El
UNFF y los monocultivos de árboles
Declaración de la Red Latinoamericana contra los Monocultivos
de Arboles
Nueva York, Mayo 2005
En
formato Word
Las organizaciones integrantes
de la Red Latinoamericana contra los Monocultivos de Arboles consideran
necesario reiterar al Foro de las Naciones Unidas sobre Bosques
(UNFF) su preocupación por los magros resultados obtenidos
luego de más de 10 años de iniciado este proceso.
No solamente no se ha cumplido con el objetivo enunciado desde un
principio de "elaborar políticas coherentes que promuevan
el manejo, conservación y desarrollo sustentables de todo
tipo de bosques", sino que se han promocionado monocultivos
de árboles que han agravado la situación de los pueblos
que viven en los bosques y de los que dependen de ellos.
Tanto el UNFF como los procesos
que lo precedieron (IPF e IFF) han permitido que muchos gobiernos
latinoamericanos, hayan logrado esconder las tasas reales de deforestación
apelando al falso concepto de “cobertura forestal” que
incluye bosques y monocultivos de árboles como si todos fueran
bosques. Al mismo tiempo, han legitimado la sustitución de
ecosistemas de pradera por monocultivos de árboles, incluyendo
a esas plantaciones como “bosques plantados” y así
aumentando el área de “bosques” en países
como Uruguay y regiones de Argentina y Brasil.
En prácticamente
todos los países de la región se está evidenciando
un apoyo creciente de gobiernos y organismos bilaterales y multilaterales
a la promoción de monocultivos de árboles, contando
con el aval del UNFF. Desde México hasta el sur de Chile,
desde la costa atlántica de Brasil hasta la costa del Pacífico
en Ecuador se sigue constatando un doble proceso: el avance de la
deforestación y la ocupación de amplios territorios
por monocultivos de árboles.
Como dijimos en esto mismo
recinto hace ya dos años, la experiencia acumulada sobre
los monocultivos de árboles a gran escala muestra claramente
los impactos sociales, ambientales y económicos de los mismos
y por ende asombra que el UNFF persista en su promoción,
mientras poco y nada puede mostrar en cuanto al cumplimiento de
su mandato expreso de conservación de bosques.
Es claro que este modelo
de monocultivos de árboles sirve a los intereses de la gran
industria internacional de la celulosa y el papel y a la industria
de la madera, suministrándoles abundantes volúmenes
de materia prima homogénea y barata para promover un consumo
creciente de sus productos. Pero ese no es el mandato del UNFF.
También sirve crecientemente a los países del Norte
aportándoles bonos de carbono baratos a través de
la implantación de los llamados “sumideros de carbono.
Pero ese tampoco es el mandato del UNFF.
El UNFF no puede seguir
cerrando los ojos a la realidad. Los monocultivos de árboles
que promociona como “bosques plantados” están
destruyendo bosques, praderas y humedales; están acabando
con el agua; constituyen desiertos alimenticios para la fauna local
y ocupan el espacio de la flora nativa; expulsan gente del medio
rural, privándola de sus medios de supervivencia; resultan
en un balance neto negativo en materia de trabajo a nivel local
y los escasos y mal remunerados empleos que generan lindan en muchos
casos con la semi-esclavitud. En resumen, tanto el ambiente como
la sociedad locales resultan perjudicados por estos monocultivos.
Por todo esto nos parece
necesario reiterar que la función del UNFF consiste en "elaborar
políticas coherentes que promuevan el manejo, conservación
y desarrollo sustentables de todo tipo de bosques", y que los
monocultivos de árboles no pueden de ninguna manera ser considerados
como un “tipo de bosque”. Si este organismo no puede
influir positivamente en la conservación de los verdaderos
bosques del mundo, entonces su propia existencia deja de tener sentido.