NUESTRA
OPINIÓN
-
Propuestas razonables a la Convención
sobre Cambio Climático
Actualmente
todas las personas parecen estar de acuerdo en que el clima de
la Tierra está cambiando como resultado directo de las actividades
humanas y que las consecuencias sociales, ambientales, políticas
y económicas serán catastróficas si no se hace nada –y rápidamente-
para abordar el problema.
La
12ª Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones
Unidas sobre Cambio Climático se reunirá en Nairobi, Kenia, del
6 al 17 de noviembre. Lamentablemente esta Convención ha mostrado
hasta ahora que la codicia humana ha prevalecido sobre la inteligencia
humana y ha estado dominada por intereses a los que le importa
muy poco el medio ambiente y las personas y demasiado el dinero.
Por
lo tanto es necesario pensar en términos de lo que realmente debe
hacerse para evitar la amenazante crisis climática y no de cuánto
dinero se ganará o perderá en diferentes escenarios.
Es
un hecho bien conocido que las principales causas del cambio climático
se relacionan con el consumo de combustible fósil (carbón, petróleo
y gas) y en menor grado, con la deforestación y que ambas causan
las emisiones de carbono, principalmente responsables del calentamiento
global.
Estas
dos causas son, sin embargo, totalmente diferentes. El carbono
almacenado en los combustibles fósiles no forma parte del ciclo
biosférico del carbono. Una vez extraído y quemado, ese carbono
se agrega a la reserva de carbono de la superficie y nunca jamás
regresará a su forma subterránea original de petróleo, carbón
o gas. El uso del combustible fósil es por lo tanto, en
términos prácticos, una causa irreversible del cambio climático.
Es
por ello que el uso del combustible fósil ya debería ser considerado
una provocación ambiental extrema que no puede ser “compensada”
de ninguna forma. Si los gobiernos hubieran adoptado este enfoque
cuando el Protocolo de Kyoto fue acordado en 1997, ahora estaríamos
dirigiéndonos hacia un mundo libre de combustible fósil, con un
futuro climático más claro.
Las
emisiones de carbono derivadas de la deforestación son diferentes,
porque el carbono almacenado en la biomasa forestal es –y siempre
ha sido- parte de la reserva de carbono de la superficie. Esto
significa que si la deforestación fuera revertida mediante el
restablecimiento de los bosques –lo que no es sinónimo de las
plantaciones de monocultivos de árboles- es probable que los crecientes
bosques “absorban” parte del carbono liberado cuando el bosque
fue destruido o degradado.
Considerando
lo que antecede, si los gobiernos quieren seriamente abordar el
cambio climático, deben comprometerse a:
-
retirar gradualmente los combustibles fósiles en un breve período
de tiempo
-
detener y revertir la deforestación en un breve período de tiempo
Sin
embargo, no todos los países son igualmente responsables del cambio
climático. El Norte industrializado posee la mayor parte de la
responsabilidad por el problema, y está obligado a implementar
soluciones al problema que creó. Como acuerdan la mayor
parte de los expertos, también tiene los recursos financieros
y técnicos que pueden hacer posible el retiro gradual de los combustibles
fósiles.
La
responsabilidad del Norte es muy clara en el caso de las emisiones
de carbono relacionadas con el combustible fósil, la mayoría de
las cuales ha liberado en la atmósfera desde el comienzo de la
Revolución Industrial. Pero también resulta claro que la mayor
parte de la deforestación que está teniendo lugar en el Sur también
está relacionada con el Norte. Los productos como la soja, carne,
camarones, aceite de palma, madera, pasta y papel y minerales
–todos los cuales ocasionan pérdida de bosques- acaban principalmente
en los mercados del Norte, mientras que las instituciones lideradas
por el Norte, como el FMI y el Banco Mundial imponen políticas
al Sur que necesariamente ocasionan más deforestación.
Por
lo tanto es necesario que los gobiernos del Norte se comprometan
a:
-
poner a disposición todos los recursos financieros y técnicos
necesarios para retirar gradualmente los combustibles fósiles
en un breve período de tiempo –tanto en el Norte como en el Sur
-
introducir cambios pertinentes en sus economías y políticas para
que sea posible detener y revertir la deforestación en un breve
período de tiempo
-
asegurarse que los países y pueblos del Sur se beneficien con
esos cambios y que de ninguna forma se vean perjudicados por los
mismos. Entre otras cosas, esto significa que no se implementen
monocultivos de árboles en gran escala o para biocombustible en
sus tierras
En
consecuencia, la Convención necesita alejarse de los complicados
y fraudulentos planes de comercialización de carbono en los que
ha estado involucrada durante los pasados nueve años. Como
señal de cambio, debería cesar de considerar el uso de plantaciones
de árboles como sumideros de carbono y excluir inmediatamente
la posibilidad de usar árboles genéticamente modificados en dichas
plantaciones. Al mismo tiempo, debería comenzar a abordar
seriamente cómo retirar gradualmente los combustibles fósiles
y cómo detener la deforestación.
Todo
esto no es más que sentido común –aunque es totalmente diferente
a las falsas soluciones que los negociadores climáticos del gobierno
probablemente pasarán la mayor parte del tiempo discutiendo cuando
se reúnan en Nairobi.
Por
supuesto, muchos intereses creados se oponen al sentido común.
Pero el principal interés creado que debería ser tomado en cuenta
es la humanidad como un todo, cuyo futuro depende de lo que los
gobiernos involucrados en este proceso hagan –o no hagan.
inicio
COMUNIDADES Y BOSQUES
-
Amazonía: IIRSA va a lo grande, a la búsqueda
de negocios
Hoy
en día, el desarrollo de la infraestructura en nombre de la integración
económica regional es una de las amenazas más grandes para la
sustentabilidad ambiental y la justicia social. La iniciativa
para la Integración de Infraestructura Regional en Sudamérica
(IIRSA) es un ejemplo de estas nuevas tendencias. IIRSA propone
una serie de mega-proyectos de alto riesgo que traerán como consecuencia
un enorme endeudamiento además de profundos cambios en los paisajes
y las formas de vida de la región. En este marco desarrollista,
las montañas, los bosques, y los humedales son considerados barreras
al desarrollo económico, y los ríos se vuelven medios para la
extracción de los recursos naturales.
La
iniciativa IIRSA es coordinada por los 12 gobiernos sudamericanos,
con el apoyo técnico y financiero de bancos multilaterales y nacionales.
Consiste en 10 ejes de integración económica que cruzan el continente
y que requieren grandes inversiones en transporte, energía, y
telecomunicaciones; y 7 procesos sectoriales de integración diseñados
para armonizar los marcos regulatorios entre los países.
Hasta
ahora se han definido para su financiamiento más de 40 mega-proyectos
compuestos y cientos de proyectos menores de mejoramiento de infraestructura,
con un costo de miles de millones de dólares. Estos enormes costos
contribuirán aún más a la deuda pública regional, la cual ya es
insostenible. Por la magnitud y escala de sus posibles impactos,
numerosas organizaciones ambientales se refieren al IIRSA como
a un “gigaproyecto”.
IIRSA
es en realidad un espacio de innumerables disputas y controversias
que tienen muy poco que ver con los supuestos beneficios a los
pobres, lo que no resulta ninguna novedad, considerando
los intereses políticos y económicos involucrados y el monto de
los recursos financieros circulantes. Además de los gobiernos
de los 12 países sudamericanos están involucrados directamente
en IIRSA viejos y nuevos conocidos del sector financiero, como
el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina
de Fomento (CAF), el Fondo Financiero para el Desarrollo de la
Cuenca del Plata (Fonplata), el Banco Nacional de Desarrollo Económico
y Social (BNDES), el Banco Mundial (BIRD) y grandes empresas.
