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Cambio Climático
Arboles problemáticosUna Compilación de Testimonios sobre los Impactos Negativos de las Plantaciones de Arboles a Gran Escala preparada para la Sexta Conferencia de las Partes al Convenio Marco sobre Cambio Climático por Amigos de la Tierra Internacional en cooperación con el Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales, FERN y The Future in Our Hands. Plantaciones de
Arboles como Sumideros de Carbono Acción Ecológica / Amigos de la Tierra-Ecuador 1. Introducción. Durante décadas, las políticas gubernamentales del Ecuador privilegiaron los monocultivos agroindustriales para la exportación, a costa de la destrucción de bosques nativos, de páramos y manglares, y de la vida de comunidades indígenas, afroecuatorianas y campesinas. En los últimos años, los remanentes de la biodiversidad del Ecuador están siendo amenazados por la identificación de una nueva fuente de ingresos: el establecimiento de plantaciones forestales destinadas a la captura de carbono. El reciente interés de los empresarios y el gobierno en el mercado de las emisiones de carbono se refleja en algunos titulares aparecidos en los periódicos nacionales: "La captura de CO2 puede ser un excelente negocio" o el "Ecuador tiene una mina en sus bosques" (El Comercio, 2000). En concordancia con esto, se están implementando modificaciones en los marcos legales existentes, y nuevos proyectos de ley para subsidiar las plantaciones forestales y acceder a recursos derivados de los acuerdos sobre cambio climático a favor de los sectores madereros. Incluso se han creado diferentes instancias gubernamentales para ser intermediarios en la captación de esos recursos. Desde hace varios años, se realizan en el Ecuador proyectos de "implementación conjunta" financiados por un consorcio de empresas eléctricas holandesas en colaboración con organismos nacionales. La evaluación de estas experiencias ha dado resultado paradójicos: no solo que no se ha cumplido con el objetivo de absorber carbono, sino que el establecimiento de plantaciones de especies forestales exóticas en zonas de alta biodiversidad han contribuido a aumentar las emisiones de CO2, al alterar la prestación de servicios ambientales de estos valiosos ecosistemas. 2. Los Bosques y las Plantaciones de Arboles en el País Ecuador es considerado uno de los 12 países megadiversos del planeta. La superficie del país es de 26´079.600 has. de las cuales el 18% son áreas de conservación, el 20% territorios indígenas y afroecuatorianos , y el 5% páramos. El resto son áreas que se destinan a actividades agropecuarias o que tienen bosques nativos no incluidos en el Sistema Nacional de Areas Protegidas. A la Costa le queda solamente el 6% de bosques nativos, y menos del 30% de manglares, mientras que en la Amazonía (que cuenta con el 70% de bosques), se ha deforestado el 30%. En la Sierra del Ecuador quedan solo remanentes de bosques nativos y páramo. En épocas recientes, se está produciendo una destrucción acelerada de bosques en las estribaciones de la cordillera occidental, en la región del Chocó ecuatoriano, es decir, en la zona noroccidental de las provincias de Esmeraldas, Carchi e Imbabura. Los bosques de estas zonas están a punto de desaparecer, como ya ocurrió con los bosques del noroccidente de Pichincha. Las zonas que más se destruyen por la extracción de árboles para la industria maderera, por las plantaciones forestales y por la implementación de monocultivos sobre todo de palma africana son precisamente aquellas de mayor riqueza en biodiversidad, bosque primario y páramo. Estas zonas, ricas en bosques nativos, constituyen patrimonio forestal estatal, territorios indígenas y afroecuatorianos o posesiones campesinas. La deforestación ha sido mayor en las zonas bajas del país: Costa, Amazonía y zonas tropicales de la región andina. Se calcula que en el Ecuador existen unas 143.000 hectáreas de plantaciones forestales, 120.000 son plantaciones de pino y eucalipto en la sierra, 23.000 serían de teca y pachaco en la costa. Existe la propuesta de Mitsubishi Paper Mills de invertir 48 millones