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número 107 - Junio 2006

NUESTRA OPINION

COMUNIDADES Y BOSQUES

COMUNIDADES Y MONOCULTIVOS DE ÁRBOLES

EL ESCENARIO MAS AMPLIO

 

NUESTRA OPINIÓN

- El mundial de fútbol y el mundial de la vida

 

Gran parte de la población del mundo –en particular la masculina– está en estos días prendida a los televisores observando el campeonato mundial de fútbol. Si bien muchos son conscientes de que esto ya no es un mero deporte sino un gigantesco negocio globalizado, en el que los jugadores son poco más que gladiadores descartables al servicio de grandes empresas, igual no pueden dejar de ver, disfrutar o sufrir los partidos.

 

Es que el fútbol sigue siendo uno de los pocos escenarios del mundo donde parece haber igualdad de oportunidades, en el que 11 hombres de un país disputan el triunfo con otros 11, sin importar cuan económica, política o militarmente poderoso sea el adversario fuera de la cancha. En un mundo dominado por el poder del más fuerte -tanto en el sur como en el norte- ese sentimiento de igualdad que muestra el fútbol es casi único y quizá lo más destacable de este certamen. Un campeonato en el que los países del llamado Tercer Mundo han logrado obtener el título más veces que los países del Norte: Brasil 5 veces, Argentina 2, Uruguay 2, Alemania 3, Italia 3, Inglaterra 1 y Francia 1. Tanteador: Sur 9 - Norte 8.

 

Pero mientras ese mundo de ficción -el campeonato mundial- avanza, despertando alegrías, esperanzas y penas, el verdadero partido -donde sí prevalece el poder económico, político y militar- se sigue desarrollando en condiciones de absoluta desigualdad y donde el “fair play” brilla por su ausencia.

 

Tomemos el caso de Ecuador, uno de los equipos que despertó la expectativa de muchos luego de sus dos primeras actuaciones en Alemania. En la vida real, el país Ecuador viene perdiendo por goleada desde hace muchos años. Claro que el árbitro -el gobierno- normalmente ha sacado tarjetas rojas solo a los representantes del pueblo y a lo sumo amarillas para el sector empresarial nacional y transnacional. Ha inventado fouls y off-sides inexistentes para el pueblo y se ha mostrado ciego ante los más claros penales empresariales. Lo que en este caso sería la FIFA -el Banco Mundial y el Fondo Monetario- han sancionado permanentemente a los jugadores indígenas, negros y pobres- en tanto que han impuesto las reglas del juego al árbitro de turno para favorecer al equipo empresarial. El resultado se podría expresar en tanteadores como los siguientes:

 

Empresas petroleras 10 – pueblos indígenas amazónicos 5

Empresas madereras 8 – pueblos del bosque 3

Empresas camaroneras 5 – pueblos negros del manglar 2

Empresas de palma aceitera 6 – pueblos indígenas y negros 1

Empresas plantadoras de árboles 5 – pueblos indígenas y negros 3

 

En todas esas áreas los pueblos están perdiendo. Sin embargo, es fundamental señalar que los goles -en algunos casos golazos- que éstos han marcado son relativamente recientes, en tanto que las empresas han conquistado muy pocos en los últimos años y están a la defensiva. El propio árbitro aparece en ocasiones cobrando penales a las empresas (como en el caso reciente de la petrolera Oxy a la que se le rescindió el contrato) o fingiendo ceguera ante faltas cometidas por el pueblo (como en el caso de la reciente corta de eucaliptos de la empresa japonesa Eucapacific por parte de las comunidades locales). Hasta la propia "FIFA" parece estar mirando para otro lado.

 

Es importante además señalar que la consigna de la hinchada ecuatoriana es ¡Sí se puede! Y que su canto dice ¡Vamos ecuatorianos que esta noche tenemos que ganar! Lo interesante es que son las mismas consignas y cantos que se han usado en las movilizaciones para tumbar al presidente.  La última noche de las pasadas movilizaciones todos gritaban en las calles ¡Vamos ecuatorianos que esta noche se tiene que caer! Y el presidente cayó. ¡Gooooooooooooooool!

 

Ecuador acaba de ser eliminado por Inglaterra en el presente mundial de fútbol, pero en el partido por la vida su pueblo está avanzando, en forma cada vez más organizada, hacia el área adversaria y conquistando bellísimos goles. Jugando de atrás, el pueblo ecuatoriano viene acortando las diferencias en el tanteador. Un equipo de negros, indios y mestizos, hombres y mujeres, ancianos y niños. Con sus propias reglas de juego. Y sobre todo, con la esperanza de que el triunfo es posible. ¡Sí se puede!

 

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COMUNIDADES Y BOSQUES

– Las administraciones forestales de África central: ¿están al servicio de las poblaciones afectadas?

 

Desde 1990 se ha hecho mucho ruido en torno a los bosques de la Cuenca del Congo, para bien y para mal. Y una nueva ola medioambiental se abate sobre la República Democrática del Congo, de una amplitud muy parecida al “boom del Zaire” de los años de 1970. Pero cabe preguntarse si las administraciones forestales centroafricanas, que suelen estar sometidas a factores sociológicos insidiosos, se alinean con las aspiraciones y necesidades de bienestar de las poblaciones de la región.

 

Ante todo, para un africano es un acto de valentía restituir a las poblaciones africanas la visibilidad de sus administraciones forestales, por varias razones, de las cuales las dos primeras son que “los que objetivan la realidad no son muy apreciados” y que “siguen siendo expertos extranjeros quienes determinan los campos de intervención prioritarios de los ecosistemas de bosques”. Es necesario que los africanos definan por sí mismos las administraciones forestales para sus pueblos, pero esto aún no ha sucedido.

 

Dos funciones de las administraciones forestales de África central

 

Pensemos en las dos principales funciones de las administraciones forestales de África central: la producción de madera y la conservación de la diversidad biológica. A pesar de la diversidad de formas en que se presentan, dichas funciones no se cumplen de manera satisfactoria. Por ejemplo, todas (o casi todas) las ciudades consumen principalmente los residuos de los aserraderos; numerosas ciudades carecen de madera, aun cuando los países la exportan; se eterniza la construcción de mercados subregionales o regionales para productos forestales legales, mientras que se refuerza la protección del mercado europeo.

 

Por su parte, la conservación de la diversidad biológica plantea problemas, incluso cuando proviene de ambiciones nobles y aunque se esté experimentando en este campo. Ya transcurrió más de una década desde el inicio de los primeros programas de gestión participativa de las áreas protegidas ejecutados bajo la égida de organizaciones internacionales para la conservación de la naturaleza y, sin embargo, la mayoría de ellos parece no contribuir ni a preservar la diversidad biológica ni a mejorar las condiciones de vida de las poblaciones directamente afectadas. Así lo prueba el reciente análisis de los diversos proyectos de gestión de áreas protegidas de África central (Ndinga, 2005). No sólo las poblaciones vecinas de estas áreas siguen teniendo problemas de nutrición, de salud y de educación, sino que además se ven sometidas a restricciones que trastornan su visión interior de la armonía entre los elementos de su entorno, sin que se materialice su participación en la protección de los recursos naturales, tan anunciada por los organismos internacionales.

 

Todo lo dicho invita a reflexionar. Históricamente, es un hecho reconocido que, para encontrar respuesta a los problemas del sector forestal, hay que recurrir a personas capaces de sacar partido de lo que ofrecen diversas ciencias (el derecho, las ciencias políticas, económicas, sociales, históricas y geográficas, así como las ciencias naturales relativas al medio ambiente y, en particular, a los bosques). A nuestro entender, ése es el punto en el que la prospectiva forestal puede favorecer la creación de condiciones que permitan ajustar las funciones de las administraciones forestales centroafricanas a las necesidades y aspiraciones de las poblaciones directamente implicadas. Sólo la capacidad de los africanos de reflexionar por sí mismos sobre la diversidad de aspectos que están en juego en sus bosques puede, en primer lugar, contribuir a que las administraciones forestales se ajusten a dichas necesidades, y, en segundo lugar, terminar con la divulgación a ciegas de ideas, tradiciones y enfoques extranjeros sobre la conservación de la diversidad biológica en sus países.