La
combinación de las inversiones para la construcción de carreteras,
hidrovías, y represas propuestas bajo IIRSA, con inversiones significativas
del sector privado en la extracción de recursos y la agroindustria
(por ejemplo, la soja), no solo tendrá efectos directos sobre
la biodiversidad, sino también efectos indirectos sobre el campesinado
y los trabajadores agrícolas. Históricamente, esto ha resultado
en el desplazamiento de los pueblos rurales e indígenas, la migración
masiva, y la deforestación. Todos estos emprendimientos pueden
socavar la viabilidad del sector de pequeños agricultores, los
parques nacionales, los territorios indígenas y las reservas de
biodiversidad de la región. Muchos de los proyectos propuestos
por IIRSA en realidad son antiguos proyectos nacionales de infraestructura
que se integraron al marco regional con la esperanza de oxigenarlos.
Los impactos ambientales, sociales, culturales y económicos en
zonas como los Andes, la Cuenca Amazónica, el Mato Grosso, el
Pantanal y los ríos Paraguay y Paraná, serán significativos, y
en muchos casos, irreversibles.
La
Amazonía está siendo incorporada a la fuerza a la estrategia de
integración patrocinada por IIRSA. Partes del territorio
amazónico que interesan al gran capital son blanco de inversiones
que buscan insertarlas en la dinámica de la globalización capitalista,
con su lógica de desigualdad y exclusión. El eje Amazonas cubre
casi 1.000 millas de la cuenca amazónica, de la costa Pacífica
a la Atlántica. Incluye partes de Brasil, Colombia, Ecuador y
Perú así como el Río Amazonas y la mayoría de sus principales
afluentes. Cuenta con un área de 4.500 millones de kilómetros
cuadrados y aproximadamente 52 millones de habitantes. Contiene
casi la mitad del total de la diversidad biológica mundial y entre
el 15 y 20 por ciento del abastecimiento de agua pura.
Actualmente,
el eje amazónico contiene 54 proyectos IIRSA, divididos en 7 grupos
de proyectos, la mayoría de los cuales están organizados alrededor
de vertientes de los afluentes del Río Amazonas. La Amazonía brasileña
integra tres ejes previstos por IIRSA: el del Amazonas (Amazonas,
Pará y Amapá), el del Escudo Guyanés (Roraima y Amapá) y el de
Perú-Brasil-Bolivia (Acre, Rondônia, Amazonas y Mato Grosso).
Forman parte de la lista IIRSA – Amazonía brasileña, la construcción
de complejos hidroeléctricos, líneas de transmisión entre hidroeléctricas,
construcción y refacción de carreteras, construcción de puertos,
de una planta de celulosa, de plantas de
procesamiento de soja, café instantáneo y embalaje de carne, y
obras de transporte a lo largo de más de 6.000 km de vías fluviales
navegables, como forma de incrementar el movimiento de productos
y la salida de recursos naturales.
Con
relación a la construcción de nuevas usinas hidroeléctricas en
la Amazonia, éstas tienen la función de generar energía principalmente
para los centros económicos más dinámicos; viabilizar la expansión
de las hidrovías y de actividades productoras de mercaderías con
gran aceptación en el exterior, por ejemplo, la soja, así como
abastecer las plantas industriales que necesitan de gran cantidad
de energía, como la empresa de aluminio ALBRAS -Alunorte, de Barcarena
(PA).
Un
elemento característico de IIRSA es que suele ser totalmente desconocido
no solamente por los líderes comunitarios locales, sino también
por los empresarios, dirigentes de organismos federales, miembros
del Poder Judicial y parlamentarios, entre otros. Las decisiones
sobre este nuevo ordenamiento territorial, así como sobre los
proyectos de infraestructura destinados a la región no son discutidas
con los gobiernos de los estados y municipios, mucho menos con
los movimientos sociales, las organizaciones no gubernamentales
y las instituciones de enseñanza e investigación amazónicas, entre
otras.
A
luta pelo acesso e controle dos recursos naturais da Amazônia
tende a se tornar cada vez mais acirrada. Hoje, esse tipo de conflito
está disseminado na região. A clássica visão da expansão da fronteira
do sul para o norte e do leste para o oeste já não consegue explicar
a natureza e a dinâmica das disputas no norte brasileiro, posto
que a tendência atual é de conflitos disseminados por todo o território
amazônico, abarcando áreas não necessariamente contíguas, e envolvendo
sujeitos e instituições de distintos países.
Por
otro lado, también crece la creación y consolidación de redes
y foros de movimientos sociales, grupos pastorales, organizaciones
no gubernamentales y la academia, en una necesaria respuesta integrada
a una amenaza que se presenta global.
Artículo
basado en información obtenida de: “Amazon Hub”, Building Informed
Civic Engagement for Conservation in the Andes-Amazon (BICECA),
http://www.biceca.org/en/Index.aspx;
“Incorporação compulsória de territórios”, e “IIRSA: os riscos
da integração”, Guilherme Carvalho, Máster en Planificación del
Desarrollo (NAEA/UFPA) y técnico de FASE Amazônia – Núcleo
Cidadania, publicado en Orçamento y Política Socioambiental, Nº
17, setiembre de 2006, Instituto de Estudos Socioeconômicos
– INESC,
http://www.inesc.org.br/pt/publicacoes/boletins/
boletim.php?oid=XGyKPM5ozIOetvHwajV6FgCFnwST07xN;
inicio
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Bolivia: proyecto de represas en Brasil
amenaza la vida de comunidades amazónicas
El
11 de setiembre de este año, el Instituto Brasilero del Medio
Ambiente y Recursos Naturales y Renovables (IBAMA), que es la
autoridad brasileña de Medio Ambiente, aprobó el Estudio de Impacto
Ambiental para la construcción de dos represas en territorio brasileño,
sobre el río Madera, el mayor afluente del Amazonas.
Este
tema había concitado preocupación entre científicos bolivianos
y brasileños, porque según surge de los datos del propio estudio,
las represas harían disminuir la velocidad con la que corre el
agua, provocando cambios en la misma y deterioro de su calidad,
además de impactos en los ríos más pequeños que entran al Madera,
aspecto que no fue tomado en cuenta para la Evaluación de Impacto
Ambiental. La zona de inundación llegaría hasta Bolivia y con
el tiempo el fondo del río subiría de nivel, agravando aún más
el problema de las inundaciones.
Por
otro lado, los cambios previstos afectarían las condiciones de
vida de los pobladores de la amazonía boliviana, quienes obtienen
la mayor parte de sus alimentos y sustento de los ríos y el bosque.
Representantes de organizaciones e instituciones de la región
norte amazónica expresan alarmados que: “estos cambios que se
avecinan van a espantar a los peces y les van a traer enfermedades
y muerte, y lo mismo a las aves y otros animales de los ríos y
a los animales del bosque como también se afectará seriamente
la recolección de la castaña y especies maderables”.
El
bosque tropical que quedó en manos de Bolivia aún mantiene un
buen estado de conservación. Aparte de
la agricultura, caza y pesca, la población vive básicamente de
actividades extractivas como la recolección de la castaña
(Bertholletia excelsa), de la cual Bolivia es la mayor exportadora
del mundo. La economía de la castaña requiere que el bosque se
mantenga inalterado. En cambio la zona brasileña se destaca por
una gran destrucción del medio ambiente, con la sustitución del
bosque por pasturas para la ganadería y el desplazamiento, muchas
veces forzoso, de comunidades que fueron a engrosar las favelas
de las mega-ciudades brasileñas. El desarrollo fue para ellos
pasar a ser pobres de la ciudad y para los indígenas de la región
supuso en muchos casos su exterminio físico.
Los
habitantes del área rural de la región amazónica cultivan en los
bañados que dejan los ríos cuando pasa la época de lluvias. Las
represas propuestas inundarían esas zonas de manera permanente,
eliminando así la base agrícola de numerosas comunidades. Por
otra parte, esa inundación permanente contaminaría las aguas que
utilizan para beber, trayendo mayores problemas de malaria, dengue,
leishmaniasis (una enfermedad parasitaria infecciosa que afecta
la piel) diarrea infantil y otras posibles enfermedades, como
ya ha ocurrido en Brasil con la construcción de otras represas.
