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LUCHAS
LOCALES Y NOTICIAS Brasil: policía federal invade aldeas Tupiniquim y Guaraní en tierras recobradas a las plantaciones de Aracruz Celulose La lucha de los indígenas Tupinikim y Guaraní enfrenta hoy una situación extremadamente difícil. Comenzada en febrero de 2005, cuando decidieron retomar sus tierras ocupadas por las plantaciones de eucalipto de la empresa celulósica Aracruz Celulosa, permitió que más de 100 familias volvieran a asentarse en el medio rural del que habían sido expulsadas y abrieran la puerta a la esperanza de un futuro sustentable y digno (ver boletines Nº 94, 96 y 101 del WRM). Pero hoy esa esperanza busca ser abatida. A continuación publicamos el comunicado enviado por la Red Alerta Contra el Desierto Verde: "Al igual que en los años 70, en la mañana de hoy (día 20/01/2006), en una acción violenta y unilateral, los tractores de Aracruz Celulose destruyeron dos aldeas indígenas, Tupinikim y Guarani, en Espíritu Santo. Con el apoyo del Comando de Operaciones Tácticas (COT), viniendo directamente de Brasilia, de la policía federal del Gobierno Lula, y aliada al batallón de choque de la policía estadual de Paulo Hartung, Aracruz Celulose tiró por tierra todo lo que había en las aldeas indígenas de Córrego D’Ouro y Olho D’Água. ¡Las dos aldeas fueron totalmente destruidas! Fue una acción autoritaria y unilateral, pues ni la Comisión de Caciques, ni la administración regional de FUNAI, ni el Ministerio Público, ninguno de los parlamentarios, nadie tenía conciencia de la trama policial de Aracruz Celulose. Lo que deja a todos perplejos es que había una larga negociación en proceso, involucrando a todos los actores del conflicto, el Estado, la empresa, los indios, la sociedad civil, agendada desde fines del año pasado, con relación a una nueva resolución del Ministerio de Justicia, confirmando los estudios antropológicos de la FUNAI, reconociendo el área como territorio indígena! Tirando por tierra todo el diálogo en el ámbito del Estado y de la sociedad civil, la absurda disposición de reintegración de posesión fue dada por el juez federal Rogério Moreira Alves, de la Jurisdicción de Linhares, y fecha del día 07/12/05. En una operación de guerra, disparando tiros por tierra y desde los helicópteros, lanzando bombas destinadas a destruir la moral, las máquinas de Aracruz Celulose destruyeron casas indígenas, devastaron sus huertas y cultivos de alimentos, tiraron al suelo sus cabañas ceremoniales. Los caciques y líderes indígenas que consiguieron llegar al lugar y que resistieron, fueron agredidos por los policías; algunos, con heridas, fueron al hospital de Aracruz (Seu João Mateus da Aldeia de Comboios y Valdeir, de Pau Brasil, entre otros). Hay líderes indígenas que están aún detenidos por la Policía Federal, incomunicados (Paulo, líder de Caieiras Velha y Nil, de Pau Brasil). La asesora parlamentaria Vanessa Vilarinho, que consiguió estar presente en el lugar desde la mañana, perdió su auto, que fue destruido por los policías. Hay barreras que impiden el acceso al lugar. Ya por la mañana, dos funcionarios de FUNAI habían sido detenidos y dejados incomunicados en la “casa de huéspedes” de Aracruz Celulose. Por ahora son las informaciones que tenemos. El clima está aún muy tenso y un grupo de integrantes de la Red Alerta contra el Desierto Verde ya se trasladó a las aldeas, aunque todavía no hicieron contacto. Esperamos más informaciones. Olho d’água y Córrego do Ouro van a resurgir, ¡siempre!” Quienes deseen hacer llegar su
solidaridad a los indígenas Tupinikim y Guaraní en su
lucha contra las plantaciones de eucaliptos y por la recuperación
