NUESTRA
OPINIÓN
-
Décimo aniversario del boletín: ¡muchas
gracias a tod@s!
En
este número, el boletín del WRM llega a sus 10 años de vida. Tal
aniversario brinda una oportunidad para hacer visibles a las innumerables
personas que de una manera u otra han hecho posible la salida
-mes a mes y año tras año- de este boletín.
Por
eso importa empezar diciendo que una de las características más
destacables del boletín es que es producido a través de una amplísima
red de personas en todo el mundo, dispuestas a compartir el conocimiento
que tienen acerca de realidades tanto locales como nacionales
e internacionales. Esos aportes son los que hacen que el boletín
contenga tanta información valiosa y de primera mano. Pocas de
esas personas son o se consideran periodistas, pero en los hechos
ejercen –con gran seriedad- esa función.
Todas
esas personas, provenientes de las más diversas realidades y culturas,
tienen en común una visión compartida acerca de las cosas esenciales
de la vida: los derechos, la equidad, el respeto a la naturaleza,
la búsqueda de un futuro mejor para la humanidad. En el caso específico
de los bosques, comparten no solo la idea de que su protección
es necesaria, sino de que ella pasa necesariamente por el reconocimiento
de los derechos de los pueblos que los habitan y que de ellos
dependen,
Eso
explica otra característica del boletín: que los artículos nunca
son neutros, sino que son escritos desde y al servicio de las
luchas de la gente. La información que contienen es objetiva,
pero l@s autor@s no se quedan en la mera descripción de lo que
ocurre, sino que se ponen del lado de quienes defienden sus derechos.
El
boletín es entonces una herramienta, producida colectivamente
y puesta al servicio de las luchas. Esos –y no la mera diseminación
de información- son los objetivos más importantes del boletín:
la colaboración y el apoyo a las luchas.
El
término “lucha” en general evoca imágenes de gente movilizada
en torno a reivindicaciones concretas. Por ejemplo, de pobladores
locales oponiéndose al madereo de sus bosques o a la instalación
de una represa hidroeléctrica o contra plantaciones de eucaliptos.
Y por supuesto que esas luchas son permanentemente visibilizadas
y apoyadas desde el boletín.
Pero
la palabra “lucha” también incluye escenarios más amplios como,
por ejemplo, la lucha por el reconocimiento de los derechos territoriales
de los pueblos indígenas y tradicionales, la lucha por cambios
en los modelos destructivos de producción y consumo, la lucha
por la defensa del clima y la biodiversidad y muchas otras.
En
todos los casos, el boletín intenta aportar información y análisis
serios y a la vez comprensibles para tod@s, como forma de empoderamiento
de la gente. La lucha por los cambios –tanto a nivel local como
global- requiere que las personas estén bien informadas, para
lo cual es esencial que el lenguaje de la comunicación esté al
alcance de tod@s, sin por ello perder la profundidad necesaria.
Por
supuesto que para que el boletín se difunda todos los meses, para
que la gente tenga un espacio para compartir su conocimiento,
para que el lenguaje sea entendible, se requiere coordinación
y facilitación. Eso es lo que hacemos desde el secretariado del
WRM y nos sentimos muy honrad@s de poder cumplir esa tarea.
Pero
el mérito de la calidad y utilidad del boletín descansa no solo
en quienes lo facilitan y en quienes escriben los artículos, sino
también en sus más importantes protagonistas: las miles y miles
de personas cuyas luchas inspiran y dan vida al boletín.
¡Muchas
gracias a tod@s!
inicio
COMUNIDADES
Y BOSQUES
-
Bolivia: los pueblos amazónicos discuten
su futuro
Se
abrió en Bolivia un espacio para debatir las problemáticas y la
visión de la Amazonía boliviana y devolver a los pueblos indígenas
la dignidad que la conquista les robó.
En
junio, en la ciudad amazónica de Guayaramerín, el Ministerio de
la Presidencia de la República de Bolivia organizó el Primer Foro
Amazónico denominado “Identidad y Desarrollo Macroregional”. Uno
de los ejes de debate fue la identidad local y la situación actual
de los pueblos indígenas, que representan la mayor diversidad
étnico-cultural del país, y en especial la crítica realidad de
los grupos originarios más vulnerables, algunos muy amenazados
por fuertes procesos de aculturación y violación de sus derechos
humanos, otros en peligro de extinción física y algunos en situación
de aislamiento.
En
la apertura, Evo Morales Ayma, el primer Presidente de Bolivia
nacido en el seno de las comunidades indígenas originarias, expresó
ante unos trescientos asistentes, donde destacaba un abigarrado
grupo de dirigentes indígenas y campesinos de toda la Amazonía,
que “Defender la Tierra es defender a la humanidad. Salvar el
medio ambiente es salvar a la humanidad”.
El
día anterior, pueblos indígenas y comunidades campesinas de la
región amazónica fijaron en un foro los lineamientos estratégicos
de lo que entienden debe ser la política de desarrollo amazónico,
entre cuyas fundamentaciones se afirma que ésta “debe basarse
en la protección especial de los pueblos indígenas en extrema
vulnerabilidad, sobre todo en el caso de aquellos que se encuentran
en riesgo de desaparecer, puesto que se trata del patrimonio cultural,
histórico y étnico de la Amazonía”.
Las
posiciones se expresaron en una propuesta que denuncia los intentos
de las empresas transnacionales de proseguir sus afanes de privatizar
y monopolizar los recursos naturales de la Amazonía, ahora aliándose
con los poderes departamentales, representados por las prefecturas
de los departamentos de Beni y Pando.
La
propuesta defiende, además, el derecho de los pueblos indígenas
a una autonomía territorial y comunal dentro de la región considerada
como uno de los reservorios de biodiversidad más importantes del
mundo.
También
rechaza la intención del gobierno de Brasil de construir mega
represas en el cauce del río Madera, que pondrían en riesgo la
integridad ambiental y social de gran parte de la Amazonía boliviana.
El gobierno brasileño acaba de conceder la licencia ambiental
de las represas Jirau y Santo Antonio, sobre el río Madera, en
contra de la posición de representantes de Brasil y Bolivia de
Comunidades, Pueblos, Organizaciones Campesinas y afectados por
represas, nucleados en el “Movimiento Social en Defensa de la
Cuenca del río Madera y de la Región Amazónica”. El Complejo del
río Madera es el proyecto piloto para la nueva gestión del
territorio sudamericano, que pretende el establecimiento de una
especie de estado paralelo, con su soberanía privada, sus propias
reglas, al margen de la soberanía de las leyes nacionales.
El
ministro político, Juan Ramón Quintana, destacó en oportunidad
del evento, que “deben ser los pueblos indígenas quienes junto
al Estado gestionen la soberanía y el control territorial en la
Amazonía para acabar con siglos de explotación y discriminación
colonial”. Según la autoridad, el genocidio y la agresión a los
pueblos indígenas amazónicos fue la herramienta para la consolidación
de intereses económicos externos a la región como los que signaron
la época del auge del caucho a finales del siglo XIX. Esto se
prolongó durante la segunda mitad del siglo XX y principios del
XXI con el desprecio a lo indígena que se proyectó a la lógica
de poder de los “caciques” políticos de la derecha política vernácula
y sus actuales demandas de una autonomía aislacionista contrapuesta
a la demanda de los movimientos indígenas.