 

Modelos de procesos de decisión en las administraciones forestales de África central

 

Otro gran problema merece ser abordado conjuntamente: la racionalización de los procesos de decisión en las administraciones forestales de África central.

 

En un polo se ubican las administraciones forestales que funcionan según una suerte de “neo-patrimonialismo racionalizado”. Estas se asemejan a un conjunto de entidades tribales y/o políticas, más o menos rivales entre sí, y de individuos tomados como otros tantos subsistemas y estructurados en torno al Jefe de Estado. Los principales tipos de acciones consisten en actualizar rutinas (operaciones forestales tradicionales), redistribuir cargos y recursos forestales, y buscar cierta credibilidad a los ojos de los socios capitalistas y las ONG internacionales. En este caso, la propuesta central de la decisión a tomar es el resultado de una intervención presidencial.

 

En el otro polo se ubican las administraciones forestales que recurren a la extorsión y a la depredación violenta y directa de los recursos forestales, lo cual alude a los casos de sistemas políticos más extremos y sangrientos y a los “señores de la guerra”. La administración forestal es un conjunto de entidades tribales, militares y/o políticas estructuradas en torno a los “señores de la guerra”; las principales acciones son las manifestaciones de violencia pulsional, la actualización de rutinas, la extorsión y la depredación directa de los recursos forestales, así como la instrumentalización de los proveedores de fondos y de las ONG internacionales. La decisión es el resultado de una intervención de los “señores de la guerra”.

 

Entre estos dos extremos se sitúa la administración forestal racional. Aun cuando el Jefe de Estado siga siendo el actor principal, la administración forestal se estructura en torno a las instituciones del Estado, a los textos que las rigen y a los valores de la nación; el tipo de acción dominante es la búsqueda de respuestas a la demanda social de productos forestales y de servicios medioambientales; la decisión es una solución calculada para un problema nacional estratégico.

 

Recordemos que éstos son sólo modelos. El universo de las administraciones forestales de África central es, evidentemente, heterogéneo. Los “neo-patrimonialistas racionalizados”, los “señores de la guerra” y los actores racionales están a menudo mezclados entre sí, y todos tienen un papel dominante en mayor o menor grado. Sin embargo, los modelos permiten comprender mejor la sociología de las administraciones forestales de África central y sus procesos de decisión internos. A partir de ellos es posible reflexionar sobre la racionalización de dichos procesos.

 

Factores internos que influyen en las decisiones

 

Desde dicho punto de vista, se vuelve evidente que es necesario visualizar los factores significativos que influyen en las decisiones de las administraciones forestales centroafricanas. El “neo-patrimonialismo” privilegia las desviaciones de la norma y el conformismo; esto ha sido tan abundantemente demostrado que es posible afirmar, por ejemplo, que John Maynard Keynes jamás habría logrado hacer carrera en dichas administraciones. Por otro lado, la historia y las identidades de los centroafricanos, a pesar de ser notables en muchos aspectos, estuvieron abiertas durante mucho tiempo a redes de actividades más o menos confesables. Es por eso que muchos centroafricanos, ya sean o no hombres/mujeres de Estado, aluden a su voluntad de ponerse al servicio de su país pero, en los hechos, siguen legitimando las desviaciones, oponiéndoles poca resistencia y desarrollando estrategias para atomizar las instituciones forestales, y compiten entre sí para obtener la calidad de interlocutores de los expertos extranjeros, de los organismos internacionales o de los capitalistas.

 

Así, contrariamente a lo que algunos piensan, los factores internos significativos para mejorar la toma de decisiones en las administraciones forestales de África central no son sólo cuantitativos (el número de efectivos y la importancia de los medios financieros), sino también cualitativos, refiriéndose a la calidad de las personas y del contexto institucional. Por ejemplo, la administración forestal de la República del Congo, que, en 1960, no incluía a ningún ingeniero forestal, tiene ahora más de 200; su presupuesto, insignificante en 1960, es hoy de varios miles de millones de francos CFA. Casi todos los demás países de África central han evolucionado de manera semejante. Sin embargo, la gestión de los bosques de dichos países es en la actualidad más lamentable que en 1960, si se considera la generalización de la corrupción, el deterioro de los bosques, la disminución de la caza o la violencia dentro de las administraciones forestales.

 

Factores externos que influyen en las decisiones

 

Además de los factores anteriormente mencionados, la globalización y la inserción de los centroafricanos en redes cada vez más densas de lazos internacionales, amistosos o de intereses diversos tienen efectos positivos pero también coercitivos, que debilitan su compromiso con la causa de los ecosistemas de bosque. Esto es debido tanto a la hegemonía occidental y a la cultura de la sociología de las relaciones internacionales en los países occidentales, como al escaso sentimiento nacionalista de los africanos.

 

A esto se agrega que la diplomacia tiene una influencia considerable en los procesos de decisión de las administraciones forestales de África central. La diplomacia occidental oficial, a pesar de mostrarse de “naturaleza generosa”, tiene otro aspecto que conviene conocer, particularmente en el campo de la competencia forestal. En efecto, esta diplomacia suele estar al servicio de fuerzas que, en el pasado, provocaron el debilitamiento de las estructuras y el empobrecimiento de la región; fuerzas cuya primera preocupación es el interés personal pero que instrumentalizan el poder de su propio Estado y los convenios internacionales; fuerzas que, en el campo de la conservación forestal, desarrollan estrategias cruzadas de lucha contra otras potencias. Por el contrario, la diplomacia centroafricana ha sido hasta ahora absolutamente desordenada e impotente, y ha dejado a los ecosistemas de bosque (casi) enteramente librados a actores que influyen en las decisiones de las administraciones forestales africanas para que se plieguen a sus intereses.

 

Como complemento de la diplomacia oficial están las “diplomacias no gubernamentales”. Éstas no se limitan a las actividades realizadas por intermedio de las organizaciones del mismo nombre. Existen desde hace siglos, tienen múltiples dimensiones y direcciones, y cuentan con actores numerosos y diversos. Cabe señalar aquí que la “facilidad de palabra” y la retórica contribuyen al logro de sus objetivos. Seducidos por la nobleza de estos últimos y por la generosa inspiración de la que hacen gala, los centroafricanos pasan por alto las distorsiones que inducen en las decisiones de las administraciones forestales. En efecto, son muchas las almas bondadosas que dicen defender los bosques de la Cuenca del Congo pero que, a fin de cuentas, lo que hacen es, en jerga erudita, instrumentalizar a los africanos, promover la corrupción y el clientelismo o apoyar a políticos deshonestos. Por ejemplo, un funcionario africano de una ONG internacional, que fabricó un informe de misión falso, fue “catapultado” al cargo de auditor de dicha organización. Y otro africano, que era competente, vio condicionado un cargo de nivel subregional a alinearse con las posturas de un ministro que, si las fuentes no mienten, no es un referente en materia de buen gobierno político y económico.

 

Conclusiones

 

Ante todo, es conveniente reforzar la capacidad de los africanos de definir por sí mismos las funciones de sus administraciones forestales. Luego, hay que dejar en claro que el hecho de reflexionar sobre estas administraciones analizando los factores que las afectan, la diplomacia incluida, no es una herejía intelectual o diplomática. Por lo demás, este enfoque no es del todo nuevo; se trata de una prolongación de los esfuerzos realizados desde hace décadas por numerosos autores, sobre todo en el campo de la sociología de las relaciones internacionales, y da visibilidad social a factores a menudo ignorados, que explican, en gran parte, por qué han sido ineficaces tantas medidas adoptadas en conferencias, seminarios o talleres.

