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número 111 - Octubre 2006
 

NUESTRA OPINIÓN

COMUNIDADES Y BOSQUES

COMUNIDADES Y MONOCULTIVOS DE ÁRBOLES

DESTACAMOS: CAMBIO CLIMÁTICO

 

NUESTRA OPINIÓN

- Propuestas razonables a la Convención sobre Cambio Climático

 

Actualmente todas las personas parecen estar de acuerdo en que el clima de la Tierra está cambiando como resultado directo de las actividades humanas y que las consecuencias sociales, ambientales, políticas y económicas serán catastróficas si no se hace nada –y rápidamente- para abordar el problema.

 

La 12ª Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático se reunirá en Nairobi, Kenia, del 6 al 17 de noviembre. Lamentablemente esta Convención ha mostrado hasta ahora que la codicia humana ha prevalecido sobre la inteligencia humana y ha estado dominada por intereses a los que le importa muy poco el medio ambiente y las personas y demasiado el dinero.

 

Por lo tanto es necesario pensar en términos de lo que realmente debe hacerse para evitar la amenazante crisis climática y no de cuánto dinero se ganará o perderá en diferentes escenarios.

 

Es un hecho bien conocido que las principales causas del cambio climático se relacionan con el consumo de combustible fósil (carbón, petróleo y gas) y en menor grado, con la deforestación y que ambas causan las emisiones de carbono, principalmente responsables del calentamiento global.

 

Estas dos causas son, sin embargo, totalmente diferentes. El carbono almacenado en los combustibles fósiles no forma parte del ciclo biosférico del carbono. Una vez extraído y quemado, ese carbono se agrega a la reserva de carbono de la superficie y nunca jamás regresará a su forma subterránea original de petróleo, carbón o gas.  El uso del combustible fósil es por lo tanto, en términos prácticos, una causa irreversible del cambio climático.

 

Es por ello que el uso del combustible fósil ya debería ser considerado una provocación ambiental extrema que no puede ser “compensada” de ninguna forma. Si los gobiernos hubieran adoptado este enfoque cuando el Protocolo de Kyoto fue acordado en 1997, ahora estaríamos dirigiéndonos hacia un mundo libre de combustible fósil, con un futuro climático más claro.

 

Las emisiones de carbono derivadas de la deforestación son diferentes, porque el carbono almacenado en la biomasa forestal es –y siempre ha sido- parte de la reserva de carbono de la superficie. Esto significa que si la deforestación fuera revertida mediante el restablecimiento de los bosques –lo que no es sinónimo de las plantaciones de monocultivos de árboles- es probable que los crecientes bosques “absorban” parte del carbono liberado cuando el bosque fue destruido o degradado.

 

Considerando lo que antecede, si los gobiernos quieren seriamente abordar el cambio climático, deben comprometerse a:

 

- retirar gradualmente los combustibles fósiles en un breve período de tiempo

- detener y revertir la deforestación en un breve período de tiempo

 

Sin embargo, no todos los países son igualmente responsables del cambio climático. El Norte industrializado posee la mayor parte de la responsabilidad por el problema, y está obligado a implementar soluciones al problema que creó.  Como acuerdan la mayor parte de los expertos, también tiene los recursos financieros y técnicos que pueden hacer posible el retiro gradual de los combustibles fósiles.

 

La responsabilidad del Norte es muy clara en el caso de las emisiones de carbono relacionadas con el combustible fósil, la mayoría de las cuales ha liberado en la atmósfera desde el comienzo de la Revolución Industrial. Pero también resulta claro que la mayor parte de la deforestación que está teniendo lugar en el Sur también está relacionada con el Norte. Los productos como la soja, carne, camarones, aceite de palma, madera, pasta y papel y minerales –todos los cuales ocasionan pérdida de bosques- acaban principalmente en los mercados del Norte, mientras que las instituciones lideradas por el Norte, como el FMI y el Banco Mundial imponen políticas al Sur que necesariamente ocasionan más deforestación.

 

Por lo tanto es necesario que los gobiernos del Norte se comprometan a:

 

- poner a disposición todos los recursos financieros y técnicos necesarios para retirar gradualmente los combustibles fósiles en un breve período de tiempo –tanto en el Norte como en el Sur

- introducir cambios pertinentes en sus economías y políticas para que sea posible detener y revertir la deforestación en un breve período de tiempo

- asegurarse que los países y pueblos del Sur se beneficien con esos cambios y que de ninguna forma se vean perjudicados por los mismos. Entre otras cosas, esto significa que no se implementen monocultivos de árboles en gran escala o para biocombustible en sus tierras

 

En consecuencia, la Convención necesita alejarse de los complicados y fraudulentos planes de comercialización de carbono en los que ha estado involucrada durante los pasados nueve años.  Como señal de cambio, debería cesar de considerar el uso de plantaciones de árboles como sumideros de carbono y excluir inmediatamente la posibilidad de usar árboles genéticamente modificados en dichas plantaciones.  Al mismo tiempo, debería comenzar a abordar seriamente cómo retirar gradualmente los combustibles fósiles y cómo detener la deforestación.

 

Todo esto no es más que sentido común –aunque es totalmente diferente a las falsas soluciones que los negociadores climáticos del gobierno probablemente pasarán la mayor parte del tiempo discutiendo cuando se reúnan en Nairobi.

 

Por supuesto, muchos intereses creados se oponen al sentido común. Pero el principal interés creado que debería ser tomado en cuenta es la humanidad como un todo, cuyo futuro depende de lo que los gobiernos involucrados en este proceso hagan –o no hagan.

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COMUNIDADES Y BOSQUES

 

- Amazonía: IIRSA va a lo grande, a la búsqueda de negocios

 

Hoy en día, el desarrollo de la infraestructura en nombre de la integración económica regional es una de las amenazas más grandes para la sustentabilidad ambiental y la justicia social. La iniciativa para la Integración de Infraestructura Regional en Sudamérica (IIRSA) es un ejemplo de estas nuevas tendencias. IIRSA propone una serie de mega-proyectos de alto riesgo que traerán como consecuencia un enorme endeudamiento además de profundos cambios en los paisajes y las formas de vida de la región. En este marco desarrollista, las montañas, los bosques, y los humedales son considerados barreras al desarrollo económico, y los ríos se vuelven medios para la extracción de los recursos naturales.

 

La iniciativa IIRSA es coordinada por los 12 gobiernos sudamericanos, con el apoyo técnico y financiero de bancos multilaterales y nacionales. Consiste en 10 ejes de integración económica que cruzan el continente y que requieren grandes inversiones en transporte, energía, y telecomunicaciones; y 7 procesos sectoriales de integración diseñados para armonizar los marcos regulatorios entre los países.

 

Hasta ahora se han definido para su financiamiento más de 40 mega-proyectos compuestos y cientos de proyectos menores de mejoramiento de infraestructura, con un costo de miles de millones de dólares. Estos enormes costos contribuirán aún más a la deuda pública regional, la cual ya es insostenible. Por la magnitud y escala de sus posibles impactos, numerosas organizaciones ambientales se refieren al IIRSA como a un “gigaproyecto”.

 

IIRSA es en realidad un espacio de innumerables disputas y controversias que tienen muy poco que ver con los supuestos beneficios a los pobres,  lo que no resulta ninguna novedad, considerando los intereses políticos y económicos involucrados y el monto de los recursos financieros circulantes. Además de los gobiernos de los 12 países sudamericanos están involucrados directamente en IIRSA viejos y nuevos conocidos del sector financiero, como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento (CAF), el Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (Fonplata), el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), el Banco Mundial (BIRD) y grandes empresas.

