NUESTRA
OPINIÓN
-
Plantaciones de árboles, árboles GM y agrocombustibles: un llamado
al CDB
El
objetivo principal del Convenio sobre la Diversidad Biológica
(CDB) es la conservación y el uso sustentable de la diversidad
biológica del mundo. Por lo tanto parecería obvio que cualquier
cosa que amenace la biodiversidad debería ser tratada adecuadamente
por los signatarios del convenio.
Dado
que el Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico, Técnico
y Tecnológico del Convenio se reunirá en París a principios de
julio, creemos que puede ser una buena oportunidad para
tratar el tema de los impactos sobre la biodiversidad de los monocultivos
de árboles, de los árboles genéticamente modificados y del desarrollo
de los agrocombustibles.
Con
relación a los monocultivos de árboles, su expansión está teniendo
fuertes impactos sobre la diversidad animal y vegetal, en particular,
aunque no exclusivamente, en los países tropicales ricos en biodiversidad.
A pesar de ello, los organismos oficiales siguen definiéndolos
como “bosques”, dándoles así una imagen positiva. Creemos que
el CDB debería impugnar, desde la perspectiva más amplia de la
biodiversidad, el uso de los términos “plantaciones forestales”
y “bosques plantados” con referencia a los monocultivos de árboles.
A este respecto, el Órgano Subsidiario podría brindar asesoramiento
científico a la Conferencia de las Partes y solicitarle que separe
claramente a los bosques de los monocultivos de árboles y que
incluya a estos últimos entre las amenazas a la biodiversidad
que deben ser adecuadamente estudiadas y resueltas.
Con
respecto a los árboles genéticamente modificados (GM), la última
Conferencia de las Partes (COP8) dio un paso importante y decisivo
(la Decisión VIII/19), que recomienda a las Partes “adoptar enfoques
de precaución al tratar la cuestión de los árboles genéticamente
modificados”. En una carta enviada a la Secretaría del CDB en
noviembre de 2006 , una gran cantidad de ONGs brindaron análisis
e información sobre la amenaza planteada por los árboles GM y
concluyeron que “los árboles GM no tienen ningún papel a jugar
en la conservación de la diversidad biológica de los bosques,
y por el contrario, probablemente reduzcan la biodiversidad, con
las correspondientes consecuencias sociales”, añadiendo que “Los
altos riesgos señalados por la ciencia disponible, aunque incompleta,
muestran que la tecnología puede resultar en la extinción de especies
de flora y fauna del bosque, con severos impactos sobre la biodiversidad”.
La carta urge al CDB “a avanzar desde la actual recomendación
a las Partes de tomar “enfoques de precaución”, hacia una Decisión
obligatoria, declarando en forma inmediata la prohibición de liberación
de árboles genéticamente modificados”. Este es otro asunto donde
creemos que el Órgano Subsidiario puede desempeñar un papel importante,
recomendando dicha prohibición.
En
cuanto a los agrocombustibles, claramente las plantaciones para
agrocombustibles se están promocionando muchísimo en el mundo
entero, en particular en el Sur. En la mayoría de los casos, tales
plantaciones consistirán en diferentes monocultivos en gran escala,
tanto agrícolas (caña de azúcar, soja, maíz y otros) como de árboles
y palma aceitera. Todos estos monocultivos, en la mayoría de los
casos acompañados por fuerte uso de agrotóxicos,
tendrán impactos sobre la diversidad biológica. Para empeorar
las cosas, en el caso de las plantaciones de árboles se está investigando
para modificar árboles genéticamente para la producción de etanol.
Aquí también el Órgano Subsidiario podría facilitar al CDB la
información pertinente relativa a los impactos de los agrocombustibles
sobre la biodiversidad.
Todo
lo anterior constituye una serie de importantes amenazas para
la biodiversidad que todavía no han recibido la suficiente atención
de parte del CDB. Por lo tanto esperamos que el Órgano Subsidiario
de Asesoramiento Científico, Técnico y Tecnológico trate estos
temas en su próxima reunión y brinde el asesoramiento científico
necesario a la Conferencia de las Partes.
inicio
COMUNIDADES
Y BOSQUES
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Brasil: indígenas amazónicos forzados a
contactarse
En
mayo de este año, un grupo de indígenas que hasta entonces había
permanecido en aislamiento voluntario, estableció contacto con
el mundo exterior. Esto sucedió al norte del Estado de Pará. Los
indígenas caminaron durante 5 días, mas de 100 kms entre la densa
selva amazónica, atravesando la frontera desde Mato Grosso hasta
aparecer inesperadamente en una aldea de los indígenas Kayapó.
Es
importante señalar que dicho contacto no fue fruto de una decisión
tomada libremente, sino el resultado de la incursión de madereros
en su territorio, que les forzó a huir y a hacer ese largo y difícil
recorrido hasta llegar a esta aldea.
Se
trata de un grupo de 87 indígenas Metyktire -un sub-grupo de los
Kayapó- que fueron inicialmente contactados en el año 1950
pero que en aquel entonces decidieron adentrarse
nuevamente al bosque y por decisión propia han vivido en aislamiento
voluntario hasta ahora.
Según
se informa, el primer contacto fue realizado por dos hombres que
hicieron sonidos afuera de una de las casas de la aldea y fueron
vistos por dos jóvenes. Luego de superada la desconfianza mutua
resultante del inesperado encuentro, el resto del grupo fue también
ingresando paulatinamente a la aldea Kayapó.
Como
medida precautoria, se ha establecido que sólo los integrantes
de esa aldea pueden tener contacto con los Metyktire, como forma
de prevenir el contagio de enfermedades para las que no cuentan
con defensas inmunológicas. Esta aldea está integrada por indígenas
de la misma etnia, que en los años 50 decidió establecer contacto
con los blancos. El líder de la aldea -Megaron Txucarramãe- quien
también es representante ante la FUNAI (Fundación Nacional Indígena
del Brasil), es quién está a cargo de la interlocución con los
recién llegados. De acuerdo a la FUNAI, todavía no se tiene información
acerca de si hay integrantes de los Metyktire que se encuentren
en la selva heridos o muertos, o que simplemente todavía no hayan
decidido salir.
Los
Metyktire eran considerados desaparecidos y no se sabía nada acerca
de su paradero. Fueron recibidos con gran alegría, entre cánticos
y danzas por parte de los Kayapó. Aún no hay imágenes disponibles,
pero sí se pueden escuchar las grabaciones de los cánticos que
fueron transmitidas por la radio local (ver:
http://www.survival-international.org/news/2462). Los relatos
cuentan que los Metyktire hablan una versión más pura del mebengokré
(el idioma de los Kayapó), que son altos y fuertes, usan el pelo
largo y “botoque” (un disco de madera que se coloca en el labio
inferior).
De
acuerdo a Gilberto Hazaña y Sydney Possuelo del Centro de Trabajo
Indigenista, los indígenas en aislamiento voluntario son pueblos
que “…a lo largo de este tiempo (¡500 años!), buscaron regiones
aisladas o se refugiaron en ellas, o mejor dicho, regiones no
ambicionadas por la saña mercantilista (o misionera) de nuestros
‘frentes de expansión’. En la Amazonia (brasileña principalmente,
pero también en la boliviana, peruana, colombiana, venezolana,
ecuatoriana y guyanesa) estimamos que todavía existen decenas
de pueblos indígenas que viven casi del mismo modo que vivían
hace quinientos, seiscientos o mil años atrás: vestidos solamente
con sus adornos de plumas o taparrabos, sobreviviendo de la caza,
de la pesca, de la recolección y de la agricultura en pequeña
escala con hachas de piedra y fuego, sin enfermedades virósicas
y en un ambiente de plena abundancia. Es un hecho hoy que la mayoría
de los pueblos aislados en la Amazonia está viviendo una situación
extremadamente grave en función del avance de los frentes predatorios
(madereros y mineros) sobre las últimas áreas aún vírgenes de
la región”.
