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Panel/Foro
Intergubernamental
de Bosques
Informe
del Grupo Intergubernamental ad hoc sobre los bosques II. COOPERACIÓN INTERNACIONAL EN LA ASISTENCIA FINANCIERA Y LA TRANSFERENCIA DE TECNOLOGÍA A. Asistencia financiera Conclusiones 59. El Grupo hizo hincapié en que la asistencia financiera y la transferencia de tecnología interesaban a todos los sectores, estaban vinculadas entre sí y eran indispensables para la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques de todo tipo, en particular en los países en desarrollo y los países con economía en transición. El Grupo reiteró que estas cuestiones relacionadas entre sí eran decisivas para lograr progresos en todos los demás elementos de programa con arreglo a su mandato. 60. Al proponer medidas para abordar estas cuestiones, el Grupo insistió en la necesidad de tener en cuenta los Principios relativos a los bosques y los capítulos pertinentes del Programa 21. El Grupo reconoció que los recursos existentes eran insuficientes para la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques de todo tipo. El Grupo reconoció también la necesidad de movilizar mayores inversiones financieras de todas las fuentes, así como la de aumentar la capacidad de los países en desarrollo para utilizar los recursos financieros que se les facilitasen. 61. El Grupo reconoció que, en los países en desarrollo, los recursos internos para financiar la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques de todo tipo eran escasos y que las fuentes financieras internacionales seguirían siendo de importancia vital. Reiteró que era menester conseguir apoyo externo por medio de la asistencia oficial para el desarrollo y obtener recursos financieros nuevos y adicionales, y recalcó la necesidad de movilizar formas nuevas, innovadoras y adicionales de financiación a escala pública, privada, internacional, interna y local. Sin embargo, aunque reconoció las importantes posibilidades de las innovadoras ofertas financieras y de los nuevos tipos de asociaciones entre los sectores público y privado, el Grupo hizo hincapié en que la financiación pública internacional y los compromisos contraídos en virtud de ésta seguirían siendo importantes y en que era necesario garantizar la previsibilidad y la continuidad de las corrientes de recursos financieros. Las funciones catalíticas y multiplicadoras de la financiación pública internacional seguían siendo imprescindibles para los países en desarrollo. Reconoció que una utilización más eficaz de los fondos disponibles lograba atraer mayores recursos. 62. Las necesidades de financiación de la ordenación forestal sostenible en el plano nacional deberían sufragarse fundamentalmente mediante ingresos generados por el propio sector forestal, ya sea público o privado. Algunos países que cuentan con dotaciones forestales valiosas y economías más vigorosas tienen muchas más posibilidades que otros de generar inversiones del sector privado e inversiones públicas nacionales. Los programas forestales nacionales e instrumentos normativos análogos pueden ser importantes mecanismos normativos y servir para fomentar y coordinar las inversiones financieras públicas y privadas y asignar prioridades. La financiación por parte de las comunidades también es un elemento importante para acrecentar la productividad sostenida de los recursos forestales. La experiencia sugiere que, pese a su escaso nivel de ingresos, muchas comunidades que dependen de los bosques pueden movilizar mano de obra, materiales y recursos de capital en abundancia para el desarrollo forestal, y que las reformas normativas adecuadas pueden afianzar estas posibilidades. 63. El Grupo observó que, en general, estaban aumentando las corrientes de capital privadas y su cuantía seguía superando cada vez más a la financiación pública, pero que estaban distribuidas en forma desigual entre los países en desarrollo. Esta tendencia se observaba también en el caso de las inversiones privadas en la silvicultura. Por consiguiente, el Grupo reconoció que era decisivo que los países adoptaran las medidas necesarias para introducir políticas apropiadas y crear un entorno propicio para atraer inversiones del sector privado de dicha índole. Las políticas sobre derechos de tenencia de la tierra a largo plazo que alienten las inversiones de las comunidades locales en la ordenación sostenible de los bosques podrían movilizar elevadas cuantías de fondos. La inversión en la silvicultura puede alentarse mediante códigos voluntarios de conducta que rijan la ordenación sostenible de los bosques, así como mediante el fortalecimiento de las reglamentaciones nacionales y su aplicación, la internalización total de los costos en la fijación de precios de los recursos renovables y diversos incentivos. Las políticas y las reglamentaciones deberían evaluarse cuidadosamente antes de que se aplicaran a fin de evitar consecuencias sociales y ecológicas negativas y desajustes del mercado, que constituirían elementos disuasivos. 64. El Grupo subrayó la necesidad de cumplir los compromisos financieros del Programa 21, especialmente los señalados en el capítulo 33, con objeto de poner en práctica la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques de todo tipo, incluida la protección de los ecosistemas forestales representativos cuando proceda. Los países en desarrollo deben intensificar las actividades que llevan a cabo en el plano nacional para lograr recursos financieros y tecnologías adicionales, que deben complementarse con fuentes internacionales. La AOD sigue siendo una de las fuentes principales de financiación pública externa, y tiene como objetivo primordial mitigar la pobreza, que es una causa importante de la deforestación. Esa asistencia seguirá desempeñando una importante función en apoyo de las actividades relacionadas con la silvicultura en los países en desarrollo, sobre todo de las actividades para las cuales resulta difícil atraer financiación de otras fuentes, por ejemplo, en los países en desarrollo con montes bajos. El Grupo expresó su preocupación porque los niveles de financiación, incluida la AOD, eran insuficientes e iban en disminución, y porque la AOD no atribuía prioridad suficiente a la ordenación sostenible de los bosques. Si bien hay que seguir velando por que los fondos de la AOD para el sector forestal se utilicen con la mayor eficacia posible, esa cuestión es independiente de las tendencias de la financiación internacional del sector público. Los proyectos relacionados con la silvicultura que redunden en beneficio del medio ambiente mundial también deberían recibir apoyo mediante programas del FMAM, según la orientación que brinden las conferencias de las partes en los instrumentos internacionales pertinentes. 65. El Grupo destacó la necesidad de examinar formas de afianzar la cooperación internacional. Subrayó la necesidad de que la comunidad internacional encontrara soluciones duraderas al problema de la deuda de los países en desarrollo, a fin de proporcionarles los medios necesarios para la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques de todo tipo. También se deberían examinar otras formas innovadoras de financiación. Los instrumentos basados en el mercado, como los impuestos, los gravámenes, los pagos efectuados por los usuarios y las inversiones públicas internas podrían generar más recursos financieros para apoyar actividades de ordenación sostenible y conservación de los bosques. Valdría la pena seguir examinando toda una variedad de opciones que se ajustaran a las condiciones concretas de los países. La debida valoración de los recursos forestales y la creación de mercados que retribuyan la ordenación forestal sostenible promoverán la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques de todo tipo y generarán los recursos públicos necesarios. 