de dólares para plantar 10.000 ha. de eucalipto en la Provincia de Esmeraldas en la costa del Ecuador. Esa misma compañía importa 20 millones de dólares en astillas de eucalipto del país, plantados en la década del 70 como parte de los proyectos de Desarrollo Rural Integral (El Comercio, 2000). La provincia de Esmeraldas Se estima que en esta provincia se han destruido más de 500 mil hectáreas de bosques entre 1969 y 1991, sin tomar en cuenta los manglares destruidos. Actualmente queda apenas el 6 % de los bosques originarios de la Costa Ecuatoriana. Las zonas de San Lorenzo y Eloy Alfaro, ubicadas en la parte norte de la provincia de Esmeraldas, han sido objeto en los últimos años de una deforestación impactante. En dos años, se ha deforestado 8.000 hectáreas de bosques primarios, para desarrollar plantaciones palmícolas y se proyecta comprar 10.000 hectáreas para plantaciones de eucaliptos y en los actuales momentos están plantándose 2.000 has. de teca y eucalipto como parte de los mecanismos de compra de emisiones de CO2. En estas zonas los empresarios han creado estrategias de compra, arrendamiento de tierras y otras formas que les garanticen el acceso y control sobre ellas. La presión sobre estas zonas tiene un nuevo ingrediente: el proyecto de carreteras Esmeraldas-San Lorenzo y la marginal de la Costa, que atraviesan zonas de bosques nativos y tierras de comunidades afroecuatorianas, facilitando la extracción y transporte de madera, y beneficiando exclusivamente a quienes realizan plantaciones forestales y monocultivos industriales, como las palmicultoras. 3. Impactos Sociales y Ambientales de las Plantaciones de Arboles En Ecuador, las plantaciones forestales no contribuyen a la absorción de carbono, por el contrario, determinan un incremento neto de liberación de carbono por la pérdida de la cobertura vegetal original y, porque con el aumento de la temperatura, los suelos a la vez emiten el carbono absorbido, a lo que hay que agregar que cuando se corta la madera el carbono volverá indefectiblemente a la atmósfera. En el Ecuador las plantaciones se han realizado preferentemente en páramos. Los páramos absorben más carbono que una plantación, pues tienen la capacidad de almacenar carbono en los suelos, algas, hongos, y otros microorganismos. En el caso de PROFAFOR (proyecto de implementación conjunta de las empresas eléctricas holandesas en el Ecuador) se considera que en el mejor de los casos una plantación de árboles podría absorber 80 Tm C/ha, mientras que por la destrucción del páramo se liberaría más de 1000 Tm C/ha (Vidal, 1999). Las plantaciones de especies exóticas introducidas en los Andes del Ecuador, principalmente de Pinus radiata, afectan un ecosistema vital para la vida de las comunidades y los usuarios del agua: el páramo. La función más importante de los páramos es el almacenamiento y distribución de agua, siendo la fuente de abastecimiento de agua dulce más importante del país. En talleres comunitarios realizados por Acción Ecológica en la provincia de Bolívar se han identificado algunos efectos de las plantaciones con especies exóticas en la fauna: desaparición y disminución de insectos beneficiosos y de fauna autóctona, y hospedaje para aves, pero no de "alacena" por lo que estas se alimentan de las semillas para cultivos. En el cantón Salinas, donde existen plantaciones masivas de pino en estado maduro, se puso de manifiesto que las fuentes hídricas se están secando y que cada vez cuesta más el abastecimiento de agua (Vidal, 1999). Las plantaciones de árboles son áreas propensas a incendios, y por tanto a la veloz fuga de emisiones; a plagas y con ello a la pérdida de vegetación. Si bien en plantaciones maduras se dan escasos ejemplos de regeneración natural en la mayoría de los casos no hay ningún desarrollo de sotobosque. Las hojas de pino no se descomponen por la baja temperatura, los organismos no los aceptan como alimento, al no poder digerir sus hojas y quedan en el bosque como una capa densa. Los suelos bajo las plantaciones de pino se vuelven más ácidos, de textura más gruesa, y menor contenido de humedad, materia orgánica y fósforo (Hofstede, 1997). Las propuestas de políticas forestales crean un subsidio a los empresarios medianos y grandes, que condicionará cualquier propuesta forestal de pequeña escala, con lo que provocan la acumulación de recursos y tierras en manos de un sector: el maderero. Tampoco resuelven las necesidades específicas de la población local y por el contrario hacen que la población local abandone sus prácticas agrícolas y de conservación y que se afecten otros bosques por los desplazamientos de la población. Al privilegiar con las plantaciones el objetivo de producción de madera, se restringe los usos para agroforestería y pastoreo, tradicionalmente realizados por las comunidades. A los problemas económicos, ambientales y sociales hay que añadir la violencia pues las zonas se vuelven más violentas por la necesidad de contar con guardias armados o protección de la fuerza pública para "proteger" las plantaciones. Plantaciones Forestales en los Andes Ecuatorianos para Mitigar las Emisiones de Carbono de los Países Bajos. El primer proyecto experimental de implementación conjunta realizado en el Ecuador es el de PROFAFOR (Programa FACE de Forestación) para el establecimiento de plantaciones forestales en los Andes Ecuatorianos a fin de mitigar las emisiones de carbono de Holanda, convenio establecido en junio de 1993. El convenio es con la federación de empresas holandesas de electricidad que crea en 1990 la Fundación FACE (Forest Absorbing Carbon dioxide Emissions) con la meta de plantar 150.000 ha en el mundo, la mitad de ellas en el país. En el Ecuador, el programa tiene como objetivo plantar 75.000 ha de árboles entre los 2.400 y los 3.500 metros de altitud, para absorber 35 millones de toneladas de CO2. Esta cifra es obtenida de datos sobre productividad del Pinus radiata disponibles en literatura de Nueva Zelanda y Australia, al no existir datos confiables sobre productividad de pinos y eucaliptos a la altura en la que se plantarían en el Ecuador. Hasta la fecha se han plantado 22.000 ha en la Sierra, y se ha iniciado un proceso de plantaciones en la Costa con teca y eucalipto, se calcula que se estarían plantando actualmente unas 2.000 ha. PROFAFOR no compra tierra, ni árboles: invierte en una función singular de los árboles, su capacidad de secuestrar carbono. Establece contratos que equivalen a controlar las tierras y sus árboles por 100 años Estos se hacen con comunidades campesinas e indígenas, con sectores privados y entidades legales como Fundación Natura. Dicen que pagarán en la sierra 250 USD por hectárea de especies exóticas plantada y 350 por especies nativas (El Comercio, 1999), esto si cumplen sus metas, las que han resultado erróneas. En realidad pagan 165 USD/ha a propietarios privados y 130 USD/ha a organizaciones campesinas, lo que resulta discriminador. PROFAFOR ha sido cuestionado por impulsar plantaciones eligiendo especies exóticas como pino y eucalipto en la Sierra, desde 1996 impulsa el proyecto ECOPAR para el estudio de los páramos y la investigación de alternativas para la plantación de especies exóticas y nativas. A pesar de ello, PROFAFOR continúa trabajando con diferentes comunidades y particulares en 8 provincias de la sierra ecuatoriana sembrando pino y ahora se encuentra en la costa, en la Provincia de Esmeraldas sembrando teca y eucalipto. 4. Protocolo de Kioto: las Plantaciones como Sumideros El comercio de emisiones supone una serie de injusticias:
Los principales productos de exportación de los países del sur son dinero y materias primas, así se ha ido acumulando la deuda ecológica. El dinero que los países del norte destinarán al comercio de emisiones provendrá, como siempre de esta fuente (Acción Ecológica, 2000a). El Ecuador se prepara para incentivar las plantaciones forestales y captar recursos dentro del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) mediante la presentación de nuevos proyectos de ley como el de Desarrollo Forestal Sustentable del Ecuador. En esta propuesta de ley se establece que se subsidiará: plantaciones forestales con fines de protección y con especies nativas hasta el 100%, con fines productivos y con especies