Este
reciente contacto del pueblo Metyktire, es una buena oportunidad
para reflexionar, y pensar en el futuro de estos pueblos, dejando
de lado el hecho folclórico y la cobertura sensacionalista que
la mayoría de los medios hacen del tema.
El
primer punto para la reflexión es que no establecieron contacto
por decisión propia. Todo lo contrario. Las primeras versiones
hablan de que venían escapando de los madereros, y que durante
5 días huyeron a través de la densa selva hasta finalmente establecer
contacto con sus hermanos Kayapó. Es decir que podrían haber sido
exterminados a balazos por los madereros –como ha sucedido en
muchos casos- sin que quedaran rastros, pero afortunadamente pudieron
escapar.
Al
mismo tiempo, surgen una cantidad de preguntas: ¿Cuál es el futuro
de estas comunidades que son forzadas a hacer contacto con un
mundo exterior donde reina el mercantilismo y dónde lo que
más interesa de esta historia van a ser las imágenes de los indígenas
con sus cuerpos desnudos y botoque en los labios? ¿Cuál va ser
el futuro de estas comunidades que se integran a un mundo –y a
un país- donde reina el racismo y dónde gran parte de los indígenas
viven en condiciones de extrema pobreza? ¿Cuál es el futuro de
las decenas de comunidades que aún viven en la selva –particularmente
en Brasil- cuyos territorios son entregados a empresas madereras,
mineras, petroleras, en nombre del “desarrollo y crecimiento económico”
del país?
Pero
quizá la pregunta más importante sea: ¿Qué podemos hacer para
asegurar los derechos de estos pueblos y para que puedan tomar
libremente su decisión a vivir aislados o no?
En
ese sentido, entendemos que lo primero es hacer conocer su existencia
y lograr que se entienda y respete su decisión de vivir en aislamiento.
Hacer comprender a la gente que no se trata de pueblos ignorantes
que viven en la pobreza, sino de pueblos con una cultura propia,
adaptada a utilizar sustentablemente el “ambiente de plena abundancia”
en el que viven.
Al
mismo tiempo, es imprescindible lograr que los gobiernos reconozcan
los derechos territoriales de estos pueblos - que anteceden la
existencia de los actuales estados nacionales- y que aseguren
que los mismos sean respetados, impidiendo el ingreso de madereros,
mineros y otros agentes de destrucción a sus territorios.
Sin
el apoyo de la sociedad exterior, estos pueblos no están en condiciones
de defender sus territorios ancestrales frente a bien armados
e inescrupulosos agentes externos y sólo tendrán la opción de
contactarse contra su voluntad o desaparecer. Es por eso que hacemos
un llamamiento a tod@s -y en particular a los pueblos de los países
amazónicos- a redoblar esfuerzos para proteger los derechos de
todos los pueblos indígenas que viven en aislamiento voluntario.
Artículo
elaborado en base a información de: “Indio brabo”, artículo de
Rodolfo Salm publicado en Correio da Ciudadania,
http://www.correiocidadania.com.br/content/view/434/57/; Survival
Internacional,
http://www.survival-international.org/news/2462 ; Boletín
87 del WRM,
http://www.wrm.org.uy/boletin/87/AM.html#Brasil
inicio
-
Ecuador: levantamiento por un país libre
de minería a gran escala
Las
comunidades ecuatorianas afectadas por la minería convocaron a
un Levantamiento Minero para el 5 de Junio, Día del Medio Ambiente.
Se establecieron diferentes puntos de resistencia repartidos por
la geografía nacional en Imbabura, Quito, Chimborazo, Cañar, Azuay,
El Oro, Zamora y Morona. A pesar de que la protesta se desarrolló
en forma pacífica, la fuerza pública reprimió a las comunidades
en Levantamiento durante los primeros días, especialmente en Tarqui,
Victoria del Portete, Molleturo y San Carlos-Balao, causando la
indignación de la población frente a los brutales atropellos cometidos
por la policía, acerca de cuyas responsabilidades se está exigiendo
investigación y sanción.
De
todas formas, el Levantamiento fue todo un éxito, al haber movilizado
a miles de afectados por los megaproyectos mineros en los sitios
de mayores conflictos en el país. Esto fortaleció la decisión
de las comunidades y organizaciones constituidas como Coordinadora
Nacional por la Defensa de la Vida y la Soberanía, para continuar
luchando hasta conseguir los objetivos propuestos en la plataforma
de lucha y avanzar hacia la declaración de Ecuador como “país
libre de minería a gran escala”. Además, los esfuerzos desplegados
por las comunidades sirvieron para tematizar definitivamente el
problema minero tanto a nivel nacional como internacional.
Uno
de los puntos que más preocupa a las comunidades en resistencia
en contra de la actividad minera en el país es la falta de decisión
política del gobierno para respetar y hacer respetar la Constitución
y los intereses colectivos de los ecuatorianos frente a la terrible
amenaza que pesa sobre las vidas de las comunidades afectadas,
con la omnipresencia de las transnacionales mineras y con su inminente
actividad en algunos de los casos. Lo que defienden las comunidades
al situarse en contra de la minería son sus derechos, su agua,
sus bosques y un medio ambiente sano para las futuras generaciones.
Las empresas mineras por su parte, se han apoyado en la fuerza
pública o por sus propios cuerpos de seguridad, y en un enjambre
de los llamados "relacionadores comunitarios", acosando
y amedrentando a los dirigentes y comunidades, creando un estado
permanente de inseguridad y violencia (ver Boletín
Nº 118).
En
la provincia amazónica de Zamora, el cantón Yantzaza se encuentra
totalmente cubierto por las concesiones mineras. Esta zona de
una rica y diversa flora y fauna únicas en el mundo, tiene aún
frondosos bosques que han logrado sobrevivir a los embates de
la lógica depredadora que impera desde épocas de la conquista.
Zamora Chinchipe es además cuna de pueblos originarios y ha acogido
generosamente a miles de familias lojanas y de otras provincias,
desplazadas por la deforestación y su consecuente sequía y otras
situaciones críticas. La cultura agrícola que han desarrollado
en las cuencas fértiles de los ríos les permite gozar de autosuficiencia
alimentaria y proveer de alimentos sanos a otras zonas del país.
La Red de Defensa de la Naturaleza, la Dignidad y la Vida de esta
provincia manifiesta: “Queremos que el estado establezca políticas
que nos ayuden a enraizarnos y quedarnos en nuestros pueblos,
viviendo en un país al que soñamos ecológico, agrícola y no minero”.
En
los flancos occidentales de los Andes, las comunidades de la zona
noroccidental de Intag, en la provincia Imbabura, defienden también
un bosque tropical nublado, hábitat de una biodiversidad única
en el mundo. Gracias a un proceso organizativo alternativo pionero
en el país, las comunidades de esta parte han desarrollado diversidad
de actividades productivas que consolidan el proceso en contra
de la minería, que significaría no sólo el desplazamiento de familias
y comunidades para dar paso al proyecto minero, sino también la
destrucción de estas valiosas selvas.
También
desde la Coordinadora Nacional manifiestan su “decisión de presionar
al gobierno para que éste se decida a actuar en favor de su pueblo”.
