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Número 123 - Octubre 2007

NUESTRA OPINIÓN

COMUNIDADES Y BOSQUES
COMUNIDADES Y MONOCULTIVOS DE ÁRBOLES

ÁRBOLES TRANSGÉNICOS

NUESTRA OPINIÓN

 

- Plantaciones de árboles para celulosa: todos los caminos conducen a Roma

 

Toda vez que se utiliza la expresión “bosques plantados”, el concepto puede rastrearse hasta la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), con sede en Roma. Cuanto más impugnan este concepto los pueblos locales y las ONGs en lucha contra las plantaciones, más apoyo construye la FAO para mantenerlo.

 

El motivo es simple: la FAO eligió estar al servicio de las empresas del Norte que se benefician con las plantaciones de árboles, en especial las del sector de la celulosa y el papel. Presentar a los monocultivos de árboles como “bosques plantados” ha demostrado ser una buena herramienta de mercadeo, que sirve para ocultar el desastre social y ambiental que implican los monocultivos en gran escala de árboles de madera rápida.

 

Pero la función que cumple la FAO no se limita a la definición. Ha estado promocionando activamente el establecimiento de tales plantaciones desde los años 1950 y sigue haciéndolo. Entre 1990 y 1995 incluso apoyó la investigación en árboles transgénicos en China que luego resultó en la plantación masiva y descontrolada de álamos transgénicos en ese país.

 

El más reciente caso de tal tipo de apoyo es el proceso encabezado por la FAO que desembocó en la adopción de las “Directrices voluntarias para la Ordenación responsable de los bosques plantados”, actualmente en etapa de instrumentación en los países. 

 

¿Qué objetivo tienen estas directrices? Incluso antes de leerlas podemos concluir que su objetivo es apoyar la expansión de las plantaciones para la industria de la celulosa. Por ejemplo:

 

- En la portada del informe hay una foto de un “Paisaje de bosques plantados, Bahía, cortesía de la Compañía Veracel, Brasil”. Los impactos negativos sociales y ambientales de, justamente, las plantaciones de Veracel han sido bien documentados y las poblaciones locales están llevando a cabo campañas en su contra. Al poner esa foto en su informe, la FAO está apoyando estas plantaciones y otras igualmente destructivas contra las que se está luchando en el Sur.

 

- Los agradecimientos. El informe dice que “La FAO desea expresar su agradecimiento a sus principales colaboradores, quienes la acompañaron en la preparación de los primeros conceptos y borradores”. Todas las asociaciones del sector privado que se mencionan  están relacionadas con la industria de la celulosa y el papel:  “Consejo Internacional para las asociaciones forestales y papeleras, Asociación brasileña de la pulpa y el papel/Sociedad brasileña de Silvicultura, Asociación americana de los bosques y el papel, Confederación de industrias papeleras europeas, Asociación portuguesa de la industria papelera, Asociación papelera Japonesa/Centro Japonés de Plantaciones de Ultramar para la pulpa de madera, Corporación nacional de la madera – Chile, Federación sueca de asociaciones de propietarios de bosques y la Asociación de propietarios de bosques de Nueva Zelandia”. ¿Qué motivo tendrían estas asociaciones empresariales para apoyar el proceso encabezado por la FAO si no contaran con beneficiarse de las directrices resultantes?

 

- Las ausencias. Ni una sola organización del Sur se menciona en los “agradecimientos”. Dado que los principales críticos de las plantaciones están en África, Asia y América Latina, esto significa que la FAO eligió excluir las voces críticas que ciertamente se hubieran opuesto a directrices que promovieran plantaciones de “madera rápida”, que son las que la industria de la celulosa necesita. 

 

- La bibliografía. No se menciona ni un solo documento crítico. En el caso del WRM, la FAO decidió ignorar no solamente los incontables artículos difundidos en los últimos diez años sobre los impactos de las plantaciones, basados en testimonios de personas de los distintos lugares, sino también las publicaciones de los resultados de nuestras investigaciones en plantaciones de Brasil, Camboya, Chile, Ecuador, Indonesia, Laos, Sudáfrica, Swazilandia, Tailandia, Uganda y Uruguay. Ignorar éstas y otras pruebas documentadas de los impactos de las plantaciones demuestra el papel de la FAO en apoyo de los intereses empresariales relacionados con las plantaciones.

