NUESTRA
OPINIÓN
-
Certificación de Veracel por el FSC: ¿un
punto de inflexión o todo sigue igual?
Durante
más de una década, el WRM ha recogido, producido y difundido información
y análisis sobre el impacto social y ambiental
de las plantaciones de madera rápida
(“fast wood”), definidas como monocultivos de árboles de rápido
crecimiento en gran escala. Asimismo, hemos destacado que esas
plantaciones no deberían ser certificadas, y pusimos
el énfasis en el Consejo de Manejo Forestal (FSC, Forest Stewardship
Council), por ser éste el organismo que ha certificado la mayoría
de tales plantaciones.
Pese
a haber iniciado
en setiembre de 2004 una revisión de la certificación de plantaciones,
el FSC ha continuado certificándolas, afectando así su propia
credibilidad y debilitando las luchas locales contra las mismas.
El grupo de trabajo creado para estudiar el tema presentó su informe
final a la Junta Directiva del FSC en octubre de 2006, pero nada
parece haber cambiado desde entonces y el FSC ha seguido certificando
plantaciones incertificables.
En
este contexto, la firma certificadora SGS, acreditada por el FSC,
comenzó a llevar adelante el proceso de certificación de una empresa
-Veracel Celulosa- con una larga y comprobada historia de impactos
sociales y ambientales negativos en Bahía, Brasil (ver el artículo
siguiente). La noticia sobre la posible certificación de Veracel
provocó fuertes
reacciones de numerosas organizaciones del estado de Bahía y de
otras partes de Brasil, que durante años han sufrido el impacto
de éstas y otras plantaciones “fast wood” y realizado campañas
contra ellas. Aunque nunca fueron formalmente “consultadas” por
SGS, igualmente lograron hacerse oír.
En
apoyo a su lucha, varias organizaciones (entre ellas el WRM) manifestaron
su preocupación a la junta directiva del FSC en una carta (disponible
en inglés en:
http://www.wrm.org.uy/countries/Brazil/Letter_Board.html)
de fecha 6 de julio, en la que invitaban a los miembros de la
junta a visitar la zona acompañados por representantes de organizaciones
brasileñas. “Durante la visita”, decía
la carta, “podrán reunirse con comunidades locales y conocer de
primera mano su opinión sobre las plantaciones y su percepción
acerca de la empresa que procura la certificación”.
“Tal
visita”, agregaba la carta, “les permitiría comprender mejor por
qué tantas organizaciones de todo el mundo se oponen a la certificación
de plantaciones como éstas y por qué el FSC pierde credibilidad
cada vez que certifica plantaciones como la de Veracel”.
Sin
embargo, la junta rechazó la invitación, respondiendo que “No
consideramos que sea apropiado ni que sea el papel de la junta
intervenir en un proceso de consulta pública o directamente en
una evaluación de certificación”. (disponible en inglés en:
http://www.wrm.org.uy/countries/Brazil/Board_letter_07.pdf)
La
pregunta obvia es: ¿entonces cuál es el papel de la junta
directiva? ¿El futuro de la escasa credibilidad
que le resta al FSC está en juego y la junta considera que no
es “apropiado” intervenir? ¿Acaso el papel que elige la junta
es el de ignorar la certificación de plantaciones “fast wood”?
Si éste es el caso, entonces tendría mucho sentido la propuesta
de uno de nuestros amigos brasileños, quien dijo: “Nuestra campaña
no debe centrarse en señalar que Veracel no merece la certificación
del FSC; lo que debemos decir ahora es que ¡el FSC y Veracel se
merecen mutuamente!”.
El
caso de las plantaciones de Veracel es absolutamente claro y está
bien documentado. De ninguna manera esos monocultivos pueden considerarse
“un manejo ambientalmente
apropiado, socialmente
beneficioso y
económicamente viable de los bosques del mundo”, y su certificación
claramente violaría el mandato del FSC. Los pobladores locales
(las verdaderas “partes interesadas”) están allí para demostrar
esto a quienquiera que vaya a preguntarles su opinión.
Pero
también es importante destacar que Veracel es apenas una gota
en un mar de millones de hectáreas de plantaciones que ya obtuvieron
el sello del FSC a través de SGS, SCS, Smartwood y otras firmas
certificadoras, que se han burlado del sistema del FSC mediante
procesos de “consulta” en los que nunca participaron los verdaderos
interesados y cuyas evaluaciones jamás tuvieron en cuenta el real
alcance de los impactos sociales y ambientales de tales plantaciones.
Es
claro que Veracel no debe recibir la certificación del FSC, pero
al mismo tiempo es esencial que el FSC deje de certificar plantaciones
“fast wood” y comience a anular la certificación de un gran número
de plantaciones que nunca debieron recibir su sello. Solo entonces
el FSC podrá cumplir con su propio mandato.
inicio
VERACEL: LA HORA
DE LA VERDAD PARA EL FSC
-
Brasil: Veracel y la certificación imposible
La
empresa Veracel Celulose -propiedad de la sueco-finlandesa Stora
Enso y de la noruego-brasileña Aracruz Celulosa- ha iniciado el
proceso para obtener la certificación por parte del FSC de sus
plantaciones de eucalipto en el extremo sur del estado de Bahía,
para lo cual ha contratado a la consultora SGS.
Esto
ha generado una fuerte reacción de más de 300 organizaciones brasileñas
e internacionales, las cuales el 14 de agosto enviaron una carta
al FSC y a SGS (disponible en
http://www.wrm.org.uy/paises/Brasil/Carta_SGS_esp.html) denunciando
a Veracel, impugnando el proceso y reclamando que no se le otorgue
la certificación.
Es
que Veracel tiene un largo prontuario de acciones nefastas para
la zona. Sus plantaciones de eucaliptos han ocupado parte de tierras
que históricamente han pertenecido a la población indígena del
Extremo Sur de Bahía, violando así sus derechos indígenas territoriales.
La tala y el uso indiscriminado de venenos en zonas de nacientes
y ríos han sido prácticas de la empresa que distan mucho de considerarla
“ambientalmente correcta”.
Entre
otros perjuicios denunciados en la carta se señala el problema
con el agua -que está siendo afectada por
los monocultivos forestales de Veracel, tanto en cantidad como
en calidad- y la contribución de la empresa
a la despoblación del medio rural.
Las
organizaciones firmantes de la carta enviada el 14 de agosto impugnan,
además, el proceso de evaluación y reconocimiento realizado por
la empresa certificadora SGS. Contrariamente a lo que podría entenderse
como una verdadera consulta, la certificadora no se puso debidamente
en contacto con las organizaciones sociales de la zona que se
ocupan activamente de los problemas causados por Veracel. El 23
de julio de mañana llamó por teléfono a la organización CEPEDES
–de conocida trayectoria- para informar que sólo disponía de ese
mismo día y el siguiente para celebrar una reunión con las organizaciones
del Foro Socioambiental del Extremo Sur. La inminencia de la fecha
impidió la reunión pues las organizaciones ya tenían compromisos
previos. Y, como se denuncia en la carta, hubo varias organizaciones
que ni siquiera se enteraron del proceso.