La
construcción de hidroeléctricas suele ir acompañada de la promesa
de energía barata, pero como en otros casos, el costo astronómico
de la represa y las instalaciones podría convertir el mito de
la energía barata de los ríos en la triste realidad de altos costos
y mayor endeudamiento externo para los países implicados.
Las
dos represas y su línea de transmisión son en realidad parte de
un proyecto más grande que incluye otras dos represas más; una
en aguas compartidas entre Brasil y Bolivia, otra en el interior
de la última; y una hidrovía de 4000 km de largo que obligará
a hacer grandes cambios en el sistema de ríos de la región para
convertirlos en canales.
Ante
la grave amenaza en la que se encuentra la región amazónica, representantes
de organizaciones e instituciones de la región norte amazónica
--concejales municipales, universitarios, representantes de comunidades,
de asociaciones de pescadores, de organizaciones indígenas, de
maestros rurales, CARITAS, IPHAE, Foro Regional Norte Amazónico,
FOBOMADE, entre otros --, reunidos en la ciudad de Riberalta,
Bolivia, el 12 de octubre de 2006 resolvieron:
“Pedir
al Gobierno Nacional, con carácter de suma urgencia, que intervenga
inmediatamente ante el gobierno del Brasil y ante los organismos
internacionales, como las Naciones Unidas, en defensa de nuestro
territorio, de nuestros ríos, la flora y la fauna, el medio ambiente
y de nuestra forma de vida; asimismo pedimos que se reconozca
y se tome en cuenta nuestro derecho a ser oportunamente informados
de los trámites y resultados de estas gestiones.
Advertir
al gobierno brasilero que defenderemos nuestro territorio en todas
las instancias internacionales, mostrando al mundo cómo
se proyectan obras pasando por encima de las poblaciones que habitan
la Amazonía y del medio ambiente.
Convocar
a los hermanos brasileros preocupados y a ser afectados por las
obras, a unirnos en una protesta mundial junto a todos los pueblos
y naciones del mundo por la defensa de nuestro territorio amazónico.”
Artículo
basado en información obtenida de: “Pronunciamiento de la región
amazónica de Bolivia en torno a las represas proyectadas sobre
el Río Madera”, 12 de octubre de 2006, enviada por Foro Boliviano
sobre Medio Ambiente y Desarrollo (FOBOMADE), correo electrónico:
comunicación@fobomade.org.bo,
http://www.fobomade.org.bo; “Destrucción de la Amazonía: Brasil
aprueba EIA de represas que inundarán territorio boliviano”, Pablo
Villegas, FOBOMADE,
http://www.fobomade.org.bo/foro/doc/brasil_madera_bolivia.pdf
inicio
-
Laos: ¿qué sabía Smartwood
cuando emitió el certificado?
El
mes pasado escribí un artículo sobre la certificación FSC de la
“silvicultura de aldea” en Laos. El artículo se basó en un informe
filtrado de un proyecto del Banco Mundial y el gobierno de Finlandia,
el Proyecto forestal sustentable y desarrollo rural (SUFORD).
El informe del SUFORD documentaba graves problemas con el madereo
vinculado con el proyecto, 39.000 hectáreas del cual han sido
certificadas por SmartWood según el sistema del Consejo de Manejo
Forestal (FSC).
El
madereo en los bosques de los aldeanos ha dañado no solamente
sus bosques sino también su sustento. Según el informe del SUFORD,
los madereros cortaron árboles de resina pertenecientes a los
aldeanos y están sacando más madera que la estipulada en los planes
de manejo. La intensidad del madereo no responde a los planes
de manejo de los aldeanos sino a la demanda de aserraderos locales
y cuotas de madereo establecidas a escala provincial.
El
informe del SUFORD comprobó que la madera que sale de los bosques
aldeanos certificados por el FSC (y de otras zonas boscosas de
la provincia de Savannahkhet) no estaba marcada correctamente.
“El seguimiento y la cadena de custodia de árboles y troncos son
por lo tanto imposibles”, comentó el autor del informe. Este madereo
viola las normas del FSC y la ley forestal de Laos, que establece,
tal como señala el informe del SUFORD, que los troncos que no
hayan sido marcados en forma apropiada no pueden moverse. Esta
disposición es válida sin importar que los troncos tengan o no
el sello del FSC.
Escribí
ese artículo el mes pasado para hacer públicas las conclusiones
del informe del SUFORD y generar un debate en torno a la
certificación. Según Scott Poynton, director ejecutivo de Tropical
Forest Trust, ni él ni SmartWood estaban al tanto del informe
del SUFORD antes de leer mi artículo, que también generó su buena
discusión.*
Ahora
quisiera tratar una cuestión que pasé por alto tanto en mi artículo
anterior como en la discusión subsiguiente: ¿Cuánto sabía SmartWood,
al otorgar el certificado, sobre el cumplimiento o incumplimiento
de las normas del FSC en estas actividades madereras? Esta pregunta
es sin duda fundamental para cualquier certificado, sin importar
que la operación se trate de madereo industrial, plantaciones
industriales de árboles o actividades de manejo comunitario de
bosque a pequeña escala.
SmartWood
otorgó el certificado en enero de 2006. Cuatro meses más tarde,
el SUFORD descubrió el grave incumplimiento de varios principios
y criterios del FSC en esta operación maderera. Mi primera suposición
fue que SmartWood había otorgado un certificado a sabiendas de
que la operación certificada no cumplía con las normas del FSC.
Como
señala Scott Poynton, no es tan simple como este corto lapso de
tiempo implica. “La verdad requiere una investigación un poquito
más profunda de la historia del proyecto”, afirma, y plantea la
necesidad de remontarnos a junio de 2005, cuando SmartWood decidió
que se habían cumplido todas las condiciones previas. Luego hubo
un retraso de seis meses en el otorgamiento del certificado “debido
a la necesidad de contar con una traducción precisa del contrato,
la necesidad de ambas partes de entenderse mutuamente y los cambios
de personal en Savannahkhet”, según Poynton.
Poynton
explica que “entre junio de 2005 y mayo de 2006 hubo suficiente
tiempo para que los sistemas se cayeran”. En otras palabras, según
el argumento de Poynton es perfectamente posible que en el momento
que SmartWood emitió el certificado las actividades no cumplieran
con las normas del FSC.
SmartWood
niega tal posibilidad: “En el momento de emitirse el certificado
del FSC, RA/SW [Rainforest Alliance/SmartWood] creía firmemente
que las comunidades cumplían con las normas del FSC”.
Propongo
remontarnos todavía más atrás que Poynton. El resumen público
de la evaluación de SmartWood incluye un acta del Proceso de Evaluación
de la Certificación. Según este documento, los evaluadores de
SmartWood visitaron los bosques que certificaron en Savannahkhet
una sola vez, en mayo de 2003, casi tres años antes de que se
otorgara el certificado.
En
mayo de 2003 el equipo de SmartWood pasó tres días en la provincia
de Savannahkhet evaluando las 39.000 hectáreas de operaciones
de “silvicultura de aldea”. Inspeccionaron dos playas de troncos
secundarias, una zona cortada en 1999 y una zona de madereo activo.
También participaron en varias reuniones. Un año después SmartWood
regresó a Savannahkhet pero no visitó ninguna operación forestal.
En julio de 2005, SmartWood llevó a cabo una revisión documental
y determinó que se habían cumplido todas las condiciones previas
y que podía emitirse el certificado.
