Indonesia:
los impactos de las plantaciones de palma aceitera en las mujeres
Veintidós
mujeres de diversas provincias de Kalimantan y Sumatra se reunieron
en Bogor, del 22 al 24 de mayo, para discutir los efectos que han
tenido las plantaciones de palma aceitera sobre sus vidas.
Las
mujeres y el desarrollo
¿Por
qué las mujeres? Es obvio que las mujeres indonesias son protagonistas
sociales que han sido marginadas por el proceso de desarrollo, que
incluye el establecimiento de plantaciones de palma aceitera a gran
escala.
Rara
vez las mujeres toman decisiones en proyectos iniciados por el gobierno
y las empresas. Generalmente son consideradas tan solo como las
“manos” más que como los “cerebros”; son el medio para aplicar las
medidas una vez que se han tomado las decisiones, en lugar de estar
activamente involucradas en las etapas de planeamiento, control,
supervisión y evaluación. Sin embargo, las mujeres tienden a verse
a sí mismas como sobrevivientes y tienen una gran fuerza a la hora
de oponerse a los planes que amenazan la forma de vida de sus comunidades.
La
creación y la expansión de las plantaciones de palma aceitera han
tenido numerosos y diversos impactos sobre las mujeres, tanto directos
como indirectos. Por ejemplo, en las sociedades tradicionales, las
mujeres juegan un rol importante en el manejo de los recursos naturales
y en el mantenimiento de formas de vida sustentable que aseguren
la subsistencia de sus familias. Esto se pierde una vez que las
plantaciones reemplazan a los bosques y las tierras agrícolas (ver
DTE 63: 1,
http://dte.gn.apc.org/63WOM.htm).
Las
empresas continúan ganando acceso a la tierra de las comunidades
simplemente tomándola y pagando matones para intimidar a la gente.
Aquellos que resisten, incluidas las mujeres, son obligados a huir
de sus hogares tras ser acusados de dañar la propiedad de la compañía.
La policía los amenaza con arrestarlos si regresan a sus pueblos.
Las personas a menudo son detenidas por la policía sin la autorización
adecuada. Además, con mucha frecuencia, los testigos se vuelven
sospechosos. Por estas razones, la mayoría de los pobladores tienen
miedo de iniciar cualquier acción contra las compañías que violan
sus derechos.
Las
voces de las mujeres
Esto
es lo que le pasó a Yana, una de las participantes de Sumatra del
Sur, que no ha podido regresar a su hogar por temor a ser detenida
por las autoridades. Otra participante, proveniente de la región
Indagiri Hulu de Riau, contó cómo una mujer de su aldea había muerto
por la conmoción que le causó el hecho de que su esposo fuera detenido
por la policía, acusado de daño criminal a la propiedad de una empresa
plantadora. Cuando las mujeres de la aldea de Hajak Dusun Sikui,
en Kalimantan Central, intentaron reclamar sus parcelas agroforestales,
la compañía las acusó de ocupar la tierra ilegalmente; en este momento,
el caso está en manos de la policía.
La
contaminación ambiental y los problemas de salud son también motivos
de preocupación para las mujeres que viven en las plantaciones y
sus alrededores. En la aldea de Keladi, en la región de Ketapang
de Kalimantan occidental, los habitantes están comenzando a experimentar
escasez de agua potable porque el río que usan para abastecerse
recibe el agua de una gran plantación de palma aceitera. Los niños
han presentado sarpullidos luego de bañarse en el río. Una mujer
de Long Ikis, en Pasir, Kalimantan oriental, describió cómo el agua
del río Soi se ha vuelto negra y ya no es apta para el consumo humano.
Es imposible encontrar peces en el río, incluso a un kilómetro de
la plantación. Aparentemente, el problema es que la empresa está
arrojando los desechos de su planta procesadora de palma aceitera
directamente al río cuando los depósitos de desechos están llenos.
Varias
participantes relataron cómo tenían que manejar agroquímicos de
las empresas pero sin contar con equipos o instrucciones de seguridad
adecuados. Las mujeres a menudo no tenían idea de los posibles efectos
de los plaguicidas que manipulaban, especialmente durante los primeros
meses de embarazo. Las mujeres que escardaban a veces se contaminaban
accidentalmente con aerosoles utilizados por otras trabajadoras
que estaban cerca. Los plaguicidas y fertilizantes guardados en
las casas familiares representaban un gran riesgo, particularmente
para mujeres y niños que no podían leer o entender las etiquetas.
A veces se llegaron a utilizar los envases vacíos de los plaguicidas
con fines domésticos y los plaguicidas se almacenaban en otros contenedores
tales como viejas botellas de agua.
Otros
problemas para las mujeres, asociados con las plantaciones de palma
aceitera, son la pobreza y el endeudamiento. Muchas compañías pagan
a las mujeres salarios más bajos que a los hombres, basándose en
la excusa de que sus tareas son más sencillas. Una mujer del pueblo
de Wirano, en Sulawesi del sudeste, se quejó de que, seis años después
del establecimiento de la plantación, no se ha construido ninguna
fábrica de procesamiento, entonces los aldeanos simplemente deben
tirar los frutos maduros de la palma. Mientras tanto, la empresa
continúa reclamando el pago de los préstamos que otorgó para la
formación de la cooperativa local.
Muchas
mujeres jóvenes de Kalimantan occidental decidieron ir a buscar
trabajo a la vecina Malasia. La razón principal es que ya no tienen
tierras para cultivar o plantaciones de árboles de caucho para explotar,
ya que toda el área donde vivían se ha transformado en plantaciones
de palma aceitera. A menudo regresan a sus aldeas como madres solteras.
Es usual que tales mujeres abran un café con habitaciones al fondo,
que son utilizadas para ejercer la prostitución. La presencia de
tales cafés, que existen en la mayoría de las aldeas de las plantaciones,
aumenta aún más el número de niños nacidos fuera del matrimonio.
También causan problemas a las mujeres casadas de la comunidad:
se dice que las habituales multas por infidelidad están aumentando.
Las
plantaciones han complicado la vida de las mujeres también en otros
sentidos. Una vez que los bosques han sido tirados abajo para dar
lugar a la palma aceitera, ellas deben trasladarse hasta mucho más
lejos para conseguir leña para cocinar. No quedan pasturas para
el ganado cerca del pueblo una vez que éste ha sido rodeado por
plantaciones, y las mujeres deben recorrer distancias mayores para
traer agua potable.
Demandas
de acción
Es
muy probable que la situación de las mujeres empeore con la expansión
de las plantaciones de palma aceitera a gran escala. Entonces, algunas
participantes de este taller acudieron a un encuentro en Jakarta
con las representantes de la Comisión Nacional para las Mujeres
y los miembros del parlamento nacional. En su declaración escrita,
las mujeres exhortaron a la Comisión a:
·
Apoyar a las comunidades en su lucha contra
las empresas de plantaciones de palma aceitera;
·
Presionar al gobierno para que resuelva
los conflictos entre las comunidades y las plantaciones;
·
Desarrollar campos de estudio para investigar
los impactos negativos que las plantaciones de palma aceitera tienen
sobre las mujeres que viven en dichas plantaciones y en sus alrededores.
Artículo
de Down To Earth, Boletín N° 74, agosto de 2007, enviado por Carolyn
Marr, correo electrónico:
dte@gn.apc.org,
dirección web:
http://dte.gn.apc.org