 

La combinación de las inversiones para la construcción de carreteras, hidrovías, y represas propuestas bajo IIRSA, con inversiones significativas del sector privado en la extracción de recursos y la agroindustria (por ejemplo, la soja), no solo tendrá efectos directos sobre la biodiversidad, sino también efectos indirectos sobre el campesinado y los trabajadores agrícolas. Históricamente, esto ha resultado en el desplazamiento de los pueblos rurales e indígenas, la migración masiva, y la deforestación. Todos estos emprendimientos pueden socavar la viabilidad del sector de pequeños agricultores, los parques nacionales, los territorios indígenas y las reservas de biodiversidad de la región. Muchos de los proyectos propuestos por IIRSA en realidad son antiguos proyectos nacionales de infraestructura que se integraron al marco regional con la esperanza de oxigenarlos. Los impactos ambientales, sociales, culturales y económicos en zonas como los Andes, la Cuenca Amazónica, el Mato Grosso, el Pantanal y los ríos Paraguay y Paraná, serán significativos, y en muchos casos, irreversibles.

 

La Amazonía está siendo incorporada a la fuerza a la estrategia de integración patrocinada por IIRSA.  Partes del territorio amazónico que interesan al gran capital son blanco de inversiones que buscan insertarlas en la dinámica de la globalización capitalista, con su lógica de desigualdad y exclusión. El eje Amazonas cubre casi 1.000 millas de la cuenca amazónica, de la costa Pacífica a la Atlántica. Incluye partes de Brasil, Colombia, Ecuador y Perú así como el Río Amazonas y la mayoría de sus principales afluentes. Cuenta con un área de 4.500 millones de kilómetros cuadrados y aproximadamente 52 millones de habitantes. Contiene casi la mitad del total de la diversidad biológica mundial y entre el 15 y 20 por ciento del abastecimiento de agua pura.

 

Actualmente, el eje amazónico contiene 54 proyectos IIRSA, divididos en 7 grupos de proyectos, la mayoría de los cuales están organizados alrededor de vertientes de los afluentes del Río Amazonas. La Amazonía brasileña integra tres ejes previstos por IIRSA: el del Amazonas (Amazonas, Pará y Amapá), el del Escudo Guyanés (Roraima y Amapá) y el de Perú-Brasil-Bolivia (Acre, Rondônia, Amazonas y Mato Grosso). Forman parte de la lista IIRSA – Amazonía brasileña, la construcción de complejos hidroeléctricos, líneas de transmisión entre hidroeléctricas, construcción y refacción de carreteras, construcción de puertos, de una planta de celulosa, de plantas de procesamiento de soja, café instantáneo y embalaje de carne, y obras de transporte a lo largo de más de 6.000 km de vías fluviales navegables, como forma de incrementar el movimiento de productos y la salida de recursos naturales.

 

Con relación a la construcción de nuevas usinas hidroeléctricas en la Amazonia, éstas tienen la función de generar energía principalmente para los centros económicos más dinámicos; viabilizar la expansión de las hidrovías y de actividades productoras de mercaderías con gran aceptación en el exterior, por ejemplo, la soja, así como abastecer las plantas industriales que necesitan de gran cantidad de energía, como la empresa de aluminio ALBRAS -Alunorte, de Barcarena (PA).

 

Un elemento característico de IIRSA es que suele ser totalmente desconocido no solamente por los líderes comunitarios locales, sino también por los empresarios, dirigentes de organismos federales, miembros del Poder Judicial y parlamentarios, entre otros. Las decisiones sobre este nuevo ordenamiento territorial, así como sobre los proyectos de infraestructura destinados a la región no son discutidas con los gobiernos de los estados y municipios, mucho menos con los movimientos sociales, las organizaciones no gubernamentales y las instituciones de enseñanza e investigación amazónicas, entre otras.

 

A luta pelo acesso e controle dos recursos naturais da Amazônia tende a se tornar cada vez mais acirrada. Hoje, esse tipo de conflito está disseminado na região. A clássica visão da expansão da fronteira do sul para o norte e do leste para o oeste já não consegue explicar a natureza e a dinâmica das disputas no norte brasileiro, posto que a tendência atual é de conflitos disseminados por todo o território amazônico, abarcando áreas não necessariamente contíguas, e envolvendo sujeitos e instituições de distintos países.

 

Por otro lado, también crece la creación y consolidación de redes y foros de movimientos sociales, grupos pastorales, organizaciones no gubernamentales y la academia, en una necesaria respuesta integrada a una amenaza que se presenta global.

 

Artículo basado en información obtenida de: “Amazon Hub”, Building Informed Civic Engagement for Conservation in the Andes-Amazon (BICECA), http://www.biceca.org/en/Index.aspx; “Incorporação compulsória de territórios”, e “IIRSA: os riscos da integração”, Guilherme Carvalho, Máster en Planificación del Desarrollo  (NAEA/UFPA) y técnico de FASE Amazônia – Núcleo Cidadania, publicado en Orçamento y Política Socioambiental, Nº 17, setiembre de 2006,  Instituto de Estudos Socioeconômicos – INESC, http://www.inesc.org.br/pt/publicacoes/boletins/
boletim.php?oid=XGyKPM5ozIOetvHwajV6FgCFnwST07xN
;

 

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- Bolivia: proyecto de represas en Brasil amenaza la vida de comunidades amazónicas

 

El 11 de setiembre de este año, el Instituto Brasilero del Medio Ambiente y Recursos Naturales y Renovables (IBAMA), que es la autoridad brasileña de Medio Ambiente, aprobó el Estudio de Impacto Ambiental para la construcción de dos represas en territorio brasileño, sobre el río Madera, el mayor afluente del Amazonas.

 

Este tema había concitado preocupación entre científicos bolivianos y brasileños, porque según surge de los datos del propio estudio, las represas harían disminuir la velocidad con la que corre el agua, provocando cambios en la misma y deterioro de su calidad, además de impactos en los ríos más pequeños que entran al Madera, aspecto que no fue tomado en cuenta para la Evaluación de Impacto Ambiental. La zona de inundación llegaría hasta Bolivia y con el tiempo el fondo del río subiría de nivel, agravando aún más el problema de las inundaciones.

 

Por otro lado, los cambios previstos afectarían las condiciones de vida de los pobladores de la amazonía boliviana, quienes obtienen la mayor parte de sus alimentos y sustento de los ríos y el bosque. Representantes de organizaciones e instituciones de la región norte amazónica expresan alarmados que: “estos cambios que se avecinan van a espantar a los peces y les van a traer enfermedades y muerte, y lo mismo a las aves y otros animales de los ríos y a los animales del bosque como también se afectará seriamente la recolección de la castaña y especies maderables”.

 

El bosque tropical que quedó en manos de Bolivia aún mantiene un buen estado de conservación. Aparte de la agricultura, caza y pesca, la población vive básicamente de actividades extractivas como la recolección de la castaña (Bertholletia excelsa), de la cual Bolivia es la mayor exportadora del mundo. La economía de la castaña requiere que el bosque se mantenga inalterado. En cambio la zona brasileña se destaca por una gran destrucción del medio ambiente, con la sustitución del bosque por pasturas para la ganadería y el desplazamiento, muchas veces forzoso, de comunidades que fueron a engrosar las favelas de las mega-ciudades brasileñas. El desarrollo fue para ellos pasar a ser pobres de la ciudad y para los indígenas de la región supuso en muchos casos su exterminio físico.