Como
consecuencia del informe del SUFORD y mi artículo basado en éste,
SmartWood llevará a cabo una auditoría de campo en octubre de
2006. Ya era hora. Ojalá que los evaluadores de SmartWood puedan
determinar si las operaciones de silvicultura de aldea cumplen
las normas del FSC. Sin embargo, es muy poco probable que puedan
determinar cuándo, por ejemplo, cayó el sistema de marcado de
la madera. Esto puede haber ocurrido en cualquier momento entre
mayo de 2003 y mayo de 2006.
Hace
diez días, discutiendo con Scott Poynton escribí que “SmartWood
certificó una operación a sabiendas de que ésta no cumple con
los principios y criterios del FSC ni con la Ley Forestal de Laos”.
Ahora me doy cuenta de que SmartWood certificó una operación sin
saber si ésta cumplía o no con los principios y criterios del
FSC y la legislación de Laos. No estoy seguro de cuál es peor,
pero ninguna de las opciones inspira mucha confianza en SmartWood
o el sistema del FSC.
*
El debate puede seguirse aquí:
www.pulpinc.wordpress.com/tag/fsc
Por
Chris Lang, correo-e :
http://chrislang.org,
www.chrislang.blogspot.com
inicio
-
Liberia: nueva Ley
Forestal genera esperanza y dudas
De
manera similar a lo que ha sucedido en varios países del Sur acosados
por siglos de colonialismo, la riqueza de Liberia también ha sido
su maldición. Los bosques tropicales ocupan el 47 por ciento
de las tierras de Liberia. Entre 1989 y 2003, los ingresos originados
por los bosques fueron utilizados para financiar un brutal conflicto
alimentado por el saqueo de los bosques. La madera constituía
un recurso clave para las facciones armadas de Liberia.
Salía madera y entraba dinero y armas. Se habían otorgado tantas
concesiones que totalizaban más que el área de tierras de Liberia.
En julio de 2003,
el Consejo de Seguridad de la ONU impuso sanciones a las importaciones
de madera de Liberia. El bloqueo de las exportaciones de madera
terminó con la actividad maderera y con el ex presidente Charles
Taylor, quien dejó el país y ahora espera ser juzgado en La Haya,
acusado de crímenes de guerra. Guus van Kouwenhoven, un
empresario holandés y miembro del círculo íntimo de Taylor que
administraba la notoriamente voraz Oriental Timber Company (OTC),
ya se encuentra en la cárcel por violar el embargo sobre las armas
de la ONU.
Luego de esos
años de una guerra civil
destructiva, tráfico ilegal de leña y fraude masivo para
alimentar el conflicto, Liberia aprobó una ley forestal el 9 de
octubre de 2006, de conformidad con políticas delineadas por
las Naciones Unidas. La nueva legislación permitirá la implementación
de la primera política forestal de Liberia, que la FAO ayudó a
desarrollar con numerosos socios internacionales (los Estados
Unidos de América, la Unión Europea, el Banco Mundial, la IUCN
y ONGs de Conservación, incluyendo a Conservation International,
Flora and Fauna International, una serie de ONG liberianas y la
industria), a través de la Liberia Forest Initiative (Iniciativa
Forestal de Liberia).
De acuerdo con
Silas Siakor, el Ganador del Premio Ambiental Goldman 2006 para
África, la nueva ley, que ha llevado al levantamiento de sanciones
de la ONU, es prometedora –si puede ser aplicada.
La ley dispone
del 30 por ciento de los bosques como reservas y garantiza que
las comunidades locales tendrán que aprobar todas las concesiones
madereras y recibirán el 30 por ciento de los ingresos. Pero hay
una astuta peculiaridad –esos ingresos provendrán de los impuestos
sobre la propiedad, no de los derechos sobre la extracción, por
lo tanto se incentiva a las comunidades locales a asegurarse que
no haya un exceso de tala para garantizar que la tierra no se
devalúe y que los pagos continúen indefinidamente- ¡un modelo
considerablemente mejor que la forma en que los Estados Unidos
de América trata a sus propios bosques nacionales!
También habrá
bosques disponibles para concesiones comerciales. La ley estipula
que las personas con antecedentes de participación en guerras,
corrupción y mala práctica no puedan hacer uso de esta opción.
Sin embargo, muchos de los empresarios que alegremente violaron
los bosques de Liberia a cambio de favores todavía están allí,
cuidando sus otros intereses y pendientes
de las oportunidades en el negocio maderero.
Y esto sucede
no solamente con los naturales del país. En un Foro Internacional
de Inversión en Bosques Tropicales realizado en Cancún, México,
el 26 de abril de 2006, el Subsecretario Interino
de Medio Ambiente en Funciones de los Estados Unidos de América,
Daniel A. Reifsnyder, anunció con entusiasmo: “Estamos prestando
nuestro apoyo y acción a favor de Liberia”. Comentó que
“Esta Conferencia de Inversión Forestal se centrará en muchos
aspectos de la atracción de inversiones al bosque tropical natural.”
Hay un interés comercial atrás de frases
glamorosas como “manejo forestal progresivo” y “políticas de conservación
destinadas a hacer la utilización de los recursos del bosque realmente
más sustentable”. El funcionario estadounidense dijo que “los
inversores pueden obtener ganancias y al mismo tiempo mantener
los recursos del bosque para futuras generaciones.” ¿Hay algún
ejemplo de que el Gran Capital haga eso?
Artículo basado en información obtenida
de: “Liberia enacts new forest policy with UN help to ensure
benefits for all”, UN News Service,
http://www.un.org/apps/news/story.asp?NewsID=20146&Cr=liberia&Cr1=;
New dawn for Liberia's 'blood forests', Richard Black, Corresponsal
de Medio Ambiente, BBC News, e-mail:
Richard.Black-INTERNET@bbc.co.uk, http://news.bbc.co.uk/2/low/science/nature/6035617.stm;
“Issues and Opportunities for Investment in Natural Tropical Forests”,
Daniel A Reifsnyder, Comentarios del Foro Internacional de Inversión
en Bosques Tropicales, México, 26 de abril de 2006,
http://www.state.gov/g/oes/rls/rm/2006/65800.htm
inicio
COMUNIDADES Y MONOCULTIVOS
DE ÁRBOLES
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Australia: ONGs critican el plan de certificación
de AFS
En nuestra
edición anterior (boletín del WRM Nº 110) publicamos una sección
sobre “lo peor en certificación de plantaciones” que incluyó el
caso del Consejo del Sistema Pan Europeo de Certificación Forestal
(PEFC, por su sigla en inglés), un programa de promoción de planes
de certificación nacionales.
El sistema
australiano de certificación forestal AFS
(Australian Forestry Standard), creado por la industria maderera
y el gobierno de ese país y sus agencias, es el miembro australiano
del Consejo del PEFC. Es también un elemento importante del sistema
de certificación AFCS (Australian Forest Certification Scheme),
iniciado en 2000 para brindar un “programa australiano de certificación
forestal”.
Al igual que
otros planes de certificación, AFS contribuye a la expansión de
grandes monocultivos de árboles al permitir la conversión de bosques
a plantaciones. Otro atributo negativo es que ha recibido duras
críticas de ONGs ambientalistas locales. Ya en 2002 las organizaciones
no gubernamentales ecologistas habían expresado en una carta su
completo rechazo al sistema AFS.
Las
ONG explicaban que como resultado de que sus inquietudes seguían
sin ser tenidas en cuenta, a principios de ese año se habían retirado
del proceso de formulación de la norma AFS pues “no había ningún
compromiso con los intereses ambientales en los términos de referencia
de la Norma ni en el Comité Directivo. El gobierno federal australiano
y la industria maderera elaboraron los términos de referencia
sin consultar a las ONG ambientalistas ni a otras partes interesadas”.
También refirieron que “los reiterados intentos de las ONG ambientalistas
por resolver esas desigualdades fueron rechazados por quienes
conducían el proceso de formulación de la Norma”.