exóticas en tierras de vocación forestal hasta el 75% y con fines productivos en tierras agrícolas hasta el 50%. Con esto se subsidia a empresas privadas con fines comerciales y se las pone a competir con la actividad agrícola. Para la aplicación de políticas ambientales derivadas de los acuerdos sobre Cambio Climático diversas instituciones compiten, duplican funciones y no se ponen de acuerdo por querer ser intermediarios y lograr captar los recursos del mercado de emisiones. Así el Ministerio de Relaciones Exteriores, y su Cancillería, el Ministerio del Ambiente, el ministerio de Energía y minas, el Instituto nacional de Meteorología e hidrología están en la batalla por su relación directa con este ámbito. En 1997 se creó la Oficina de Implementación Conjunta (OEIC), adscrita al Ministerio de Agricultura, que debía conformarse por Ministerio de Relaciones Exteriores, Ministerio del ambiente, Secretaría General de Planificación, con la coordinación de una ONG designada, la Corporación de Cooperación y Desarrollo (CCD), la que no cumplió las funciones de coordinación necesarias para esto. El Ministerio del Ambiente, a su vez, creó la Oficina Ecuatoriana de Desarrollo Limpio (OEDL), que no ha coordinado actividades con la OEIC (Vidal, 1999). La creación de estas dos instancias, ilustra la caótica situación al seno del Gobierno Ecuatoriano en cuanto a su política sobre cambio climático. 5. Conclusiones y Recomendaciones El proyecto de implementación conjunta desarrollado en el Ecuador no ha tenido los resultados esperados; por el contrario, ha causado impactos negativos en el ambiente y en comunidades en donde se ha instalado. Ha demostrado su ineficiencia para absorber carbono, y tiene saldo en contra por las emisiones que ha provocado. Las plantaciones forestales con especies exóticas son una amenaza real a la biodiversidad, al afectar páramos y bosques nativos. Atentan también contra la soberanía alimentaria del Ecuador afectando zonas comunitarias que proveen a las comunidades de agua, alimentos y plantas. En lugar de productos como el arroz, los campesinos de la costa tendrán ahora teca, balsa, laurel y eucalipto. Los marcos legales, en vez de proteger el ambiente y garantizar los derechos colectivos de la población, son modificados por presión del FMI y Banco Mundial para profundizar el ajuste estructural. En este sentido, el Ecuador acaba de aprobar la Ley para la Promoción de las Inversiones y la Participación Ciudadana que promueve y permite nuevos y graves niveles de afectación al patrimonio natural del país, desconoce la legislación ambiental existente y elimina el derecho de las comunidades indígenas y campesinas para decidir sobre proyectos que puedan afectar su vida (Acción Ecológica, 2000b). Para evitar el calentamiento global, países como el Ecuador deben mantener su petróleo en el subsuelo, invertir en formas de energía limpia, recuperar los manglares en la costa, proteger las cuencas hidrográficas y conservar sus bosques nativos. Bibliografía Acción Ecológica 2000ª, "Los madereros han encontrado dos formas de enriquecimiento: La nueva ley forestal y el mecanismo de desarrollo limpio". Alerta Verde (Boletín de Acción Ecológica). No. 89, abril. Acción Ecológica 2000b "Posición de Acción Ecológica frente a la Ley Trole 2". Alerta Verde (Boletín de Acción Ecológica). No. 95, agosto. El Comercio 1999, "Los pinos secan el suelo y dañan el páramo". 2 de noviembre, Quito. El Comercio 2000, "Ecuador tiene una mina en sus bosques". 25 de marzo, Quito. El Comercio 2000, "La captura de CO2 puede ser un excelente negocio". 