¿Hasta
qué punto es creíble la compensación
de las emisiones de carbono?
El aeropuerto
de Eindhoven, en los Países Bajos, ha anunciado ser el primer aeropuerto
de Europa donde los pasajeros, a partir de mayo del 2007, podrán
compensar las emisiones causadas por su vuelo realizando una donación
para proyectos de plantación de árboles. Sin embargo, la semana
pasada, grupos de activistas de Londres criticaron esta forma de
compensar las emisiones de carbono. Entonces, ¿hasta qué punto es
creíble esta compensación?
El aeropuerto
de Eindhoven coopera con la firma GreenSeat, la cual calcula y cobra
las tarifas por compensación, y con la Fundación FACE que dirige
proyectos de plantación de árboles. Pero no son los únicos que compensan
las emisiones. Las empresas Carbon Neutral Company, objetivo del
grupo activista británico la semana pasada, Climate Care y Offset
My Life, comparten el mismo mercado en expansión. En 2006, el mercado
de compensación de carbono se triplicó en comparación con el año
anterior, y se espera que alcance un valor de 450 millones de Euros
de aquí a tres años.
Sin embargo,
según la organización Carbon Trade Watch (CTW), que forma parte
del Transnational Institute con sede en Ámsterdam, la compensación
de carbono no es más que una versión moderna de las indulgencias,
el sistema de impuestos a los pecados inventado por la Iglesia Católica
a fines de la Edad Media. “Los Perdonadores de los tiempos modernos
están fabricando lo que afirman ser buenas acciones climáticas a
través de proyectos que supuestamente reducen o evitan las emisiones
de gases de efecto invernadero”, escribe la organización CTW en
su reciente informe, “The Carbon Neutral Myth”.
Su autor, Kevin
Smith, argumenta que es imposible evaluar cuánto CO2 retienen los
árboles. Para empezar, hay una distinción entre el carbono fósil
encerrado y el que forma parte del ciclo vivo del carbono. Es sencillo
convertir carbono encerrado en carbono activo – lo hacemos todo
el tiempo al quemar combustibles fósiles – pero no es posible volver
a encerrarlo. Una vez que está activo, el carbono puede ser retenido
por un tiempo en el tronco de un árbol, pero finalmente la madera
será quemada o se pudrirá, liberando nuevamente el carbono en la
atmósfera. Por esta razón, la oficina británica de control de la
publicidad ordenó al Scottish and Southern Energy Group (SSE) que
dejara de hacer este tipo de afirmaciones en sus folletos.
Debido a las
crecientes críticas a los programas de plantación de árboles, las
empresas de compensación de carbono han comenzado a refugiarse en
otras modalidades de compensación como la inversión en proyectos
de energía renovable o de eficiencia energética que reducen las
emisiones en otros lugares, conocidas como Mecanismo de Desarrollo
Limpio (MDL) y Aplicación Conjunta (IC). Piensen en paneles solares,
parques eólicos y conversión de excrementos y desperdicios en energía.
Smith es también escéptico sobre tales proyectos; sostiene que no
se puede evaluar cuánto se redujeron las emisiones, ya que no es
posible realizar con precisión una comparación entre ambas situaciones,
con y sin proyecto.
Entonces, ¿deberíamos
dejar de viajar por completo? El activista Kevin Smith distingue
entre las emisiones necesarias (transportes indispensables e inevitables),
y las emisiones de lujo (viajes cortos para los cuales existen alternativas,
vuelos por vacaciones). Ya que la compensación de emisiones de carbono
es un mito, según Smith, no es correcto hacer creer a la gente que
puede seguir actuando como lo hace. “Este barniz ecologista es simplemente
una pantalla de humo que obstaculiza la búsqueda de soluciones”,
dice Smith.
En representación
de Carbon Neutral, Sue Welland dijo a la BBC: “lo que hacemos es
ayudar a las empresas a medir y reducir sus emisiones; y cuando
no pueden reducir sus emisiones, las ayudamos a compensarlas”.
La cuestión principal
– tal vez un tema de conciencia – es definir si determinadas emisiones
son necesarias o son un lujo. El Ministro británico de Medio Ambiente,
David Miliband, dijo el mes pasado: “La primera etapa debería consistir
siempre en ver cómo podemos reducir y evitar las emisiones.” Pero
reducir la cantidad de vuelos difícilmente sea de interés para los
aeropuertos. El director del Aeropuerto de Eindhoven, Bart de Boer,
reconoció que su iniciativa no disuadirá a la gente de volar. “Pero
eso tampoco es mi tarea aquí”, observó.
Green Prices,
27 de febrero de 2007, enviado por Kevin Smith, correo electrónico:
kevin@carbontradewatch.org,
autor de “The Carbon Neutral Myth. Offset Indulgences for your Climate
Sins”, Transnational Institute,
http://www.tni.org/detail_pub.phtml?know_id=56&menu=