“La
Amazonía debe convertirse en el factor articulador e integrador
de un país diverso como Bolivia y dentro de la Amazonía, los pueblos
indígenas deben actuar en la misma dirección para superar las
taras feudales y racistas que aún sobreviven en la región”, expresó
el ministro Quintana, quien tuvo a su cargo la lectura de la llamada
“Declaración de Guayaramerín” (http://www.wrm.org.uy/paises/Bolivia/Declaracion_Guayaramerin.html
link a la pagina), que cerró el primer foro amazónico.
En
esa declaración, que fue firmada por todos los asistentes al evento,
puede leerse que “de este foro nace un proceso irreversible que
ayudará a cerrar las heridas de la historia, tanto las que enlutaron
a nuestros pueblos indígenas y comunidades campesinas, como las
que degradaron y saquearon nuestra naturaleza y nuestra biodiversidad”.
Agrega luego que “a partir de hoy, empieza otra historia, la historia
de la dignidad amazónica”.
Artículo
basado en: “Primer Foro Amazónico en Bolivia defendió derechos
de los pueblos indígenas más vulnerables de la región”, Pablo
Cingolani, correo electrónico:
pablocingolani@yahoo.com.ar, enviado por el autor; “¿Liderazgo
sudamericano de Brasil? La aprobación de las represas del río
Madera viola los principios para la convivencia pacífica de las
naciones”, FOBOMADE, Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo,
correo electrónico:
comunicacion@fobomade.org.bo, http://www.fobomade.org.bo
inicio
- África Central:
deforestación lleva VIH/SIDA a comunidades indígenas, en particular
a mujeres
Los
indígenas que viven en los bosques tropicales de África Central
están ampliamente dispersos e identifican sus grupos con diversos
nombres. Son en total entre 300.000 y 500.000 personas que integran
comunidades de varios grupos étnicos caracterizados por su baja
estatura identificados con el nombre genérico de “pigmeos” (véase
el boletín Nº 119 del WRM). Las poblaciones pigmeas, consideradas
los habitantes originales del continente, han vivido como cazadoras-recolectoras
en los bosques de Burundi, Camerún, República Democrática del
Congo (RDC) y República del Congo desde tiempos inmemoriales.
Han mantenido una relación simbiótica con el bosque tropical del
que su sustento, sus prácticas medicinales y su cultura dependen
enteramente.
Pero
ahora este delicado equilibrio puede estar a punto de desaparecer.
La caza comercial intensiva, las rutas abiertas en los bosques
a causa del madereo y la deforestación sistemática han devastado
el rico ecosistema del bosque tropical, amenazando la existencia
misma de la comunidad. Según la Red de Acción por los Bosques
Tropicales, “entre 1980 y 1995 África perdió más del 10% de sus
bosques, aproximadamente 150 millones de acres. En los años 1990
la tasa de deforestación aumentó”.
Manteniendo
sus tradiciones los pigmeos se han dirigido al bosque en tiempos
de enfermedad. Esta relativa autosuficiencia en cuanto a servicios
de salud ha permitido a muchos grupos permanecer aislados de las
principales epidemias que han afectado las comunidades vecinas,
como cólera, meningitis e incluso ébola. Sin embargo, con el retroceso
de los bosques a causa de la minería y el madereo, sus habitantes
originales han sido empujados a las zonas pobladas para unirse
a la economía formal como obreros temporeros o trabajando
en granjas comerciales, exponiéndose así a nuevas enfermedades.
Este cambio los ha puesto en mayor contacto con las comunidades
étnicas vecinas cuyo nivel de VIH es en general más alto. El VIH/SIDA
se ha propagado en la comunidad pigmea.
Estudios
realizados en Camerún y Congo en las décadas de 1980 y 1990 demuestran
menor prevalencia del VIH en poblaciones pigmeas con relación
a las circundantes, pero recientemente se han registrado aumentos.
Según un estudio, la prevalencia del VIH entre los pigmeos Baka
en el este de Camerún subió de 0,7 % en 1993 a 4% en 2003.
Durante
una reciente conferencia celebrada en Impfondo,
800 km al norte de Brazzaville, la capital de Congo, los oradores
señalaron que las empobrecidas mujeres pigmeas Twa de comunidades
de Burundi, RDC, Ruanda y todas partes estaban recurriendo
al trabajo sexual comercial para llegar a fin de mes, pero la
ignorancia acerca de la pandemia hace que muchas no sean conscientes
del peligro de las relaciones sexuales sin protección.
“Casi
todas las mujeres indígenas de Burundi son analfabetas... ignorantes
del hecho de que el VIH/SIDA también puede atacarlas”, dijo Léonard
Habimana, el primer periodista Twa de Burundi y promotor de una
emisora radial privada, Radio Isanganiro, de educación popular
respecto de los peligros de las infecciones de transmisión sexual,
la violencia sexual y el VIH/SIDA en las comunidades pigmeas.
“A
causa de la pobreza, la explotación sexual de las mujeres indígenas
se convirtió en un hecho común”, dijo Kapupu Diwa, que encabeza
una red de poblaciones locales e indígenas en defensa del manejo
sustentable de los ecosistemas de bosques en África Central.
El
trabajo sexual comercial creció también debido al madereo y la
construcción de infraestructura, que a menudo alojan grupos numerosos
de trabajadores temporeros en campamentos muy próximos a las comunidades
pigmeas.
El
mito de creencia general de que las relaciones sexuales con una
mujer Twa tienen el poder de limpiar el VIH en los hombres es
otro riesgo adicional para las mujeres Twa. Grupos de derechos
humanos han informado también del abuso sexual generalizado de
las mujeres indígenas en la conflictiva zona este de la RDC.
A
pesar de estos riesgos, las poblaciones pigmeas en general tienen
poco acceso a los servicios de salud y a la información sobre
el VIH. En 2006 la revista médica británica The Lancet publicó
un estudio que demuestra que los Twa tienen siempre peor acceso
a los servicios de salud que las comunidades vecinas.
Según
el informe, “incluso allí donde los servicios de salud existen,
muchas personas no los usan porque no pueden pagar las consultas
ni los medicamentos, no tienen los documentos y cédulas de identidad
necesarios para viajar y obtener tratamiento hospitalario o se
los trata en forma humillante y discriminatoria”.
Artículo
basado en: “Minorities Under Siege - Pygmies today in Africa”,
IRIN,
http://www.irinnews.org/InDepthMain.aspx?InDepthId=9&ReportId=58605;
Central Africa: HIV/AIDS a threat to indigenous forest communities,
PlusNews,
http://www.plusnews.org/Report.aspx?ReportId=72155
inicio
-
Ecuador: pueblos indígenas al borde de
la extinción por madereo ilegal
EL
27 de abril del 2007, luego de una visita a la Amazonía, el Presidente
de la República Eco. Rafael Correa decretó la veda para la extracción
de madera en la zona debido a la inminente desaparición de los
bosques nativos del país. Pese a esta declaratoria la extracción
de cedro en el interior del Parque Nacional Yasuní (PNY) y en
la Zona Intangible (ZI) continúa imparable.
El
Parque Nacional Yasuní y la Zona Intangible son territorio de
los Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario (PIAV) Tagaeri/Taromenane.
La invasión a su territorio por parte de compañías petroleras,
madereros y turistas ha puesto a estos pueblos al borde de la
extinción. Varias medidas han quedado escritas en el papel hasta
la fecha para evitar que esto suceda, que no se han implementado.