 

Los habitantes del área rural de la región amazónica cultivan en los bañados que dejan los ríos cuando pasa la época de lluvias. Las represas propuestas inundarían esas zonas de manera permanente, eliminando así la base agrícola de numerosas comunidades. Por otra parte, esa inundación permanente contaminaría las aguas que utilizan para beber, trayendo mayores problemas de malaria, dengue, leishmaniasis (una enfermedad parasitaria infecciosa que afecta la piel) diarrea infantil y otras posibles enfermedades, como ya ha ocurrido en Brasil con la construcción de otras represas.

 

La construcción de hidroeléctricas suele ir acompañada de la promesa de energía barata, pero como en otros casos, el costo astronómico de la represa y las instalaciones podría convertir el mito de la energía barata de los ríos en la triste realidad de altos costos y mayor endeudamiento externo para los países implicados. 

 

Las dos represas y su línea de transmisión son en realidad parte de un proyecto más grande que incluye otras dos represas más; una en aguas compartidas entre Brasil y Bolivia, otra en el interior de la última; y una hidrovía de 4000 km de largo que obligará a hacer grandes cambios en el sistema de ríos de la región para convertirlos en canales.

 

Ante la grave amenaza en la que se encuentra la región amazónica, representantes de organizaciones e instituciones de la región norte amazónica --concejales municipales, universitarios, representantes de comunidades, de asociaciones de pescadores, de organizaciones indígenas, de maestros rurales, CARITAS, IPHAE, Foro Regional Norte Amazónico, FOBOMADE, entre otros --, reunidos en la ciudad de Riberalta, Bolivia, el 12 de octubre de 2006 resolvieron: 

 

“Pedir al Gobierno Nacional, con carácter de suma urgencia, que intervenga inmediatamente ante el gobierno del Brasil y ante los organismos internacionales, como las Naciones Unidas, en defensa de nuestro territorio, de nuestros ríos, la flora y la fauna, el medio ambiente y de nuestra forma de vida; asimismo pedimos que se reconozca y se tome en cuenta nuestro derecho a ser oportunamente informados de los trámites y resultados de estas gestiones.

 

Advertir al gobierno brasilero que defenderemos nuestro territorio en todas las instancias internacionales, mostrando al mundo cómo se proyectan obras pasando por encima de las poblaciones que habitan la Amazonía y del medio ambiente.

 

Convocar a los hermanos brasileros preocupados y a ser afectados por las obras, a unirnos en una protesta mundial junto a todos los pueblos y naciones del mundo por la defensa de nuestro territorio amazónico.”

 

Artículo basado en información obtenida de: “Pronunciamiento de la región amazónica de Bolivia en torno a las represas proyectadas sobre el Río Madera”, 12 de octubre de 2006, enviada por Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo (FOBOMADE), correo electrónico: comunicación@fobomade.org.bo, http://www.fobomade.org.bo; “Destrucción de la Amazonía: Brasil aprueba EIA de represas que inundarán territorio boliviano”, Pablo Villegas, FOBOMADE, http://www.fobomade.org.bo/foro/doc/brasil_madera_bolivia.pdf

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- Laos: ¿qué sabía Smartwood cuando emitió el certificado?

 

El mes pasado escribí un artículo sobre la certificación FSC de la “silvicultura de aldea” en Laos. El artículo se basó en un informe filtrado de un proyecto del Banco Mundial y el gobierno de Finlandia, el Proyecto forestal sustentable y desarrollo rural (SUFORD). El informe del SUFORD documentaba graves problemas con el madereo vinculado con el proyecto, 39.000 hectáreas del cual han sido certificadas por SmartWood según el sistema del Consejo de Manejo Forestal (FSC).

 

El madereo en los bosques de los aldeanos ha dañado no solamente sus bosques sino también su sustento. Según el informe del SUFORD, los madereros cortaron árboles de resina pertenecientes a los aldeanos y están sacando más madera que la estipulada en los planes de manejo. La intensidad del madereo no responde a los planes de manejo de los aldeanos sino a la demanda de aserraderos locales y cuotas de madereo establecidas a escala provincial.

 

El informe del SUFORD comprobó que la madera que sale de los bosques aldeanos certificados por el FSC (y de otras zonas boscosas de la provincia de Savannahkhet) no estaba marcada correctamente. “El seguimiento y la cadena de custodia de árboles y troncos son por lo tanto imposibles”, comentó el autor del informe. Este madereo viola las normas del FSC y la ley forestal de Laos, que establece, tal como señala el informe del SUFORD, que los troncos que no hayan sido marcados en forma apropiada no pueden moverse. Esta disposición es válida sin importar que los troncos tengan o no el sello del FSC. 

 

Escribí ese artículo el mes pasado para hacer públicas las conclusiones del informe del  SUFORD y generar un debate en torno a la certificación. Según Scott Poynton, director ejecutivo de Tropical Forest Trust, ni él ni SmartWood estaban al tanto del informe del SUFORD antes de leer mi artículo, que también generó su buena discusión.*

 

Ahora quisiera tratar una cuestión que pasé por alto tanto en mi artículo anterior como en la discusión subsiguiente: ¿Cuánto sabía SmartWood, al otorgar el certificado, sobre el cumplimiento o incumplimiento de las normas del FSC en estas actividades madereras? Esta pregunta es sin duda fundamental para cualquier certificado, sin importar que la operación se trate de madereo industrial, plantaciones industriales de árboles o actividades de manejo comunitario de bosque a pequeña escala. 

 

SmartWood otorgó el certificado en enero de 2006. Cuatro meses más tarde, el SUFORD descubrió el grave incumplimiento de varios principios y criterios del FSC en esta operación maderera. Mi primera suposición fue que SmartWood había otorgado un certificado a sabiendas de que la operación certificada no cumplía con las normas del FSC.

 

Como señala Scott Poynton, no es tan simple como este corto lapso de tiempo implica. “La verdad requiere una investigación un poquito más profunda de la historia del proyecto”, afirma, y plantea la necesidad de remontarnos a junio de 2005, cuando SmartWood decidió que se habían cumplido todas las condiciones previas. Luego hubo un retraso de seis meses en el otorgamiento del certificado “debido a la necesidad de contar con una traducción precisa del contrato, la necesidad de ambas partes de entenderse mutuamente y los cambios de personal en Savannahkhet”, según Poynton.

 

Poynton explica que “entre junio de 2005 y mayo de 2006 hubo suficiente tiempo para que los sistemas se cayeran”. En otras palabras, según el argumento de Poynton es perfectamente posible que en el momento que SmartWood emitió el certificado las actividades no cumplieran con las normas del FSC.

 

SmartWood niega tal posibilidad: “En el momento de emitirse el certificado del FSC, RA/SW [Rainforest Alliance/SmartWood] creía firmemente que las comunidades cumplían con las normas del FSC”.

 

Propongo remontarnos todavía más atrás que Poynton. El resumen público de la evaluación de SmartWood incluye un acta del Proceso de Evaluación de la Certificación. Según este documento, los evaluadores de SmartWood visitaron los bosques que certificaron en Savannahkhet una sola vez, en mayo de 2003, casi tres años antes de que se otorgara el certificado.