Las
escasas organizaciones locales del Foro Socioambiental del Extremo
Sur que recibieron un formulario para responder, enviaron una
carta a SGS solicitando una reunión e invitándola a que realizara
una visita de campo acompañada de organizaciones sociales que
actúan en la zona desde hace varios años, ya que los auditores
enviados por la certificadora eran oriundos de otra región y no
conocían el Extremo Sur de Bahía. Pero SGS no atendió la solicitud.
También
se denuncia que los auditores destinaron apenas cinco días para
realizar la evaluación de campo en las diez localidades que conforman
la zona de actuación de la empresa y que totalizan 1.421.773 km2.
¡Algo humanamente imposible!
Como
afirman las organizaciones denunciantes, “Entendemos que una empresa
como Veracel Celulose, uno de los símbolos del modelo de “desarrollo”
que se impuso de forma arbitraria, ilegal y violenta, que origina
diversas consecuencias negativas y causa violencia, miseria y
hambre a la gente del Extremo Sul de Bahía, no puede ser considerada
ambientalmente correcta, socialmente justa y económicamente viable”.
La
acción conjunta tuvo sus frutos. El 22 de agosto, el Director
Ejecutivo del FSC, Heiko Liedeker, respondió a la misiva enviada
por las organizaciones sociales, expresando su agradecimiento
por el aporte que éstas hicieron al proceso de certificación,
aporte que califica de “valioso”.
También
da cuenta de que dicha información fue enviada a la entidad de
certificación acreditada por el FSC - que evalúa si Veracel cumple
con las normas del FSC- y a los Servicios Internacionales de Acreditación
(ASI, por su sigla en inglés), que tienen la responsabilidad de
acreditar y supervisar a las entidades certificadoras –en este
caso a SGS.
Finalmente,
Liedeker invita a las organizaciones a que sigan enviando información
y planteando sus preocupaciones a las autoridades del FSC.
El
proceso continúa. Quien debía ser escuchado alzó su voz y se hizo
escuchar, a fuerza de organizarse y movilizarse. Los habitantes
del Extremo Sur de Bahía siguen alertas, en espera de que el FSC
diga lo que debe decirse ante los monocultivos industriales de
rápido crecimiento (o plantaciones “fast wood”) de Veracel: que
su certificación es imposible.
Artículo
basado en la carta enviada al FSC y a SGS: “Argumentos que evidencian
que Veracel no debe ser certificada”,
http://www.wrm.org.uy/paises/Brasil/Carta_SGS_esp.html
inicio
- Por qué
motivos no se puede certificar a Veracel,
desde la perspectiva de la sociedad
Una vez más, Stora Enso y Aracruz
utilizan su poderío económico para engañar y engatusar. Además
de engañar y engatusar al pueblo brasileño, ahora están engañando
y engatusando a la sociedad del Norte con el objetivo de aumentar
el precio de sus productos, aumentar sus ventas y por lo tanto,
¡sus ganancias!. Con ese propósito, la empresa de celulosa Veracel
se presentó voluntariamente a la certificación FSC y recurrió
a la empresa SGS ICS, con sede en San Pablo, como certificadora.
Montó
en escena un teatro, en el que los actores pertenecen a la propia
empresa y el público está formado por socios financiados para
mostrar que no hay conflictos. Una vez más, la sociedad se quedó
afuera. Nuevamente, se cuenta la historia de la forma que conviene
a las empresas y por personas sin compromiso ni responsabilidad
con el medio ambiente, el futuro de las próximas generaciones
y del planeta. Frente a esto, la sociedad reacciona y argumenta:
Por
qué
motivos Veracel no puede ser certificada:
Marlene Pataxó, de la Aldea Meio da Mata, en uno de los discursos
de la 6ª Asamblea del Frente de Resistencia y Lucha Pataxó, realizada
los días 17, 18 y 19 de agosto,
relata llorando las dificultades vividas por su gente. “Veracel
dice que tiene una sociedad con los indios Pataxó, esto es una
mentira; esa empresa invadió nuestro territorio y plantó eucaliptos.
Eso le costó muy caro a nuestra gente, que ahora vive acorralada
y con miedo porque la empresa tiene seguridad privada dentro del
eucaliptal para impedir que los indios ejerzan su derecho de ir
y venir libremente según nuestra cultura, nuestros hábitos. Nuestras
nacientes y nuestros ríos están contaminados por el veneno usado
en la plantación. Soy madre de 14 hijos, necesito asegurarles
sus derechos y su sustento. Por lo tanto, imploro a las autoridades
que determinen el fin de la plantación de eucalipto en nuestras
tierras, que están bajo dominio de la empresa Veracel Celulose,
la que continúa agrediendo a nuestro medio ambiente. Una empresa
que actúa de esa forma y que provoca la muerte de mi gente nunca
podrá recibir una certificación”.
El
Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra -MST-
propone
que las tierras brasileñas se destinen a los trabajadores brasileños
y no a empresas como Veracel, que se apropian de nuestros recursos
naturales, explotan nuestra fuerza de trabajo y envian sus ganancias
para fuera de Brasil. “Precisamos sembrar alimentos para alimentar
a nuestra gente”, dice Cabacinha, integrante del MST. Para él,
es una vergüenza que una región como ésta, con tantas riquezas
naturales y con un clima propicio para la agricultura, tenga a
tanta gente que pasa hambre. “El avance del eucalipto expulsa
a los pequeños productores agrícolas, ya sea por la presión del
agronegocio o por el aislamiento en medio del desierto verde”,
dice Evanildo Costa, integrante de la dirección estadual del MST.
Eliezer Lucas Tavares Leite, ingeniero agrónomo y agricultor,
afirma que certificar a la empresa Veracel significa continuar
masacrando a la gente y condenarla a muerte. “Fuimos los mayores
productores de frutas del mundo. El número de empleos generados
anualmente para la población era de 28.497. No podemos de ninguna
forma compararlo com el número irrisorio de empleos generados
por la empresa que es de apenas 741. Muchas familias están pasando
hambre, la violencia crece día a día. Con la certificación en
su poder, la empresa seguramente aumentará la plantación de eucalipto,
comprometiendo aún más nuestro sustento”.
Melquíades Spínola, ambientalista e integrante de CEPEDES, recalca
que estamos frente a un 'infierno verde' porque nada sobrevive
a esta destrucción. “La naturaleza y las personas están agonizando.
Falta trabajo, falta comida, falta la belleza escénica a la que
tenemos derecho. Aquí, en la región del extremo sur, después de
la plantación de eucaliptos
se produjo una violenta reducción de la biodiversidad, exterminio
de fauna y flora, disminución de los cursos de agua, contaminación
del suelo y del agua por el uso exagerado de venenos. Varios rios
y arroyos se están secando. Están plantando eucaliptos
dentro de las ciudades, dentro de cementerios y en zonas de Preservación
Permanente,
lo cual
está prohibido por ley; o sea, ellos no respetan ni a vivos ni
a muertos. La gente perdió su tierra, su cultura y está perdiendo
su dignidad”. Y agrega: “La única cosa perfecta en Veracel es
la mente fértil y la capacidad intelectual de los directores y
funcionarios de la empresa para inventar tanta mentira, tanto
engaño, así como la competencia para esconder la verdad, los delitos
cometidos. Es un crimen contra la humanidad conceder la certificación
a una empresa como Veracel”.