En
un recorrido por la Zona Intangible, miembros del Pueblo Huaorani
junto con campañistas de Acción Ecológica, constataron la
presencia de varias cuadrillas de madereros extrayendo cedro en
la espesura de la selva. La situación de estos hombres es tan
penosa que no tienen otra alternativa que poner en riesgo su vida
a cambio de poder contar con un ingreso del cual sobrevivir. Quienes
se benefician y controlan el negocio de la madera del Yasuní no
son estos jornaleros que arriesgan su vida, sino empresarios madereros
que están seguramente en posiciones cómodas e influyentes manipulando
sus hilos de poder.
En
el Puente del Río Shiripuno, canoas de gran calado cargadas con
cuadrillas de jornaleros, armas de fuego, motosierras y mulas,
penetran sin dificultad en la selva para extraer tablones de cedro,
madera muy cotizada por su calidad y escasez.
En
este lugar de la Amazonía no cuentan las declaraciones del Presidente,
ni el Decreto de Delimitación de la ZI, ni la veda que la Ministra
del Ambiente decretó el 11 de Enero del 2007 para el cedro y la
caoba. No cuentan porque no hay quien implemente estas medidas.
Hasta la fecha no se ha podido concretar una coordinación entre
las autoridades y ministerios responsables, no existen puestos
de control en las carreteras, ni a la entrada del parque, ni en
los puertos, el sistema forestal continúa siendo deficiente y
corrupto y la madera circula alegremente hasta Guayaquil para
su exportación o a Tulcán para el mercado de Colombia.
Navegando
por el río Shiripuno encontramos dos canoas grandes que bajaban
tranquilamente con sus ocupantes rumbo a los campamentos madereros
instalados bosque adentro. Las huellas de la invasión son visibles,
claras en medio de la selva: plásticos, basura, grandes bloques
de tablones de cedro flotando a la orilla del río y semi escondidos
en la rivera.
En
el río Cononaco, se encontró un aserradero clandestino;
los tablones estaban apilados en espera de que “sus dueños” vinieran
a recogerlos. Muy cerca de este lugar se han dado varios ataques
de los Tagaeri/Taromenane para defender su territorio de las invasiones.
A pesar del riesgo de un nuevo enfrentamiento, se continúa extrayendo
cedro del lugar.
El
viaje continuó por el Shiripuno hasta llegar a la comunidad huaorani
de Boanamo. Frente al desembarcadero se encontraba una canoa donde
cargaban tablones de madera que llegaban, en una embarcación mas
chica, por el estrecho río Boanamo. Tres hombres desembarcaron
la madera y luego regresaron por el Boanamo aguas arriba.
La
gente de Boanamo manifestó que esta madera la había mandado a
sacar otro huaorani llamado Ike, de la comunidad de Tigüino. No
habían negociado nada con Boanamo y encargaron al guía de este
recorrido que cuando saliera le preguntara a Ike si era verdad
que la madera era suya.
En
Boanamo viven 15 personas. El jefe de la comunidad es Omayegue,
ni él ni su esposa hablan español. Ninguno de los dos está de
acuerdo con la extracción de madera de su territorio. Durante
la tarde y noche que permanecimos en la comunidad, mantuvimos
conversaciones con Nantu Guaponi, guía del recorrido, acerca de
su desacuerdo con la extracción de madera y su disposición de
encontrar alternativas económicas para la comunidad.
Según
las conversaciones mantenidas en esta comunidad, los Taromenane
viven a escasas horas de camino desde Boanamo. Omayegue
conoce sus caminos y hasta suele pasar semanas enteras recorriendo
su territorio, de la misma manera en que lo ha hecho el pueblo
huaorani desde hace miles de años.
Subimos
15 minutos por la bocana del Tiwino hasta encontrar un campamento
maderero habitado, donde vimos ropa colgada y un fogón. Tenía
el techo de plástico negro y parecía albergar a mucha gente.
Las condiciones del campamento eran elementales, apenas se podía
apreciar el techado levantado con troncos. Sobre el río y junto
al campamento había una canoa mediana con tanques de combustible.
A 100 metros del campamento había una gran cantidad de tablones
semi-escondidos.
De
regreso, sobre la vía Auca no encontramos ningún puesto de vigilancia
para el control de los camiones cargados que circulan con madera.
Estos
hechos comprueban que la tala ilegal de cedro es un problema que
no ha sido resuelto dentro del Parque Nacional Yasuní, el Territorio
Huaorani y la Zona Intangible. Se necesitan acciones urgentes
para terminar con esta peligrosa amenaza. La situación especial
de protección para la ZI es conocida por todos los actores (menos
por los pueblos libres) y aún así nadie la respeta. Tampoco existe
la voluntad de hacer respetar la legislación existente. Como dicen
los madereros “digan lo que digan en Quito, aquí todo sigue igual”.
Deben
adoptarse medidas urgentes que incluyan puestos de vigilancia
de ingreso al PNY, puestos de control de madera, control permanente
de circulación de camiones, concientización y alternativas económicas
para las comunidades indígenas involucradas en el tráfico, negociaciones
y posibilidades de trabajo para que los madereros que ingresan
al PNY salgan pacíficamente, seguimiento de las denuncias presentadas
en la fiscalía contra los intermediarios, que desemboquen en las
cabecillas de esta mafia.
Es
muy importante llegar a acuerdos con las poblaciones locales con
el objetivo de que éstas se conviertan en los principales actores
involucrados en el mantenimiento del PNY y sus recursos.
Deben
desarrollarse políticas para la protección de los Pueblos Indígenas
en Aislamiento Voluntario en coordinación con la CONAIE, declarar
la ZI como territorio indígena de los PIAV conservando su condición
de intangibilidad a perpetuidad y prohibir medidas que impulsen
el contacto.
Adicionalmente,
no se deben dar mas licencias para la extracción de hidrocarburos
dentro de la reserva de Biosfera Yasuní y la comunidad internacional
debería apoyar la propuesta de mantener el crudo bajo la tierra
en el bloque ITT, tal como lo ha planteado el gobierno ecuatoriano.
Por
Nathalia Bonilla, Campaña de Bosques, Acción Ecológica, correo
electrónico: foresta@accionecologica.org,
www.accionecologica.org
inicio
-
India: un plan para que la industria se apodere
de zonas de bosque
En
2002 el gobierno indio estableció, en virtud del Décimo Plan,
el objetivo nacional de que el 33% de la superficie geográfica
del país estuviera bajo “cobertura verde” para 2012. El plan se
presentó incluso como parte del compromiso de India hacia los
Objetivos del Milenio de sustentabilidad ambiental. Sin embargo,
tiene mucho más que ver con la usurpación de zonas de bosque por
parte de la industria para el establecimiento de plantaciones
de árboles.
La
propuesta parece simple: India tiene grandes extensiones de tierra
sin cobertura forestal. Son tierras clasificadas como bosques
pero que están degradadas. El país necesita plantar árboles. Pero
el gobierno dice que no tiene fondos. La industria dice que necesita
materia prima de los bosques. Tiene el capital para pagar la plantación
de árboles y la capacidad tecnológica y administrativa para forestar
en forma masiva. Si se plantan árboles, los pobres tendrán trabajo.
Esta es una opción donde supuestamente todos ganan y se denomina
asociación de múltiples interesados para la forestación.