 

En mayo de 2003 el equipo de SmartWood pasó tres días en la provincia de Savannahkhet evaluando las 39.000 hectáreas de operaciones de “silvicultura de aldea”. Inspeccionaron dos playas de troncos secundarias, una zona cortada en 1999 y una zona de madereo activo. También participaron en varias reuniones. Un año después SmartWood regresó a Savannahkhet pero no visitó ninguna operación forestal. En julio de 2005, SmartWood llevó a cabo una revisión documental y determinó que se habían cumplido todas las condiciones previas y que podía emitirse el certificado.

 

Como consecuencia del informe del SUFORD y mi artículo basado en éste, SmartWood llevará a cabo una auditoría de campo en octubre de 2006. Ya era hora. Ojalá que los evaluadores de SmartWood puedan determinar si las operaciones de silvicultura de aldea cumplen las normas del FSC. Sin embargo, es muy poco probable que puedan determinar cuándo, por ejemplo, cayó el sistema de marcado de la madera. Esto puede haber ocurrido en cualquier momento entre mayo de 2003 y mayo de 2006.

 

Hace diez días, discutiendo con Scott Poynton escribí que “SmartWood certificó una operación a sabiendas de que ésta no cumple con los principios y criterios del FSC ni con la Ley Forestal de Laos”. Ahora me doy cuenta de que SmartWood certificó una operación sin saber si ésta cumplía o no con los principios y criterios del FSC y la legislación de Laos. No estoy seguro de cuál es peor, pero ninguna de las opciones inspira mucha confianza en SmartWood o el sistema del FSC.

 

* El debate puede seguirse aquí: www.pulpinc.wordpress.com/tag/fsc

 

Por Chris Lang, correo-e  : http://chrislang.org, www.chrislang.blogspot.com

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En julio de 2003, el Consejo de Seguridad de la ONU impuso sanciones a las importaciones de madera de Liberia. El bloqueo de las exportaciones de madera terminó con la actividad maderera y con el ex presidente Charles Taylor, quien dejó el país y ahora espera ser juzgado en La Haya, acusado de crímenes de guerra.  Guus van Kouwenhoven, un empresario holandés y miembro del círculo íntimo de Taylor que administraba la notoriamente voraz Oriental Timber Company (OTC), ya se encuentra en la cárcel por violar el embargo sobre las armas de la ONU.

 

Luego de esos años de una guerra civil destructiva, tráfico ilegal de leña y fraude masivo para alimentar el conflicto, Liberia aprobó una ley forestal el 9 de octubre de 2006, de conformidad con políticas delineadas por las Naciones Unidas.  La nueva legislación permitirá la implementación de la primera política forestal de Liberia, que la FAO ayudó a desarrollar con numerosos socios internacionales (los Estados Unidos de América, la Unión Europea, el Banco Mundial, la IUCN y ONGs de Conservación, incluyendo a Conservation International, Flora and Fauna International, una serie de ONG liberianas y la industria), a través de la Liberia Forest Initiative (Iniciativa Forestal de Liberia).

 

De acuerdo con Silas Siakor, el Ganador del Premio Ambiental Goldman 2006 para África, la nueva ley, que ha llevado al levantamiento de sanciones de la ONU, es prometedora –si puede ser aplicada.

 

La ley dispone del 30 por ciento de los bosques como reservas y garantiza que las comunidades locales tendrán que aprobar todas las concesiones madereras y recibirán el 30 por ciento de los ingresos. Pero hay una astuta peculiaridad –esos ingresos provendrán de los impuestos sobre la propiedad, no de los derechos sobre la extracción, por lo tanto se incentiva a las comunidades locales a asegurarse que no haya un exceso de tala para garantizar que la tierra no se devalúe y que los pagos continúen indefinidamente- ¡un modelo considerablemente mejor que la forma en que los Estados Unidos de América trata a sus propios bosques nacionales!

 

También habrá bosques disponibles para concesiones comerciales. La ley estipula que las personas con antecedentes de participación en guerras, corrupción y mala práctica no puedan hacer uso de esta opción. Sin embargo, muchos de los empresarios que alegremente violaron los bosques de Liberia a cambio de favores todavía están allí, cuidando sus otros intereses y pendientes de las oportunidades en el negocio maderero.

 

Y esto sucede no solamente con los naturales del país.  En un Foro Internacional de Inversión en Bosques Tropicales realizado en Cancún, México, el 26 de abril de 2006, el Subsecretario Interino de Medio Ambiente en Funciones de los Estados Unidos de América, Daniel A. Reifsnyder, anunció con entusiasmo:  “Estamos prestando nuestro apoyo y acción a favor de Liberia”.  Comentó que “Esta Conferencia de Inversión Forestal se centrará en muchos aspectos de la atracción de inversiones al bosque tropical natural.”  Hay un interés comercial atrás de frases glamorosas como “manejo forestal progresivo” y “políticas de conservación destinadas a hacer la utilización de los recursos del bosque realmente más sustentable”. El funcionario estadounidense dijo que “los inversores pueden obtener ganancias y al mismo tiempo mantener los recursos del bosque para futuras generaciones.” ¿Hay algún ejemplo de que el Gran Capital haga eso?

 


 

COMUNIDADES Y MONOCULTIVOS DE ÁRBOLES

 

- Australia: ONGs critican el plan de certificación de AFS

 

En nuestra edición anterior (boletín del WRM Nº 110) publicamos una sección sobre “lo peor en certificación de plantaciones” que incluyó el caso del Consejo del Sistema Pan Europeo de Certificación Forestal (PEFC, por su sigla en inglés), un programa de promoción de planes de certificación  nacionales.

 

El sistema australiano de certificación forestal AFS (Australian Forestry Standard), creado por la industria maderera y el gobierno de ese país y sus agencias, es el miembro australiano del Consejo del PEFC. Es también un elemento importante del sistema de certificación AFCS (Australian Forest Certification Scheme), iniciado en 2000 para brindar un “programa australiano de certificación forestal”.

 

Al igual que otros planes de certificación, AFS contribuye a la expansión de grandes monocultivos de árboles al permitir la conversión de bosques a plantaciones. Otro atributo negativo es que ha recibido duras críticas de ONGs ambientalistas locales. Ya en 2002 las organizaciones no gubernamentales ecologistas habían expresado en una carta su completo rechazo al sistema AFS.

 

Las ONG explicaban que como resultado de que sus inquietudes seguían sin ser tenidas en cuenta, a principios de ese año se habían retirado del proceso de formulación de la norma AFS pues “no había ningún compromiso con los intereses ambientales en los términos de referencia de la Norma ni en el Comité Directivo. El gobierno federal australiano y la industria maderera elaboraron los términos de referencia sin consultar a las ONG ambientalistas ni a otras partes interesadas”. También refirieron que “los reiterados intentos de las ONG ambientalistas por resolver esas desigualdades fueron rechazados por quienes conducían el proceso de formulación de la Norma”. 

 

Standards Australia – que se describe a sí mismo como el máximo organismo no gubernamental normativo australiano que garantiza la formulación efectiva de normas, había recibido las objeciones de las ONG ambientalistas pero no hizo intento alguno de responder a sus inquietudes ambientales, especialmente la tala de bosques primarios, la conversión de bosques y de vegetación nativa a plantaciones, la tala rasa y el uso inapropiado de productos químicos.

 

Todas las ONG ambientalistas se retiraron del proceso en 2002 debido a la falta de participación significativa y por el contenido de la norma preliminar. Puesto que desde entonces se desarrolló y concluyó la AFS sin participación, apoyo ni aprobación del sector de las ONG ambientalistas, éstas temen que el gobierno australiano y la industria maderera intenten hacerse propaganda con otros programas de certificación o hacer pasar engañosamente esta norma como independiente y apoyada por las partes interesadas ambientalistas. 