de sus tierras, pueden dirigirse a FASE-ES, e-mail: fasees@terra.com.br Brasil: Veracel es multada por crimen ambiental en Bahía Veracel Celulose fue multada por el Ibama – Instituto Brasilero del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables– a fines del mes de diciembre. Utilizando imágenes de satélite y geoprocesamiento verificó irregularidades de la empresa de celulosa y la multó con R$ 320.000 por impedir o dificultar la regeneración natural de bosques de la denominada “Mata Atlántica” en 1.200 hectáreas, agravando aún más la situación de este bioma. Este hecho desenmascara una vez más la farsa de Veracel y su discurso de protectora de la “Mata Atlántica”. Durante muchos años, ONGs del Extremo Sur de Bahía vienen denunciando y exigiendo que los organismos, federal y estatal, responsables por el Medio Ambiente— IBAMA y CRA — cumplan su papel e investiguen las diversas irregularidades ambientales cometidas por la empresa Veracel Celulose, asociada con la empresa brasileña Aracruz y la empresa sueco-finlandesa Stora Enso en la plantación de eucaliptus. Veracel Celulose, anteriormente denominada Veracruz Florestal, carga con diversas deudas ambientales, como lo comprueba la acción civil pública nº 93.01.1000399-5 de abril de 1993, presentada por diversas entidades. Greenpeace, Gambá – Grupo Ambientalista de Bahía - y Cepedes – Centro de Estudios e Investigaciones para el Desarrollo del Extremo Sur de Bahía - lograron filmar cómo la empresa destruyó zonas de la Mata Atlántica en niveles medio y avanzado de regeneración, mediante el uso de cadenas, tractores e incendios en gran escala. Todo ello supone una violación del Artículo 1º del Decreto 750 del mes de febrero de 1993, que dice: “Se prohíben el corte, la explotación y la supresión de vegetación primaria o en niveles avanzados y medios de regeneración de la Mata Atlántica” “Respetar el medio ambiente, generar empleo e ingresos, promover la mejoría de la calidad de vida de la población y permitir la rentabilidad de los accionistas siguiendo principios de sustentabilidad, son algunos de los compromisos de este emprendimiento”, anuncia la empresa en su sitio de Internet. De acuerdo con el Ibama, 383 especies de fauna amenazadas de extinción pertenecen a la Mata Atlántica y de éstas, 125 especies corren el riesgo de desaparecer. En el Extremo Sur la situación es gravísima porque el monocultivo de eucaliptos utiliza grandes extensiones de tierras planas, dejando apenas algunas islas de áreas escarpadas para “refugio” de la fauna silvestre. Muchas especies no viven y no están adaptadas a zonas de relieve accidentado, por lo que se están siendo extinguidas localmente, especialmente las especies endémicas y raras. Para empeorar las cosas, no hay conectividad entre las islas de vegetación nativa, inmersas en el mar de eucaliptos. La plantación de eucaliptos no representa un corredor ecológico, porque como ya sabemos nosotr@s, ambientalistas, científicos, empresarios, técnicos del gobierno, y demás, las especies no atraviesan ni utilizan la plantación. En nombre del “desarrollo” de la región se está destruyendo el patrimonio biológico que resta de la Mata Atlántica, causando la indignación y protestas de la sociedad civil organizada. La desconsideración y la codicia de los promotores de este modelo de “desarrollo”, gobierno y empresarios, promueven crímenes que atentan contra la naturaleza y contra la sociedad, robándole a las generaciones venideras el derecho a la biodiversidad, a la belleza del paisaje y a la calidad de vida, en favor del enriquecimiento de algunos grupos y personas. Hemos visto periódicamente al embajador de Finlandia en las emisoras de televisión brasileras diciendo que Finlandia es el país con mejor calidad de vida del mundo. Sin embargo, grupos de este país promueven en los países del sur la destrucción y la miseria a través de proyectos impuestos a la población sin transparencia ni respeto. Otra cuestión preocupante tiene que ver con el cumplimento por parte de la empresa de todas las condiciones. Estas condiciones son elaboradas por los organismos que otorgan el permiso para la plantación de eucaliptos y la construcción de las fábricas, teniendo en cuenta los diversos impactos causados por el emprendimiento. Pero luego los organismos no hacen la fiscalización que correspondería, pues, como admiten, no tienen la capacidad técnica necesaria para hacer un seguimiento. Frente a esto, las empresas aprovechan para