Se
ha trabajado esta propuesta en estrecha consulta con la industria,
en particular el sector de celulosa y papel, consumidor de madera,
que necesita crecer (según se calcula, en diez años habrá un déficit
para cubrir la demanda de papel y cartón de entre cinco y seis
millones de toneladas). La industria necesita entre uno y 1,2
millones de hectáreas de tierras forestales degradadas para cultivar
su materia prima. Esto le dará una ventaja competitiva y podrá
aumentar su participación en el mercado global. Si esto ocurre,
necesitará otro millón de hectáreas de tierras forestales degradadas
para producir “excedente” para la exportación. La industria quiere
extensiones grandes y contiguas para poder lograr economíaS
de escala.
La
industria del biodiésel es también un actor importante; su demanda
de tierras forestales ha sido incesante. Está buscando desesperadamente
grandes superficies para poder cultivar sus plantaciones para
combustible. Una vez más la economía enseña que la opción más
barata es establecer plantaciones cautivas y eso es lo que quiere.
Ya algunas grandes empresas (Reliance, las británicas D1 Oil
y British Petroleum) están poniendo mucha presión para cambiar
la legislación, que permitirá plantaciones cautivas en tierras
de bosque.
También
está la posibilidad de obtener créditos del carbono, dado que
los árboles capturan carbono. En los bosques hay dinero, y la
industria lo quiere.
La
industria ha solicitado que las normas se relajen
todavía más. Por ejemplo, quiere que se elimine el criterio
de que la máxima parcela de tierra negociable se limite a 50 hectáreas.
“La economía de escala exige que se otorgue a la industria grandes
parcelas, entre 6.000 y 10.000 hectáreas de tierras contiguas”,
dice David Gardner de la consultora Jaakko Poyry Consulting. Además,
la Confederación India de la Industria quiere una exención impositiva
sobre la base de que “está reverdeciendo el país y trayendo el
desarrollo”. Se olvida de que está obteniendo tierras gratis,
la madre de todos los subsidios, para financiar su crecimiento.
Hay
otro tema: según la legislación existente, no está permitido que
la industria plante árboles en “tierras de bosque”. Una
redefinición “apropiada” de tierra boscosa ayudaría a avanzar
a quienes plantean estas propuestas. La misión “qué-es-un-bosque”
empezó el año pasado. Un consultor del Ministerio para este proyecto
propuso una definición de bosque que promete añadir nuevos baches
al ya accidentado camino del manejo de bosques. Esta es la definición:
“Una superficie bajo control del Gobierno notificada o registrada
como “bosque” en virtud de cualquier ley, para la conservación
y el manejo de los recursos ecológicos y biológicos”. En esta
definición no hay espacio para el sustento ni las necesidades
ecológicas de las comunidades locales que viven en esas tierras
pero cuyos derechos a menudo no se registran ni se reconocen.
Muchos
en India saben que la propuesta de aumentar la cobertura forestal
y arbórea fue introducida reiteradamente, cada vez con algunos
cambios en los detalles del plan, cada vez con jugadores más y
más grandes en la palestra: la última fue a principios de 2000,
cuando Reliance Industries casi obtuvo los derechos sobre los
bosques de Andhra Pradesh. La propuesta ha sido rechazada una
y otra vez porque se entiende que no hará nada por los pobres
que dependen de los bosques ni por los bosques que aduce proteger.
“Los
bosques no pertenecen al Estado ni a la industria y no pueden
tener dueño ni comerciarse”, opinó Shankar Gopalakrishnan de la
Campaña por la Dignidad y la Supervivencia, una organización que
engloba varios grupos de comunidades del bosque. Más de 40 millones
de personas dependen de las zonas boscosas del país, ricas en
recursos, que constituyen cerca del 25% de la tierra continental,
ganándose la vida a duras penas con el pastoreo de ganado, la
recolección de leña y la agricultura simple, y perderán sus hogares
y su sustento si las grandes corporaciones se instalan y consiguen
lo que quieren.
Para
las personas para quienes las tierras forestales son cruciales,
este movimiento de cercamiento de esas tierras será devastador.
Provocará mayores tensiones entre los ricos de las ciudades, menos
dependientes de los bienes comunes para su supervivencia y que
pueden permitirse “estar de acuerdo” con el control privado, y
los sin tierra y marginados que no tienen otra alternativa que
usar esas tierras.
Artículo
basado en: “Indian plan to lease degraded forests sparks anger”,
por Nita Bhalla, 29 de junio de 2007, Reuters,
http://www.alertnet.org/thenews/newsdesk/DEL303993.htm; “Defining
forest in Indian context”, Archi Rastogi, Down to Earth,
http://www.centralchronicle.com/20070611/1106301.htm; “Private
Affairs”, Down to Earth,
http://www.downtoearth.org.in/section.asp?sec_id=9&foldername=20060415.
inicio
-
Día Internacional de Defensa del Ecosistema Manglar
(26 de Julio) – Un llamado mundial a la acción
Desde
el año 2000, todos los 26 de julio se han convertido en un día
mundial conmemorativo de los manglares. Este año la consigna es
“Por los pueblos ancestrales y por la soberanía alimentaria”.
En
esta fecha, organizaciones de todo el mundo están llevando a cabo
una “protesta mundial contra la continua pérdida de ecosistemas
de manglar y de las comunidades cuyas vidas y medios de subsistencia
dependen de los manglares”.
En
referencia a la campaña de este año, la red latinoamericana Redmanglar
Internacional afirma que el Día Internacional de Defensa del Ecosistema
Manglar “inicia una demanda por los derechos de los pueblos ancestrales
del ecosistema manglar, sobre la base del reconocimiento de nuestro
territorio en el que se construye nuestra cultura, nuestra identidad
y en el que se sustenta nuestra soberanía alimentaria”.
Redmanglar
explica que: “Los pueblos del manglar en América Latina hemos
vivido milenariamente articulados al ecosistema de manera vital.
En este espacio están nuestros sueños, nuestro pasado, nuestro
presente y nuestro futuro. Aquí convivimos con nuestros
abuelos y abuelas, con nuestros hijos e hijas, con los hermanos
y hermanas de toda América y del mundo. Aquí estamos de
pie juntos por nuestro territorio, por nuestros alimentos, por
nuestro trabajo, por nuestra dignidad.
Este
26 de julio deseamos que en el mundo entero se escuchen las voces
de los Pueblos Ancestrales del Ecosistema Manglar, que se extiendan
a todas las sociedades, hacia las autoridades indolentes, hacia
las empresas depredadoras. Deseamos que nos escuchemos
todos los pueblos del Sur y que sigamos caminando juntos por nuestros
ideales”.
Artículo
basado en información de: “Por los Pueblos Ancestrales y por la
Soberanía Alimentaria”, 26 de Julio Día Internacional de Defensa
del Ecosistema Manglar”, por Líder Góngora Farías, Secretario
Ejecutivo Redmanglar Internacional,
http://redmanglar.org/redmanglar.php?c=635,
redmanglar@redmanglar.org;
Alfredo Quarto, director ejecutivo, Mangrove Action Project, mangroveap@olympus.net,
http://www.mangroveactionproject.org
inicio
COMUNIDADES
Y MONOCULTIVOS DE ÁRBOLES
-
Benín: plantaciones en gran escala de palma
aceitera para agrocombustibles
La
carrera de los agrocombustibles llegó a Benín. Con fuerte apoyo
del gobierno y como parte clave de la “estrategia para revivir
la agricultura” promovida por el programa de reestructuración
del FMI, millones de hectáreas de tierras agrícolas y bosques
se convertirán a la producción de agrocombustibles para la exportación,
sin discusión ni preocupación por los impactos que todo esto tendrá
sobre el pueblo de Benín, su producción de alimentos y su medio
ambiente.