El
avance del eucalipto en la región sur de Bahía, por parte de la
empresa Veracel Celulose, está causando bastante preocupación,
afirman los representantes de CIMI, región sur, Comisión Pastoral
de la Tierra, Centro de Estudios y Acción Social, Movimiento de
los Trabajadores sin Tierra, Cédula de la Tierra - Sur, Juventud
Campesina e indios Tupinambá. Se constató que la "plaga"
ya llegó a algunas poblaciones de la región sur, perjudicando
el sustento de los trabajadores
del campo. “La reforma agraria está siendo inviabilizada
por la falta de tierras en el extremo sur y también lo está en
la región sur de Bahía”, relata Jairson, integrante de la
Federación de los Trabajadores
de la Agricultura (Fetag/Ba)
y del Sindicato de los Trabajadores Rurales.
Organizaciones del sur y del extremo sur de Bahía se reunieron
para lograr
un emprendimiento regional protagonizado por la sociedad rural
y urbana en el que las actividades no utilicen solo la racionalidad
económica sino la racionalidad ambiental y humana, compatibles
con la cultura de la población local y la sustentabilidad social
y ambiental.
Por todo esto, la sociedad toma una posición muy firme: las plantaciones
de árboles no son BOSQUES y no deben certificarse por los motivos
antes expuestos y además, porque expulsan
directa e indirectamente a la gente del campo, principalmente
a los pequeños productores rurales, causando falta de alimentos
y aumento de los precios de los mismos; concentra la tierra en
manos de pocos, dejando a la mayoría de la gente sin oportunidades
de conseguir su sustento; aumenta el desempleo en el campo; aumenta
el número de familias desempleadas en las periferias de las ciudades;
aumenta la violencia y la prostitución; es decir, provoca desequilibrio
social, ambiental y económico.
Enviado por: Ivonete Gonçalves, correo electrónico:
cepedes@cepedes.org.br
inicio
COMUNIDADES
Y BOSQUES
-
Bangladesh: el bosque fortificado de Modhupur
El
libro de Philip Gain, Stolen Forests, publicado en 2006,
denuncia las nefastas consecuencias de la introducción de plantaciones
en los bosques nativos de Bangladesh (monocultivos de teca, hevea,
eucalipto y acacia).
A
excepción de los Sundarbans, las plantaciones de monocultivos
se han expandido rápidamente en los últimos tiempos sobre todas
las regiones boscosas de Bangladesh. En
el marco de la rápida expansión de monocultivos
forestales que ha tenido lugar en el
mundo entero. Los proyectos de plantaciones
son llevados a cabo por el gobierno pero financiados principalmente
por las instituciones financieras internacionales (IFIs): el Banco
Asiático de Desarrollo (ADB) y el Banco Mundial (BM).
La
promoción de los monocultivos forestales
es uno de los principales factores subyacentes de la destrucción
de los bosques y la miseria de las comunidades étnicas que dependen
de ellos. Las estadísticas son alarmantes: los bosques públicos
que, según cifras oficiales, ocupaban el 18% del territorio, se
han reducido al 6 por ciento aproximadamente, del
cual forman parte los manglares y más
de 400.000 hectáreas de plantaciones forestales.
Las
tierras boscosas “degradadas”, “despojadas” y “menos productivas”,
son en general las elegidas para las plantaciones. Sin embargo,
lo que a menudo es rotulado como “menos productivo” o “degradado”,
es en realidad bosque nativo que encierra un inmenso valor social,
cultural, tradicional, educativo y medioambiental.
En
el bosque de shorea de planicie (Shorea
robusta) de Modhupur, se han introducido
especies invasivas bajo la apariencia de “forestación social”,
que es, en esencia, una plantación. Y ahora que el bosque tradicional
de Modhupur ha desaparecido en gran parte, ¡el departamento forestal
quiere proteger lo último que queda! Inspirado en un estudio financiado
por el Banco Mundial bajo el Proyecto de Gestión de los Recursos
Forestales, quiso construir un muro de 20 kilómetros en torno
a las más de 1.400 hectáreas de Parque Nacional que han sido definidas
como área central.
Pero
los hechos no fueron en el sentido que
quería el departamento forestal. Los
indígenas Garo que habitan los alrededores de esta zona se opusieron
firmemente al muro. Durante una manifestación que tuvo lugar el
3 de enero de 2004, los guardias del departamento forestal y la
policía abrieron fuego para detener a los manifestantes. Un hombre
Garo, Piren Snal, fue asesinado. Utpal Nokrek, otro joven Garo
de la aldea de Beduria, fue herido de gravedad y quedo paralítico
para el resto de su vida. Muchos otros fueron heridos por los
disparos. La construcción de los muros fue suspendida frente a
las fuertes críticas y la resistencia. Desde entonces, el tema
del muro en Modhupur se ha hecho conocido a nivel nacional e internacional.
De los aproximadamente 20.000 pies de muro construido, casi la
mitad ha sido demolida.
Pero
no solo los muros fueron destruidos como consecuencia de los disparos
sobre los manifestantes Garo. Las extensiones de bosque restantes
fueron drásticamente reducidas. Bandas organizadas de contrabandistas
de madera aprovecharon el problema y cortaron cualquier cosa que
se pudieran llevar. Los cultivadores de banana también talaron
decenas de hectáreas. Los funcionarios del departamento forestal
culparon de esta situación al movimiento anti-muro. Por su parte,
los miembros de la tribu Garo se quejan de que el departamento
forestal ha cerrado los ojos ante esta situación para culparlos
a ellos.
El
pasado enero, el departamento forestal intentó nuevamente levantar
los muros del parque, cuya construcción había tenido que posponer.
Dichos muros involucran a aproximadamente 1.200 de las 25.500
hectáreas que ocupa la reserva forestal de Modhupur. ¿Qué ha sucedido
y qué sucederá con la porción mayor de bosque que ha quedado fuera
de los muros? Al viajar a cualquier rincón del bosque de Modhupur
podemos ver enormes cultivos de banana, papaya y ananá,
que han reemplazado las tierras boscosas
y han causado la destrucción en gran escala del acervo genético
de los bosques. Los Garo, que se han visto forzados a rentar la
mayor parte de las tierras altas que poseen a los cultivadores
de banana, están de acuerdo en que es un serio problema para su
medio ambiente, su economía y su sociedad.
La
destrucción del bosque de Modhupur ha afectado severamente la
vida de los Garo y otros pueblos que dependen del bosque. La mayor
parte de la población Garo y Koch de Modhupur (aproximadamente
20.000 personas), está concentrada en dos unidades, Aronkhola
y Sholakurry, y distribuida en unas 40 aldeas. Hubo un tiempo
en que tenían acceso total al bosque y sus recursos. Pero acciones
como la prohibición del cultivo itinerante en
los años 50, el establecimiento de parques nacionales, la promoción
de la economía de plantaciones, la agresión de las plantaciones
de banana a gran escala, la construcción de vías
y las ocupaciones, han reducido el bosque a dimensiones lamentables
y han desestabilizado la vida tradicional de los Garo y los Koch.
