NUESTRA
OPINIÓN
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Dichos y hechos en la protección de los
bosques
Todo
el mundo parece estar de acuerdo acerca de la necesidad de proteger
lo que queda de los bosques del planeta … mientras los bosques
continúan desapareciendo al mismo ritmo alarmante de siempre.
Por lo tanto, resulta crucial distinguir entre quienes están genuinamente
comprometidos con la protección del bosque y aquellos
cuyos hechos van en la dirección opuesta a sus palabras. Al respecto,
la mayoría de los artículos incluidos en este número del
boletín del WRM constituyen buenos ejemplos.
Tomemos
el caso del artículo sobre Ecuador, donde las comunidades locales
están luchando para impedir que una compañía minera canadiense
destruya su ambiente, dentro del cual está una zona de bosque
primario de enorme valor biológico, ubicada en la zona de amortiguamiento
de una de las reservas ecológicas más importantes del país. Hombres,
mujeres y jóvenes se han organizado bajo la consigna común e innegociable
de “No a la Minería”, que actualmente cuenta con el apoyo unánime
de todos los gobiernos locales de la región, además del de las
comunidades que están dentro de los límites de las concesiones
mineras o en sus adyacencias.
En
el caso de Congo, el pueblo local Efe ha utilizado y protegido
el bosque Ituri durante siglos. A principios de la década de 1990,
compañías madereras europeas y malayas comenzaron a destruirlo
–y con ello las formas de vida y sustento de los Efe- mientras
que el apetito de las empresas transnacionales sobre los minerales
de la región –oro y coltan- trajeron consigo guerras y mayor destrucción
del bosque.
En
Laos, la empresa consultora noruega Norconsult ganó un contrato
de un millón y medio de dólares para supervisar las obras de construcción
de la represa Xeset 2, financiada por la Agencia
Noruega de Cooperación para el Desarrollo (Norad). China también
está muy involucrada: el Banco de Importaciones y Exportaciones
de China financia el 80% del proyecto de US$ 135 millones y el
principal contratista es la empresa china Norinco (China North
Industries Corporation). Una persona del lugar dice: “No queremos
que construyan la represa pues le hará mucho mal a nuestra tierra
y al ambiente. ... Pero no nos atrevemos a oponernos a los funcionarios
del gobierno”. Los organismos y consultores oficiales –de Laos,
Noruega y China- saben que esto es verdad, pero siguen adelante
con los planes.
Todo
el mundo sabe que las plantaciones de palma aceitera son una causa
importante de destrucción del bosque. Sin embargo, la demanda
de biodiesel por parte del Norte está impulsando la expansión
de este cultivo a lo largo y ancho de los trópicos. En el caso
de Tailandia, el gobierno planea aumentar las plantaciones de
las actuales 400.000 hectáreas a 1,2 millones de hectáreas para
el año 2009. Tal como expresa el artículo incluido en este boletín:
“Si la palma aceitera se expandiera según los planes del gobierno,
Tailandia perdería irremediablemente su soberanía alimentaria,
sus bosques y su diversidad biológica. Sería una catástrofe para
el pueblo tailandés”.
Varios
otros artículos ofrecen más ejemplos del doble discurso gubernamental
y empresarial. Afortunadamente la moneda tiene dos caras. La otra
cara incluye a los pueblos locales organizados y a las organizaciones
que los apoyan, que llevan adelante su propia agenda social y
ambiental.
Por
ejemplo, a fines de abril de este año, en Brasil, el Movimiento
de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) y Vía Campesina organizaron
una Reunión Internacional sobre Plantaciones de Monocultivos de
Eucaliptos para trazar una estrategia de acciones conjuntas contra
el avance de las plantaciones de monocultivos forestales y fábricas
de celulosa en el Sur.
También
en abril, organizaciones de pequeños productores, ONGs y otras
organizaciones sociales uruguayas llegadas de los cuatro rincones
del país lanzaron una Iniciativa Nacional para la Suspensión de
la Forestación.
En
Uganda, el gobierno finalmente decidió en mayo desistir de su
intención de entregar la Reserva del Bosque Mabira Central para
el cultivo comercial de caña de azúcar. Esta decisión fue el resultado
de enérgicas manifestaciones –que dejaron un saldo de cinco personas
muertas y muchas más heridas- de la población local en contra
de la destrucción del bosque.
En
Costa Rica, varias organizaciones están promoviendo una restauración
del bosque centrada en la familia, a partir de la experiencia
documentada realizada en el país, en oposición al modelo de plantaciones
de monocultivos de árboles aplicado hasta la fecha.
En
resumen, los gobiernos simplemente hablan sobre la conservación
de los bosques, mientras que la gente lleva a cabo acciones reales
para proteger sus bosques y su ambiente. La explicación para lo
primero es el lucro. Esto resulta claro en el artículo sobre la
fábrica de celulosa finlandesa Botnia en Uruguay:¿Por qué se están
usando dineros públicos de la UE? Como dice el autor,
“... esa es la respuesta a la pregunta. El dinero público de la
UE va para Botnia porque beneficia a la industria europea”.
La explicación de las luchas de los pueblos para proteger sus
bosques es igualmente simple y está ejemplificada en el artículo
de República Democrática del Congo: “Entenderán
por qué nos llamamos Pueblo del Bosque... Cuando el bosque muera
nosotros también moriremos”.
inicio
COMUNIDADES
Y BOSQUES
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Congo, R. D.: Pigmeos Efe despojados de su
territorio y medios de subsistencia
En
el noreste de la República Democrática del Congo se halla el extenso,
denso, montañoso bosque tropical de Ituri. Se trata de una zona
rica en recursos naturales. Se cosecha madera tropical (legal
e ilegalmente) en gran escala. Se están explotando intensivamente
los minerales como el oro y el coltán (utilizado en la fabricación
de teléfonos móviles), después de haber talado los árboles.
El
bosque Ituri es hogar de una de las más antiguas poblaciones africanas:
los Pigmeos Efe, también conocidos como Mambuti. El territorio
original de los Efe abarcaba una parte mayor del continente africano,
pero hoy están confinados al bosque Ituri, a consecuencia de la
presión de un flujo de migrantes sin precedente resultante de
la guerra civil en el Congo y de la crisis política en Ruanda.
Los campos de refugiados con decenas de miles de personas desplazadas
no son raros en el este del bosque Ituri, a lo largo de la ruta
Beni-Komanda-Bunia.
Los
Efe son cazadores-recolectores y viven de una cantidad limitada
de presas de caza menor, dado que la caza de animales más grandes
como búfalos y elefantes se prohibió hace mucho tiempo. Para cazar
utilizan arcos y flechas (a veces envenenadas) y redes. Las familias
Efe viven en chozas de hojas construidas en forma de cúpula. Su
cultura se conecta estrechamente con su música y danza “polifónicas”,
en las que todo el mundo participa. Además de la voz usan instrumentos
musicales como tambores, flautas, campanillas para los pies, trompetas
(molimo), arcos de boca, pianos de pulgar, etc. Todavía crean
y a veces visten sus trajes típicos de corteza (mulumba) pintados
con hermosos motivos abstractos, pero la vestimenta occidental
desplaza cada vez más esta tradición.
Después
de la colonización belga el denso bosque tropical era prácticamente
impenetrable debido a la falta de buenos caminos. Enormes charcos
de barro bloqueaban el transporte en toda ocasión. Empantanarse
en el barro estaba garantizado. Esta situación de impenetrabilidad
mantuvo intacto el hábitat de los Efe.
En
la última década su forma tradicional de vida se ha visto muy
perturbada pues el madereo industrial se abre camino más y más
en lo profundo de una selva que va disminuyendo y así restringe
y reduce el suministro de alimentos de los Efe. Desde mediados
de 2006 la rehabilitación y reconstrucción de carreteras permite
a los contratistas madereros entrar más fácilmente en el bosque,
lo que equivale a la destrucción del hábitat natural de los Efe.
En
la nueva carretera Komanda – Beni, cerca de Idohu, pueden verse
Efe cargando de a dos, sobre la cabeza, entre 70 y 80 kilos de
tablas de madera fresca y húmeda; a cada equipo se le paga US$
5 por tabla por un recorrido de 7 kilómetros. Cada equipo puede
hacer esto una vez por día. El pago se hace directamente luego
de la recepción de la carga de madera. Algunos aldeanos transportan
la madera en bicicleta. A veces un aldeano lleva su carga solo,
sus inútiles arco y flechas en la mano izquierda ... cazar es
imposible: el ruido de las motosierras hizo desaparecer los animales.
Esta
actividad comercial cierra el círculo económico: duro trabajo
de carga, jornal bajo, compra de alimentos, se acaba el dinero,
al otro día lo mismo: ninguna ganancia y el bosque desaparece.
Como dijo una vez el viejo y sabio Pygmeo Moke, “Entenderán por
qué nos llamamos Pueblo del Bosque ... Cuando el bosque muera
nosotros moriremos”.
Artículo
basado en: “Pygmies”, Foundation Pygmy Kleinood,
http://www.pygmee.nl/pygmy_algemeen.html, “Ituri Forest”,
Foundation Pygmy Kleinood,
http://www.pygmee.nl/pygmy_projecten.html; “Increase of Forest
Cutting speed in Eastern Ituri Forest, DRCongo”, Foundation Pygmy
Kleinood,
info@pygmee.nl,
www.pygmee.nl
inicio
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Costa Rica: una propuesta ecologista de restauración de bosque
La Asociación Comunidades Ecologistas
La Ceiba- Amigos de la Tierra Costa Rica
(COECOCEIBA- AT), integrada por miembros
provenientes de diversos sectores sociales (académicos, profesionales,
ecologistas y campesinos), considera que es hora de desarrollar
creativamente nuevos modelos de recuperación de la cobertura forestal,
de darle una oportunidad a modelos de reforestación autóctonos
que incluyan algunos de los principios básicos que, de manera
silenciosa, ha estado mostrando el principal ecosistema natural
del país: la selva tropical. Es hora de darle una oportunidad
a la creatividad y a las experiencias ya existentes en las comunidades
y de probar modelos más sanos en términos ambientales y más participativos
y justos en términos sociales.
En tal sentido presentan la experiencia
de la Familia Díaz Alvarado y su antiguo piñal en la Zona Norte
de Costa Rica, una propuesta que combina la regeneración natural
enriquecida con la siembra y/o manejo de especies forestales valiosas,
ofrece oportunidades productivas que se integran de manera complementaria
dentro de la economía campesina y es generadora de servicios ambientales
de buena calidad para toda la sociedad costarricense.
Hace ya 22 años que la familia Díaz
Alvarado (Doña Eduviges, Don Félix, sus dos hijas y un hijo) llegó
a Castelmare de Saíno de Pital, una pequeña comunidad ubicada
en el medio de la cálida y húmeda llanura sancarleña, a orillas
del río Tres Amigos, uno de los principales afluentes del río
San Carlos, zona norte de Costa Rica. En esta zona llueve en promedio
entre 3 y 4 metros de lluvia distribuidos regularmente a lo largo
del año y presenta por lo general suelos de mediana a pobre fertilidad,
arcillosos y de color rojo.
Su parcela en ese entonces consistía
de unas 9 hectáreas de potrero arbolado cruzadas por una quebradita
donde se mantenía un bosquecito de protección. Ahí habían sobrevivido
unos enormes almendros (Dipteryx panamensis) y algunos
pocos árboles mayores remanentes del bosque primario. Durante
los primeros años la familia se encargó de ir transformando los
potreros en un piñal, donde se permitía el desarrollo de arbolitos
de laurel (Cordia alliodora), de roble coral (Terminalia
amazonia), de manga larga (Laetia procera) y otras
especies que brotaban naturalmente.
Mientras tanto, en sitios aledaños,
algunas grandes empresas iban adquiriendo terrenos para sembrar
grandes extensiones de monocultivos de árboles. Al inicio estas
empresas sembraban laurel y eucalipto, posteriormente, después
de fracasos rotundos con los monocultivos de estas dos especies,
se continuó con melina (Gmelina arborea), terminalia (Terminalia
ivorensis) y acacia (Acacia mangium). En no pocas ocasiones
hubo enfrentamientos entre los técnicos de la compañía y la familia
Díaz Alvarado, algunas veces porque las
empresas querían sacarlos de su propiedad, otras porque aterraban
las quebradas con los despales o simplemente porque ellos, en
conjunto con algunos vecinos, protestaban y presentaban denuncias
por la destrucción causada en el bosque para sembrar los monocultivos.
Unos años más tarde la comunidad de
Castelmare se fue reduciendo; la tierra concentrada en pocas manos
y las grandes extensiones de monocultivos de árboles no permitió
que la comunidad se desarrollara como sí lo hicieron otros asentamientos
campesinos en otras zonas de la región. La ausencia de buenos
caminos que le permitieran el transporte para vender los productos
de la parcela y la falta de escuela para sus hijos obligaron a
la familia a mudarse a Saíno de Pital, una población pequeña pero
con algunas condiciones de vida mejor. Era el año 1984 y fue entonces
cuando la familia decidió mantener la parcela e iniciar un proyecto
forestal que mostrara a los técnicos que andaban en la zona sembrando
árboles en monocultivo, cómo producir madera de manera natural
y sin tanto daño, y a su vez que permitiera a la familia ir haciéndose
de un “ahorro” para el futuro. El proyecto forestal se complementaba
bien con la disponibilidad de mano de obra de la familia y a pesar
de que el desplazamiento hasta la parcela desde su nueva localidad
no era nada fácil --eran unos nueve kilómetros de camino en mal
estado y no existía transporte colectivo--, la familia se mantuvo
constante en su proyecto.
En esa época empezaron visitando la
parcela unas dos veces por semana, mantuvieron el piñal y entre
todos fueron sembrando arbolitos que recogían de los bosques aledaños
o cuidando los que naturalmente germinaban en el sitio. Como se
mantenía el piñal, se chapeaba ocasionalmente respetando siempre
los arbolitos, en especial las especies comerciales o de algún
valor en términos de madera fina o aporte a la vida silvestre.
