Colombia:
empresa de celulosa irlandesa-holandesa acusada de graves delitos
sociales y ambientales
El Tribunal Permanente
de los Pueblos – Capítulo Colombia se reunió del 26 al 27 de febrero
del 2007 en el bajo Atrato, para juzgar a las empresas transnacionales
por el tema de la biodiversidad y la explotación de los recursos
naturales en Colombia. Las comunidades y las organizaciones sociales
participantes -- entre ellas las ambientales--, acusaron a Smurfit
Kapa - Cartón de Colombia "por violación de derechos humanos,
ambientales, sociales y culturales. Específicamente por: destrucción
de selvas húmedas tropicales, bosques andinos y otros ecosistemas
y por destruir el tejido social, medios de producción tradicional
y cultural de las comunidades; suprimir y contaminar fuente hídrica;
influir la formulación de políticas gubernamentales en el país y
presionar a funcionarios del Estado en pro de los intereses de la
multinacional; ocultar información relacionada con la empresa y
manipular los medios de comunicación tanto a escala regional como
nacional; usar falsos postulados, información y publicidad mentirosa
para justificar sus actividades y enmascarar los impactos generados;
acusar y criminalizar con argumentos falsos a quienes denuncian
su accionar incorrecto".
En cincuenta años de presencia
en territorio colombiano, la empresa ha destruido buena parte de
la zona selvática húmeda tropical del bajo Calima en el departamento
del Valle del Cauca (Chocó biogeográfico) y Bosque Andino, rastrojos
altos y otros ecosistemas en los departamentos del eje cafetero.
Ha desarrollado plantaciones en territorio de las comunidades indígenas
que viven en los departamentos del Cauca y de Caldas; también tiene
sembrados en tierras donde se desarrollaban actividades agrícolas
y ganaderas que dinamizaban las economías agrarias de las poblaciones
en los departamentos del Cauca, Valle del Cauca, Risaralda, Quindío,
Tolima y Antioquia.
Como prueba de las acusaciones
a Smurfit Kapa - Cartón de Colombia, se entregó por parte de los
denunciantes un libro escrito por Joe Broderick (El Imperio de cartón
– Impacto de una multinacional papelera en Colombia) donde se presenta
la investigación financiada por el Proyecto Biopacífico Ministerio
del Ambiente PNUD – GEF/92/G31. Resalta el autor que en el año 1993,
cuando estuvo viviendo en Dublín, conoció que el 70% de las ganancias
de “Smurfit” las obtiene en Venezuela, México y Colombia.
Se recogen ampliamente
los daños ocasionados por la tala rasa en las zonas transicionales
entre bosque muy húmedo tropical y bosque pluvial tropical en la
región Pacífica de colinas bajas al sur del río San Juan y el río
Calina, en el Chocó biogeográfico, resaltando la afectación a las
comunidades afrodescendientes y a las comunidades indígenas de la
etnias Embera y Waunamas.
En las zonas de explotación
forestal, las comunidades afrodescendientes e indígenas sufrieron
cambios culturales por la presencia de empresas madereras asociadas
con Cartón de Colombia. Se les impuso un proyecto de vida homogenizante
y hegemónico, que generó pérdida de saberes y valores, creó inseguridad
y conllevó pérdidas territoriales para las comunidades tradicionales
asentadas en la región. La comunidad Waunama vio desaparecer (con
la tala rasa) muchos árboles cuya madera ha sido de importancia
tradicional para la fabricación de canoas, baúles y demás utensilios,
así como de otras especies vegetales apreciadas por su valor alimenticio,
medicinal o ritual. Con la actividad maderera extractiva y la destrucción
de hábitats se ha perdido una cantidad de animales de monte, tales
como tatabra, pavas, guatines, guaguas, paletones y loros; además
de muchos peces que ya no se encuentran en los ríos.
En el año 1978, Smurfit
Kapa - Cartón de Colombia compró tierras a los terratenientes y
plantó pinos en fincas localizadas en municipios de Buenos Aires
(Cauca), que desde la década del 60 estaban en proceso de reclamo
por las comunidades Paeces por ser territorio ancestral. Los indígenas
realizaron acciones de recuperación de su territorio ocupando estas
tierras y otros predios; las comunidades querían evitar la compra
de más predios y parar el avance de la Smurfit en el Cauca, por
ser irrespetuosa con la naturaleza y la flora local. Como ejemplo
tenían lo sucedido en la Balsa (Cauca), donde se sembró una finca
de mil hectáreas con eucaliptos y fue precedida por la destrucción
de los árboles nativos; los indígenas fueron desalojados por el
Ejército Nacional, hubo demandas penales y encarcelamiento de algunos
líderes. También hubo casos de asesinatos de líderes indígenas:
en el año 1985 el indígena Luciano Labio y su esposa fueron asesinados.