66. El Grupo hizo hincapié en que era imprescindible lograr la coordinación dentro de los países y la cooperación entre los donantes, habida cuenta de la necesidad de aprovechar al máximo los limitados recursos financieros. Los programas forestales nacionales servían de buena base en muchos países para la cooperación nacional e internacional, incluso para la fijación de prioridades de la asistencia financiera y la transferencia de tecnología entre los países receptores y los donantes. Propuestas para la adopción de medidas encaminadas a fortalecer la asistencia financiera 67. El Grupo: a) Recordó la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo y los capítulos pertinentes del Programa 21, así como el párrafo 10 de los Principios relativos a los bosques, en el que se indica que deberían facilitarse recursos financieros nuevos y adicionales a los países en desarrollo para permitirles ordenar, conservar y desarrollar en forma sostenible sus recursos forestales, con inclusión de la forestación, la reforestación y la lucha contra la deforestación y la degradación de los bosques y de las tierras; b) Instó a los países receptores a que, al programar la AOD recibida, atribuyeran prioridad a las actividades forestales y a las estrategias de desarrollo de los recursos nacionales que pudieran promover la silvicultura y otras actividades relacionadas, y también instó a los países donantes y a las organizaciones internacionales a aumentar la proporción y la disponibilidad de sus contribuciones a la AOD a fin de apoyar los programas de ordenación, conservación y desarrollo sostenible de los bosques de todo tipo, con objeto de responder a las mayores prioridades de la silvicultura sostenible en los países receptores; c) Pidió a las organizaciones competentes de las Naciones Unidas, a las instituciones financieras internacionales, a otras organizaciones internacionales y a la comunidad de donantes que colaboraran con los países en desarrollo, teniendo en cuenta sus programas forestales nacionales, a fin de determinar las necesidades de esos países con respecto a la silvicultura sostenible, calcular los recursos necesarios para financiar actividades destinadas a atender a esas necesidades y localizar los recursos que esos países podían utilizar para lograr tales objetivos, incluida la AOD; d) Instó a las organizaciones internacionales y a las instituciones financieras internacionales a que, cuando procediera, utilizaran los programas nacionales forestales, como marco para la prestación de apoyo y la coordinación de las actividades relacionadas con los bosques; e) Alentó a los países a que, por medio de los cauces pertinentes, apoyaran el aumento y el perfeccionamiento de los programas destinados a promover la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques y otras actividades afines en las organizaciones internacionales y las instituciones financieras internacionales, cuyos programas deberían estudiar la posibilidad de conceder más préstamos en condiciones favorables para el sector forestal; f) Invitó al PNUD y a las instituciones de Bretton Woods, así como a otras organizaciones internacionales competentes, a que examinaran medios innovadores que permitieran aprovechar con mayor eficacia los mecanismos de financiación existentes y generar recursos financieros públicos y privados nuevos y adicionales, tanto en el plano nacional como en el internacional, a fin de apoyar las actividades orientadas hacia la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques de todo tipo; g) Reconoció que debían aumentarse los recursos disponibles para que los países en desarrollo promovieran la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques de todo tipo, acogió con agrado los progresos realizados para formular y aplicar diversas iniciativas de alivio de la deuda y, teniendo presente la resolución 50/92 de la Asamblea General, instó a la comunidad internacional, en particular a los países acreedores y a las instituciones financieras internacionales, así como a los bancos comerciales y a otras instituciones de crédito, a que continuaran aplicando medidas encaminadas a contribuir a la solución eficaz, equitativa, orientada hacia el desarrollo y duradera del problema de la deuda externa y del servicio de la deuda de los países en desarrollo, especialmente los más pobres y más endeudados, y también a que estudiaran las oportunidades de utilizar mecanismos innovadores como los canjes de la deuda por proyectos de protección de la naturaleza y otros programas orientados a reducir la deuda de los países por medio de medidas ecológicas. 68. El Grupo examinó también la propuesta de establecer un fondo internacional para apoyar las actividades de ordenación, conservación y desarrollo sostenible de los bosques de todo tipo, en particular en los países en desarrollo. El Grupo examinó las siguientes opciones para la acción sin llegar a un consenso acerca de éstos u otros procedimientos que podrían seguirse: a) Instar a los Estados a establecer ese fondo; b) Invitar a la comunidad internacional a examinar la propuesta; c) Procurar movilizar fondos por otros medios, por ejemplo los propuestos en el inciso f) del párrafo 67 supra. Propuestas para la adopción de medidas encaminadas a afianzar las inversiones del sector privado 69. El Grupo: a) Instó a todos los países a que, con arreglo a sus marcos jurídicos respectivos, alentaran al sector privado a que, en consulta con las partes interesadas, desplegara esfuerzos para formular y aplicar códigos de conducta voluntarios orientados a promover la ordenación sostenible de los bosques por medio de las actividades del sector privado, incluidas las prácticas administrativas, la transferencia de tecnología, la educación y las inversiones; b) Instó a los países a que examinaran, con arreglo a sus marcos jurídicos respectivos, los mecanismos que podrían utilizar para alentar a su sector privado a actuar en forma compatible con la ordenación sostenible de los bosques y a invertir los recursos financieros generados por las actividades forestales en proyectos de ordenación sostenible de los bosques; c) Instó a los países a que estudiaran, con arreglo a sus marcos jurídicos respectivos, los mecanismos que podrían utilizar para alentar la reinversión de los ingresos generados por los productos y servicios forestales en los bosques que habían proporcionado esos ingresos; d) Invitó a los países en desarrollo a que promovieran políticas y reglamentaciones destinadas a crear un entorno favorable que atrajera inversiones del sector privado interno y extranjero, así como inversiones de las comunidades locales, para la ordenación sostenible de los bosques, las industrias forestales ecológicamente racionales, la reforestación, las industrias de productos forestales no leñosos, y la conservación y la protección de los bosques; e) Instó a los países desarrollados a que formularan y crearan incentivos como garantías de préstamos e inversiones, con objeto de alentar a su sector privado a invertir en la ordenación sostenible de los bosques de los países en desarrollo y de los países con economías en transición. Propuestas para la adopción de medidas encaminadas a afianzar la capacidad nacional y la coordinación nacional 70. El Grupo: a) Instó a los países receptores a que establecieran programas forestales nacionales dirigidos por los propios países que incluyeran las necesidades prioritarias y sirvieran de marco global para las políticas y