 

Se trata de un enfoque tanto más oportuno cuanto que las administraciones forestales centroafricanas son hoy más abiertas que en 1960. En este contexto, la inclusión de las preocupaciones de las poblaciones africanas en las funciones de las administraciones forestales se verá favorecida, no por la discreción de los actores, sino por el apoyo de la opinión pública y de las empresas. Esto implica que la racionalización de los procesos de decisión requiere, ante todo, la formación pública sobre la sociología de dichas administraciones y de las relaciones internacionales.

 

Además, cuando un actor del llamado desarrollo sustentable sólo provoca el rechazo de las personas honestas a las que pretende ayudar, parece difícil afirmar que esté destinado, como su misión lo supone, a promover una mejora de las condiciones de vida en África central. En este caso, si la comunidad internacional no se esfuerza por alejarlo de los bosques africanos, está participando en el mal gobierno de los bosques y contribuyendo a que el desarrollo no sea sustentable.

 

Finalmente, quien examine las funciones de las administraciones estudiadas convendrá que es necesario construir mercados nacionales, subregionales y regionales para productos forestales de calidad. Dichas acciones serán sin duda insuficientes para que las administraciones forestales se ordenen en función de las necesidades y aspiraciones de bienestar de los habitantes de África central. Sin embargo, se trata de avances importantes, que deberán verse reforzados en el futuro gracias a una mejor organización de los beneficiarios, a la experiencia racional y, sobre todo, al apoyo justificado de la opinión pública.

 

Por Assitou Ndinga, correo electrónico: ndinga_assitou@yahoo.fr. (Ndinga, A., Gestion des forêts d’Afrique centrale. Avec ou Sans les concernés ? L’Harmattan, colección Études Africaines, París, 2005).

 

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- Camboya: las conclusiones del Panel del Inspección del Banco Mundial condenan un proyecto forestal del Banco


Un documento filtrado del Panel de Inspección del Banco Mundial [1] presenta abundantes críticas a un proyecto de manejo forestal del propio Banco en Camboya, por quebrantar las salvaguardias internas, ignorar a las comunidades locales y fracasar en el objetivo de reducir la pobreza, declara Global Witness, una organización internacional no partidaria -- uno de los nombres propuestos para el premio Nóbel de la Paz de 2003 por su trabajo para revelar de qué forma los diamantes han financiado guerras civiles en África-- centrada en las relaciones entre la explotación de recursos naturales y la financiación de conflictos y corrupción.

 

En 1971 los bosques de Camboya cubrían el 73 % del país, pero tras la guerra civil fueron diezmados por el madereo ilegal e insustentable. A principios de la década de 1990 el gobierno camboyano otorgó en secreto 32 concesiones a empresas privadas, muchas de ellas extranjeras. La mayoría de estas empresas se dedicaron al madereo ilegal e insustentable en su búsqueda de lucro a corto plazo. El argumento para justificar el sistema de concesiones era que esta fuente regular de ingresos podría usarse para el desarrollo de Camboya. Sin embargo, entre 1994 y 2000 el gobierno recibió solamente US$ 92 millones por concepto de tributos sobre la madera. Durante el mismo período, políticos y militares obtuvieron enormes ganancias gracias al madereo ilegal. 

 

Una revisión llevada a cabo por el Banco Asiático de Desarrollo en 2000 describió el régimen de concesiones como “un fracaso total del sistema”. Ese mismo año, sin embargo, el Banco Mundial inició un Proyecto Piloto de 5 millones de dólares para el manejo y el control de las concesiones forestales, cuyo objetivo era demostrar que el sistema de concesiones podía funcionar. El proyecto se centraba en ayudar a los concesionarios a cumplir con los requisitos del gobierno en cuanto a nuevos planes de manejo forestal sustentable (SFMPs) y evaluaciones de impacto ambiental y social (ESIAs) como exigencias previas para nuevas operaciones de madereo. Para que el proyecto cumpliera con sus objetivos, el Banco necesitaba que se mantuvieran el sistema de concesiones y por lo menos algunas de las empresas. Fue en este contexto que en 2004 el Proyecto Piloto recomendó al gobierno de Camboya que aceptara los planes de manejo y las evaluaciones del impacto ambiental y social de seis concesionarios. Las seis empresas habían violado la ley o los términos de sus contratos. Algunas eran una fachada para los intereses de familiares de altos funcionarios.

 

En cuanto quedó claro que el proyecto del Banco estaba exacerbando la situación en lugar de mejorarla, las comunidades locales presentaron una queja ante el Panel de Inspección del Banco en 2005. Estas comunidades consideraban que el proyecto promovía los intereses de las mismas empresas que ya habían perjudicado sus formas de vida y sustento. Las conclusiones del Panel no centran su condena en el sistema de concesiones en sí, pero concluyen que el proyecto “no parece haber asumido el objetivo clave de utilizar el potencial de los bosques para reducir la pobreza”.

 

La queja presentada ante el Panel también denunciaba que el proyecto tenía muchos otros defectos graves en su planificación e instrumentación. Según Simon Taylor, director de Global Witness, “Las conclusiones del Panel de Inspección revelan hasta qué punto el Banco estaba dispuesto a quebrantar sus propias reglamentaciones para lograr que el proyecto tuviera éxito”. 

 

En un informe irrecusable, el Panel concluye que el Banco Mundial pasó por encima de muchas de sus propias políticas de salvaguardia en varias esferas. A continuación se citan sus comentarios: 

 

- La consulta en el desarrollo de los planes de manejo. El proyecto permitió a las empresas concesionarias que se encargaran de las consultas con las comunidades en relación con el futuro del uso de los bosques. “La idea de que los concesionarios se encargaran de las consultas con las comunidades o de la evaluación de los recursos es un defecto muy grave, especialmente porque las concesiones forestales estaban explotando un recurso del cual la población rural pobre [...] dependía para una parte importante de su sustento”.

 

- Evaluaciones ambientales. El Banco clasificó mal las zonas boscosas, permitiendo que zonas de gran valor ecológico se usaran para el madereo comercial. “No hay duda de que el bosque de Prey Long merece considerarse un bosque de alto valor ecológico, y esto tendría que haber sido obvio para el personal del Banco durante las etapas tanto de diseño como de instrumentación del Proyecto”.

 

- Indígenas. Los indígenas de Camboya viven principalmente en las partes norte y noreste del país, las mismas zonas que constituyen el corazón del sistema de concesiones madereras de Camboya. Las directrices del Banco establecen que para un proyecto de inversión que afecte a los indígenas deben prepararse Planes de Desarrollo para los Pueblos Indígenas para garantizar que éstos se beneficien de las inversiones para el desarrollo. Esto nunca ocurrió. “Si se hubieran hecho, se habrían detectado muchos de los problemas que afectaron al Proyecto y se habrían podido corregir”.

 

- Propiedad cultural y espiritual. Las directrices del Banco procuran claramente conservar, y no eliminar, las zonas de importancia cultural. Sin embargo el proyecto permitió a las dudosas empresas concesionarias identificar dentro de sus zonas de corte, las de importancia cultural y espiritual.  En Camboya, éstas incluyen a los bosques de valor espiritual y a las zonas de importancia arqueológica. Para el Panel, esto “no es coherente” con las salvaguardias del Banco.

 

- Impactos sociales. El Panel encontró que la falta de una evaluación social específica para este proyecto menoscabó gravemente la capacidad del Banco Mundial de cumplir con sus propias políticas operacionales. Por ejemplo, el Banco no reconoció que la tala de árboles de resina por parte de las empresas concesionarias perjudicaba gravemente el sustento de las poblaciones locales. La resina extraída de diversas especies de árboles dipterocarpos es un producto con alto valor económico tanto dentro de Camboya como en el exterior. Estudios recientes calculan que hay como mínimo unos 100.000 camboyanos del medio rural que perciben parte de sus ingresos de la extracción de resina. El Panel señaló que la Dirección del Banco había sido frecuentemente puesta al tanto de este asunto a través de varias fuentes y concluyó: "Está muy claro no solamente que el Banco tenía que haber sido consciente de la importancia de la recolección de resina para las comunidades que dependen de los bosques y del daño que la tala ilegal de [los árboles de] resina estaba causando a esas comunidades sino también que el Banco estaba al tanto de estos asuntos”.