Standards
Australia – que se describe a sí mismo como el máximo organismo
no gubernamental normativo australiano que garantiza la formulación
efectiva de normas, había recibido las objeciones de las ONG ambientalistas
pero no hizo intento alguno de responder a sus inquietudes ambientales,
especialmente la tala de bosques primarios, la conversión de bosques
y de vegetación nativa a plantaciones, la tala rasa y el uso inapropiado
de productos químicos.
Todas
las ONG ambientalistas se retiraron del proceso en 2002 debido
a la falta de participación significativa y por el contenido de
la norma preliminar. Puesto que desde entonces se desarrolló y
concluyó la AFS sin participación, apoyo ni aprobación del sector
de las ONG ambientalistas, éstas temen que el gobierno australiano
y la industria maderera intenten hacerse propaganda con otros
programas de certificación o hacer pasar engañosamente esta norma
como independiente y apoyada por las partes interesadas ambientalistas.
En
una carta abierta publicada en octubre de 2005, las ONG ecologistas
nacionales de Australia denunciaron que “a pesar de que no hay
una Norma formal acreditada y de que no hubo participación de
las ONG, de los materiales de una organización acreditada parece
desprenderse que su acreditación se dio en virtud de una ‘Norma’
AFS, mientras que los materiales que están en el sitio web de
AFS Ltd parecen implicar la participación continuada de ONGs ambientalistas”.
Declararon que “las ONG ambientalistas no respaldan, ni lo han
hecho en el pasado, ninguno de los procesos de establecimiento
de normas dado que las normas preliminares provisionales presentes
y pasadas autorizan la certificación de la madera proveniente
de la tala de bosques nativos (incluidos los que son hábitat de
especies amenazadas y los bosques primarios) para convertirlos
en plantaciones de una única especie, así como el envenenamiento
de la vida silvestre nativa, y siguen excluyendo a las ONG de
toda participación significativa en los procesos de establecimiento
de normas”.
El
mal desempeño de AFS, que no es independiente ni tercero, se suma
a su responsabilidad en tanto promotor de los “desiertos verdes”
y su pesada carga para el medio ambiente y las comunidades.
Artículo
basado en información obtenida
de: “Open letter to European Union Environment
and Trade Ministers, timber retailers, consumers and other interested
parties”, junio de 2003; “Open letter from Australian national
ENGO’s campaigning for forest protection and sustainable forest
management”, octubre de 2005, enviados por Jutta Kill, FERN, correo-e:
inicio
-
Estados Unidos: oposición a la Conferencia
sobre plantaciones de rápido crecimiento
La
conferencia de la Unión Internacional de Organizaciones de Investigación
Forestal (IUFRO) sobre manejo sustentable de plantaciones de crecimiento
rápido (“Forest Plantations Meeting: Sustainable Forest Management
with Fast Growing Plantations”, realizada del 10 al 13 de octubre
de 2006) se encontró con la dura oposición de varios grupos de
medio ambiente y justicia ecológica.
Los
grupos que participaron en esta campaña de oposición actuaron
en solidaridad con quienes en el Sur sufren a causa de los monocultivos
de eucalipto a gran escala, desde Asia (India, Indonesia, Tailandia,
Malasia, Camboya, Laos, Birmania, Vietnam) hasta África (Sudáfrica,
Zimbabwe, Nigeria, Uganda, Ghana), pasando por América Latina
(Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Ecuador, Perú) y Oceanía (Aotearoa/Nueva
Zelanda, Australia).
El
sur de Estados Unidos, donde se llevó a cabo la reunión de la
IUFRO, alberga algunas de las mayores plantaciones madereras del
mundo (un quinto de la superficie total cubierta con árboles corresponde
a plantaciones), principalmente pinos loblolly [Pinus taeda L.].
La zona ha vivido la tremenda conversión de bosques nativos a
plantaciones industriales de madera y los pobres del medio rural
han sufrido graves impactos. También en Carolina del Sur está
la sede de ArborGen, emprendimiento conjunto de International
Paper, MeadWestvaco y la neozelandesa Rubicon. ArborGen
fue uno de los patrocinadores de la conferencia y está al frente
de la investigación y desarrollo de árboles de ingeniería genética,
o transgénicos. Carolina del Sur alberga la mayor parte de los
ensayos de árboles transgénicos en Estados Unidos.
Algunos
de los mejores momentos de esta campaña de oposición:
•
Un mes antes de la conferencia, las organizaciones Dogwood Alliance,
Global Justice Ecology Project, ForestEthics y STOP GE Trees Campaign
hicieron una gira por el sudeste estadounidense para generar conciencia
sobre los efectos de los grandes monocultivos madereros en esa
región y en el Sur, en especial la amenaza de que se introduzcan
árboles transgénicos en dichas plantaciones.
•
Inmediatamente antes de la conferencia de la IUFRO realizamos
nuestro foro público "A Tree Farm Is Not A Forest" (una
plantación no es un bosque). Al principio habíamos reservado el
ala de ciencias del Colegio de Charleston, pero la decana se opuso
al enterarse de que la industria no participaría. Nos prohibió
el uso del edificio. Sin amilanarnos, celebramos la apertura del
foro en el auditorio del centro comercial del Colegio. La controversia
provocada por la decana contribuyó a aumentar la concurrencia
a nuestra actividad.
•
El día que comenzó la conferencia de la industria, las organizaciones
Earth First! y Rising Tide se nos unieron para enviar a la conferencia
industrial un mensaje contra las plantaciones (y contra los árboles
de ingeniería genética). Durante un viaje en ferry para visitar
Fort Sumter, el primer evento oficial de la conferencia de la
industria, los manifestantes se mantuvieron a los lados del ferry
en botes, mostrando varias pancartas, algunas de ellas en español
y portugués en solidaridad con nuestros amigos de Chile y Brasil.
La acción causó mucho revuelo en el ferry, tanto entre los participantes
de la conferencia como entre los otros 200 turistas. Aparentemente
el capitán del ferry aprobó la acción, pues mostró a los manifestantes
los pulgares en alto.
•
Luego presentamos nuestro informe "The Ecological and Social
Impacts of Fast Growing Timber Plantations and Genetically Engineered
Trees" (Los impactos ecológicos y sociales de las plantaciones
madereras de rápido crecimiento y los árboles transgénicos) en
la conferencia de la industria. Danna Smith, de Dogwood Alliance,
habló de los impactos de las plantaciones a gran escala de pinos
loblolly sobre los ecosistemas y comunidades rurales del sur de
EEUU, en tanto la exposición de Neil Carman, de Sierra Club, versó
sobre la destrucción ecológica masiva que ocurriría si los bosques
nativos se contaminaran con polen y semillas de árboles transgénicos.
La co-directora de Global Justice Ecology Project, Anne Petermann,
habló sobre la resistencia activa a las plantaciones de árboles
a gran escala por parte de comunidades indígenas, como el pueblo
Mapuche en Chile y los Tupinikim y Guaraní en Brasil, y de movimientos
sociales como el Movimiento de los Sin Tierra (MST) en Brasil.
Petermann describió también los posibles impactos sociales que
podrían tener las plantaciones de pinos o eucaliptos transgénicos
sobre las comunidades rurales e indígenas de esos países.
En
esa presentación se mostraron fotos tomadas en noviembre del año
pasado de las aldeas construidas por los pueblos indígenas Tupinikim
y Guaraní en tierras recuperadas de las vastas plantaciones de
eucalipto propiedad de Aracruz Celulose, el mayor exportador mundial
de pulpa de eucalipto blanqueada. También había fotos de la aniquilación
de estas aldeas a manos de fuerzas gubernamentales que usaron
los equipos de Aracruz. Se vieron imágenes de la resistencia Mapuche
a las plantaciones en Chile y la represión que tuvieron que afrontar
por parte del gobierno, que llegó a desempolvar viejas leyes de
la época de Pinochet para utilizarlas contra los activistas Mapuche.