Asimismo, como parte de las labores
de mantenimiento se inició un programa de podas con el objetivo
de ir dándole una buena forma a los arbolitos maderables. A finales
de la década de los noventa se inició también un programa de enriquecimiento
con especies raras o en peligro de extinción y especies frutales
en los claros que las especies pioneras de crecimiento rápido
y vida corta (p.ej. el buriogre, Trichospermum sp) iban
dejando.
Hoy en día, desde que se inició la experiencia
han transcurrido poco más de 20 años y, a su mayoría de edad,
nos muestra algunos resultados muy interesantes en términos de
protección de la diversidad, apoyo a la recreación, a la autoestima,
a la educación y a la economía campesina.
El bosque de la familia Díaz Alvarado
presenta una estructura similar a cualquier bosque secundario
de 15-20 años de edad en el trópico húmedo de la zona norte. Su
dosel alcanza unos 25 m de altura y tiene una cobertura total.
En las secciones no manejadas su sotobosque es rico en plantas
de la familia Rubiaceae, Piperaceae (candelillos), Heliconiaceae
(platanillos), Zamiaceae (palma fierro), Smilacaceae (zarza parrilla),
etc. En el sotobosque junto con los grupos de plantas antes mencionadas
también se desarrollan una gran cantidad de arbolitos de especies
forestales, algunos hijos de grandes árboles de especies de madera
fina remanentes del bosque primario que se mantienen a orillas
de la quebrada. En la sección norte su sotobosque ha sido manejado
para permitir una combinación de antiguas plantas de piña, especies
ornamentales, especies medicinales y arbolitos de especies de
crecimiento lento.
Al igual que en otros bosques secundarios
de la misma región, la densidad de árboles ronda los 500 individuos
por hectárea, lo mismo ocurre con su composición de especies,
que también es similar.
Según testimonio de la propia familia
Díaz Alvarado y de algunos vecinos, la
quebrada que nace en esa parcela ha ido aumentando su caudal lo
cual hace pensar que la regulación hídrica de las aguas subterráneas
debe haber mejorado conforme se fue consolidando la cobertura
del bosque y el sotobosque en el área de protección.
Es importante señalar que el objetivo
de este bosque no es producir madera de la manera mas rápida y
mediante tala rasa, por el contrario, el bosque restaurado se
ha propuesto como un complemento económico familiar y es intención
de la familia ir sacando la madera caída o los árboles que vayan
alcanzando su madurez siguiendo un plan de manejo según el cual
se extraerán cada año algunos árboles maduros durante la época
seca. De este modo se garantizará que la conservación del bosque
se mantenga en el tiempo.
La experiencia --
que no es única, probablemente existen otras similares
en diferentes regiones tropicales – tiene el mérito de ser una
respuesta al modelo de monocultivos forestales que ha destruido
bosques, ha concentrado en pocas manos grandes extensiones de
tierra, ha secado humedales y ha sido uno de los principales causantes
de la pérdida de biodiversidad en la zona norte de Costa Rica.
Extractado y adaptado de: “La restauración
ecologista del bosque tropical. Una alternativa de reforestación
ambientalmente sana y socialmente justa y participativa”, COECOCEIBA-
Amigos De La Tierra, Costa Rica, correo electrónico: licania@racsa.co.cr,
http://www.coecoceiba.org
inicio
-
Ecuador: consolidación de la resistencia contra
la minería en Intag
Después de 12 años, poderosas transnacionales mineras no han podido
quebrantar la voluntad de los campesinos de la zona de Intag,
Cantón Cotacachi, Provincia Imbabura, en el Noroccidente de Ecuador.
Esta
pesadilla empezó en 1991, cuando un japonés hasta hoy anónimo,
comenzó a andar para arriba y para abajo en su vehículo por la
zona. Nadie sabía exactamente qué estaba haciendo. Hacia 1995
se supo que lo que hacía el japonés era “prospección minera”,
es decir, que estaba a la búsqueda de minerales en el subsuelo.
Con
la exploración, lo pintoresco del japonés se tornó en molesto
y dañino, pues como resultado de las perforaciones realizadas
y substancias contaminantes vertidas en las quebradas, los campesinos
inteños comenzaron a percibir efectos nocivos sobre la salud de
los niños que se bañaban en los ríos, enfermedades en el ganado
y otros contratiempos. La población local inició un proceso de
organización, cuyo motor en un principio fue la necesidad de obtener
información acerca de lo que estaba pasando a sus espaldas. Eran
los tiempos de la Bishi Metals, una multinacional japonesa, que
quedó en el recuerdo como un juego de niños comparando su actuación
en la zona con lo que más tarde vendría.
En
ese contexto nació Defensa y Conservación Ecológica de Intag (DECOIN),
una organización de base que coordina programas de educación y
protección ambiental que incluyen un programa de protección de
cuencas de agua y la conformación de la Reserva Comunitaria Junín,
además de muchas otras iniciativas ambientales y sociales.
Los
moradores de las comunidades de Cerro Pelado, Junín, El Triunfo,
Villaflora, Cuaraví, La Armenia, Cazarpamba y Barcelona, las más
afectadas por el proyecto minero, vienen ratificando desde los
comienzos del ingreso de las empresas transnacionales mineras
su decisión de no permitir su actividad en sus tierras. Hasta
el día de hoy las empresas mineras no han podido iniciar los trabajos
propiamente mineros, pues las concesiones se encuentran ubicadas
dentro de la Reserva Comunitaria Junín, un área de bosques primarios
de inmenso valor biológico situados en la zona de amortiguamiento
de la Reserva Ecológica Cotacachi-Cayapas, una de las más importantes
del Ecuador. Además, estos bosques nublados forman parte de la
bioregión Chocó y constituyen el hot-spot Andes Tropicales, el
sitio biológicamente más candente entre los 34 hotspots más importantes
del mundo. Esta reserva es protegida por las comunidades con gran
celo.
La
historia de la resistencia en contra de la minería en Intag no
puede concebirse sin otros pilares organizativos, y con la suma
de una serie de afortunados acontecimientos, uno de los cuales
fue la elección en el año 1996 del Economista Auki Tituaña, un
carismático dirigente indígena, como Alcalde de Cotacachi. El
Alcalde impulsó un proceso político participativo real, que permitió
entre otras muchas cosas la promulgación, por iniciativa de los
moradores de Intag, de una Ordenanza Municipal que declara a Cotacachi
Cantón Ecológico (texto disponible en: accionecologica.org/descargas/
areas/otros/documentos/ordenanza.doc),
una normativa única en Latinoamérica y quizás en el mundo, encaminada
a proteger los recursos naturales y para ello a obstaculizar la
minería.
Muchas
fueron las circunstancias, pero los hechos definitivos que terminaron
con los días de la Bishi Metals en Intag fueron la toma de su
campamento por parte de los habitantes de las comunidades que
iban a ser afectadas por el proyecto minero: se expulsó a los
guardianes, se retiraron las pertenencias de la empresa que fueron
entregadas al Alcalde en custodia, se desmontó el campamento minero
y lo que sobró, se quemó. Esto costó un juicio a algunos de los
participantes en estos hechos, que fueron denunciados no por la
empresa, que más o menos de mala gana pareció aceptar la voluntad
del pueblo, sino por el Estado ecuatoriano, concretamente por
el Ministerio de Energía y Minas. Como nunca pudo demostrarse
que existiera culpabilidad de los campesinos por estos hechos,
tras un largo proceso judicial, en 1999 quedaron definitivamente
sobreseídos.
En
este punto hay que señalar que en Ecuador, la Ley de Minería vigente
fue financiada por el Banco Mundial a través del Proyecto
de Desarrollo Minero y Control Ambiental
(PRODEMINCA), durante cuya ejecución se cometieron una serie de
irregularidades a las propias normas ambientales del Banco Mundial,
que fueron denunciadas en su momento por la DECOIN, resultando
dicha denuncia en una investigación del proyecto por el mismo
Banco.
Las
áreas de concesión minera en la zona de Intag reciben el nombre
de Golden 1, Golden 2 y Magdalena 1. Se trata de 7.000 hectáreas
de concesiones mineras que, después de la salida de la Bishi Metals,
fueron adquiridas por la compañía minera canadiense Ascendant.
Hoy día las concesiones de Ascendant suman 22.500 hectáreas en
la zona de Intag.
Según
testimonios de los pobladores, con la entrada de esta compañía
minera a la zona de Intag comienza la peor pesadilla que se haya
vivido jamás en la región. La peor consecuencia es el conflicto
social despertado por los ofrecimientos de relacionadores comunitarios
--intermediarios entre la compañía y las comunidades por medio
de organizaciones de desarrollo ficticias (primero
Consejo de Desarrollo de García Moreno
CODEGAM, después Organización de Desarrollo de Intag ODI), que
provocó un
conflicto que enfrenta entre sí a parientes, amigos y vecinos.
El
Alcalde Tituaña se dirigió a la empresa en una carta abierta (15
de Diciembre de 2004), detallando su incumplimiento con las leyes:
“Desde los primeros días de la presencia de Ascendant Exploration
en nuestro Cantón, […] sus funcionarios no han informado a ninguna
instancia de sus planes, ni han solicitado la autorización respectiva
para realizar sus actividades dentro de nuestro territorio. Por
otro lado, la gravísima falta de consultar con las comunidades
potencialmente afectadas sobre el proyecto minero que su empresa
persigue, constituye una ineludible violación a derechos constitucionales
del Ecuador, violación que jamás dejaremos impune. […] se ha irrespetado
la voluntad de comunidades, así como los planes de desarrollo
locales elaborados participativamente con los actores sociales
del cantón. Adicionalmente hemos recibido […] amenazas de muerte
a líderes que luchan en contra de la minería”. Uno de los
aspectos que se cuestiona fuertemente es la validez de las concesiones
mineras.
Denuncias
realizadas por los moradores ante los organismos de derechos humanos
incluyen ofrecimientos
de dinero a los presidentes de las comunidades a cambio de su
firma a favor de la minería, presencia de guardaespaldas y paramilitares
fuertemente armados con pistolas, gas y bombas lacrimógenas, que
en varias ocasiones realizan disparos sobre los comuneros, pagos
para la asistencia a reuniones convocadas por la minera, presiones
para que los asistentes firmen papeles en blanco, contratación
de tercerizadoras no autorizadas, reiteradas invasiones de la
propiedad privada.
La
concesión minera está situada en un área habitada por colonos
de 5 comunidades (unas 150 familias), que deberían ser desalojados
por el proyecto. Tradicionalmente, a los campesinos les ha resultado
difícil escriturar sus posesiones, presentándoseles diferentes
obstáculos relacionados con la documentación a presentar y la
justificación de sus derechos sobre la tierra. Poco después de
la llegada de las mineras, reconocidos traficantes de tierras,
es decir, personas que profesionalmente se dedican a adjudicarse
posesiones y demostrar con documentación falsa sus derechos sobre
las mismas, han intentado repetidamente posesionarse ilegalmente
y escriturar tierras situadas sobre las minas y en los alrededores,
lo que han logrado en ocasiones en cuestión de días gracias a
la complicidad de funcionarios corruptos. También se han realizado
compras ilegales dentro de áreas de Patrimonio Forestal del Estado,
o de áreas de protección minera o incluso de tierras cuyos vendedores
ya las habían vendido con anterioridad a otras personas a precios
inferiores. Por todas estas confusiones, la Comisión Anticorrupción
(CCCC) realizó una exhaustiva investigación a punto de concluir
en los próximos días.
Desde
septiembre de 2006, las comunidades locales condenan los reiterados
y sistemáticos intentos por parte de la minera de desprestigiar
y calumniar a personas y organizaciones que han tomado una posición
en contra de la minería. Según la Comisión Ecuménica de Derechos
Humanos (CEDHU), una de las formas más agresivas en las que se
han manifestado estos intentos es por medio de una campaña de
denuncias sistemáticas en contra de diferentes líderes y campesinos,
que se han interpuesto tras cada intento de ingreso a las concesiones
mineras por parte del personal de la compañía o sus allegados.
Por
el curso de los acontecimientos descritos, la oposición a la minería
en la zona ha ido creciendo hasta hoy día contar con la unánime
oposición de todos los gobiernos locales de la región. Cada uno
de los siete gobiernos parroquiales de la zona de Intag y también
el gobierno de la provincia así como las comunidades dentro de
los límites y adyacentes a las concesiones de la minera, han expresado
públicamente su oposición al proyecto minero.
Además
de resistir a la minería, el interesante proceso organizativo
que se ha dado en la zona de Intag ha permitido mejorar la producción
de café orgánico, que se exporta casi en su totalidad a Japón
a un precio justo que se mantiene a pesar de las fluctuaciones
del mercado. Otros grupos organizados elaboran productos artesanales,
como los confeccionados con fibra de cabuya (sisal), bordados
a mano, jabones a base de Aloe vera y otros productos naturales.
En la comunidad de Junín, centro de la resistencia, existe una
iniciativa de turismo comunitario que agrupa a la mayoría de las
familias de la comunidad y que recibe una media de más de 650
turistas al año, generando beneficios significativos. Además,
se ha conformado un grupo de guardabosques que vela por la protección
del medio ambiente y la integridad de los bosques primarios, las
aguas y la biodiversidad.
Hombres,
mujeres y jóvenes se han agrupado en diferentes organizaciones,
cada grupo con propósitos definidos. El proceso de resistencia
a la minería además, ha dado como fruto una generación de orgullosos
líderes y lideresas, conscientes y preparados, conocedores de
sus derechos. La posición común en la zona es No a la Minería,
y no es negociable. Es por el medio ambiente, por el agua, por
la vida y por las futuras generaciones. Es por el bosque nublado,
el gallo de la peña, el oso de anteojos y miles de especies más.