En el año 1989, los Paeces
y la empresa Smurfit Cartón de Colombia firmaron el llamado acuerdo
de Jamundí, por el que se comprometían a mantener el status quo
hasta no llegar a un acuerdo definitivo de establecer un resguardo
indígena para la comunidad Paez de la Paila. La comunidad indígena
continuó la siembra de productos alimenticios en las fincas en disputa
y la empresa desplegó su inmenso poderío y su reconocida influencia
ante las autoridades regionales y nacionales para desalojarlos.
En este contexto los Paeces denuncian “la manguala” [connivencia]
que existe entre Smurfit y algunos funcionarios departamentales
y municipales del Cauca, al actuar en los desalojos de las fincas
recuperadas sin los procedimientos legales pertinentes.
Smurfit Cartón de Colombia
aparentemente suspendió actividades en la región de la Paila en
el año 1990; pero en el año 1991 crea la empresa “Agroforestal el
Naya S.A.”, con la cual evitaba el peligro de que sus pinos fueran
a caer en manos de los indígenas (por expropiación o apropiación)
y además aseguraba su continuidad en la zona y el derecho de seguir
la explotación maderera sin los gastos y responsabilidades que supone
la propiedad de la tierra y los rubros laborales para la extracción
de madera. Ahora, Smurfit aparentemente queda por fuera pero recibe
la madera, y todo corre de cuenta de los socios de Agroforestal.
Los asesinatos de líderes
indígenas continuaron: en el año 1992, Miguel Labio Quiguanas fue
detenido por soldados del Ejército Nacional mientras viajaba en
bus con otros indígenas; su cadáver fue hallado más tarde vestido
de uniforme.
La penetración de las
plantaciones de coníferas en el occidente del departamento de Cauca
por parte de Smurfit-Cartón de Colombia, ha corrido de manera paralela
con la negación sistemática de derechos colectivos ligados a la
apropiación legal de territorios y ha potenciado - al empujar a
las masas de campesinos, indígenas y afrodescendientes a la alejada
región del Naya a cultivar coca - la ocurrencia de hechos tan dolorosos
para la historia del país y del mundo como la horrenda masacre del
Naya, perpetrada por los paramilitares en abril de 2001, que dejó
un saldo cercano a los 100 muertos según la comunidad o 70 muertos
según la Fiscalía General de la Nación.
Al inicio de la década
de los años noventa, la empresa Cartón de Colombia arremetió una
agresiva estrategia de compra de tierras para instalar plantaciones
de pinos en las áreas altas donde nacen las fuentes de agua y se
localizan los relictos del bosque primario altoandino. Las comunidades
de Alsacia, Agua Blanca y la Esperanza y el Resguardo Indígena de
la Paula, que emprendieron con mayor fuerza la recuperación de tierras
y las demandas de titulación, fueron hábilmente engañadas por Cartón
de Colombia y divididas. Ante esta situación, muchas familias provenientes
de esta zona tomaron la decisión de ocupar tierras en la región
del Naya, ubicada en la vertiente del Pacífico, en donde inicialmente
establecieron sistemas de producción agrícola. Pero ante la excesiva
distancia y el absoluto abandono estatal e vieron obligadas a optar
por la siembra de cultivos de uso ilícito.
En abril de 2001 ocurrió
una de las masacres más violentas de la historia colombiana por
parte de grupos paramilitares, en la que descuartizaron, aserraron,
arrojaron a los precipicios y asesinaron de manera generalizada
por donde iban pasando a una cantidad aún indeterminada de indígenas,
campesinos y afrodescendientes.
Hoy, la siembra de pinos
sigue avanzando, dominando el paisaje y arrasando el bosque primario.
Las comunidades del Alto Naya no han contado con la titulación del
territorio y la localidad de Timba sufre una escasez notoria de
agua. Las comunidades del Alto Naya consideran que dentro de los
grandes proyectos que amenazan la integridad del territorio y la
vida de las comunidades está el avance demoledor de Cartón de Colombia,
con su máscara Agroforestal Naya S.A., ahora con presencia paramilitar
en la región.
Resumen basado en artículo
elaborado por Herney Patiño, Grupos Ecológicos del Risaralda, correo
electrónico herpa@uniweb.net.co.
El artículo completo está disponible en
http://www.wrm.org.uy/paises/Colombia/Smurfit_Kappa.html