Las
presentaciones generaron mucha controversia en la conferencia
de la industria. Un representante de Aracruz Celulose se ofendió
con la descripción que de su empresa se hizo, en especial en la
presentación de Petermann, que incluyó la acción del Día Internacional
de la Mujer de este año en un vivero de Aracruz Celulose, en Brasil,
donde 2.000 mujeres enmascaradas de la Vía Campesina destruyeron
aproximadamente ocho millones de plantines de eucalipto. El representante
respondió invitando a conocer las instalaciones y plantaciones
de la empresa en Brasil para que la gente viera por sí misma.
Reenviamos su invitación a nuestros amigos de Brasil, que quizás
quieran aceptarla.
•
De las actividades de Charleston surgió un grupo local cuya primera
acción oficial fue una función de teatro de guerrilla contra ArborGen
durante el desayuno en el hotel DoubleTree de los participantes
de la conferencia de la industria. Este grupo local será extremadamente
importante, sobre todo porque ArborGen queda a unas 20 millas
de Charleston.
•
Todos estos esfuerzos ayudaron a concebir una posible red “de
Sur a Sur” de oposición a los grandes monocultivos madereros y
a los árboles transgénicos (básicamente una red entre el sur de
Estados Unidos y el Sur global), que están vinculados debido a
las amenazas de las plantaciones madereras y los árboles transgénicos
que ambos enfrentan. Creemos que es importante para la resistencia
en el Sur global saber que en el sur de Estados Unidos también
hay personas que luchan contra las plantaciones y se solidarizan
con las comunidades del Sur global. Esta iniciativa “de Sur a
Sur” puede ayudar a tender algunos puentes en lo internacional.
Además, en el Sur global se están generando movimientos importantísimos
que son inspiradores para la gente del Norte industrializado.
Por
Orin Langelle y Anne Petermann, Global Justice Ecology Project,
correo-e: langelle@globaljusticeecology.org,
globalecology@gmavt.net
inicio
-
India: a distintas especies de plantaciones,
los mismos problemas
Hace
poco tuve oportunidad de viajar a la provincia india de Bengala
Occidental y visitar las “Aldeas Forestales” de los distritos
de Darjeeling, Kurseong y Kalimpong.
La
impresión del recién llegado es que la zona montañosa de los Himalayas
exteriores está cubierta de densos bosques, compuestos en su mayoría
de árboles muy grandes. Sin embargo, los habitantes locales saben
que no son bosques sino plantaciones recientes y antiguas, sobre
todo de dos especies: cedro japonés (Cryptomeria japonica) y teca
(Tectona grandis).
Estas
plantaciones nacieron durante el gobierno colonial británico en
India en virtud del llamado “sistema Taungya”, instrumentado por
primera vez por los británicos en Birmania y extendido luego a
otras colonias. El nombre aparentemente “técnico” de este sistema
sirvió para esconder sus enormes impactos sociales y ambientales.
A través de mecanismos “voluntarios” o forzados las personas fueron
desplazadas de las zonas que iban a plantarse y se las asentó
en las llamadas Aldeas Forestales. Su primera tarea consistiría
en talar el bosque nativo y quemar la vegetación sin valor comercial.
Su segunda tarea sería plantar las especies seleccionadas, al
principio teca y más tarde Cryptomeria. Luego de eso, los técnicos
forestales “permitirían” a los aldeanos sembrar sus propios cultivos
entre las filas de árboles plantados, lo que en realidad resultó
ser el desbroce gratuito de la plantación. Una vez que se cerraran
las copas y los cultivos ya no pudieran crecer por falta de sol,
la Aldea Forestal simplemente se trasladaría a una nueva zona
para volver a empezar exactamente el mismo proceso.
La
independencia india no conllevó cambios en la acción y el pensamiento
del Departamento Forestal, que en líneas generales continuó la
política colonial de dominación de la naturaleza y la gente. De
esto brindaron pruebas más que suficientes los residentes locales
entrevistados durante el viaje a la región.
Un
hombre de la aldea forestal de Dhotera, que había pasado casi
toda su vida en la zona, dijo que “la Corporación cortó el bosque
y plantó. Primero eran plantaciones mixtas de especies de madera
dura, pero luego descubrieron que el Cryptomeria crecía más rápido
y entonces se plantó únicamente esa especie”. Añadió que “antes
los aldeanos se beneficiaban más, tanto con los bosques como con
las plantaciones. Podían recolectar y vender fruta y otras cosas.
Los frutos del bosque son muy nutritivos. Sin embargo, el Departamento
Forestal destruyó el bosque en 1974 y entonces la gente imitó
al gobierno y destruyó también el bosque con el argumento de que
‘si ustedes pueden cortar, nosotros también’. Ahora todo está
peor todavía, porque esto fue designado ‘zona de vida silvestre’,
de modo que no tenemos derechos y están intentando expulsarnos
por intrusos”.
Otra
persona afirmó que en su zona antes había muchas especies de árboles
y animales como ciervos, osos y tigres. Explicó que “luego plantaron
teca y ahora no se ve ni siquiera ganado. Las raíces de estos
árboles no contribuyen a fijar el suelo ni logran resistir el
viento, así que no brindan la protección que nos daban los bosques”.
Un
joven mencionó que muchas plantaciones son un fraude porque el
Departamento Forestal “recibe el dinero, planta árboles solamente
a lo largo de los bordes visibles y el dinero así ahorrado va
a parar a los bolsillos de los forestales”.
Una
señora mayor dijo que había llegado al lugar hacía 50 años y había
visto desaparecer el bosque. Explicó que “en aquel momento el
bosque era muy diverso y brindaba muchos productos: hongos, frutas,
verduras, distintas cosas para comer. Ahora solamente existen
los tocones de aquellos árboles”.
Los
habitantes de la aldea forestal de Bagora dieron testimonios similares.
Un hombre explicó que “el bosque estaba lleno de plantas medicinales,
pero ahora tenemos que usar los remedios del gobierno porque ya
no encontramos esas plantas. Ahora los animales salvajes se comen
nuestros cultivos debido a la escasez de alimentos en las plantaciones.
El agua se volvió sucia y no se puede beber de las fuentes. Las
mismas fuentes que antes eran puras ahora provocan enfermedades”.
Recordó que cuando se les pagó para que cortaran el bosque lo
hicieron descalzos. “Ahora tenemos botas, pero en el bosque no
hay nada. Los Cryptomeria no nos dan más que problemas. Ahora
incluso tenemos que demostrar que hemos vivido en la zona para
evitar el desalojo”, añadió.
Otro
aldeano describió lo que llamó “la plantación de teca más antigua
de la India” (se plantó en 1864). Dijo que antes el suelo era
mucho más fértil y que abundaba el humus forestal pero que “después
de que limpiaron el bosque, el humus desapareció”. Recalcó que
“no hay necesidad de seguir teniendo estas plantaciones. No son
buenas para la gente ni para los animales. La teca nos volvió
pobres. No podemos llevar el ganado a la plantación; la plantación
afecta la vida silvestre y así empobrece a la gente. No hay sotobosque
y por lo tanto tampoco alimentos ni plantas medicinales”.
Un
joven dijo que “una aldea fue barrida por un deslizamiento de
tierra”. Según los pobladores, la teca es un árbol que no solamente
no contribuye a fijar el suelo: también favorece la erosión debido
al tamaño de las gotas de agua que se forman en la superficie
de sus grandes hojas. Estas gotas más grandes que las normales
caen desde las altas copas de los árboles al suelo, que no tiene
sotobosque que lo proteja. Esto provoca erosión y deslizamientos
de tierra de los cerros.