las medidas relacionadas con la silvicultura, incluidas la coordinación de la financiación y la cooperación internacional, e instó a los países donantes y a las organizaciones internacionales a que apoyaran las iniciativas tomadas por los países en desarrollo para formular programas forestales nacionales y establecer marcos normativos; b) Alentó a los países que estuvieran en condiciones de hacerlo a que continuaran introduciendo y empleando instrumentos económicos e incentivos apropiados basados en el mercado a fin de recaudar más ingresos y movilizar recursos financieros internos para apoyar la ordenación forestal sostenible, así como para reducir los costos sociales y las consecuencias negativas para el medio ambiente de las prácticas silvícolas y de ordenación de las tierras insostenibles; c) Alentó a los países, las organizaciones internacionales y las instituciones financieras a que, con arreglo a sus marcos jurídicos respectivos, hiciesen hincapié, con sujeción a la legislación nacional, en la financiación de las comunidades como estrategia fundamental para promover la ordenación sostenible de los bosques, y a que establecieran mecanismos e instrumentos normativos y programáticos que facilitasen las inversiones locales de distintos grupos, como los grupos indígenas y los propietarios de los bosques, en la ordenación sostenible de los bosques; d) Propuso que, cuando procediera, los países receptores seleccionaran una autoridad nacional encargada de la coordinación interna de la movilización de recursos financieros, incluida la AOD, y las solicitudes de asistencia externa; e) Instó a los países en desarrollo, a las organizaciones internacionales y a las instituciones financieras internacionales a que apoyaran los esfuerzos desplegados por los países en desarrollo para fomentar su capacidad con miras a lograr la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de sus bosques. Propuestas para la adopción de medidas encaminadas a afianzar la cooperación internacional 71. El Grupo: a) Exhortó a fortalecer la coordinación, la colaboración y la complementariedad de las actividades entre los donantes bilaterales y multilaterales y entre los instrumentos nacionales relativos a los bosques, especialmente el Convenio sobre la Diversidad Biológica, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la Convención de lucha contra la desertificación y el Acuerdo Internacional sobre las Maderas Tropicales; b) Instó a los países receptores y a los países donantes a que estudiaran conjuntamente, como actividades prioritarias, indicadores apropiados para vigilar y evaluar la adecuación y la eficacia de los programas y proyectos forestales nacionales y locales que recibían asistencia financiera y se beneficiaban de la transferencia de tecnología gracias a la cooperación internacional; c) Alentó a los países a que investigaran la viabilidad de formular iniciativas financieras innovadoras para apoyar la ejecución de los programas forestales nacionales. B. Transferencia de tecnología y fomento de la capacidad e información Conclusiones 72. En el mundo actual hay una acumulación de capacidad tecnológica sin precedentes, incluso en materia de silvicultura. Con todo, gran parte de esa capacidad sigue en general sin reconocerse ni aprovecharse plenamente, y su difusión es insuficiente. Por ello es indispensable difundir las innovaciones tecnológicas. El Grupo subrayó que la transferencia de tecnología ecológicamente racional en el sector forestal era un elemento importante de las estrategias encaminadas a lograr que los países pudiesen conservar y desarrollar sus bosques en forma sostenible. La transferencia de determinadas tecnologías debía evaluarse en consulta con todas las partes interesadas, como los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales, el sector privado, los científicos y las comunidades locales. 73. El Grupo observó que, dado que las nuevas tecnologías se originaban principalmente en el Norte, en particular las que eran de dominio privado, era necesario fortalecer la cooperación Norte-Sur para transferir esas tecnologías a los países en desarrollo en condiciones favorables, incluso en condiciones concesionarias y preferenciales, mutuamente acordadas. Sin embargo, debido a la similitud de los tipos de bosques, instituciones y culturas, también hay bastantes posibilidades de fortalecer la cooperación Sur-Sur en combinación con la cooperación Norte-Sur y como complemento de ésta. 74. El Grupo observó que los países desarrollados tenían la responsabilidad especial de facilitar la creación de condiciones para la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica forestal, entre otras cosas, mediante enfoques constructivos sobre las transferencias de tecnologías destinadas a fortalecer la capacidad de las poblaciones indígenas, los habitantes y los propietarios de los bosques y las comunidades locales para fomentar la ordenación sostenible de los bosques. 75. El Grupo convino en que se debería revisar continuamente la escala de prioridades establecida en materia de transferencia de tecnología y fomento de la capacidad, y que esas actividades podrían abarcar la difusión de información con objeto de mejorar la planificación forestal y el uso de las tierras y el rendimiento forestal; la tecnología y los métodos encaminados a reducir los daños causados al medio ambiente por las prácticas forestales actuales; la conservación y protección de los bosques; el estudio de las especies nativas, incluida la biotecnología, para el mejoramiento de los árboles; la rehabilitación y la restauración de los ecosistemas forestales naturales; la reforestación y el desarrollo de viveros; la tecnología y los métodos para conservar el valor de los bosques, incluida la diversidad biológica; la incorporación de conocimientos autóctonos en materia de ordenación de los bosques; la utilización, rehabilitación, restauración y regeneración de los ecosistemas forestales naturales; las fuentes de energía nuevas y renovables, en particular la leña y sus sustitutos apropiados; las tecnologías de tala de bosques ecológicamente racionales; el perfeccionamiento de las tecnologías empleadas para procesar la madera; la elaboración de nuevos productos forestales leñosos y no leñosos para promover técnicas y diseños que aumenten el valor agregado de los productos forestales; y el desarrollo y la ejecución de estrategias forestales nacionales. 76. El Grupo recalcó la necesidad de examinar y mejorar los sistemas de información. Se debería procurar que todos los países tuvieran acceso a sistemas de información que propiciaran la ejecución eficaz de programas forestales nacionales, impulsaran las inversiones del sector privado, fomentaran el desarrollo y la transferencia eficientes de tecnologías apropiadas, y mejoraran la cooperación. Los sistemas de información basados en la Internet deberían facilitar el acceso de los organismos multilaterales, las instituciones nacionales, las organizaciones no gubernamentales y otros interesados a la información, así como el intercambio de información entre ellos. Propuestas para la adopción de medidas encaminadas a afianzar la transferencia de tecnología y el fomento de la capacidad 77. El Grupo: a) Instó a los países desarrollados a que promovieran, facilitaran y financiaran, cuando procediera, el acceso de los países en desarrollo a la tecnología ecológicamente racional, la transferencia de esa tecnología y los conocimientos necesarios para utilizarla, en condiciones favorables e incluso en condiciones concesionarias y preferenciales, mutuamente acordadas, teniendo en cuenta lo dispuesto en el capítulo 34 del Programa 21 y en el