Una
investigación realizada por Josea Doussou Bodjrenou, de Nature-Tropicale,
denuncia que la discusión sobre nuevos emprendimientos de agrocombustibles
ha girado claramente en torno a la producción para la exportación
y la forma de elevar al máximo las ganancias. Obtener información
sobre planes de desarrollo específicos, tierras objetivo o acuerdos
con empresas y gobiernos extranjeros no fue fácil, y estos emprendimientos
avanzan en un virtual vacío legislativo.
El
Plan para revivir la agricultura (Plan de relance du secteur agricole)
de Benín implicará emprendimientos de palma aceitera significativos
así como la escalada del biodiesel de jatropha o maní y el bioetanol
de caña de azúcar, mandioca y otros cultivos.
La
palma aceitera es nativa de los humedales de África Occidental.
Ya hay varios monocultivos de palma en el sur de Benín, que deberían
servir de advertencia contra emprendimientos futuros debido a
las complicaciones y dificultades que han experimentado las comunidades
al intentar vender sus productos de palma. Las cooperativas comunitarias
que coordinan la venta de palma con el gobierno tienen una historia
de conflicto y corrupción. Las empresas privadas entraron en escena
ofreciendo comprar el aceite directamente a las comunidades a
un precio mayor. Pero cuando las comunidades cambiaron de comprador
y entregaron sus productos a las industrias, las empresas no les
pagaron. Las cooperativas de palma aceitera de Benín se encontraron
en problemas pero sin contar ni con la comprensión ni con el apoyo
del gobierno.
Ahora
el gobierno pretende encontrar entre 300.000 y 400.000 hectáreas
de tierra en las húmedas zonas sureñas de Oueme, Plateau, Atlantic,
Mono, Couffo y Zou para establecer plantaciones de palma aceitera.
Esta zona alberga el 50% de la población local en apenas 7,7%
del territorio nacional. Esto sugiere que los agrocombustibles
competirán con la producción de alimentos en las excelentes tierras
agrícolas de Benín. Gran parte de los cultivos alimentarios se
usarán también para la producción de agrocombustibles. Las empresas
industriales recibirán apoyo para obtener tierras para esas iniciativas.
Aunque la política no especifica claramente dónde o de quién se
obtendrán estas tierras es probable que se excluya a los pequeños
agricultores cuando sus intereses entren en conflicto con las
industrias.
Observando
las tasas de crecimiento demográfico de Benín, sobre todo en las
zonas urbanizadas, resulta obvio que mantener el suministro de
alimentos exigirá un aumento de los cultivos alimentarios, en
especial los tubérculos. Pero está claro que la producción de
biocombustibles llevará a los agricultores a dedicar menos tierra
a los cultivos alimentarios, generando así inseguridad alimentaria.
En la región de Banikoara, en el norte de Benín, los agricultores
abandonaron la producción de cultivos alimentarios en favor de
cultivos comerciales: algodón y maní. La inseguridad alimentaria
está ahora presente en todos lados. En sitios donde alguna vez
la gente se alimentó a sí misma el Programa Mundial de Alimentos
(PMA) y Catholic Relief Services alimentan hoy poblaciones. El
poder adquisitivo de la mayoría de la población es muy bajo y
el aumento de los precios de los alimentos debido a la disminución
de las reservas favorecerá las importaciones y la distribución
de alimentos de baja calidad, la dependencia de la ayuda alimentaria
y posiblemente los organismos genéticamente modificados.
El
gobierno de Benín no admite abiertamente que destruirá ecosistemas
para la producción de biocombustibles. Pero es obvio que alentar
a las grandes industrias y también a los pequeños agricultores
a encontrar cientos de miles de hectáreas para plantar agrocombustibles
implicará un enorme aumento de la tierra cultivada, tanto para
alimentos como para combustible, así como la expansión a los humedales,
bosques sagrados y comunitarios, tierras en barbecho y ecosistemas
muy biodiversos que todavía quedan en el sur de Benín.
En
su investigación Josea Doussou Bodjrenou nota que Benín difiere
de otros países africanos en la discusión sobre los biocombustibles,
ya que prácticamente no ha abordado el tema de cubrir las necesidades
energéticas nacionales. En su lugar, el gobierno dice claramente
que se trata de aumentar al máximo las ganancias de las empresas
tanto públicas como privadas. Sin embargo, es improbable que estas
ganancias se filtren hasta llegar a los pobres del Benín rural.
Se
está hablando de superficies enormes. Aunque no es fácil saber
qué porcentaje de las nuevas tierras propuestas en el Plan será
para agrocombustibles, se planea que para 2011 se habrán encontrado
tres millones de hectáreas de nuevas tierras para este plan.
La
escala de los planes para la producción de biocombustibles en
Benín no deja lugar a dudas en cuanto a las enormes presiones
que amenazarán la seguridad alimentaria, los derechos a la tierra
y los hábitats ecológicos del pueblo de Benín. En un país que
ya está luchando para sobrevivir a la explotación y la pobreza
que conllevó el haberse centrado en la producción de algodón para
la exportación, una conversión en gran escala a los agrocombustibles
solamente puede exacerbar los problemas a los que se enfrentan
los pobres del medio rural de Benín.
Artículo
basado en: “Biofuel case study: BENIN”, resumen de la investigación
realizada por Josea Doussou Bodjrenou, de Nature-Tropicale, para
el informe “Agrofuels in Africa –The impacts on land, food and
forests”, African Biodiversity Network, julio de 2007.
http://www.gaiafoundation.org/documents/ABN%20Agrofuels%20Africa.pdf
inicio
-
Brasil: Pueblos Indígenas reinician acciones
para recuperar sus tierras en manos de Aracruz
En
una “Carta abierta a la población y a las autoridades brasileñas”,
la Comisión de Caciques y Líderes Tupinikim y Guaraní dice que:
“Iniciamos
hoy (24/07/2007) un conjunto de acciones pacíficas con el objetivo
de retomar la posesión de las 11.009 hectáreas de tierras que
nos pertenecen y que ya fueron plenamente identificadas por la
FUNAI (Fundación Nacional Indígena) como tierras tradicionalmente
ocupadas por nosotros, Tupinikim y Guaraní.
Inicialmente
pretendemos detener el corte de eucaliptos y retirar de la zona
a las personas no indígenas que se encuentran ilegalmente dentro
de nuestras tierras. Luego organizaremos días de trabajo colectivos
para reconstruir algunas de nuestras aldeas (Olho d’Agua, Macacos
y Areal), destruidas por Aracruz Celulosa cuando invadió nuestras
tierras. Construiremos nuestras casas y plantaremos cultivos alimenticios
y árboles nativos para recuperar y reforestar nuestras tierras.
Con
la suspensión del corte de eucaliptos y la retirada de las personas
no indígenas pretendemos proteger las plantaciones de eucaliptos
de manera que puedan ser utilizadas como pago del reembolso adeudado
a Aracruz Celulose por las “mejoras” existentes en nuestras 11.009
hectáreas. La paralización del corte se aplicará también a nosotros,
pueblos indígenas, como una prueba más de nuestro deseo de cooperar
ofreciendo una solución rápida y pacífica al problema.