Otra
persona explicó que la gente de la aldea había sido llevada al
lugar por los británicos en la década de 1940. Cuando los británicos
se fueron, el gobierno de la India independiente tomó el mando
pero “no ha hecho nada para ayudarnos. La tierra fue fragmentada
y ahora no tenemos tierra suficiente y no podemos obtenerla del
gobierno. Ahora hay un camino y una escuela, pero nos han quitado
nuestra principal fuente de sustento. El Departamento Forestal
hizo la cartografía de la zona pero está incluyendo solamente
una pequeña parte de las aldeas forestales. El resto se define
como ocupación”.
Una
persona mayor añadió que “en 1942-43 la zona estaba cubierta de
bosques densos”. El Departamento Forestal los llevó allí y les
dio tierra, madera para la construcción y un terreno aparte para
sus hogares y para el pastoreo. “Hicimos todo tipo de trabajo:
tala rasa, producción de carbón, plantación de árboles”. El poder
del Departamento Forestal era tanto que “si venían, teníamos que
darles leche, pollos y huevos gratis”. Ese poder de los funcionarios
forestales sigue estando presente, aunque de otra manera: “No
se nos permite sacar nada de las plantaciones de Cryptomeria,
porque todo lo que hagamos aquí se considera ilegal”.
Los
pobladores sienten mucho el asunto del empleo. Uno de ellos destacó
que “no hay empleo porque el bosque se conserva estrictamente
y las plantaciones no nos dan nada. No hay nada que comer, no
hay tierra para pastoreo ni leña, ni siquiera palitos secos”.
Según los aldeanos, ha aumentado el acoso del Departamento Forestal
en lo que definen como una “total violación de los derechos humanos”.
Los
habitantes de la aldea forestal de Mayung brindaron testimonios
parecidos y mencionaron también la ocurrencia de “muchos deslizamientos
de tierra en las plantaciones”. Con relación al trabajo dijeron
que las plantaciones prácticamente no generan empleos. Como mucho
pueden trabajar unos 15 días... por año. El resultado es que la
gente está emigrando.
Sin
embargo, nos mostraron también un cambio en una parte de su zona:
una plantación mixta establecida en 1998. Esta plantación fue
el resultado de una reunión entre los aldeanos y la oficina local
del Departamento Forestal, que se comprometió a no establecer
más monocultivos.
A
pesar de que esto se considera un paso positivo, la elección de
las especies de la plantación mixta estuvo a cargo del Departamento
Forestal sin que mediara consulta con los aldeanos, que habrían
elegido especies más beneficiosas. En esta plantación hay un poco
de sotobosque para pienso, frutos y plantas medicinales, hongos.
Ahora también hay más vida silvestre como ciervos, jabalíes, faisanes.
Están contentos con esto, que es favorable en comparación con
los monocultivos de teca y Cryptomeria (“que son terribles”) pero
que “podría haber sido mucho mejor si nos hubieran consultado”.
Ahora están intercalando cultivos como cardamomo y “pasto escoba”
(Thysanclaena maxima).
En
suma, los testimonios brindados por las personas de las zonas
visitadas vuelven a demostrar que los monocultivos de árboles,
sin importar la especie elegida, son socialmente dañinos y ambientalmente
destructivos y nunca deberían sustituir a los bosques. Ahora es
necesario comenzar el proceso de traer de vuelta el bosque mediante
el manejo de las plantaciones existentes y la plantación de una
mezcla de especies locales. Pero también es necesario aprender
de la experiencia de la aldea forestal Mayung y hacer participar
a las poblaciones locales en la selección de las especies que
se plantarán y así garantizar que los bosques futuros sean beneficiosos
tanto social como ambientalmente.
Por
Ricardo Carrere, correo-e: rcarrere@wrm.org.uy.
Información recopilada durante un viaje de campo organizado por
National Forum of Forest People and Forest Workers
(Comité Regional de Bengala del Norte) y NESPON.
inicio
-
Indonesia: de mal en peor -UFS quiere
abrir una nueva fábrica de astillas de madera
Un
plan de United Fiber Systems para este mismo año es abrir una
nueva fábrica de astillas de madera en Alle-Alle, en la isla de
Pulau Laut. La fábrica es el primer paso de los proyectos
celulósicos de UFS para Kalimantan. Las astillas se exportarán
para abastecer las fábricas de celulosa y papel de China.
Hace
más de un año que UFS está negociando la adquisición de la planta
de celulosa de Kiani Kertas (525.000 toneladas anuales) en Kalimantan
del Este. En julio de 2005 UFS firmó un acuerdo por el que
pasa a administrar las operaciones de la muy endeudada fábrica.
“Todavía estamos discutiendo con los propietarios nuestra oferta
pública de adquisición para asumir el control de Kiani Kertas”,
dijo al WRM el director de UFS, Wong Vun Khi. Además, UFS planea
construir una fábrica de celulosa de 600.000 toneladas anuales
en Satui, Kalimantan del Sur. “En principio el trabajo preliminar
para el proyecto de fábrica de pulpa de Satui está pronto, pero
todavía no se ha decidido la fecha de comienzo de la construcción
de la fábrica”, afirmó Wong.
El
nuevo informe “No Chip Mill Without Wood” (No hay fábrica de astillas
sin madera), elaborado por Betty Tio Minar y publicado por Down
to Earth, documenta los problemas relacionados con la fábrica
de astillas de UFS y los planes de producción de celulosa que
se proponen para Kalimantan. Betty Tio Minar y Deddy Ratih, de
Walhi - Kalimantan del Sur, visitaron Europa recientemente para
discutir los proyectos propuestos con las ONG, el público en general
y los potenciales financiadores de UFS en Alemania, Austria y
Países Bajos.
Durante
una reunión organizada por Watch Indonesia! en Berlín, Minar explicó
que las ONG locales no han podido acceder a la evaluación de impacto
ambiental de la fábrica de astillas de UFS. La empresa necesita
la autorización del Ministerio Forestal para construir la fábrica
y la del Ministerio de Transporte para construir un puerto unido
a la fábrica. UFS no tiene ninguna de estas autorizaciones. “El
gobernador de Kalimantan del Sur todavía no ha dado su vistobueno
al proyecto”, dijo Minar.
Añadió
que los pescadores locales ya habían sufrido los impactos de la
fábrica de astillas, pues para la construcción del puerto se utilizaron
los arrecifes de coral que rodeaban la isla.
Deddy
Ratih explicó que UFS pagó precios por debajo de los precios de
mercado por la tierra donde piensa construir la fábrica. De los
320 empleos que ésta generará, solamente 30 serán para habitantes
de la isla de Pulau Laut y nada más que seis para los aldeanos
de Alle-Alle. “La gente que vendió su tierra para que se construyera
la fábrica esperaba empleos”, dijo Ratih y añadió que “Ahora no
tienen ni tierra ni trabajo”.
UFS
declara que sólo utilizará madera de plantaciones en sus operaciones.
Les pedí que me facilitaran copias de los estudios independientes
sobre el origen de la madera. “Todos los estudios forestales preparados
por los consultores independientes contratados por UFS son documentos
confidenciales”, respondió Wong Vun Khi, director de la empresa.
Down to Earth comenta que “UFS no ha podido brindar información
sobre la posible fuente de madera y esto indica que es probable
que para cubrir sus necesidades, se destruyan - legal o ilegalmente
- los bosques naturales de Kalimantan Sur y más allá”.
Down
to Earth calculó la superficie de las plantaciones necesarias
para alimentar cada una de las actividades para la producción
de celulosa propuestas por UFS. La fábrica de astillas exigirá
una superficie de 85.895 hectáreas. La fábrica existente de Kiani
Kertas necesita 170.000 hectáreas de plantaciones para funcionar
a plena capacidad. La fábrica de celulosa de Satui que propone
UFS necesitaría casi 200.000 hectáreas de plantaciones.