La actividad antiminera se está viendo dificultada en los últimos
días, tras la renuncia del Ministro de Energía y Minas, Alberto
Acosta, quien en un principio parecía dispuesto a apoyar a las
comunidades y que por momentos fue visto como un posible gran
aliado dentro del gobierno, a pesar de que no llegó a dar pasos
concretos para retirar ninguna de las concesiones mineras, que
es uno de los reclamos firmes de las comunidades afectadas. Con
toda seguridad, fueron las presiones de diferentes grupos de interés
las que sacaron al Ministro Acosta esta semana de su cargo para
postularse como Asambleísta de cara a la Constituyente.
Con
o sin Ministro aliado, la lucha antiminera continúa convocando
a todos los sectores de la sociedad a ser parte activa en el Levantamiento
que pretende ser continuado a finales de este mismo mes de junio,
en vistas a detener la invasión de las transnacionales extranjeras
que pretenden saquear los minerales del subsuelo dejando en el
país pobreza, desempleo, contaminación ambiental y social. La
Coordinadora Nacional insta al gobierno a “que escuche el clamor
de miles de familias que están defendiendo su vida y la dignidad
nacional y actúe en forma urgente dejando sin valor las concesiones,
suspendiendo inmediatamente las actividades de las mineras transnacionales
en todo el país y exigiendo abandonen nuestras comunidades”.
De
cara a la Constituyente, otras medidas propuestas por las comunidades
en resistencia, incluyen entre otras declarar a toda la Amazonía
así como al nacimiento y riberas de las aguas como reservas ecológicas
intangibles de los intereses privados comerciales de extracción
y explotación; que el agua superficial y subterránea no pueda
ser sujeta a ningún tipo de privatización; nacionalización de
los recursos naturales y uso de acuerdo a las características
ecológicas, sociales, culturales y ancestrales de los pueblos
y comunidades; indemnización inmediata por los daños ecológicos,
psicológicos y sociales causados por las actividades mineras a
las comunidades; un marco regulatorio para mejorar las prácticas
de minería artesanal; garantías para los agricultores en cuanto
a la posesión del suelo y subsuelo, garantizando su actividad
por encima de la extracción minera; garantías a las comunidades
para no ser desplazadas.
Por
Guadalupe Rodríguez, correo electrónico:
guadalupe@regenwald.org
inicio
-
Indígenas centroafricanos: pérdida del
bosque y pérdida de salud
Los
indígenas cazadores-recolectores de los bosques centroafricanos,
los llamados pueblos Pigmeos, consisten en por lo menos 15 grupos
etnolingüísticos distintos, entre los que se cuentan los Gyéli,
Kola, Baka, Aka, Bongo, Efe, Mbuti y Twa orientales y occidentales
que viven en diez países centroafricanos, a saber Angola, Camerún,
Guinea Ecuatorial, República Centroafricana, Gabón, República
del Congo, República Democrática del Congo, Uganda, Ruanda y Burundi.
Se calcula que en total son entre 300.000 y 500.000 personas.
La
palabra “pigmeo” puede tener connotaciones peyorativas, pero aquí
se utiliza como término adoptado por activistas indígenas y las
organizaciones que los apoyan para abarcar los diferentes grupos
de cazadores-recolectores y ex cazadores-recolectores de los bosques
centroafricanos y distinguirlos de otros grupos étnicos que pueden
vivir también en los bosques pero que dependen más de la agricultura
y son dominantes política y económicamente.
Los
problemas de salud de los pueblos Pigmeos están cambiando con
la destrucción y expropiación de los bosques centroafricanos,
base de su estructura social, cultura y economía cazadora-recolectora
tradicionales, por parte de proyectos de madereo, agricultura
o conservación:
“...
desde que nos expulsaron de nuestras tierras, la muerte nos sigue.
Casi todos los días enterramos a alguien. La aldea se está quedando
vacía. Vamos hacia la extinción. Ahora todos los viejos murieron.
Nuestra cultura también se está muriendo...”, declaró un hombre
Twa desplazado del Parque Nacional Kahuzi-Biega, República Democrática
del Congo.
Tradicionalmente
los Pigmeos viven en grupos pequeños, móviles e igualitarios,
cuyas estrategias de sustento se basan en la caza, la recolección,
la agricultura en pequeña escala y el intercambio de productos
forestales con agricultores vecinos. Se consideran a sí mismos
pertenecientes al bosque, conectados íntimamente a través de los
espíritus de sus ancestros y del bosque. Las comunidades Pigmeas
siguen sustentándose del bosque cuando pueden, pero muchos están
pasando más tiempo en los asentamientos junto a las carreteras,
con mayor contacto con las comunidades agrícolas Bantú y más dependencia
de la agricultura y el trabajo asalariado.
En
la zona de los Grandes Lagos de África Central, la corta extensiva
de bosques ha dejado a la mayoría de los Pigmeos Twa sin tierra,
empobrecidos y luchando para mantener su identidad cultural.
En
las comunidades Pigmeas las tasas de mortalidad son altas, al
igual que las de fertilidad. La pérdida de la vida basada en el
bosque puede asociarse con el aumento de la mortalidad. La importancia
crucial de la tierra para la supervivencia se demuestra con la
caída de la mortalidad infantil (menores de cinco años) de 59%
a 18% cuando se otorgaron tierras a familias Twa en Uganda.
Allí
donde los recursos alimentarios del bosque se agotan debido al
madereo destructivo o la caza furtiva comercial y los Pigmeos
no tienen tierras donde cultivar alimentos alternativos, la calidad
nutricional disminuye. Los niños y las embarazadas son especialmente
vulnerables y el problema ha empeorado debido a la caída de los
sistemas tradicionales de compartir los alimentos.
La
pérdida de los bosques también despoja a las comunidades Pigmeas
de su tradicional farmacopea herbal, que contiene compuestos activos
contra enfermedades como la helmintiasis, la dracunculiasis, la
ictericia, la malaria, la diarrea, el dolor de muelas y la tos.
Las
comunidades Pigmeas pasan más tiempo fuera del bosque en asentamientos
fijos y al mismo tiempo aumenta la malaria y se acumulan los parásitos
debido al aumento de la densidad de población y el mal saneamiento.
Los
mecanismos culturales tradicionales para resolver la tensión y
la discordia (como las ceremonias nocturnas de canto para restaurar
la armonía entre los miembros del grupo y el bosque) han sido
erosionados; aumentan el abuso de alcohol y la violencia doméstica
contra las mujeres.
En
gran parte del África Central rural los servicios de salud primarios
no existen, funcionan sólo en forma rudimentaria o fueron destruidos
durante un conflicto. Incluso donde existen servicios de salud,
muchos Pigmeos no los usan porque no pueden pagar las consultas
y los medicamentos, no tienen los documentos y cédulas de identidad
necesarios para viajar u obtener tratamiento hospitalario o se
les trata en forma humillante y discriminatoria.
Los
pueblos Pigmeos han demostrado capacidad de resistencia; desde
hace siglos se están adaptando a nuevas situaciones manteniendo
al mismo tiempo su distinción cultural, siempre y cuando tengan
acceso a los bosques. Los grupos Pigmeos que todavía pueden llevar
una vida basada en gran medida en los bosques gozan de mejor salud,
en muchos aspectos, que los grupos agricultores cercanos. Los
bosques son también el lugar donde se sienten cómodos, un componente
vital de su sensación de bienestar y salud mental y espiritual.
Por el contrario, la pérdida de tierras boscosas y recursos y
la subsiguiente sedentarización aumenta los riesgos de nutrición
inadecuada, parásitos y VIH/SIDA sin que necesariamente aumente
su acceso a los servicios de salud.
Para
proteger y mejorar la salud de los pueblos Pigmeos, los gobiernos,
agencias para el desarrollo, misioneros y organizaciones no gubernamentales
deben trabajar para garantizar los derechos de los pueblos Pigmeos
a sus recursos y tierras consuetudinarias: a sus bosques.
