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Número 120 - Julio 2007

NUESTRA OPINIÓN

COMUNIDADES Y BOSQUES

COMUNIDADES Y MONOCULTIVOS DE ÁRBOLES

NUEVAS TENDENCIAS

NUESTRA OPINIÓN

 

- Décimo aniversario del boletín: ¡muchas gracias a tod@s!

 

En este número, el boletín del WRM llega a sus 10 años de vida. Tal aniversario brinda una oportunidad para hacer visibles a las innumerables personas que de una manera u otra han hecho posible la salida -mes a mes y año tras año- de este boletín.

 

Por eso importa empezar diciendo que una de las características más destacables del boletín es que es producido a través de una amplísima red de personas en todo el mundo, dispuestas a compartir el conocimiento que tienen acerca de realidades tanto locales como nacionales e internacionales. Esos aportes son los que hacen que el boletín contenga tanta información valiosa y de primera mano. Pocas de esas personas son o se consideran periodistas, pero en los hechos ejercen –con gran seriedad- esa función.

 

Todas esas personas, provenientes de las más diversas realidades y culturas, tienen en común una visión compartida acerca de las cosas esenciales de la vida: los derechos, la equidad, el respeto a la naturaleza, la búsqueda de un futuro mejor para la humanidad. En el caso específico de los bosques, comparten no solo la idea de que su protección es necesaria, sino de que ella pasa necesariamente por el reconocimiento de los derechos de los pueblos que los habitan y que de ellos dependen,

 

Eso explica otra característica del boletín: que los artículos nunca son neutros, sino que son escritos desde y al servicio de las luchas de la gente. La información que contienen es objetiva, pero l@s autor@s no se quedan en la mera descripción de lo que ocurre, sino que se ponen del lado de quienes defienden sus derechos.

 

El boletín es entonces una herramienta, producida colectivamente y puesta al servicio de las luchas. Esos –y no la mera diseminación de información- son los objetivos más importantes del boletín: la colaboración y el apoyo a las luchas.

 

El término “lucha” en general evoca imágenes de gente movilizada en torno a reivindicaciones concretas. Por ejemplo, de pobladores locales oponiéndose al madereo de sus bosques o a la instalación de una represa hidroeléctrica o contra plantaciones de eucaliptos. Y por supuesto que esas luchas son permanentemente visibilizadas y apoyadas desde el boletín.

 

Pero la palabra “lucha” también incluye escenarios más amplios como, por ejemplo, la lucha por el reconocimiento de los derechos territoriales de los pueblos indígenas y tradicionales, la lucha por cambios en los modelos destructivos de producción y consumo, la lucha por la defensa del clima y la biodiversidad y muchas otras.

 

En todos los casos, el boletín intenta aportar información y análisis serios y a la vez comprensibles para tod@s, como forma de empoderamiento de la gente. La lucha por los cambios –tanto a nivel local como global- requiere que las personas estén bien informadas, para lo cual es esencial que el lenguaje de la comunicación esté al alcance de tod@s, sin por ello perder la profundidad necesaria.

 

Por supuesto que para que el boletín se difunda todos los meses, para que la gente tenga un espacio para compartir su conocimiento, para que el lenguaje sea entendible, se requiere coordinación y facilitación. Eso es lo que hacemos desde el secretariado del WRM y nos sentimos muy honrad@s de poder cumplir esa tarea.

 

Pero el mérito de la calidad y utilidad del boletín descansa no solo en quienes lo facilitan y en quienes escriben los artículos, sino también en sus más importantes protagonistas: las miles y miles de personas cuyas luchas inspiran y dan vida al boletín.

 

¡Muchas gracias a tod@s!

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COMUNIDADES Y BOSQUES

 

- Bolivia: los pueblos amazónicos discuten su futuro

 

Se abrió en Bolivia un espacio para debatir las problemáticas y la visión de la Amazonía boliviana y devolver a los pueblos indígenas la dignidad que la conquista les robó.

 

En junio, en la ciudad amazónica de Guayaramerín, el Ministerio de la Presidencia de la República de Bolivia organizó el Primer Foro Amazónico denominado “Identidad y Desarrollo Macroregional”. Uno de los ejes de debate fue la identidad local y la situación actual de los pueblos indígenas, que representan la mayor diversidad étnico-cultural del país, y en especial la crítica realidad de los grupos originarios más vulnerables, algunos muy amenazados por fuertes procesos de aculturación y violación de sus derechos humanos, otros en peligro de extinción física y algunos en situación de aislamiento.

 

En la apertura, Evo Morales Ayma, el primer Presidente de Bolivia nacido en el seno de las comunidades indígenas originarias, expresó ante unos trescientos asistentes, donde destacaba un abigarrado grupo de dirigentes indígenas y campesinos de toda la Amazonía, que “Defender la Tierra es defender a la humanidad. Salvar el medio ambiente es salvar a la humanidad”.

 

El día anterior, pueblos indígenas y comunidades campesinas de la región amazónica fijaron en un foro los lineamientos estratégicos de lo que entienden debe ser la política de desarrollo amazónico, entre cuyas fundamentaciones se afirma que ésta “debe basarse en la protección especial de los pueblos indígenas en extrema vulnerabilidad, sobre todo en el caso de aquellos que se encuentran en riesgo de desaparecer, puesto que se trata del patrimonio cultural, histórico y étnico de la Amazonía”.

 

Las posiciones se expresaron en una propuesta que denuncia los intentos de las empresas transnacionales de proseguir sus afanes de privatizar y monopolizar los recursos naturales de la Amazonía, ahora aliándose con los poderes departamentales, representados por las prefecturas de los departamentos de Beni y Pando.

 

La propuesta defiende, además, el derecho de los pueblos indígenas a una autonomía territorial y comunal dentro de la región considerada como uno de los reservorios de biodiversidad más importantes del mundo.

 

También rechaza la intención del gobierno de Brasil de construir mega represas en el cauce del río Madera, que pondrían en riesgo la integridad ambiental y social de gran parte de la Amazonía boliviana. El gobierno brasileño acaba de conceder la licencia ambiental de las represas Jirau y Santo Antonio, sobre el río Madera, en contra de la posición de representantes de Brasil y Bolivia de Comunidades, Pueblos, Organizaciones Campesinas y afectados por represas, nucleados en el “Movimiento Social en Defensa de la Cuenca del río Madera y de la Región Amazónica”. El Complejo del río Madera es el proyecto piloto para la nueva gestión del  territorio sudamericano, que pretende el establecimiento de una especie de estado paralelo, con su soberanía privada, sus propias reglas, al margen de la soberanía de las leyes nacionales.

 

El ministro político, Juan Ramón Quintana, destacó en oportunidad del evento, que “deben ser los pueblos indígenas quienes junto al Estado gestionen la soberanía y el control territorial en la Amazonía para acabar con siglos de explotación y discriminación colonial”. Según la autoridad, el genocidio y la agresión a los pueblos indígenas amazónicos fue la herramienta para la consolidación de intereses económicos externos a la región como los que signaron la época del auge del caucho a finales del siglo XIX. Esto se prolongó durante la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI con el desprecio a lo indígena que se proyectó a la lógica de poder de los “caciques” políticos de la derecha política vernácula y sus actuales demandas de una autonomía aislacionista contrapuesta a la demanda de los movimientos indígenas.