22 de junio Quito. Hofstede, R, 1997, "El impacto ambiental de las plantaciones de Pinus en la sierra del Ecuador". Resultado de una investigación comparativa. Proyecto ECOPAR. Universidad de Ámsterdam, Ámsterdam. Vidal i Oltra, V., 1999, "La aplicación de políticas sobre cambio climático en el sector forestal del Ecuador". Universidad Autónoma de Barcelona. Bellaterra. Plantando problemas en Paraguay: Sobrevivencia/ Friends of the Earth-Paraguay 1. Paraguay y el Bosque Paraguay es un país que vio disminuir su superficie cubierta por bosques húmedos, densos, subtropicales, semicaducifolios, con alturas de hasta 35 metros, de la Región Oriental del país, de aproximadamente 8.000.000 hectáreas a aproximadamente 1.000.000 hectáreas, en menos de medio siglo. Las formaciones boscosas xerofíticas de la Región Occidental, que originalmente cubrían alrededor de 17.000.000ha, también fueron reducidas en alrededor de un 25%1. Estos bosques son destruidos para dar lugar a la ganadería extensiva, monocultivos para la exportación, agricultura de subsistencia, extracción de madera y urbanización. Con el auge de la promoción de las plantaciones comerciales arbóreas, monoespecíficas y a gran escala desde después de la Segunda Guerra Mundial, estas se erigen como una nueva forma de uso agrícola de los suelos, y contribuyen a la expansión de la deforestación. 2. Los Primeros Problemas Ya en los años 60, dependencias oficiales del Estado paraguayo y organismos bilaterales de cooperación para el desarrollo, promovían el monocultivo de árboles y, en 1973, aparece la primera ley que directamente fomenta las plantaciones de este tipo, iniciándose la larga seguidilla de subsidios e incentivos oficiales para la substitución de bosques por plantaciones forestales. Pese a este antecedente, solo alrededor de 10.000 hectáreas se plantaron en todo el país bajo ese régimen de incentivos2. Pero, desde la promulgación en 1995 de la Ley 536 de fomento a la forestación y reforestación, esta superficie al menos se duplicó. La efectividad de esta ley, que consiguió en un lustro lo que las otras leyes e incentivos consiguieron en tres décadas, se debe al subsidio directo del 75% de los costos de implantación y del 75% de los costos de mantenimiento de los primeros tres años de la plantación. Un halo de malversación y corrupción rodea a la historia de esa ley, aplicada durante uno de los periodos de mayor corrupción institucional y desbarajuste administrativo que haya vivido el Paraguay. Esta es la razón por la cual la mayoría de los plantadores embaucados en el esquema de la Ley 536/95, nunca vio un solo centavo de subsidio estatal. 3. Algunos Ganan Problemas, Otros el Dinero Algunos plantadores se preparan para cobrar sus haberes del estado. Entre ellos, la empresa Forestal Yguazú, subsidiaria de la Royal Dutch/Sell – la segunda empresa petrolera del mundo y una de las más ricas del mismo planeta -, la que en el año 1.999, declaraba públicamente que se acogería a los subsidios otorgados por el Estado Paraguayo – uno de los más pobres del mundo – a las plantaciones de árboles (Diario Noticias, suplemento MI TIERRA, 26 de mayo del 2000). La operación de la Shell en Paraguay se realiza en dos propiedades en el Región Oriental del país. La meta de la empresa es plantar un total de 20.000 hectáreas3. Las operaciones tienen lugar en tierras originalmente cubiertas por bosques subtropicales. Aunque la empresa no haya recurrido al desmonte de esos terrenos, el potencial de regeneración natural y la necesidad de cobertura vegetal nativa, son prioridades de interés nacional y, sobre todo, de interés local, debido al papel de la vegetación nativa en los ciclos hídricos y de nutrientes, en la protección y manutención de la fertilidad de los suelos, y como hábitat para la fauna nativa, a parte de proveer alimentos, medicinas, fibras y una infinidad de otros productos. Pero de muestra basta un botón, y, por eso, una parcela de 5.300ha de bosque se mantiene como reserva natural en uno de los fundos de la Shell. Lastimosamente, la parcela se halla totalmente rodeada de monocultivos de eucaliptos, lo que la condena, tarde o temprano, a la insularización ecológica. 