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India: la Ley de Derechos sobre los Bosques,
una herramienta de lucha
La aprobación de la Ley
de Reconocimiento de los Derechos sobre los Bosques de Tribus Registradas
y otros habitantes tradicionales de los bosques de 2006 es un hito
en la difícil y prolongada lucha de los Adivasi y otros habitantes
de los bosques del país. Por primera vez en la historia de los bosques
indios el Estado admite formalmente que durante mucho tiempo se
han negado derechos a los habitantes de los bosques, y la nueva
ley sobre bosques intenta no solamente enmendar esa “injusticia
histórica” sino también dar prioridad al papel de las comunidades
de los bosques en el manejo forestal.
La Ley, que indignó por
igual a los “conservacionistas”, la burocracia forestal y las empresas
de la pulpa y el papel de la India, necesitó para aprobarse dos
largos años y una campaña nacional de los movimientos por los bosques
del país, respaldada por un comité parlamentario conjunto que recomendó
cambios radicales en el borrador original. Las objeciones a la Ley
y en especial a la versión del Comité Parlamentario Conjunto (en
adelante el Comité) fueron desde los temores (a que la ley distribuyera
tierras boscosas entre las familias tribales, por ejemplo) hasta
las declaraciones concluyentes (por ejemplo que la vida silvestre
y la gente ya no pueden coexistir y que todos los tigres morirían).
En la versión del Comité de esta Ley se cambió la fecha límite [de
ocupación y uso de esas tierras] de 1980 a diciembre de 2005,
se incluyeron todos los habitantes tradicionales no tribales de
los bosques, se reconocieron los derechos de los habitantes de los
bosques tribales y tradicionales en zonas declaradas como protegidas,
se revisó el proceso de identificación de dichas zonas protegidas
para garantizar un proceso más transparente y se aumentó el tope
de tierras de 2,5 a 4 hectáreas. Pero lo más importante es que se
prescribió que no podría haber ninguna desviación del uso de las
tierras boscosas sin el consentimiento del gram sabha (asamblea
de la aldea).
Tal como podía esperarse,
el gobierno se negó a pasar al Parlamento la versión del Comité,
alegando graves diferencias en cuatro puntos principales: fecha
límite, inclusión de los no tribales, derechos de los gram sabhas
y el asunto del tope. El Ministerio de Asuntos Tribales no quería
la inclusión de los no tribales en la Ley, en tanto sectores del
gobierno respaldados por grupos de presión conservacionistas no
querían ningún cambio en el año límite porque con eso se destruirían
los bosques. Tras meses de idas y vueltas, el gobierno aparentemente
aceptó el informe del Comité y la ley finalmente entró a la Lok
Sabha [Cámara Baja] el 15 de diciembre de 2006. Que el gobierno
no andaba en nada bueno quedó demostrado cuando el ministro de Asuntos
Tribales eliminó dieciséis enmiendas importantes de la ley que él
mismo había presentado a la cámara. El proyecto modificado
fue aprobado por la Lok Sabha y a pesar de que hubo extensos debates
en la Rajya Sabha [Cámara Alta] a causa de las enmiendas de último
minuto, ésta aprobó el mismo proyecto truncado el 18 de diciembre,
luego de que el ministro de Asuntos Tribales diera algunas garantías
sobre las Reglas.
A pesar de la traición
del gobierno y de sus intentos de erosionar los contenidos positivos
del proyecto, la ley tal como la aprobó el Parlamento indio marca
un cambio radical respecto de las anteriores leyes sobre bosques
del país, y los habitantes de los bosques pueden beneficiarse con
ella.
La nueva ley reconoce
el derecho a tierras para granjas, cultivo y pastoreo (ocupadas
y en uso a partir de diciembre de 2005) y a productos forestales
no madereros (parcialmente, dado que por el momento estos derechos
se limitan a pescado y productos ‘de origen vegetal’). La ley acepta
que existen habitantes legítimos de los bosques que no son tribales
(aunque en forma restringida), reconoce el derecho a la compensación
en caso de desplazamiento forzoso anterior y prescribe la necesidad
del consentimiento de la gente para toda futura notificación de
zonas de conservación ‘inviolables’ o restricción de derechos en
las Zonas Protegidas. Lo más importante es que la ley dice que entre
los derechos reconocidos de los habitantes de los bosques se incluye
la conservación de los bosques y la biodiversidad y que la participación
de la gente fortalecerá los esfuerzos de conservación (el
proyecto decía la responsabilidad y la autoridad de la gente).
En otra sección muy significativa,
la ley dice que todos los bosques usados tradicionalmente por las
comunidades, sin importar su ubicación ni categoría, se tratarán
de ahora en adelante como recurso forestal comunitario y que los
habitantes de los bosques pueden actuar en forma decisiva en la
conservación de dichos recursos.
