Una computadora. Eso fue lo que el norteamericano
Paul Lambert, representante de la empresa Tortuga Landing, le ofreció
al Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) como compensación por
haber construido un camino de 105 metros de largo por cuatro de
ancho, y por eliminar la regeneración natural en un bosque de la
zona marítimo terrestre en Quepos, localidad del Pacífico central.
El hecho ocurrió durante una audiencia de “conciliación” celebrada
el pasado 17 de febrero en el Tribunal Ambiental Administrativo
(Expediente Nº 184-05-3-TAA).
Previamente, sin saber nada aún del camino
y la corta, el 16 de mayo del 2005, la Federación Costarricense
para la Conservación del Ambiente (FECON) había presentado ante
la Fiscalía General de la República, una denuncia contra Paul Lambert
(Expediente Nº
05-007294-647-PE), solicitando la colaboración
de las autoridades para investigar un aparente caso de estafa mediante
la venta de terrenos del mencionado bosque, el cual constituye parte
del patrimonio nacional, pertenece al Estado y es inalienable e
imprescriptible.
O sea: no es propiedad privada.
En
www.latitude9.com, había
publicado un anuncio de Tortuga Landing que ofrecía el paradisíaco
bosque a orillas del mar tropical en Punta Quepos y mostraba el
croquis del proyecto urbanístico conformado por quince lotes exclusivos,
nueve de los cuales estaban dentro de la zona marítimo terrestre.
Los lotes decían SOLD (vendido en inglés), a excepción de uno, valorado
en $ 450,000.
El texto en inglés anunciaba: “¡Último
sitio disponible para la venta en Tortuga Landing! Tortuga Landing
es una comunidad privada, ubicada en un exuberante bosque tropical
sobre una ensenada privada…La playa de arena privada es uno de los
últimos puntos precolombinos de arribo de tortugas marinas preservado
en estado natural... Uno de estos lotes de aproximadamente ¾ de
hectárea está ubicado al lado derecho de la playa y rodeado de selva
virgen. ¡Una de las últimas oportunidades frente al mar en el área!”.
(Después de la denuncia, el texto y las gráficas del anuncio fueron
retirados de la página de internet y reemplazados por otros.)
Cuando supe
de la denuncia del Tribunal Ambiental, solicité constituirme en
parte de la misma y fue así como me di cuenta de otros datos reveladores:
- En 1998 Paul
Lambert contrató la elaboración del Plan Regulador Playa Pará (plan
de ordenamiento territorial), que contempla tan solo una parte de
la playa (700 metros) y está hecho a la medida del proyecto Tortuga
Landing. Este Plan Regulador actualmente se encuentra impugnado.
- Ni Tortuga
Landing ni Paul Lambert tienen concesión aprobada en Playa Pará.
- Para aprobarle
la concesión a Paul Lambert, la Municipalidad de Aguirre le puso
como condición que primero construya el camino.
- Previo a ser
nombrado presidente del Tribunal Ambiental, el Lic. Carlos Briceño
Obando se desempeñó en la Presidencia de la República y en la Municipalidad
de Aguirre.
- Para asesorarse
en materia ambiental, Paul Lambert cuenta con los servicios de la
empresa Alternativas de Gestión Ambiental Sociedad Anónima (A.G.A.S.A.),
integrada por miembros de la organización ambientalista costarricense
Apreflofas.
Concluyo con
esta reflexión: En esta Costa Rica cada día más polarizada, no es
casualidad que las tres provincias costeras (Guanacaste, Puntarenas
y Limón), que son las más ricas en biodiversidad y donde se captan
más divisas por turismo, sean paradójicamente las que ostentan los
índices de desarrollo humano más bajos. Por satisfacer las ambiciones
de algunos, so pretexto de “impulsar el ecoturismo y atraer la inversión
extranjera”, las tortugas y las riquezas naturales en general, están
siendo irresponsablemente reemplazadas por gringos, dólares... y
computadoras.