La
empresa estatal de plantaciones Inhutani II tiene una plantación
de acacia de 50.000 hectáreas en Pulau Laut, que potencialmente
podría abastecer en parte a la fábrica. Pero en mayo de 2006,
Inhutani II se unió a la Red Internacional de Bosques y Comercio,
el plan del WWF para promover la madera “ecológica” entre los
compradores internacionales. La Corporación Financiera Internacional
del Banco Mundial viene trabajando con Inhutani II desde hace
casi tres años, brindando asesoría y asistencia técnica.
Darius
Sarshar, del WWF, explicó que cerca del 20% de la producción actual
de Inhutani II alcanza la calidad de trozas para aserrío. Es probable
que esto aumente. “Los precios de los troncos para celulosa jamás
alcanzarán los de las trozas; si así fuera, las fábricas de celulosa
se irían a pique enseguida”, dijo. “Por lo tanto, Inhutani II
tiene interés comercial en aumentar al máximo la producción de
trozas para aserrío y creemos que seguirá haciéndolo”.
A
través de la subsidiaria PT Hutan Rindang Buana (PT HRB), UFS
tiene una concesión para plantaciones que abarca unas 250.000
hectáreas. El director de UFS Wong Vun Khi dijo al WRM que PT
HRB había plantado 75.000 hectáreas pero la empresa
consultora forestal Jaakko Pöyry
calcula que se plantaron solamente unas 60.000, en tanto Down
to Earth cita a una ONG local que afirmó que apenas 15.000 hectáreas
están en condiciones de suministrar materia prima.
“Se
parece un poco al truco de las tres tazas y la moneda”, dijo Liz
Chidley de Down to Earth. “UFS intenta crear la ilusión de que
tiene plantaciones suficientes para los tres emprendimientos,
pero si observamos de cerca veremos que no las tiene”.
Down
to Earth hace una serie de recomendaciones, entre ellas la inmediata
revisión independiente de la sustentabilidad del suministro de
madera de todos los emprendimientos propuestos por UFS. “UFS debe,
como cuestión prioritaria, trabajar para mitigar los impactos
sociales y ambientales de su fábrica de astillas de Alle-Alle;
el proyecto celulósico de Satui no debe autorizarse”, declara
el informe.
Pero
el problema no es solamente la falta de plantaciones. Las plantaciones
a gran escala son en sí mismas social y ambientalmente destructivas.
Como explica el informe, las inversiones en celulosa son a expensas
del sustento de la población local. Down to Earth recomienda que
en lugar de “dar prioridad a los intereses de los inversores”,
el gobierno de Indonesia debería “apoyar las iniciativas de manejo
forestal basadas en las comunidades y que sean sustentables desde
las perspectivas tanto ambiental como del sustento”.
El
informe “No chip mill without wood” de Down to Earth está disponible
en internet en inglés o bahasa indonesia en
http://dte.gn.apc.org/camp.htm. La versión impresa puede obtenerse
a través de dtecampaign@gn.apc.org
(inglés) o dteindocamp@gn.apc.org
(bahasa indonesia).
Por
Chris Lang, correo-e: http://chrislang.org,
www.chrislang.blogspot.com
inicio
-
SFI: un plan de certificación de la industria
forestal para la industria forestal
La
SFI, “iniciativa forestal sustentable” (Sustainable Forestry Initiative)
iniciada en 1995 por American Forest & Paper Association (AF&PA),
la asociación para el comercio de madera más poderosa del mundo,
abarca una superficie de más de 40 millones de hectáreas en Estados
Unidos y Canadá. Se trata, en esencia, de un sistema de certificación
de la industria forestal para la industria forestal. Las empresas
que integran AF&PA, con inclusión de las mayores madereras
de EEUU y Canadá y los principales distribuidores mayoristas de
productos de la madera de todo el mundo, dan cuenta del 82% de
los fondos de la SFI.
Con
su modelo forestal que consiste en “cortar un árbol, plantar un
árbol”, la SFI garantiza que la industria maderera sustente el
flujo de fibra pero no hace nada para sustentar los ecosistemas
forestales e incluso permite la conversión de bosques a plantaciones
de árboles.
La
realidad es bastante distinta del Objetivo 4.1.4 de su norma,
cuyo mandato es “gestionar la calidad y la distribución de los
hábitats de la vida silvestre y contribuir a la conservación de
la diversidad biológica mediante el desarrollo y la instrumentación
de medidas a escala de las plantaciones y del paisaje que promuevan
la diversidad de los hábitat y la conservación de las plantas
y los animales del bosque”.
Los
bosques templados del sur de EEUU son unos de los bosques con
mayor riqueza biológica de Norteamérica. Estos bosques están siendo
atacados por empresas que suscriben a la norma SFI. A lo largo
de los últimos diez años, empresas integrantes de la SFI como
International Paper (IP) han expandido la producción de papel
en el sur de EEUU, provocando la aceleración de la tala rasa y
la conversión de bosques nativos diversos en plantaciones de árboles
de una única especie.
En
Green Swamp (literalmente, “pantano verde”), parte de la ecorregión
conocida como “Middle Atlantic Coastal Forest Ecoregion” (Ecorregión
de Bosque Costero del Atlántico Medio), IP ha convertido una zona
de humedales diversos, cubiertos de bosques naturales, en un monocultivo
de pino. El manejo intensivo de estas plantaciones industriales
de árboles (cavado de zanjas, drenaje, tala rasa y fumigación
con herbicidas) ha degradado en forma significativa el hábitat
de muchas especies vegetales y animales nativas de esta zona,
como por ejemplo venus atrapamoscas, planta cántaro, carpintero
de cresta roja.
Se
calcula que solamente entre 1997 y 2000 se diseminaron más de
200 kilogramos de herbicidas (una gran variedad de marcas y mezclas
diferentes, cerca de 22) sobre las llanuras costeras de Carolina
del Norte, con inclusión de Green Swamp. Cuando la inspección
de DWQ, la división encargada de la calidad del agua de Carolina
del Norte, investigó el uso de productos químicos por parte de
IP en Green Swamp, concluyó que “basándose en este trabajo de
campo, surge que estos herbicidas se están utilizando ampliamente
en toda la zona sin considerar la presencia de acequias o humedales
permanentemente inundados. Basándose en estas observaciones de
campo, la División cree que esto no concuerda con el espíritu
ni con el contenido de los sellos de la EPA y que dichos herbicidas
se están aplicando a aguas superficiales" (13 de julio de
2000).
La
ONG estadounidense Rainforest Action Network encabeza una fuerte
campaña para decirle NO a la SFI, de quien dicen que “en EEUU
ha destruido la mayoría de nuestros bosques primarios, ha llevado
a cientos de especies de peces, animales silvestres y plantas
al borde de la extinción, ha dañado la calidad del agua, ha convertido
bosques nativos biodiversos en plantaciones de una única especie
y ahora está haciendo experimentos temerarios con árboles modificados
genéticamente. A pesar de todo esto, la industria maderera quiere
que el público compre madera con un sello ecológico que ella misma
se otorgó. Es igual que el zorro cuidando el gallinero”.
Artículo
basado en información obtenida de: “Footprints in the forest.
Current practice and future challenges in forest certification”,
FERN, 2004;
http://www.fern.org/media/documents/document_1890_1900.pdf;
“International Paper In The Southern U.S.”,
http://www.dontbuysfi.com/reports/IPSFI.pdf; “Take Action”,
RAN, http://www.dontbuysfi.com/action/
inicio
DESTACAMOS: CAMBIO
CLIMÁTICO
-
Las mujeres lideran acción para revertir
el cambio climático
Un
exhaustivo informe a cargo de Leigh Brownhill y Terisa E. Turner
(“Climate Change and Nigerian Women’s Gift to Humanity”) relata
y documenta la resistencia nigeriana a la explotación petrolera
masiva, que no ha traído beneficio alguno
para la gente del país (véase el boletín Nº 56 del WRM), y destaca
el papel de las mujeres que lideeran esa lucha.