 

“La Amazonía debe convertirse en el factor articulador e integrador de un país diverso como Bolivia y dentro de la Amazonía, los pueblos indígenas deben actuar en la misma dirección para superar las taras feudales y racistas que aún sobreviven en la región”, expresó el ministro Quintana, quien tuvo a su cargo la lectura de la llamada “Declaración de Guayaramerín” (http://www.wrm.org.uy/paises/Bolivia/Declaracion_Guayaramerin.html link a la pagina), que cerró el primer foro amazónico.

 

En esa declaración, que fue firmada por todos los asistentes al evento, puede leerse que “de este foro nace un proceso irreversible que ayudará a cerrar las heridas de la historia, tanto las que enlutaron a nuestros pueblos indígenas y comunidades campesinas, como las que degradaron y saquearon nuestra naturaleza y nuestra biodiversidad”. Agrega luego que “a partir de hoy, empieza otra historia, la historia de la dignidad amazónica”.

 

Artículo basado en: “Primer Foro Amazónico en Bolivia defendió derechos de los pueblos indígenas más vulnerables de la región”, Pablo Cingolani, correo electrónico: pablocingolani@yahoo.com.ar, enviado por el autor; “¿Liderazgo sudamericano de Brasil? La aprobación de las represas del río Madera viola los principios para la convivencia pacífica de las naciones”, FOBOMADE, Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo, correo electrónico: comunicacion@fobomade.org.bo, http://www.fobomade.org.bo

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- África Central: deforestación lleva VIH/SIDA a comunidades indígenas, en particular a mujeres

 

Los indígenas que viven en los bosques tropicales de África Central están ampliamente dispersos e identifican sus grupos con diversos nombres. Son en total entre 300.000 y 500.000 personas que integran comunidades de varios grupos étnicos caracterizados por su baja estatura identificados con el nombre genérico de “pigmeos” (véase el boletín Nº 119 del WRM). Las poblaciones pigmeas, consideradas los habitantes originales del continente, han vivido como cazadoras-recolectoras en los bosques de Burundi, Camerún, República Democrática del Congo (RDC) y República del Congo desde tiempos inmemoriales. Han mantenido una relación simbiótica con el bosque tropical del que su sustento, sus prácticas medicinales y su cultura dependen enteramente.

 

Pero ahora este delicado equilibrio puede estar a punto de desaparecer. La caza comercial intensiva, las rutas abiertas en los bosques a causa del madereo y la deforestación sistemática han devastado el rico ecosistema del bosque tropical, amenazando la existencia misma de la comunidad. Según la Red de Acción por los Bosques Tropicales, “entre 1980 y 1995 África perdió más del 10% de sus bosques, aproximadamente 150 millones de acres. En los años 1990 la tasa de deforestación aumentó”.

 

Manteniendo sus tradiciones los pigmeos se han dirigido al bosque en tiempos de enfermedad. Esta relativa autosuficiencia en cuanto a servicios de salud ha permitido a muchos grupos permanecer aislados de las principales epidemias que han afectado las comunidades vecinas, como cólera, meningitis e incluso ébola. Sin embargo, con el retroceso de los bosques a causa de la minería y el madereo, sus habitantes originales han sido empujados a las zonas pobladas para unirse a la economía formal como obreros temporeros  o trabajando en granjas comerciales, exponiéndose así a nuevas enfermedades. Este cambio los ha puesto en mayor contacto con las comunidades étnicas vecinas cuyo nivel de VIH es en general más alto. El VIH/SIDA se ha propagado en la comunidad pigmea.

 

Estudios realizados en Camerún y Congo en las décadas de 1980 y 1990 demuestran menor prevalencia del VIH en poblaciones pigmeas con relación a las circundantes, pero recientemente se han registrado aumentos. Según un estudio, la prevalencia del VIH entre los pigmeos Baka en el este de Camerún subió de 0,7 % en 1993 a 4% en 2003.

 

Durante una reciente conferencia celebrada en Impfondo, 800 km al norte de Brazzaville, la capital de Congo, los oradores señalaron que las empobrecidas mujeres pigmeas Twa de comunidades de Burundi, RDC, Ruanda y todas partes estaban recurriendo al trabajo sexual comercial para llegar a fin de mes, pero la ignorancia acerca de la pandemia hace que muchas no sean conscientes del peligro de las relaciones sexuales sin protección.

 

“Casi todas las mujeres indígenas de Burundi son analfabetas... ignorantes del hecho de que el VIH/SIDA también puede atacarlas”, dijo Léonard Habimana, el primer periodista Twa de Burundi y promotor de una emisora radial privada, Radio Isanganiro, de educación popular respecto de los peligros de las infecciones de transmisión sexual, la violencia sexual y el VIH/SIDA en las comunidades pigmeas.

 

“A causa de la pobreza, la explotación sexual de las mujeres indígenas se convirtió en un hecho común”, dijo Kapupu Diwa, que encabeza una red de poblaciones locales e indígenas en defensa del manejo sustentable de los ecosistemas de bosques en África Central.

 

El trabajo sexual comercial creció también debido al madereo y la construcción de infraestructura, que a menudo alojan grupos numerosos de trabajadores temporeros en campamentos muy próximos a las comunidades pigmeas. 

 

El mito de creencia general de que las relaciones sexuales con una mujer Twa tienen el poder de limpiar el VIH en los hombres es otro riesgo adicional para las mujeres Twa. Grupos de derechos humanos han informado también del abuso sexual generalizado de las mujeres indígenas en la conflictiva zona este de la RDC. 

 

A pesar de estos riesgos, las poblaciones pigmeas en general tienen poco acceso a los servicios de salud y a la información sobre el VIH. En 2006 la revista médica británica The Lancet publicó un estudio que demuestra que los Twa tienen siempre peor acceso a los servicios de salud que las comunidades vecinas.

 

Según el informe, “incluso allí donde los servicios de salud existen, muchas personas no los usan porque no pueden pagar las consultas ni los medicamentos, no tienen los documentos y cédulas de identidad necesarios para viajar y obtener tratamiento hospitalario o se los trata en forma humillante y discriminatoria”.

 

Artículo basado en: “Minorities Under Siege - Pygmies today in Africa”, IRIN, http://www.irinnews.org/InDepthMain.aspx?InDepthId=9&ReportId=58605; Central Africa: HIV/AIDS a threat to indigenous forest communities, PlusNews, http://www.plusnews.org/Report.aspx?ReportId=72155 

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- Ecuador: pueblos indígenas al borde de la extinción por madereo ilegal

 

EL 27 de abril del 2007, luego de una visita a la Amazonía, el Presidente de la República Eco. Rafael Correa decretó la veda para la extracción de madera en la zona debido a la inminente desaparición de los bosques nativos del país. Pese a esta declaratoria la extracción de cedro en el interior del Parque Nacional Yasuní (PNY) y en la Zona Intangible (ZI) continúa imparable.