A
nivel político, el proceso que está viviendo el Ecuador es una
puerta abierta al triunfo definitivo de este proceso que ya dura
12 largos años. El diálogo está abierto. Muchas esperanzas están
depositadas en la Asamblea Constituyente, aunque como nos han
explicado en Intag “No podemos esperar a la Constituyente, ésta
es una lucha diaria”. Y tampoco los intereses económicos duermen.
Por
Guadalupe Rodríguez, correo electrónico:
guadalupe@regenwald.org (Lic. en Filosofía y Letras, activista
de derechos humanos y medio ambiente, co-produjo y realizó en 2001
el primer documental acerca de la resistencia en contra de la minería
en Intag “Intag, Mi Zona Verde”). Para
más información ver: Defensa y Conservación Ecológica de Intag:
www.decoin.org; Periódico Intag:
www.intagnewspaper.org/; Documental “La Ruta del Cobre”,
http://www.lifeonterra.com/episode.php?id=84; Balacera de contratados
por la empresa Ascendanta a través de una de sus tercerizadoras
sobre la población local de Intag:
http://www.youtube.com/watch?v=jrNOB2Vc4vM;
inicio
-
Laos: “asistencia” noruega y china para embalsar
el río Xeset
A
fines del año pasado la consultora noruega Norconsult obtuvo un
contrato de US$ 1,5 millones para supervisar la construcción
de la represa Xeset 2 en el sur de Laos. Norconsult obtuvo el
contrato, que está financiado por la Agencia Noruega de Cooperación
para el Desarrollo (Norad), sin que hubiera licitación.
Norconsult
tiene mucha experiencia en el río Xeset pues trabajó en la planificación
y la construcción de la represa Xeset 1, de 45 MW, finalizada
en 1991, con financiación de Suecia, Noruega, el Banco Asiático
de Desarrollo y el PNUD. Durante la estación seca la represa Xeset
1 prácticamente no produce electricidad a causa del caudal restringido
del río Xeset.
Ocho
años después de la finalización de Xeset 1 se volvió a contratar
a Norconsult para un estudio de factibilidad de las represas Xeset
2 y Xeset 3. Para ayudar a cubrir el costo del estudio, Norad
proporcionó US$ 1,8 millones. Las represas Xeset 2 y Xeset
3 están aguas arriba de Xeset 1; al transferir al río Xeset las
aguas de ríos cercanos aumentará la cantidad de agua que pase
por las turbinas de la represa Xeset 1. Al igual que con la represa
Xeset 1, la mayor parte de la electricidad de la represa Xeset
2, de 76 MW, se exportará a Tailandia.
La
construcción de más represas para intentar resolver los problemas
de las represas existentes es obviamente una propuesta muy atractiva
para una empresa consultora en el sector de la construcción de
represas como Norconsult. Pero más represas significa más destrucción
de ríos y pesquerías y del sustento de la población local.
Hace
dos años Phetsavanh Sayaboulaven realizó una serie de entrevistas
con aldeanos de la zona de la represa Xeset 2. Las personas que
viven en la zona son en su mayoría indígenas, principalmente de
los grupos étnicos Jru (Laven) y Kouay. Una persona dijo
a Phetsavanh: “No queremos que construyan la represa pues
le hará mucho mal a nuestra tierra y al ambiente. La indemnización
oficial no será adecuada, como en el caso de la represa
Houay Ho. Pero no nos atrevemos a oponernos a los funcionarios
del gobierno”.
China
tiene un importante papel en la represa Xeset 2. El Banco de Importaciones
y Exportaciones de China financia el 80% del proyecto de
US$ 135 millones, y del resto se encarga Électricité du Lao. El
principal contratista es Norinco (China North Industries Corporation),
empresa más conocida como importante fabricante de armas que como
constructora de represas. La construcción de la represa Xeset
2 está en curso y su finalización está prevista para 2009.
Cuando
Norinco empezó a construir la represa los aldeanos comenzaron
a robarle. Barras de hierro, tejas y grandes cantidades de combustible
desaparecieron del sitio de la construcción. Algunos aldeanos
se enriquecieron rápidamente. El robo puede verse como una forma
de resistencia a la represa o como un intento de los aldeanos
de garantizar que al menos tendrían alguna compensación. Los laosianos
que trabajaban para la constructora china ayudaron a los aldeanos
a robar combustible. El despido de los trabajadores laosianos
no cambió nada pues las personas contratadas para sustituirlos
también ayudaron a los ladrones. La situación se volvió violenta
cuando unos aldeanos mataron a un trabajador chino que intentó
impedir que robaran combustible.
El
gobierno de Laos, probablemente en un intento de enfriar la situación
en el sitio de la construcción, se aseguró de que los aldeanos
recibieran alguna indemnización. Investigaciones recientes en
Laos indican que los aldeanos de la zona inmediata a la obra recibieron
en total unos US$ 150.000 como compensación por tierras y plantas
de café perdidas.
Pero
quienes hasta ahora no han sido afectados por la construcción
no han recibido nada. Los más de 12.500 aldeanos que viven a lo
largo del río Tapoung se enfrentarán a una grave reducción del
caudal cuando las aguas se desvíen al embalse de Xeset 2. Estas
personas no saben si recibirán indemnización alguna ni cómo se
calculará si es que esto ocurre.
Los
aldeanos usan el agua del río Tapoung para el cultivo de arroz
en la estación seca. Plantan en las riberas y las tierras cercanas
al río y producen una gran variedad de cultivos. A lo largo del
río Tapoung crecen muchas plantas silvestres, algunas de ellas
comestibles o medicinales. Pescado, camarón, cangrejos y
caracoles son una importante fuente de proteína para la población
local. Para muchos aldeanos el río es también la principal fuente
de agua potable durante la estación seca. “Si construyen la represa
y hacen que el agua no fluya más a este río estaré muy triste”,
expresó una anciana a Phetsavanh. “El río me ha alimentado desde
la niñez hasta mi avanzada edad”.
Cuando
Norconsult decidió en 1999 que las represas Xeset 2 y 3 eran viables,
sus consultores sabían que la empresa se iba a beneficiar con
contratos futuros gracias a esta decisión. Cuatro años después
la decisión de Norconsult fue rebatida cuando un estudio financiado
por el Banco Asiático de Desarrollo determinó que las represas
Xeset 2 y 3 “no eran viables”. Norconsult no hizo comentarios
cuando pregunté cómo podía ser que sus consultores hubieran llegado
a la conclusión opuesta.
La
perversa situación en la meseta de Boloven es que una empresa
consultora noruega se está beneficiando con “asistencia” noruega,
una empresa constructora china se está beneficiando con “asistencia”
china y los aldeanos de Laos tienen que pagar los costos de esta
destrucción de ríos y formas de vida y sustento.
Por
Chris Lang, correo-e: info@chrislang.org
http://chrislang.org
inicio
-
Políticas sobre “deforestación “evitada” y pueblos indígenas
y comunidades locales: se necesita un urgente debate sobre sus
potenciales impactos sociales
La
conservación de los bosques vuelve a la agenda internacional del
clima... ¡a lo grande!
Cada
vez más gobiernos del Norte y el Sur, agencias bilaterales de
desarrollo, bancos multilaterales de desarrollo y grandes ONG
conservacionistas arguyen que habría que compensar a los “países”
por la protección de los “reservorios de carbono” en los bosques.
Según algunas propuestas, los planes de protección de los bosques
de los gobiernos del Sur generarían derechos de contaminación
que estos gobiernos podrían vender a las industrias del Norte
para permitirles que continúen con sus prácticas contaminantes
de siempre.
Prácticamente
todos los entusiastas de tales políticas de “deforestación evitada”
rechazan el enfoque “proyecto por proyecto” de conservación de
los bosques. Para esta opción de política, que en la terminología
oficial de la Convención sobre Cambio Climático se conoce como
Reducción de emisiones de la deforestación (RED), lo que quieren
es planes nacionales o regionales que abarquen
grandes superficies de bosque. Con esto, alegan, se reducirían
los costos de supervisión, pues es mucho más barato medir la deforestación
desde un satélite que visitar cantidades de proyectos diferentes
sobre el terreno.
Quienes
proponen la “deforestación evitada” (DE) dicen también que acreditar
los “países” en tanto agentes responsables de salvar los bosques
contribuiría a promover un enfoque más amplio de las políticas
forestales nacionales, que a su vez podría ayudar a impedir que
la protección del bosque en un lugar lleve a la deforestación
en otra parte del mismo país.
No
obstante, con toda la excitación en torno a la DE se ha prestado
relativamente poca atención a los riesgos y problemas sociales
y al impacto potencial sobre los pueblos indígenas y las comunidades
locales que dependen de los bosques para su sustento, cultura
y bienestar. Los movimientos y activistas por los bosques tendrán
que participar en este debate debido al gran impacto que podría
tener sobre sus bosques ancestrales y sus derechos y libertades
fundamentales.
¿Fondos
públicos o comercio mundial de carbono?
Algunos
gobiernos, entre los que se destaca el de Brasil, proponen que
los incentivos económicos para que los países en desarrollo protejan
los bosques deben proceder de un fondo internacional especializado
creado con dinero público de países donantes. En el informe del
gobierno británico Stern Review on the Economics of Climate
Change (“Informe Stern sobre la Economía del Cambio Climático”)
publicado a principios de 2007, el ex economista del Banco Mundial
sir Nicholas Stern recomienda que “... el apoyo internacional
a la acción de los países para impedir la deforestación debe empezar
en cuanto sea posible...” mediante planes piloto que “... podrían
basarse en fondos [creados] con contribuciones voluntarias de
países desarrollados, empresas y ONG”. Stern sugiere que los fondos
públicos para la DE podrían destinarse allí donde sean más beneficiosos
en un país y utilizarse para trabajar en la reducción de la pobreza
y las causas subyacentes de la deforestación.
Por
otra parte, grandes ONG conservacionistas, empresas de “finanzas
del carbono” y “forestación del carbono” y algunos gobiernos del
Sur como Costa Rica y Papúa Nueva Guinea alegan que los fondos
públicos nunca brindarán suficiente dinero para garantizar la
financiación adecuada y sostenida de la deforestación evitada.
Este grupo sostiene que solamente un comercio global de créditos
de contaminación podría proporcionar fondos suficientes para planes
RED efectivos. Entre los defensores del comercio de DE se encuentran
cada vez más consultores de empresas de finanzas del carbono ansiosos
por ganar mucho dinero con el comercio del carbono de los bosques,
como por ejemplo EcoSecurities. Estas compañías y estos empresarios,
junto con varios científicos forestales, grandes ONGs y el Banco
Mundial, están ahora dedicados a ejercer una fuerte presión sobre
los gobiernos donantes para convencerlos de que brinden apoyo
legal e institucional a los mercados mundiales de carbono de los
bosques.
El
Banco Mundial busca captar fondos mundiales del carbono
En
relación con el financiamiento mundial de la retención del carbono
de los bosques, el Banco Mundial apoya una mezcla de enfoques
públicos y de mercado. El Banco se está moviendo con rapidez intentando
captar todo nuevo fondo para la deforestación evitada como componente
central de su controvertida propuesta de una nueva Alianza Forestal
Mundial (GFA) con grandes ONGs conservacionistas como The Nature
Conservancy, Conservation International y el WWF. En el marco
de la GFA el Banco pretende establecer planes piloto de deforestación
evitada en cinco países tropicales en virtud de su propuesta
Forest Carbon Partnership Facility (FCPF) y solicitó al Grupo
de los 8 países más industrializados que respalde esta iniciativa
en su próxima cumbre, que se realizará en Alemania en junio de
2007.
Mientras
tanto, el Banco ya está invitando a los gobiernos de Papúa Nueva
Guinea, Costa Rica e Indonesia y a organismos regionales de Brasil
y la República Democrática del Congo a financiar la protección
de los bosques mediante la deforestación evitada. En mayo de 2007
el Banco Mundial procuró persuadir a estos países de firmar acuerdos
para limitar las emisiones de carbono causadas por la deforestación
para 2009 o 2010 a cambio de US$ 250 millones en inversiones.
¿Otra
vez el PAFT?
Sin
embargo parece que una vez más los planes del Banco Mundial, los
gobiernos y las ONGs para combatir la deforestación en lo nacional,
así como sus propuestas de incluir la conservación en la economía
mundial del carbono, se están elaborando con poca o ninguna participación
informada de los pueblos de los bosques que podrían resultar afectados.
Durante una reunión realizada recientemente en Oxford, el Programa
por los Pueblos de los Bosques recibió una desagradable
sorpresa al oír de los consultores forestales que los derechos
humanos y los problemas de los pueblos indígenas son un “asunto
lateral” y una “distracción” de las políticas de protección de
los bosques. Admiten que desgraciadamente algunos pueblos indígenas
podrían resultar “destrozados”... ¡pero este puede ser el precio
que hay que pagar para lograr el objetivo más importante de retardar
el cambio climático!
Sin
embargo, cualquier expansión e instrumentación rápida de los planes
de DE sin la participación de los pueblos de los bosques y sin
la debida consideración a los derechos y asuntos sociales corre
el riesgo de repetir los errores anteriores de las fracasadas
iniciativas mundiales para enfrentar la deforestación tropical
(como el Plan de Acción Forestal en
los Trópicos (PAFT) dirigido por la FAO y el Banco Mundial
en la década de 1980).
[i]
Riesgos
sociales potenciales
Quienes
apoyan los nuevos planes de “deforestación evitada” alegan que
las tasas de compensación deben ser superiores a las ganancias
de otros usos de la tierra que causan directamente la deforestación
(como la expansión de la palma aceitera, las plantaciones industriales
de árboles, la conversión a la agricultura, la extracción de hidrocarburos,
etc). Según cifras actuales, cada año los gobiernos podrían ganar
cientos o incluso miles de millones de dólares por no cortar los
bosques.