 

En una carta abierta publicada en octubre de 2005, las ONG ecologistas nacionales de Australia denunciaron que “a pesar de que no hay una Norma formal acreditada y de que no hubo participación de las ONG, de los materiales de una organización acreditada parece desprenderse que su acreditación se dio en virtud de una ‘Norma’ AFS, mientras que los materiales que están en el sitio web de AFS Ltd parecen implicar la participación continuada de ONGs ambientalistas”. Declararon que “las ONG ambientalistas no respaldan, ni lo han hecho en el pasado, ninguno de los procesos de establecimiento de normas dado que las normas preliminares provisionales presentes y pasadas autorizan la certificación de la madera proveniente de la tala de bosques nativos (incluidos los que son hábitat de especies amenazadas y los bosques primarios) para convertirlos en plantaciones de una única especie, así como el envenenamiento de la vida silvestre nativa, y siguen excluyendo a las ONG de toda participación significativa en los procesos de establecimiento de normas”.

 

El mal desempeño de AFS, que no es independiente ni tercero, se suma a su responsabilidad en tanto promotor de los “desiertos verdes” y su pesada carga para el medio ambiente y las comunidades.

 

Artículo basado en información obtenida de: “Open letter to European Union Environment and Trade Ministers, timber retailers, consumers and other interested parties”, junio de 2003; “Open letter from Australian national ENGO’s campaigning for forest protection and sustainable forest management”, octubre de 2005, enviados por Jutta Kill, FERN, correo-e: jutta@fern.org

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- Estados Unidos: oposición a la Conferencia sobre plantaciones de rápido crecimiento

 

La conferencia de la Unión Internacional de Organizaciones de Investigación Forestal (IUFRO) sobre manejo sustentable de plantaciones de crecimiento rápido (“Forest Plantations Meeting: Sustainable Forest Management with Fast Growing Plantations”, realizada del 10 al 13 de octubre de 2006) se encontró con la dura oposición de varios grupos de medio ambiente y justicia ecológica.

 

Los grupos que participaron en esta campaña de oposición actuaron en solidaridad con quienes en el Sur sufren a causa de los monocultivos de eucalipto a gran escala, desde Asia (India, Indonesia, Tailandia, Malasia, Camboya, Laos, Birmania, Vietnam) hasta África (Sudáfrica, Zimbabwe, Nigeria, Uganda, Ghana), pasando por América Latina (Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Ecuador, Perú) y Oceanía (Aotearoa/Nueva Zelanda, Australia).

 

El sur de Estados Unidos, donde se llevó a cabo la reunión de la IUFRO, alberga algunas de las mayores plantaciones madereras del mundo (un quinto de la superficie total cubierta con árboles corresponde a plantaciones), principalmente pinos loblolly [Pinus taeda L.].  La zona ha vivido la tremenda conversión de bosques nativos a plantaciones industriales de madera y los pobres del medio rural han sufrido graves impactos. También en Carolina del Sur está la sede de ArborGen, emprendimiento conjunto de International Paper, MeadWestvaco y la neozelandesa Rubicon.  ArborGen fue uno de los patrocinadores de la conferencia y está al frente de la investigación y desarrollo de árboles de ingeniería genética, o transgénicos. Carolina del Sur alberga la mayor parte de los ensayos de árboles transgénicos en Estados Unidos.

 

Algunos de los mejores momentos de esta campaña de oposición:

 

• Un mes antes de la conferencia, las organizaciones Dogwood Alliance, Global Justice Ecology Project, ForestEthics y STOP GE Trees Campaign hicieron una gira por el sudeste estadounidense para generar conciencia sobre los efectos de los grandes monocultivos madereros en esa región y en el Sur, en especial la amenaza de que se introduzcan árboles transgénicos en dichas plantaciones.

 

• Inmediatamente antes de la conferencia de la IUFRO realizamos nuestro foro público "A Tree Farm Is Not A Forest" (una plantación no es un bosque). Al principio habíamos reservado el ala de ciencias del Colegio de Charleston, pero la decana se opuso al enterarse de que la industria no participaría. Nos prohibió el uso del edificio. Sin amilanarnos, celebramos la apertura del foro en el auditorio del centro comercial del Colegio. La controversia provocada por la decana contribuyó a aumentar la concurrencia a nuestra actividad.

 

• El día que comenzó la conferencia de la industria, las organizaciones Earth First! y Rising Tide se nos unieron para enviar a la conferencia industrial un mensaje contra las plantaciones (y contra los árboles de ingeniería genética). Durante un viaje en ferry para visitar Fort Sumter, el primer evento oficial de la conferencia de la industria, los manifestantes se mantuvieron a los lados del ferry en botes, mostrando varias pancartas, algunas de ellas en español y portugués en solidaridad con nuestros amigos de Chile y Brasil. La acción causó mucho revuelo en el ferry, tanto entre los participantes de la conferencia como entre los otros 200 turistas. Aparentemente el capitán del ferry aprobó la acción, pues mostró a los manifestantes los pulgares en alto.

 

 • Luego presentamos nuestro informe "The Ecological and Social Impacts of Fast Growing Timber Plantations and Genetically Engineered Trees" (Los impactos ecológicos y sociales de las plantaciones madereras de rápido crecimiento y los árboles transgénicos) en la conferencia de la industria. Danna Smith, de Dogwood Alliance, habló de los impactos de las plantaciones a gran escala de pinos loblolly sobre los ecosistemas y comunidades rurales del sur de EEUU, en tanto la exposición de Neil Carman, de Sierra Club, versó sobre la destrucción ecológica masiva que ocurriría si los bosques nativos se contaminaran con polen y semillas de árboles transgénicos. La co-directora de Global Justice Ecology Project, Anne Petermann, habló sobre la resistencia activa a las plantaciones de árboles a gran escala por parte de comunidades indígenas, como el pueblo Mapuche en Chile y los Tupinikim y Guaraní en Brasil, y de movimientos sociales como el Movimiento de los Sin Tierra (MST) en Brasil. Petermann describió también los posibles impactos sociales que podrían tener las plantaciones de pinos o eucaliptos transgénicos sobre las comunidades rurales e indígenas de esos países. 

 

En esa presentación se mostraron fotos tomadas en noviembre del año pasado de las aldeas construidas por los pueblos indígenas Tupinikim y Guaraní en tierras recuperadas de las vastas plantaciones de eucalipto propiedad de Aracruz Celulose, el mayor exportador mundial de pulpa de eucalipto blanqueada. También había fotos de la aniquilación de estas aldeas a manos de fuerzas gubernamentales que usaron los equipos de Aracruz. Se vieron imágenes de la resistencia Mapuche a las plantaciones en Chile y la represión que tuvieron que afrontar por parte del gobierno, que llegó a desempolvar viejas leyes de la época de Pinochet para utilizarlas contra los activistas Mapuche.

 

Las presentaciones generaron mucha controversia en la conferencia de la industria. Un representante de Aracruz Celulose se ofendió con la descripción que de su empresa se hizo, en especial en la presentación de Petermann, que incluyó la acción del Día Internacional de la Mujer de este año en un vivero de Aracruz Celulose, en Brasil, donde 2.000 mujeres enmascaradas de la Vía Campesina destruyeron aproximadamente ocho millones de plantines de eucalipto. El representante respondió invitando a conocer las instalaciones y plantaciones de la empresa en Brasil para que la gente viera por sí misma. Reenviamos su invitación a nuestros amigos de Brasil, que quizás quieran aceptarla.