 

- Respaldo a planes de manejo por debajo de la norma para seis empresas concesionarias: “El Panel considera que los planes de manejo forestal sustentable y las evaluaciones del impacto ambiental y social eran deficientes en casi todos los aspectos, del proceso al contenido”.

 

Si bien Global Witness recibe con agrado las conclusiones del Panel que demuestran la naturaleza profundamente defectuosa del proyecto, la pregunta que plantea ahora es: ¿Qué va a hacer el Banco al respecto?

 

Su presidente, Paul Wolfowitz, ha declarado cuán importante es el Panel para controlar el desempeño del Banco, y este último informe puede considerarse un caso de prueba. Según el director Simon Taylor, ‘Si el Banco es serio, necesita garantizar que los causantes de esta debacle asuman su responsabilidad y que otros proyectos forestales en países como la República Democrática del Congo no continúen aplicando el mismo criterio incorrecto. En términos más generales, el Banco Mundial tiene que repensar la forma en que actúa en contextos altamente corruptos, como es el caso de Camboya, de modo que sus esfuerzos beneficien a los pobres más que a las elites locales y a dudosas empresas privadas’.

 

A partir del lanzamiento de la investigación del Panel de Inspección, el Banco ha retirado su apoyo al sistema de concesiones al madereo y sus operadores, abogando por una variedad de enfoques alternativos del manejo forestal con mayor énfasis en la participación de las comunidades locales.

 

“Este giro tardío en la política para el sector forestal de Camboya merece ser celebrado, pero todavía tenemos que ver esas palabras convertidas en realidades en los hechos. Ahora necesitamos que el Banco ponga su influencia política y su capacidad interna al servicio de un impulso concertado para asegurar que este paquete más apropiado de medidas se instrumente plenamente”, dijo Taylor.

 

La solicitud de inspección del Proyecto Piloto fue enviada al Panel de Inspección en febrero de 2005 por la ONG Forum on Cambodia, designada por los demandantes como su representante. En el sitio web del Panel de Inspección figuran este documento de solicitud, la respuesta de la dirección del Banco Mundial y la evaluación de la solicitud por parte del Panel de Inspección, así como sus recomendaciones:  http://web.worldbank.org/WBSITE/EXTERNAL/EXTINSPECTIONPANEL/0,,contentMDK:20387088

~pagePK:64129751~piPK:64128378~theSitePK:380794,00.html. El documento informativo de Global Witness que explica en detalle las razones para investigar el Proyecto Piloto  fue presentado ante el Panel de Inspección en febrero de 2005, como parte de la solicitud de inspección. Dicho documento puede obtenerse en: http://www.globalwitness.org/campaigns/forests/cambodia/briefing.php.

 

 [1] El Panel de Inspección del Banco Mundial fue creado en 1993 con el fin de aumentar la responsabilidad del Banco en sus préstamos y brindar a las poblaciones locales un foro de último recurso para exigir que las políticas y condiciones de préstamos del Banco respeten sus derechos.

 

Por Eleanor Nichol, Global Witness, correo electrónico: enichol@globalwitness.org

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- Costa Rica: gringos landing en Tortuga Landing

 

Una computadora. Eso fue lo que el norteamericano Paul Lambert, representante de la empresa Tortuga Landing, le ofreció al Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) como compensación por haber construido un camino de 105 metros de largo por cuatro de ancho, y por eliminar la regeneración natural en un bosque de la zona marítimo terrestre en Quepos, localidad del Pacífico central. El hecho ocurrió durante una audiencia de “conciliación” celebrada el pasado 17 de febrero en el Tribunal Ambiental Administrativo (Expediente Nº 184-05-3-TAA).

 

Previamente, sin saber nada aún del camino y la corta, el 16 de mayo del 2005, la Federación Costarricense para la Conservación del Ambiente (FECON) había presentado ante la Fiscalía General de la República, una denuncia contra Paul Lambert (Expediente Nº 05-007294-647-PE), solicitando la colaboración de las autoridades para investigar un aparente caso de estafa mediante la venta de terrenos del mencionado bosque, el cual constituye parte del patrimonio nacional, pertenece al Estado y es inalienable e imprescriptible. O sea: no es propiedad privada.

 

En www.latitude9.com, había publicado un anuncio de Tortuga Landing que ofrecía el paradisíaco bosque a orillas del mar tropical en Punta Quepos y mostraba el croquis del proyecto urbanístico conformado por quince lotes exclusivos, nueve de los cuales estaban dentro de la zona marítimo terrestre. Los lotes decían SOLD (vendido en inglés), a excepción de uno, valorado en $ 450,000.

 

El texto en inglés anunciaba: “¡Último sitio disponible para la venta en Tortuga Landing! Tortuga Landing es una comunidad privada, ubicada en un exuberante bosque tropical sobre una ensenada privada…La playa de arena privada es uno de los últimos puntos precolombinos de arribo de tortugas marinas preservado en estado natural... Uno de estos lotes de aproximadamente ¾ de hectárea está ubicado al lado derecho de la playa y rodeado de selva virgen. ¡Una de las últimas oportunidades frente al mar en el área!”. (Después de la denuncia, el texto y las gráficas del anuncio fueron retirados de la página de internet y reemplazados por otros.)

 

Cuando supe de la denuncia del Tribunal Ambiental, solicité constituirme en parte de la misma y fue así como me di cuenta de otros datos reveladores:

 

- En 1998 Paul Lambert contrató la elaboración del Plan Regulador Playa Pará (plan de ordenamiento territorial), que contempla tan solo una parte de la playa (700 metros) y está hecho a la medida del proyecto Tortuga Landing. Este Plan Regulador actualmente se encuentra impugnado.

 

- Ni Tortuga Landing ni Paul Lambert tienen concesión aprobada en Playa Pará.

 

- Para aprobarle la concesión a Paul Lambert, la Municipalidad de Aguirre le puso como condición que primero construya el camino.

 

- Previo a ser nombrado presidente del Tribunal Ambiental, el Lic. Carlos Briceño Obando se desempeñó en la Presidencia de la República y en la Municipalidad de Aguirre.

 

- Para asesorarse en materia ambiental, Paul Lambert cuenta con los servicios de la empresa Alternativas de Gestión Ambiental Sociedad Anónima (A.G.A.S.A.), integrada por miembros de la organización ambientalista costarricense Apreflofas.

 

Concluyo con esta reflexión: En esta Costa Rica cada día más polarizada, no es casualidad que las tres provincias costeras (Guanacaste, Puntarenas y Limón), que son las más ricas en biodiversidad y donde se captan más divisas por turismo, sean paradójicamente las que ostentan los índices de desarrollo humano más bajos. Por satisfacer las ambiciones de algunos, so pretexto de “impulsar el ecoturismo y atraer la inversión extranjera”, las tortugas y las riquezas naturales en general, están siendo irresponsablemente reemplazadas por gringos, dólares... y computadoras.

 

Por Juan Figuerola, correo electrónico: juaneco@costarricense.cr

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- Gambia: la apicultura como una herramienta de protección y restauración del bosque

 

A principios de la década de 1900 Gambia estaba cubierta por bosques densos y casi impenetrables. Actualmente quedan tan solo unos pocos remanentes de bosque primario y el 78% de la zona de bosque restante está clasificada como “vegetación de sabana degradada con árboles y arbustos”. La causa principal de este proceso de degradación del bosque puede ubicarse en la introducción del maní, que se convirtió en el principal cultivo comercial orientado a la exportación, en gran medida destinado a abastecer el mercado francés con aceite para uso industrial y doméstico.