4. Mucho Dinero... Pocas Ganancias La empresa también se enorgullece de crear nada más y nada menos que 150 puestos de trabajo directos. Aunque, con 20.000 hectáreas plantadas y US$ 20.000.000 invertidos44, cada puesto de trabajo costaría US$ 133.333 – costos propios de la industria pesada -, contra US$ 7.000 que costaría en Paraguay cada puesto de trabajo en otras actividades agrícolas. Así, por cada puesto de trabajo creado, 133,333 hectáreas son ocupadas. Entonces, no hay muchas razones para enorgullecerse, menos en un país con un déficit de al menos 30% en su demanda laboral y donde más del 90% de la población solo tiene acceso a menos del 9% de las tierras disponibles. En vez de divulgar estos indicadores, que señalan la drástica concentración de territorio y capital por parte de la empresa, le correspondería a un gigante como la Shell, por lo menos un discreto silencio a este respecto. Pero eso no es todo de lo que la multinacional se jacta en cuanto a su interacción con la sociedad a la que "beneficia". También, se dedica impunemente a hacer la apología del monocultivo, bajo el rotulo de "educación ambiental", confundiendo a las nuevas generaciones sobre el verdadero significado de los conceptos de bosque, reforestación, forestación y de naturaleza misma. 5. Agregando Deforestación Las plantaciones monoespecíficas de árboles, no solo contribuyen directamente a la deforestación y a la destrucción de otros ecosistemas, sino que también contribuyen a incrementar la presión sobre la tierra agrícola disponible. Este hecho fue identificado como una de las principales causas de deforestación y en Paraguay y en Sudamérica en general. Una de las plantaciones de la Shell, está situada en el Departamento de Caazapá. Los campesinos de esta región han venido reclamando las tierras que ancestralmente habitaban y que les fueran usurpadas por las sucesivas burguesías locales de la mano de los mandones de turno del gobierno central del país. Ultimamente, la opinión pública del Paraguay ha sido desagradablemente sorprendida por la brutal represión por parte de las fuerzas militares, policiales y para militares (matones a sueldo de los terratenientes) en un desalojo de campesinos que ocupaban tierra reclamada desde hace décadas (ABC, 10 de mayo del 2.000). Aunque la Shell no tenga concretamente ninguna responsabilidad en este hecho, a través del proceso de concentración de tierras en que se encuentra embarcada, estaría impulsando a los campesinos de la región a iniciar procesos de ocupación de nuevas tierras y, como en la mayoría de los casos, estas podrían ser tierras boscosas. Vemos entonces, que la concentración de tierras en manos de empresas e individuos que especulan innecesariamente con ellas, como es el caso de la Shell, solo puede aportar más destrucción de áreas naturales, en vez de contribuir a la conservación de las mismas. Este hecho tal vez no sea tan fácilmente imputable a los responsables de los mismos, ya que ellos se encargan de mostrar a la opinión pública las "cortinas verdes" que interponen entre la realidad de sus grises intereses y las realidades que ocultan. 6. Fíjese... Beneficios para Todos!De todos modos, un país como Paraguay. Que supuestamente hace todo tipo de esfuerzo para atraer inversiones extranjeras para movilizar su empobrecida economía, puede esperar solo mínimos beneficios del tipo de inversión en que están interesados gigantes empresariales como la Shell. A los US$ 20.000.000 que esta invirtió en el país, se le debe descontar el subsidio estatal del 75% de los costos directos, que normalmente equivaldrían al 60% del costo total. Ya veremos en el futuro lo que declara la empresa en términos de ganancias, que con seguridad estarán exentas de impuestos, por lo menos de impuesto a la renta, que es el único realmente significativo. Además, con seguridad las poblaciones aledañas – aunque pequeñas – recibirán el beneficio del gratuito rociado con pesticidas por parte de los aviones de la Shell. Hasta el momento, algunos afectados reclamaron ante autoridades del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, que se investigue el origen de hechos de mortalidad de peces en el río Tebicuary, ocurridos a principios del año 2.000. Aunque la precaria estructura de monitoreo y pesquisa ambiental de las autoridades paraguayas no pueden garantizar el conocimiento del origen de algunos agrotóxicos como el glifosato en las aguas de la mayoría de los cuerpos hídricos importantes de la región oriental del Paraguay, las denuncias, sin embargo, apuntan hacia plantaciones como las de la Shell. 