 

El Parque Nacional Yasuní y la Zona Intangible son territorio de los Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario (PIAV) Tagaeri/Taromenane. La invasión a su territorio por parte de compañías petroleras, madereros y turistas ha puesto a estos pueblos al borde de la extinción. Varias medidas han quedado escritas en el papel hasta la fecha para evitar que esto suceda, que no se han implementado.

 

En un recorrido por la Zona Intangible, miembros del Pueblo Huaorani junto con campañistas de Acción Ecológica,  constataron la presencia de varias cuadrillas de madereros extrayendo cedro en la espesura de la selva. La situación de estos hombres es tan penosa que no tienen otra alternativa que poner en riesgo su vida a cambio de poder contar con un ingreso del cual sobrevivir. Quienes se benefician y controlan el negocio de la madera del Yasuní no son estos jornaleros que arriesgan su vida, sino empresarios madereros que están seguramente en posiciones cómodas e influyentes manipulando sus hilos de poder.

 

En el Puente del Río Shiripuno, canoas de gran calado cargadas con cuadrillas de jornaleros, armas de fuego, motosierras y mulas, penetran sin dificultad en la selva para extraer tablones de cedro, madera muy cotizada por su calidad y escasez.

 

En este lugar de la Amazonía no cuentan las declaraciones del Presidente, ni el Decreto de Delimitación de la ZI, ni la veda que la Ministra del Ambiente decretó el 11 de Enero del 2007 para el cedro y la caoba. No cuentan porque no hay quien implemente estas medidas. Hasta la fecha no se ha podido concretar una coordinación entre las autoridades y ministerios responsables, no existen puestos de control en las carreteras, ni a la entrada del parque, ni en los puertos, el sistema forestal continúa siendo deficiente y corrupto y la madera circula alegremente hasta Guayaquil para su exportación o a Tulcán para el mercado de Colombia.

 

Navegando por el río Shiripuno encontramos dos canoas grandes que bajaban tranquilamente con sus ocupantes rumbo a los campamentos madereros instalados bosque adentro. Las huellas de la invasión son visibles, claras en medio de la selva: plásticos, basura, grandes bloques de tablones de cedro flotando a la orilla del río y semi escondidos en la rivera.

 

En el río Cononaco,  se encontró un aserradero clandestino; los tablones estaban apilados en espera de que “sus dueños” vinieran a recogerlos. Muy cerca de este lugar se han dado varios ataques de los Tagaeri/Taromenane para defender su territorio de las invasiones. A pesar del riesgo de un nuevo enfrentamiento, se continúa extrayendo cedro del lugar.

 

El viaje continuó por el Shiripuno hasta llegar a la comunidad huaorani de Boanamo. Frente al desembarcadero se encontraba una canoa donde cargaban tablones de madera que llegaban, en una embarcación mas chica, por el estrecho río Boanamo. Tres hombres desembarcaron la madera y luego regresaron por el Boanamo aguas arriba.

 

La gente de Boanamo manifestó que esta madera la había mandado a sacar otro huaorani llamado Ike, de la comunidad de Tigüino. No habían negociado nada con Boanamo y encargaron al guía de este recorrido que cuando saliera le preguntara a Ike si era verdad que la madera era suya.

 

En Boanamo viven 15 personas. El jefe de la comunidad es Omayegue, ni él ni su esposa hablan español. Ninguno de los dos está de acuerdo con la extracción de madera de su territorio. Durante la tarde y noche que permanecimos en la comunidad, mantuvimos conversaciones con Nantu Guaponi, guía del recorrido, acerca de su desacuerdo con la extracción de madera y su disposición de encontrar alternativas económicas para la comunidad.

 

Según las conversaciones mantenidas en esta comunidad, los Taromenane viven a escasas horas de camino desde Boanamo.  Omayegue conoce sus caminos y hasta suele pasar semanas enteras recorriendo su territorio, de la misma manera en que lo ha hecho el pueblo huaorani desde hace miles de años. 

 

Subimos 15 minutos por la bocana del Tiwino hasta encontrar un campamento maderero habitado, donde vimos ropa colgada y un fogón. Tenía el techo de plástico negro y parecía albergar a mucha gente.  Las condiciones del campamento eran elementales, apenas se podía apreciar el techado levantado con troncos. Sobre el río y junto al campamento había una canoa mediana con tanques de combustible. A 100 metros del campamento había una gran cantidad de tablones semi-escondidos.

 

De regreso, sobre la vía Auca no encontramos ningún puesto de vigilancia para el control de los camiones cargados que circulan con madera.

 

Estos hechos comprueban que la tala ilegal de cedro es un problema que no ha sido resuelto dentro del Parque Nacional Yasuní, el Territorio Huaorani y la Zona Intangible. Se necesitan acciones urgentes para terminar con esta peligrosa amenaza. La situación especial de protección para la ZI es conocida por todos los actores (menos por los pueblos libres) y aún así nadie la respeta. Tampoco existe la voluntad de hacer respetar la legislación existente. Como dicen los madereros “digan lo que digan en Quito, aquí todo sigue igual”.

 

Deben adoptarse medidas urgentes que incluyan puestos de vigilancia de ingreso al PNY, puestos de control de madera, control permanente de circulación de camiones, concientización y alternativas económicas para las comunidades indígenas involucradas en el tráfico, negociaciones y posibilidades de trabajo para que los madereros que ingresan al PNY salgan pacíficamente, seguimiento de las denuncias presentadas en la fiscalía contra los intermediarios, que desemboquen en las cabecillas de esta mafia.

 

Es muy importante llegar a acuerdos con las poblaciones locales con el objetivo de que éstas se conviertan en los principales actores involucrados en el mantenimiento del PNY y sus recursos.

 

Deben desarrollarse políticas para la protección de los Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario en coordinación con la CONAIE, declarar la ZI como territorio indígena de los PIAV conservando su condición de intangibilidad a perpetuidad y prohibir medidas que impulsen el contacto.

 

Adicionalmente, no se deben dar mas licencias para la extracción de hidrocarburos dentro de la reserva de Biosfera Yasuní y la comunidad internacional debería apoyar la propuesta de mantener el crudo bajo la tierra en el bloque ITT, tal como lo ha planteado el gobierno ecuatoriano.

 

Por Nathalia Bonilla, Campaña de Bosques, Acción Ecológica, correo electrónico: foresta@accionecologica.org, www.accionecologica.org

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- India: un plan para que la industria se apodere de zonas de bosque

 

En 2002 el gobierno indio estableció, en virtud del Décimo Plan, el objetivo nacional de que el 33% de la superficie geográfica del país estuviera bajo “cobertura verde” para 2012. El plan se presentó incluso como parte del compromiso de India hacia los Objetivos del Milenio de sustentabilidad ambiental. Sin embargo, tiene mucho más que ver con la usurpación de zonas de bosque por parte de la industria para el establecimiento de plantaciones de árboles.

 

La propuesta parece simple: India tiene grandes extensiones de tierra sin cobertura forestal. Son tierras clasificadas como bosques pero que están degradadas. El país necesita plantar árboles. Pero el gobierno dice que no tiene fondos. La industria dice que necesita materia prima de los bosques. Tiene el capital para pagar la plantación de árboles y la capacidad tecnológica y administrativa para forestar en forma masiva. Si se plantan árboles, los pobres tendrán trabajo. Esta es una opción donde supuestamente todos ganan y se denomina asociación de múltiples interesados para la forestación.