 

• De las actividades de Charleston surgió un grupo local cuya primera acción oficial fue una función de teatro de guerrilla contra ArborGen durante el desayuno en el hotel DoubleTree de los participantes de la conferencia de la industria. Este grupo local será extremadamente importante, sobre todo porque ArborGen queda a unas 20 millas de Charleston.

 

• Todos estos esfuerzos ayudaron a concebir una posible red “de Sur a Sur” de oposición a los grandes monocultivos madereros y a los árboles transgénicos (básicamente una red entre el sur de Estados Unidos y el Sur global), que están vinculados debido a las amenazas de las plantaciones madereras y los árboles transgénicos que ambos enfrentan. Creemos que es importante para la resistencia en el Sur global saber que en el sur de Estados Unidos también hay personas que luchan contra las plantaciones y se solidarizan con las comunidades del Sur global. Esta iniciativa “de Sur a Sur” puede ayudar a tender algunos puentes en lo internacional. Además, en el Sur global se están generando movimientos importantísimos que son inspiradores para la gente del Norte industrializado.   

 

Por Orin Langelle y Anne Petermann, Global Justice Ecology Project, correo-e: langelle@globaljusticeecology.org, globalecology@gmavt.net

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- India: a distintas especies de plantaciones, los mismos problemas

 

Hace poco tuve oportunidad de viajar a la provincia india de Bengala Occidental y visitar las “Aldeas Forestales” de los distritos de Darjeeling, Kurseong y Kalimpong.

 

La impresión del recién llegado es que la zona montañosa de los Himalayas exteriores está cubierta de densos bosques, compuestos en su mayoría de árboles muy grandes. Sin embargo, los habitantes locales saben que no son bosques sino plantaciones recientes y antiguas, sobre todo de dos especies: cedro japonés (Cryptomeria japonica) y teca (Tectona grandis).

 

Estas plantaciones nacieron durante el gobierno colonial británico en India en virtud del llamado “sistema Taungya”, instrumentado por primera vez por los británicos en Birmania y extendido luego a otras colonias. El nombre aparentemente “técnico” de este sistema sirvió para esconder sus enormes impactos sociales y ambientales. A través de mecanismos “voluntarios” o forzados las personas fueron desplazadas de las zonas que iban a plantarse y se las asentó en las llamadas Aldeas Forestales. Su primera tarea consistiría en talar el bosque nativo y quemar la vegetación sin valor comercial. Su segunda tarea sería plantar las especies seleccionadas, al principio teca y más tarde Cryptomeria. Luego de eso, los técnicos forestales “permitirían” a los aldeanos sembrar sus propios cultivos entre las filas de árboles plantados, lo que en realidad resultó ser el desbroce gratuito de la plantación. Una vez que se cerraran las copas y los cultivos ya no pudieran crecer por falta de sol, la Aldea Forestal simplemente se trasladaría a una nueva zona para volver a empezar exactamente el mismo proceso. 

 

La independencia india no conllevó cambios en la acción y el pensamiento del Departamento Forestal, que en líneas generales continuó la política colonial de dominación de la naturaleza y la gente. De esto brindaron pruebas más que suficientes los residentes locales entrevistados durante el viaje a la región.

 

Un hombre de la aldea forestal de Dhotera, que había pasado casi toda su vida en la zona, dijo que “la Corporación cortó el bosque y plantó. Primero eran plantaciones mixtas de especies de madera dura, pero luego descubrieron que el Cryptomeria crecía más rápido y entonces se plantó únicamente esa especie”. Añadió que “antes los aldeanos se beneficiaban más, tanto con los bosques como con las plantaciones. Podían recolectar y vender fruta y otras cosas. Los frutos del bosque son muy nutritivos. Sin embargo, el Departamento Forestal destruyó el bosque en 1974 y entonces la gente imitó al gobierno y destruyó también el bosque con el argumento de que ‘si ustedes pueden cortar, nosotros también’. Ahora todo está peor todavía, porque esto fue designado ‘zona de vida silvestre’, de modo que no tenemos derechos y están intentando expulsarnos por intrusos”.

 

Otra persona afirmó que en su zona antes había muchas especies de árboles y animales como ciervos, osos y tigres. Explicó que “luego plantaron teca y ahora no se ve ni siquiera ganado. Las raíces de estos árboles no contribuyen a fijar el suelo ni logran resistir el viento, así que no brindan la protección que nos daban los bosques”.

 

Un joven mencionó que muchas plantaciones son un fraude porque el Departamento Forestal “recibe el dinero, planta árboles solamente a lo largo de los bordes visibles y el dinero así ahorrado va a parar a los bolsillos de los forestales”.

 

Una señora mayor dijo que había llegado al lugar hacía 50 años y había visto desaparecer el bosque. Explicó que “en aquel momento el bosque era muy diverso y brindaba muchos productos: hongos, frutas, verduras, distintas cosas para comer. Ahora solamente existen los tocones de aquellos árboles”.

 

Los habitantes de la aldea forestal de Bagora dieron testimonios similares. Un hombre explicó que “el bosque estaba lleno de plantas medicinales, pero ahora tenemos que usar los remedios del gobierno porque ya no encontramos esas plantas. Ahora los animales salvajes se comen nuestros cultivos debido a la escasez de alimentos en las plantaciones. El agua se volvió sucia y no se puede beber de las fuentes. Las mismas fuentes que antes eran puras ahora provocan enfermedades”. Recordó que cuando se les pagó para que cortaran el bosque lo hicieron descalzos. “Ahora tenemos botas, pero en el bosque no hay nada. Los Cryptomeria no nos dan más que problemas. Ahora incluso tenemos que demostrar que hemos vivido en la zona para evitar el desalojo”, añadió.

 

Otro aldeano describió lo que llamó “la plantación de teca más antigua de la India” (se plantó en 1864). Dijo que antes el suelo era mucho más fértil y que abundaba el humus forestal pero que “después de que limpiaron el bosque, el humus desapareció”. Recalcó que “no hay necesidad de seguir teniendo estas plantaciones. No son buenas para la gente ni para los animales. La teca nos volvió pobres. No podemos llevar el ganado a la plantación; la plantación afecta la vida silvestre y así empobrece a la gente. No hay sotobosque y por lo tanto tampoco alimentos ni plantas medicinales”.

 

Un joven dijo que “una aldea fue barrida por un deslizamiento de tierra”. Según los pobladores, la teca es un árbol que no solamente no contribuye a fijar el suelo: también favorece la erosión debido al tamaño de las gotas de agua que se forman en la superficie de sus grandes hojas. Estas gotas más grandes que las normales caen desde las altas copas de los árboles al suelo, que no tiene sotobosque que lo proteja. Esto provoca erosión y deslizamientos de tierra de los cerros.

 

Otra persona explicó que la gente de la aldea había sido llevada al lugar por los británicos en la década de 1940. Cuando los británicos se fueron, el gobierno de la India independiente tomó el mando pero “no ha hecho nada para ayudarnos. La tierra fue fragmentada y ahora no tenemos tierra suficiente y no podemos obtenerla del gobierno. Ahora hay un camino y una escuela, pero nos han quitado nuestra principal fuente de sustento. El Departamento Forestal hizo la cartografía de la zona pero está incluyendo solamente una pequeña parte de las aldeas forestales. El resto se define como ocupación”.