cometer abusos porque saben de esta deficiencia por parte de los gobiernos. La investigación de las comunidades del entorno de la fábrica de Veracel, realizada durante la construcción de la fábrica, permitió a CEPEDES detectar que en ningún momento la empresa absorbió la mano de obra de los habitantes de estas comunidades. La empresa, con dinero de financiamientos, inclusive de BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social), construyó alojamientos en las ciudades y distritos próximos --como Itagimirim, Itapebi y Barrolandia-- y trajo trabajadores de otras regiones del país. Después que la fábrica quedó pronta muchos volvieron para su región de origen y otros se quedaron. Esto acabó provocando más desempleo, miseria y violencia. Ese episodio demuestra, sobre todo, que el discurso ambientalista de la empresa es muy diferente de su práctica. Podemos afirmar, gracias a lo vivido en estos casi catorce años, que la única consideración verídica por parte de la empresa es la que tiene que ver con permitir la rentabilidad de sus accionistas ya que podemos verificar a través de diversas declaraciones que sus ganancias son cada vez mayores. El vicepresidente de Stora Enso, Magnus Diesen, ya está considerando la duplicación como una realidad y declara que “un gran paso para la empresa sería una probable Veracel II. La capacidad adicional de la unidad podría superar un poco la producción actual, gracias al desarrollo tecnológico. Alcanzaríamos así un poco más del doble del volumen de hoy”. Situación preocupante en la medida que el Extremo Sur de Bahía no soporta más los grandes monocultivos de eucaliptos y son incalculables los problemas ya existentes. Por: Ivonete Gonçalves, CEPEDES – Centro de Estudos y Pesquisas para o Desenvolvimento do Extremo Sul/Bahía, correo electrónico: cepedes@cepedes.org.br Colombia: los tropiezos del proyecto de Ley Forestal en Colombia Tal vez ningún proyecto de ley en Colombia, sobre un asunto ambiental, ha logrado despertar tantas opiniones diversas y tal revuelo como lo fue la discusión en el Congreso Colombiano de La Ley General Forestal, que fue aprobada por esta institución en el mes de diciembre. Fue tal la fuerza de los argumentos y tal la respuesta del ambientalismo colombiano, del movimiento social e incluso de parte de los medios de comunicación, que por primera vez el presidente Álvaro Uribe Vélez devuelve una ley al Congreso de la República. El proyecto de ley fue impulsado bajo argumentos como lo indispensable que era “..para el desarrollo del país, la conservación y el manejo sostenible de los bosques naturales, además del establecimiento de plantaciones forestales”, ya que éstas son “la guía fundamental para el progreso del sector forestal”. Además, se insistió que del potencial de 25 millones de hectáreas, apenas se han reforestado 150.000 para uso comercial, es decir, 0,006 por ciento de las mismas. El gobierno resaltó que por esta razón el proyecto es de vital importancia, puesto que no se ha aprovechado el inmenso potencial forestal que tenemos en el país. Quizás estos ejemplos basten para alertarnos, aunque sea de forma mínima, sobre el espacio en que se ha ido estableciendo el discurso argumentativo. Pues estas frases comprueban que los defensores del proyecto de Ley están más preocupados por los aspectos comerciales que por la conservación y protección del medio ambiente. Los argumentos que aducen los defensores del proyecto de Ley Forestal, desde su comienzo, se han ubicado en un espacio de interés comercial. Argumentan que se podrá aprovechar más eficazmente el potencial forestal que tiene el país aumentando los dividendos monetarios e incrementando el empleo. Sin embargo, aún en este ámbito podemos poner en duda si los beneficios económicos por los que supuestamente se encuentran discutiendo son para el país o, por el contrario, existe un interés oscuro por abrir los bosques de Colombia para la explotación por parte de las multinacionales. Pues ya sabemos para quién es el negocio; con la ley se pretenden fomentar las concesiones a empresas nacionales