No
obstante, queremos reafirmar que nuestras acciones son el resultado
de la demora del gobierno federal para solucionar un diferendo
que ya dura casi 40 años. Siempre cumplimos con nuestros compromisos
con el gobierno, pero no siempre el gobierno cumplió con los suyos.
Vale recordar que el ex Ministro de Justicia Márcio Thomas Bastos,
durante una audiencia pública en la Asamblea Legislativa de Espírito
Santo, en febrero de 2006, prometió regularizar nuestras tierras
para fines de 2006. Sin embargo, en enero de 2007, poco antes
de apartarse del Ministerio, devolvió de manera irregular los
archivos de la regularización de tierras a la FUNAI, a pesar de
que tenía en su poder todos los elementos necesarios para firmar
los decretos de delimitación de nuestras tierras. Recientemente,
7 meses después, los archivos retornaron al Ministerio de Justicia.
¿Cuánto más tiempo será necesario para firmar los decretos de
delimitación y demás medidas necesarias?
Por
último, queremos dejar en claro que nuestra lucha apunta a recuperar
nuestras tierras y no desistiremos de este derecho. De persistir
la negligencia y demora del gobierno federal, intensificaremos
nuestras acciones para consolidar la posesión de las tierras de
nuestros ancestros y de nuestros hijos y nietos, lo cual incluye
el reinicio del corte de eucaliptos por parte de las comunidades
indígenas”.
24
de julio de 2007, Comisión de Caciques y Líderes Tupinikim y Guaraní
inicio
-
Chile: las patas cortas de la mentira forestal
Ha
sido en Chile donde “el modelo forestal” introducido a los países
del Sur --vale decir, el esquema de plantaciones en gran escala
de monocultivos de árboles generalmente con destino a producción
de celulosa para exportación-- se ha “vendido” con mayor fuerza.
El
régimen militar de 1973 creó el marco para la introducción de
las políticas neoliberales de desregulación, privatización y apertura
económica unilateral con las cuales se desarrolla el sector forestal,
uno de los pilares de la macroeconomía chilena. La actividad forestal
es la segunda en importancia en Chile después de la minería del
cobre y figura entre los diez principales productos que concentran
más del 50% del valor total de las exportaciones.
Lo
que no se dice es que si bien las grandes forestales han contribuido
a crear una macroeconomía descollante, también es cierto que,
por otro lado, han generado niveles de desigualdad social igualmente
descollantes, y una sustitución de bosques nativos por plantaciones
de monocultivos de árboles exóticos que ha empobrecido y expulsado
de sus tierras ancestrales a la gente que vivía en y de esas tierras,
provocando al mismo tiempo un deterioro del paisaje y de los factores
ambientales, entre ellos en especial el agua. Los párrafos siguientes,
extractados de un artículo publicado en la revista Enlace (abril
2007), muestran claramente los impactos sobre la gente y el ambiente:
En
la época del año de mayor demanda de mano de obra, en la comuna
de Los Sauces, Provincia de Malleco, sur de Chile, la forestal
Mininco sólo da trabajo a 19 personas de la comuna, con salarios
muy bajos. En una región donde alguna vez reinaron trigales y
bosques nativos de robles, raulíes y lingues, hoy las plantaciones
exóticas de pino radiata y de eucalipto ocupan casi dos tercios
de los suelos cultivables. En esta comuna predominantemente rural
y con un 20% de población indígena mapuche se instalaron las más
grandes empresas de la industria maderera: Mininco, Arauco, Cautín,
Comaco, Casino y Tierra Chilena, entre otras. Como ocurre en otras
partes del país, sus enormes ganancias se traducen en pérdida
de calidad de vida para los lugareños. El 33,8% de la población
vive entre la pobreza y la indigencia.
La
actividad agrícola descendió 22% en los últimos 10 años, forzando
a poco más de 1.400 personas a emigrar a los pueblos donde forman
cinturones de pobreza en medio de la opulencia de las empresas
forestales. Una de las razones es la falta de agua, ya que las
plantaciones forestales han resecado los suelos. Cada verano la
municipalidad debe distribuir agua en camiones para el consumo
domiciliario.
Pero
además de la falta de agua está el problema de la contaminación
con agrotóxicos. Los vecinos de los sectores rurales Porvenir
Bajo y Porvenir Alto sufren graves problemas por las fumigaciones
que efectúa la forestal Comaco. Los agrotóxicos, principalmente
herbicidas (glifosato y simazina), son esparcidos en forma mecánica
o manual antes de plantar y en diversos momentos de la primera
etapa de crecimiento de los árboles, contaminando ríos, esteros
y acequias.
María
Martínez vive con su marido en una pequeña propiedad colindante
con una plantación de pinos y su única fuente de aprovisionamiento
de agua es el estero cercano. De allí se surten para el consumo
familiar, para dar de beber a los animales y para regar sus sembrados.
"Yo he sentido dolores de estómago", señala ella con
preocupación. Diez de sus doce ovejas murieron y está convencida
que se envenenaron con plaguicidas, "porque la empresa ha
fumigado a la orilla del estero".
Los
vecinos denunciaron que se aplican agrotóxicos hasta el borde
del camino público. Una acequia que corre paralela al camino arrastra
aguas turbias de sospechoso color blanquecino y en las orillas
la vegetación se ve quemada. En el verano los camiones de la empresa
forestal van y vienen a todas horas levantando nubes de polvo
(con residuos de plaguicidas) que ingresa en las casas, daña el
pasto del que se alimentan los animales e inutiliza los productos
de las huertas familiares.
En
Los Sauces hay razones para temer a los venenos químicos. En 1997
murieron una mujer de 70 años y un niño de 14, intoxicados con
un raticida anticoagulante (bromadiolona) esparcido por la empresa
Bosques Arauco. En esa ocasión se intoxicaron varias personas,
murieron animales domésticos y reses. Posteriormente falleció
un niño tras haber comido hongos silvestres que su familia, como
muchas otras, recolectaban y consumían con frecuencia sin haber
padecido antes ningún malestar. También el padre del menor resultó
intoxicado, aunque logró salvarse. Como se desató una polémica
respecto de la causa, la municipalidad encargó un estudio a la
Universidad Austral de Valdivia donde se indica que "la dispersión
incontrolada de grandes cantidades de sustancias tóxicas como
pesticidas (herbicidas, insecticidas, fungicidas, etc.), empleados
en la agricultura, puede convertir en venenosos hongos silvestres
que normalmente son comestibles".
En
la comunidad mapuche Lorenzo Quilapi Cabetón, en el sector de
Queuque, de Los Sauces, la mayoría de los jóvenes ha emigrado
en busca de trabajo. "Sufrimos mucho por las forestales",
dice Pilar Antileo. Su familia ya no tiene huerto, "no se
puede plantar sin agua". Llegaron a tener 150 aves que producían
huevos "para el gasto y algo para la venta, pero ahora no
se puede porque los zorros que soltaron las forestales para que
se comieran a los conejos [que afectaban a los pinos], también
se comen a las gallinas". Después de una fumigación aérea
se intoxicaron varias personas que consumieron hongos silvestres.