Aunque que la Ley de Derechos
sobre los Bosques contiene estos elementos positivos, también está
atestada de bastantes ambigüedades y ‘agujeros’. Además ha sido
redactada de modo de dejar una importante sección de habitantes
de los bosques fuera de su alcance. Por ejemplo, solamente aquellos
que hayan residido en zonas de bosques durante 75 años podrán ser
considerados ‘otros habitantes tradicionales de los bosques’ (además
de las tribus registradas), y solamente aquellos que ‘residan principalmente
en zonas de bosques’ podrán reivindicar derechos en virtud de la
Ley.
Estas son inquietudes
que los movimientos por los bosques del país pretenden resolver
mediante la prolongación e intensificación de la campaña por el
proyecto de Ley de Derechos sobre los Bosques. Conscientes de que
la sinceridad del gobierno en relación con la Ley es sospechosa,
los movimientos también han resuelto ‘instrumentarla’ por su propia
cuenta.
¿Cómo ocurrió esta Ley?
¿Por qué un Estado que adhería tenazmente al principio de 'dominio
eminente' (que significa que el Estado es dueño de todos los recursos
naturales sobre los que las personas no tienen derechos propietarios)
e ignoraba las justas demandas de los habitantes de los bosques
debería volverse ahora sensible a los derechos de la gente? ¿Por
qué debería admitir que las personas tienen cualquier derecho sobre
los bosques cuando hasta ahora, desde 1850 (toma colonial de los
bosques) en adelante, todas sus políticas y leyes han apuntado a
dejarlas afuera, primero para que los bosques fueran productivos
comercialmente y luego para conservar la vida silvestre?
Estas son preguntas que
necesitamos discutir en los meses venideros. No todas pueden responderse,
en primer lugar porque el proceso legislativo aún no está completo
(las Reglas no están prontas) y en segundo porque en India el proceso
político que determinará la cuestión del control sobre los bosques
recién está surgiendo. El tiempo y el curso de las luchas aclararán
muchas cosas.
No obstante, una cosa
está clara. La Ley, sin importar cuán bien intencionada, no resuelve
nada por sí misma y el mero hecho de su existencia no hará que el
Estado entregue a la gente los derechos sobre los bosques en una
bandeja de plata. El Departamento Forestal y su coercitivo aparato
burocrático y sus amigotes como la mafia de la madera no van a esfumarse,
ni tampoco las Grandes ONG Conservacionistas dejarán de hacer escándalo
cada vez que la gente realmente obtenga algún derecho. La amenaza
del desarrollo persistirá y tanto los bosques como la gente seguirán
siendo destruidos como siempre en aras de represas, fábricas, carreteras
y minas. La Ley no cambia nada hasta que las luchas por los bosques
le pongan dientes y la conviertan en un arma.
Este es el momento en
que las luchas por los bosques se ven y se definen en el contexto
político mayor. El sabotaje a la Ley por parte del gobierno demuestra
que hubo un intento consciente de erosionar el control comunitario
sobre los recursos forestales, que calza bien en el plan mayor que
se hace manifiesto en otras cosas que hace el gobierno: cambiar
la reglamentación ambiental existente para que las minas, las empresas,
las represas y las grandes industrias puedan construirse con facilidad.
El impulso para adquirir por la fuerza tanto tierras agrícolas fértiles
como terrenos comunales para las Zonas Económicas Especiales y las
grandes empresas estaba ahí. Las concesiones mineras en zonas de
bosques otorgadas a empresas privadas aumentaron enormemente en
los últimos meses.
Ahora los movimientos
indios por los bosques necesitan oponerse a esta entera agenda que
pretende vender al capital las vidas y los recursos de la gente.
La Ley de Derechos sobre los Bosques brinda a las comunidades un
espacio político en el gobierno de los bosques. Para los movimientos
se trata de un arma importante para afirmarse a sí mismos y enfrentar
tanto la autoridad forestal actual como las fuerzas del capital,
que se meten en los bosques por la puerta grande. También es necesario
enfrentarse a otras fuerzas anti-personas que están activas en los
bosques: grupos de conservación de la vida silvestre ‘de línea dura’,
fuerzas feudales, comerciantes, etc.
Los movimientos han estado
ocupados en volver a captar tierras en los bosques de algunas regiones.
Este proceso debe fortalecerse y tales programas de acción tienen
que extenderse a otras zonas. Hay que destruir las llamadas estructuras
participativas creadas por el Departamento Forestal, como
el manejo conjunto de bosques (Joint Forest Management), de modo
que el capital, sea estatal o privado, respaldado por las instituciones
financieras internacionales no encuentre nuevos puntos de apoyo
en los bosques.
La aprobación de esta
limitada ley nos promete la construcción de una alianza de movimientos.
A partir de ahora los movimientos por los pueblos de los bosques
lo serán también por una nación verdaderamente democrática y plural,
basada en la justicia ambiental y social. El nexo Estado-capital
debe ser enfrentado en lo operativo y en lo ideológico, tanto en
lo nacional como en lo internacional, con la participación de todas
las fuerzas progresistas activas en otras esferas sociales, culturales
y políticas.
Por Soumitra Ghosh, National
Forum of Forest People and Forest Workers (NFFPFW) y Campaign for
Survival and Dignity (CSD), India. Correo-e: soumitrag@gmail.com