 

Una persona mayor añadió que “en 1942-43 la zona estaba cubierta de bosques densos”. El Departamento Forestal los llevó allí y les dio tierra, madera para la construcción y un terreno aparte para sus hogares y para el pastoreo. “Hicimos todo tipo de trabajo: tala rasa, producción de carbón, plantación de árboles”. El poder del Departamento Forestal era tanto que “si venían, teníamos que darles leche, pollos y huevos gratis”. Ese poder de los funcionarios forestales sigue estando presente, aunque de otra manera: “No se nos permite sacar nada de las plantaciones de Cryptomeria, porque todo lo que hagamos aquí se considera ilegal”. 

 

Los pobladores sienten mucho el asunto del empleo. Uno de ellos destacó que “no hay empleo porque el bosque se conserva estrictamente y las plantaciones no nos dan nada. No hay nada que comer, no hay tierra para pastoreo ni leña, ni siquiera palitos secos”. Según los aldeanos, ha aumentado el acoso del Departamento Forestal  en lo que definen como una “total violación de los derechos humanos”.

 

Los habitantes de la aldea forestal de Mayung brindaron testimonios parecidos y mencionaron también la ocurrencia de “muchos deslizamientos de tierra en las plantaciones”. Con relación al trabajo dijeron que las plantaciones prácticamente no generan empleos. Como mucho pueden trabajar unos 15 días... por año. El resultado es que la gente está emigrando.

 

Sin embargo, nos mostraron también un cambio en una parte de su zona: una plantación mixta establecida en 1998. Esta plantación fue el resultado de una reunión entre los aldeanos y la oficina local del Departamento Forestal, que se comprometió a no establecer más monocultivos.

 

A pesar de que esto se considera un paso positivo, la elección de las especies de la plantación mixta estuvo a cargo del Departamento Forestal sin que mediara consulta con los aldeanos, que habrían elegido especies más beneficiosas. En esta plantación hay un poco de sotobosque para pienso, frutos y plantas medicinales, hongos. Ahora también hay más vida silvestre como ciervos, jabalíes, faisanes. Están contentos con esto, que es favorable en comparación con los monocultivos de teca y Cryptomeria (“que son terribles”) pero que “podría haber sido mucho mejor si nos hubieran consultado”. Ahora están intercalando cultivos como cardamomo y “pasto escoba” (Thysanclaena maxima).

 

En suma, los testimonios brindados por las personas de las zonas visitadas vuelven a demostrar que los monocultivos de árboles, sin importar la especie elegida, son socialmente dañinos y ambientalmente destructivos y nunca deberían sustituir a los bosques. Ahora es necesario comenzar el proceso de traer de vuelta el bosque mediante el manejo de las plantaciones existentes y la plantación de una mezcla de especies locales. Pero también es necesario aprender de la experiencia de la aldea forestal Mayung y hacer participar a las poblaciones locales en la selección de las especies que se plantarán y así garantizar que los bosques futuros sean beneficiosos tanto social como ambientalmente.

 

Por Ricardo Carrere, correo-e: rcarrere@wrm.org.uy. Información recopilada durante un viaje de campo organizado por National Forum of Forest People and Forest Workers (Comité Regional de Bengala del Norte) y NESPON.

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- Indonesia: de mal en peor -UFS quiere abrir una nueva fábrica de astillas de madera

 

Un plan de United Fiber Systems para este mismo año es abrir una nueva fábrica de astillas de madera en Alle-Alle, en la isla de Pulau Laut. La fábrica es el  primer paso de los proyectos celulósicos de UFS para Kalimantan. Las astillas se exportarán para abastecer las fábricas de celulosa y papel de China.

 

Hace más de un año que UFS está negociando la adquisición de la planta de celulosa de Kiani Kertas (525.000 toneladas anuales) en Kalimantan del Este. En  julio de 2005 UFS firmó un acuerdo por el que pasa a administrar las operaciones de la muy endeudada fábrica. “Todavía estamos discutiendo con los propietarios nuestra oferta pública de adquisición para asumir el control de Kiani Kertas”, dijo al WRM el director de UFS, Wong Vun Khi. Además, UFS planea construir una fábrica de celulosa de 600.000 toneladas anuales en Satui, Kalimantan del Sur. “En principio el trabajo preliminar para el proyecto de fábrica de pulpa de Satui está pronto, pero todavía no se ha decidido la fecha de comienzo de la construcción de la fábrica”, afirmó Wong.

 

El nuevo informe “No Chip Mill Without Wood” (No hay fábrica de astillas sin madera), elaborado por Betty Tio Minar y publicado por Down to Earth, documenta los problemas relacionados con la fábrica de astillas de UFS y los planes de producción de celulosa que se proponen para Kalimantan. Betty Tio Minar y Deddy Ratih, de Walhi - Kalimantan del Sur, visitaron Europa recientemente para discutir los proyectos propuestos con las ONG, el público en general y los potenciales financiadores de UFS en Alemania, Austria y Países Bajos.

 

Durante una reunión organizada por Watch Indonesia! en Berlín, Minar explicó que las ONG locales no han podido acceder a la evaluación de impacto ambiental de la fábrica de astillas de UFS. La empresa necesita la autorización del Ministerio Forestal para construir la fábrica y la del Ministerio de Transporte para construir un puerto unido a la fábrica. UFS no tiene ninguna de estas autorizaciones. “El gobernador de Kalimantan del Sur todavía no ha dado su vistobueno al proyecto”, dijo Minar.

 

Añadió que los pescadores locales ya habían sufrido los impactos de la fábrica de astillas, pues para la construcción del puerto se utilizaron los arrecifes de coral que rodeaban la isla.

 

Deddy Ratih explicó que UFS pagó precios por debajo de los precios de mercado por la tierra donde piensa construir la fábrica. De los 320 empleos que ésta generará, solamente 30 serán para habitantes de la isla de Pulau Laut y nada más que seis para los aldeanos de Alle-Alle. “La gente que vendió su tierra para que se construyera la fábrica esperaba empleos”, dijo Ratih y añadió que “Ahora no tienen ni tierra ni trabajo”.

 

UFS declara que sólo utilizará madera de plantaciones en sus operaciones. Les pedí que me facilitaran copias de los estudios independientes sobre el origen de la madera. “Todos los estudios forestales preparados por los consultores independientes contratados por UFS son documentos confidenciales”, respondió Wong Vun Khi, director de la empresa. Down to Earth comenta que “UFS no ha podido brindar información sobre la posible fuente de madera y esto indica que es probable que para cubrir sus necesidades, se destruyan - legal o ilegalmente - los bosques naturales de Kalimantan Sur y más allá”. 

 

Down to Earth calculó la superficie de las plantaciones necesarias para alimentar cada una de las actividades para la producción de celulosa propuestas por UFS. La fábrica de astillas exigirá una superficie de 85.895 hectáreas. La fábrica existente de Kiani Kertas necesita 170.000 hectáreas de plantaciones para funcionar a plena capacidad. La fábrica de celulosa de Satui que propone UFS necesitaría casi 200.000 hectáreas de plantaciones.

 

La empresa estatal de plantaciones Inhutani II tiene una plantación de acacia de 50.000 hectáreas en Pulau Laut, que potencialmente podría abastecer en parte a la fábrica. Pero en mayo de 2006, Inhutani II se unió a la Red Internacional de Bosques y Comercio, el plan del WWF para promover la madera “ecológica” entre los compradores internacionales. La Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial viene trabajando con Inhutani II desde hace casi tres años, brindando asesoría y asistencia técnica.