Extraído
y adaptado de: “Health of Indigenous People in Africa”, Nyang’ori
Ohenjo, Ruth Willis, Dorothy Jackson, Clive Nettleton, Kenneth
Good, Benon Mugarura, Serie de Determinantes Sociales de la Salud,
http://www.who.int/social_determinants/resources/articles/lancet_ohenjo.pdf
inicio
-
Indonesia: el asalto de la industria
forestal sobre el bosque
Indonesia
tiene la tercera mayor superficie de bosque tropical después de
Brasil y la República Democrática del Congo. Aunque constituyen
solamente 1,3% de la superficie total de bosques del mundo, los
bosques de Indonesia albergan el 10% de las especies de flora,
12% de los mamíferos, 17% de los reptiles y anfibios y 17% de
las aves del mundo. Indonesia es el segundo país en términos de
riqueza de la vida silvestre. Los bosques de Indonesia son también
hogar de especies amenazadas, como orangutanes, tigres, rinocerontes
y elefantes asiáticos.
Los
bosques son el segundo mayor contribuyente a la economía nacional
indonesia después del petróleo. El Estado se sirvió de los ingresos
generados por los bosques para mantener durante 32 años el Nuevo
Orden encabezado por el ex presidente Suharto. Las operaciones
forestales, en forma de concesiones de bosques, plantaciones industriales
de árboles y otras plantaciones (como palma aceitera y caucho),
se distribuyeron entre familiares, amigos y socios del presidente
y entre una elite de militares y políticos clave como recompensa
a su lealtad. Los que controlaban los bosques tenían considerables
riqueza y poder.
Para
las comunidades aldeanas dependientes de los bosques, éstos significan
algo completamente distinto. La gestión abusiva y destructiva
ha degradado los bosques y afectado muchísimo a los pobres del
campo. Para estas personas los bosques representan valores culturales.
La mayoría de las comunidades que viven fuera de las densamente
pobladas islas de Java, Bali y Madura practican una combinación
de agricultura comercial y de susbsistencia con arroz, otros cultivos
anuales y cultivos forestales. También recoletan diversos productos
del bosque como ratán, miel, resinas, hierbas, frutos, pescado
y animales silvestres para fines comerciales y domésticos. En
Sumatra y Kalimantán unos siete millones de personas dependen
para su sustento de sus huertos de caucho, que abarcan una superficie
total de 2,5 millones de hectáreas. En Sumatra, las comunidades
locales manejan por lo menos cuatro millones de hectáreas de bosque
usando varias prácticas de agrosilvicultura que combinan la gestión
del bosque natural y huertos frutales, sin apoyo externo.
Las
comunidades de los bosques tienen una comprensión profunda del
manejo tradicional de los bosques, heredada de sus ancestros.
Este manejo tradicional de los bosques fue reconocido específicamente
en la Constitución Nacional de 1945.
Como
la mayoría de los pueblos de los bosques no tienen certificados
de propiedad escritos, el Estado bajo el presidente Suharto ignoró
los derechos de los indígenas y ejerció su control sobre las vastas
y rentables tierras boscosas. El “Nuevo Orden” de Suharto incluía
un plan de desarrollo cuyo motor era el madereo de los bosques
del país. El Estado reclamó más del 90% del total de las tierras
boscosas fuera de Java. Este llamado “bosque estatal” se designó
sin el debido proceso ni indemnizaciones adecuadas a las comunidades
locales. Bosques maduros manejados en forma sustentable por comunidades
indígenas a lo largo de generaciones y ricos en flora y fauna
fueron explotados por su madera y convertidos en vastas plantaciones
de árboles exóticos de crecimiento rápido.
La
expansión y el desarrollo de las industrias procesadoras de madera
ocurrieron con tal rapidez que excedieron la capacidad de los
bosques de producción y las plantaciones. El resultado fue que
los madereros se internaron más profundamente en los bosques,
cortando en zonas protegidas así como en bosques estatales todavía
reclamados por las comunidades indígenas. El Banco Mundial, que
más recientemente ha hecho críticas al madereo ilegal impulsado
por el desarrollo excesivo de la industria de la celulosa, es
parcialmente responsable del problema. En los años 1980, el Banco
Mundial era una de las agencias que promovían la expansión de
la industria de la celulosa y el papel. En 1984, por ejemplo,
el Banco financió un estudio realizado por la consultora forestal
finlandesa Jaakko Pöyry destinado a “fortalecer la estructura
de la industria indonesia de la pulpa y el papel”.
Según
una investigación de la ONG indonesia WALHI, por lo menos 72%
de los bosques del país han sido destruidos. En un comunicado
de prensa de 2004 WALHI señaló que la tasa de deforestación en
Indonesia había alcanzado 3,8 millones de hectáreas por año, la
mayor tasa de pérdida de bosques del mundo. Para poner esta cifra
en perspectiva, esto significa que en Indonesia se destruye una
superficie de bosques equivalente a seis canchas de fútbol por
minuto. Basándonos en este cálculo, cada minuto el gobierno de
Indonesia pierde US$ 1.300 en impuestos y derechos aduaneros impagos
(tres veces el ingreso anual promedio de una familia indonesia)
en tanto unos pocos conglomerados y empresarios de elite se embolsan
US$ 24.000 por el robo de los bosques de Indonesia.
Los
impactos de esta rápida deforestación han sido muy extendidos
y variados. Entre los impactos sobre el medio ambiente se cuentan
la pérdida de diversidad biológica única, el aumento de la ocurrencia
de inundaciones y sequías, la disminución de la calidad y la cantidad
del agua y el aumento de incendios forestales que contaminan el
aire y contribuyen al cambio climático global.
Aunque
cada vez más personas son conscientes de los impactos ambientales,
saben poco y muy rara vez discuten, acerca de los impactos del
madereo ilegal sobre los derechos humanos. El exceso de capacidad
de la industria procesadora de madera y la incapacidad de las
plantaciones industriales de árboles de cubrir las demandas de
esta industria han sido las fuerzas motoras de la explotación
destructiva de los bosques, tanto legal como ilegal, de Indonesia.
Al igual que en otros sectores ilícitamente rentables, las redes
de delincuentes tienen un papel importante como extorsionadores
y protectores de las operaciones ilegales y no dudan en usar la
violencia para eliminar la oposición a sus actividades. En Indonesia
el sector ilegal y el uso de la violencia se relacionan a menudo
con funcionarios del gobierno.
Irónicamente,
la deforestación y la pérdida del sustento de las comunidades
locales son llevadas adelante por políticas gubernamentales que
según el gobierno fueron diseñadas para llevar prosperidad a la
nación. El concepto de desarrollo de Suharto, igual que el adoptado
por muchos países industrializados emergentes, fue acelerar la
expansión de la economía a través de la explotación de los recursos
naturales. Sin embargo, el objetivo de la expansión de la economía
fue perdiendo importancia y finalmente sustituido por el plan
de Suharto de consolidar su poder mediante el patronazgo político
y repartiendo permisos para la explotación de los recursos naturales.
Fue así que se otorgaron más de 62 millones de hectáreas de bosques
como concesiones forestales, sin los debidos procesos de licitación,
a magnates y empresas forestales estatales vinculados a la familia
de Suharto o a los militares. Aunque Suharto cayó en 1998, la
nación sigue viviendo con el mal gobierno de los bosques y la
mala aplicación de la ley que son legado de su régimen.