y multinacionales con capacidad técnica y extractiva que dan lugar a una explotación moderna y tecnificada. Por otro lado, en este punto surge la pregunta de si la discusión acerca de lo forestal puede quedar subordinada a una mera reflexión comercial. Es decir, si el ámbito de valoración en el que se abre el debate sobre el proyecto de Ley Forestal sólo puede ser pensado desde los criterios del capital. Al parecer, esta discusión debe dar lugar a un espacio más amplio de debate, pues en este no sólo debemos tomar en cuenta intereses económicos sino, además, éticos y existenciales. Consecuencia evidente cuando se ha entendido la vida como sagrada. Sin embargo, durante el proceso de discusión en el Congreso del proyecto de Ley, los defensores del Proyecto de Ley Forestal, entre ellos el gobierno y particularmente el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial y el de Agricultura, desecharon por completo abrir el espacio del debate y se conformaron con desacreditar a sus opositores de forma sistemática. La estrategia de desacreditar, en la discusión del proyecto de Ley, tomó diversos matices; entre ellos, y tal vez el último, por parte del ministro de Agricultura, ha consistido en afirmar que los argumentos de la oposición son tan sólo una "Mitología Surrealista". Quizás nunca entendamos con profundidad, si la tiene, el significado de tal aseveración, tal vez sólo quería decir que los argumentos de los opositores intentan plasmar el encuentro de la realidad con el mundo de los sueños. La realidad es que fueron tantos los argumentos claros y contundentes de las organizaciones que nos opusimos al proyecto, que el Presidente de la República se vio presionado a regresarlo al Congreso de la República al objetar 11 artículos de la Ley que aprobó el Congreso Nacional. Y es que son muchos los eventos que hacen ilegítimo el proyecto de ley. Como primera medida es posible subrayar el desconocimiento total que se ha tenido de las comunidades afrodescendientes, indígenas y campesinas, que son las propietarias de más de la mitad de los bosques del país. No obstante el derecho constitucional que tienen Negritudes e Indígenas de Consulta, apenas se hicieron unos cuantos foros, donde las recomendaciones recogidas no fueron tomadas en cuenta. Los ministerios de Agricultura y del Medio Ambiente argumentaron por su parte que como no se afecta negativamente a esas comunidades, no era imperativo consultarlas. La ilegitimidad del proyecto también puede ser explicado porque tampoco han dejado tomar parte a la comunidad académica, las organizaciones ambientalistas y sectores de la sociedad civil que trabajan por la protección del medio ambiente. Además, el Congreso de la República desconoció las voces de protesta del Procurador y el Contralor. De esta manera, paso tras paso, la mayoría del Congreso desconoció las voces del pueblo, que es el único capaz de legitimar cualquier norma. Hasta tal punto el gobierno ha seguido esta estrategia que en la votación del proyecto de ley, en Diciembre de 2005, a los congresistas opositores de dicho proyecto, quienes reclamaban una y otra vez con fortaleza, nunca les dieron la palabra. Además, allí mismo una solicitud hecha previamente para votar artículo por artículo, no fue tenida en cuenta. De esta manera, fue aprobado el proyecto de Ley 264, con una votación de 81 a favor y 11 en contra, para darle paso a sanción presidencial, en donde ha sido revocado. Esta pequeña mención
de este proceso no sólo nos crea profundas dudas acerca del
proyecto, sino que además nos produce mal sabor de boca por
las estrategias que han utilizado para aprobarlo. En su intento de
desacreditar a la oposición, sólo han desconocido por
completo al otro, mostrando su incapacidad de crear un espacio amplio
de discusión, en donde no sólo se tomen criterios económicos
y comerciales sino éticos y existenciales. Ha sido penoso la
forma en que se ha aprobado este proyecto de ley, ya que algunas personas
que votaron a favor admitieron desconocer qué era lo que estaban
Por: Diego Andrés Martínez,
