El
FNUB y los monocultivos de árboles
Declaración de la Red Latinoamericana contra
los Monocultivos de Arboles
Ginebra, Mayo 2003
ver aquí
declaración en portugués
y francés
Las organizaciones
integrantes de la Red Latinoamericana contra los Monocultivos de
Arboles consideran necesario transmitir al FNUB su total discrepancia
con la insistencia de este foro en considerar como "bosques"
a los monocultivos de árboles. La confusión de unos
con otros no es una cuestión meramente académica,
sino que determina acciones que de hecho se contradicen con la misión
encomendada a este foro: la protección de los bosques.
La experiencia
acumulada sobre los monocultivos de árboles a gran escala
muestra claramente los impactos sociales, ambientales y economicos
de los mismos y por ende asombra que el FNUB persista en su promoción.
Entre los impactos más relevantes que este foro debería
tomar en consideración, resulta imprescindible mencionar
los siguientes:
- La deforestación.
Abundan los ejemplos en los que este tipo de monocultivos se constituye
en una causa directa de deforestación. En nuestro continente
es bien conocida la destrucción de amplias áreas de
bosque nativo chileno así como de la Mata Atlántica
y el Cerrado en Brasil. Sin embargo, procesos de deforestación
similares se han dado en casi todos los países de la región
en los que se instalan monocultivos de árboles a gran escala,
ya sea para la producción de madera, de celulosa o de aceite
de palma. Resulta por ello poco serio que se continúe insistiendo
en la falsedad de que las plantaciones de este tipo ayudan a disminuir
la presión sobre los bosques, cuando la realidad está
mostrando lo contrario.
- La destrucción
de ecosistemas de pradera. Las plantaciones de monocultivos de árboles
no sólo resultan en procesos de deforestación, sino
que además destruyen otros tipos de ecosistemas igualmente
valiosos, tales como las praderas. Los casos de Uruguay, Argentina
y el sur de Brasil son paradigmáticos en este sentido y con
la sustitución de praderas por monocultivos de eucaliptos
y pinos resulta gravemente afectada la biodiversidad de estos ecosistemas.
- El impacto sobre
los recursos hídricos. Resulta ya inadmisible que se siga
insistiendo que las plantaciones de monocultivos de árboles
a gran escala no afectan los recursos hídricos. Basta recorrer
las áreas ocupadas por monocultivos de árboles a gran
escala --ya sea por eucaliptos o por pinos-- para constatar el desecamiento
de cursos de agua, humedales y pozos de los que dependen las poblaciones
locales.
- El impacto social.
Las plantaciones a gran escala han ocupado --legal o ilegalmente--
amplias áreas de territorio en nuestro continente. Esas áreas
estaban ocupadas por poblaciones locales --pueblos indígenas,
comunidades afroamericanas, campesinos-- que fueron desplazadas.
Ello significó la pérdida de todos o gran parte de
los recursos de que hasta entonces disponían, forzándolos
a la migración o empujándolos a la pobreza. La generación
de empleos por la actividad en las plantaciones ha mostrado no ser
una opción para las poblaciones locales, ni en cantidad ni
en calidad y el balance neto en materia de ocupación ha resultado
ser negativo a nivel local.
El impacto económico.
Las plantaciones de árboles a gran escala desplazan a la
población rural, eliminan su base productiva y aumenta su
dependencia de recursos externos para su subsistencia.. Además,
las operaciones de este tipo tienden a concentrar recursos financieros
destinados al desarrollo (provenientes de fondos publicos nacionales
o internacionales), privando a los pequenos productores del acceso
a esos fondos.
Está claro
que este modelo de plantaciones a gran escala tiene sus beneficiarios.
Grandes empresas --nacionales y/o transnacionales-- instaladas en
Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Paraguay, Uruguay,
Venezuela, se han beneficiado de este modelo y buscan ahora instalarse
en prácticamente todos los países de la región,
desde México y América Central hasta Guyana y Surinam.
Es claro también
que este modelo sirve a los intereses de la gran industria internacional
de la celulosa y el papel, a la industria de la madera y al sector
de aceite de palma, suministrándoles abundantes volúmenes
de materia prima homogénea y barata para promover un consumo
creciente de sus productos.
También
beneficia a poderosos intereses que participan en el negocio de
la madera, el papel y el aceite de palma, tales como los fabricantes
de maquinaria forestal, los productores de plantas industriales,
las empresas consultoras, los comerciantes mayoristas.
Pero nada de lo
anterior se adapta a los cometidos del FNUB en materia de conservación
de bosques.
Es por ello que
instamos al FNUB a:
- hacer una clara
distinción entre bosques y plantaciones
- enfocar sus esfuerzos
hacia la conservación y la restauración de bosques
- promover sólo
aquellas plantaciones cuyo objetivo sea el de restaurar bosques
- analizar los
impactos negativos de los monocultivos de árboles a gran
escala