El
proceso de destrucción del bosque de Modhupur parece estar fuera
de control. Mucha gente cree que su destrucción total es solo
una cuestión de tiempo.
Extraído
y adaptado de: Comentarios sobre el libro de Philip Gain, “Stolen
Forests”,
http://www.sehd.org/pubnew12.html; y “Modhupur walls to protect
wilderness or marauders!”, Philip Gain, Earth Touch, No. 10, abril
de 2007, una publicación de SEHD (Society for Environment and
Human Development),
http://www.sehd.org/reports-features/modhupur-wall-2007.doc
inicio
-
Brasil: la lucha de los Pataxó por su territorio
continúa
La
VI Asamblea del Frente de Resistencia y Lucha Pataxó se reunió
en Monte Pascoal el 19 de agosto pasado para evaluar los problemas
que enfrentan como consecuencia de la insuficiencia de tierras,
lo cual atenta contra su sustentabilidad y su cultura.
La
historia de los Pataxó y su desarraigo se remonta a 1861, cuando
junto a otras comunidades indígenas fueron expulsados de sus tierras
por el gobierno de la Provincia de Bahia, para congregarlos a
todos en un solo poblado.
Posteriormente
los Pataxó lograron ocupar una zona de bosque atlántico que se
extendía entre la base del Monte Pascoal, el litoral, el río Cariaba
y el río Corumbau, y que hoy se conoce como Barra Velha, donde
se refugiaron y lograron mantenerse en relativo aislamiento.
Pero
en 1961 el gobierno federal convirtió 22.500 hectáreas
de tierras ocupadas tradicionalmente por los Pataxó en
unidades de conservación de lo que pasó a ser el Parque Nacional
de Monte Pascoal. Los Pataxó fueron violentamente expulsados y
de la noche a la mañana se encontraron con que no podían circular
por su propia tierra.
En
el Boletín Especial sobre los Pataxó que publicamos en el año
2000, decíamos: “El resto de la otrora extensa Mata Atlántica
continuó siendo sistemáticamente destruida por diversos actores
no-indígenas, en tanto que a los Pataxó se les negaba el derecho
a sus propias tierras destinadas -a la fuerza- a la preservación.
Una situación injusta que no podía durar”. Y así fue. El 19 de
agosto de 1999, numerosos indígenas Pataxó se encaminaron al pie
de la montaña, desde donde declararon que el ‘Monte Pascoal es
de los Pataxó’ y retomaron su territorio para, como expresaron
en esa oportunidad “transformar lo que las autoridades denominan
Parque Nacional de Monte Pascoal en parque indígena, tierra de
los Pataxó, para preservarlo y recuperarlo”. En octubre de ese
año, un representante del WRM visitó el parque y ofreció su apoyo
a los Pataxó. Desde ese entonces, los Pataxó han estado luchando
para que el gobierno reconozca sus derechos.
En
otras zonas de Bahía, otras comunidades indígenas Pataxó se han
visto enfrentadas a la expulsión y luchan por la recuperación
de sus tierras, como es el caso de familias Pataxó en el municipio
de Prado, y los Pataxó-Hã-Hã-Hãe de la región sur del Estado de
Bahía cuyos territorios ancestrales abarcan 53.000 hectáreas,
otrora densos bosques de “mata atlántica” y que actualmente están
ocupadas ilegalmente por ganaderos y convertidas en pasturas y
plantaciones de cacao.
Acosados
por las tensiones permanentes por la falta de tierras, por propuestas
de proyectos de "desarrollo sustentable" que no hacen
más que generar tensiones y conflictos internos, los Pataxó se
reunieron y emitieron la siguiente declaración:
VI
ASAMBLEA DEL FRENTE DE RESISTENCIA Y LUCHA PATAXÓ
Territorio
del Monte Pascoal y el derecho histórico del pueblo Pataxó
Nosotros,
del Frente de Resistencia y Lucha Pataxó, reunidos los días 17,
18 y 19 de agosto de 2007, realizamos nuestra VI Asamblea en el
Monte Pascoal, corazón de nuestro territorio, representados por
las aldeas: Corumbauzinho, Tauá, Craveiro, Pequi, Tibá,
Alegria Nova, Aldeia Nova do Monte Pascoal, Meio da Mata, Boca
da Mata, Cassiana; con la presencia de los aliados Anaí, Cimi,
Cese, Cepedes, Sindicato de los Bancarios, CUT-Bahia, Fetag y
de la organización indígena Apoinme, y de las comunidades Coroa
Vermelha, Tupinambá da Serra do Padeiro y Pataxó Hã Hã Hãe, evaluamos
la situación de nuestro territorio y las dificultades enfrentadas
como consecuencia de la insuficiencia de tierras para garantizar
la sustentabilidad, la valorización y el fortalecimiento de nuestra
cultura y afirmamos y reivindicamos lo siguiente:
1
– Demarcación inmediata de nuestro territorio como área continua,
respetando nuestros derechos históricos. Por ello decidimos iniciar
una campaña internacional por la demarcación de nuestro territorio.
No aceptamos ningún tipo de negociación que tenga como objetivo
la reducción de nuestra tierra y repudiamos las persecuciones
y criminalización de nuestros líderes que están luchando por nuestro
legítimo derecho;
2
– Una política específica que garantice la sustentabilidad de
nuestras comunidades, así como la seguridad alimentaria de nuestro
pueblo;
3
– Garantía de una política de salud que respete la diversidad
y especificidad de nuestro pueblo conforme determina la Constitución
Federal, promoviendo una asistencia médico-hospitalaria eficaz
y ágil, pero que también valorice y respete las prácticas curativas
tradicionales;
4
– Una política de educación específica que respete nuestra realidad
sociocultural, garantizando una infraestructura con construcciones
de escuelas y equipamientos, materiales didácticos adecuados,
la formación de nuestros profesores con la participación de las
comunidades en la definición de una educación diferenciada, comunitaria
y de calidad;
5
– Implantación inmediata de una política de vivienda y saneamiento
básico como un derecho humano;
6
- Exigimos la erradicación del monocultivo del eucalipto y de
cualquier otro monocultivo en nuestras tierras y reafirmamos nuestro
compromiso de defensa del medio ambiente
y autogestión de nuestro territorio.
Considerando
la dura realidad que vivimos a lo largo de los años, combatiendo
políticas de negación de identidad y de derechos de nuestro territorio,
la discriminación y exclusión social, afirmamos que continuaremos
resistiendo todas las formas de injusticia que afectan a
nuestro pueblo, sectores explotados y excluidos de nuestra sociedad,
como quilombolas (afrobrasileños), sin tierra, pequeños
agricultores, pescadores y otros. Exigimos atención a nuestras
reivindicaciones como forma de respeto por nuestros derechos garantizados
constitucionalmente.