párrafo 11 de los Principios relativos a los bosques; b) Alentó a los países a que, cuando fuera necesario, evaluaran y determinaran su capacidad y sus necesidades tecnológicas con objeto de lograr la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de sus bosques. La evaluación y la determinación de necesidades tecnológicas concretas deberían ser compatibles con las prioridades establecidas en los programas forestales nacionales; c) Exhortó a que se promoviera la cooperación Norte-Sur y Sur-Sur, al igual que la cooperación trilateral Norte-Sur-Sur, para impulsar la transferencia de tecnología forestal por medio de las inversiones y asociaciones del sector público y privado, las empresas mixtas, el intercambio de información y la intensificación de contactos entre las instituciones relacionadas con la silvicultura, tomando debida nota de la labor conexa llevada a cabo en otros foros internacionales, como el Convenio sobre la Diversidad Biológica y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático; d) Exhortó a los países a que formularan políticas e incentivos que alentaran a todos los interesados a elaborar y utilizar tecnologías ecológicamente racionales; e) Exhortó a que, al formular y ejecutar proyectos forestales nacionales y programas de cooperación internacional, se hiciera mayor hincapié en el fomento de la capacidad nacional y local y se establecieran mecanismos para difundir y adaptar la tecnología a las condiciones nacionales y locales; f) Invitó a los gobiernos, con arreglo a sus marcos jurídicos respectivos, y a las organizaciones internacionales a que, en consulta con los países, estudiaran la posibilidad de prestar apoyo a las poblaciones indígenas, las comunidades locales, otros habitantes de los bosques, los propietarios de bosques en pequeña escala y a las comunidades que dependen de los bosques financiando proyectos de ordenación forestal sostenible, fomentando la capacidad y la difusión de información, y apoyando la participación directa de todas las partes interesadas en las deliberaciones y la planificación de políticas forestales; g) Instó a las organizaciones de las Naciones Unidas a que, con apoyo de las instituciones financieras internacionales, prepararan inventarios de las tecnologías forestales más adecuadas y de los medios más eficaces para facilitar la transferencia de esas tecnologías a los países en desarrollo, entre los gobiernos de esos países, entre los gobiernos y el sector privado, y en el sector privado. Propuestas para la adopción de medidas para perfeccionar los sistemas de información 78. El Grupo: a) Invitó a las organizaciones internacionales y a las instituciones financieras internacionales competentes a que estudiaran y empezaran a elaborar sistemas de información perfeccionados relativos a los bosques, con miras a fomentar la coordinación y el intercambio de información entre las partes interesadas para propiciar la ejecución de los programas forestales nacionales, la programación de actividades de asistencia para el desarrollo, el suministro de recursos financieros nuevos y adicionales, el aumento de las inversiones del sector privado, y el desarrollo y la transferencia eficientes de tecnologías; b) Instó a los países desarrollados y a las organizaciones internacionales competentes a que establecieran mecanismos para ayudar a interpretar y difundir información relativa a la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques de todo tipo en los países y entre las partes interesadas que tuviesen dificultad para conseguir información disponible en el plano internacional, incluida la difusión por medios electrónicos; c) Invitó a los miembros del Equipo oficioso interinstitucional sobre los bosques, entre ellos la FAO, la Organización Internacional sobre las Maderas Tropicales (OIMT), el PNUD, el Banco Mundial, la secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y otros órganos internacionales competentes, a que facilitaran, tanto a nivel normativo como a nivel operacional, las corrientes de información sintetizadas sobre los progresos de los programas, la formulación de políticas, las mejores prácticas administrativas y estrategias financieras para el sector forestal, tanto para el sector público como para el sector privado, incluso por medio del establecimiento de bases de datos especializadas. A. Evaluación de los múltiples beneficios de los bosques de todo tipo Conclusiones 79. El Grupo subrayó que los inventarios nacionales constituían una base importante para la ejecución de programas forestales nacionales eficaces. La evaluación de las condiciones reales y posibles de los bosques de todo tipo es esencial para lograr la ordenación sostenible de los bosques y abordar cuestiones muy diversas relativas a los bosques y a los ecosistemas forestales en los planos local, nacional, regional y mundial. En muchos casos, el insuficiente reconocimiento del aporte de los bosques a la economía nacional ha llevado a la deforestación, a la degradación de los bosques y a la subinversión en la ordenación de los bosques. 80. La base de datos sobre los tipos de bosques de los países desarrollados y en desarrollo es despareja. Aún se da mucha importancia a la madera y a la cubierta forestal, y apenas se atiende a otros bienes y servicios ofrecidos por los bosques que deben tenerse en cuenta, como la leña, el uso sostenible, la conservación y la distribución equitativa de los beneficios de la diversidad biológica, las funciones de protección del suelo y del agua, la retención y los sumideros de carbono, y otros aspectos sociales, culturales y económicos. 81. Las evaluaciones nacionales de los recursos forestales deben adoptar criterios integrados, holísticos y multidisciplinarios, deben estar orientadas a los usuarios y responder a la demanda. También deben ser transparentes y accesibles a todos los interesados. Sería preciso realizar un estudio más profundo para definir los niveles de precisión requeridos y las necesidades concretas de los distintos usuarios, entre ellos los silvicultores. Las evaluaciones deben utilizar todos los datos reunidos y los análisis realizados por las instituciones locales, nacionales, regionales e internacionales. Se debe tratar de armonizar los criterios de reunión y análisis de datos para facilitar las comparaciones. 82. El Grupo destacó que los datos de evaluación que ya eran de dominio público, incluida la información obtenida por teleobservación, debían difundirse ampliamente. La utilización de los datos de la FAO, en combinación con otras series de datos, ofrece grandes posibilidades para atender cuestiones urgentes en forma eficaz en relación con el costo. El Grupo también reconoció la necesidad de interpretar los datos en respuesta a las necesidades de los usuarios. En consecuencia, es preciso efectuar un estudio de los usos y las categorías de usuarios de los recursos forestales y de la información conexa en los planos internacional, regional, nacional y local. Este estudio revestiría particular importancia al examinar los nuevos tipos de información que se incluirán en la evaluación mundial de los recursos forestales. 83. Las evaluaciones internacionales y nacionales de los recursos forestales deben tener en cuenta los criterios e indicadores adecuados convenidos en el plano internacional, regional, subregional y nacional para la ordenación sostenible de los bosques. Se subrayó la necesidad de incluir información cualitativa y cuantitativa sobre los bienes y servicios forestales en las evaluaciones que se realicen en el futuro. El Grupo convino en la necesidad de hacer ensayos en lugares concretos para adaptar parámetros fidedignos a las evaluaciones forestales. Debería hacerse hincapié en el suministro de datos básicos fiables y de gran calidad. 