Dichas
sumas podrían llegar a ser suficientemente elevadas como para
crear incentivos para que las autoridades de los bosques estatales
y las zonas protegidas expulsen de los bosques a quienes consideren
“invasores”. En su afán de recibir pagos compensatorios por mostrar
a los satélites que el bosque ya no se tala ni se quema, los organismos
de protección de los bosques excesivamente puntillosos podrían
sentir la tentación de expulsar a los agricultores itinerantes
e impedir cualquier uso del bosque por parte de los habitantes
tradicionales del bosque y otras comunidades que de él dependen.
Políticas
forestales impuestas desde arriba y el regreso de la “conservación
con pistolas y guardianes”
Entre
los posibles resultados se cuentan el aumento del control del
Estado sobre los bosques, que se culpe injustamente a los pueblos
indígenas y marginales de ser las “fuerzas motoras” de la deforestación,
la violación de derechos consuetudinarios sobre la tierra y territoriales,
la división del bosque en zonas a cargo del Estado y las ONGs
sin participación informada de los habitantes del bosque, la imposición
desigual de los costos de la protección del bosque a los pueblos
indígenas y las comunidades locales mediante contratos comunitarios
desiguales y abusivos, especulación de bienes raíces, usurpación
de tierras y conflictos por la tierra (empeorados por demandas
rivales de compensación DE), corrupción y malversación de fondos
internacionales por parte de las élites nacionales y mayores desigualdades
y conflictos potenciales entre beneficiarios y no beneficiarios
de fondos DE.
¿RED
o REDD?
Entre
quienes proponen los nuevos planes DE hay quienes quieren, como
el gobierno de India, que los planes de reforestación y regeneración
natural también reciban compensación, igual que la conservación
de los bosques. Esta idea se denomina Reducción de Emisiones por
Deforestación y Degradación (REDD). Otros señalan que la inclusión
de planes de reforestación plantearía los mismos problemas científicos
y sociales que se asocian con los muy criticados proyectos de
compensación de carbono que implican la plantación de árboles.
[ii]
También surgirían dudas en cuanto a qué cuenta
como “degradación”. Otros defensores influyentes de la DE como
Brasil sostienen que los planes globales deben limitarse a la
deforestación solamente (RED).
Problemas
no resueltos con el comercio de carbono
Un
problema de la DE es que requiere que se mida cuánto bosque se
ha salvado por encima del “umbral” de una tasa de deforestación
del tipo “negocios normales”. Dicha tasa, por supuesto, será determinada
por un reducido círculo de especialistas técnicos, con todas las
posibilidades de corrupción intelectual que ello implica.
Los
planes que incluyen el comercio de carbono tienen otro problema.
Algunas organizaciones de pueblos indígenas y campañas por la
justicia social han cuestionado la ética, política y ciencia del
comercio de existencias de carbono en el mercado internacional.
[iii]
Estos críticos no aceptan la idea de que el
cambio climático pueda o deba resolverse permitiendo a los emisores
industriales y corporativos del Norte comprar a los gobiernos
de los países del Sur que tienen muchos bosques el “derecho” a
seguir contaminando. También rechazan la noción de que el valor
de los bosques pueda reducirse al valor monetario de sus reservas
de carbono y destacan que para su gente los valores culturales
y espirituales no monetarios de sus bosques tienen la mayor importancia
y deben respetarse. Sostienen que el comercio de créditos de carbono
no es práctico porque no enfrenta la causa principal del cambio
climático: continuación y aumento de las
emisiones de combustibles fósiles.
[iv]
Luego
está la cuestión de la propiedad y la soberanía: ¿Pueden los compradores
extranjeros “adquirir” reservas de carbono en bosques en pie que
no pertenecen al Estado ni a propietarios individuales sino que
más bien son una posesión colectiva según las leyes consuetudinarias
y el título aborigen? En tales casos, ¿cómo y en qué términos
se obtendría el consentimiento previo?
¿Y
los pueblos de los bosques?
Hay
quienes argumentan que con un fondo público podrían evitarse muchos
de los problemas científicos, legales y éticos asociados con un
mercado global del carbono –aunque no la cuestión esencial de
permitir que los contaminadores sigan contaminando. Además, los
fondos públicos y de la Asistencia
Oficial para el Desarrollo (AOD) para planes DE mundiales
y nacionales en gran escala podrían acarrear también riesgos sociales.
Ante ello, quienes apoyan la idea responden que si estos riesgos
pueden eliminarse o reducirse, las políticas DE y un aumento de
la financiación por fuera del comercio del carbono podrían ofrecer
algunas oportunidades importantes a los pueblos indígenas y las
comunidades que dependen de los bosques. Sin embargo, poco se
dice acerca del pleno respeto de sus derechos o sobre sus prioridades
y capacidad de toma de decisiones en el diseño y la instrumentación
de las políticas de deforestación evitada.
En
caso de que estos esquemas fueran instrumentados, las políticas
AD deberían al menos incluir sólidas garantías, que puedan hacerse
cumplir localmente, de que se respetarán los derechos humanos
y se abordarán los asuntos relacionados con la igualdad, el gobierno
y los derechos. Las promesas vagas de que todos esos asuntos se
resolverán con la futura certificación de los bosques RED, como
alegan muchas ONGs conservacionistas y el Banco Mundial, no alcanzan.
Deben establecerse garantías seguras de que se respetarán los
derechos de los pueblos de los bosques antes de que los gobiernos,
los donantes internacionales y los bancos multilaterales de desarrollo
arremetan con los planes RED.
Se
necesita un debate urgente sobre los aspectos sociales de las
políticas de deforestación evitada
Como
primer paso es esencial que los pueblos indígenas y otros movimientos
de base participen plenamente, en lo nacional y en lo internacional,
en el debate sobre los pro y los contra de la deforestación evitada
en las políticas climáticas globales.
¿Quién
decidirá cuáles zonas de bosque estarán o no en los planes DE
nacionales? ¿Quién decidirá sobre la tenencia de la tierra y los
derechos de propiedad sobre los bosques incluidos en programas
de deforestación evitada? ¿Quién determina cuáles son los bosques
que podrían aspirar a un pago REDD y en qué forma? ¿Cómo habría
que usar los bosques protegidos? ¿Qué actividades se permitirían
y cuáles serían prohibidas en los bosques protegidos con el fin
de recibir una compensación DE? ¿Quién recibirá los pagos compensatorios?
¿Beneficiarán realmente a los habitantes locales estos planes?
Este
debate debe comenzar sin dilación para que los pueblos de los
bosques puedan evitarse una nueva ronda de políticas forestales
mundiales y nacionales impuestas de arriba a abajo que no toman
en cuenta sus derechos ni sus intereses. Los movimientos por los
bosques deben organizarse para debatir estos asuntos, desafíos
y oportunidades lo más pronto posible de modo de poder comprometer
a los gobiernos y responsables de las políticas. Sin esto, lo
más probable es que no se respeten sus derechos en el diseño y
la instrumentación de las futuras políticas de deforestación evitada.
Este
artículo fue compilado por Tom Griffiths, Programa para los Pueblos
de los Bosques (FPP), correo-e:
tom@forestpeoples.org. Hay más
información sobre algunos de los problemas sociales planteados
por las políticas mundiales para evitar la deforestación en el
artículo Seeing RED: Avoided deforestation and the rights of
Indigenous Peoples and local communities, disponible en
inglés en:
http://www.forestpeoples.org/documents/ifi_igo
/avoided_deforestation_red_jun07_eng.pdf
[i]
Véase Colchester, M y
Lohmann, L (1990) The Tropical Forestry Action Plan: What
Progress?, WRM y The Ecologist, Penang y Sturminster
Newton.
[ii]
WRM (2000) Climate
Change Convention: Sinks that stink WRM, Montevideo
[iii]
Foro Internacional de Pueblos Indígenas
y Comunidades Locales sobre Cambio Climático (2000)
“Segundo Foro Internacional de Pueblos Indígenas sobre Cambio
Climático -Declaración de los Pueblos Indígenas sobre el cambio
climático”, La Haya, 11 y 12 de noviembre de 2000;
[iv]
Véase especialmente
Lohmann, L (2006) “Carbon Trading: a critical conversation
on climate change, privatisation and power”, Development
Dialogue No.48 (setiembre de 2006)
inicio
-
Uganda: victoria en
la lucha por el bosque Mabira
En
las últimas semanas Uganda ha sido testigo de protestas cada vez
mayores contra los planes del gobierno de entregar a SCOUL [Sugar
Corporation of Uganda Limited] más de 7.100 hectáreas del Bosque
Mabira, reserva natural desde 1932, para el cultivo de caña de
azúcar. La tala del bosque podría devastar un medio ambiente frágil
y desencadenar la erosión del suelo, resecar el clima y dejar
el lago Victoria a merced de la contaminación al eliminar esta
zona de amortiguación. Las protestas públicas y la opinión de
asesores técnicos, profesionales y especialistas en contra del
proyecto culminaron en la renuncia del Directorio de la Autoridad
Forestal Nacional y de altos funcionarios técnicos. El nuevo Directorio,
nombrado en diciembre de 2006, está en proceso de aprobar nuevos
repartos de bosques para fines comerciales, como ocurre con Kitubulu
en Entebbe, Buyaga (Lyantonde), Mpanga (Fort Portal), Nebbi, Arua,
Ntungamo, Kitgum y Bobi, entre otros.
Los
ugandeses que viven cerca del Bosque Mabira temen que su modo
de vida se trastoque. Como dijo Haruna Salongo, de 48 años de
edad, “[el bosque] Lo es todo: significa leña, carbón, plantas
medicinales, frutos comestibles, madera, y además atrapa la lluvia
y alimenta los ríos. No podemos vivir sin él”.
“El
Bosque Mabira es parte de nuestro patrimonio y el futuro de nuestros
hijos. Mabira es un bosque de madera dura que proponen cortar
para producir azúcar en Uganda. Es uno de los bosques más biodiversos
que quedan en África. Tiene también valor agregado para las comunidades
que habitan el bosque y sus alrededores. El valor del bosque para
Uganda y su pueblo está más allá del valor de los árboles, pero
se trata también de un lugar frecuentado por turistas para la
observación de aves, paseos y otras actividades; tiene valores
culturales e históricos; tiene un impacto significativo sobre
el medio ambiente en tanto sistema natural de filtrado de agua
y regulador natural del clima global”, expresaron miembros de
Save Mabira Crusade (SMC), una red de varias personas, ONGs, dirigentes
cívicos, religiosos y culturales e instituciones académicas, organizaciones
políticas y comunidades locales que se han unido en el intento
de impedir la entrega de Mabira y otras reservas forestales de
Uganda.
A
pesar del aumento de la oposición a la plantación azucarera y,
según la prensa local, el 80% de los parlamentarios que votarían
en su contra, el Presidente Museveni se
mantuvo en sus trece. “El aumento de la producción de azúcar haría
aumentar el empleo, el ingreso por exportaciones y el ingreso
tributario, esenciales si Uganda ha de tener dinero para reglamentar
y proteger el medio ambiente”, declara Museveni. Los residentes
de Mabira se muestran escépticos frente a las promesas de empleo
y hacen alusión a los habitantes de la isla de Bugala, en el lago
Victoria, que el año pasado fueron convencidos de entregar parte
de su bosque prístino a Bidco, una empresa keniata de palma aceitera.
Bidco plantó 4.000 hectáreas de palma, sobre todo en zonas antes
cubiertas por bosques que la empresa arrasó, según cuentan los
locales. El Estado acordó entregar a Bidco otras 2.000 hectáreas
de tierra boscosa mediante la revocación de la protección que
confiere la calidad de reserva natural, pero la reacción pública
hizo que esto no ocurriera. Los residentes dicen haber perdido
recursos vitales como madera, medicinas, y agua fresca y sin embargo
no vieron empleos ni dinero.
"Nos prometieron montones de cosas”, dijo Joyce Nakirijja,
residente de Bugala de 70 años de edad, sentada en su granja en
medio de los bananos. “Nuestros nietos iban a tener trabajo y
se construirían nuevos caminos, escuelas y hospitales. Era mentira:
tenemos caminos de tierra y la empresa importa trabajadores del
continente”. Otro problema, explicó, era que los monos que perdían
su hogar debido a la deforestación estaban asolando los cultivos
locales.
El 12 de mayo de 2007 los dirigentes de la red SMC organizaron
una manifestación contra la entrega del Bosque Mabira. Lo que
tenía que haber sido una manifestación pacífica terminó en caos
y se perdieron cinco vidas, algunas propiedades resultaron destruidas,
hubo heridos y más tarde muchos dirigentes fueron arrestados y
detenidos. Ahora deben enfrentarse en tribunales a varios cargos,
que van del asesinato a la participación en una “manifestación
ilegítima” a pesar de que la policía sabía de la manifestación
y había dado su visto bueno. Se presentarán ante el juez para
responder a los cargos en su contra el 28 de junio y el 26 de
julio.
Sin embargo, luego de tanto dolor hay buenas noticias.
El 22 de mayo el gobierno de Uganda anunció que había desistido
de sus intenciones de entregar la Reserva del Bosque Mabira Central
para el cultivo comercial de caña de azúcar.
La
lucha del pueblo de Uganda ha dado frutos para sí y para
los que vendrán.
Artículo
basado en: “Legal Questions Over Plan to Give Away Mabira Forest”,
“Save Mabira Forest in Uganda”, “Mabira Forest Crusade – Court”,
“Uganda Govt. Gives up Mabira Sale!”, NAPE,
http://www.nape.or.ug/
inicio
COMUNIDADES
Y MONOCULTIVOS DE ÁRBOLES
-
Brasil: por qué las mujeres Sin Tierra se
oponen a los monocultivos de eucalipto
La
lucha entre dos proyectos de agricultura se ha intensificado en
el Brasil. Por un lado, el proyecto del agronegocio basado en
la concentración de grandes extensiones de tierras, en la producción
para exportación, en la gran escala de producción y en la producción
de monocultivos, principalmente de soja, de eucalipto y de caña.