"Falleció una señora, Margarita Espinoza. Y un niño de 13
años encontró unos conejos muertos y los llevó a su casa. Se los
comieron y se enfermaron todos. El niño murió y su mamá ha seguido
enfermiza hasta hoy. Otra mujer, Mercedes Huenchuleo, fue al cerro
a ver los animales y sintió un olor malo. Se enfermó y falleció.
Dijeron que tuvo un ataque cardiaco", señala Pilar. Hay otros
casos de muerte dudosa que la gente asocia a los plaguicidas.
En
el sector Guadaba Abajo comenzaron a fumigar con aviones hace
tres años, en plantaciones de la Forestal Cautín. Ireni Polma,
de la comunidad Antonio Pailaqueo, dice que a su familia se le
murieron las abejas y que ella desde entonces padece de una alergia
permanente en el rostro.
Los
herbicidas más utilizados en Los Sauces son simazina y glifosato
(Rango y Roundup). El primero de ellos se vende en Chile con etiqueta
"verde" (indicativo de una supuesta baja toxicidad)
pero está restringido en la Unión Europea desde 2002.
A
los impactos denunciados por RAPAL en ese artículo se suman otros
más recientes. Ahora parecería que las empresas forestales recurrirán
a más venenos aún, ya que una enfermedad –desconocida hasta ahora-
está atacando a los grandes monocultivos de pino insigne. Se trataría
de un hongo, que ataca las hojas y las va secando hasta dejarlas
como “quemadas”. La paulatina caída de las hojas no solo resulta
en una menor tasa de crecimiento, sino que además vuelve a los
árboles más susceptibles al ataque de otras enfermedades, que
eventualmente los llevan a la muerte.
Los
primeros ataques del denominado “daño foliar del pino” fueron
detectados en 2003 pero la alarma cundió recién a fines del año
pasado, cuando la plaga pasó de afectar sólo algunos terrenos
aislados a cubrir cerca de 100 mil hectáreas. La mayoría de las
plantaciones dañadas se encuentran en el suroeste de la Región
del Biobío, en la provincia de Arauco, donde más de la mitad de
la superficie está ocupada por plantaciones de pino insigne.
Una
de las principales empresas plantadoras –Forestal Arauco- ya comenzó
a realizar fumigaciones aéreas que, como no podía ser de otra
manera, provocaron diversos daños en las comunidades cercanas
a las plantaciones. De acuerdo a informaciones de prensa, “algunos
pobladores aseguran que una vez que pasaron los aviones, adultos
y niños comenzaron a presentar síntomas como irritación en los
ojos, dolores de cabeza, náuseas, vómitos y diarrea”. Incluso
varios apicultores, aseguraron que “los fungicidas provocaron
la muerte de casi la mitad de sus colmenas de abejas”.
Esta
es, pues, la amarga contracara del “exitoso modelo forestal chileno”:
destrucción y deterioro del ambiente y expulsión, desempleo, enfermedades
y muerte para las comunidades locales; todo eso para sustentar
las ganancias de unas pocas empresas.
El
“exitoso” modelo forestal tiene una base muy débil, y la mentira
de su éxito, las patas cortas...
Artículo
basado en información obtenida de: “Chile: ¿un caso modelo? Desafíos
en los umbrales del siglo XXI”, Claudio Maggi/ Dirk Messner,
INEF1, http://www.meso-nrw.de/modelo.pdf;
“Las plantas de celulosa y el sector forestal. Visión de la agrupación
de ingenieros forestales por el bosque nativo (AIFBN)”,
http://www.ecosistemas.cl/1776/articles-74477_recurso_1.pdf;
“Venenos en las forestales”, Revista Enlace, Nº 76, abril de 2007,
http://www.rap-al.org/articulos_files/Enlace_76.pdf
“La
misteriosa enfermedad que inquieta a las compañías forestales.
La otra plaga de Arauco”, Nación Domingo, por Darío Zambra (http://ln.fica.cl/muestra_noticia.php?id=3010),
enviado
por Lucio Cuenca, correo electronico:
l.cuenca@olca.cl
inicio
-
República del Congo: miles de hectáreas de
tierras para eucaliptos, palma aceitera y minería
Entre
1991 y 2001, Shell Renewables –una división de Shell Oil International-
estableció en el país una plantación de eucaliptos clonados de
rápido crecimiento (ver Boletín Nº 46 del WRM), con el objetivo
de crear una fuente de biomasa de alta productividad para futura
generación de energía.
Posteriormente,
Shell vendió sus plantaciones. Hace poco, MagForestry –la división
forestal de MagIndustries, una compañía canadiense dedicada a
proyectos industriales y energéticos en África Central (más especialmente
República del Congo y República Democrática del Congo)- asumió
el control de la antigua plantación de eucaliptos de 68.000 hectáreas
de Shell mediante la adquisición del total de acciones de Eucalyptus
Fibre Congo S.A. (EFC), la empresa arrendataria de la plantación
industrial.
EFC
tiene actualmente una concesión forestal exclusiva por 50 años
del gobierno de la República del Congo, la cual EFC puede renovar
por otros 21 años. Esto le permite a MagForestry apropiarse de
miles de hectáreas de tierra para llevar a cabo no solamente una
actividad forestal que ofrece muy pocos empleos, sino también
asegurar derechos a largo plazo sobre la tierra para sus filiales
mineras: MagMining con su explotación de sal, la fábrica de potasa
de MagMinerals y la planta de magnesio de MagMetals.
Las
plantaciones de eucalipto se ubican cerca de la ciudad portuaria
de Pointe-Noire, sobre el océano Atlántico, desde donde MagForestry
puede enviar sus embarques a los puertos de Amberes en Bélgica
y Rótterdam en Holanda, centros de distribución para toda Europa
o de re-exportación a cualquier parte del mundo.
Otro
negocio en ciernes se añade al paquete. La fiebre del combustible
a partir de la biomasa llevó a MagForestry a comenzar la construcción
de una fábrica chipeadora con una producción de 500.000 toneladas
al año. Con ella piensa convertirse en importante abastecedor
del creciente mercado mundial de biomasa.
Al
mismo tiempo, la compañía española Aurantia está invirtiendo en
un conglomerado de plantaciones de palma en la República del Congo
con el objetivo de producir biodiesel a partir de aceite. Ya se
están haciendo estudios de viabilidad para analizar las diferentes
plantaciones y lugares para las fábricas y para evaluar la situación
de la infraestructura logística existente en el país.
No
se ha dado a conocer la dimensión real de la inversión y la empresa
no brindó información acerca de cómo se visualiza a sí misma en
el contexto de la sustentabilidad y de la fragilidad del ambiente
natural del Congo. Tampoco se ha pronunciado acerca de cómo garantizaría
que la producción de su aceite de palma no provocará daños ambientales.
Mientras
tanto, peligrosos enunciados emitidos como consecuencia de un
estudio comisionado por la Unión Europea y realizados por CIRAD
anuncian que la República del Congo “tiene alrededor de 12 millones
de hectáreas de tierra apta para el establecimiento de plantaciones
de cultivos energéticos leñosos (como eucaliptos y acacia)”. Esto
podría implicar que grupos privados llegaran a apropiarse de esos
12 millones de hectáreas de tierra para llevar a cabo sus negocios.
Grandes
negociados en tierras de la República del Congo ... para poderosas
compañías.