 

Las siguientes citas de las directrices son también muy ilustrativas:

 

“Los gobiernos deberían crear las condiciones favorables para fomentar la inversión por parte de compañías de inversión e inversionistas medianos y pequeños a fin de que inviertan a largo plazo en los bosques plantados y reciban una ganancia favorable por sus inversiones” y también “facilitar la creación de un ambiente con condiciones económicas, jurídicas e institucionales estables a fin de fomentar la inversión a largo plazo …”.

 

Esto no es nuevo. Muchos gobiernos del Sur ya han creado esas “condiciones favorables” siguiendo las recomendaciones de la FAO, el Banco Mundial, el Banco Asiático de Desarrollo, el Banco Latinoamericano de Desarrollo, agencias bilaterales como JICA, GTZ y otros, lo que ha resultado en  “ganancias favorables” para las empresas de la celulosa y el papel, pero no para los pueblos locales y sus ambientes, para quienes las consecuencias han sido más que desfavorables.

 

Actualmente la industria de la celulosa se está mudando al Sur, y tiene planes de aumentar drásticamente su capacidad de producción en más de 25 millones de toneladas en los próximos cinco años. Esto significa que se necesitarán extensas superficies de plantaciones de crecimiento rápido para alimentar sus fábricas de celulosa. En este contexto cuentan con la ayuda de las “Directrices voluntarias para la Ordenación responsable de los bosques plantados”, que debilita la oposición a la expansión de la industria y pone los gobiernos a su servicio.

 

Es por lo tanto necesario ser conscientes de esta nueva amenaza y oponerse a la instrumentación de dichas directrices en los países. Debería recordarse a la FAO que su mandato no es la promoción de las plantaciones de árboles sino, como declara en su sitio en internet, llevar a cabo “actividades internacionales encaminadas a erradicar el hambre”.

 

Dado que el tema elegido este año para el Día Mundial de la Alimentación creado por la FAO (16  de octubre) fue “El derecho a la alimentación”, parece necesario recordar a la Organización para la Alimentación y la Agricultura que las plantaciones de madera para celulosa no pueden “garantizar que toda niña, niño, mujer y hombre disfruten de una alimentación adecuada con carácter permanente”, aunque ciertamente intentarán garantizar que toda fábrica de celulosa disfrute de un suministro de madera adecuado con carácter permanente.

 

Desgraciadamente, cuando observamos la promoción de las plantaciones de madera para celulosa, todos los caminos siguen conduciendo a Roma.

 

(*) El informe completo de la FAO está disponible en: ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/009/J9256S/J9256S00.pdf

 

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COMUNIDADES Y BOSQUES

 

- Argentina: Chaco - desmonte, desnutrición y muerte

 

Una intensa ola de frío atravesó Argentina en la primera quincena de julio. En las cálidas tierras de la provincia de Chaco, donde la media anual ronda los 20º C se registraron marcas por debajo de cero. Ese brusco descenso de temperatura expuso en muertes la dimensión de la emergencia sanitaria y alimentaria que viven los pueblos indígenas toba, mocoví y wichí en ese distrito del noreste del país, donde la salud está minada por la desnutrición, la tuberculosis y el chagas. En pocos días los muertos fueron 10, al 2 de octubre ese número ascendió a 16, la mayoría son tobas. Todas las víctimas vivían en El Impenetrable, región de monte que desde hace un siglo sufre el saqueo de sus quebrachos, algarrobos y lapachos y que en las últimas décadas desaparece bajo las topadoras y el fuego de quienes buscan la alta rentabilidad del cultivo de soja.

 

A partir de 1995 la provincia vendió la mayor parte de sus tierras fiscales; en ese momento contaba con 3 millones de hectáreas y actualmente le quedan unas 580 mil. El traspaso de la tierra pública a grandes propietarios fue el requisito previo para su posterior desmonte. La organización de derechos humanos chaqueña Centro de Estudios Nelson Mandela denunció en noviembre de 2006 que la Dirección de Bosques de la provincia, desmanteló en los últimos años su estructura administrativa y operativa. “El Estado tiene una política sobre el sector, que consiste en dejar hacer y dejar pasar. La ley es letra muerta. El Decreto 1341, que suspendió el otorgamiento de permisos de desmontes hasta que finalice el ordenamiento territorial del Chaco, no se aplica ni se respeta. El desmonte no solamente continúa, sino que es más intenso. Todo un cuadro escandaloso, signado por la destrucción y por la impunidad”, había advertido el 20 de octubre de 2006 la misma organización en una declaración pública.