Por
la justicia y demarcación de nuestro territorio único del Monte
Pascoal: ¡Avanzaremos!
Monte
Pascoal, 19 de agosto de 2007.
inicio
-
Costa Rica: el turismo depredador que se lleva
todo
El
turismo llegó para quedarse en Costa Rica, y a través de él tomó
fuerza el saqueo y la depredación de los pródigos ecosistemas
de ese país (ver Boletín Nº 84 del WRM). Así lo denuncia el costarricense
Juan Figuerola, de la Federación Costarricense para la Conservación
del Ambiente (FECON), en el comunicado de prensa “El diablo ambiental:
amo y señor de Costa Rica” (http://www.wrm.org.uy/paises/CostaRica/Diablo_Ambiental.html).
Entre
los ejemplos denunciados como reflejo de la crítica situación
ambiental, Figuerola menciona que “Los recientes apagones que
azotaron al país son el pretexto perfecto para justificar la construcción
de más represas y proyectos geotérmicos en las áreas silvestres
protegidas, léase: la destrucción de los Parques Nacionales y
los sitios Ramsar que tanto renombre internacional le han dado
a Costa Rica”.
Por
otro lado, las restricciones no se sufren de igual manera por
toda la población: “Nos dicen que apaguemos la luz y que gota
a gota el agua se ahorra… Pero no les dicen a los empresarios
turísticos y a los hoteles cinco estrellas de Guanacaste - la
región más seca del país - que no rieguen los campos de golf en
verano y que no le cambien el agua a las piscinas todas las semanas.
¿Cuánta agua consumen en temporada seca en Guanacaste solamente
los proyectos de construcción de condominios, hoteles, residenciales
de lujo? Ya las comunidades están denunciando que las constructoras
están secando el emblemático río Tempisque”.
Los
mejores lugares pasan a manos privadas ... y extranjeras, como
las del canadiense Paul Lambert, “propietario de varios proyectos
millonarios en Quepos y Manuel Antonio que incluyen la venta por
internet del patrimonio natural del estado, construcciones monumentales
en terrenos de altas pendientes, talas de árboles para despejar
la vista panorámica, construcciones en medio de bosques”. También
se da cuenta que “en el Refugio de Vida Silvestre Golfito, en
el Cerro Adams, un individuo conocido como Carrión, embriagado
por los delirios de un cuestionado proyecto de Marina, está construyendo
miradores y talando árboles para despejar la vista, en terrenos
de fuertes pendientes, amenazando con provocar un desastre que
podría cobrar decenas de vidas humanas si se llegaran a producir
deslizamientos de tierra debidos a la deforestación, que caerían
sobre el pueblo de Golfito”.
Los bosques son uno de los ecosistemas
con los que arrasa el megaturismo: “En Liberia, en el proyecto
Polo Turístico Papagayo, declarado de interés nacional, se tala
el bosque seco costero para establecer hoteles, piscinas y campos
de golf”. “En Tamarindo, en la zona de amortiguamiento del Parque
Baulas, la empresa Tamarindo Preserve pretende desarrollar
un proyecto residencial ecológico en cientos de hectáreas.” “Ya
hay edificaciones en áreas donde en enero del presente año era
manglar, en el estero de San Francisco”. “En Nicoya, en playa
Sámara, los últimos relictos de humedales que son hogar de aves
migratorias y de una rica y diversa fauna silvestre, están siendo
rellenados, drenados y talados para abrirle paso al desarrollo
turístico y residencial”. “A lo largo de la Fila Costeña, entre
Dominical y Palmar, los proyectos turísticos y residenciales son
la principal causa de la deforestación que está terminando con
la biodiversidad, los suelos forestales y los arrecifes de coral.
En la zona se construyó una de las mejores carreteras del país,
precisamente con el fin de atraer la inversión extranjera”.
En marzo de 1993, en ocasión de la Feria
de Turismo de Berlín, el Ministro de Turismo de ese entonces había
sido “galardonado” con el Premio Diablo Ambiental. A tantos
años de esa advertencia, el supuesto “desarrollo” sigue cobrando
pérdidas a las que es imposible ponerle precio.
Artículo
basado en: “El diablo ambiental: amo y señor de Costa Rica”, Federación
Costarricense para la Conservación del Ambiente, FECON, enviado
por Juan Figuerola:
quijongo@gmail.com
inicio
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República Democrática del
Congo: tras
el letal rastro del coltan
En
abril de 2003, en el boletín nº 69 del WRM, escribimos un artículo
sobre la República Democrática de Congo centrado en la explotación
de columbita-tantalita (coltan, en su forma abreviada), un mineral
ampliamente utilizado en teléfonos celulares, computadoras portátiles
y videojuegos, y en cómo la explotación de este mineral había
devastado bosques como el de Ituri, cambiando para siempre un
hábitat que antes sustentaba a la comunidad Mbuti y donde vivían
gorilas, okapis (parientes de la jirafa), elefantes y monos. De
esta manera, el coltan ha dejado
tras de sí un panorama
de guerra y depredación en los bosques de ese país.
Ahora,
queremos seguir el rastro de este mineral hasta su procesamiento,
para ver si esa destrucción vale la pena de algún modo.
Para eso, viajaremos a través del relato
de Mvemba Phezo Dizolele, periodista y escritor independiente
que escribió un excelente informe a partir del recorrido que hizo
por su país en el verano de 2006, en el
marco de una beca del Centro Pulitzer.
Mvemba vio por sí mismo lo que el coltan le deja a los congoleños.
El
periodista visitó la ciudad de Bukavu, “alguna vez conocida como
la perla del Congo debido a su hermoso clima y sus montañas” y
actualmente un centro de explotación de coltan. “La Buvaku que
encontré el verano pasado apenas se asemeja a la famosa ciudad
de la que oía hablar cuando era niño”, escribió.
Siguiendo
el rastro del coltan, Mvemba visitó el barrio de Ibanda y fue
“hasta el fondo de una casa de dos plantas que alguien convirtió
en oficinas”. “Olive Depot”, relata, “es una de las mayores empresas
de coltan de la ciudad, pero para mi sorpresa, es poco impresionante.
Considerando la publicidad que el coltan ha recibido en la prensa
occidental recientemente, esperaba encontrarme con un gran centro
de procesamiento, un edificio imponente con complejas máquinas
e ingenieros que ladraran órdenes a sus subordinados. En cambio,
me encontré con el sistema de procesamiento más rudimentario y
con una veintena de hombres que trabajaban con sus manos y parecían
jugar con tierra como niños. Nadie ladraba órdenes. Los hombres
trabajaban en silencio, solo interrumpido por el sonido de sus
propios movimientos. Nos echaron una rápida mirada y volvieron
a su tarea. Estaban cubiertos de polvo, de coltan. Un par de ellos
tamizaba un gran tazón de tierra y soplaba el polvo, que caía
sobre sus rostros. La imagen era terrible. La mayoría no usaba
máscara ni uniforme. Tampoco llevaban zapatos, quizá por elección.