Por otro lado, varios movimientos sociales de Via Campesina en
el Brasil, que defienden la Reforma Agraria y un modelo de agricultura
basado en la agroecología, la producción para el fortalecimiento
del mercado interno, la agricultura familiar y campesina, la producción
diversificada, la cooperación y el cambio de la matriz tecnológica
y productiva.
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Es
ese contexto el que nos da el fundamento para entender la lucha
de las mujeres de Via Campesina en el Brasil contra los impactos
sociales y ambientales de la producción de eucalipto en forma
de monocultivo.
La
acción de las dos mil mujeres de Rio Grande do Sul el día 8 de
marzo de 2006 [ver Boletín Nº 104 del WRM] para llamar la atención
de la sociedad brasileña y de los participantes de la II Conferencia
Mundial sobre Reforma Agraria llevó a la agenda de debate los
riesgos de lo que llamamos "desiertos verdes".
Hubo,
desde el punto de vista de los movimientos sociales, una ruptura
del modelo establecido del papel de las mujeres en un proceso
de cambio por haber sido una acción colectiva, organizada y dirigida
por mujeres –mujeres campesinas- en el enfrentamiento de una de
las mayores empresas transnacionales del mundo en la producción
de eucalipto: la empresa Aracruz Celulose. Esta empresa fabrica
2,4 millones de toneladas al año de celulosa blanqueada.
En
la acción se destruyeron más de 10 millones de mudas de eucalipto
y pino. A partir de la misma, la lucha por la tierra adquirió
en la sociedad otro carácter: la lucha contra el capital transnacional
en la agricultura.
Como
resultado de ello, intensificamos las luchas de las mujeres por
todo el país en una gran jornada que tuvo como lema "Mujeres
Sin Tierra: en lucha por soberanía alimentaria y contra el agronegocio".
Las acciones reunieron a más de quince mil mujeres del MST y llamaron
la atención de la sociedad por el carácter de denuncia contra
el desierto verde y el financiamiento por parte del gobierno brasileño
a empresas transnacionales, principalmente para la instalación
de nuevas industrias de celulosa y de etanol en Brasil.
Nuestra
apreciación es que la lucha de las mujeres contra las empresas
transnacionales en la agricultura especialmente de celulosa tiende
a fortalecerse. Por eso nos corresponde responder la pregunta:
¿cuáles son los impactos de esas empresas y del monocultivo en
la agricultura y en la vida de las mujeres? Para nosotras mujeres,
responderla es una forma de oponerse al monocultivo de eucalipto
por diversas razones que queremos expresar y que dan fuerza a
nuestra lucha:
1.
Entendemos que la tierra, el agua, las
semillas, el aire, las selvas, son la base de la vida y nunca
pueden ser mercantilizadas.
2.
Vivimos un proceso de globalización de la pobreza, principalmente
entre mujeres y niños, y eso se debe al hecho de que las empresas
transnacionales se han apoderado de nuestras riquezas naturales,
de nuestro territorio a través de las políticas de los bancos
e instituciones internacionales.
3.
El monocultivo del eucalipto causa la destrucción del medio ambiente.
Muchos productos químicos que son utilizados acaban con nuestra
biodiversidad.
4.
Celulosa es sinónimo para nosotros de pobreza, desempleo y éxodo
rural.
5. Las empresas de celulosa se han apropiado de grandes propiedades
y ello contribuye con la concentración de tierra en el Brasil.
6.
En el Brasil, esas mismas empresas se han beneficiado con la legislación
ambiental negociada por muchos gobiernos brasileños.
8.
Vivimos un proceso de privatización e internacionalización del
territorio brasileño y sus recursos naturales.
9.
La salud humana, especialmente de las mujeres y niños está amenazada
por el avance del desierto verde que destruye la biodiversidad,
que seca los ríos, aumenta la contaminación, contamina el aire,
las aguas y amenaza nuestra vida.
Nuestra
lucha es para que las grandes extensiones de tierra utilizadas
por esas empresas sean destinadas para la Reforma Agraria, para
la producción de alimentos saludables para autosustento y generación
de renta; para acabar con el latifundio y garantizar la justicia
social en el campo brasileño, y sirvan de base para la construcción
de la soberanía alimentaria de nuestro país.
Es
principalmente para garantizar la recuperación y preservación
de la biodiversidad, selvas, bosques, plantas medicinales, semillas
criollas, agua, tierra, que son patrimonio de los pueblos al servicio
de la humanidad.
Para
nosotros, toda inversión pública en la ciencia, la tecnología
y la investigación debe ser para la agricultura campesina ecológica.
Queremos
respeto entre las diversidades étnicas, religiosas, culturales,
en la igualdad de género, en cooperación para la preservación
de las riquezas naturales y en la producción destinada a atender
necesidades de las personas y no del capital.
Exigimos
que los gobiernos se preocupen de los impactos socioeconómicos,
territoriales y ambientales provocados por el agronegocio, en
particular por el llamado "desierto verde".
Motivadas
por esta lucha y la certeza de la victoria, nosotras, Mujeres
Sin Tierra del MST elaboramos una carta denominada: Carta de las
Madres Sin Tierra (http://www.mst.org.br/mst/pagina.php?cd=3505)
en ocasión del día de la madre, convocando a todas las mujeres
del mundo a luchar incansablemente contra el sistema neoliberal
que concibe los alimentos, el agua, la tierra, los conocimientos
de los pueblos y el cuerpo de las mujeres como mercaderías.
Invitamos
a todos y a todas a alzar nuestras manos, nuestras azadas,
nuestras hoces y nuestras conciencias... a unirnos contra los
explotadores de la tierra, de la vida, de nuestra fuerza de trabajo,
de nuestro cuerpo... Estamos de pie, vigilantes y esculpiendo
día y noche la fertilidad y la rebeldía que nacen de las entrañas
de la madre tierra.
Reforma
Agraria: ¡Por justicia social y soberanía popular!
Por
Lourdes Vicente, Sector de Género y coordinación nacional del
MST, correo electrónico:
genero@mst.org.br
inicio
-
EEUU: Grupos ambientalistas cuestionan los
árboles transgénicos de ArborGen
La
empresa estadounidense ArborGen, cuya sede se encuentra en Carolina
del Sur, es una sociedad de las madereras International Paper
y Mead Westvaco y de la empresa neozelandesa Genesis Research
and Development. ArborGen ha estado cultivando eucaliptos híbridos
transgénicos y estudiando su rasgo de tolerancia al frío en una
parcela secreta situada en el condado de Baldwin, Alabama, cerca
de la costa del Golfo de México. Se encontró que el lugar albergaba
varios cultivos transgénicos experimentales, muchos de los cuales
están creciendo, según parece, en una granja de Loxley cuyo dueño
es la gigante agrícola Monsanto.
Los
documentos federales informan que dos de los rasgos modificados
genéticamente pretenden conferir tolerancia al frío, en tanto
los otros corresponden a floración reducida y un “marcador de
selección”. Las especificaciones de dichas modificaciones
son secretas y tanto ArborGen como el gobierno las consideran
“información comercial confidencial” (http://www.epa.gov/EPA-IMPACT/2007/April/Day-20/i7637.htm).
El
21 de noviembre de 2006 la empresa solicitó al Servicio de Inspección
Sanitaria y Fitosanitaria (APHIS) del Departamento de Agricultura
de EEUU (USDA) autorización para extender sus ensayos a campo
de eucaliptos genéticamente modificados de modo de permitir la
floración y la producción de semillas de los 355 árboles híbridos
transgénicos cultivados, lo que el permiso original prohibía específicamente.
Hasta el 21 de mayo el APHIS recibió comentarios sobre su breve
e inadecuada Evaluación Ambiental, en la que recomienda la aprobación
de estos ensayos a campo. El hecho de que no hayan revelado los
detalles de los rasgos de ingeniería genética hace imposible el
comentario detallado de la propuesta. Tanto la organización de
científicos Union of Concerned Scientists como la organización
Sierra Club solicitaron una prórroga de 30 días al período de
comentarios, que USDA/APHIS negó.
Con
esta jugada ArborGen prepara el terreno para establecer en el
sureste de EEUU plantaciones masivas de eucaliptos transgénicos
exóticos con destino a biocombustible y celulosa. En las décadas
de 1980 y 1990, más de tres millones y medio de hectáreas de los
bosques de la región se convirtieron a plantaciones industriales
de árboles. Las especies de eucalipto no son nativas de Estados
Unidos pero crecen bien en ciertos climas cálidos como las regiones
sur y sureste de este país. En otros países donde se los ha introducido,
los eucaliptos son bien conocidos por colonizar los ecosistemas
nativos. Es muy probable que pueda ocurrir un escape de eucaliptos
transgénicos mediante la propagación de semillas y el material
de propagación vegetativa, dado los severos vientos y lluvias
habituales en el condado de Baldwin, donde están los campos de
ensayo.
Se
informó que, coincidiendo con el “boom” de los biocombustibles,
un portavoz de ArborGen había dicho del eucalipto que “Se trata
de un árbol que puede producirse en plantaciones como cultivo
energético”. Artículos de prensa e informes indican que entre
los otros rasgos que ArborGen está investigando en árboles de
ingeniería genética se incluyen el contenido reducido de lignina
y la resistencia a insectos. La modificación genética de los vegetales
para reducir su contenido de lignina con el fin de facilitar la
producción de etanol a partir de biomasa es parte esencial de
la investigación en etanol celulósico. Es por eso que se están
desarrollando árboles con poca lignina (“árboles enclenques”).
Sin embargo, la supresión de la producción de lignina, que tiene
un importante papel en el sistema inmunológico natural del árbol,
tiene numerosos efectos secundarios entre los que se cuentan cambios
en los patrones de alimentación de insectos defoliadores
y alteraciones en la fertilidad del suelo debidas a los
cambios de las tasas de descomposición de la madera.
Otros
investigadores industriales han confirmado que, debido a procesos
bioquímicos compartidos, la supresión de la biosíntesis de lignina
podría debilitar las defensas de los árboles frente a los agentes
patógenos y suprimir el desarrollo de los órganos reproductivos.
Otros efectos laterales de la lignina reducida son retraso del
crecimiento y colapso de los vasos, hojas anormales y mayor vulnerabilidad
a infecciones virales. Es probable que el debilitamiento de las
defensas naturales del árbol aliente un mayor uso de plaguicidas.
Otro temor es la alta probabilidad de que los árboles con poca
lignina se pudran con mayor rapidez, lo que afectaría la estructura
del suelo, el uso de fertilizantes y la ecología forestal, y liberen
más rápidamente el dióxido de carbono a la atmósfera, lo que contribuiría
al calentamiento global.
Mientras
tanto, el Congreso de EEUU ha elaborado un importante paquete
legislativo para promover el etanol. En ese marco, la Comisión
de Energía y Recursos Naturales del Senado hizo un llamado nacional
a producir más de 136 mil millones de litros anuales de
este biocombustible para 2022.
La
campaña STOP GE Trees y los grupos estadounidenses que la integran,
tales como Dogwood Alliance, WildLaw, Southern Forests Network,
Sierra Club y Global Justice Ecology Project entre otros, se están
uniendo para detener los planes de ArborGen. El primer objetivo
de este esfuerzo es impedir que el Departamento de Agricultura
apruebe los ensayos de campo de eucaliptos
transgénicos de ArborGen en Alabama. La campaña STOP GE Trees
ha exigido al APHIS que rechace este pedido y ordene a ArborGen
que destruya los campos de ensayo existentes. “Una vez que se
permita esta floración y producción de semillas de árboles transgénicos,
será más fácil que el APHIS apruebe la liberación en campos de
ensayo a cielo abierto de otros árboles transgénicos, como álamos
y pinos, para la floración y producción de semillas. Esto podría
significar una catástrofe para nuestros bosques nativos”, declaró
Orin Langelle, coordinador de la campaña STOP GE Trees. Los bosques
templados del sudeste de Estados Unidos son los bosques más diversos
de Norteamérica, reconocidos por los biólogos del mundo entero
por su riqueza biológica. Pero más allá de la diversidad biológica,
los bosques de la región ayudan a captar carbono, lo que les confiere
un papel de vital importancia en la mitigación del calentamiento
global, y a proteger el agua potable en la región más poblada
de EEUU.
Se
sabe poco sobre las complejas interacciones de árboles, plantas
del sotobosque, insectos, animales, hongos, bacterias y microorganismos
del suelo. El Dr. David Suzuki, autor y genetista canadiense,
expresa: “No podemos controlar el movimiento de insectos, aves
y mamíferos ni del viento o la lluvia, que transportan polen y
semillas. Los árboles de ingeniería genética, con su potencial
de transferir a cientos de millas a la redonda su polen con genes
de rasgos tales como resistencia a insectos, tolerancia a herbicida,
esterilidad y lignina reducida, tienen así el potencial de generar
el caos ecológico en los bosques nativos de todo el mundo. Los
árboles transgénicos podrían también tener impactos sobre la vida
silvestre y las comunidades rurales e indígenas que dependen de
los bosques intactos para sus alimentos, refugio, agua, sustento
y prácticas culturales”.
Como
declararon varios grupos en el Manuscrito presentado ante la conferencia
de la Unión Internacional de Organizaciones de Investigación Forestal
(IUFRO) celebrada el 11 de octubre de 2006 en Charleston,
Carolina del Sur, EEUU, “ Como mucho, tenemos un esquema de los
principios de interacción, pero de ningún modo tenemos la imagen
completa. Combinado con la incertidumbre inherente a la ingeniería
genética, esto significa que el uso de la ingeniería genética
en gran escala es peligroso. Las amenazas que plantean los árboles
transgénicos son simplemente demasiado grandes para permitir que
se los libere en el medio ambiente, mucho menos dejar que se cultiven
en masa en enormes plantaciones”.