 

Este proceso afectó mayormente a El Impenetrable, que se extiende al oeste de la provincia y es el territorio ancestral toba y wichí. La desaparición del monte determinó la desaparición de las proteínas animales y vegetales de la dieta de estos pueblos. “El algarrobo simboliza casi todo, porque de ahí obtenían las proteínas las comunidades indígenas, la algarroba [su fruto] era el eje central de la dieta proteica, al ir desapareciendo hoy se mantienen con grasa, con harina, a veces un poco de fideos, no siempre; arroz, cada vez menos; y carne, casi nunca. Entonces tenemos que esa dieta condujo a la desnutrición, a la mal nutrición, a la hipertensión, a la diabetes. Por desnutrición o por mal nutrición, al no tener nunca comida suficiente y menos comida con capacidad nutritiva, a las enfermedades infecciosas, a la tuberculosis, al chagas”, sostuvo  Rolando Núñez, coordinador del Centro Mandela, en una entrevista realizada en agosto.

 

Desde abril del año pasado los pueblos toba, wichí y mocoví vienen denunciando esta situación y exigen al gobierno provincial políticas públicas, incluso bloquearon rutas, acamparon frente a la sede del gobierno local y realizaron una huelga de hambre. Tras décadas de silencio el ‘levantamiento’ – como lo llaman – puso de relieve la extrema pobreza y la discriminación en que están sumidos los aproximadamente 60 mil indígenas del Chaco. Salieron del silencio pero los acuerdos firmados con el gobierno en agosto de 2006 no fueron cumplidos.

 

La extrema situación que viven las comunidades fue denunciada por la Defensoría del Pueblo, que demandó a los estados nacional y provincial por sus responsabilidades ante la Corte Suprema de Justicia. También la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha pedido una ampliación documental por una denuncia de genocidio. A tres meses del comienzo de la ola de muertes las autoridades sólo han atinado a implementar planes de asistencia alimentaria temporal sin atender las causas de la emergencia.

 

Por Hernán Scandizzo, Colectivo Pueblos Originarios – Indymedia Argentina. Contacto: originarios-arg@indymedia.org www.argentina.indymedia.org/pueblos

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- Camerún: bosques comunitarios en un mar de madereo industrial

 

Visité Camerún en diciembre de 2006 y setiembre de 2007. En ambas oportunidades me impresionó la cantidad de camiones cargados con enormes troncos de árboles tropicales en prácticamente todas las carreteras. La gran mayoría se dirigía a los puertos desde donde se exportarían los troncos, sin procesar, principalmente a países del Norte.

 

Ver esos “antiguos bosques sobre ruedas” viajando en la carretera me recordó el libro “Las venas abiertas de América Latina”, de Eduardo Galeano. En este caso se trata de las venas abiertas de África Central (Camerún, República Democrática del Congo, República del Congo, Gabón) y los troncos representan la vida de los bosques y los pueblos africanos explotados para el consumo del Norte.

 

En Camerún el madereo en escala industrial está en manos de grandes empresas nacionales y extranjeras vinculadas con el capital extranjero y orientadas a la exportación. Paradójicamente el país parece, en los papeles, bastante progresista en la promoción del manejo comunitario de los bosques. A este respecto, en 1994 se aprobó una ley de bosques comunitarios que permite a las comunidades gestionar sus propios bosques, aunque solamente hasta 5.000 hectáreas, en virtud de un contrato celebrado con el Ministerio de Medio Ambiente y Bosques válido por 25 años.

 

Sin embargo el gobierno sigue apoyando el madereo destructivo y lucrativo y no parece tener intenciones de sustituirlo por la gestión forestal comunitaria. Esto quedó demostrado con una visita a un bosque comunitario.

 

El 12 de setiembre visitamos el bosque comunitario COVIMOF (Communauté Villageoise de Melombo, Okekak, Fakele 1&2, Ayos et Akak), donde lo primero que aprendimos es que el proceso de aprobación de la gestión comunitaria de bosques es muy lento. En este caso, las cinco comunidades participantes iniciaron el proceso en 1996 y solamente en 2004 lograron cumplir con todos los requisitos para la aprobación y firmar el instrumento legal necesario. Se quejan de que incluso ahora, cuando presentan el plan anual de manejo, el Departamento de Bosques demora meses en aprobarlo, con lo cual la comunidad dispone de muy poco tiempo (uno o dos meses) para instrumentarlo. 