 

Se ha trabajado esta propuesta en estrecha consulta con la industria, en particular el sector de celulosa y papel, consumidor de madera, que necesita crecer (según se calcula, en diez años habrá un déficit para cubrir la demanda de papel y cartón de entre cinco y seis millones de toneladas). La industria necesita entre uno y 1,2 millones de hectáreas de tierras forestales degradadas para cultivar su materia prima. Esto le dará una ventaja competitiva y podrá aumentar su participación en el mercado global. Si esto ocurre, necesitará otro millón de hectáreas de tierras forestales degradadas para producir “excedente” para la exportación. La industria quiere extensiones grandes y contiguas para poder lograr economíaS de escala.

 

La industria del biodiésel es también un actor importante; su demanda de tierras forestales ha sido incesante. Está buscando desesperadamente grandes superficies para poder cultivar sus plantaciones para combustible. Una vez más la economía enseña que la opción más barata es establecer plantaciones cautivas y eso es lo que quiere. Ya algunas grandes empresas (Reliance, las británicas D1 Oil  y British Petroleum) están poniendo mucha presión para cambiar la legislación, que permitirá plantaciones cautivas en tierras de bosque.

 

También está la posibilidad de obtener créditos del carbono, dado que los árboles capturan carbono. En los bosques hay dinero, y la industria lo quiere.

 

La industria ha solicitado que las normas se relajen todavía más. Por ejemplo, quiere que se elimine el criterio de que la máxima parcela de tierra negociable se limite a 50 hectáreas. “La economía de escala exige que se otorgue a la industria grandes parcelas, entre 6.000 y 10.000 hectáreas de tierras contiguas”, dice David Gardner de la consultora Jaakko Poyry Consulting. Además, la Confederación India de la Industria quiere una exención impositiva sobre la base de que “está reverdeciendo el país y trayendo el desarrollo”. Se olvida de que está obteniendo tierras gratis, la madre de todos los subsidios, para financiar su crecimiento.

 

Hay otro tema: según la legislación existente, no está permitido que la industria plante  árboles en “tierras de bosque”. Una redefinición “apropiada” de tierra boscosa ayudaría a avanzar a quienes plantean estas propuestas. La misión “qué-es-un-bosque” empezó el año pasado. Un consultor del Ministerio para este proyecto propuso una definición de bosque que promete añadir nuevos baches al ya accidentado camino del manejo de bosques. Esta es la definición: “Una superficie bajo control del Gobierno notificada o registrada como “bosque” en virtud de cualquier ley, para la conservación y el manejo de los recursos ecológicos y biológicos”. En esta definición no hay espacio para el sustento ni las necesidades ecológicas de las comunidades locales que viven en esas tierras pero cuyos derechos a menudo no se registran ni se reconocen.

 

Muchos en India saben que la propuesta de aumentar la cobertura forestal y arbórea fue introducida reiteradamente, cada vez con algunos cambios en los detalles del plan, cada vez con jugadores más y más grandes en la palestra: la última fue a principios de 2000, cuando Reliance Industries casi obtuvo los derechos sobre los bosques de Andhra Pradesh. La propuesta ha sido rechazada una y otra vez porque se entiende que no hará nada por los pobres que dependen de los bosques ni por los bosques que aduce proteger.

 

“Los bosques no pertenecen al Estado ni a la industria y no pueden tener dueño ni comerciarse”, opinó Shankar Gopalakrishnan de la Campaña por la Dignidad y la Supervivencia, una organización que engloba varios grupos de comunidades del bosque. Más de 40 millones de personas dependen de las zonas boscosas del país, ricas en recursos, que constituyen cerca del 25% de la tierra continental, ganándose la vida a duras penas con el pastoreo de ganado, la recolección de leña y la agricultura simple, y perderán sus hogares y su sustento si las grandes corporaciones se instalan y consiguen lo que quieren. 

 

Para las personas para quienes las tierras forestales son cruciales, este movimiento de cercamiento de esas tierras será devastador. Provocará mayores tensiones entre los ricos de las ciudades, menos dependientes de los bienes comunes para su supervivencia y que pueden permitirse “estar de acuerdo” con el control privado, y los sin tierra y marginados que no tienen otra alternativa que usar esas tierras.

 

Artículo basado en: “Indian plan to lease degraded forests sparks anger”, por Nita Bhalla, 29 de junio de 2007, Reuters, http://www.alertnet.org/thenews/newsdesk/DEL303993.htm; “Defining forest in Indian context”, Archi Rastogi, Down to Earth, http://www.centralchronicle.com/20070611/1106301.htm; “Private Affairs”, Down to Earth,  http://www.downtoearth.org.in/section.asp?sec_id=9&foldername=20060415.

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- Día Internacional de Defensa del Ecosistema Manglar (26 de Julio) – Un llamado mundial a la acción

 

Desde el año 2000, todos los 26 de julio se han convertido en un día mundial conmemorativo de los manglares. Este año la consigna es “Por los pueblos ancestrales y por la soberanía alimentaria”.

 

En esta fecha, organizaciones de todo el mundo están llevando a cabo una “protesta mundial contra la continua pérdida de ecosistemas de manglar y de las comunidades cuyas vidas y medios de subsistencia dependen de los manglares”.

 

En referencia a la campaña de este año, la red latinoamericana Redmanglar Internacional afirma que el Día Internacional de Defensa del Ecosistema Manglar “inicia una demanda por los derechos de los pueblos ancestrales del ecosistema manglar, sobre la base del reconocimiento de nuestro territorio en el que se construye nuestra cultura, nuestra identidad y en el que se sustenta nuestra soberanía alimentaria”.

 

Redmanglar explica que: “Los pueblos del manglar en América Latina hemos vivido milenariamente articulados al ecosistema de manera vital. En este espacio están nuestros sueños, nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro.  Aquí convivimos con nuestros abuelos y abuelas, con nuestros hijos e hijas, con los hermanos y hermanas de toda América y del mundo.  Aquí estamos de pie juntos por nuestro territorio, por nuestros alimentos, por nuestro trabajo, por nuestra dignidad.

 

Este 26 de julio deseamos que en el mundo entero se escuchen las voces de los Pueblos Ancestrales del Ecosistema Manglar, que se extiendan a todas las sociedades, hacia las autoridades indolentes, hacia las empresas depredadoras.  Deseamos que  nos escuchemos todos los pueblos del Sur y que sigamos caminando juntos por nuestros ideales”.

 

Artículo basado en información de: “Por los Pueblos Ancestrales y por la Soberanía Alimentaria”, 26 de Julio Día Internacional de Defensa del Ecosistema Manglar”, por Líder Góngora Farías, Secretario Ejecutivo Redmanglar Internacional, http://redmanglar.org/redmanglar.php?c=635,

redmanglar@redmanglar.org; Alfredo Quarto, director ejecutivo, Mangrove Action Project, mangroveap@olympus.net, http://www.mangroveactionproject.org

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 COMUNIDADES Y MONOCULTIVOS DE ÁRBOLES

 

- Benín: plantaciones en gran escala de palma aceitera para agrocombustibles

 

La carrera de los agrocombustibles llegó a Benín. Con fuerte apoyo del gobierno y como parte clave de la “estrategia para revivir la agricultura” promovida por el programa de reestructuración del FMI, millones de hectáreas de tierras agrícolas y bosques se convertirán a la producción de agrocombustibles para la exportación, sin discusión ni preocupación por los impactos que todo esto tendrá sobre el pueblo de Benín, su producción de alimentos y su medio ambiente.