84. El Grupo observó además que las actividades de fomento de la capacidad en los planos nacional y local eran fundamentales en muchos países y que en ellas debían participar todos los interesados, incluidos los propietarios de bosques, las comunidades locales, las poblaciones indígenas y otros grupos principales. Las evaluaciones forestales deberían ser multidisciplinarias y abarcar la reunión y el análisis de datos por parte de instituciones locales y nacionales y, de ser posible, regionales e internacionales. Se consideró fundamental contar con una mayor capacidad nacional para lograr aportes nacionales de gran calidad a la evaluación mundial de los recursos forestales 2000 que organiza la FAO. 85. El Grupo expresó su apoyo decidido a la evaluación mundial y a las disposiciones que se adoptan para aplicar las recomendaciones formuladas por la reunión de expertos de la FAO sobre la evaluación mundial de los recursos forestales, celebrada en Finlandia en junio de 1996, e instó a la FAO a que, en consulta con los países y las organizaciones interesadas, preparara un plan estratégico para evaluar los recursos forestales mundiales y un plan detallado para la ejecución de la evaluación mundial de los recursos forestales 2000, incluidas las opciones de costos y de financiación y las fechas límite. El Grupo observó la importancia que revisten los mapas de zonas ecoflorísticas y de vegetación para el proceso de evaluación, junto con los parámetros cualitativos y los criterios e indicadores adecuados definidos mediante los procesos de Helsinki y Montreal, la Iniciativa para las zonas áridas de África, la Propuesta de Tarapoto y las directrices de la OIMT. 86. El Grupo tomó nota de la recomendación formulada en la reunión de expertos de mantener el actual intervalo de 10 años entre las evaluaciones mundiales de los recursos forestales. Sin embargo, podría también estudiarse la posibilidad de realizar evaluaciones continuadas por región, así como la de actualizar los datos a intervalos regulares, teniendo en cuenta las consecuencias financieras y en materia de recursos que esas medidas tendrían para la FAO, así como para los países en desarrollo y desarrollados. La evaluación mundial de los recursos forestales 2000 debe ser una tarea de asociación facilitada por la FAO, en la cual participen también las organizaciones de las Naciones Unidas, las instituciones nacionales y otras partes interesadas, incluidos los grupos principales pertinentes. Todas las partes interesadas, tanto del sector forestal como ajenas a él, deben participar en las actividades de cooperación en el plano nacional. 87. Aunque reconoció el valor de las técnicas de teleobservación y de los sistemas de información geográfica para las evaluaciones forestales, el Grupo observó la necesidad de confirmar algunos parámetros en el terreno. Las evaluaciones imponen una carga financiera y técnica apreciable a los países en desarrollo, y por lo tanto deben realizarse de la manera más eficaz en relación con los costos y deben contar con la asistencia de los países desarrollados y las organizaciones internacionales. Es preciso coordinar los sistemas de información forestal con otros sistemas de información conexos, actividad que exige tanto la cooperación Norte-Sur como la cooperación Sur-Sur. 88. Los recursos disponibles para la evaluación mundial de los recursos forestales 2000 en el presupuesto ordinario de la FAO y en el plano nacional son limitados. El Grupo subrayó la necesidad urgente de asignar recursos financieros existentes o adicionales que garanticen una evaluación eficaz. Se deben formular métodos que permitan que los usuarios proporcionen recursos para la reunión de datos, y utilizar con mayor eficacia la capacidad y los recursos de las organizaciones e instituciones de los sectores público y privado, con objeto de ayudar a la FAO a llevar a cabo la evaluación. Propuestas para la adopción de medidas 89. El Grupo: a) Alentó a los países a que integraran, según correspondiera, los criterios e indicadores nacionales para la ordenación sostenible de los bosques en las evaluaciones nacionales de los recursos forestales, incluidos los indicadores cualitativos; b) Alentó a todos los países a que, cuando procediera, mejoraran gradualmente las evaluaciones nacionales de los recursos forestales, las estadísticas forestales y la capacidad de analizar y utilizar debidamente la información sobre los recursos forestales, y alentó también a los países donantes y a las organizaciones internacionales a que apoyaran esas actividades; c) Instó a los países, las universidades, las organizaciones competentes y los grupos principales a que fortalecieran la investigación sobre los inventarios forestales y las técnicas de vigilancia con miras a ampliar el alcance y mejorar la calidad de las evaluaciones forestales; d) Pidió a la FAO que preparara y distribuyera, en consulta con los gobiernos y las organizaciones competentes, como el PNUMA, un plan detallado para llevar a cabo la evaluación mundial de los recursos forestales 2000. Este plan debe abarcar una amplia gama de valores forestales, entre ellos los valores no leñosos, e incluir en detalle las opciones de costos y de financiación relacionadas con los posibles nuevos parámetros, medidas, objetivos y responsabilidades para llevar a cabo la evaluación de conformidad con las recomendaciones formuladas en la reunión de expertos y con la debida consideración de los requisitos dimanados de los criterios e indicadores pertinentes convenidos internacional o regionalmente para la ordenación sostenible de los bosques; e) Pidió a la FAO que llevara a cabo la evaluación mundial de recursos forestales 2000 en colaboración con las organizaciones internacionales, los países y otras organizaciones dedicadas a realizar evaluaciones, y que comunicara los resultados de la evaluación a la comunidad internacional; f) Pidió a la FAO que formulara, en consulta con los países y las organizaciones internacionales competentes, y de forma abierta y transparente, un conjunto de definiciones aceptadas internacionalmente de los términos fundamentales utilizados en la evaluación de los bosques de todo tipo y sus recursos, y que promoviera la utilización de esas definiciones; g) Instó a la FAO a que, en colaboración con otras organizaciones internacionales, el Grupo de Trabajo entre secretarías sobre estadísticas forestales, y diversas instituciones nacionales y organizaciones no gubernamentales, atendiera a la necesidad de mejorar la coordinación entre los sistemas de información forestales y otros sistemas de información conexos a fin de evitar superposiciones, y asignara prioridades más claras para la reunión de datos; h) Alentó a los países a que iniciaran consultas con todas las partes interesadas en los planos nacional, subnacional y local a fin de determinar la amplia gama de beneficios que los bosques reportan a las sociedades, teniendo plenamente en cuenta el enfoque ecosistémico. B. Investigación sobre los bosques Conclusiones 90. El Grupo reconoció la necesidad de fortalecer la investigación, que guardaba relación con todos los elementos de su programa de trabajo. Era necesario establecer un método más global y centrado, en que se incluyera el apoyo a las redes regionales de investigación. También era necesario incrementar las actividades a nivel internacional a fin de establecer financiación y coordinación más definidas y eficaces de la investigación y el desarrollo relacionados con los bosques. 