7. ¿Un Futuro Renovable?Esta frase es una expresión de deseo más de la Shell, en cuanto a su propio futuro. A pesar de ser una de las empresas petroleras más grandes del mundo, a pesar de ser una de las principales responsables en procesos de degradación ambiental y especialmente en de la emisión de gases de efecto invernadero, la empresa dice sin descaro que quiere liderar el mercado de la generación de energía a partir de biomasa. Particularmente esta interesada en la provisión de madera combustible para la generación comercial de energía eléctrica, por supuesto, para los clientes que puedan pagar por ella. De nuevo, el gran negocio para un país como el Paraguay, consistiría en prestar generosamente sus territorios, por unos pocos puestos de trabajo y otros pocos dólares en concepto de impuestos. Estos brillantes negocios han llevado al Paraguay, y a gran parte del Tercer Mundo, a exportar – en la mayoría de los casos a regalar - su capital menos renovable en el proceso de producción de materia prima en beneficio de empresas multinacionales: su suelo. Cambio Carbón Viejo por Cálido Clima NuevoA parte de lo extravagante de la propuesta de la Shell, Paraguay tiene un superávit de energía eléctrica de más del 90%. Esta energía es producida en las represas hidroeléctricas de Itaipú (la mayor del mundo, con 12,6 GW) y Yacyretá (con 2,7 GW) y no le convendría participar de un proceso que genere más emisiones de gases de efecto invernadero, como ser la combustión de madera para la generación energética, ni tampoco le conviene competir consigo mismo en la generación y venta de electricidad. Por supuesto, no se debe entender que este tipo de megaobras sería el indicado para formar parte de la cartera de proyectos de desarrollo sustentable a financiarse a través del MDL. Tanto en Paraguay como alrededor del mundo, este tipo de obras ha significado destrucción ambiental irreversible y daños jamas compensados a las poblaciones humanas afectadas. No obstante, ahora que ya existen, lo que le conviene al Paraguay es negociar convenientemente la venta de la electricidad que genera en sus usinas hidroeléctricas, capitalizando al máximo en beneficios sociales, que claramente beneficien a toda la población del país. Como todos los otros gobiernos sudamericanos, el gobierno paraguayo ha cambiado su posición con respecto a la Implementación Conjunta. Ahora que esta ya es considerada como un hecho, el gobierno ha decidido preparar al país de la mejor manera posible para participar del negocio del carbono. Para eso, creó una Oficina Nacional de Implementación Conjunta, a finales de 1.999. Considerando la tremenda capacidad de generación energética del país, ésta debería ser el foco de atención para el desarrollo de proyectos de mitigación del cambio climático. Lamentablemente, la posición del Gobierno Paraguayo promueve proyectos de protección de bosques y plantaciones de árboles, ambos de dudosa eficacia como mitigadores del cambio climático. A pesar de la enorme disponibilidad de energía eléctrica, Paraguay no puede utilizarla en actividades industriales ni comerciales ni para el transporte, ya que no posee la infraestructura y tecnología necesaria. Solo con la ampliación del acceso y uso de la energía eléctrica de uso domestico y en el sector industrial (excluyendo la producción de carbón), el país estaría disminuyendo hasta en un 50% su consumo interno de madera6. Con plantaciones monoespecificas a gran escala, solo se conseguirá que los emisores más activos de gases de efecto invernadero, como la Shell, sigan su rutina contaminante y afecten irreversiblemente el sistema climático global. Referencias Sobrevivencia – Informe del Taller Nacional sobre las Causas Subyacentes de la Deforestación y la degradación de los Bosques – Sobrevivencia, Dirección de Parques Nacionales y Vida Silvestre, Programa de la Naciones Unidas para el Medio Ambiente, 2.000. ENAPRENA - PROAGRO, Diagnostico del Sector Forestal Paraguayo - - Estrategia Nacional para la Protección de los Recursos Naturales, 1995. Forestal Yguazu, Trabajar con la Naturaleza Produce Beneficios – Forestal Yguazu S.A. Shell Renewables Inc., 1.999. Idem ant. |
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