 

Una investigación realizada por Josea Doussou Bodjrenou, de Nature-Tropicale, denuncia que la discusión sobre nuevos emprendimientos de agrocombustibles ha girado claramente en torno a la producción para la exportación y la forma de elevar al máximo las ganancias. Obtener información sobre planes de desarrollo específicos, tierras objetivo o acuerdos con empresas y gobiernos extranjeros no fue fácil, y estos emprendimientos avanzan en un virtual vacío legislativo.

 

El Plan para revivir la agricultura (Plan de relance du secteur agricole) de Benín implicará emprendimientos de palma aceitera significativos así como la escalada del biodiesel de jatropha o maní y el bioetanol de caña de azúcar, mandioca y otros cultivos.

 

La palma aceitera es nativa de los humedales de África Occidental. Ya hay varios monocultivos de palma en el sur de Benín, que deberían servir de advertencia contra emprendimientos futuros debido a las complicaciones y dificultades que han experimentado las comunidades al intentar vender sus productos de palma. Las cooperativas comunitarias que coordinan la venta de palma con el gobierno tienen una historia de conflicto y corrupción. Las empresas privadas entraron en escena ofreciendo comprar el aceite directamente a las comunidades a un precio mayor. Pero cuando las comunidades cambiaron de comprador y entregaron sus productos a las industrias, las empresas no les pagaron. Las cooperativas de palma aceitera de Benín se encontraron en problemas pero sin contar ni con la comprensión ni con el apoyo del gobierno.

 

Ahora el gobierno pretende encontrar entre 300.000 y 400.000 hectáreas de tierra en las húmedas zonas sureñas de Oueme, Plateau, Atlantic, Mono, Couffo y Zou para establecer plantaciones de palma aceitera. Esta zona alberga el 50% de la población local en apenas 7,7% del territorio nacional. Esto sugiere que los agrocombustibles competirán con la producción de alimentos en las excelentes tierras agrícolas de Benín. Gran parte de los cultivos alimentarios se usarán también para la producción de agrocombustibles. Las empresas industriales recibirán apoyo para obtener tierras para esas iniciativas. Aunque la política no especifica claramente dónde o de quién se obtendrán estas tierras es probable que se excluya a los pequeños agricultores cuando sus intereses entren en conflicto con las industrias.

 

Observando las tasas de crecimiento demográfico de Benín, sobre todo en las zonas urbanizadas, resulta obvio que mantener el suministro de alimentos exigirá un aumento de los cultivos alimentarios, en especial los tubérculos. Pero está claro que la producción de biocombustibles llevará a los agricultores a dedicar menos tierra a los cultivos alimentarios, generando así inseguridad alimentaria. En la región de Banikoara, en el norte de Benín, los agricultores abandonaron la producción de cultivos alimentarios en favor de cultivos comerciales: algodón y maní. La inseguridad alimentaria está ahora presente en todos lados. En sitios donde alguna vez la gente se alimentó a sí misma el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y Catholic Relief Services alimentan hoy poblaciones. El poder adquisitivo de la mayoría de la población es muy bajo y el aumento de los precios de los alimentos debido a la disminución de las reservas favorecerá las importaciones y la distribución de alimentos de baja calidad, la dependencia de la ayuda alimentaria y posiblemente los organismos genéticamente modificados.

 

El gobierno de Benín no admite abiertamente que destruirá ecosistemas para la producción de biocombustibles. Pero es obvio que alentar a las grandes industrias y también a los pequeños agricultores a encontrar cientos de miles de hectáreas para plantar agrocombustibles implicará un enorme aumento de la tierra cultivada, tanto para alimentos como para combustible, así como la expansión a los humedales, bosques sagrados y comunitarios, tierras en barbecho y ecosistemas muy biodiversos que todavía quedan en el sur de Benín.

 

En su investigación Josea Doussou Bodjrenou nota que Benín difiere de otros países africanos en la discusión sobre los biocombustibles, ya que prácticamente no ha abordado el tema de cubrir las necesidades energéticas nacionales. En su lugar, el gobierno dice claramente que se trata de aumentar al máximo las ganancias de las empresas tanto públicas como privadas. Sin embargo, es improbable que estas ganancias se filtren hasta llegar a los pobres del Benín rural.

 

Se está hablando de superficies enormes. Aunque no es fácil saber qué porcentaje de las nuevas tierras propuestas en el Plan será para agrocombustibles, se planea que para 2011 se habrán encontrado tres millones de hectáreas de nuevas tierras para este plan.

 

La escala de los planes para la producción de biocombustibles en Benín no deja lugar a dudas en cuanto a las enormes presiones que amenazarán la seguridad alimentaria, los derechos a la tierra y los hábitats ecológicos del pueblo de Benín. En un país que ya está luchando para sobrevivir a la explotación y la pobreza que conllevó el haberse centrado en la producción de algodón para la exportación, una conversión en gran escala a los agrocombustibles solamente puede exacerbar los problemas a los que se enfrentan los pobres del medio rural de Benín. 

 

Artículo basado en: “Biofuel case study: BENIN”, resumen de la investigación realizada por Josea Doussou Bodjrenou, de Nature-Tropicale, para el informe “Agrofuels in Africa –The impacts on land, food and forests”, African Biodiversity Network, julio de 2007. http://www.gaiafoundation.org/documents/ABN%20Agrofuels%20Africa.pdf

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- Brasil: Pueblos Indígenas reinician acciones para recuperar sus tierras en manos de Aracruz

 

En una “Carta abierta a la población y a las autoridades brasileñas”, la Comisión de Caciques y Líderes Tupinikim y Guaraní dice que:

 

 “Iniciamos hoy (24/07/2007) un conjunto de acciones pacíficas con el objetivo de retomar la posesión de las 11.009 hectáreas de tierras que nos pertenecen y que ya fueron plenamente identificadas por la FUNAI (Fundación Nacional Indígena) como tierras tradicionalmente ocupadas por nosotros, Tupinikim y Guaraní.

 

Inicialmente pretendemos detener el corte de eucaliptos y retirar de la zona a las personas no indígenas que se encuentran ilegalmente dentro de nuestras tierras. Luego organizaremos días de trabajo colectivos para reconstruir algunas de nuestras aldeas (Olho d’Agua, Macacos y Areal), destruidas por Aracruz Celulosa cuando invadió nuestras tierras. Construiremos nuestras casas y plantaremos cultivos alimenticios y árboles nativos para recuperar y reforestar nuestras tierras.

 

Con la suspensión del corte de eucaliptos y la retirada de las personas no indígenas pretendemos proteger las plantaciones de eucaliptos de manera que puedan ser utilizadas como pago del reembolso adeudado a Aracruz Celulose por las “mejoras” existentes en nuestras 11.009 hectáreas. La paralización del corte se aplicará también a nosotros, pueblos indígenas, como una prueba más de nuestro deseo de cooperar ofreciendo una solución rápida y pacífica al problema.