Extraído
y adaptado de “Social conflict and environmental disaster: A report
on Asia Pulp and Paper’s operations in Sumatra, Indonesia”, por
Rivani Noor y Rully Syumanda, agosto de 2006,
http://www.wrm.org.uy/countries/Indonesia/Book8.pdf
inicio
-
Laos: no hay mejor éxito que el fracaso - política
vs realidad en el sector forestal
En
la última década las agencias financiadoras han invertido decenas
de millones de dólares para mejorar el manejo de los bosques de
Laos, con el objetivo declarado de colaborar con el desarrollo
rural y la seguridad del sustento. A pesar de estas inversiones,
que incluyen proyectos multimillonarios financiados por el Banco
Mundial, el gobierno de Finlandia y la Agencia Sueca de Cooperación
Internacional para el Desarrollo (Sida) entre otros, el mal manejo
de los bosques de producción de Laos sigue siendo la norma.
Con
el fin de resaltar los graves problemas que asolan los bosques
de producción del país, el ingeniero forestal y ecologista social
Benjamin D. Hodgdon, con una década de experiencia en Indochina,
relata en la última edición de la revista Watershed (vol. 12 Nº
1, julio de 2006-febrero de 2007) la experiencia de un proyecto
de una ONG y que hace poco fue discontinuado por el gobierno de
Laos.
Su
artículo (No success like failure: Policy versus reality in the
Lao forestry sector) brinda un poco frecuente pantallazo acerca
del verdadero mundo del madereo en Laos, realidad que contrasta
con la legislación forestal firmada por el gobierno a solicitud
de sus principales entidades financiadoras.
El
artículo comienza presentando el fundamento del manejo comunitario
de los bosques en el contexto del país, así como el desarrollo
de la versión laosiana de la forestería comunitaria, centrada
principalmente en la producción de madera, llamada “manejo de
los bosques sustentable y participativo” (PSFM). Resultado de
una década de proceso político apoyado por el Banco Mundial y
el gobierno de Finlandia, el PSFM estipula en el papel que los
aldeanos que vivan en las zonas designadas como bosques de producción
o sus adyacencias tienen derecho a participar en la planificación
y la gestión del bosque y les corresponde un porcentaje significativo
de las ganancias obtenidas con la venta de la madera.
Esta
es la política. Pero la realidad es algo bastante diferente.
Para
ilustrar este punto, Hodgdon cuenta la historia de un proyecto
apoyado por el WWF, cuyo objetivo era iniciar un PSFM en Xekong,
una provincia remota del sur del país con abrumadora mayoría de
habitantes indígenas. El proyecto, instrumentado en una zona de
10.000 hectáreas llamada Phou Theung, trabajaba con agencias forestales
gubernamentales a nivel provincial y central para involucrar a
siete aldeas (de las etnias Krieng, Alak y Souay) en la planificación
y manejo del bosque de acuerdo con la legislación nacional PSFM.
Con
el tiempo, sin embargo, y especialmente cuando la temporada maderera
estaba en pleno apogeo, los socios gubernamentales del proyecto
comenzaron a cometer graves delitos.
“Era
rutina que los ingenieros forestales dejaran su trabajo en el
proyecto o fueran reasignados para trabajar con empresas que estaban
retirando madera ilegalmente de la zona del proyecto”, escribe
Hodgdon. Al presentárseles pruebas de dichos delitos, las autoridades
provinciales declararon que no sabían nada o alegaron que se trataba
de las actividades de operadores “sin escrúpulos”. En realidad,
sin embargo, como demuestra el artículo, dichas extracciones ilegales
de madera contaban con “el total conocimiento y aprobación de
funcionarios del gobierno”.
Como
resultado de las actividades del proyecto para mejorar el manejo
de los bosques e instrumentar la legislación nacional, individuos
poderosos del Departamento Forestal y el gobierno provincial de
Xekong se confabularon para discontinuar el proyecto, con
el argumento de que “solamente el Estado” tiene derecho a tomar
decisiones sobre el madereo.
El
cierre del proyecto, dice Hodgdon, da la pauta de cuántos no aprueban
el PSFM en el gobierno de Laos por razones tanto políticas como
económicas. Políticamente, el proyecto significaba una disminución
del poder del gobierno en cuanto a la toma de decisiones relativas
a valiosos recursos madereros; económicamente “se traducía como
menos dinero entrando en los bolsillos de unos pocos conectados”.
El
artículo concluye afirmando que sin cambios fundamentales en las
instituciones políticas y legales de Laos hay poca esperanza de
que el PSFM funcione. Dice Hodgdon que “En esencia, las reformas
democratizadoras como la legislación PSFM requieren instituciones
democráticas para poder funcionar”.
El
artículo completo (en inglés) está disponible en:
http://www.terraper.org/pic_water/Watershed%2012(1).pdf
inicio
COMUNIDADES
Y MONOCULTIVOS DE ÁRBOLES
- Brasil: respuesta
a intento de Veracel de obtener sello del
FSC para sus plantaciones
La
certificadora SGS ha iniciado un proceso de consulta para certificar
ante el FSC las plantaciones de eucalipto de la empresa forestal
Veracel Celulosa S.A. --propiedad de la sueco-finlandesa Stora
Enso y de la noruego-brasileña Aracruz Celulosa--, establecidas
en 78.000 hectáreas en el extremo sur del estado de Bahía y cuyos
impactos son motivo de una gran resistencia local (ver Boletín
Nº 109). La evaluación principal será realizada entre
23 y el 27 de julio de 2007.
A
continuación publicamos una Carta Abierta que significa un alerta
para impedir que Veracel reciba ese sello a la vez que refleja
la indignación ante la pretensión de certificar un emprendimiento
que ha causado y sigue causando tanto dolor y sufrimiento.
Carta
Abierta a las mujeres y hombres de buena voluntad
Voy
a hablar de cosas que considero que son muy contradictorias. ¿Cómo
comprender la Certificación de PLANTACIONES DE ÁRBOLES? No, no
es tan simple como parece. No se trata de árboles nativos del
Bioma MATA ATLÁNTICA, donde nací y crecí. Donde vivencié varios
ciclos de destrucción, pero nada comparado con este último:
¡el monocultivo de eucalipto! ¡Vi al bosque siendo derrumbado
para dar lugar a las plantaciones de eucalipto! YO LO VI. ¡Vi
secarse ríos, arroyos y nacientes! ¡Vi al trabajador rural, al
hombre de campo, que no sabe leer ni escribir y que solamente
aprendió a trabajar en la tierra, con sus diez, once hijos viniendo
para la ciudad llorando, temiendo al destino incierto. Actualmente,
los hijos más grandes están vendiendo drogas en las esquinas,
algunos hasta ya estuvieron presos y al mayor lo mató la policía.
¡Ahora, tratándose de bandido de alta peligrosidad! Fíjense. Y
el padre llorando repite como para convencerse de que no tuvo
la culpa –yo no le enseñé a mi hijo a robar ni a matar, mi señora!
Yo le enseñé como plantar y cosechar, le enseñé el ciclo de los
cultivos, qué plantar en cada época. Y él aprendió, era muy bueno
en eso, pero nos faltó la tierra...
Los
hijos menores y los nietos, hijos del fallecido, fueron para la
Casa de Recuperación SOS Vida para recuperarse de la desnutrición
profunda, causada por la falta de alimentos.
Y
en este momento, recibo un texto extraído del "Valor Econômico"
con el título "Veracel se arma contra opositores a la fábrica"
que dice: "La industria de la celulosa está aprovisionándose
de informaciones estadísticas encomendadas a instituciones independientes
para mostrar los efectos económicos y sociales de sus emprendimientos
y refutar las críticas generadas contra sus fábricas.