 

La segunda lección es que las comunidades están solas en lo que atañe a la protección contra el madereo ilegal en sus bosques. Mientras la comunidad seguía esperando la autorización para comenzar las operaciones forestales, un grupo de madereros ilegales empezó a cortar árboles en el bosque comunitario. Se informó a las autoridades pertinentes, que no tomaron ninguna medida. Más tarde los madereros regresaron con maquinaria pesada y apilaron los troncos ilegales junto a una carretera. Las autoridades locales recibieron fotografías y videos de esta operación, pero no pasó nada. Finalmente cargaron los troncos en camiones y se fueron, pasando incluso por un puesto de control forestal del gobierno sin ningún problema.

 

La restauración del bosque es otra actividad para la cual las comunidades no cuentan con apoyo del gobierno. Este bosque comunitario ya había sido “descremado” y despojado de sus mejores árboles por anteriores actividades de madereo. La población local está replantando árboles nativos, pero sin apoyo gubernamental. Construyeron un pequeño vivero donde se producen unos 5.000 plantines de 12 especies de árboles. El año pasado plantaron 1.000 árboles con el apoyo del CED (Centre pour l’environnement et le développement) y de Greenpeace.

 

La tercera lección es que también están solos para la cosecha, el transporte, la industrialización y la comercialización de la madera. No es el gobierno quien brinda apoyo técnico y capacitación sino organizaciones de la sociedad civil como el CED. La maquinaria para transformar troncos en trozas también se compró con ayuda de organizaciones no gubernamentales, pero se necesitaría mucho más para mejorar el proceso actual de industrialización. La comercialización es difícil y está sujeta a frecuentes abusos por parte de los compradores. En todo esto el gobierno está completamente ausente.

 

Este ejemplo parece demostrar que en Camerún los bosques comunitarios necesitan algún tipo de ayuda del exterior, en este caso brindado por las ONG. Sin embargo, las ONG no tienen capacidad para apoyar muchos más casos y son las agencias gubernamentales quienes deberían cumplir este papel. Para que esto ocurra hay una condición básica necesaria: la voluntad política del gobierno de pasar del madereo industrial al manejo comunitario de los bosques. Eso es lo principal e implica buscar respuestas a la interrogante crucial de cómo empezar el proceso  para lograr cambios en esa dirección. Los ejemplos de éxito e incluso de fracaso de los bosques comunitarios existentes pueden ser extremadamente útiles como parte de ese proceso.

 

En el caso del bosque comunitario COVIMOF es importante destacar que, a pesar de todos los problemas, la población local está orgullosa y feliz de sus logros. La mayoría ya demuestra una capacidad técnica que antes no tenía en alguna de las actividades relacionadas con la silvicultura. Se han comprometido a usar el bosque en forma sustentable y repartir los beneficios en forma equitativa. En sus manos, el bosque tiene una oportunidad real de protección.

 

Por Ricardo Carrere, basado en observaciones y entrevistas realizadas en salidas de campo durante un viaje a Camerún en setiembre de 2007.

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- Ecuador: gran éxito en contra de la minería en la zona de Intag

 

El 26 de septiembre de 2007 no será un día fácil de olvidar en Intag, la zona subtropical antiminera del noroccidente del Ecuador. Después de meses esperando una resolución al respecto, el Ministerio de Minas y Petróleos anunció la suspensión de las actividades mineras de la compañía minera canadiense Ascendant Copper, dueña de las concesiones en la zona. La decisión del Ministro Galo Chiriboga se sustenta jurídicamente en el hecho de que la empresa inició sus trabajos incumpliendo la ley, al no haber solicitado las correspondientes autorizaciones e informes del Municipio de Cotacachi.

 

Esta decisión afecta a 9.504 hectáreas de concesiones, e implica que la compañía minera no puede realizar actividades mineras, administrativas y de relacionamiento comunitario. Lamentablemente, la decisión no es definitiva, sino que se mantiene hasta que la compañía renegocie el contrato y su presencia en la zona, según el ministro Chiriboga. Otras concesiones se encontrarían también en análisis por parte del gobierno.

 

Estos hechos demuestran que cuando la voluntad popular es firme, y las circunstancias políticas acompañan, es posible para las poblaciones conseguir éxitos en defensa de su soberanía y de sus intereses. Decisiones similares podrían producirse al respecto de otras concesiones mineras en otras partes del país.

 

El sentir de las comunidades de Intag afectadas por el proyecto minero y la presencia de la empresa fue inicialmente pesimista, pues “es la cuarta vez que se anuncia lo mismo, pero la empresa sigue en la zona”, como expresó el concejal Luis Robalino, originario de Intag. Pero se fue tornando más optimista tras la entrada de funcionarios gubernamentales a la zona, para clausurar las oficinas de la empresa.