 

No obstante, queremos reafirmar que nuestras acciones son el resultado de la demora del gobierno federal para solucionar un diferendo que ya dura casi 40 años. Siempre cumplimos con nuestros compromisos con el gobierno, pero no siempre el gobierno cumplió con los suyos. Vale recordar que el ex Ministro de Justicia Márcio Thomas Bastos, durante una audiencia pública en la Asamblea Legislativa de Espírito Santo, en febrero de 2006, prometió regularizar nuestras tierras para fines de 2006. Sin embargo, en enero de 2007, poco antes de apartarse del Ministerio, devolvió de manera irregular los archivos de la regularización de tierras a la FUNAI, a pesar de que tenía en su poder todos los elementos necesarios para firmar los decretos de delimitación de nuestras tierras. Recientemente, 7 meses después, los archivos retornaron al Ministerio de Justicia. ¿Cuánto más tiempo será necesario para firmar los decretos de delimitación y demás medidas necesarias?  

 

Por último, queremos dejar en claro que nuestra lucha apunta a recuperar nuestras tierras y no desistiremos de este derecho. De persistir la negligencia y demora del gobierno federal, intensificaremos nuestras acciones para consolidar la posesión de las tierras de nuestros ancestros y de nuestros hijos y nietos, lo cual incluye el reinicio del corte de eucaliptos por parte de las comunidades indígenas”.

 

24 de julio de 2007, Comisión de Caciques y Líderes Tupinikim y Guaraní

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- Chile: las patas cortas de la mentira forestal

 

Ha sido en Chile donde “el modelo forestal” introducido a los países del Sur --vale decir, el esquema de plantaciones en gran escala de monocultivos de árboles generalmente con destino a producción de celulosa para exportación-- se ha “vendido” con mayor fuerza.

 

El régimen militar de 1973 creó el marco para la introducción de las políticas neoliberales de desregulación, privatización y apertura económica unilateral con las cuales se desarrolla el sector forestal, uno de los pilares de la macroeconomía chilena. La actividad forestal es la segunda en importancia en Chile después de la minería del cobre y figura entre los diez principales productos que concentran más del 50% del valor total de las exportaciones.

 

Lo que no se dice es que si bien las grandes forestales han contribuido a crear una macroeconomía descollante, también es cierto que, por otro lado, han generado niveles de desigualdad social igualmente descollantes, y una sustitución de bosques nativos por plantaciones de monocultivos de árboles exóticos que ha empobrecido y expulsado de sus tierras ancestrales a la gente que vivía en y de esas tierras, provocando al mismo tiempo un deterioro del paisaje y de los factores ambientales, entre ellos en especial el agua. Los párrafos siguientes, extractados de un artículo publicado en la revista Enlace (abril 2007), muestran claramente los impactos sobre la gente y el ambiente:

 

En la época del año de mayor demanda de mano de obra, en la comuna de Los Sauces, Provincia de Malleco, sur de Chile, la forestal Mininco sólo da trabajo a 19 personas de la comuna, con salarios muy bajos. En una región donde alguna vez reinaron trigales y bosques nativos de robles, raulíes y lingues, hoy las plantaciones exóticas de pino radiata y de eucalipto ocupan casi dos tercios de los suelos cultivables. En esta comuna predominantemente rural y con un 20% de población indígena mapuche se instalaron las más grandes empresas de la industria maderera: Mininco, Arauco, Cautín, Comaco, Casino y Tierra Chilena, entre otras. Como ocurre en otras partes del país, sus enormes ganancias se traducen en pérdida de calidad de vida para los lugareños. El 33,8% de la población vive entre la pobreza y la indigencia.

 

La actividad agrícola descendió 22% en los últimos 10 años, forzando a poco más de 1.400 personas a emigrar a los pueblos donde forman cinturones de pobreza en medio de la opulencia de las empresas forestales. Una de las razones es la falta de agua, ya que las plantaciones forestales han resecado los suelos. Cada verano la municipalidad debe distribuir agua en camiones para el consumo domiciliario.

 

Pero además de la falta de agua está el problema de la contaminación con agrotóxicos. Los vecinos de los sectores rurales Porvenir Bajo y Porvenir Alto sufren graves problemas por las fumigaciones que efectúa la forestal Comaco. Los agrotóxicos, principalmente herbicidas (glifosato y simazina), son esparcidos en forma mecánica o manual antes de plantar y en diversos momentos de la primera etapa de crecimiento de los árboles, contaminando ríos, esteros y acequias.

 

María Martínez vive con su marido en una pequeña propiedad colindante con una plantación de pinos y su única fuente de aprovisionamiento de agua es el estero cercano. De allí se surten para el consumo familiar, para dar de beber a los animales y para regar sus sembrados. "Yo he sentido dolores de estómago", señala ella con preocupación. Diez de sus doce ovejas murieron y está convencida que se envenenaron con plaguicidas, "porque la empresa ha fumigado a la orilla del estero".

 

Los vecinos denunciaron que se aplican agrotóxicos hasta el borde del camino público. Una acequia que corre paralela al camino arrastra aguas turbias de sospechoso color blanquecino y en las orillas la vegetación se ve quemada. En el verano los camiones de la empresa forestal van y vienen a todas horas levantando nubes de polvo (con residuos de plaguicidas) que ingresa en las casas, daña el pasto del que se alimentan los animales e inutiliza los productos de las huertas familiares.

 

En Los Sauces hay razones para temer a los venenos químicos. En 1997 murieron una mujer de 70 años y un niño de 14, intoxicados con un raticida anticoagulante (bromadiolona) esparcido por la empresa Bosques Arauco. En esa ocasión se intoxicaron varias personas, murieron animales domésticos y reses. Posteriormente falleció un niño tras haber comido hongos silvestres que su familia, como muchas otras, recolectaban y consumían con frecuencia sin haber padecido antes ningún malestar. También el padre del menor resultó intoxicado, aunque logró salvarse. Como se desató una polémica respecto de la causa, la municipalidad encargó un estudio a la Universidad Austral de Valdivia donde se indica que "la dispersión incontrolada de grandes cantidades de sustancias tóxicas como pesticidas (herbicidas, insecticidas, fungicidas, etc.), empleados en la agricultura, puede convertir en venenosos hongos silvestres que normalmente son comestibles".

 

En la comunidad mapuche Lorenzo Quilapi Cabetón, en el sector de Queuque, de Los Sauces, la mayoría de los jóvenes ha emigrado en busca de trabajo. "Sufrimos mucho por las forestales", dice Pilar Antileo. Su familia ya no tiene huerto, "no se puede plantar sin agua". Llegaron a tener 150 aves que producían huevos "para el gasto y algo para la venta, pero ahora no se puede porque los zorros que soltaron las forestales para que se comieran a los conejos [que afectaban a los pinos], también se comen a las gallinas". Después de una fumigación aérea se intoxicaron varias personas que consumieron hongos silvestres. "Falleció una señora, Margarita Espinoza. Y un niño de 13 años encontró unos conejos muertos y los llevó a su casa. Se los comieron y se enfermaron todos. El niño murió y su mamá ha seguido enfermiza hasta hoy. Otra mujer, Mercedes Huenchuleo, fue al cerro a ver los animales y sintió un olor malo. Se enfermó y falleció. Dijeron que tuvo un ataque cardiaco", señala Pilar. Hay otros casos de muerte dudosa que la gente asocia a los plaguicidas.

