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En julio de 2003, el Consejo de Seguridad de la ONU impuso sanciones a las importaciones de madera de Liberia. El bloqueo de las exportaciones de madera terminó con la actividad maderera y con el ex presidente Charles Taylor, quien dejó el país y ahora espera ser juzgado en La Haya, acusado de crímenes de guerra.  Guus van Kouwenhoven, un empresario holandés y miembro del círculo íntimo de Taylor que administraba la notoriamente voraz Oriental Timber Company (OTC), ya se encuentra en la cárcel por violar el embargo sobre las armas de la ONU.

 

Luego de esos años de una guerra civil destructiva, tráfico ilegal de leña y fraude masivo para alimentar el conflicto, Liberia aprobó una ley forestal el 9 de octubre de 2006, de conformidad con políticas delineadas por las Naciones Unidas.  La nueva legislación permitirá la implementación de la primera política forestal de Liberia, que la FAO ayudó a desarrollar con numerosos socios internacionales (los Estados Unidos de América, la Unión Europea, el Banco Mundial, la IUCN y ONGs de Conservación, incluyendo a Conservation International, Flora and Fauna International, una serie de ONG liberianas y la industria), a través de la Liberia Forest Initiative (Iniciativa Forestal de Liberia).

 

De acuerdo con Silas Siakor, el Ganador del Premio Ambiental Goldman 2006 para África, la nueva ley, que ha llevado al levantamiento de sanciones de la ONU, es prometedora –si puede ser aplicada.

 

La ley dispone del 30 por ciento de los bosques como reservas y garantiza que las comunidades locales tendrán que aprobar todas las concesiones madereras y recibirán el 30 por ciento de los ingresos. Pero hay una astuta peculiaridad –esos ingresos provendrán de los impuestos sobre la propiedad, no de los derechos sobre la extracción, por lo tanto se incentiva a las comunidades locales a asegurarse que no haya un exceso de tala para garantizar que la tierra no se devalúe y que los pagos continúen indefinidamente- ¡un modelo considerablemente mejor que la forma en que los Estados Unidos de América trata a sus propios bosques nacionales!

 

También habrá bosques disponibles para concesiones comerciales. La ley estipula que las personas con antecedentes de participación en guerras, corrupción y mala práctica no puedan hacer uso de esta opción. Sin embargo, muchos de los empresarios que alegremente violaron los bosques de Liberia a cambio de favores todavía están allí, cuidando sus otros intereses y pendientes de las oportunidades en el negocio maderero.

 

Y esto sucede no solamente con los naturales del país.  En un Foro Internacional de Inversión en Bosques Tropicales realizado en Cancún, México, el 26 de abril de 2006, el Subsecretario Interino de Medio Ambiente en Funciones de los Estados Unidos de América, Daniel A. Reifsnyder, anunció con entusiasmo:  “Estamos prestando nuestro apoyo y acción a favor de Liberia”.  Comentó que “Esta Conferencia de Inversión Forestal se centrará en muchos aspectos de la atracción de inversiones al bosque tropical natural.”  Hay un interés comercial atrás de frases glamorosas como “manejo forestal progresivo” y “políticas de conservación destinadas a hacer la utilización de los recursos del bosque realmente más sustentable”. El funcionario estadounidense dijo que “los inversores pueden obtener ganancias y al mismo tiempo mantener los recursos del bosque para futuras generaciones.” ¿Hay algún ejemplo de que el Gran Capital haga eso?

 

 

Fuente: Boletín Nº 111 del WRM, octubre de 2006

 


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