ÚLTIMO
MOMENTO: En Estados Unidos la lucha contra los árboles GM no es
fácil. El sitio stopgetrees.org fue atacado (hackeado) y hubo
que cerrarlo por tiempo indefinido. “Esto es lamentable, pues
el sitio contiene información pertinente y que exige atención
inmediata sobre los comentarios a USDA/APHIS relativos al eucalipto
tolerante al frío en el sureste de EEUU que se está desarrollando
para celulosa y agrocombustibles”, expresó Orin Langelle. “Ahora
estamos subiendo esa información al sitio de Global Justice Ecology
Project:
http://www.globaljusticeecology.org en:
http://globaljusticeecology.org/index.php?name=getrees&ID=419.
Además, la solicitada en línea relativa a lo anterior estuvo desaparecida
un día entero”.
Artículo
basado en: “Ecological and Social Impacts of Fast Growing Timber
Plantations and Genetically Engineered Trees”, Global Justice
Ecology Project,
http://globaljusticeecology.org/index.php?name=getrees&ID=404;
“ArborGen is growing GE trees for possible use as fuel”,
http://72.14.209.104/search?q=cache:jDz2mcIsB-IJ:www.stopgetrees.org/article.php%3Fstory%3D20070508
134406770%26mode%3Dprint+ArborGen
+Alabama&hl=es&ct=clnk&cd=3&gl=ar&client=firefox-a)
inicio
- Encuentro Internacional contra los monocultivos
de eucaliptos
El
Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil (MST)
recibió a fines de abril en su Escuela Nacional Florestan Fernandes
(Guararema, Sao Paulo) a casi 80 integrantes de movimientos y
organizaciones sociales de América del Sur, Asia, África y Europa,
participantes del Encuentro Internacional sobre Monocultivo de
Eucaliptos. El objetivo de este encuentro fue el definir una agenda
de acción conjunta para el futuro en relación al avance de los
monocultivos forestales y las empresas de celulosa a nivel del
sur global.
Este
Encuentro fue resultado de una decisión estratégica de la red
de movimientos Vía Campesina Internacional respecto a identificar
el modelo de los monocultivos como una de las principales amenazas
para la soberanía alimentaria a nivel local, regional y mundial.
Una
de los primeras conclusiones de los debates y testimonios presentados
fue la necesidad de entender este fenómeno como una combinación
de políticas financieras, corporativas, de los organismos técnicos
de la órbita de Naciones Unidas como la FAO, y de los gobiernos,
que tienen como denominador común en su aplicación concreta el
control de territorios con fines empresariales y la destrucción
de los recursos naturales.
El
enemigo no es el eucalipto per se, sino el modelo general impuesto,
que no es solo un modelo técnico sino un modelo económico y de
ocupación territorial que impacta directamente en las condiciones
de vida y producción de las comunidades indígenas, campesinas
y de la agricultura familiar. Destinar inmensas cantidades de
tierra, agua, recursos de crédito público y garantías para las
empresas tiene como principal resultado la destrucción de los
sistemas locales de producción de alimentos.
Según
el dirigente campesino vasco Paul Nicholson, integrante del Secretariado
de la Vía Campesina Internacional, “cuando se hizo la acción
de Aracruz (8 de marzo 2006) por parte de las mujeres de Vía Campesina,
no nos dimos cuenta de que estábamos tocando el corazón del modelo,
y que fue una acción muy importante incluso desde el punto de
vista histórico. Las mujeres pusieron de una manera clara y muy
gráfica una realidad que estaba ante nuestros ojos. Fue una constatación:
las mujeres tocaron el corazón del modelo neoliberal. Estamos
ante una ofensiva enorme del modelo neoliberal, con sus muchas
variantes, que son por ejemplo el modelo energético, los agrocombustibles,
el monocultivo de la soja, el avance del desierto verde, el cambio
climático. Los mayores responsables de los cambios climáticos
y ambientales son la agricultura y la ganadería industriales,
mediante una mercantilización sin control de la tierra, los recursos
naturales y la alimentación. Este es un modelo de agricultura
sin campesinos para obtener el control total de la alimentación.
Debemos abordar este tema de los monocultivos forestales en la
globalidad del problema”.
Según
Ricardo Carrere, secretario internacional del Movimiento Mundial
por los Bosques (WRM), “las luchas contra el eucalipto son
un símbolo, desde las primeras luchas en India, Malasia,
Tailandia,
o Indonesia, hasta hoy con las luchas en Chile contra los pinos,
que también han secado aguas subterráneas y provocado desastres
sociales de magnitud. En Colombia es similar, ya que los primeros
monocultivos fueron de pinos, y luego vinieron los eucaliptos.
Lo que quiero decir es que el problema no es la especie, sino
el modelo. Estamos contra este modelo forestal caracterizado por
ser plantaciones a gran escala, ocupando millones de hectáreas,
con especies de rápido crecimiento. De esto hablamos cuando decimos
que el modelo del monocultivo es nefasto”.
Desde
los movimientos campesinos de Brasil se visualiza el avance de
los monocultivos de eucaliptos como uno de los principales frenos
al proceso general de la reforma agraria. Como dijo una dirigente
del Movimiento de Mujeres Campesinas, “desde los movimientos
de las mujeres que componen la Via Campesina Brasil, pensamos
que hay un antes y un después de la acción del pasado 8 de marzo
del 2006 cuando se invadió el predio de Aracruz Celulose”.
Esta acción a la cual se hicieron varias referencias en el Encuentro
marcó un punto de inflexión a nivel de la lucha contra los monocultivos
forestales en este país en tanto se emitió un mensaje hacia la
opinión pública que marcó claramente que el modelo de las empresas
forestales expulsa y afecta directamente a los campesinos y campesinas
sin tierra y a la agricultura familiar. En la medida que estos
movimientos de masas luchan por la reforma agraria e identifican
como un obstáculo al modelo del monocultivo forestal, la estrategia
contra éste tiene como uno de sus principales componentes la movilización.
Otro
criterio estratégico es la acción en red de movimientos, organizaciones
y activistas, para revertir la promoción que los grandes medios
corporativos de comunicación hacen del modelo forestal y celulósico;
es necesario divulgar y difundir por los canales de comunicación
al alcance de estos movimientos y redes. Tal como dijo un indígena
del estado de Espirito Santo en Brasil, donde la empresa Aracruz
robó tierras a las comunidades indígenas Tupinikim y continua
aún hoy violando sus derechos ancestrales y culturales, “los
paisajes se modifican con una velocidad que no se puede controlar,
se modifican de un día para otro. Las mejores tierras de mi estado
están ocupadas por los eucaliptos, tierras con buena agua.
La
forma en la cual las empresas controlan a los medios de comunicación
es directamente por medio de la publicidad; se abren medios en
las ciudades cercanas a donde hay muchas plantaciones y se ofrece
alguna propaganda a las empresas y así se establece un nuevo medio
cooptado por parte de las empresas.
Eso
genera una gran desorientación entre los movimientos de base,
que pierden de vista quiénes son los enemigos, con quién se relacionan
estos enemigos”.
Un
primer balance de esta actividad nos indica que la confluencia
de varios movimientos y organizaciones para definir una estrategia
regional contra el avance de los monocultivos forestales es la
estrategia misma. Construir una estrategia regional desde los
movimientos sociales es necesario porque el modelo es regional,
los capitales y las empresas operan regionalmente. En nosotros
está volver posible esa necesaria estrategia.
Por
Sebastián Valdomir, REDES – Amigos de la Tierra Uruguay, correo
electrónico:
inicio
- Tailandia: las plantaciones de palma
aceitera para biodiésel son una catástrofe en ciernes
El gobierno de Tailandia ha fijado su política de producción de
biodiésel de palma aceitera como fuente de energía. En la actualidad
las zonas de cosecha en gran escala abarcan una superficie de
alrededor de 400.000 hectáreas, pero ha aparecido un discurso
sobre la palma aceitera que desde 2006 promueve su plantación
como “fuente renovable de energía”, “salvadora de la patria”,
“plan de reforestación”, “zona de protección contra el viento”
y “transformación de arrozales desiertos en campos de palma aceitera”.
Para cumplir con las ambiciones del gobierno se debe producir
8,5 millones de litros de biodiésel. Esto significa que la superficie
de palma aceitera tendrá que crecer otras 800.000 hectáreas entre
2006 y 2009, con lo que este cultivo alcanzaría 1,2 millones de
hectáreas. En 2029 las plantaciones llegarían a 1,6 millones de
hectáreas.
Todos los trabajos de investigación realizados han apuntado a
lograr que las técnicas del monocultivo maximicen la producción
de la palma aceitera; sin embargo, el gobierno tailandés nunca
ha revelado los impactos ambientales que este cultivo provoca.
Mucho preocupa
que el gobierno de Tailandia nunca haya dicho que la tierra utilizada
para la plantación de palma aceitera a menudo se deteriora a causa
del tipo de producción, el monocultivo con uso extensivo de productos
químicos. Es difícil que la producción de palma aceitera pueda
realizarse en forma integrada a causa del tamaño de esta palmera
y de que sus fibrosas raíces se extienden mucho y muy lejos. Cada
árbol pesa más de tres toneladas, lo que implica que muy pocos
cultivos pueden crecer en las plantaciones. A los animales del
suelo, como la lombriz de tierra, les resulta muy difícil adentrarse
en el terreno de la plantación. Deshacerse de los árboles muertos
y sus raíces es difícil y costoso, pues se necesita contratar
una retroexcavadora para arrancarlos de raíz o utilizar productos
químicos para destruirlos.
El gobierno ha brindado a los productores financiación, materia
prima y otros insumos. Tan activa promoción resultó en la rápida
expansión de las plantaciones, sobre todo en los bosques de cuencas,
humedales, bosques públicos comunitarios y arrozales. Si la palma
aceitera se expandiera según los planes del gobierno, Tailandia
perdería irremediablemente su soberanía alimentaria, sus bosques
y su diversidad biológica. Sería una catástrofe para el pueblo
tailandés.
Extraído y adaptado de “Ten Million Rai of Oil Palm Plantation:
A Catastrophe for the Thai People”, por Bandita Yangdee, Project
for Ecological Awareness Building (EAB), enviado por Sayamol Kaiyoorawong,
correo-e:
noksayamol@yahoo.com.
El artículo completo está en:
http://www.wrm.org.uy/countries/Thailand/Catastrophe.pdf
inicio
- Uruguay: se lanza una Iniciativa Nacional
por la Suspensión de la Forestación
En
el año 1987, a través de la ley forestal (Nº 15939 de diciembre
de 1987), comienza en Uruguay la promoción de las plantaciones
en gran escala de monocultivos de árboles de rápido crecimiento.
Las plantaciones forestales ocupan hoy más de un millón de hectáreas
de tierras que no son solamente de la categoría denominada “prioridad
forestal”.
La
forestación avanza sobre praderas y zonas de recarga de acuíferos,
rodea predios agropecuarios, deja poblaciones aisladas, y a lo
largo de estos años ha hecho sentir sus efectos. Desde las escuelas
rurales que se siguen cerrando y los pozos de agua vecinales que
se han secado imposibilitando toda producción agrícola, hasta
la concentración de tierras en manos de empresas extranjeras que
atentan contra la soberanía nacional: 400.000 hectáreas
del territorio uruguayo están en manos de cuatro transnacionales
--la española ENCE, la finlandesa Botnia, la sueco-finlandesa
Stora Enso y la estadounidense Weyerhaeuser--.
Pero
también ha crecido la oposición a este modelo forestal. Delegados
de organizaciones de pequeños productores agropecuarios y de otras
organizaciones sociales provenientes de diversos departamentos
del país se reunieron los días 14 y 15 de abril de este año para
discutir en conjunto los problemas generados por el avance de
la forestación.
La
reunión fue muy fructífera pues permitió, por un lado, la articulación
de los distintos movimientos y opiniones que se estaban expresando
aisladamente, la puesta en común de los problemas para identificar
los impactos ya constatados de las plantaciones y la conjunción
de voluntades para pedir la suspensión de la forestación.
El
resultado fue una “INICIATIVA NACIONAL POR LA SUSPENSIÓN DE LA
FORESTACIÓN”, que reproducimos a continuación:
“En
los días 14 y 15 de abril de 2007, en la localidad de Paso Severino,
departamento de Florida, delegados de organizaciones de pequeños
productores agropecuarios y de otras organizaciones sociales provenientes
de los cuatro puntos cardinales del país, reunidos para discutir
en conjunto los problemas generados por el avance de la forestación,
acordamos que:
Considerando:
-
La ausencia de estudios de impactos sociales y ambientales previos
a la aplicación de la ley forestal.
-
Los impactos ya constatados de las plantaciones, que han significado:
· desalojo de nuestra población rural
· escasas oportunidades de empleo, en condiciones de trabajo inadecuadas
· concentración de la tierra en manos de grandes empresas nacionales
y extranjeras
· transferencia de cuantiosos recursos económicos de toda la población
hacia el sector forestal a través de subsidios directos e indirectos
· agotamiento y contaminación de los recursos hídricos
· degradación de suelos
· contaminación de agua y suelos por el uso masivo de agrotóxicos
· impactos graves sobre la flora, en particular, sobre el ecosistema
de praderas
· impactos graves sobre la fauna y aparición de plagas que afectan
a otras producciones agropecuarias
· impactos sobre el paisaje típico uruguayo.
En
virtud de lo anterior, los y las presentes decidimos constituir
un movimiento nacional, abierto a todas las entidades y ciudadanos/as
que compartan los siguientes objetivos:
EXIGIR
la inmediata suspensión de todas las plantaciones forestales de
pinos y eucaliptos, salvo aquellas de pequeña escala para abrigo,
sombra, leña o insumos de auto-abastecimiento del predio rural.