 

En el sector Guadaba Abajo comenzaron a fumigar con aviones hace tres años, en plantaciones de la Forestal Cautín. Ireni Polma, de la comunidad Antonio Pailaqueo, dice que a su familia se le murieron las abejas y que ella desde entonces padece de una alergia permanente en el rostro.

 

Los herbicidas más utilizados en Los Sauces son simazina y glifosato (Rango y Roundup). El primero de ellos se vende en Chile con etiqueta "verde" (indicativo de una supuesta baja toxicidad) pero está restringido en la Unión Europea desde 2002.

 

A los impactos denunciados por RAPAL en ese artículo se suman otros más recientes. Ahora parecería que las empresas forestales recurrirán a más venenos aún, ya que una enfermedad –desconocida hasta ahora- está atacando a los grandes monocultivos de pino insigne. Se trataría de un hongo, que ataca las hojas y las va secando hasta dejarlas como “quemadas”. La paulatina caída de las hojas no solo resulta en una menor tasa de crecimiento, sino que además vuelve a los árboles más susceptibles al ataque de otras enfermedades, que eventualmente los llevan a la muerte.

 

Los primeros ataques del denominado “daño foliar del pino” fueron detectados en 2003 pero la alarma cundió recién a fines del año pasado, cuando la plaga pasó de afectar sólo algunos terrenos aislados a cubrir cerca de 100 mil hectáreas. La mayoría de las plantaciones dañadas se encuentran en el suroeste de la Región del Biobío, en la provincia de Arauco, donde más de la mitad de la superficie está ocupada por plantaciones de pino insigne.

 

Una de las principales empresas plantadoras –Forestal Arauco- ya comenzó a realizar fumigaciones aéreas que, como no podía ser de otra manera, provocaron diversos daños en las comunidades cercanas a las plantaciones. De acuerdo a informaciones de prensa, “algunos pobladores aseguran que una vez que pasaron los aviones, adultos y niños comenzaron a presentar síntomas como irritación en los ojos, dolores de cabeza, náuseas, vómitos y diarrea”. Incluso varios apicultores, aseguraron que “los fungicidas provocaron la muerte de casi la mitad de sus colmenas de abejas”.

 

Esta es, pues, la amarga contracara del “exitoso modelo forestal chileno”: destrucción y deterioro del ambiente y expulsión, desempleo, enfermedades y muerte para las comunidades locales; todo eso para sustentar las ganancias de unas pocas empresas.

 

El “exitoso” modelo forestal tiene una base muy débil, y la mentira de su éxito, las patas cortas...

 

Artículo basado en información obtenida de: “Chile: ¿un caso modelo? Desafíos en los umbrales del siglo XXI”,  Claudio Maggi/ Dirk Messner, INEF1, http://www.meso-nrw.de/modelo.pdf; “Las plantas de celulosa y el sector forestal. Visión de la agrupación de ingenieros forestales por el bosque nativo (AIFBN)”, http://www.ecosistemas.cl/1776/articles-74477_recurso_1.pdf; “Venenos en las forestales”, Revista Enlace, Nº 76, abril de 2007, http://www.rap-al.org/articulos_files/Enlace_76.pdf

“La misteriosa enfermedad que inquieta a las compañías forestales. La otra plaga de Arauco”, Nación Domingo, por Darío Zambra (http://ln.fica.cl/muestra_noticia.php?id=3010),

enviado por Lucio Cuenca, correo electronico: l.cuenca@olca.cl

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- República del Congo: miles de hectáreas de tierras para eucaliptos, palma aceitera y minería

 

Entre 1991 y 2001, Shell Renewables –una división de Shell Oil International- estableció en el país una plantación de eucaliptos clonados de rápido crecimiento (ver Boletín Nº 46 del WRM), con el objetivo de crear una fuente de biomasa de alta productividad para futura generación de energía.

 

Posteriormente, Shell vendió sus plantaciones. Hace poco, MagForestry –la división forestal de MagIndustries, una compañía canadiense dedicada a proyectos industriales y energéticos en África Central (más especialmente República del Congo y República Democrática del Congo)- asumió el control de la antigua plantación de eucaliptos de 68.000 hectáreas de Shell mediante la adquisición del total de acciones de Eucalyptus Fibre Congo S.A. (EFC), la empresa arrendataria de la plantación industrial.

 

EFC tiene actualmente una concesión forestal exclusiva por 50 años del gobierno de la República del Congo, la cual EFC puede renovar por otros 21 años. Esto le permite a MagForestry apropiarse de miles de hectáreas de tierra para llevar a cabo no solamente una actividad forestal que ofrece muy pocos empleos, sino también asegurar derechos a largo plazo sobre la tierra para sus filiales mineras: MagMining con su explotación de sal, la fábrica de potasa de MagMinerals y la planta de magnesio de MagMetals.

 

Las plantaciones de eucalipto se ubican cerca de la ciudad portuaria de Pointe-Noire, sobre el océano Atlántico, desde donde MagForestry puede enviar sus embarques a los puertos de Amberes en Bélgica y Rótterdam en Holanda, centros de distribución para toda Europa o de re-exportación a cualquier parte del mundo.

 

Otro negocio en ciernes se añade al paquete. La fiebre del combustible a partir de la biomasa llevó a MagForestry a comenzar la construcción de una fábrica chipeadora con una producción de 500.000 toneladas al año. Con ella piensa convertirse en importante abastecedor del creciente mercado mundial de biomasa.

 

Al mismo tiempo, la compañía española Aurantia está invirtiendo en un conglomerado de plantaciones de palma en la República del Congo con el objetivo de producir biodiesel a partir de aceite. Ya se están haciendo estudios de viabilidad para analizar las diferentes plantaciones y lugares para las fábricas y para evaluar la situación de la infraestructura logística existente en el país.

 

No se ha dado a conocer la dimensión real de la inversión y la empresa no brindó información acerca de cómo se visualiza a sí misma en el contexto de la sustentabilidad y de la fragilidad del ambiente natural del Congo. Tampoco se ha pronunciado acerca de cómo garantizaría que la producción de su aceite de palma no provocará daños ambientales. 

 

Mientras tanto, peligrosos enunciados emitidos como consecuencia de un estudio comisionado por la Unión Europea y realizados por CIRAD anuncian que la República del Congo “tiene alrededor de 12 millones de hectáreas de tierra apta para el establecimiento de plantaciones de cultivos energéticos leñosos (como eucaliptos y acacia)”. Esto podría implicar que grupos privados llegaran a apropiarse de esos 12 millones de hectáreas de tierra para llevar a cabo sus negocios.

 

Grandes negociados en tierras de la República del Congo ... para poderosas compañías.