Veracel,
fabricante de celulosa situada en el extremo Sur de Bahía, divulga
hoy un estudio indicando que ya es responsable de aproximadamente
15% del PBI agropecuario de la región. La fábrica, que comenzó
a operar en mayo de 2005, respondió por el 60% de todo el crecimiento
económico regional en el período de 2003 hasta 2006.
"Sabemos
que Veracel tiene un efecto positivo sobre Bahía y la región,
pero no sabíamos cuánto", dice el presidente de la compañía,
Renato Gueron.
Explica
que una de las razones para la elaboración del estudio realizado
por la división de proyectos de la Fundación Getúlio Vargas (FGV)
fue obtener datos concretos para contraponer a la opinión de personas
contrarias a las fábricas de celulosa. "Existen organizaciones
no gubernamentales, movidas por ideología, y otros grupos sin
argumentos técnicos que se oponen a nuestro tipo de emprendimiento",
alega Gueron.
Yo
formo parte del grupo que, según el director de la empresa, actúa
por ideología y no posee argumentos técnicos. Ahora, entonces
presupongo que lo que veo no es la realidad, no está científicamente
comprobado. ¡Para ser científicamente comprobado necesito de un
técnico, un académico, que siga las normas y reglas preestablecidas
y manipuladas, una persona que haya leído cientos y cientos de
libros y que diga en un informe extenso e incomprensible que lo
que he visto y vivenciado es verdad!
Pero
esta situación es vista y vivenciada por hombres, mujeres, jóvenes
y niños de la peor forma. ¡Sentimos en la piel todos los días
las consecuencias nefastas del crecimiento económico regional
que respondió por el 60% en el período de 2003 a 2006! ¡Pero de
qué crecimiento están hablando y para quién! Ciertamente ellos
están hablando de las ganancias distribuidas entre Aracruz y Stora
Enso, socias de Veracel. Solamente eso es lo verdadero, las ganancias
son técnicamente comprobadas. Y después si nadie se dispone a
comprobar que el pueblo de esta región está viviendo miserablemente,
¿cómo probarlo? Pobres pasando hambre, pobres asaltando y robando,
¿qué mal hay en eso? ¡Lo que tenemos que hacer es construir cárceles!
¡Eunápolis ya debería tener una cárcel!
La
justicia, los políticos, los científicos, los accionistas no viven
aquí y los pocos que viven, tienen seguridad privada y construyen
muros altos para proteger a sus casas y sus familias. ¡Son los
hombres de bien, que detentan la verdad! Y la verdad es que la
región ha crecido económicamente y ya es responsable del 15% del
PBI. En vista de esto, vamos a olvidar que para obtener
este resultado, la empresa cortó la Mata Atlántica; que la empresa
recibió del IBAMA en el año 2005 una multa por haber impedido
la regeneración de 1200 hectáreas de bosque en estado de regeneración;
que recibió otra multa del IBAMA en 2007 por haber lanzado veneno
en nacientes; que la justicia determinó que cumpliese la ley y
retirase la plantación de eucalipto del entorno de los Parques
Nacionales (Pau Brasil, Descobrimento y Monte Pascoal); que está
siendo obligada por la justicia federal a pagar derechos laborales
no pagados a los trabajadores del Instituto Veracel; vamos a olvidar
también que este instituto era una fachada, donde los niños recibían
ropas nuevas y zapatos para esperar a las visitas ilustres de
Suecia y Finlandia y cuando las visitas se iban los funcionarios
eran obligados a sacarles las ropas y los zapatos, dejando a los
niños llorando descalzos y con ropas rasgadas; vamos a olvidar
que la empresa no cumple las condiciones establecidas en el permiso
ambiental concedido por el Consejo de Medio Ambiente del Estado
de Bahía, como por ejemplo, proporcionar madera con otros fines,
para evitar la presión sobre lo que resta de la Mata Atlántica
o no adquirir áreas de pequeños propietarios sin el aval del Sindicato
de los Trabajadores Rurales; vamos a olvidar que en solamente
un municipio, Eunápolis, del año 1996 al año 2000 se perdieron
cerca de 7000 familias del campo, porque las tierras fueron vendidas
a la empresa Veracel; que ella destruyó una comunidad (Maurília)
para construir la fábrica y que las personas de esta comunidad
viven hoy en las periferias de las ciudades, sin empleo, y en
la miseria; que en la comunidad localizada al lado de la fábrica
(Barrolândia) hay personas muriendo de inanición y hambre, ya
que vivían de las actividades rurales y hoy en su entorno sólo
existen plantaciones de eucaliptos; que además del hambre, las
personas de esta comunidad están muriendo de lepra y tuberculosis;
vamos a olvidar la falta de respeto de esta empresa con la Legislación
brasileña y CERTIFICARLA.
El
objetivo de Veracel es conquistar la certificación FSC (sigla
del Forest Stewardship Council o Consejo de Manejo Forestal),
que es una organización no gubernamental que surgió en 1993 en
Canadá. Esta certificación comprueba que todo proceso productivo
de una empresa, desde la producción de semillas de eucalipto hasta
la fabricación de celulosa se realiza en forma ambientalmente
correcta, socialmente justa y económicamente viable. Y por lo
que podemos verificar solamente es económicamente viable y ¡económicamente
viable para sus accionistas extranjeros! ¡Restan solamente la
miseria, el hambre y el desempleo para el PUEBLO BRASILEÑO!
La
plantación desenfrenada de eucaliptos en la región del Extremo
Sur de Bahía ya se apropió de casi todas las tierras productivas,
haciendas tradicionales, comunidades de referencia del campo,
agrovillas, caminos, riachuelos, caseríos centenarios, en definitiva,
de todo lo que compone la cultura de un pueblo.
Todo
eso fue conquistado por la empresa mediante falsas promesas y
engaños. La población regional fue engañada por el poder económico
y la capacidad intelectual de los técnicos de esta empresa. Hoy,
el pueblo de la región está conciente de los maleficios causados
por Veracel y periódicamente encontramos en la prensa, manifestaciones
populares, acusando a la empresa de falta de respeto e irresponsabilidad.
Conceder
la certificación a una empresa como Veracel significa decir que
¡el PUEBLO BRASILEÑO no debe existir, que el PUEBLO BRASILEÑO
está condenado a morir de hambre!
Eunápolis,
20 de junio de 2007.
Por
Ivonete Gonçalves, Educadora y Coordinadora Ejecutiva de CEPEDES
- Centro de Estudos e Pesquisas para o Desenvolvimento do Extremo
Sul – Bahia.
Nació
y vive en Eunápolis, municipio castigado por el monocultivo del
eucalipto y la fábrica de celulosa de Veracel.
inicio
-
Ecuador: clamor popular por revisión del Plan Agrario
Forestal
A
través de varios programas e iniciativas estatales, con el auspicio
de organismos de cooperación internacional, los monocultivos de
plantaciones de árboles de variedades de rápido crecimiento se
han establecido en las tres regiones continentales del Ecuador
y se diseminan rápidamente,
generalmente destruyendo ecosistemas primarios.
Sean
las plantaciones como sumideros de carbono en la zona de páramos,
las plantaciones de pinos en la Sierra Central, las plantaciones
de eucalipto y de palma en la zona tropical de la provincia de
Esmeraldas en la región del Chocó, todas se desarrollan dentro
de un mismo modelo: monocultivos en gran escala para el gran mercado
exportador, y para beneficiar el agronegocio. Por el camino quedan
las economías locales, las formas de vida y culturas de las comunidades
y su soberanía alimentaria, el agua, el suelo, el futuro...
Frente
a esta situación, numerosas comunidades afectadas se reunieron
el mes pasado y presentaron la siguiente:
“Carta Abierta al Presidente Rafael
Correa y a la Población Ecuatoriana Sobre el Plan Nacional de
Forestación y el Plan Nacional Agrario.