91. El Grupo también tomó nota de las recomendaciones relativas a los temas prioritarios de investigación científica en materia de diversidad biológica y bosques que se formularon en la Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica. El Grupo también reconoció la importante función que desempeñaba la Convención de lucha contra la desertificación al tratar numerosas cuestiones científicas y estudios de investigación relativos a los bosques relacionados con las zonas áridas. 92. El Grupo reconoció que las necesidades institucionales incluían el fortalecimiento de instituciones nacionales y de redes regionales y subregionales de investigación; empresas colectivas de investigación; métodos para mejorar y reforzar la participación de instituciones de investigación sobre los bosques de carácter internacional, nacional, regional y subregional en una red internacional dedicada a la conservación y el desarrollo, la ordenación y la utilización sostenibles de los bosques, así como a estudios de política forestal, y creación de los correspondientes mecanismos que permitieran que los resultados de las investigaciones alcanzaran más efectivamente los niveles de política y sobre el terreno y sirvieran de apoyo a medidas concretas. 93. El Grupo reconoció la importancia de desarrollar y determinar prioridades de investigación a todos los niveles: a nivel nacional, con la participación de comunidades locales y otras partes interesadas, a nivel regional y a nivel internacional. El Grupo señaló que algunas de las prioridades de investigación destinadas a lograr que se conociera y aplicara el capítulo 11 del Programa 21 y los Principios relativos a los bosques y que requerían un examen global de carácter intergubernamental incluían la elaboración de criterios e indicadores para la ordenación sostenible de los bosques, incluido su ensayo sobre el terreno en estudios experimentales; estudios integrados socioeconómicos y biofísicos sobre determinados lugares con objeto de estudiar la relación entre el desarrollo humano y los bosques; evaluaciones forestales periódicas; valoración de bosques y recursos forestales; utilización de la valoración de los bosques en las cuentas de recursos nacionales; participación de la comunidad, incluida la adopción de evaluaciones rurales participativas y otras técnicas de participación para establecer los programas de investigación y desarrollo tecnológico; conocimientos tradicionales relacionados con los bosques; conservación de bosques, incluida la influencia del hombre sobre zonas forestales protegidas; examen de las consecuencias a largo plazo de presiones externas generalizadas como el cambio climático, el agotamiento de la capa de ozono y la contaminación atmosférica, para la salud, la productividad y la diversidad biológica de los bosques; examen de las tendencias de la oferta y la demanda de productos forestales; política forestal en los planos mundial, nacional y regional, y tecnologías ecológicamente racionales para industrias basadas en los bosques, incluidas técnicas de procesamiento eficaces en función de los costos. Propuestas para la adopción de medidas 94. El Grupo: a) Pidió al Centro de Investigación Forestal Internacional que, en colaboración con las organizaciones pertinentes, en consulta con un grupo de expertos de reputación internacional, y conjuntamente con órganos nacionales, regionales, intergubernamentales y no gubernamentales, elaborara a la mayor brevedad posible mecanismos para:
b) Instó a la Conferencia de las partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica, el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y la Convención de lucha contra la desertificación, en sus respectivas esferas de competencia, a fomentar la investigación y el análisis realizado por estos Convenios y Convenciones y a atender las brechas y los conocimientos existentes en cuanto fueran pertinentes a sus mandatos; c) Instó al sistema de las Naciones Unidas, a las instituciones financieras internacionales y a los distintos países a que examinaran la necesidad de ampliar la capacidad de las instituciones de investigación existentes a los niveles regionales y subregionales y, donde corresponda, de crear centros regionales o subregionales nuevos para la investigación, el desarrollo y la divulgación, incluso en materia de diversidad biológica y productos forestales, y de otros bienes y servicios pertinentes a los bosques; d) Alentó a los países y a las organizaciones de investigaciones regionales e internacionales a que ampliaran sus investigaciones sobre el terreno e incrementaran la prioridad y aplicación de sus resultados, con la participación de todas las partes interesadas, en la planificación, ejecución, vigilancia y evaluación de las investigaciones, a fin de fomentar su pertinencia y sus repercusiones. C. Metodologías para la valoración adecuada de los múltiples beneficios de los bosques Conclusiones 95. El Grupo hizo hincapié en que los bosques proporcionaban beneficios muy diversos y que no todos ellos eran fáciles de cuantificar. Los costos relacionados con la deforestación, la degradación forestal y los cambios de la calidad de los bosques, en cuanto a la pérdida de diversidad biológica, el deterioro de las funciones biológicas y el menoscabo de los aspectos sociales y ambientales no se examinan adecuadamente en las metodologías actuales. No obstante, esa deficiencia se debe tanto a la incapacidad de evaluar el carácter y la importancia de los efectos biofísicos, ecológicos y sociales resultantes de la pérdida forestal como a la incertidumbre acerca de la manera de evaluar los costos de esos efectos. 96. El Grupo reconoció la importancia de los servicios prestados por los bosques, incluidos los relativos a la diversidad biológica mundial y la regulación del clima, y la posibilidad de desarrollar mecanismos para traducir esos valores en términos monetarios a fin de alentar a los propietarios, habitantes, poblaciones indígenas y comunidades locales de los bosques a conservar los bosques y lograr su ordenación sostenible. Debería realizarse un examen posterior de esas cuestiones en el marco del Convenio sobre la Diversidad Biológica y de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. El Grupo tomó nota de la aportación de la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica respecto de la necesidad de elaborar métodos para valorar la biodiversidad forestal. 97. La subvaloración de los bienes y servicios forestales, así como de otros activos forestales, incluso los beneficios no relacionados con el mercado, contribuye a que la ordenación forestal no sea sostenible. El Grupo reconoció la diferencia entre valor y precio y señaló que los mecanismos del mercado no eran siempre adecuados, o no siempre estaban disponibles, para dar expresión monetaria a los valores forestales fundamentales, lo que podía inspirar la idea errónea de que la ordenación forestal sostenible era costosa e ineficaz en relación con el costo. 98. El Grupo hizo hincapié en que el valor económico de los bosques dependía de las características de cada zona forestal y de su ubicación en relación con la población y los mercados. Esas características varían tanto en el espacio como en el tiempo y, en consecuencia, las estimaciones del valor de los bosques generalmente dependen de la ubicación y el momento. No obstante, es muy beneficioso que diversos países compartan su experiencia en la aplicación de determinadas técnicas de valoración y de instrumentos distintos para captar una proporción más alta de beneficios para los propietarios y los habitantes de los bosques. 