Censat Agua Viva - Amigos de la Tierra Colombia, correo electrónico:
bosques@censat.org, http://www.censat.org/ Uruguay: las falsedades de las empresas celulósicas La tradicional siesta veraniega del enero uruguayo se ha visto interrumpida no sólo por las constantes lluvias sino también porque el avance de las empresas celulósicas no tiene tregua. Continúa su campaña propagandística, a base de falsedades, que luego son repetidas como verdades. Promesas y espejismos a una población con un gran índice de desempleo, que necesita desesperadamente soluciones. Nada demasiado nuevo, en realidad. Las transnacionales vienen apropiándose del mundo (léase, globalización) utilizando para ello el credo de que no hay desarrollo posible sin inversiones extranjeras. Sin embargo, los países del Sur que han recibido inversiones extranjeras siguen tanto o más pobres: son escenarios donde crece la exclusión, la explotación y el exterminio. ¿O acaso la riqueza se mide por la cantidad de celulares? Uruguay se ha convertido en la mira del negocio forestal-celulósico. Sus praderas se han llenado de monocultivos de árboles que ya han hecho sentir sus efectos: concentran tierra en manos extranjeras, agotan fuentes de agua, dan lugar a la aparición de plagas, contribuyen al despoblamiento del campo, dan menos empleo que las demás actividades rurales que desplazan. Y ahora que los árboles están maduros se quiere instalar la megaindustria celulósica para la cual resultan una atractiva materia prima. La finlandesa Botnia y la española Ence ya tienen los permisos de construcción. Botnia ha empezado las obras en medio de una gran oposición regional que ha alcanzado dimensiones binacionales. Stora Enso acaba de aterrizar en Uruguay con la compra de 50.000 hectáreas para plantaciones, y pretende de aquí a 2007 adquirir 100.000 hectáreas más con el objetivo de alimentar una gigantesca fábrica de celulosa en el centro del país (ver artículos sobre esos temas en la página http://www.wrm.org.uy/paises/Uruguay.html). Eso implica destruir desde el paisaje del Uruguay hasta sus olores, empezando por la calidad de vida de su gente y terminando por su futuro productivo y soberano. Pero no será posible hacerlo con conocimiento de causa, por lo cual es necesario pintar otro escenario. Y ocultar verdades. * Botnia y Ence anuncian que utilizarán en Uruguay la “mejor” tecnología existente a nivel mundial –la que utiliza dióxido de cloro, o sistema ECF. FALSO: sólo unas pocas plantas modernas de celulosa son consideradas hoy líderes en materia ambiental. Éstas incluyen las plantas de Mönsterås y Östrand en Suecia y la planta Stendal en Alemania. Todas ellas producen celulosa blanqueada con sistema totalmente libre de cloro (TCF), que permite la alternativa de circuito cerrado, la cual reduce el uso de agua limpia y permite eliminar casi por completo la descarga de aguas residuales del proceso de blanqueo. (1) * Dicen que la fábrica no va a tener impactos negativos en el ambiente. Ni en el agua, ni en el aire, ni en la tierra. “Acá no vamos a generar ninguna sustancia que genere cáncer. Tampoco vamos a generar dioxinas y furanos, que son compuestos orgánicos persistentes que se generan indeseadamente”. “Acá no se va a generar ni un gramo de dioxina”. FALSO: “La etapa de blanqueo es tal vez la más problemática en términos ambientales en una planta de celulosa kraft blanqueada. Se produce y se usan grandes cantidades de sustancias químicas y suele ser la única parte de la planta que genera un flujo permanente de efluentes”. “En relación con la tecnología ECF, es necesario mencionar que todos los químicos blanqueadores son oxidantes poderosos y, en consecuencia, constituyen una amenaza para los trabajadores y para quienes viven cerca de la planta”. “(...) el dióxido de cloro (ClO2) puede tener efectos tóxicos crónicos y agudos, lo que incluye irritación ocular, nasal y de la garganta, tos, dificultad para respirar (posiblemente tardía), edema pulmonar, posible bronquitis crónica y asma. Todo lo anterior, junto con el cloroformo y otros sub-productos similares del blanqueo