África
Central: deforestación lleva VIH/SIDA a comunidades indígenas,
en particular a mujeres
Los
indígenas que viven en los bosques tropicales de África Central
están ampliamente dispersos e identifican sus grupos con diversos
nombres. Son en total entre 300.000 y 500.000 personas que integran
comunidades de varios grupos étnicos caracterizados por su baja
estatura identificados con el nombre genérico de “pigmeos” (véase
el boletín Nº 119 del WRM). Las poblaciones pigmeas, consideradas
los habitantes originales del continente, han vivido como cazadoras-recolectoras
en los bosques de Burundi, Camerún, República Democrática del Congo
(RDC) y República del Congo desde tiempos inmemoriales. Han mantenido
una relación simbiótica con el bosque tropical del que su sustento,
sus prácticas medicinales y su cultura dependen enteramente.
Pero
ahora este delicado equilibrio puede estar a punto de desaparecer.
La caza comercial intensiva, las rutas abiertas en los bosques a
causa del madereo y la deforestación sistemática han devastado el
rico ecosistema del bosque tropical, amenazando la existencia misma
de la comunidad. Según la Red de Acción por los Bosques Tropicales,
“entre 1980 y 1995 África perdió más del 10% de sus bosques, aproximadamente
150 millones de acres. En los años 1990 la tasa de deforestación
aumentó”.
Manteniendo
sus tradiciones los pigmeos se han dirigido al bosque en tiempos
de enfermedad. Esta relativa autosuficiencia en cuanto a servicios
de salud ha permitido a muchos grupos permanecer aislados de las
principales epidemias que han afectado las comunidades vecinas,
como cólera, meningitis e incluso ébola. Sin embargo, con el retroceso
de los bosques a causa de la minería y el madereo, sus habitantes
originales han sido empujados a las zonas pobladas para unirse a
la economía formal como obreros temporeros o trabajando en
granjas comerciales, exponiéndose así a nuevas enfermedades. Este
cambio los ha puesto en mayor contacto con las comunidades étnicas
vecinas cuyo nivel de VIH es en general más alto. El VIH/SIDA se
ha propagado en la comunidad pigmea.
Estudios
realizados en Camerún y Congo en las décadas de 1980 y 1990 demuestran
menor prevalencia del VIH en poblaciones pigmeas con relación a
las circundantes, pero recientemente se han registrado aumentos.
Según un estudio, la prevalencia del VIH entre los pigmeos Baka
en el este de Camerún subió de 0,7 % en 1993 a 4% en 2003.
Durante
una reciente conferencia celebrada en Impfondo,
800 km al norte de Brazzaville, la capital de Congo, los oradores
señalaron que las empobrecidas mujeres pigmeas Twa de comunidades
de Burundi, RDC, Ruanda y todas partes estaban recurriendo
al trabajo sexual comercial para llegar a fin de mes, pero la ignorancia
acerca de la pandemia hace que muchas no sean conscientes del peligro
de las relaciones sexuales sin protección.
“Casi
todas las mujeres indígenas de Burundi son analfabetas... ignorantes
del hecho de que el VIH/SIDA también puede atacarlas”, dijo Léonard
Habimana, el primer periodista Twa de Burundi y promotor de una
emisora radial privada, Radio Isanganiro, de educación popular respecto
de los peligros de las infecciones de transmisión sexual, la violencia
sexual y el VIH/SIDA en las comunidades pigmeas.
“A
causa de la pobreza, la explotación sexual de las mujeres indígenas
se convirtió en un hecho común”, dijo Kapupu Diwa, que encabeza
una red de poblaciones locales e indígenas en defensa del manejo
sustentable de los ecosistemas de bosques en África Central.
El
trabajo sexual comercial creció también debido al madereo y la construcción
de infraestructura, que a menudo alojan grupos numerosos de trabajadores
temporeros en campamentos muy próximos a las comunidades pigmeas.
El
mito de creencia general de que las relaciones sexuales con una
mujer Twa tienen el poder de limpiar el VIH en los hombres es otro
riesgo adicional para las mujeres Twa. Grupos de derechos humanos
han informado también del abuso sexual generalizado de las mujeres
indígenas en la conflictiva zona este de la RDC.
A
pesar de estos riesgos, las poblaciones pigmeas en general tienen
poco acceso a los servicios de salud y a la información sobre el
VIH. En 2006 la revista médica británica The Lancet publicó un estudio
que demuestra que los Twa tienen siempre peor acceso a los servicios
de salud que las comunidades vecinas.
Según
el informe, “incluso allí donde los servicios de salud existen,
muchas personas no los usan porque no pueden pagar las consultas
ni los medicamentos, no tienen los documentos y cédulas de identidad
necesarios para viajar y obtener tratamiento hospitalario o se los
trata en forma humillante y discriminatoria”.
Artículo
basado en: “Minorities Under Siege - Pygmies today in Africa”, IRIN,
http://www.irinnews.org/InDepthMain.aspx?InDepthId=9&ReportId=58605;
Central Africa: HIV/AIDS a threat to indigenous forest communities,
PlusNews,
http://www.plusnews.org/Report.aspx?ReportId=72155