Las
organizaciones indígenas, afrodescendientes y campesinas reunidas
en la ciudad de Quito el 24 de mayo del 2007 para analizar los
planes nacionales de forestación y agrario, queremos manifestar
nuestra preocupación al señor presidente Rafael Correa.
Conocemos
que es prioridad de su gobierno trabajar en beneficio de las poblaciones
que tradicionalmente han sido excluidas, como somos los pueblos
indígenas, afrodescendientes y campesinos de este país, nosotros
hemos puesto nuestra esperanza en su gestión, pues las políticas
del Estado tradicionalmente han beneficiado y siguen beneficiando
a los grandes propietarios de tierras, a los grandes productores,
a los agroexportadores, en detrimento de la economía campesina.
Sin
embargo, hemos visto que el programa del actual Ministro de Agricultura
sigue en esa misma línea, la Patria continua siendo de unos pocos.
Este privilegia los agronegocios, promueve los monocultivos y
pretende profundizar un paquete tecnológico que causa daños a
los recursos naturales, a los suelos, al agua, a la biodiversidad
y ahonda las desigualdades del campo y los procesos de empobrecimiento
del campesinado. Se promueve la producción de monocultivos para
biocombustibles sin tomar en cuenta las demandas de soberanía
alimentaria y defensa de los derechos colectivos de las Nacionalidades
y Pueblos.
Además
pretende una reforestación anti ecológica con monocultivos, sin
estudios previos de impacto sobre las formas de vida campesinas
y rurales y más bien con un enfoque que coloca como única estrategia
las plantaciones forestales dirigida a la industria y a la exportación.
Las
organizaciones del campo, campesinas, afrodescendientes e indígenas
del Ecuador presentes en el Encuentro, Sujetos fundamentales de
las políticas del Estado, demandamos que el Gobierno Nacional
del Economista Correa exija coherencia al Ministro de Agricultura
con la propuesta de refundación del Ecuador en beneficio de la
población más pobre del país.
Las
organizaciones del campo, campesinas e indígenas del Ecuador,
presentes en el Encuentro demandamos:
1.
Reforma Agraria integral que controle y elimine la concentración
de tierras y que permita el acceso de pequeños productores a recursos
productivos con justicia.
2.
La protección y fomento de la producción agroalimentaria nacional,
privilegiando programas productivos sustentables cogestionados
por las organizaciones del campo del país.
3.
Defender la biodiversidad, los recursos fitogenéticos, los saberes
ancestrales, impidiendo la promoción de monocultivos agrícolas
y forestales que los afecten, impidiendo la introducción de semillas
transgénicas y paquetes tecnológicos violentadores.
4.
Políticas para el sector agropecuario incluyentes que respeten
la diversidad de los pueblos y nacionalidades, de campesinos y
campesinas, promoviendo la interculturalidad; el reconocimiento
de la contribución de las mujeres en los procesos productivos
soberanos.
5.
Que toda política agraria y forestal debe ser elaborada con la
participación central de las organizaciones campesinas, indígenas
y afroecuatorianas, respetando sus formas propias de manejo y
garantizando su control sobre los recursos naturales dentro de
su territorio.
6.
Garantizar la soberanía alimentaria local y nacional, permitiendo
que los recursos como tierra y agua sean usadas para satisfacer
las necesidades alimentarias de la población sobre cualquier actividad
extractiva (minera, petrolera y maderera) y que el uso del agua
sea para el consumo humano y no para represas hidroeléctricas.
7.
Los recursos del Estado deben destinarse a garantizar el cumplimiento
de las demandas anteriores y no al fomento de los agronegocios,
no deben promoverse mecanismos de endeudamiento que fomenten un
mercado de tierras injusto.
Hacemos
un llamado a usted señor Presidente, que hoy 24 de mayo que estamos
celebrando la independencia del Ecuador, sea un día en que las
organizaciones campesinas, indígenas y afrodescendientes celebremos
el fin de la larga noche neoliberal.
(Siguen
firmas)”
Información
enviada por: Acción Ecológica,
email: cbosques@accionecologica.org
inicio
-
Indonesia: visión compartida para poner fin a la expansión
de las plantaciones de madera para pulpa
Integrantes
de 25 organizaciones comunitarias y ONGs de Indonesia se reunieron
en Riau, Sumatra, el 13 de enero de 2007 para expresar sus graves
inquietudes acerca de los impactos de la industria de la celulosa
y el papel y sus plantaciones de crecimiento rápido sobre las
personas y los bosques.
En
virtud del programa HTI (Hutan Tanaman Industri) o “desarrollo
de las plantaciones industriales de madera y de la industria de
la celulosa” lanzado por el gobierno a principios de los años
1980, se adjudicaron más de cinco millones de hectáreas para el
establecimiento de monocultivos de árboles de crecimiento rápido
(Acacia mangium y Eucalyptus) para apoyar la industria de la celulosa,
el papel y el rayón. Esta expansión masiva está convirtiendo bosques
primarios en plantaciones para madera, así como en plantaciones
de caucho y palma aceitera.
Representantes
de las organizaciones de la sociedad civil, que han estado discutiendo
las demandas básicas que se harán a la industria de la celulosa
y el papel y al gobierno, presentaron y firmaron un documento
que expresa su fuerte convicción de que la expansión de las plantaciones
de madera para celulosa “han sobrepasado los límites que los bosques
y la humanidad pueden soportar”.
El
proceso para insertar al país en el mercado mundial del papel
como proveedor barato de materia prima ha sido sostenido por el
despojo de la naturaleza y el sufrimiento y la desposesión de
los habitantes del bosque. Como declara el documento, “El uso
de bosques para cubrir la demanda de materias primas de la industria
de la celulosa y el papel para suministrar papel al consumo internacional
tiene una terrible historia de expropiación y violación de los
derechos de las comunidades que ha dejado cicatrices. Hemos visto
de qué forma el funcionamiento del mercado, facilitado por varias
políticas del gobierno, ha conllevado directa e indirectamente
prácticas empresariales que perjudican el sustento de la gente
y el medio ambiente en general”.
Los
impactos negativos de la industria de la celulosa y el papel sobre
el medio ambiente y las comunidades circundantes les quitan su
sustento y generan conflictos sociales y pobreza. Así, la demanda
es “salvar los bosques que quedan y proteger los derechos de los
pueblos locales e indígenas del desastre inimaginable en las zonas
afectadas por plantaciones de madera para celulosa y fábricas
de celulosa y papel”.
Entre
las partes implicadas existe ahora “una visión compartida de la
reconstrucción y la transformación necesarias en el desarrollo
de la industria de la celulosa y el papel en Indonesia”.
Declararon
que “Se plantearon varios puntos al compartir nuestras experiencias
de organización de defensa y apoyo a las comunidades afectadas
a través de discusiones serias sobre la industria de la celulosa
y el papel. Las mismas nos han motivado a actuar juntos y presionar
con miras a un cambio de política de modo de detener todas las
prácticas perjudiciales y toda nueva expansión de esta industria.
Durante los próximos años pretendemos vigilar de cerca todos los
instrumentos políticos y presionar para que éstos se cambien o
revisen, trabajando juntos de nuestras diferentes maneras.
Basándonos
en estas experiencias, hemos redactado esta Visión Compartida
para los cambios en la industria de la celulosa y el papel de
Indonesia” que trata de las políticas, la industria y las condiciones
sociales.
META
Garantizar
que se respeten los derechos e intereses de las comunidades locales
e indígenas y se protejan las prioridades ecológicas al cubrir
la demanda de papel indonesio.
