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Panel/Foro
Intergubernamental
de Bosques
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Diez
Propuestas de Acción Prioritarias Después de varios años de trabajo, el Panel Intergubernamental sobre Bosques (IPF, por su sigla en inglés), adoptó en 1997 una serie de Propuestas de Acción para resolver la crisis de los bosques. Las Propuestas todavía están ahí, pero la Acción es obvio que falta. Un nuevo organismo –el Foro Intergubernmamental sobre Bosques- fue creado a continuación con el mandato de poner en práctica esas propuestas, pero su trabajo comenzó y terminó con pocos logros para mostrar. El trabajo continúa ahora en el Foro de las Naciones Unidas sobre Bosques y no parece que mucho más haya cambiado. En ese contexto, representantes de ONGs y organizaciones de pueblos indígenas (OPIs) presentes en la primera reunión del nuevo organismo, en junio de 2001, insistieron en la necesidad de poner en práctica los compromisos existentes e hicieron una lista de 10 propuestas de acción del IPF, que podrían ser las más adecuadas para comenzar a resolver la crisis de los bosques y que por ende deberían ser puestas en práctica. Lo que sigue es el texto completo del documento de ONGs y OPIs circulado en la UNFF 1: Los bosques cumplen funciones ambientales cruciales y su conservación es clave para la estabilidad ambiental del planeta. Los bosques se encuentran en un estado crítico y esa es una realidad indiscutida. La primera y obvia medida para abordar este problema consiste en identificar las principales causas subyacentes y directas que lo generan. Entre las primeras causas figura la falta de reconocimiento de los derechos territoriales tradicionales de los Pueblos Indígenas y de las comunidades que dependen del bosque. Los regímenes de tenencia de la tierra deben reconocer esos derechos, para sentar así las bases de una utilización sustentable y justa de los bosques. Los principales actores para resolver esta crisis son los propios pueblos de los bosques y las comunidades que dependen del bosque para su supervivencia, quienes tienen un conocimiento crucial para conservar y utilizar el bosque de manera sustentable. Los gobiernos, organizaciones internacionales y ONGs deben trabajar junto con esos pueblos, apoyando sus esfuerzos y creando el entorno socioeconómico y político adecuado para que puedan continuar desarrollando sus estilos de vida, determinados por ellos mismos, y por lo tanto asegurando la protección de los bosques. Lo anterior implica poner en práctica mecanismos y procesos para una participación y distribución de los beneficios efectiva y equitativa. La madera es sólo una mínima parte del bosque. Los valores del bosque no pueden ser adecuadamente expresados en términos monetarios. Por esa razón, los métodos de valoración deben tomar en cuenta los beneficios culturales, espirituales y sociales de los bosques y el resultado de esa valoración holística debería formar la base para la toma de decisiones políticas al respecto. Todos los bosques necesitan ser protegidos, pero algunos tipos de bosques de ecosistemas frágiles requieren atención especial para evitar su degradación. Esto es evidente en zonas expuestas a la desertificación y la sequía. No obstante, cualquier esfuerzo dirigido a la conservación de los bosques y su utilización sustentable, puede ser socavado por las actuales tendencias globalizadoras, en las que el comercio se ha convertido en una de las principales amenazas a esta finalidad. Los impactos potenciales del comercio sobre la integridad de los bosques y los derechos de los pueblos de los bosques deben ser urgentemente identificados y debidamente abordados. Para poner en práctica varias de las soluciones a la actual crisis de los bosques es crucial asignar suficientes recursos financieros. Es imprescindible la colaboración entre el Norte y el Sur para lograr que esos recursos estén disponibles. La mayor parte de lo antedicho está planteado en las siguientes Propuestas de Acción elaboradas por el IPF. Lo que ahora se necesita es ponerlas en práctica sin más demora. Las Propuestas de Acción más relevantes del IPF: "1) Alentó a los países a que, en el ejercicio de su soberanía nacional y de conformidad con la situación especial de cada uno de ellos y la legislación nacional, procedieran a la elaboración, ejecución, vigilancia y evaluación de programas forestales nacionales - lo que comprendía una amplia variedad de criterios para la ordenación forestal