No pregunté... En el proceso, los hombres del galpón debían separar
todas las impurezas del producto en sí. Mezclado con la tierra
estaban el coltan y sus productos hermanos, la casiterita y la
wolframita, y ellos debían encontrarlos. El producto final parecía
grava aplastada”.
Mvemba
cuenta que la mayoría de los trabajadores no tienen contrato:
“Cada mañana, un gran grupo de trabajadores forma fila frente
a la puerta del establecimiento para pedir trabajo. Unos pocos
son elegidos, y el resto es enviado de vuelta a casa. Ganan menos
de un dólar al día, mientras que en el mercado internacional el
coltan cuesta entre 8 y 18 dólares por libra”.
Además,
está el trabajo en las minas. “En Mushangi, un camino peligroso
lleva a las minas, en las que solo se ve a
unos pocos adultos.
La mayoría de los mineros son niños y adolescentes de diferentes
edades, que trabajan en condiciones precarias. De sol a sol, trabajan
en pozos abiertos con los instrumentos más primitivos y sin protección
alguna contra las piedras que caen y los derrumbes de tierra.
Andan a gatas por túneles oscuros que no cuentan con ningún soporte
estructural”.
“En
mi viaje por Congo vi mucho sufrimiento. Ver a los niños arrastrarse
por esos pozos y túneles puso a prueba mi firmeza. Bahizi, de
10 años, me cuenta: ‘Hago este trabajo duro porque mi padre está
muy viejo para mantenerme’. El niño ha trabajado en la mina durante
varios meses. ‘Es lo único que hay para hacer aquí’, lamenta".
“Los
niños forman un enjambre a nuestro alrededor, buscando atención
y pidiendo que los fotografiemos. Les saco varias fotos, a la
vez que hablo con ellos y escucho sus relatos. A través de la
lente, veo infancias perdidas y sueños rotos”.
“Le
preguntamos a Baruti, de 16 años, y a sus amigos si entienden
adónde va el coltan de Mushangi. ‘Va a Bukavu’, responden. ‘¿Saben
que el coltan se cotiza muy bien en Estados Unidos y Europa? Se
precisa para las computadoras, los teléfonos móviles y los videojuegos’,
les explico. ‘No’, responde Baruti. Su mundo gira en torno a los
pozos abiertos, donde pasan siete días a la semana y ganan menos
de 20 centavos por día”, relata Mvemba.
“Una
última pregunta antes de partir hacia Bukavu. Son las 3 p.m.,
y es tarde para estar en este lugar. ‘¿Saben que la explotación
del coltan estimula la guerra en el Congo?’, les pregunto. Baruti
me mira a los ojos y responde: ‘Si lo supiéramos, no trabajaríamos
aquí’ ”.
Artículo
basado en el informe “In Search of Congo’s Coltan”, de Mvemba
Phezo Dizolele, publicado en Pambazuka News 316. E-mail:
,
http://www.pambazuka.org/
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COMUNIDADES
Y MONOCULTIVOS DE ÁRBOLES
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Australia: la democracia
reducida a pulpa
Esta semana, el parlamento del
estado australiano de Tasmania debatirá el proyecto de instalación
de una fábrica de celulosa que la empresa Gunns planea construir
sobre el puerto de Bell Bay. Si se concreta, el proyecto de 1.400
millones de dólares insumirá cuatro millones de toneladas de troncos
por año, es decir que duplicará el ritmo actual de tala de los
bosques nativos de Tasmania por parte de Gunns. La fábrica de
celulosa producirá grandes cantidades de toxinas, lo que contaminará
el aire y las aguas del estrecho de Bass.
El
día antes de que el parlamento de Tasmania iniciara sus discusiones,
el ministro federal de Medio Ambiente de Australia, Malcolm Turnbull,
anunció una “decisión preliminar” de aprobación del proyecto.
El
proceso de aprobación se ha transformado en un engaño de millones
de dólares. En julio de 2006, Gunns presentó un Proyecto de Declaración
de Impacto Integrado sobre la proyectada
fábrica de celulosa al Comité de Planificación y Desarrollo de
Recursos (RPDC, por sus siglas en inglés), un organismo estatutario
independiente. Mientras, el gobierno estatal de Tasmania ha invertido
millones de dólares de los contribuyentes en un “Grupo de trabajo
sobre la fábrica de celulosa” para promover el proyecto.
En
enero de 2007, dos miembros del RPDC renunciaron, alegando interferencia
política en el proceso de evaluación. Cuando Gunns amenazó con
no construir la fábrica si no recibía la aprobación en seis meses,
el primer ministro tasmanio, Paul Lennon, se reunió con el presidente
de la empresa, John Gay, y le dijo que trabajaría en el proceso
y haría su máximo esfuerzo para lograr la construcción de la fábrica.
En marzo de 2007, Gunns retiró su solicitud al RPDC y pidió a
Lennon que cambiara la ley sobre la evaluación de la fábrica propuesta.
Al día siguiente, el gobierno anunció que aceleraría el proceso
de evaluación. Después de reunirse con los abogados de Gunns,
el gobierno presentó una nueva propuesta legislativa que fue aprobada
por el parlamento como la Ley de Evaluación de Fábricas de Celulosa
de 2007. De acuerdo con esta ley, se debe tomar una decisión sobre
la fábrica antes del fin de agosto de 2007. En lugar de promover
el proceso de evaluación independiente del RPDC, el gobierno de
Tasmania designó a dos consultores para que recomendaran que la
construcción de la fábrica de celulosa de Gunns debía continuar.
Las
firmas consultoras elegidas por el gobierno son muy reveladoras:
ITS Global y SWECO PIC. ITS Global fue fundada por Alan Oxley,
un académico australiano defensor del libre comercio y escéptico
sobre el cambio climático. Entre los clientes de ITS Global se
cuenta la empresa malasia Rimbunan Hijau, cuyas operaciones forestales
destructivas y sus violaciones a los derechos humanos en Papúa
Nueva Guinea la han convertido en una de las firmas forestales
más polémicas del mundo. En julio de 2006, ITS Global lanzó una
serie de informes que elogiaban a Rimbunan Hijau. No sorprende
entonces que ITS Global haya concluido que “el beneficio
neto” de la propuesta fábrica de celulosa de Gunns para Tasmania
en general” es “alto y positivo”.
SWECO
PIC es una empresa finlandesa de consultoría e ingeniería. En
su informe al gobierno de Tasmania la empresa señaló que, desde
su creación en 1971, “SWECO PIC se ha especializado en servir
a la industria de la celulosa y el papel”. Este es precisamente
el problema: SWECO PIC no es independiente de la industria de
la celulosa.
SWECO
PIC fue contratada para evaluar si el proyecto cumplía con las
directrices de Tasmania para las nuevas fábricas de celulosa en
materia de emisiones. SWECO PIC halló que la fábrica propuesta
estaba en infracción con ocho de esas directrices, pero igualmente
recomendó que el proyecto pasara a consideración del parlamento
de Tasmania.