OBJETIVOS
1.
Intervenir en los cambios en las políticas locales, nacionales
e internacionales que promuevan la expansión de las plantaciones
de madera para celulosa y la industria de la celulosa y el papel
en Indonesia.
2.
Extender el reconocimiento de las prácticas forestales sustentables
de las comunidades locales e indígenas.
3.
Cerrar las fábricas de celulosa y papel que contaminen el medio
ambiente y perjudiquen los intereses de las comunidades, oponerse
a la construcción de nuevas plantas y detener la expansión de
las plantaciones de madera para celulosa”.
La
siguiente acción de las organizaciones de la sociedad civil será
la realización de una reunión estratégica de seguimiento en el
correr de este año.
Artículo
basado en “CSOs take a stand on pulp”, Down to Earth Nº 73, mayo
de 2007, correo-e: dte@gn.apc.org,
http://dte.gn.apc.org
inicio
-
Sudáfrica: plantaciones madereras comerciales
como opción de desarrollo “tómelo o déjelo” para las zonas rurales
El
sitio http://www.southafrica.info,
publicado para el International Marketing Council of South Africa,
incluyó en el mes de marzo un artículo que declaraba que “Sudáfrica
ha identificado las provincias de Cabo Oriental y KwaZulu-Natal
como clave para el desarrollo en el sector de la silvicultura,
la madera y el papel, siendo la reforestación parte vital de la
estrategia”. Para aquellos que no conocen el lenguaje de la silvicultura,
es importante señalar que en Sudáfrica la palabra “reforestación”
significa en realidad la plantación de extensos monocultivos de
árboles de especies exóticas en los ecosistemas nativos de pradera.
El artículo estaba acompañado de una foto con el siguiente texto:
“Sudáfrica ha puesto los ojos en el sector de la silvicultura,
la madera y el papel para promover la inversión y el empleo en
Cabo Oriental y KwaZulu-Natal”.
Tras
todos estos años de experiencia con las plantaciones de árboles
y sus impactos sobre la gente y el medio ambiente, es sorprendente
que la industria pueda hablar seriamente de las plantaciones en
tanto generadoras de empleo y que el gobierno pueda continuar
promoviéndolas.
Lo
bueno de ese artículo fue que generó un debate interesante. Lo
que sigue es un mensaje enviado por Sinegugu Zukulu, que trabaja
para el Fondo para la vida silvestre amenazada, donde describe
su propia experiencia personal en el norte de Zululandia.
Sinegugu
comienza explicando por qué piensa que la gente recibirá este
plan “como una gran iniciativa”: porque “se les presenta como
una opción o ninguna-opción (opción de desarrollo para zonas rurales:
¡tómelo o déjelo!).
Luego
explica por qué esto ya ha demostrado ser una mala elección:
“Ya
he tenido oportunidad de observar lo que la silvicultura le ha
hecho al norte de Zululandia. Una vez visité en Mtubatuba a una
familia que concurre a mi misma iglesia; esto fue en 1995 o 1996.
Estaban en medio de las plantaciones de eucalipto. Todas las familias
habían convertido su tierra en plantaciones de caña de azúcar
o de eucalipto. El resultado fue que todas las fuentes y cursos
de agua locales se estaban secando. Había largas colas en lo que
antes era un manantial permanente. La gente tenía que esperar
que el agua subiera. Cuando les dije que eso era por los eucaliptos
que habían plantado, no me creyeron. También predije que los cursos
de agua y el manantial se secarían pronto.
Pocos
años después me llamaron por teléfono para decirme que mi predicción
había sido correcta. Las tierras de pastoreo ya no estaban, pues
el eucalipto había remplazado todas las praderas. En lugares como
Mtunzini, el agua de los arroyos que antes fluían libre y permanentemente
ahora estaba estancada y en algunos casos se habían secado.
La
gente ahora tenía que depender de los comercios para los alimentos
de cada mes. Estos cultivos comerciales no eran cultivos alimentarios;
la gente que no tenía dinero para comprar alimentos pasaba hambre.
El maíz rodeado de plantaciones de eucalipto se volvió amarillo,
pues las raíces del árbol se extendían por todo el lugar chupando
el agua. Las altas temperaturas los quemaron, pues los árboles
impedían el paso de los vientos refrescantes.
¿A
esto quieren que nos sometamos? ¿Se educará a la gente sobre todos
estos efectos laterales o impactos ambientales? Así como estamos,
tenemos más que suficientes plantaciones de eucalipto y de acacia.
A mí me parece que se trata de otra solución rápida donde no se
ha hecho ninguna evaluación del impacto ambiental para informar
al público acerca de las implicancias. Lo que el gobierno de nuestro
país no hace es instrumentar la maravillosa constitución que tenemos,
que nos garantiza el derecho a un medio ambiente sano y un medio
ambiente protegido en beneficio de las generaciones futuras. Las
evaluaciones del impacto ambiental son inútiles salvo que la gente
haya sido educada de modo de poder participar en el proceso.
Por lo tanto, educar al público es el primer paso. Nuestros gobiernos
se arriesgan a traer el mal desarrollo pues saben que en las zonas
rurales las personas son analfabetas.
Yo
no apoyaría esto para mi comunidad. Sería feliz de apoyar cualquier
cosa para reducir la cantidad de plantaciones de eucalipto que
ya tenemos. Este es otro plan para satisfacer la codicia de las
grandes empresas madereras como SAPPI y MONDI. En este país los
principales culpables de la pérdida de la biodiversidad son las
plantaciones madereras. También son las principales entidades
financiadoras en el campo de la educación medioambiental.
Me parece muy raro que los Centros de educación medioambiental
estén financiados por las mismas empresas que causan el problema.
Esto pone en un aprieto a los educadores medioambientales, pues
no pueden decir nada contra los culpables mientras educan al público.
Es ridículo”.
Todos
los impactos mencionados no son invento de Sinegugu. Prácticamente
los mismos impactos están bien documentados en todos y cada uno
de los países donde se han establecido plantaciones de ese tipo,
desde Asia hasta América Latina. ¿Hasta cuándo prevalecerá el
sector de la celulosa y el papel sobre la gente y el medio ambiente?
¿Hasta cuándo los gobiernos del Sur apoyarán esta actividad destructiva?
¿Hasta cuándo seguirán mintiendo sobre el empleo?
Artículo
basado en un mensaje enviado por Sinegugu Zukulu, quien autorizó
al WRM para su uso.
El
artículo mencionado está disponible (en inglés) en:
http://www.southafrica.info/doing_business/investment/oppurtunities/forestry-010307.htm
inicio
-
Tailandia: el maquillaje verde de Advance
Agro
Advance
Agro es una de las mayores empresas tailandesas de la celulosa
y el papel, con una producción de 427.000 toneladas de celulosa
y 470.000 toneladas de papel por año. La empresa promueve
su marca de papel para fotocopias “Double A” con una serie de
afirmaciones sobre cuidado ambiental. En mayo de 2007 una empresa
australiana llamada Access Economics colaboró con dichas afirmaciones
con un informe que llevó por título “Beneficios ambientales del
papel Double A”.
El
informe compara operaciones de celulosa y papel en varios países
poniendo precio a los impactos ambientales de la producción de
celulosa y concluye que los costos medioambientales del papel
Double A son menores que los de cualquiera de las otras fábricas
de celulosa examinadas. Dado que el informe fue encargado por
Advance Agro y Mango Communications (empresa australiana de relaciones
públicas que trabaja para Advance Agro desde noviembre de 2006)
no deberíamos sorprendernos mucho. Sin embargo, es revelador observar
de qué forma los consultores de Advance Agro llegaron a su conclusión.