Artículo
basado en: “500,000 tonne mill for energy wood chips in the Republic
of Congo”, Biopact, http://biopact.com/2006/11/500000-tonne-mill-for-energy-wood.html;
“Une société espagnole veut investir dans l'exploitation de l'huile
de palme au Congo”, Congoplus.info,
http://www.congoplus.info/tout_larticle.php?id_article=2269;
“Spanish company Aurantia to invest in Congo's palm oil sector
for biodiesel”, Biopact,
http://biopact.com/2007/03/spanish-company-aurantia-to-invest-in.html
inicio
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Indonesia: agrocombustible de palma aceitera – los pobres
lo pagan con el aumento de precios del aceite comestible
A
pesar de los anuncios formulados por las autoridades, el precio
del aceite comestible no ha bajado en el mercado interno indonesio.
Por el contrario, en junio continuó subiendo.
Hace
un año, Malasia e Indonesia, los principales productores mundiales
de aceite de palma, decidieron destinar casi el 40 por ciento
--seis millones de toneladas-- de su producción de aceite de palma
crudo a la producción de biodiesel. Algunos analistas industriales
habían advertido que esa medida podría provocar un aumento de
los precios del aceite comestible, encareciendo la compra de aceites
vegetales tanto para alimentación como para uso en energía.
El
aumento de la demanda de combustibles así como también los altos
precios de otros aceites vegetales --como el aceite de soja en
los Estados Unidos--, también fue una de las causas de la suba
de los precios del aceite de palma. Esto ha provocado que los
hogares pobres de Indonesia consuman aceite comestible usado,
el cual se vende luego de haber sido utilizado para cocinar.
El
auge de los agrocombustibles no ha demostrado traer beneficios
a las poblaciones locales. El precio del aceite comestible trepó
hasta llegar a la cifra máxima de 9.000 rupias por kilo. Y la
condición más grave es el caso de una aldea indonesia en el distrito
de Tebo, un centro de plantaciones de palma aceitera en la Provincia
de Jambi, donde en junio el precio del kilo de aceite comestible
alcanzó las 10.000 Rupias --equivalente a 250 dólares-
Las
compañías palmicultoras están obligadas en Indonesia a destinar
un porcentaje del aceite de palma crudo para su procesamiento
como aceite comestible. Sin embargo, en la Provincia de Riau,
aproximadamente 18 compañías nunca cumplieron la exigencia. En
la región de Sumatra, la empresa está más interesada en vender
el aceite de palma crudo en el mercado internacional que venderlo
al precio más bajo del mercado interno.
El
aceite comestible es uno de los nueve alimentos básicos de Indonesia.
La escalada del precio del aceite comestible pone en riesgo las
fuentes de trabajo de la gente, impactando en industrias familiares
tales como las que venden papas fritas, torta de soja fermentada
y tofu, las cuales han comenzado a dar quiebra.
Los
altos precios del aceite comestible han afectado no solamente
los ingresos de la gente sino también su salud. Las comunidades
pobres que no pueden pagar el aceite de palma comestible compran
el aceite oplosan –aceite de cocinar usado. En otros casos, los
vendedores de aceite comestible que no quieren perder sus niveles
de ingresos mezclan el aceite usado que venden para su reutilización,
con un producto químico que le aclara el color. En ambos casos,
el resultado se aparta mucho de los criterios de salud.
En
efecto, es un precio muy alto el que tienen que pagar los pobres
para sostener la fiebre de los agrocombustibles.
Artículo
basado en: “Biofuel for machine, ‘Jelantah Oil’ for human”, SETARA,
enviado por Rivani Noor CAPPA, e-mail: rivani@cappa.or.id,
www.cappa.or.id; “Malaysia
- Indonesia Set Palm for Fuel, Market Soars”, Naveen Thukral,
Reuters News Service 2007,
http://www.planetark.com/avantgo/dailynewsstory.cfm?newsid=37356
inicio
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Papúa Nueva Guinea: Las plantaciones de palma
aceitera afectan más a las mujeres
En
Papúa Nueva Guinea se han talado extensas superficies de bosques
tropicales para plantar monocultivos de palma aceitera para la
exportación, en el marco del Programa de Pequeños Propietarios
de Fincas Núcleo [núcleo se refiere a la plantación de carácter
industrial]”. Esto significa que una empresa principal con sus
propias plantaciones contrata también pequeños agricultores para
que le suministren el fruto de la palma aceitera. La estructura
del referido programa y la naturaleza misma de la palma aceitera
están planteando serias inquietudes en la sociedad civil.
La
mayoría de los impactos sociales y ambientales de las plantaciones
de palma aceitera han sido bien documentados (véanse los boletines
Nº 104, 86 y 74
del WRM). Sin embargo, un aspecto que ha recibido poca atención
es que las plantaciones de palma aceitera tienen impactos diferenciados
de género.
Por
ejemplo, las empresas de palma aceitera solamente pagan a los
hombres, aunque las mujeres e incluso familias enteras también
trabajan en la cosecha del fruto de la palmera. Esto quiere decir
que los hombres pueden gastar el dinero recibido del modo que
mejor les parezca, mientras que las mujeres se quedan sin paga.
Además el hecho de que las mujeres trabajen muchas horas a cambio
de muy poco en tareas agotadoras en las plantaciones significa
que al final del día están demasiado cansadas para cumplir
adecudamente con la carga adicional de cocinar y ocuparse de los
niños.
El
cultivo, la recolección y la caza de los alimentos son una parte
importante de la cultura papúa. Las mujeres venden los productos
en los mercados de las aldeas, obteniendo así un ingreso. Al mismo
tiempo esta actividad brinda la valiosa oportunidad de relacionarse
con otras aldeanas. Cuando las tierras consuetudinarias se convierten
a plantaciones de palma aceitera se pierden muchas de estas antiguas
tradiciones y las mujeres se encuentran sin ingreso y sin la oportunidad
de relacionarse socialmente.
Preocupadas
por los cambios que la palma aceitera está generando en sus comunidades
y la contaminación de las plantas de palma aceitera que afectan
sus ríos y la salud de sus hijos, varias mujeres locales crearon
la Asociación de Mujeres Sorovi. El objetivo de la Asociación
es que las mujeres se reúnan para discutir estos asuntos y encontrarles
soluciones prácticas.
Entre
las actividades de la Asociación se cuentan la capacitación en
cuanto a los impactos sociales y ambientales que resultan de las
plantaciones de palma aceitera y el procesamiento del aceite de
palma. Al mismo tiempo, la Asociación también trabaja para ayudar
a las mujeres a llevar a cabo pequeños emprendimientos generadores
de ingresos de modo de reducir su dependencia del cultivo de palma
como forma de ganarse la vida y llevar el sustento a sus familias.
No
hay necesidad de convencer a la población local del valor de sus
recursos naturales: dependen de ellos cada día para su supervivencia.
Necesitan tierra para sus huertos en la selva, que siguen cubriendo
las necesidades alimentarias diarias de la mayoría del pueblo
papúa. Necesitan acceder a los bosques para poder recoger leña
y madera para construir casas y canoas. Dependen de que los ríos
estén sanos para beber, cocinar y bañarse. En Papúa Nueva Guinea
existe el dicho ‘Graun Em Laip’: ¡la tierra es vida! ¡Mientras
tengas tierra y bosques siempre tendrás un techo sobre tu cabeza
y nunca pasarás hambre! Desgraciadamente, las plantaciones de
palma aceitera tienen impactos negativos sobre todos estos aspectos
y las que más sufren son las mujeres.