Le
planteé a Rune Franzén, director de Celulosa y Papel de SWECO
PIC y jefe del equipo de evaluación del proyecto de Gunns, algunas
preguntas sobre la participación de su empresa en la promoción
del proyecto. Le pregunté a Franzén si su firma había obtenido
el contrato mediante un proceso de licitación internacional. Le
pregunté si su equipo se había reunido con algún representante
de comunidades locales, con organizaciones ambientalistas o con
algún miembro del RPDC. También le pregunté por la respuesta de
SWECO PIC a la preocupación manifestada por el profesor Andrew
Wadsley, quien calculó que las emisiones de dioxina de la futura
fábrica serían 1.400 veces mayores a las estimadas por Gunns.
(El informe de SWECO PIC no hace referencia a este asunto). Le
pregunté cómo responde SWECO PIC a las acusaciones de conflicto
de intereses, dado que varios de los antiguos (y potencialmente
futuros) clientes de la empresa trabajan en el proyecto Gunns,
entre ellos Andritz y Pöyry.
Franzén
se negó a responder a todas mis preguntas y se limitó a contestar
que SWECO solo fue contratada para evaluar la fábrica de celulosa
proyectada. “SWECO no está involucrada en ningún asunto de debate
público”, dijo. Franzén reenvió mis preguntas a Rebekah Burton,
del Departamento del Primer Ministro y del Gabinete de Tasmania.
Le
escribí a Burton y, además de las preguntas que le hice a SWECO
PIC, le pedí una copia del cometido asignado a su empresa y le
pregunté cuánto le había pagado el gobierno de Tasmania por la
evaluación. Como respuesta, recibí una carta firmada por Daniel
Leesong, jefe del personal de la Oficina del Primer Ministro.
Leesong tampoco respondió a mis preguntas.
“En
abril de este año el parlamento aprobó la Ley de Evaluación de
Fábricas de Celulosa de 2007 a fin de establecer un proceso de
evaluación riguroso sobre la propuesta de la fábrica”, escribió
Leesong, pasando por alto el hecho de que el gobierno solo impulsó
esa ley porque Gunns se lo pidió.
El
gobierno de Tasmania ha anexado 1.100 páginas de permisos y condiciones
operativas a la moción de aprobación final, que ahora está en
discusión en el parlamento. Gunns pudo ver los borradores de permisos
y de condiciones operativas y sugerir cambios. El 28 de agosto
de 2007, el parlamento de Tasmania decidirá si aprueba la fábrica
de celulosa
propuesta . A diferencia de Gunns, los legisladores no tendrán
la oportunidad de modificar la moción ni los permisos y las condiciones
adjuntas.
En
junio de 2007, Matthew Denholm, del diario tasmanio The Mercury,
reveló que Gunns ya había firmado un contrato con la empresa constructora
John Holland para comenzar a construir la fábrica “en la primera
semana de septiembre”. Cualquier demora más allá de la fecha estipulada
le costará a Gunns un millón de dólares por día. La conclusión
es que, o los ejecutivos de Gunns son ineptos, o saben de antemano
cuál será la decisión del parlamento. No es de extrañar
que los tasmanios le digan “Gunnbierno”(*) a su gobierno.
Por
Chris Lang, e-mail:
http://chrislang.org,
http://chrislang.org
(*) N.de la T.: traducción
libre del juego de palabras “Gunnerment”.
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Colombia: comunidades eliminan plantaciones de palma de aceite
para recuperar su territorio
Invitados
por la organización Justicia y Paz, un conjunto de observadores
internacionales tuvimos la oportunidad de visitar una zona de
Colombia (Curvaradó) donde las comunidades locales sufrieron un
proceso violento de expulsión hace unos diez años y ahora están
retornando a sus territorios.
Cabe
aclarar que decir que “sufrieron un proceso violento de expulsión”
no refleja todo el horror de las acciones llevadas a cabo por
grupos de asesinos paramilitares con el apoyo de las Fuerzas Armadas
colombianas. A través de asesinatos, torturas, desapariciones,
destrucción y quema de viviendas, bombardeos, la represión logró
su objetivo: la expulsión de todas las comunidades (en particular
afrocolombianas y mestizas) de la región.
Diez años después, en una demostración
de valentía –en medio de amenazas permanentes- la gente comienza
lentamente a retornar a sus hogares destruidos y se encuentra
con que sus tierras y bosques –en los que han habitado por más
de 120 años- están ahora ocupados por miles de hectáreas de monocultivos
de palma aceitera y que sus “propietarios” son los mismos paramilitares
responsables de las masacres que les empujaron a la migración.
“Cuando volvimos, estaba todo sembrado de palma”, comenta indignado
un poblador.
La indignación logra superar al miedo
y los legítimos propietarios se lanzan a recuperar su territorio
ocupado por palmas haciendo lo único que se puede hacer: eliminarlas.
“Hay que tumbar la palma, que es lo que nos está molestando”,
dice un retornado. En algunos casos las cortan con motosierras,
en otros las arrancan de raíz y a la mayoría les cortan todas
las hojas y el brote terminal (las “desmochan”). El trabajo es
agotador, dado que las palmas ya cuentan con troncos muy gruesos
y sus hojas esconden peligrosas espinas que provocan hinchazones
e infecciones. A eso se suma el peligro de las culebras ponzoñosas
y las avispas que atacan al momento menos pensado. Unas 20 personas
apenas logran eliminar dos hectáreas de palma por día. Al momento
de la visita se calculaba que se llevaban unas 40 hectáreas recuperadas,
que ya estaban comenzando a ser sembradas con cultivos alimenticios.
Es
que en el Curvaradó no se interpreta la palma como vida o como
posibilidad de vida. “De qué vida se habla, cuando se habla de
biocombustibles derivados de la palma. Aquí la palma es desolación
verde, es destrucción humana, es muerte de toda la vida”. En esta
región, la mayoría de las 50 mil hectáreas del Territorio Colectivo
eran selva virgen, con más de 25 ciénagas. Los pobladores dicen:
“nos han explotado las maderas que teníamos, las ciénagas han
sido canalizadas y secadas, los animales no tienen alimento, las
aves se han ido por falta de fruta”.
Al
preguntárseles acerca de sus planes futuros, responden que buscan
producir alimentos “sembrando lo de antes”. También quieren “recuperar
los bosques y comenzar a sembrar algunos árboles”, así como “que
los ríos recuperen su agua y que vuelva el pescado”. Quieren organizar
“zonas de biodiversidad para recuperar las especies que se han
perdido, los peces y la caza”, buscando “atraer a esas especies”.
En
un recorrido por la zona, llegamos al poblado de Andalucía. El
poblado ya no existe. Todo fue destruido por los paramilitares.
El fundador del poblado nos lleva a lo que una vez fue su casa,
de la que solo queda el piso de cemento. También visitamos el
cementerio, del que solo existe la mitad, ya que los “para-palmicultores”
cometieron el ultraje de hacer una zanja de drenaje por el medio
del mismo y sembraron con palmas la otra mitad del cementerio.