99. Se han elaborado diversos métodos para ayudar en la evaluación de beneficios forestales que previamente se consideraban intangibles o imposibles de medir. Pueden aplicarse a todos los tipos de bosques para mejorar la descripción de una amplia variedad de beneficios sociales, culturales y para el medio ambiente, incluso los relacionados con las funciones hidrológicas, la conservación del suelo, la diversidad biológica y el esparcimiento. Aunque esos métodos tienen muchas limitaciones, pueden ayudar a mejorar el proceso de adopción de decisiones mediante una determinación más clara de los costos y beneficios relacionados con diversas modalidades de utilización forestal y una indicación del ámbito de aplicación de diversas medidas para internalizar los costos sociales y para el medio ambiente. Los resultados de esa evaluación, cuando se aplica como instrumento neutro, ofrecen grandes posibilidades como fuente de información para todos los interesados y para sensibilizar a la población, especialmente acerca de bienes y servicios forestales que actualmente no son comercializables. 100. Aunque el Grupo reconoció la posible utilidad de los métodos de valoración de los bosques, estimó que su complejidad y costo podían limitar su aplicación generalizada. El Grupo recalcó que era necesario contar con métodos innovadores y simples de valoración, especialmente los relacionados con los criterios e indicadores y los programas forestales nacionales. No deberían realizarse actividades costosas de valoración en perjuicio de necesidades básicas más urgentes como el desarrollo y la aplicación de sistemas fiables de datos y la elaboración de estrategias y mecanismos para lograr la ordenación forestal sostenible. 101. En los nuevos métodos de valoración forestal hay que tener en cuenta los siguientes criterios: neutralidad y validez científica, aplicabilidad práctica, simplicidad y claridad, carácter multidisciplinario, eficacia en relación con el costo, orientación hacia bienes que actualmente no son comercializables y servicios difíciles de cuantificar. 102. El Grupo tomó nota de la necesidad de cooperación internacional en el desarrollo de métodos para la valoración de bienes y servicios forestales y su inclusión en las cuentas nacionales. Eso podría incluir la capacitación del personal y de los encargados de adoptar decisiones, y trabajos sobre la manera de seguir elaborando métodos para promover la sensibilización de la población. Se hizo hincapié en la necesidad de intercambiar experiencias y realizar estudios y esquemas experimentales. 103. El Grupo apoyó las cuentas nacionales de recursos forestales como medio de proporcionar información estratégica para la política y la ordenación forestales en los planos nacional y subnacional y de crear conciencia del valor de los bienes y servicios forestales. Propuestas para la adopción de medidas 104. El Grupo: a) Alentó a los países, en colaboración con las organizaciones internacionales, a que utilizaran los métodos disponibles para mejorar las estimaciones del valor de todos los bienes y servicios forestales, a fin de poder adoptar decisiones mejor fundamentadas sobre las consecuencias de otras propuestas sobre los programas forestales y los planes de utilización de las tierras, tomando en consideración que la amplia gama de ventajas que brindan los bosques no están adecuadamente cubiertas por la metodología actual de evaluación y que la valoración económica no puede ser un sustituto para el proceso de la decisión política, que comprende la consideración de una amplia gama de factores ambientales, socioeconómicos, éticos, culturales y religiosos; b) Pidió a las organizaciones internacionales y a las instituciones competentes que prepararan documentos amplios sobre los métodos de valoración forestal de que se dispone, y series de los datos necesarios para la evaluación de los bienes y servicios forestales, en particular aquellos que no se cotizan a valores de mercado; c) Invitó a los países y a las organizaciones e instituciones competentes a que fomentaran la investigación para el desarrollo ulterior de métodos de valoración forestal, en particular los relacionados con la deforestación y degradación de los bosques y la erosión, mediante criterios e indicadores que tomaran en consideración las particulares circunstancias de cada país. D. Criterios e indicadores para la ordenación sostenible de los bosques Conclusiones 105. El Grupo tomó nota de que en el plano internacional había amplio interés en la elaboración y aplicación de criterios e indicadores para la ordenación sostenible de los bosques a nivel nacional y apoyo a esas actividades. Señaló a la atención que la elaboración y la aplicación de criterios e indicadores era un proceso dinámico e hizo hincapié en que había que mantener el impulso existente. 106. El Grupo reconoció que los criterios e indicadores constituían un marco conceptual para la formulación de políticas y deberían considerarse instrumentos útiles para evaluar las tendencias del estado de los bosques, presentar informes al respecto y para avanzar en la ordenación sostenible de los bosques. Los criterios determinan los elementos fundamentales de la ordenación sostenible de los bosques mientras que los indicadores ofrecen una base para evaluar las condiciones reales en que se encuentran. Cuando se los combina con objetivos nacionales concretos, los criterios e indicadores también sirven de base para evaluar el progreso en la ordenación sostenible de los bosques. En consecuencia, los criterios e indicadores pueden cumplir una función importante en la determinación de los objetivos de los programas y políticas forestales nacionales y la evaluación de la eficacia en su ejecución. Al reflejar los componentes de la ordenación sostenible de los bosques, contribuyen en forma colectiva al propio concepto de ordenación forestal sostenible. 107. Es necesario contar con una variedad amplia de indicadores cuantitativos, cualitativos y descriptivos que abarquen aspectos sociales, culturales, económicos, ecológicos, institucionales, jurídicos y políticos, inclusive el régimen de tenencia de la tierra. En algunos países es preciso prestar especial atención a los aspectos vinculados a los bosques y a las tierras arboladas que resultan esenciales para satisfacer las necesidades de subsistencia de las poblaciones indígenas, los habitantes de las zonas boscosas y otras comunidades locales, incluidos los propietarios de los bosques. En muchas organizaciones nacionales, regionales e internacionales ya se han definido indicadores cuantitativos, cualitativos y descriptivos. 108. Al mismo tiempo que reconoció que los criterios e indicadores para el plano nacional podían desempeñar una función importante para aclarar cuestiones relacionadas con la certificación y el etiquetado de los productos forestales, el Grupo recalcó que el objetivo primordial de la certificación forestal y el etiquetado de los productos forestales no era imponer mecanismos de certificación sino favorecer y supervisar la ordenación sostenible de los bosques. Los criterios e indicadores no constituyen normas de rendimiento para la certificación de la ordenación a nivel de la unidad de ordenación forestal y no deberían servir de base para la restricción del comercio. El Grupo también hizo hincapié en que los criterios e indicadores para la ordenación sostenible de los bosques no deberían utilizarse como motivo para condicionar el suministro de asistencia oficial para el desarrollo. 