 

En Gambia, la forma más fácil y barata de preparar la tierra para el cultivo es mediante el fuego. Es así que al final de la estación seca la gente suele prender fuego a superficies pequeñas y grandes de tierra. En muchos casos esos fuegos se esparcen a los árboles y arbustos vecinos, contribuyendo aún más a la degradación del bosque. La prevención y el control del fuego parece ser, por lo tanto, esencial para la protección de las zonas de bosque que aún quedan.

 

En una visita reciente al país, el Movimiento Mundial por los Bosques entrevistó a Amadou Ceesay (Director ejecutivo) y Ousman Joof (Gerente de producción) de la Asociación Nacional de Apicultores de Gambia, quienes explicaron la importancia de su actividad --unida a la del manejo comunitario de bosques-- en la conservación y restauración de los bosques, especialmente con relación a la prevención de incendios.

 

Explicaron que el manejo comunitario de bosques es un proyecto a largo plazo y que es necesario que la gente identifique actividades generadoras de ingresos dentro de esos bosques. Según Ceesay, “una de las actividades mejor identificadas es la apicultura. A partir de que tienen todo el equipamiento, en tan solo 2 o 3 meses pueden comenzar a percibir ingresos, y la cría de abejas es más remunerable que el ingreso agrícola anual”.

 

El resultado es que entonces a la gente le interesa proteger el bosque porque necesita una cantidad adecuada de árboles y flores para sus abejas, de manera que conserva los que ya existen y planta más. Con las colmenas, los bosques comunitarios están bien protegidos de los incendios forestales, no solamente porque los apicultores desean conservar su fuente de polen sino también porque necesitan proteger sus propias colmenas --ubicadas dentro del bosque-- de los incendios. Ousman Joof dice: “Cumplimos el papel de custodios del bosque: no se tala, no se prende fuego, se planta más. Necesitamos flores todo el año, de modo que plantamos especies diferentes”.

 

La actividad es promovida en sociedad entre la Asociación Nacional de Apicultores de Gambia, el Departamento Forestal y los comités de bosques comunitarios. Mientras que la Asociación se encarga de la capacitación apícola y la comercialización de la miel, el Departamento Forestal brinda su apoyo en la prestación de equipos y el transporte.

 

También es importante señalar que la apicultura y el consumo de miel no son ajenos a la cultura de Gambia. Por el contrario, hay una larga tradición en el uso de miel silvestre y en la mayoría de las comunidades hay un conocimiento tradicional en materia de cría de abejas. Las propias abejas son nativas de África, motivo por el cual son muy resistentes a las enfermedades. Según la Asociación de Apicultores, “la idea de incorporar la apicultura a los bosques comunitarios provino de los propios agricultores, y la mayoría de la miel producida se vende en Gambia, donde también se utiliza como medicina”, destacando que “en todos los hogares hay miel”. Ahora están pensando en plantar árboles para tener otros ingresos por concepto de cera, frutos, mermeladas (con miel y mango), leña.

 

Según palabras de Amadou Ceesay, la aplicultura “es la forma más rápida y fácil de proteger los bosques, porque las comunidades locales se benefician de él”.

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- India: informe del Comité Parlamentario Conjunto, una victoria para los pueblos de los bosques en lucha

 

El Foro Nacional  de Habitantes y Trabajadores de los Bosques (National Forum of Forest People and Forest Workers, NFFPFW, en adelante “el Foro”) recibió con agrado el informe presentado por el Comité Parlamentario Conjunto en relación con el proyecto de ley de Reconocimiento de los Derechos sobre los Bosques y espera que el Gabinete Central lo apruebe y lo envíe al Parlamento. El Foro reconoce además el papel cumplido por el presidente y los integrantes del Comité Parlamentario Conjunto y la contribución de todos los otros movimientos sociales, grupos de habitantes de los bosques en lucha y otros que dieron forma a esta ley con sus sugerencias y documentos presentados ante el Comité. 

 

El actual gobierno de la Alianza Progresista Unida, encabezado por el partido del Congreso, presentó el proyecto de“Ley de Reconocimiento de los Derechos sobre los Bosques (de Tribus Registradas), 2005” ante el Parlamento el 13 de diciembre de 2005, con la promesa de reparar la injusticia cometida en el pasado contra las tribus. A pesar de que la mayor parte de los grupos de la sociedad civil así como grupos y movimientos activistas recibieron bien la medida del gobierno, muchos señalaron que el proyecto de ley tenía un alcance limitado y restringía los derechos sobre las tierras boscosas tan solo a las tribus registradas, con lo cual se limitaban y violaban los derechos de los habitantes de los bosques pertenecientes a tribus no registradas. El proyecto de ley fue criticado también por socavar el papel del “gram sabha” [consejo de la aldea], dando paso a una serie de desalojos a gran escala en la medida en que fijó 1980 como la fecha límite, y abriendo la posibilidad de desplazar a miles de personas de los parques nacionales y reservas. 

 

El Foro, que desde sus comienzos en 1998 lucha por los derechos de las personas que dependen de los bosques, recibió con agrado el proyecto de ley pero al mismo tiempo exigió una legislación sobre bosques de mayor amplitud y fue quizás uno de los primeros grupos del país en expresar públicamente su preocupación en cuanto al alcance limitado del proyecto de ley y exigir que se incluyera a los habitantes de los bosques de tribus no registradas en el ámbito del mismo.

 

Junto con sus grupos constituyentes y los grupos de los Estados del Noreste, el Foro, también explicitó la naturaleza compleja de los bosques, sus leyes y la relación entre los bosques y las personas que de ellos dependen en los Estados del Noreste, que no se reflejan en el proyecto de ley. Desde entonces el Foro, conjuntamente con otros grupos y movimientos activistas, ha mantenido la coherencia y reiterado sus inquietudes a las autoridades nacionales e interactuado con partidos políticos y parlamentarios. El Foro realizó una presentación detallada ante el Comité Parlamentario Conjunto sobre las modificaciones que propone para este proyecto de ley.

 

Sin duda alguna este es un momento de victoria que reafirma nuestra confianza en el poder popular. Sin embargo, los integrantes del Foro somos conscientes de los nuevos desafíos que ahora se nos presentan. El mayor de ellos será obligar a ambas cámaras del Parlamento a aprobar el proyecto y, a su tiempo, la instrumentación práctica de la ley, pues es muy probable que haya conflictos y es necesario prepararse para manejar tales situaciones.

 

El Foro opina que se trata de una parte de una cuestión más amplia que es el sustento y la propiedad de los recursos del bosque, y que nos esperan desafíos mucho mayores en torno a las consecuencias del cambio climático, la usurpación de los derechos a la propiedad comunitaria, la destrucción de los bosques naturales en favor de las plantaciones y la transformación del bosque en una mercancía para el comercio mundial. El aumento de las intervenciones de las instituciones financieras internacionales en el sector ambiental del país está acabando con el espacio de las comunidades y facilitando que esos sectores sean convertidos en mercancías.

 

Es necesario fortalecer la lucha colectiva y derrotar todos estos intentos que entran en conflicto con la vida, el sustento y la dignidad de las comunidades que viven en los bosques. El Foro se compromete a llevar adelante esa lucha por los derechos de las comunidades de los bosques.   

 

Por Ashok Chowdhury, enviado por Mamata Dash, National Forum of Forest People and Forest Workers (NFFPFW), correo-e: mamata_dash@yahoo.com

 

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- De México a Ecuador: hermanados en la historia, la memoria y la resistencia

 

Se han enviado numerosas cartas desde el exterior al gobierno de Ecuador en el marco de la campaña de apoyo a organizaciones sociales e indígenas ecuatorianas que procuran evitar la aprobación en su país de una legislación que implicaría la expansión de los monocultivos en gran escala de árboles (ver el artículo sobre Ecuador en este mismo boletín). Pero hemos querido publicar íntegramente la carta del Consejo de Organizaciones de Médicos y Parteras Indígenas Tradicionales de Chiapas (el Compitch) porque refleja el sentir de much@s y está dictada por el pulso de un pueblo latinoamericano que en estos momentos late al unísono del ecuatoriano.     