La
vida no es fácil para los retornados, ya que las amenazas se hacen
sentir por parte de los llamados “desmovilizados” (paramilitares
que supuestamente abandonaron las armas), que toman registros
fotográficos y de video de todos, que recorren la zona en motocicletas
y que hacen sentir su presencia. Uno de ellos, apodado “El Chupa”,
dice en tono amenazante: “ese corte de la palma, se les va a cobrar
por otro lado y les va a salir muy caro; así como cortan por pedazos
les va a pasar”. Al mismo tiempo que corren rumores de que las
“Águilas Negras” (un grupo paramilitar) se dirige hacia la zona,
se observa a conocidos paramilitares desplazarse hacia arriba
y hacia abajo por las zonas de corte.
Los
“para-palmicultores” buscan generar conflictos entre la gente.
Por un lado, instigan contra los retornados a los trabajadores
contratados para realizar tareas en las plantaciones –muchos de
los cuales con un pasado paramilitar- diciéndoles que les están
quitando su trabajo. Es así que desde los camiones -donde unos
60 trabajadores son transportados por la empresa como ganado-
parten insultos o burlas a quienes están cortando las palmas.
“Mochen la palma, siembren coca, que nosotros venimos a recoger”,
gritan desde el camión.
Por
otro lado, están trayendo gente de otras regiones –tanto ex paramilitares
como campesinos- para que ocupen tierras pertenecientes a las
comunidades retornadas, bajo el absurdo rótulo de “familias guardabosques”
(el único “bosque” que se pretende proteger son las plantaciones
de palma). La vieja táctica de la división.
También los militares juegan su papel
y en el puesto militar sobre un puente le hacen muchas preguntas
a la gente, incluyendo la de “¿Quién les está pagando para que
corten la palma?” Dada su pasada participación directa en la represión
de las comunidades, su presencia genera temor en los retornados.
Tampoco
los “gringos” (o sea, todos los no colombianos que apoyamos a
estas comunidades) estamos libres de amenazas y es así que como
por arte de magia aparecen letreros que dicen “fuera los gringos”
y “muerte a los gringos”.
Pero
a pesar de todo, las comunidades siguen adelante en la recuperación
de su territorio. Al salir, uno de ellos nos dice: “Pido que le
hagan conocer la verdad al mundo”. A eso apunta el presente artículo,
que al mismo tiempo pretende ser un homenaje al heroísmo de esta
gente y una condena al gobierno colombiano, responsable de esta
situación. En pocos lugares del mundo la palma aceitera está tan
manchada de sangre como en el Curvaradó y la única forma de comenzar
a reparar los atropellos cometidos es que el gobierno reconozca
legalmente los derechos de estas comunidades a sus tierras. Mientras
no lo haga, merecerá que se le siga condenando.
Por
Ricardo Carrere, en base a observaciones y entrevistas realizadas
durante la visita al Curvaradó entre el 9 y el 11 de agosto de
2007. Más información (con fotos) en:
http://www.wrm.org.uy/paises/Colombia.html#info
inicio
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Suecia: investigaciones sobre árboles transgénicos
pueden dañar los bosques de modo irreversible
El
profesor Ove Nilsson es la estrella de la investigación sobre
árboles genéticamente modificados en Suecia. Nilsson y su equipo
de investigación del Centro Científico Umeå Plant ganaron la carrera
en la identificación del gen que controla el florecimiento de
las plantas, lo que les permitió producir árboles transgénicos
que florecen en semanas, en lugar de años. En 2005, la revista
Science lo declaró uno de los descubrimientos más importantes
del año.
“Encontrar
el botón de arranque del florecimiento de los árboles implica
comprender los procesos moleculares subyacentes. Significa que
podemos apretar ese botón en lugar de esperar el curso natural
de las cosas. De esta forma, podemos hacer que los árboles den
flores cuando queramos”, explicó Nilsson en una entrevista con
Eva Krutmeijer, publicada en el sitio web de Linnaeus300.
La
reproducción selectiva de los árboles lleva muchas generaciones,
especialmente en árboles de clima frío como el abeto y el álamo,
que florecen después de 10 a 15 años de vida. Una de las razones
por las que el eucalipto es una de las especies preferidas como
árbol de plantación es que florece en dos o tres años, lo que
permite un rápido crecimiento con troncos rectos.
Los
árboles de florecimiento rápido de Nilsson le permiten trabajar
en la producción de árboles de crecimiento más rápido para climas
fríos. El científico argumenta que esos árboles son necesarios
para atender una creciente demanda, y ni siquiera considera la
posibilidad de que se reduzca el consumo. “La única forma de hacer
frente a la creciente demanda es aumentar la productividad de
los bosques”, declaró al Sydney Morning Herald en julio de 2007.
En
realidad Nilsson no habla de aumentar la “productividad
de los bosques”, sino de aumentar la productividad de las plantaciones
industriales de árboles. Las plantaciones de eucalipto de rápido
crecimiento que Nilsson admira han secado arroyos y disminuido
las capas freáticas, dejando a las comunidades locales sin suministro
de agua en muchos países del Sur. Los árboles de más rápido crecimiento
en climas fríos también precisarían más agua. Los monocultivos
forestales de rápido crecimiento ya han reemplazado a muchos bosques
nativos y otros ecosistemas de Europa y América del Norte. El
cultivo de árboles transgénicos para biocombustible, otra área
de interés para Nilsson, requeriría vastas superficies de tierra
que en muchos casos ya están en uso para la producción de alimentos.
En
reconocimiento de su investigación, Nilsson recibirá el premio
Marcus Wallenberg el próximo otoño boreal. El premio indica quiénes
se beneficiarán de la investigación de Nilsson: la industria de
la celulosa y del papel y la industria de los biocombustibles.
El premio Marcus Wallenberg fue instituido en 1980 por Stora Kopparbergs
Bergslags, que actualmente es la gigantesca empresa papelera Stora
Enso. Marcus Wallenberg es el nombre de un banquero e industrial
que preside el directorio de Stora Enso. El premio dice que se
enfoca en “la sustentabilidad de los recursos renovables”, pero
también “reconoce las mejoras en materia de eficiencia, la reducción
de los costos, la apertura de nuevos mercados y la investigación
intrínseca”.
Nilsson
no está preocupado por los riesgos de los árboles manipulados
genéticamente. Sostiene que sus árboles transgénicos solo se plantarán
en invernaderos cerrados. Una vez que produzca árboles de alto
rendimiento, sostiene, el gen del florecimiento podrá extraerse
y los árboles que se planten no contendrán ningún gen foráneo.
Pero
las actividades de este científico no se limitan a la investigación
de laboratorio. Nilsson es miembro del directorio de SweTree Technologies,
una empresa sueca de biotecnología dedicada a brindar productos
y tecnologías “para mejorar la productividad y el rendimiento
de las plántulas, la madera y la fibra” para la industria de la
celulosa y el papel. El directorio de SweTree Technologies también
está integrado por Björn Hägglund, ex subdirector general de Stora
Enso y actual miembro de la junta directiva de la Fundación Marcus
Wallenberg. Hägglund es también presidente de la junta directiva
de la organización ambientalista WWF Suecia, lo cual explicaría
por qué no se han oído demasiadas críticas hacia los árboles transgénicos
por parte de WWF Suecia.