 

Darius Sarshar, del WWF, explicó que cerca del 20% de la producción actual de Inhutani II alcanza la calidad de trozas para aserrío. Es probable que esto aumente. “Los precios de los troncos para celulosa jamás alcanzarán los de las trozas; si así fuera, las fábricas de celulosa se irían a pique enseguida”, dijo. “Por lo tanto, Inhutani II tiene interés comercial en aumentar al máximo la producción de trozas para aserrío y creemos que seguirá haciéndolo”.

 

A través de la subsidiaria PT Hutan Rindang Buana (PT HRB), UFS tiene una concesión para plantaciones que abarca unas 250.000 hectáreas. El director de UFS Wong Vun Khi dijo al WRM que PT HRB había plantado 75.000 hectáreas pero la empresa consultora forestal Jaakko Pöyry calcula que se plantaron solamente unas 60.000, en tanto Down to Earth cita a una ONG local que afirmó que apenas 15.000 hectáreas están en condiciones de suministrar materia prima.

 

“Se parece un poco al truco de las tres tazas y la moneda”, dijo Liz Chidley de Down to Earth. “UFS intenta crear la ilusión de que tiene plantaciones suficientes para los tres emprendimientos, pero si observamos de cerca veremos que no las tiene”.

 

Down to Earth hace una serie de recomendaciones, entre ellas la inmediata revisión independiente de la sustentabilidad del suministro de madera de todos los emprendimientos propuestos por UFS. “UFS debe, como cuestión prioritaria, trabajar para mitigar los impactos sociales y ambientales de su fábrica de astillas de Alle-Alle; el proyecto celulósico de Satui no debe autorizarse”, declara el informe. 

 

Pero el problema no es solamente la falta de plantaciones. Las plantaciones a gran escala son en sí mismas social y ambientalmente destructivas. Como explica el informe, las inversiones en celulosa son a expensas del sustento de la población local. Down to Earth recomienda que en lugar de “dar prioridad a los intereses de los inversores”, el gobierno de Indonesia debería “apoyar las iniciativas de manejo forestal basadas en las comunidades y que sean sustentables desde las perspectivas tanto ambiental como del sustento”.

 

El informe “No chip mill without wood” de Down to Earth está disponible en internet en inglés o bahasa indonesia en http://dte.gn.apc.org/camp.htm. La versión impresa puede obtenerse a través de dtecampaign@gn.apc.org (inglés) o dteindocamp@gn.apc.org (bahasa indonesia).

 

Por Chris Lang, correo-e: http://chrislang.org, www.chrislang.blogspot.com

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- SFI: un plan de certificación de la industria forestal para la industria forestal

 

La SFI, “iniciativa forestal sustentable” (Sustainable Forestry Initiative) iniciada en 1995 por American Forest & Paper Association (AF&PA), la asociación para el comercio de madera más poderosa del mundo, abarca una superficie de más de 40 millones de hectáreas en Estados Unidos y Canadá. Se trata, en esencia, de un sistema de certificación de la industria forestal para la industria forestal. Las empresas que integran AF&PA, con inclusión de las mayores madereras de EEUU y Canadá y los principales distribuidores mayoristas de productos de la madera de todo el mundo, dan cuenta del 82% de los fondos de la SFI.

 

Con su modelo forestal que consiste en “cortar un árbol, plantar un árbol”, la SFI garantiza que la industria maderera sustente el flujo de fibra pero no hace nada para sustentar los ecosistemas forestales e incluso permite la conversión de bosques a plantaciones de árboles.

 

La realidad es bastante distinta del Objetivo 4.1.4 de su norma, cuyo mandato es “gestionar la calidad y la distribución de los hábitats de la vida silvestre y contribuir a la conservación de la diversidad biológica mediante el desarrollo y la instrumentación de medidas a escala de las plantaciones y del paisaje que promuevan la diversidad de los hábitat y la conservación de las plantas y los animales del bosque”.

 

Los bosques templados del sur de EEUU son unos de los bosques con mayor riqueza biológica de Norteamérica. Estos bosques están siendo atacados por empresas que suscriben a la norma SFI. A lo largo de los últimos diez años, empresas integrantes de la SFI como International Paper (IP) han expandido la producción de papel en el sur de EEUU, provocando la aceleración de la tala rasa y la conversión de bosques nativos diversos en plantaciones de árboles de una única especie.

 

En Green Swamp (literalmente, “pantano verde”), parte de la ecorregión  conocida como “Middle Atlantic Coastal Forest Ecoregion” (Ecorregión de Bosque Costero del Atlántico Medio), IP ha convertido una zona de humedales diversos, cubiertos de bosques naturales, en un monocultivo de pino. El manejo intensivo de estas plantaciones industriales de árboles (cavado de zanjas, drenaje, tala rasa y fumigación con herbicidas) ha degradado en forma significativa el hábitat de muchas especies vegetales y animales nativas de esta zona, como por ejemplo venus atrapamoscas, planta cántaro, carpintero de cresta roja.

 

Se calcula que solamente entre 1997 y 2000 se diseminaron más de 200 kilogramos de herbicidas (una gran variedad de marcas y mezclas diferentes, cerca de 22) sobre las llanuras costeras de Carolina del Norte, con inclusión de Green Swamp. Cuando la inspección de DWQ, la división encargada de la calidad del agua de Carolina del Norte, investigó el uso de productos químicos por parte de IP en Green Swamp, concluyó que “basándose en este trabajo de campo, surge que estos herbicidas se están utilizando ampliamente en toda la zona sin considerar la presencia de acequias o humedales permanentemente inundados. Basándose en estas observaciones de campo, la División cree que esto no concuerda con el espíritu ni con el contenido de los sellos de la EPA y que dichos herbicidas se están aplicando a aguas superficiales" (13 de julio de 2000).

 

La ONG estadounidense Rainforest Action Network encabeza una fuerte campaña para decirle NO a la SFI, de quien dicen que “en EEUU ha destruido la mayoría de nuestros bosques primarios, ha llevado a cientos de especies de peces, animales silvestres y plantas al borde de la extinción, ha dañado la calidad del agua, ha convertido bosques nativos biodiversos en plantaciones de una única especie y ahora está haciendo experimentos temerarios con árboles modificados genéticamente. A pesar de todo esto, la industria maderera quiere que el público compre madera con un sello ecológico que ella misma se otorgó. Es igual que el zorro cuidando el gallinero”.

 

Artículo basado en información obtenida de: “Footprints in the forest. Current practice and future challenges in forest certification”, FERN, 2004; http://www.fern.org/media/documents/document_1890_1900.pdf; “International Paper In The Southern U.S.”, http://www.dontbuysfi.com/reports/IPSFI.pdf; “Take Action”, RAN, http://www.dontbuysfi.com/action/

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DESTACAMOS: CAMBIO CLIMÁTICO

 

- Las mujeres lideran acción para revertir el cambio climático

 

Un exhaustivo informe a cargo de Leigh Brownhill y Terisa E. Turner (“Climate Change and Nigerian Women’s Gift to Humanity”) relata y documenta la resistencia nigeriana a la explotación petrolera masiva, que no ha traído beneficio alguno para la gente del país (véase el boletín Nº 56 del WRM), y destaca el papel de las mujeres que lideeran esa lucha.