 

“Dra. Ana Albán Mora Ministra del Ambiente de Ecuador y ... los otros

 

Presente. Somos mexicanos de abajo, indígenas mayas, habitantes de los bosques en Chiapas, latinoamericanos por igual.

 

Conformamos la organización de médicos tradicionales más grande (y no necesariamente la más importante) de Chiapas, estado federado suroriental de México. Somos de todas las filiaciones políticas, de todos los credos religiosos, de todas las lenguas indígenas que se hablan aún en este estado.

 

No somos muchos pero, qué cree. En el año 2001, tras dos años de resistencia, logramos la cancelación del proyecto bioprospectivo estadounidense ICBG Maya. Hace un año, 24 horas después de una marcha relámpago, del proyecto de ley estatal para definir (corporativamente) la riqueza biológica en el estado. Hace algunos meses, logramos neutralizar la minuta de decreto de la ley federal de acceso a recursos genéticos. La causa de nuestra inconformidad y movilización, siempre fue la misma: la falta de consulta a los interesados, en este caso, nosotros y otros como nosotros, las mayorías sociales.

 

Nos dicen que lo mismo pasa en Ecuador, que no se convoca a la gente de abajo a participar en un proceso de discusión pública que afectará sus recursos naturales, en este caso los bosques, pero sí a la clase empresarial, la del dinero.

 

No le haremos una petición formal, administrativa, de que suspenda esto o enmiende aquello. Sólo que se tome un espejo, lo mire y mire bien qué refleja, hacia atrás y hacia delante, como debiera verse siempre un espejo. Si ese espejo sólo refleja el presente, es decir, la permanencia de lo mismo, bueno, entonces usted pierde y nuestros compañeros ecuatorianos de abajo ganan porque, sabe, los espejos nuestros, de abajo, reflejan la memoria y el tiempo que viene, o sea, de donde viene el rostro que lo mira y también lo que le espera a partir de la cara que en ese momento se mira. Pero también ganan, ganamos, porque a nosotros, a diferencia de usted señora ministra, nadie nos paga por defender las riquezas de nuestras patrias que guardamos para felicidad de todos y porque, también a diferencia de ustedes, haciendo así nosotros nos multiplicamos.

 

Para los UICN, FAO, Banco Mundial, Tropenbos International, Ministerio de Agricultura de Holanda y anexas, agregamos unos comedidos rezos porque, vista su historia reciente, concluimos que para ellos no bastaría la reflexión anterior.

 

Desde el espejo fiel de la historia con tiempo, nuestra y la de sus pueblos de ustedes:

 

La Mesa Directiva del Consejo de Organizaciones de Médicos y Parteras Indígenas Tradicionales de Chiapas (el Compitch)

 

Presidente: Manuel Pérez Jiménez Secretario: Domingo López Sántiz Tesorera: Francisca Pérez Pérez

 

Palenque, Chiapas, México, a 20 de junio del 2006”

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COMUNIDADES Y MONOCULTIVOS DE ÁRBOLES

- Brasil: representantes indígenas hacen campaña en Europa para recuperar sus tierras ocupadas por Aracruz Celulose

 

Paulo Henrique de Oliveira, dirigente Tupinikim de Caieiras Velhas y coordinador de la Articulação de Povos e Organizações Indígenas do Nordeste, Minas Gerais e Espírito Santo - APOINME (Articulación de pueblos y organizaciones indígenas del Noreste, Minas Gerais y Espírito Santo) y Antônio Carvalho, jefe Guaraní, estuvieron en Europa en abril y marzo de 2006 con el objeto de dar publicidad a su lucha para demarcar las tierras de los Tupinikim y Guaraní en el estado de Espiríto Santo. En el correr de tres semanas visitaron Noruega, Holanda, Alemania y Austria, donde departieron con varios grupos acerca de las 11.009 hectáreas de sus tierras que actualmente están en manos de Aracruz Celulose, el gigante brasileño de la pulpa de papel. Lo que sigue es el relato del viaje de Paulo de Oliveira.

 

“Salimos de Brasil el 25 de abril con el propósito de mostrar lo que está pasando con los indígenas en Brasil y más específicamente en el estado de Espíritu Santo, donde el territorio indígena está ocupado por una empresa multinacional, Aracruz Celulose S.A., de la que algunos países europeos, entre otros países, son accionistas.

 

En Noruega, país que invierte 34 millones de coronas (aproximadamente 4,5 millones de euros) en la empresa, nos reunimos con el Banco de Noruega, con parlamentarios y con el Consejo de Ética del Fondo de Pensiones del Gobierno. Les pedimos que retiraran todas las inversiones que tienen en esta empresa.

 

Algunas de las empresas que le compran celulosa a Aracruz están en Alemania. Allí participamos en reuniones con algunas de ellas y con el Consejo de Manejo Forestal - FSC (parte de las operaciones de Aracruz fueron certificadas por el FSC en tanto bien manejadas), con el Ministerio de Desarrollo, con parlamentarios del Partido Verde y con algunas ONG. Conversamos sobre la falta de respeto de Aracruz Celulose a los indígenas y a la Constitución brasileña, que garantiza los Derechos Indígenas. Solicitamos a las numerosas personas y organizaciones que conocimos que presionaran a Aracruz para que devuelva las tierras y respete la decisión del ministro de Justicia y para que el gobierno brasileño demarque las tierras Tupinikim y Guaraní lo más pronto posible y haga cumplir la Constitución  de Brasil.

 

En este viaje tuvimos varias ocasiones de conversar con otras ONG para fortalecer nuestra lucha y nuestra organización  y de comprobar que los europeos son muy sensibles a la causa indígena y se esfuerzan mucho para ayudarnos. Por ejemplo, los niños de una escuela que visitamos no dudaron en lustrar zapatos para recaudar fondos con que contribuir a nuestra lucha.

 

Sin embargo, espero que los políticos, las empresas, el Ministerio de Desarrollo, el FSC y el Banco que visitamos puedan cumplir sus promesas y que Aracruz devuelva las tierras. Espero que el gobierno acelere el proceso de demarcación y que podamos continuar nuestra lucha, ayudando a nuestros hermanos y hermanas que luchan por sus tierras, por sus derechos, por su dignidad, porque nuestra lucha no termina aquí. Este es apenas el comienzo de una lucha por una vida mejor y un planeta mejor.”

 

La resistencia de los pueblos Tupinikim y Guaraní parece estar dando sus frutos. Ha sido tal el descrédito internacional de Aracruz por su usurpación de las tierras indígenas, que la propia empresa ha anunciado recientemente que decidió “solicitar el retiro voluntario temporal de la certificación del FSC (Consejo de Manejo Forestal) de los bosques [plantaciones de eculiptus] que pertenecen a su Unidad Guaíba, ubicada en el Estado de Río Grande do Sul. Esta certifcación, que fue obtenida antes de la adquisición de esa unidad, había sido previamente revalidada tres veces consecutivas y expiraba en diciembre de 2006”.

 

¿Qué tiene que ver esto con la lucha en Espíritu Santo? La propia Aracruz reconoce la conexión. En su comunicado de prensa (en http://www.aracruz.com.br/web/en/imprensa/noticias/noticias178.htm) afirma que “algunos accionistas habían expresado al FSC su preocupación por la revalidación del certificado de la UG [Unidad Guaiba] –no con relación al manejo forestal en Río Grande do Sul, sino por la disputa de tierras entre la Unidad Barra do Riacho de la empresa (distante más de 2.000 km) y las comunidades indígenas del Estado de Espíritu Santo”. Claramente se trata de una acción de control del daño. De esta forma, Aracruz reconoce el éxito de la campaña de los pueblos indígenas en cuanto a generar apoyo internacional a sus esfuerzos por recuperar sus tierras, y está intentando evitar la creciente oposición dentro del ámbito de la certificación del FSC.

