Camerún:
las plantaciones de palma aceitera impulsadas por el nuevo mercado
del biocombustible atentan contra el sustento local
Al igual que
en otros países africanos como Costa de Marfil o Ghana, en Camerún
la producción de palma aceitera se distribuye en tres sectores:
el agroindustrial, el de las aldeas controladas por las agroindustrias
y el tradicional en pequeña escala.
Cuadro
1. Superficie y producción de plantaciones de palma aceitera
en Camerún en 2002.
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Superficie
(hectáreas) |
Producción
bruta de palma aceitera (toneladas) |
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Plantaciones
agroindustriales |
60.000 |
105.000 |
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Plantaciones
“supervisadas” en aldeas |
14.000 |
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Pequeñas
plantaciones tradicionales |
24.000 |
35.000 |
Fuente: Monfort (2005).
Si bien Indonesia
y Malasia ocupan el primer lugar en el mercado mundial de la palma
aceitera, el sector agroindustrial de Camerún cuenta con varias
ventajas.
En primer lugar,
la plantación industrial de palma aceitera se ha beneficiado mucho
con los programas gubernamentales y el capital internacional. El
cultivo intensivo de palma aceitera, una planta de uso tradicional
en la población local, empieza con la colonización alemana y se
incrementa con los franceses y los británicos con la creación de
la Corporación para el Desarrollo de Camerún (CDC) y de Plantaciones
Pamol.
En 1963 el gobierno
inició el primer gran programa de desarrollo de plantaciones de
palma aceitera, destacándose la creación de SOCAPALM en la región
de Kribi. En 2001 el Ministerio de Agricultura lanzó un ‘proyecto
de palma aceitera’ en el marco de las nuevas políticas “voluntaristas”
cuyo fin era “modernizar la agricultura”, con ayuda de Francia y
las instituciones financieras internacionales (FMI, Banco Mundial).
Este programa se percibe como “prioridad nacional” y promueve el
aumento de la producción y la productividad para cubrir las necesidades
nacionales (en déficit) y mejorar la competitividad internacional.
El objetivo es producir por lo menos 250.000 toneladas para 2010
y se basa en la privatización de grandes explotaciones estatales
(CDC, Palmol y SOCAPALM) y el aumento de la superficie de plantaciones
en por lo menos 5.000 hectáreas anuales.
En segundo lugar,
la agroindustria de la palma aceitera se beneficiará con el auge
de los biocombustibles, un nuevo mercado en el que seguramente el
grupo francés Bolloré, presente desde hace mucho tiempo en Camerún,
tendrá un papel clave.
En Camerún el
cultivo y la transformación industrial de la palma aceitera están
a cargo de cinco grandes empresas, tres de las cuales son propiedad
de Bolloré: SOCAPALM, SAFACAM y la Ferme suisse. La estrategia de
inversiones de este grupo se basa en la posibilidad de expandir
las plantaciones y en el aumento de la productividad que puede lograrse
en las etapas de producción y transformación.
La empresa de
la familia Bolloré fue creada en 1822 y su facturación anual hoy
supera los 5.000 millones de euros. El imperio Bolloré creció especialmente
en África, donde controla más de 70 firmas en 35 países, en particular
en los sectores del transporte, la energía y otros igualmente redituables
como la explotación maderera y los cultivos comerciales (como palma
aceitera y hevea). Es bien sabido que para expandir su influencia
el grupo no dudó en trabajar codo a codo con dictadores de dudosa
reputación como Sassou Nguesso. Pero además Bolloré se ha beneficiado
mucho con las grandes campañas de privatización impuestas por los
programas de ajuste estructural.
En Camerún, el
apodo de Bolloré es “el último emperador”. El grupo está presente
en la industria del petróleo (oleoducto Chad–Camerún), el transporte
marítimo para la exportación y el negocio de la madera. El grupo
controla también unas 40.000 hectáreas de plantaciones de palma
aceitera, sobre todo a través de Socfinal, empresa belga que floreció
gracias a la colonización belga en África y que explota 31.000 hectáreas
de palma aceitera en Camerún (SOCAPALM y Ferme Suisse), así como
otras plantaciones de palma en Indonesia y en otros lugares en África,
con una superficie total que supera las 140.000 hectáreas.
SOCAPALM es la
mayor plantación de palma aceitera de Camerún y su expansión está
en marcha a expensas de los bosques vecinos, que la población local
ha usado tradicionalmente. SOCAPALM es causa de importantes conflictos
territoriales con las poblaciones Bagyeli, Bulu y Fang, cuyas tierras
fueron confiscadas sin que mediara compensación. Para estas comunidades
ahora resulta imposible continuar con sus formas tradicionales de
vida y sustento y ni siquiera pueden valerse de la inserción en
la economía de mercado.
En efecto, SOCAPALM
contrata trabajadores de otras regiones de Camerún y los aloja en
campamentos ubicados en la plantación. Los aldeanos de los alrededores,
por el contrario, rara vez obtienen empleo. Estos empleos son a
menudo temporarios, sin contratos ni seguros de salud o accidentes,
y los salarios son extremadamente bajos: un trabajador no calificado
gana poco más de un euro por día (la jornada laboral empieza a las
6 de la mañana y a veces se extiende hasta las 18.00 hs). Pero además,
la llegada de trabajadores no nativos plantea varios problemas,
por ejemplo respecto de la presión creciente sobre la caza local.
Los productos
agroquímicos que usa SOCAPALM y los desechos de sus fábricas contaminan
masivamente los cursos de agua aledaños. Se ha informado de casos
de enfermedad entre la población vecina.
Una cantidad
importante de guardias impide a los aldeanos usar los recursos de
la plantación. Esta situación llevó al duro enfrentamiento entre
guardias y aldeanos ocurrido el 7 de enero de 2003, durante el cual
llegaron a cortarse brazos y piernas con machete. En represalia,
las fuerzas policiales llegaron para apoyar a los guardias de la
plantación y se llevaron presos a varios aldeanos, que permanecieron
sin juicio durante 14 días.
Puesto que las
plantaciones de palma aceitera cuentan con los grandes beneficios
del apoyo nacional e internacional, este tipo de agroindustria seguirá
expandiéndose al tiempo que empeorarán los impactos sociales y ecológicos
mencionados. Además, el nuevo mercado de biocombustibles ciertamente
representará un poderoso incentivo para el cultivo de la palma aceitera.
Se supone que el grupo Bolloré no permanecerá inactivo en la gran
carrera en pos de “la sustitución del petróleo”. El grupo ya cuenta
con varias ventajas. Bolloré ya está presente en los sectores de
la energía y las plantaciones y puede beneficiarse de los sólidos
cimientos que tiene en África basados en la connivencia de intereses
políticos y económicos. Además, deseoso de “maquillar de verde”
su imagen, el grupo ya ha invertido en proyectos de energía “alternativa”,
por ejemplo su prototipo de automóvil eléctrico “BlueCar”.
Por
Julien-François Gerber, correo-e: M.A.
Monfort, 2005, "Filières oléagineuses africaines", Notes
et études économiques, n°23, p. 55-85; Agir ICI & Survie, 2000,
"Le silence de la forêt: réseaux, mafias et filière bois au
Cameroun", Dossiers Noirs n°14, y "Bolloré: monopoles,
services compris. Tentacules africaines", Dossiers Noirs n°15,
París, L’Harmattan.