sostenible - teniendo en cuenta los siguientes elementos: compatibilidad con las políticas y estrategias locales, nacionales o subnacionales, y cuando procediera, con los acuerdos internacionales; mecanismos de asociación y participación en los que intervinieran los interesados; reconocimiento y respeto de los derechos consuetudinarios y tradicionales de determinados grupos, entre ellos, las poblaciones indígenas y las comunidades locales; un régimen seguro de tenencia de la tierra; criterios integrados, intersectoriales e iterativos; métodos de protección de los ecosistemas que integrasen la conservación de la diversidad biológica y el aprovechamiento sostenible de los recursos biológicos, y abastecimiento y valoración adecuados de los bienes y servicios forestales (IPF Propuesta 17-a). 2) Alentó a los países a que establecieran mecanismos o estrategias eficaces de coordinación nacional entre todos los interesados, sobre la base de los principios de la creación de consenso, para promover la ejecución de programas forestales nacionales (IPF Propuesta 17-h). 3) Formular y aplicar, mediante un proceso abierto y de participación, estrategias nacionales para hacer frente a las causas básicas de la deforestación, y cuando procediera, determinar objetivos normativos respecto de la cubierta forestal nacional, como aportes a la ejecución de programas forestales nacionales (IPF Propuesta 29-a). 4) Formular políticas encaminadas a garantizar la tenencia de la tierra a las comunidades locales y las poblaciones indígenas, entre ellas, cuando procediera, políticas encaminadas a distribuir en forma justa y equitativa los beneficios derivados de los bosques (IPF Propuesta 29-c). 5) Proporcionaran información oportuna, fidedigna y precisa sobre las causas subyacentes de la deforestación y la degradación forestal, cuando fuera necesario, así como sobre las múltiples funciones de los bosques, información que resultaba esencial para la comprensión de esos problemas por parte del público y para la adopción de las decisiones pertinentes (IPF Propuesta 30-a). 6) Instó a los países a que, al ejecutar sus programas forestales, adoptaran medidas para rehabilitar y proteger los conocimientos tradicionales relacionados con los bosques, teniendo en cuenta que la integridad y la supervivencia cultural de las poblaciones cuyo modo de vida depende de los bosques es una condición fundamental para la protección y la rehabilitación eficaces de los conocimientos tradicionales relacionados con los bosques (IPF Propuesta 40-d). 7) Pidió a las organizaciones competentes de las Naciones Unidas, a las instituciones financieras internacionales, a otras organizaciones internacionales y a la comunidad de donantes que colaboraran con los países en desarrollo, teniendo en cuenta sus programas forestales nacionales, a fin de determinar las necesidades de esos países con respecto a la silvicultura sostenible, calcular los recursos necesarios para financiar actividades destinadas a atender a esas necesidades y localizar los recursos que esos países podían utilizar para lograr tales objetivos, incluida la AOD (IPF Propuesta 67-c). 8) Alentó a los países a que iniciaran consultas con todas las partes interesadas en los planos nacional, subnacional y local a fin de determinar la amplia gama de beneficios que los bosques reportan a las sociedades, teniendo plenamente en cuenta el enfoque ecosistémico (IPF Propuesta 89-h). 9) Alentó a los países, en colaboración con las organizaciones internacionales, a que utilizaran los métodos disponibles para mejorar las estimaciones del valor de todos los bienes y servicios forestales, a fin de poder adoptar decisiones mejor fundamentadas sobre las consecuencias de otras propuestas sobre los programas forestales y los planes de utilización de las tierras, tomando en consideración que la amplia gama de ventajas que brindan los bosques no están adecuadamente cubiertas por la metodología actual de evaluación y que la valoración económica no puede ser un sustituto para el proceso de la decisión política, que comprende la consideración de una amplia gama de factores ambientales, socioeconómicos, éticos, culturales y religiosos (IPF Propuesta 104-a). 10) Instó a los países y a las organizaciones internacionales competentes a que estudiaran los efectos ambientales, sociales y económicos de las medidas comerciales relacionadas con los productos y servicios forestales (IPF Propuesta 128-a)."
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