ECF, conforma el perfil de peligrosidad del dióxido de cloro.” (1) * Dicen que si uno va a las 300 plantas de Europa, esas plantas conviven con las ciudades y no tienen problemas de convivencia. Los ríos siguen teniendo pesca y la gente se sigue bañando. FALSO: En el verano de 2003, unos 7.500 metros cúbicos de licor negro escaparon de la fábrica de celulosa de UPM en Lappeenranta¸ Finlandia, y contaminaron gravemente un área importante del lago Saimaa. De acuerdo con la prensa local, “la planta de tratamiento biológico no fue capaz de hacer frente a esa súbita descarga y en el espacio de unos pocos días el licor negro se esparció aguas adentro del lago”. La prensa continúa diciendo que “el licor negro consume el oxígeno del agua, causando una elevada mortandad de peces y también oscurece el agua y contamina las orillas. Además, tiene un olor sumamente desagradable. La mitad de la población de peces resultó erradicada en un radio de tres kilómetros de la planta”. El accidente generó un enojo muy grande, ya que ocurrió justo cuando empezaban las vacaciones de verano (en Finlandia el verano es muy corto) y la gente se disponía a disfrutar del lago. Para peor, la empresa no informó a nadie acerca del problema. “Era como en los viejos tiempos. El agua estaba pesada, blanca, llena de espuma. El olor era terrible. Nos estropeó las vacaciones, ya que el problema duró un mes entero”. (2) * Dicen que los olores que emiten las fábricas de celulosa no son olores desagradables, es un olor que cambia, pero no es fuerte. FALSO: a principios de la década de 1990, el Instituto de Karelia del Sur sobre Alergia y Ambiente, en Finlandia, llevó a cabo una serie de estudios acerca de los impactos de los compuestos sulfurosos olorosos sobre la salud humana. Estos compuestos son fundamentalmente el sulfuro de hidrógeno (H2S), el metil mercaptan (CH3SH) y los sulfuros de metilo [(CH3)2S y (CH3)2S2]. Los mismos son emitidos por fábricas de celulosa que utilizan un proceso con sulfato (el mismo que se utilizaría en Uruguay). De los varios estudios realizados surge claramente que estos olores no son simplemente desagradables y molestos sino que además impactan sobre la salud, en particular incrementando el riesgo de infecciones respiratorias agudas, problemas de la vista, cefaleas y problemas neuropsicológicos, entre otros. Los estudios, además, constataron que estos compuestos ingresan a las viviendas de los habitantes locales, por lo que la gente también está expuesta a los mismos dentro de sus casas. A su vez, varias personas preguntadas al respecto de su experiencia en materia de enfermedades que asocian a las fábricas de celulosa, inmediatamente hablaban de asma, alergias y problemas de la piel. (2) Los planes de instalar dos gigantescas fábricas de celulosa en el lado uruguayo del Río Uruguay enfrentan una creciente movilización de los vecinos argentinos, en la provincia de Entre Ríos, quienes ven amenazadas sus actividades económicas basadas en el turismo ribereño. En Uruguay, varias organizaciones y personas también se oponen a un emprendimiento que no solo será peligroso en cuanto a la contaminación sino que supondrá condenar al país a la condición de proveedor de una materia prima contaminante, que a través de la forestación acapara nuestros suelos, compromete nuestra agua, flora y fauna, y no da empleos genuinos. ¿Cuál será el escenario dentro de 40 años, cuando las fábricas lleguen al fin de su tiempo útil dejando enormes cadáveres de cemento, y las plantaciones hayan causado estragos en nuestro campo? Hay mucha gente que no se cree las falsedades propagandísticas de las empresas y otra que está empezando a dudar. Es necesario dar el alerta ahora, porque cuando las fábricas de celulosa ya estén instaladas, será demasiado tarde. Por Raquel Núñez,
Movimiento Mundial por los Bosques (WRM), correo electrónico:
raquelnu@wrm.org.uy |
Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales
Maldonado 1858
11200 Montevideo - Uruguay
tel: 598 2 413 2989 / fax: 598 2 410 0985
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