Y,
simultáneamente exigir,
-
Que se evalúen en forma seria y completa los impactos sociales,
económicos y ambientales de la forestación con la más amplia participación
de sectores de la Sociedad Civil, especialmente los mas perjudicados.
-
Que en el plan de ordenamiento territorial del país no se incluyan
los monocultivos forestales en función de la experiencia de sus
impactos económicos, sociales y ambientales negativos para el
país.
-
Que se revea la actual legislación forestal con la más amplia
participación de sectores de la Sociedad Civil, especialmente
los más perjudicados.
-
Que se aplique el artículo 47 de la Constitución -que restableció
la soberanía del país sobre la gestión de los recursos hídricos-
en particular al sector forestal.
-
Que se adopte una legislación que impida la concentración de la
tierra en manos de grandes empresas nacionales y extranjeras.
-
Que se discutan las estrategias de desarrollo local con la más
amplia participación de sectores de la Sociedad Civil especialmente
los más marginados.
-
Que se adopten instrumentos legales para garantizar la permanencia
y mejora de calidad de vida de las familias del campo.
En
definitiva decimos:
-
Sí a la diversidad productiva y no a los monocultivos forestales.
-
Sí a la distribución equitativa de la tierra --tierra para quien
quiere trabajarla-- y no a su concentración en manos de grandes
empresas nacionales y extranjeras.
-
Sí a la defensa y preservación de los recursos naturales y no
a la explotación destructiva del rico patrimonio del país y su
entrega a intereses empresariales.
-
Sí al bienestar de todos los orientales en armonía con la naturaleza
y con la preservación del planeta.”
La Iniciativa convoca a todas
las entidades y ciudadanos/as que compartan su plataforma, a sumarse
y participar activamente.
inicio
– Nueva
sección de videos sobre plantaciones y fábricas
de celulosa en la página web del WRM
El
sitio Web del WRM tiene una nueva sección dedicada a grabaciones
en video. Se puede acceder a ella en la columna de la izquierda
de la página o yendo directamente a
http://www.wrm.org.uy/Videos/index.html.
En dichos videos,
los pobladores locales describen los impactos del monocultivo
de árboles a gran escala que hemos venido documentando desde hace
años: desde la destrucción de los bosques provocada en Indonesia
por las plantaciones de palma aceitera a las luchas de las mujeres
de Vía Campesina contra las plantaciones de árboles para celulosa
de Aracruz en Brasil; del combate de los ecuatorianos contra las
plantaciones de eucaliptos de Eucapacific al desastre ecológico
causado en Chile por la fábrica de celulosa de Celco Arauco; del
problema cada vez mayor de las plantaciones de árboles para madera
en Sudáfrica a los riesgos que entraña en Uruguay la fábrica de
celulosa proyectada por la empresa finlandesa Botnia.
Los
testimonios tienen voz y rostro. Tanto los paisajes que los “desiertos
verdes” dejan a su paso, como la determinación de los pueblos,
hablan por sí mismos.
inicio
INVERSIONES DEL NORTE
EN EL SUR
-
La industria sueca de forestación y celulosa
tiene planes de mudarse al Sur
El
26 de abril la Academia Sueca de Agricultura y Silvicultura organizó
en Estocolmo el seminario “Tilting forest industries from North
to South” (“Moviendo las industrias forestales de Norte a Sur”)
con el fin de discutir sobre la creciente tendencia de la industria
sueca de forestación y celulosa a invertir en países del Sur como
Brasil, Uruguay e Indonesia.
Desgraciadamente,
los organizadores se negaron a dar un lugar en el panel a representantes
de países del Sur que en ese momento se encontraban en Suecia.
Entre dichos representantes había especialistas en impactos sociales
y ambientales de plantaciones forestales y fábricas de celulosa,
procedentes de Brasil, Indonesia, Sudáfrica, Swazilandia y Uruguay,
así como un buen número de estudiantes suecos recién llegados
de un estudio de campo en las plantaciones de Veracel y Aracruz
en Brasil.
Por
lo tanto el panel incluyó solamente representantes pro-plantaciones
e industria de la celulosa, quienes brindaron una visión sesgada
de los posibles efectos de esta migración de la industria sueca
al Sur. Varios oradores destacaron el “fantástico” desempeño de
las plantaciones de eucalipto en Brasil, que producen diez veces
más madera por hectárea que los bosques suecos, lo que hizo afirmar
a un orador que “si quieren que los árboles crezcan rápido, hablen
portugués”. Países como Angola, Brasil, Chile, Mozambique y Uruguay
fueron clasificados como “perspectivas interesantes” para plantaciones
de árboles y fábricas de celulosa en tanto “países de bajo costo”.
Se mencionó que en Brasil los costos eran la mitad que en Suecia.
Lo
anterior, sumado al aumento mundial del consumo de papel y cartón
que se prevé y a la disponibilidad de “dinero barato” para las
inversiones en los países del Sur, ha motivado la decisión de
la industria sueca de mudar al Sur su base de materia prima (plantaciones
forestales) y su producción de celulosa.
Mientras
que por una parte solamente un orador hizo unos pocos comentarios
sobre los impactos negativos de las plantaciones de árboles en
Indonesia, por la otra hubo una presentación a cargo de Otávio
Pontes, vicedirector de Stora-Enso para América Latina, sobre
el “exitoso” y “responsable” manejo de las plantaciones de árboles
de Veracel Celulose en Brasil (propiedad por partes iguales de
Stora-Enso y Aracruz Celulose) en tanto ejemplo de manejo sustentable
de plantaciones de árboles.
Lamentablemente
no se brindó al representante del movimiento brasileño Red Alerta
contra el Desierto Verde la oportunidad de rebatir la propaganda
de Pontes desde el panel con algunos ejemplos recientes relacionados
con Veracel Celulose:
-
El 13 de marzo de 2007 la empresa fue multada por la IBAMA, el
organismo federal para el medio ambiente, con aproximadamente
US$ 200.000 por haber aplicado herbicida en 31,6 hectáreas de
una zona de preservación permanente en la municipalidad de Eunápolis
y así destruido la vegetación local y contaminado una zona incluso
mayor.
-
El 1º de abril de 2007 en Ponto Central, municipalidad de Santa
Cruz de Cabrália, la población local cortó la ruta para
impedir que los ómnibus que transportaban a los trabajadores de
Veracel llegasen a la fábrica de celulosa porque la empresa se
negaba a cumplir las demandas de la comunidad local.
-
Un estudio reciente llevado a cabo por Cepedes, el Centro de Estudios
para el Desarrollo del Extremo Sur de Bahía, demuestra que desde
que Veracel empezó a establecer las plantaciones de árboles en
la municipalidad de Eunápolis, a principios de la década de 1990,
la población rural disminuyó 59,3%, mientras que en el mismo período
el porcentaje nacional fue de 28%.
-
La afirmación de Pontes de que Veracel “creó 30.000 empleos” se
contradice con las propias cifras de la empresa, según las cuales
Veracel creó 739 empleos directos y 3.400 empleos indirectos.
-
La empresa “socialmente responsable” Veracel clausuró en noviembre
de 2006 un proyecto de actividades educativas que atendía a unos
300 niños de entre 7 y 15 años de edad en Eunápolis. Es bueno
recordar que en el mismo período (la campaña electoral brasileña
de candidatos a presidente, gobernadores y parlamentarios) Veracel
gastó cientos de miles de dólares para apoyar a cada uno de los
candidatos, sobre todo aquéllos con posibilidad de ganar, como
los dos principales candidatos a gobernador de Bahía (uno de ellos
recibió US$ 100.000 y el otro US$ 50.000).
Desde
el público, participantes del Sur y estudiantes suecos lograron
plantear algunos temas y rebatir las visiones sesgadas de las
plantaciones forestales presentadas por la mayoría de los panelistas.
Esto no fue fácil, dado que el moderador del seminario no solamente
intentó evitar que se oyeran estas voces sino que incluso tomó
claramente posición a favor de las plantaciones de árboles y fábricas
de celulosa en el Sur. En una de sus intervenciones desafió las
posiciones críticas en esta discusión con la pregunta “Si ustedes
están en contra de las plantaciones de árboles, ¿cómo piensan
que podremos brindar textos escolares a los niños?”, añadiendo:
“¿Cuál es su alternativa?”. Se le aclaró que en países como Brasil
y Uruguay la gente consume diez veces menos papel por cabeza que
en Suecia y que las fábricas de celulosa establecidas en esos
países no producirán ni una hoja de papel sino que exportarán
la celulosa, sobre todo a países del Norte cuyo consumo de papel
es excesivo. Por ejemplo, en Suecia el 46% del papel consumido
se relaciona con embalajes y envoltorios de otros productos, en
tanto el 10% consiste en pañuelos descartables.
Con
relación a las “alternativas”, se respondió al moderador que la
primera alternativa sería NO plantar monocultivos porque éstos
resultan en pérdidas netas de empleos locales y en otros muchos
impactos que empeoran la vida de la población local.
En
suma, el seminario brindó pruebas de que para la industria sueca
de la celulosa el “fantástico” desempeño del eucalipto en los
países del Sur tiene que ver más que nada con las enormes ganancias
que esta industria puede obtener, que las convierten en fantásticos
ciegos en cuanto a cualquier impacto negativo que pueda llegar
a amenazar este gigantesco lucro.
Por
Winnie Overbeek, FASE/ES, correo-e: winnie.fase@terra.com.br
y Ricardo Carrere, Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales.
inicio
-
Uruguay: ¿por qué se están usando dineros públicos de la UE en
la planta de celulosa de Botnia?
Botnia
está construyendo la fábrica de celulosa más controvertida del
mundo en Fray Bentos, Uruguay. Lo hace con cientos de millones
de dólares de los contribuyentes que les llegan a través del Banco
Mundial, la agencia finlandesa de créditos para la exportación
y el Banco Nórdico de Inversiones. Las ganancias producidas, junto
con la celulosa, se exportarán.
El
16 de mayo de 2007 hubo una reunión en el Parlamento Europeo con
el fin de discutir sobre la fábrica de celulosa de Botnia. Está
reunión, que se tituló “Sustainable pulp production in Latin America
or just pulp fiction?” (¿Producción sustentable de celulosa o
Pulp Fiction en América Latina?), fue organizada por la Fundación
Heinrich Böll y los Verdes/Alianza Libre Europea. Hubo presentaciones
de ONG europeas y latinoamericanas, académicos, políticos y una
representante de Botnia. La Corporación Financiera Internacional,
que está financiando esta fábrica, fue invitada pero no
concurrió a la reunión.
“Botnia
siempre ha pedido el diálogo”, dijo Kaisu Annala, vicepresidenta
de Medio Ambiente en Botnia. Según Annala, las ONGs se han negado
a participar de todo diálogo. “Esperamos que luego de esta reunión
pueda haber más diálogo, como estamos acostumbrados aquí en Europa”,
declaró.
Su
presentación consideró exclusivamente los supuestos beneficios
de la fábrica de celulosa. La madera para la fábrica provendrá
de plantaciones certificadas por el Consejo de Manejo Forestal
(FSC). “Forestación sustentable”, dijo Annala. No mencionó los
cursos de agua que se secaron por el excesivo consumo de agua
del monocultivo de eucaliptos. No mencionó la gente del medio
rural que se quedó sin agua en sus pozos.
La
planta de celulosa generará empleos, dijo Annala. Pero evitó cuidadosamente
mencionar cuántos de estos empleos son a tiempo completo y cuántos
son zafrales. No hizo mención a los empleos perdidos cuando
los criadores de vacunos y ovinos perdieron sus tierras de pastoreo
frente a los monocultivos de eucaliptos. No mencionó los productores
de melones y maní que ya no tienen agua suficiente para sus cultivos.
Tampoco mencionó los empleos que se perderán en el sector turístico
una vez que la fábrica empiece a oler a huevo podrido.
Las
presentaciones siguientes sí consideraron los problemas causados
por el proyecto celulósico. El profesor Marcelo Conti de la Universidad
de Roma habló del fracaso de los estudios realizados en la fábrica
de Botnia con relación a los riesgos. Conti dijo que la información
no era adecuada y que el análisis era demasiado optimista.
“Los
estudios producidos por la empresa y el Banco Mundial consideran
la producción de celulosa y las plantaciones industriales de árboles
que abastecen la fábrica como dos cosas separadas. No lo son”,
dijo Mónica Vargas de Debtwatch.
Marcel
Achkar de REDES (Amigos de la Tierra Uruguay) habló sobre los
problemas creados por las plantaciones. Destruyen las praderas.
Resultan en cursos de agua reducidos. Generan un impacto sobre
el suelo. Achkar mostró diapositivas de las talas rasas cuando
se cosechan las plantaciones. “¿Qué sentido tiene este uso de
la tierra?”, preguntó. “Antes esta tierra era muy productiva y
se cultivaban alimentos”.
“Lo
que necesitamos es un plan de desarrollo limpio”, dijo en su presentación
Paula Brufman de Greenpeace Argentina. Observó los patrones globales
de demanda de celulosa y señaló que para satisfacer la demanda
prevista de la industria se necesitarían dos fábricas del tamaño
de Botnia por año.
Pekka
Haavisto, parlamentario finlandés, habló de la necesidad de aplicar
normas ambientales. “Como finlandeses debemos garantizar que las
empresas europeas cumplan con las mejores tecnologías disponibles”,
declaró. La idea de elaborar y aplicar normas fue rebatida momentos
más tarde por Klemens Laschesfki, de la Universidad de Minas Gerais,
Brasil. “Podemos aplicar normas y seguir adelante o podemos considerar
asuntos de justicia ambiental”, dijo. Laschefski describió su
trabajo con personas afectadas por proyectos similares al de la
fábrica de celulosa de Botnia. Trabaja con el Movimiento de Campesinos
Sin Tierra (MST), que cuestiona este entero modelo de desarrollo.
