDB que recomienda un enfoque precautorio respecto
de los árboles GM representa un primer paso en el reconocimiento
de los riesgos asociados a los árboles de ingeniería
genética. [Este resultado] ayudará tanto a las ONG
como a los científicos a enviar un mensaje de alerta urgente
a todas las naciones [explicando] que no tenemos suficientes datos
científicos sobre las implicaciones de los árboles
GM, que plantean una amenaza para los bosques y los pueblos indígenas
y locales de todo el mundo, y que por lo tanto es fundamental detener
todas las liberaciones por lo menos hasta disponer de tales información
y evaluaciones”.
Ahora corresponde al Convenio
sobre el Cambio Climático poner fin a la contradicción
entre su propia decisión a favor de los árboles GM
y la decisión de la CDB de Naciones Unidas en contra de los
árboles GM. El Convenio debe adoptar una nueva decisión
que prohíba el uso de los árboles GM en las plantaciones
destinadas a compensar el carbono en virtud del Mecanismo de Desarrollo
Limpio.
El mito establecido según
el cual los bosques retardan drásticamente o incluso detienen
la captación de carbono al madurar es falso. Las investigaciones
demuestran que la absorción neta de carbono de los ecosistemas
de bosques maduros intactos no se relaciona directamente con el
crecimiento de los árboles del bosque. Además, el
sotobosque y la regeneración natural contribuyen a la absorción
de carbono. Los suelos de los bosques también almacenan carbono,
que se libera a la atmósfera si el bosque se tala.
Un informe de 1995 a cargo del World Resources Institute y la agencia
estadounidense para la protección del medio ambiente (EPA)
encontró que, en el mejor de los casos, las plantaciones
en bosques tropicales almacenan solamente el 25% del carbono absorbido
por los bosques nativos.2
Sustituir los bosques nativos
con plantaciones o árboles GM no solamente retira el carbono
almacenado en el bosque y lo libera en la atmósfera sino
que también disminuirá la tasa total de absorción,
exacerbando así el calentamiento global en lugar de mitigarlo.
El uso de árboles de
ingeniería genética como “remiendo técnico”
al problema del calentamiento global plantea una nueva amenaza a
los bosques nativos y su capacidad de ayudar a equilibrar el clima
del planeta.
Lo más probable es que se dé prioridad a las plantaciones
de árboles GM que maduran muy rápidamente (a partir
de los tres años) por sobre las plantaciones tradicionales
de árboles, que crecen con mayor lentitud.
Sin embargo, un estudio reciente financiado por el Center on Global
Change de la Universidad de Duke, National Science Foundation, National
Institute for Global Environmental Change/Department of Energy,
Inter-American Institute for Global Change Research y otros concluyó
que “el establecimiento de plantaciones de árboles
para retirar dióxido de carbono de la atmósfera y
mitigar el calentamiento global... podría desatar cambios
ambientales con más peso que algunos de los beneficios”.
Los investigadores afirman que
entre estos efectos se cuentan el agotamiento del agua y los nutrientes
y el aumento de la salinidad y la acidez de los suelos. “Todos
los árboles de plantaciones son especies perennes que consumen
mucha agua, como el pino y el eucalipto”, dicen el profesor
Robert Jackson, del departamento de biología de la Universidad
de Duke, y Nicholas School, de Environment and Earth Sciences. “Junto
con la remoción de nutrientes, la caída de hojas y
pinocha de los árboles de las plantaciones puede también
acidificar los suelos”, continúa el informe.4
Dos de los árboles que
más atención reciben de la ingeniería genética
son el eucalipto y el pino. La expansión de las plantaciones
de eucaliptos de crecimiento más rápido o de lignina
reducida o pinos Bt exacerbará los problemas detallados en
el estudio de la Universidad de Duke.
Otros problemas de los árboles
GM son la presión de selección para los insectos resistentes
a los plaguicidas y la disrupción de los ecosistemas boscosos
de los que los insectos son parte integral; el daño a los
suelos; la descomposición más rápida de los
árboles debida a la lignina reducida, que hace que se libere
el carbono; la creación de virus cada vez más patógenos
debido a la manipulación de la resistencia a enfermedades.
5 Este y otros problemas inherentes a los árboles de ingeniería
genética llevarán a crisis sanitarias en los bosques
que empeorarán el calentamiento global en lugar de mitigarlo.
El propio calentamiento global
podría determinar la efectividad del modelo de plantaciones
para compensar carbono. El método de los sumideros de carbono
podría resultar un arma de doble filo. Se ha descubierto
que el riesgo de que las plantaciones se incendien es muy alto.
Es un mundo donde las temperaturas aumentan rápidamente y
el clima es impredecible, muchos de los sumideros de carbono propuestos
podrían en realidad empeorar la situación. Los incendios
forestales indonesios de 1997, por ejemplo, produjeron más
emisiones de carbono que el conjunto de los países de la
Unión Europea ese mismo año.6
En conclusión, la silvicultura
para compensar carbono está pensada para permitir que el
Norte industrializado mantenga su estilo de vida de consumo masivo
a expensas del Sur global mediante la expansión de las plantaciones
de árboles. Los árboles de ingeniería genética
no solucionan el calentamiento global. En caso de que las plantaciones
de árboles GM sigan expandiéndose dentro de los bosques
nativos o su material genético contamine bosques nativos,
los árboles de ingeniería genética podrían
dañar los bosques nativos, lo que llevaría a la aceleración
del calentamiento global y la continuación de la devastación
de la diversidad biológica del planeta.
Los árboles de ingeniería
genética no son solución para el calentamiento global;
antes bien son una distracción global de la búsqueda
de soluciones reales a los problemas del calentamiento global. Además,
son una amenaza para los bosques del mundo y las comunidades que
en ellos habitan.
Por este motivo, los suscritos exhortamos al Convenio Marco de Naciones
Unidas sobre el Cambio Climático a armonizar sus políticas
con las de la CDB y prohibir el uso de árboles de ingeniería
genética en las plantaciones como sumideros de carbono.
Global Justice Ecology Project
Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales