Benín:
plantaciones en gran escala de palma aceitera para agrocombustibles
La carrera de
los agrocombustibles llegó a Benín. Con fuerte apoyo del gobierno
y como parte clave de la “estrategia para revivir la agricultura”
promovida por el programa de reestructuración del FMI, millones
de hectáreas de tierras agrícolas y bosques se convertirán a la
producción de agrocombustibles para la exportación, sin discusión
ni preocupación por los impactos que todo esto tendrá sobre el pueblo
de Benín, su producción de alimentos y su medio ambiente.
Una investigación
realizada por Josea Doussou Bodjrenou, de Nature-Tropicale, denuncia
que la discusión sobre nuevos emprendimientos de agrocombustibles
ha girado claramente en torno a la producción para la exportación
y la forma de elevar al máximo las ganancias. Obtener información
sobre planes de desarrollo específicos, tierras objetivo o acuerdos
con empresas y gobiernos extranjeros no fue fácil, y estos emprendimientos
avanzan en un virtual vacío legislativo.
El Plan para
revivir la agricultura (Plan de relance du secteur agricole) de
Benín implicará emprendimientos de palma aceitera significativos
así como la escalada del biodiesel de jatropha o maní y el bioetanol
de caña de azúcar, mandioca y otros cultivos.
La palma aceitera
es nativa de los humedales de África Occidental. Ya hay varios monocultivos
de palma en el sur de Benín, que deberían servir de advertencia
contra emprendimientos futuros debido a las complicaciones y dificultades
que han experimentado las comunidades al intentar vender sus productos
de palma. Las cooperativas comunitarias que coordinan la venta de
palma con el gobierno tienen una historia de conflicto y corrupción.
Las empresas privadas entraron en escena ofreciendo comprar el aceite
directamente a las comunidades a un precio mayor. Pero cuando las
comunidades cambiaron de comprador y entregaron sus productos a
las industrias, las empresas no les pagaron. Las cooperativas de
palma aceitera de Benín se encontraron en problemas pero sin contar
ni con la comprensión ni con el apoyo del gobierno.
Ahora el gobierno
pretende encontrar entre 300.000 y 400.000 hectáreas de tierra en
las húmedas zonas sureñas de Oueme, Plateau, Atlantic, Mono, Couffo
y Zou para establecer plantaciones de palma aceitera. Esta zona
alberga el 50% de la población local en apenas 7,7% del territorio
nacional. Esto sugiere que los agrocombustibles competirán con la
producción de alimentos en las excelentes tierras agrícolas de Benín.
Gran parte de los cultivos alimentarios se usarán también para la
producción de agrocombustibles. Las empresas industriales recibirán
apoyo para obtener tierras para esas iniciativas. Aunque la política
no especifica claramente dónde o de quién se obtendrán estas tierras
es probable que se excluya a los pequeños agricultores cuando sus
intereses entren en conflicto con las industrias.
Observando las
tasas de crecimiento demográfico de Benín, sobre todo en las zonas
urbanizadas, resulta obvio que mantener el suministro de alimentos
exigirá un aumento de los cultivos alimentarios, en especial los
tubérculos. Pero está claro que la producción de biocombustibles
llevará a los agricultores a dedicar menos tierra a los cultivos
alimentarios, generando así inseguridad alimentaria. En la región
de Banikoara, en el norte de Benín, los agricultores abandonaron
la producción de cultivos alimentarios en favor de cultivos comerciales:
algodón y maní. La inseguridad alimentaria está ahora presente en
todos lados. En sitios donde alguna vez la gente se alimentó a sí
misma el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y Catholic Relief Services
alimentan hoy poblaciones. El poder adquisitivo de la mayoría de
la población es muy bajo y el aumento de los precios de los alimentos
debido a la disminución de las reservas favorecerá las importaciones
y la distribución de alimentos de baja calidad, la dependencia de
la ayuda alimentaria y posiblemente los organismos genéticamente
modificados.
El gobierno de
Benín no admite abiertamente que destruirá ecosistemas para la producción
de biocombustibles. Pero es obvio que alentar a las grandes industrias
y también a los pequeños agricultores a encontrar cientos de miles
de hectáreas para plantar agrocombustibles implicará un enorme aumento
de la tierra cultivada, tanto para alimentos como para combustible,
así como la expansión a los humedales, bosques sagrados y comunitarios,
tierras en barbecho y ecosistemas muy biodiversos que todavía quedan
en el sur de Benín.
En su investigación
Josea Doussou Bodjrenou nota que Benín difiere de otros países africanos
en la discusión sobre los biocombustibles, ya que prácticamente
no ha abordado el tema de cubrir las necesidades energéticas nacionales.
En su lugar, el gobierno dice claramente que se trata de aumentar
al máximo las ganancias de las empresas tanto públicas como privadas.
Sin embargo, es improbable que estas ganancias se filtren hasta
llegar a los pobres del Benín rural.
Se está hablando
de superficies enormes. Aunque no es fácil saber qué porcentaje
de las nuevas tierras propuestas en el Plan será para agrocombustibles,
se planea que para 2011 se habrán encontrado tres millones de hectáreas
de nuevas tierras para este plan.
La escala de
los planes para la producción de biocombustibles en Benín no deja
lugar a dudas en cuanto a las enormes presiones que amenazarán la
seguridad alimentaria, los derechos a la tierra y los hábitats ecológicos
del pueblo de Benín. En un país que ya está luchando para sobrevivir
a la explotación y la pobreza que conllevó el haberse centrado en
la producción de algodón para la exportación, una conversión en
gran escala a los agrocombustibles solamente puede exacerbar los
problemas a los que se enfrentan los pobres del medio rural de Benín.
Artículo basado
en: “Biofuel case study: BENIN”, resumen de la investigación realizada
por Josea Doussou Bodjrenou, de Nature-Tropicale, para el informe
“Agrofuels in Africa –The impacts on land, food and forests”, African
Biodiversity Network, julio de 2007.
http://www.gaiafoundation.org/documents/ABN%20Agrofuels%20Africa.pdf