109. El Grupo destacó la necesidad de seguir tratando de encontrar definiciones de los conceptos fundamentales y los términos relativos a los criterios e indicadores para el ordenamiento sostenible de los bosques y los métodos de reunión de datos aceptables y convenidos a nivel internacional. Los términos y los enfoques elegidos deben ser compatibles con los utilizados en otras esferas conexas como el inventario, la evaluación y valoración, las evaluaciones ambientales, los programas forestales nacionales, los planes de aprovechamiento de la tierra y las cuestiones forestales relacionadas con el comercio. 110. El Grupo acogió complacido los esfuerzos hechos para esclarecer los vínculos entre los criterios e indicadores adecuados en el plano nacional y los aplicables en el plano subnacional y al nivel de la unidad de ordenación forestal y subrayó que éstos debían ser compatibles. Sin embargo, reconoció que esos vínculos variarían de un país a otro y posiblemente fuese necesario examinarlos más a fondo. Los criterios e indicadores utilizados en los planos nacional y subnacional deberían definirse mediante procedimientos transparentes en los que participasen todas las partes interesadas, con inclusión de los habitantes de los bosques, los pueblos indígenas y las comunidades locales, así como los propietarios de los bosques y los grupos principales, según proceda. Los criterios e indicadores utilizados a nivel nacional deberían tener fundamento científico, ser prácticos y eficaces en términos de costos y reflejar, entre otras cosas, las condiciones económicas, sociales y ecológicas. 111. El Grupo observó que varios países estaban participando activamente en actividades internacionales y regionales encaminadas a la determinación y aplicación de criterios e indicadores nacionales para la ordenación sostenible de los bosques. Gracias a esa cooperación los países se han beneficiado de la experiencia de otros y al mismo tiempo han aportado dimensiones e ideas nuevas a los procesos internacionales. Si bien reconoció que los países participantes se encuentran en distintas etapas del proceso, el Grupo destacó la necesidad de seguir avanzando en el logro de un consenso en materia de conceptos, términos y definiciones. El Grupo también instó a que se continuaran realizando esfuerzos para lograr que los países y regiones que aún no lo habían hecho comenzasen a participar en esas iniciativas. 112. El Grupo hizo especial hincapié en la necesidad de que participaran regiones y subregiones con características ecológicas y geográficas especiales y países con cubierta forestal reducida. También coincidió en que se debería pensar en la elaboración de criterios e indicadores que pudieran aplicarse a nivel regional, especialmente para los bosques ubicados en zonas ecológicas análogas. El Grupo también destacó la necesidad de realizar esfuerzos por mejorar la comparabilidad, la compatibilidad y, en lo posible, la convergencia entre diversos procesos internacionales y regionales de elaboración y aplicación de criterios e indicadores y subrayó la importancia que reviste el reconocimiento mutuo entre series de criterios e indicadores como mecanismos para la evaluación de las tendencias en el ordenamiento forestal y las condiciones a nivel nacional; igualmente los métodos transparentes para la medición de los indicadores, y la reunión y evaluación, el almacenamiento y la difusión de datos. 113. El Grupo reconoció la necesidad de ser consecuentes de la metodología empleada en las evaluaciones forestales mundiales. Fomentó el apoyo a los medios y arbitrios para llevar al máximo el intercambio de informaciones, experiencias y conocimientos técnicos a nivel mundial, en particular mediante el apoyo a las mejores prácticas forestales para el ordenamiento sostenible de los bosques. 114. El Grupo tuvo opiniones divergentes acerca de los méritos de un conjunto básico de criterios e indicadores que pudieran aplicarse a nivel internacional, si bien reconoció que este diálogo debería continuar. Propuestas para la adopción de medidas 115. El Grupo: a) Alentó a los países a que elaboraran criterios e indicadores para la ordenación sostenible de los bosques a nivel nacional con un criterio participatorio y a que, tomando en consideración las condiciones concretas de los países sobre la base de iniciativas convenidas a nivel internacional y regional, las iniciaran y pusieran en marcha donde correspondiera, reconociendo a la vez que el examen científico y técnico adicional, incluidos los ensayos sobre el terreno brindarán en sí mismos conocimientos valiosos que ayudarán a lograr un perfeccionamiento y desarrollo adicionales; b) Instó a los países a que fomentaran, donde correspondiera, el uso de criterios e indicadores convenidos a nivel internacional, regional, subregional y nacional como un marco de referencia para impulsar las mejores prácticas forestales y facilitar el ordenamiento sostenible de los bosques; a que alentaran en la formulación y aplicación de criterios e indicadores sobre una base intersectorial y con la plena participación de todas las partes interesadas; que estos criterios e indicadores se incluyan en los programas forestales nacionales; que se establezcan y, donde corresponda, se aclaren los vínculos entre los criterios e indicadores empleados a nivel nacional y subnacional o al nivel de las operaciones y las dependencias de ordenamiento forestal; y que fomentaran su compatibilidad a todos los niveles; c) Alentó a los países que aún no participaban en ninguna de las iniciativas internacionales o regionales en curso sobre criterios e indicadores a que lo hicieran lo antes posible, beneficiándose de este modo de la experiencia adquirida en los procesos existentes y contribuyendo con nuevos puntos de vista; instó a los países donantes y a las organizaciones multilaterales e internacionales a que proporcionaran asistencia financiera y técnica a los países en desarrollo y a los países con economía en transición para que pudieran participar en nuevos adelantos, pruebas sobre el terreno y la aplicación de criterios e indicadores en los planos nacional, subnacional y de unidades de ordenación forestal; d) Instó a los países y a las organizaciones internacionales, en particular a la FAO, el PNUMA y demás organismos que participaban en iniciativas internacionales y regionales a que estudiaran diversas maneras posibles de lograr acuerdos sobre lo siguiente: los conceptos y definiciones y términos básicos relacionados con los criterios e indicadores para la ordenación sostenible de los bosques (y fomentar su adopción); los indicadores sobre bosques ubicados en zonas ecológicas análogas; el reconocimiento mutuo y la armonización de los conjuntos de criterios e indicadores elaborados por diversas organizaciones internacionales y regionales para aplicarlos a la evaluación de las tendencias y condiciones del ordenamiento de bosques al nivel nacional; y la aplicación de métodos transparentes para medir los indicadores y para la obtención, la reunión, el almacenamiento y la difusión de datos; e) Recomendó que la FAO y otros participantes en iniciativas regionales e internacionales tuvieran en cuenta los aspectos comunes de los criterios e indicadores elaborados por las mencionadas iniciativas y en los Principios relativos a los bosques y recomendó que la FAO y otras organizaciones competentes utilizaran los criterios e indicadores para reforzar la coherencia en la presentación de informes sobre la evaluación de los bosques y la ordenación forestal sostenible; f) Pidió a la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica que tomara nota de los marcos de criterios e indicadores existentes a fin de que la labor realizada en relación con el Convenio sobre la Diversidad Biológica para la elaboración y aplicación de indicadores de la diversidad biológica fuese compatible con esos indicadores y los complementase. |
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