 

Mientras esto ocurre, Aracruz trata de ocultar su verdadero rostro y cuenta para ello con cuantiosas sumas de dinero que le permiten contratar espacios propagandísticos televisivos desde donde llegar a gigantescas audiencias mundiales. En el actual Mundial de Fútbol circula una nueva propaganda nacional que muestra a celebridades nacionales, como el ex jugador de fútbol Pelé, pasándose la pelota entre sí mientras una voz dice: “Aracruz: haciendo un hermoso papel allá afuera” (en un juego de palabras con la imagen de la empresa y su producto final derivado de la celulosa).

 

Nada más lejos de la realidad, como bien lo saben las comunidades locales. El 16 de junio, en la comunidad de Jacutinga, Linhares, en el norte de Espírito Santo, siete tractores de la empresa se pusieron en marcha para derribar parte de la Mata Atlántica brasileña. Aunque esta acción se trató de llevar a cabo en un día feriado, pudo ser detenida gracias a la firme resistencia de integrantes del Movimiento de Pequeños Campesinos, que han estado protegiendo la zona desde hace más de veinte años  (véase el informe completo --en portugués-- del Movimiento contra el Desierto Verde en  http://www.wrm.org.uy/paises/Brasil/Aracruz_Copa_Mundo.doc ).

 

No es certificable, no es confiable. Aracruz no debería ser viable. 

 

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- Brasil: impactos de las plantaciones de eucaliptos en las mujeres

 

Los impactos sociales y ambientales de las plantaciones de monocultivos de eucaliptos han sido bien documentados en numerosos países. Sin embargo, en general se ha pasado por alto la dimensión de género, dejando así velados los impactos diferenciados que tienen sobre las mujeres. La siguiente trascripción de una investigación llevada a cabo en las plantaciones y la fábrica de celulosa de Aracruz Celulosa en Brasil resulta, por lo tanto, muy útil para aportar elementos aclaratorios sobre el tema y alentar a otros y otras a que profundicen en estos impactos ya bastante conocidos.

 

“Las mujeres indígenas, quilombolas y campesinas, que vivían junto a sus familias y comunidades en los lugares tomados por el cultivo del eucalipto, tenían su papel socioeconómico bien definido. De acuerdo con el relato del Sr. Antônio dos Santos, de la aldea de Pau Brasil, las mujeres indígenas tenían tareas específicas. Ellas producían algunos tipos de artesanías como tamices, por ejemplo, mientras que los hombres hacían vasijas y remos. Junto con los hombres, ellas trabajaban en la quinta, plantando y desmalezando, y también pescaban. Las mujeres quilombolas, por ejemplo, producían el bijú –un alimento típico de esa población– para alimentar a sus familias y también para comercializarlo y generar ingresos.

 

Con la llegada de las plantaciones de eucalipto, las mujeres, como los demás habitantes de la región, vivieron los cambios en la organización de su territorio y de su lugar en la comunidad; en lo que se producía y como se producía. Su papel socioeconómico dentro de la familia y de la comunidad sufrió alteraciones y varias de esas mujeres, después de perder sus tierras, se vieron obligadas a buscar otro espacio para vivir y trabajar. Emigraron con sus hijos y parientes a regiones urbanas, próximas al lugar donde vivían, como es el caso de muchas familias que se trasladaron a las ciudades de São Mateus y Aracruz. Otras se fueron a la región metropolitana del estado, engrosando las favelas y, para poder seguir atendiendo sus casas y sus familias, cambiaron las actividades rurales por las de empleada doméstica, limpiadora o lavandera de familias de clase media y de la burguesía urbana.

 

Las mujeres que hasta hoy resisten en el medio del eucalipto también siguen atendiendo sus casas y su familia, pero, al mismo tiempo, enfrentan más dificultades que antes. Por ejemplo, los ríos y arroyos que utilizaban para lavar la ropa, de los que se sacaba el agua para beber y en los que se pescaba están, en su mayoría contaminados. De esa forma, los miembros de la familia, inclusive las mujeres, son forzados a trasladarse para obtener agua potable. La Sra. Doralim Serafim dos Santos, quilombola, cuenta que ‘aquí nadie lava ropa en este arroyo, pues la ropa queda amarilla y empercudida, cuando yo era chica íbamos a “encandilar” peces al arroyo y el agua estaba limpita’.

 

Otro problema es la falta de bosque nativo, fuente de la materia prima necesaria para la fabricación de artesanías. Además, la contaminación del suelo por el uso de agrotóxicos en las plantaciones compromete la plantación de hierbas medicinales realizada por las mujeres. Las hierbas medicinales son muy utilizadas por las poblaciones tradicionales para prevenir y combatir enfermedades. La falta de tierra buena y suficiente complica también la articulación entre las tareas domésticas y la producción agrícola. Hoy, las mujeres tienen que recorrer largos trayectos para trabajar en plantaciones de terceros, en el cultivo del café y de la caña de azúcar, por ejemplo. Esas mujeres están más expuestas a accidentes de trabajo.

 

También hay que agregar que hoy, en el estado de Espírito Santo, el 26% de las familias, o sea, 800.000 hogares, tienen mujeres como jefes de familia. Eso significa que Espírito Santo es uno de los estados brasileños que cuenta, proporcionalmente, con el mayor número de hogares dirigidos por mujeres. Ese dato indica que el trabajo remunerado de las mujeres dejó de ser apenas una forma de aumento de la renta familiar y pasó a ser fundamental para su subsistencia y la de su familia.

 

Está también la experiencia de las mujeres indígenas que, con la pérdida de las condiciones de subsistencia buscaron formas alternativas de contribuir financieramente con la familia. Algunas se volvieron empleadas domésticas de los jefes de la empresa Aracruz. Sin embargo, en 1998, luego del proceso de autodemarcación de las tierras indígenas, fueron despedidas en represalia. Tuvieron que buscar otros tipos de trabajo fuera de las aldeas. No obstante, algunas tuvieron más suerte y consiguieron trabajo como educadoras y agentes de salud en las propias aldeas donde viven.

 

Todo ese esfuerzo de las mujeres en contribuir con la renta familiar ha generado cambios en su papel tradicional, lo que, de alguna forma, afecta a toda la comunidad. Por otro lado, a pesar de los perjuicios producidos por la acción de ese gran proyecto agroindustrial, el mismo busca siempre estar junto a esa población, promoviendo acciones de carácter asistencial. Una de las últimas actividades de que se tiene noticia es la promoción de cursos de enseñanza de oficios para esas mujeres, buscando capacitarlas como manicuras, pedicuras y camareras, profesiones extrañas para esa población.

 

Otra situación que merece ser destacada es la de un número reducido de mujeres de comunidades vecinas que trabajan dentro de la empresa Aracruz. No sorprende que por el año 1998, apenas el 6,8% de los empleados de la empresa fuese del sexo femenino, de acuerdo con datos de la época. Aún así, la mayor parte de las mujeres que trabajaba en Aracruz hacía limpiezas, trabajaba en el sector administrativo de la fábrica, o en el vivero y en la actividad de plantación de mudas, tal vez por creer que las mujeres son más aptas para este tipo de actividad que requiere un trabajo manual cuidadoso. Sin embargo, hoy, tal actividad ya está casi totalmente mecanizada. La mayoría de estos servicios ahora está tercerizada.

 

En el trabajo en el campo, las mujeres también han sufrido accidentes de trabajo como los hombres. Un ejemplo de accidente ocurrió el día 14 de julio de 1986, cuando una ex trabajadora de Aracruz Celulose descendió una ‘gruta’ con una caja de 30 mudas de eucalipto que pesaba 45 quilos. Se cayó y se fracturó la columna. Después de ser transferida a un servicio de limpieza de escritorios, fue despedida porque no podía pararse. Hoy, con 51 años de edad, ella no puede cargar una silla y precisa controlar el dolor en la columna con remedios. Nunca más consiguió otro empleo.

