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Pueblos Indígenas en el camino a la justicia
Los Pueblos Indígenas
acaban de lograr una gran victoria a nivel de las Naciones Unidas.
Después de más de 20 años de negociaciones, el 13 de setiembre la
Asamblea General de la ONU adoptó finalmente la Declaración sobre
los Derechos de los Pueblos Indígenas.
La declaración
se aprobó con una abrumadora mayoría de 143 votos a favor. Es importante
mencionar (y denunciar) a los únicos cuatro países que votaron en
contra: Australia, Canadá, Estados Unidos y Nueva Zelanda. Estos
gobiernos, que simulan promover los derechos humanos en todo el
mundo, han demostrado aquí que no tienen la intención de siquiera
garantizar aquéllos de los pueblos indígenas de sus propios países.
Aunque no se
trata de un instrumento legalmente vinculante, la Declaración es
un paso muy importante que establece los derechos individuales y
colectivos de los pueblos indígenas –que totalizan unos 370 millones
de personas- así como sus derechos a la cultura, la identidad, el
idioma, el empleo, la salud, la educación y otros aspectos.
Por supuesto
que hay grandes obstáculos para la implementación de este instrumento
y, como advirtiera la propia presidenta de la Asamblea General de
la ONU, Sheikha Haya Rashed Al Khalifa, “aun con este avance los
pueblos indígenas siguen enfrentándose a la marginación, la extrema
pobreza y otras violaciones de los derechos humanos”.
Lo cual nos lleva
a la segunda victoria que queremos compartir: la de los pueblos
indígenas Tupinikim y Guaraní contra la gigantesca empresa de celulosa
Aracruz Celulose en Brasil. Las tierras de estos indígenas estuvieron
durante más de 40 años en manos de Aracruz, empresa noruego-brasileña
que destruyó sus aldeas, los expulsó de sus territorios, taló el
bosque y convirtió la tierra a plantaciones de eucalipto. Tras décadas
de lucha, el 27 de agosto el ministro de Justicia reconoció finalmente
que esas 14.277 hectáreas pertenecen a los pueblos indígenas.
Es importante
señalar que la ocupación de esas tierras por parte de Aracruz era
ilegal y violaba la Constitución de Brasil en lo que refiere al
derecho de los pueblos indígenas a sus territorios. Sin embargo,
el poder económico y político de la empresa logró que el Estado
ignorara ese hecho durante años. Sólo la larga lucha de los Tupinikim
y Guaraní, con el apoyo de gran cantidad de organizaciones de Brasil
y del extranjero, obligó finalmente al Estado a cumplir con su propia
legislación.
Los detalles
de esta lucha se resumen en los artículos que siguen, como forma
de compartir la experiencia de los Tupinikim y Guaraní con los muchos
otros pueblos que luchan por sus derechos. Al mismo tiempo es útil
destacar, en el contexto de la recientemente aprobada Declaración
de la ONU, que incluso el instrumento más vinculante legalmente,
la Constitución Nacional, en este caso solamente se cumplió como
resultado de la lucha de los pueblos.
Esto significa
que los Pueblos Indígenas todavía habrán de enfrentarse a enormes
desafíos para garantizar que se respeten plenamente sus derechos
y que los gobiernos cumplan con la Declaración sobre los Derechos
de los Pueblos Indígenas de la ONU. Pero estos dos acontecimientos,
uno en la esfera internacional y el otro en la nacional, demuestran
que la victoria es posible. ¡Es hora de celebrar!
Texto completo
de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los
Pueblos Indígenas:
http://www.fondoindigena.org/apc-aa-files/documentos/items/N0749833.pdf