 

Artículo basado en: “500,000 tonne mill for energy wood chips in the Republic of Congo”, Biopact, http://biopact.com/2006/11/500000-tonne-mill-for-energy-wood.html; “Une société espagnole veut investir dans l'exploitation de l'huile de palme au Congo”, Congoplus.info, http://www.congoplus.info/tout_larticle.php?id_article=2269; “Spanish company Aurantia to invest in Congo's palm oil sector for biodiesel”, Biopact, http://biopact.com/2007/03/spanish-company-aurantia-to-invest-in.html

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- Indonesia: agrocombustible de palma aceitera – los pobres lo pagan con el aumento de precios del aceite comestible

 

A pesar de los anuncios formulados por las autoridades, el precio del aceite comestible no ha bajado en el mercado interno indonesio. Por el contrario, en junio continuó subiendo.

 

Hace un año, Malasia e Indonesia, los principales productores mundiales de aceite de palma, decidieron destinar casi el 40 por ciento --seis millones de toneladas-- de su producción de aceite de palma crudo a la producción de biodiesel. Algunos analistas industriales habían advertido que esa medida podría provocar un aumento de los precios del aceite comestible, encareciendo la compra de aceites vegetales tanto para alimentación como para uso en energía.

 

El aumento de la demanda de combustibles así como también los altos precios de otros aceites vegetales --como el aceite de soja en los Estados Unidos--, también fue una de las causas de la suba de los precios del aceite de palma. Esto ha provocado que los hogares pobres de Indonesia consuman aceite comestible usado, el cual se vende luego de haber sido utilizado para cocinar.

 

El auge de los agrocombustibles no ha demostrado traer beneficios a las poblaciones locales. El precio del aceite comestible trepó hasta llegar a la cifra máxima de 9.000 rupias por kilo. Y la condición más grave es el caso de una aldea indonesia en el distrito de Tebo, un centro de plantaciones de palma aceitera en la Provincia de Jambi, donde en junio el precio del kilo de aceite comestible alcanzó las 10.000 Rupias --equivalente a 250 dólares-

 

Las compañías palmicultoras están obligadas en Indonesia a destinar un porcentaje del aceite de palma crudo para su procesamiento como aceite comestible. Sin embargo, en la Provincia de Riau, aproximadamente 18 compañías nunca cumplieron la exigencia. En la región de Sumatra, la empresa está más interesada en vender el aceite de palma crudo en el mercado internacional que venderlo al precio más bajo del mercado interno.

 

El aceite comestible es uno de los nueve alimentos básicos de Indonesia. La escalada del precio del aceite comestible pone en riesgo las fuentes de trabajo de la gente, impactando en industrias familiares tales como las que venden papas fritas, torta de soja fermentada y tofu, las cuales han comenzado a dar quiebra.

 

Los altos precios del aceite comestible han afectado no solamente los ingresos de la gente sino también su salud. Las comunidades pobres que no pueden pagar el aceite de palma comestible compran el aceite oplosan –aceite de cocinar usado. En otros casos, los vendedores de aceite comestible que no quieren perder sus niveles de ingresos mezclan el aceite usado que venden para su reutilización, con un producto químico que le aclara el color. En ambos casos, el resultado se aparta mucho de los criterios de salud.

 

En efecto, es un precio muy alto el que tienen que pagar los pobres para sostener la fiebre de los agrocombustibles.

 

Artículo basado en: “Biofuel for machine, ‘Jelantah Oil’ for human”, SETARA, enviado por Rivani Noor CAPPA, e-mail: rivani@cappa.or.id, www.cappa.or.id; “Malaysia - Indonesia Set Palm for Fuel, Market Soars”, Naveen Thukral, Reuters News Service 2007, http://www.planetark.com/avantgo/dailynewsstory.cfm?newsid=37356

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- Papúa Nueva Guinea: Las plantaciones de palma aceitera afectan más a las mujeres

 

En Papúa Nueva Guinea se han talado extensas superficies de bosques tropicales para plantar monocultivos de palma aceitera para la exportación, en el marco del Programa de Pequeños Propietarios de Fincas Núcleo [núcleo se refiere a la plantación de carácter industrial]”. Esto significa que una empresa principal con sus propias plantaciones contrata también pequeños agricultores para que le suministren el fruto de la palma aceitera. La estructura del referido programa y la naturaleza misma de la palma aceitera están planteando serias inquietudes en la sociedad civil.

 

La mayoría de los impactos sociales y ambientales de las plantaciones de palma aceitera han sido bien documentados (véanse los boletines Nº 104, 86 y 74 del WRM). Sin embargo, un aspecto que ha recibido poca atención es que las plantaciones de palma aceitera tienen impactos diferenciados de género.

 

Por ejemplo, las empresas de palma aceitera solamente pagan a los hombres, aunque las mujeres e incluso familias enteras también trabajan en la cosecha del fruto de la palmera. Esto quiere decir que los hombres pueden gastar el dinero recibido del modo que mejor les parezca, mientras que las mujeres se quedan sin paga. Además el hecho de que las mujeres trabajen muchas horas a cambio de muy poco en tareas agotadoras en las plantaciones significa que al final del día están demasiado cansadas para  cumplir adecudamente con la carga adicional de cocinar y ocuparse de los niños. 

 

El cultivo, la recolección y la caza de los alimentos son una parte importante de la cultura papúa. Las mujeres venden los productos en los mercados de las aldeas, obteniendo así un ingreso. Al mismo tiempo esta actividad brinda la valiosa oportunidad de relacionarse con otras aldeanas. Cuando las tierras consuetudinarias se convierten a plantaciones de palma aceitera se pierden muchas de estas antiguas tradiciones y las mujeres se encuentran sin ingreso y sin la oportunidad de relacionarse socialmente.

 

Preocupadas por los cambios que la palma aceitera está generando en sus comunidades y la contaminación de las plantas de palma aceitera que afectan sus ríos y la salud de sus hijos, varias mujeres locales crearon la Asociación de Mujeres Sorovi. El objetivo de la Asociación es que las mujeres se reúnan para discutir estos asuntos y encontrarles soluciones prácticas.  

 

Entre las actividades de la Asociación se cuentan la capacitación en cuanto a los impactos sociales y ambientales que resultan de las plantaciones de palma aceitera y el procesamiento del aceite de palma. Al mismo tiempo, la Asociación también trabaja para ayudar a las mujeres a llevar a cabo pequeños emprendimientos generadores de ingresos de modo de reducir su dependencia del cultivo de palma como forma de ganarse la vida y llevar el sustento a sus familias.

 

No hay necesidad de convencer a la población local del valor de sus recursos naturales: dependen de ellos cada día para su supervivencia. Necesitan tierra para sus huertos en la selva, que siguen cubriendo las necesidades alimentarias diarias de la mayoría del pueblo papúa. Necesitan acceder a los bosques para poder recoger leña y madera para construir casas y canoas. Dependen de que los ríos estén sanos para beber, cocinar y bañarse. En Papúa Nueva Guinea existe el dicho ‘Graun Em Laip’: ¡la tierra es vida! ¡Mientras tengas tierra y bosques siempre tendrás un techo sobre tu cabeza y nunca pasarás hambre! Desgraciadamente, las plantaciones de palma aceitera tienen impactos negativos sobre todos estos aspectos y las que más sufren son las mujeres. </