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La industria de la celulosa y el auge de
los biocombustibles
En julio de 2006,
Pulp and Paper International, la revista de la industria de la celulosa,
presentó un informe sobre una conferencia llamada World Bioenergy
2006. Esta conferencia se llevó a cabo en Suecia, país donde los
biocombustibles suministran el 25% de la energía y la mayor parte
de la calefacción. “Las fábricas de celulosa con usinas combinadas
de energía y calefacción que envían el exceso de energía a los sistemas
de calefacción de los distritos son parte establecida de la infraestructura
del país y una útil fuente de ingresos adicionales para sus plantas
de celulosa”, señaló Pulp and Paper International.
Varias empresas
de la celulosa están trabajando para convertir fábricas de
celulosa (en el Norte) en bio-refinerías. En Quebec, por ejemplo,
Tembec vende 17 millones de litros anuales de etanol producido en
su fábrica de celulosa disolvente de Temiscaming. Por su parte,
Domsjö Fabriker gastó hace poco unos US$ 35 millones para convertir
su planta de celulosa disolvente de Örnskoldvik, Suecia, en una
bio-refinería. Hace dos años, Etek abrió una planta piloto
de 10.000 toneladas anuales en Örnskoldvik para la producción de
etanol a partir de residuos de la madera. Para el año próximo la
empresa tiene planes de empezar a trabajar en tres nuevas plantas
que en conjunto producirán cuatro millones de litros de etanol por
año.
Una planta piloto
en el centro de gasificación Växjö Värnamo de Suecia comenzará en
2008 a producir gas de síntesis (mezcla de monóxido de carbono e
hidrógeno conocida también como “syngas”) a partir de astillas de
madera fermentadas. Es probable que en un lapso de cinco a diez
años se obtenga un combustible comercialmente viable. Entre tanto,
Royal Dutch Shell, primera en comercialización de biocombustibles
y también una de las mayores empresas petroleras del mundo, trabaja
para producir etanol a partir de astillas de madera.
En Noruega, un
emprendimiento conjunto de Norske Skog y la empresa de energía Hydro
estudia si la producción de biodiesel con madera es factible. Esperan
construir una fábrica de biodiesel en el sudeste de Noruega para
2012. En Francia, un consorcio que incluye a Genencor International,
Tembec y el Instituto Pine de la Universidad de Burdeos inició un
estudio de tres años con el fin de producir etanol a partir de pulpa
de papel.
Es probable que
la demanda de biocombustibles siga creciendo en Europa. La Directiva
Europea sobre biocombustibles establece que para el año 2010
los biocombustibles deberán constituir el 5,75% del combustible
utilizado para el transporte en Europa. Esta cifra podría aumentar
al 20% para 2020. El denominado plan de acción europeo sobre la
biomasa aspira a aumentar el porcentaje de bioenergías hasta alcanzar
el 8% en 2010.
La industria
de la pulpa está satisfecha produciendo biocombustibles como el
etanol a partir de la madera, pero le gusta menos que la madera
se use directamente, como por ejemplo la madera para calefacción.
En un documento sobre los biocombustibles de mayo de 2006, la Confederación
de Industrias Europeas del Papel (CEPI) se lamenta porque “la Política
Europea sobre Energías Renovables se centra demasiado en el uso
de la madera como biomasa”.
La CEPI se queja
porque al aumentar el uso de madera como biocombustible subió también
el precio de la madera. A mayor demanda de madera, mayor será el
madereo. Suecia ya importa conglomerados de madera de Canadá. Los
promotores de los biocombustibles están haciendo presión para que
aumente la corta permitida en Suecia. Proponen también retirar las
partes del árbol que usualmente se dejan para que se pudran (tocones
y ramas). Urban Bergsten, profesor de silvicultura en la Universidad
de Ciencias Agrarias de Suecia, opina que la política sueca sobre
bosques debería reformarse para favorecer el aumento de la producción
de biocombustibles y para aumentar las tasas de crecimiento mediante
el uso de especies de crecimiento más rápido. En otras palabras,
más monocultivos que se chupan el agua.
Erik Ling, de
Sveaskog, la empresa forestal sueca administrada por el Estado,
propuso en la conferencia sobre bioenergía de Jönköping que había
que aumentar la producción hasta [cubrir] más del 80% de las tierras
boscosas de Suecia. El 20% restante podría convertirse a “reservas
ambientales”. Ling dijo ante la conferencia sobre bioenergía que
el aumento del crecimiento podía lograrse, entre otras cosas, mejorando
la siembra y las semillas y utilizando más fertilizantes nitrogenados.
Es raro que Ling no haya mencionado que con el aumento del uso de
fertilizantes nitrogenados habrá también más óxido nitroso en la
atmósfera. Desde la perspectiva de su capacidad de calentamiento
global, el óxido nitroso es 310 veces más poderoso que el dióxido
de carbono.
La industria
de la pulpa y el papel en Europa es “el mayor sector industrial
que usa biomasa como combustible”, según la Confederación de Industrias
Europeas del Papel. Esto se debe en gran parte a que las fábricas
queman los desechos del proceso de producción de la pulpa. Pero
la industria de la pulpa y el papel sigue siendo un gran consumidor
de electricidad. La CEPI es parte de una alianza, con otros grandes
consumidores de energía como las industrias del acero y del cemento,
que presiona para abaratar los precios de la energía. Uno de los
motivos por los que la industria se muda al Sur es que allí la energía
es más barata. La conversión de fábricas de celulosa a bio-refinerías
también consumirá mucha energía.
Produzcan lo
que produzcan estas fábricas, celulosa o biocombustibles, la estructura
globalizada de la industria permanecerá, así como el hecho de que
para las empresas es más barato cultivar la materia prima de la
celulosa en gigantescas plantaciones industriales de árboles en
Brasil que en Suecia. Según las cifras de Stora Enso, en Brasil
los árboles pueden crecer diez veces más rápido y la producción
de celulosa por tonelada es un tercio más barata que en Suecia.
Las mismas reglas globalizadas para los bienes de consumo se aplicarán
a la producción de biocombustibles. La conversión de plantas de
celulosa en bio-refinerías en el Norte llevará a la expansión de
las plantaciones industriales de árboles en el Sur.
Por Chris Lang,
correo-e: http://chrislang.org,
www.chrislang.blogspot.com