La
pregunta que sirve de título a este artículo, “¿Por qué se están
usando los dineros públicos de la UE?”, viene de Marcel Achkar,
de Amigos de la Tierra Uruguay. Mi presentación contempló los
cientos de millones de dólares que Botnia está recibiendo del
gobierno de Finlandia y del Banco Mundial. La agencia de créditos
para la exportación finlandesa Finnvera suministra un total de
US$ 230 millones a Andritz Oy, una empresa finlandesa, como garantía
de crédito al comprador. “Las operaciones de Finnvera contribuyen
a aumentar el empleo y a desarrollar los negocios finlandeses”,
explica el sitio de Finnvera en internet.
En
diciembre de 2006 la UE recibió con agrado la decisión del Banco
Mundial de apoyar la fábrica de celulosa de Botnia. “Aplaudo esta
decisión”, dijo Peter Mandelson, comisionado europeo de Comercio.
Y esa es la respuesta a la pregunta. El dinero público de la UE
va para Botnia, porque beneficia a la industria europea.
Por
Chris Lang, info@chrislang.org
Mi presentación en la reunión de Bruselas está en:
http://chrislang.org/2007/05/24/subsidies-and-the-botnia-pulp-mill/
inicio
COMERCIO DE CARBONO
-
Los planes de comercio de emisiones que promueve el G8
retrasan una acción auténtica por el clima y generan enormes lucros
para quienes más contaminan
La
hegemonía del G8 en los foros internacionales como la Convención
Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático significa
que la política climática mundial se define por su compatibilidad
con el sistema económico existente más que por su efectividad
para reducir las emisiones.
El
comercio de carbono es fundamental en este enfoque: transforma
la capacidad de reciclar carbono de la Tierra en una propiedad
que puede venderse o comprarse en el mercado mundial. Esta utilización
de las fuerzas del mercado para resolver los problemas ambientales
asume dos formas. Primero los gobiernos otorgan permisos a los
grandes contaminadores industriales que luego comercian estos
“derechos a contaminar”. En segundo lugar se genera un excedente
de créditos de carbono a partir de proyectos de compensación de
carbono que dicen reducir o evitar las emisiones en otros lugares,
en general en países del Sur. Esos créditos pueden comprarse para
descontar las emisiones de más y con ello llegar al nivel exigido
por los permisos. En virtud del
Protocolo de Kyoto estos proyectos de compensación se llevan a
cabo en el Sur a través del Mecanismo de Desarrollo Limpio o en
los países del Norte a través de las iniciativas de Aplicación
Conjunta (AC).
El
mercado está creciendo enormemente. Un informe del Banco Mundial
lo evaluó en US$ 21.500 millones para los tres primeros trimestres
de 2006, es decir un aumento del 94% de su valor de US$ 11.100
millones en 2005.
De Gleneagles en adelante
A
pesar de todo el aspaviento, la cumbre del G8 de 2005 en Escocia
produjo poco en cuanto a acciones concretas para abordar el cambio
climático. El comunicado final adoptó decisiones muy débiles para
“promover” mejores prácticas para el cambio climático pero no
menciona para nada la reducción de la tasa de extracción y consumo
de combustibles fósiles. Blair fue muy elogiado, sin embargo,
por haber llevado a los jefes de Estado de Brasil, China, India,
México y Sudáfrica a la mesa de negociaciones, y fue con esos
países que se lanzó el Diálogo sobre el clima G8 + 5. Este diálogo
reúne a veteranos legisladores con empresarios internacionales,
representantes de la sociedad civil y líderes de opinión para
discutir un acuerdo sobre el cambio climático posterior a 2012
con el objetivo de aprobar una declaración por consenso en la
cumbre del G8 de 2008 en Japón.
El
diálogo tiene un fuerte sesgo hacia los planes comerciales en
tanto mejor manera de tratar el cambio climático; uno de sus cuatro
grupos de trabajo se dedica específicamente a desarrollar mecanismos
de mercado. Además, la cumbre del G8 + 5 encargó al Banco Mundial
que facilitara la creación de un marco para la administración
del cambio climático, las energías limpias y el desarrollo sustentable.
Esto a pesar de que el Banco Mundial es parte del problema del
clima más que de la solución: desde que se firmó la Convención
de la ONU sobre el Clima en la Cumbre de la Tierra de Río, 1992,
el Centro de Información sobre el Banco (BIC) calcula que el Banco
Mundial ha financiado por sí solo proyectos basados en combustibles
fósiles por más de US$ 25.000 millones.
En
respuesta al mandato del G8, el Banco Mundial elaboró un informe
llamado ‘Clean Energy and Development; Towards an Investment Framework’
(Energía Limpia y Desarrollo: Hacia un Marco de Inversiones),
cuya versión actualizada se presentó durante la reunión del G8
+ 5 realizada en México en octubre de 2006. El informe promovía
el comercio de carbono como forma principal de financiación de
la tecnología limpia.
La
promoción del comercio de emisiones del Banco a través del G8
+ 5 crea un claro conflicto de intereses pues [el Banco] es también
el mayor corredor de bolsa público de compras de carbono con más
de mil millones de dólares en su cartera de créditos de carbono.
Genera gran cantidad de ingresos para sí mismo mediante un porcentaje
que recibe como comisión de todos los créditos de carbono que
compra para administrar su Fondo Prototipo del Carbono. Con su
influencia en los procesos políticos como el G8 + 5 ha presionado
activamente para que el MDL sea una propuesta más atractiva para
los inversores y menos efectiva en términos de reducción real
de las emisiones.
El
G8 + 5 volvió a reunirse en febrero de 2007 en Washington, durante
una reunión dirigida por cinco senadores estadounidenses que han
presentado un proyecto de ley de la Cámara de Representantes que
permitiría a las empresas estadounidenses certificar las reducciones
de emisiones, las que podrían comerciarse con otras naciones en
el mercado internacional. Entre los principales oradores
estaban la canciller alemana Angela Merkel así como Nicholas Stern,
cuyo influyente Informe Stern sobre el cambio climático ha sido
promovido como prestador del fundamento económico para el mercado
global del carbono, y Paul Wolfowitz, presidente del Banco Mundial.
Todavía
no está claro qué objetivos existen para tratar el cambio climático
en la Cumbre 2007 del G8 en Alemania, pero la mayoría de los gobiernos,
industrias e instituciones financieras internacionales tienen
interés en dejar preparado el terreno para un marco internacional
de comercio de emisiones que se extienda más allá del período
de compromiso de Kyoto (2012) y que incluya los otros gases de
efecto invernadero y los demás sectores productores de emisiones
tales como la industria del transporte aéreo.
El
comercio de carbono no funcionará
El
G8 y los ambientalistas del libre mercado se han puesto a la avanzada
de una campaña de cuentos color de rosa con hipótesis en las que
“todos ganan”, donde el afán de maximizar el lucro empresarial
y el tratamiento de la crisis climática pueden ir de la mano.
Pero esto es en gran medida un acto de fe, puesto que no hay pruebas
de que el cambio climático pueda resolverse manteniendo al mismo
tiempo un patrón de crecimiento económico basado en la extracción
y el consumo cada vez mayores de combustibles fósiles.
El
comercio del carbono alienta a las industrias que más dependen
del carbón, la gasolina y el gas a retrasar su alejamiento de
los combustibles fósiles. Hay pocos incentivos para los planes
onerosos de cambio estructural a largo plazo si uno puede arreglárselas
a corto plazo comprando permisos baratos a las operaciones que
sí pueden reducir sus emisiones. Sin embargo, para los países
del G8 que pretenden demostrar su compromiso con la acción por
el clima, estos problemas inherentes al comercio de emisiones
se dejan de lado en favor de un sistema que sustenta la dominación
económica de las más poderosas naciones industrializadas.
Las
naciones del G8 y el comercio de emisiones
Francia, Alemania, Italia y el Reino
Unido
Desde
el inicio de 2005, Francia, Alemania, Italia y el Reino Unido
participan en el Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión
Europea (EU-ETS), hasta el momento el mayor experimento
en comercio de carbono y el precursor del mercado global que comenzará
en 2008. El EU-ETS es un sistema de comercio con fijación previa
de unos límites máximos (“cap-and-trade”, es decir “tope y comercio”).
La cantidad de contaminación con carbono permisible se divide
entre establecimientos industriales (que en el plan se llaman
‘instalaciones’) en toda Europa: esta es la parte del “tope”.
Si alguna instalación sobrepasa su límite debe comprar la cantidad
equivalente de permisos en el mercado. Del mismo modo, si una
instalación está por debajo del límite puede vender el sobrante
en el mercado: ésta es la parte del “comercio”.
La
primera fase del Sistema resultó un desastre. Bajo la presión
mantenida de las empresas, casi todos los gobiernos de la UE concedieron
a la industria un exceso de permisos en esta primera fase. En
2005, el primer año de comercio, las industrias pertinentes de
toda Europa emitieron 66 millones de toneladas menos que el tope
establecido. Esto quiere decir que efectivamente el tope no significaba
nada, pues no había conseguido ninguna reducción neta de las emisiones.
Un análisis preliminar de los datos de 2006 demuestra que el 93%
de las 10.000 instalaciones incluidas en el ETS emitieron menos
que su cuota permitida.
Estas
adjudicaciones excesivas resultaron en una lluvia de ganancias
para los contaminadores más grandes, que al lograr exagerar su
necesidad de permisos de emisiones recibieron enormes cantidades
de permisos que luego podían vender convenientemente. Las empresas
también hicieron dinero al trasladar a los consumidores los “costos
de mercado” nominales de estos permisos gratuitos. El ministro
alemán de Medio Ambiente declaró que los cuatro mayores productores
de energía de Europa, a saber Eon, RWE, Vattenfall y EnBW, obtuvieron
con esto lucros del orden de € 6.000 millones y € 8.000 millones.
Con
el inicio de la segunda fase del EU-ETS previsto para 2008, la
evidencia sugiere que no se ha aprendido la lección. Según un
documento de trabajo publicado en noviembre de 2006 por investigadores
alemanes, de los 25 Planes nacionales de asignación de la segunda
fase presentados a la UE para su aprobación, 18 eran demasiado
generosos y muchos de los nuevos topes se habían fijado por encima
de los niveles de emisiones de 2005.
Japón
Como
país con la mayor eficiencia energética del mundo industrializado,
Japón lucha para cumplir su compromiso de Kyoto: 6% menos de su
nivel de 1990 (hoy sus emisiones son 8% mayores que el nivel de
1990). Por consiguiente Japón está muy dedicado a servirse del
comercio de emisiones para compensar el déficit. En el presupuesto
de 2006 el gobierno japonés apartó 5.400 millones de yenes (US$
45,9 millones) para comprar créditos de carbono extranjeros. Ha
aprobado 41 proyectos (predominan los proyectos a través del MDL)
en países como Malasia, India, Corea del Sur, Indonesia, China
y Vietnam, y hay cantidades aun mayores de proyectos como esos
en espera. Además, Japón es uno de los mayores inversores del
Fondo Prototipo del Carbono del Banco Mundial y ocho de los 17
inversores empresariales son corporaciones japonesas, así como
el banco del propio gobierno, el Banco de Cooperación Internacional
de Japón.
Canadá
El
gobierno conservador de Canadá ha estado gruñendo a causa de su
compromiso de Kyoto de reducir sus emisiones hasta un 6% por debajo
de los niveles de 1990. Rona Ambrose, la ministra de Medio Ambiente,
declaró que este objetivo era ‘imposible’, que el plan de comercio
de la UE era un fracaso y que el MDL era poco más que una receta
de corrupción y derroche de dinero. El gobierno conservador no
ha entregado la financiación prometida al Directorio Ejecutivo
del MDL, el organismo internacional que supervisa y aprueba los
proyectos del MDL, y ha asignado a la dependencia canadiense administradora
de los planes MDL y AC fondos tan escasos que ésta se vuelve casi
irrelevante.
Rusia
Con
la caída de la economía de Rusia en los años 1990 hubo un descenso
de las emisiones, que en cierto momento llegaron a 40% por debajo
del nivel de 1990. El resultado es que Rusia tiene gran cantidad
de créditos de carbono sobrantes que podrá vender a otros países
una vez abierto el mercado mundial de emisiones en 2008, pero
éstos se deben a circunstancias externas más que a la instrumentación
de algún tipo de medida sobre la eficiencia energética o las energías
renovables por parte del país, ejemplo de cómo el comercio de
carbono puede explotarse lucrativamente sin una acción sustentable
para enfrentar el cambio climático. No sorprende que Rusia se
haya mostrado entusiasta respecto de sus oportunidades de lucrar
con el comercio de emisiones, que según una estimación del Banco
Mundial podría reportarle unos US$ 11.000 millones en virtud del
Protocolo de Kyoto.
EEUU
Como
todos saben, George Bush se negó a ratificar el Protocolo de Kyoto
en 2001, de modo que EEUU no participa del comercio de emisiones
para cumplir con objetivos nacionales. Sin embargo varias iniciativas
privadas, entre las que se cuenta el Chicago Climate Exchange,
están comerciando con créditos de carbono. Con el reciente ascenso
demócrata al Congreso la actitud de EEUU respecto del comercio
de emisiones parece pronta a cambiar. Diez corporaciones estadounidenses,
entre ellas DuPont y General Electric, se reunieron con grupos
verdes y formaron la asociación US Climate Action Partnership
para urgir a Bush y el Congreso a crear un mercado de carbono
para EEUU. Durante el Foro Económico Mundial de Davos altos ejecutivos
de empresas de la energía e industriales europeas y estadounidenses
declararon que EEUU tiene que tomar la iniciativa en el establecimiento
de un régimen mundial de comercio de emisiones de carbono.
Por
Kevin Smith, correo-e:
kevin@carbontradewatch.org,
enviado por el autor.
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