 

Muchas veces, sin embargo, las mujeres, invisibles, tuvieron que cuidar a sus maridos, enfermos y accidentados por el trabajo realizado en las plantaciones. La Sra. Doralina cuenta que ‘había días que él llegaba aquí con dolor en los ojos y casi no podía dormir de noche, y después quedó mal de la vista, no veía bien y ahí se hizo unos exámenes’. Hay inclusive mujeres viudas de ex trabajadores de la empresa Aracruz y de empresas tercerizadas que precisan mantener solas la casa, sin ninguna ayuda”.

 

Extraído de la investigación “Plantaciones de eucalipto y producción de celulosa. Promesas de empleo y destrucción del trabajo. El caso Aracruz Celulose en Brasil”, por Alacir De'Nadai, Winfridus Overbeek, Luiz Alberto Soares, encomendada por el Movimiento Mundial por los Bosques (WRM) y la Red Alerta Contra el Desierto Verde, mayo de 2005, http://www.wrm.org.uy/paises/Brasil/fase.html

 

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- Colombia: comunidad pone en jaque a la multinacional Smurfit Cartón de Colombia

 

Colombia no está ajena al proceso que se viene dando en diversos países latinos americanos en relación con el establecimiento de monocultivos de árboles de rápido crecimiento.

 

Recientemente fue aprobada la mal llamada “Ley General Forestal”, o ley de las tres mentiras como la han bautizado los ambientalistas: no es ni ley, ni general, ni forestal. Para poder ser ley debiera servir al interés de la sociedad colombiana en su conjunto y no a grandes empresas forestales. A su vez, sería una ley general si abarcara otros temas relacionados con el bosque tales como el uso comunitario del mismo, o la restauración del ecosistema --por nombrar sólo algunos ejemplos-- y no solamente la explotación del bosque. Finalmente, no es una ley forestal sino una ley de carácter económico que permite y facilita el ingreso de grandes empresas madereras para explotar los bosques, que en el marco de esa ley son vistos como meras mercancías.

 

Paralelamente, una compleja red de actores, que van desde instituciones financieras internacionales tales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano del Desarrollo, así como también diversas agencias de “cooperación” de distintos países –Japón, Alemania, Holanda, USA por citar sólo algunos- ya han entrado en escena para preparar el terreno como lo han hecho en diversos países latinoamericanos.  

 

La Ley General Forestal traerá aparejados muchos males para los bosques --y el Pueblo—colombianos, entre ellos que abrirá nuevas puertas para el establecimiento de plantaciones de árboles de rápido crecimiento.
 

Actualmente Colombia cuenta con aproximadamente 200.000 hectáreas de plantaciones de pinos y eucaliptos. La principal empresa extranjera que actúa en este país es la trasnacional Smurfit Cartón de Colombia. Dicha empresa posee grandes extensiones de plantaciones de árboles --40.000 hectáreas-- y una fábrica de producción de cartón y papel. Y también tiene en su haber un historial de violación de derechos humanos, deforestación y contaminación (ver artículos publicados en boletines anteriores nº. 77 y 43).

 

La empresa es propietaria de áreas plantadas de eucaliptos y pinos en la zona del Valle del Cauca. Actualmente tiene planificado aumentar la extensión de las mismas en la zona del Valle y para este fin pretendía ingresar en el Municipio de Guacarí, más precisamente en la Vereda de Santa Rosa de Tapias, sector Alto Pomares.

 

Lo que la empresa no tenía planificado, era que allí se iba a encontrar con una comunidad organizada y no dispuesta a permitir que la empresa ingresara a sus tierras.

 

El área en cuestión es una zona alta, extremadamente rica, donde nacen las fuentes de agua que sirven a 17 comunidades integradas por 1.500 familias de campesinos que habitan esa zona. Estas familias de campesinos son minifundistas que en promedio son propietarios de 4-5 plazas (1 plaza = 6400 metros de tierra). En sus fincas el cultivo predominante es el café, pero a su vez éste está combinado con una gran diversidad de otros cultivos como por ejemplo huertas de verduras, frutales, bambú (que utilizan para la construcción de sus casas), así como también combinan actividades de cría de animales (cerdos, gallinas, ganado). De su tierra y su trabajo obtienen casi todos los elementos necesarios para lograr su subsistencia.

 

El agua --que las nacientes de la parte alta les proveen-- es un elemento central para permitir la producción en  sus fincas. Ellos saben que la entrada de Smurfit a la parte alta y el establecimiento de plantaciones de árboles de rápido crecimiento significarán el agotamiento de un recurso que actualmente lo comparten entre todos los campesinos y que es fundamental para mantener su soberanía alimentaria.

 

Smurfit pretende entrar a estas tierras altas asociándose con una de las familias latifundistas que aún quedan en la zona. Esta familia es propietaria de 320 hectáreas de tierra. Este sería el primer paso de la empresa para ingresar a la zona: ocupar estas 320 hectáreas y luego avanzar comprando tierras hasta terminar cercando a aquellos campesinos que se resistan a vender sus tierras para finalmente obligarlos a abandonarlas.

 

Cuando los campesinos se enteraron de los planes de la empresa comenzaron a organizarse, informarse y realizar denuncias en los diversos organismos involucrados, en aras de lograr frenar el avance de la empresa. En varias reuniones se enfrentaron duramente con los representantes de la empresa, que amenazaron a los campesinos y les dijeron que la Smurfit “entra pase lo que pase”.

 

Smurfit invitó a los campesinos a visitar sus “bosques plantados” y mostrarle los innumerables beneficios que les traerían. En camionetas 4x4 recorrieron junto a técnicos de la empresa las plantaciones. No lograron ver ni una persona trabajando a lo largo de las 4.500 hectáreas que recorrieron, situación que contrasta profundamente con la realidad de las zonas que ellos actualmente habitan. El silencio de las plantaciones los aturdió. No vieron un pájaro, ni un solo grillo, ni una sola casa, la tierra ya no era tierra sino piedras... La empresa guió la gira y no les permitió hablar con los pobladores de la zona visitada. Fue entonces que ellos decidieron organizar su propia gira a la misma zona, con sus propios recursos, para ver con sus ojos, y no con los ojos de la empresa, y conversar con las comunidades locales sobre los impactos de las plantaciones. Corroboraron lo que ya sabían: ¡tienen que frenar a Smurfit!

 

Recientemente, vecinos de diversos Municipios del Valle del Cauca afectados por las plantaciones de monocultivos de árboles --entre los que se encuentran los vecinos de Guacarí-- se han reunido para conformar un Frente de Resistencia a las Plantaciones.

 

Los desafíos son grandes y muy fuertes los poderes a los que hay que enfrentar. Sin embargo, unirse, informarse e ir tejiendo redes es el único camino para hacerle Jaque Mate a la Smurfit!

 

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- Ecuador: un extraño “diálogo” para promover monocultivos de árboles

 

En mayo de 2003 decíamos que “En casi todos los países los monocultivos de árboles a gran escala se han impuesto y desarrollado una vez que se ha logrado modificar las leyes de cada país de tal forma que empresarios nacionales y extranjeros obtienen todo tipo de beneficios, subsidios directos e indirectos, exenciones impositivas y hasta créditos blandos y reintegros por plantaciones a gran escala” (ver Boletín Nº 70, artículo sobre Ecuador).

 

En aquel momento el Movimiento Mundial por los Bosques fue testigo de las presiones ejercidas sobre el gobierno de Ecuador para tomar medidas en ese sentido. Participamos de un Seminario que tenía como objetivo la formulación de un "Plan Nacional de Forestación y Reforestación". La metodología del evento permitió que terminara siendo monopolizado por las empresas forestales, lo que motivó que las pocas organizaciones civiles, campesinas e indígenas ecuatoriana