 

En rueda de prensa convocada los primeros días de octubre para manifestar la satisfacción por la decisión gubernamental, se recordaron algunas de las circunstancias por las que la población no desea ni la actividad minera en su zona ni la presencia de la empresa minera. Según relataron el Alcalde de Cotacachi, Econ. Auki Tituaña junto al Presidente del Consejo de Comunidades Polibio Pérez y otros líderes zonales, la empresa llegó desde el principio de sus actividades con el propósito de dividir a las comunidades, para facilitar su entrada a la zona y sus operaciones previstas.

 

La presencia de tres años de Ascendant Copper en la zona incluyó incidentes con paramilitares disparando sobre campesinas y campesinos, utilizando perros adiestrados y gases lacrimógenos. Además, alrededor de un centenar de campesinas y campesinos fueron intimidados mediante la interposición de denuncias y procesos judiciales que buscaban –pero no lograron- acallar la resistencia. Muchos de ellos fueron absueltos por sentencias de jueces de la provincia Imbabura. Ninguno fue condenado.

 

Por su parte, el Alcalde denunció la vinculación de ésta a “ex militares, paramilitares, sicarios, traficantes de drogas y políticos corruptos”. Dijo también que “pensaron que con el ofrecimiento que en su día me hicieron de 60 o 70 millones de dólares, iban a conseguir mi apoyo, pero mi precio es mucho mayor, es el del valor de la mina” (según el Gerente de la Empresa AC, Francisco Veintimilla, un mínimo de 110.000 millones de dólares). “Pero sinceramente, prefiero que nos dejen intactos los árboles, la fauna y la flora, y que respeten el modelo de desarrollo que nosotros aquí en Intag y en Cotacachi hemos elegido para nosotros mismos”.

 

Se refiere al bosque tropical nublado, de inmenso valor biológico, que se encuentra situado justo sobre la mina de cobre. Desde la llegada de la actividad minera “se ha conseguido incluso detener la tala tradicional que la generación de nuestros padres venía haciendo”, señaló Polibio Pérez. “Ahora otorgamos un valor mucho mayor a la conservación”.

 

Ascendant Copper está en la zona desde el año 2004, aunque la resistencia antiminera se remonta al año 1997. En este período, muchas iniciativas se han consolidado en la zona, haciendo de Intag un modelo de producción alternativa: agricultura, turismo, artesanía, cooperativas, organizaciones y otras iniciativas ocupan a cientos de familias en la zona. A raíz de los incidentes provocados por ésta y otras empresas mineras en otros lugares del Ecuador, se conformó una Coordinadora en Defensa de la Vida y los Derechos Humanos.

 

Se estima que cerca del 95% de los habitantes de Cotacachi, incluyendo a las autoridades, está en contra de la minería (ver Boletín Nº 118 del WRM). “Es en defensa de los intereses del Estado, la provincia, el cantón y la zona”, dicen. A la pregunta por la posibilidad de una consulta popular, dicen estar abiertos, pero obviamente ésta tendría que hacerse de una manera limpia y transparente, organizada por el estado ecuatoriano y no por la transnacional.

 

Por el momento, la empresa sale dejando división y conflicto entre hermanos, familiares, vecinos y antiguos amigos. Según denuncias, algunos comuneros “estaban a sueldo de US$ 300 para jugar al voley”. Mientras los depósitos de cobre continúen en la zona, la amenaza minera sigue latente.

 

Mientras tanto, en Ecuador se prepara la Asamblea Constituyente que redactará la nueva Constitución. Alberto Acosta, que durante un breve período de la actual legislatura fuera Ministro de Energía y Minas, y que con toda seguridad presidirá la asamblea, ha manifestado firmemente en repetidas ocasiones su propósito de hacer del Ecuador un país libre de minería a gran escala.

 

Por Guadalupe Rodríguez, correo electrónico: guadalupe@regenwald.org

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- Honduras: el porqué de la defensa del bosque

 

En Honduras se deforestan de 80.000 a 120.000 hectáreas anuales.

 

Nuestros bosques son multidiversos: de pino, con una variedad de siete especies; latifoliados, con 200 especies de árboles y una rica biodiversidad sobre todo en tierras bajas; nublados latifoliados: pinares o bosques mixtos en tierras altas; latifoliados en lugares de clima seco; y manglares.

 

La política forestal de Honduras es formulada no por la sociedad civil o el poder ciudadano sino por los dictados del capital multinacional a través del Banco Mundial y los Tratados de Libre Comercio articulados con la oligarquía local, que a través de sus representantes en el Congreso de la República y en otros poderes del Estado aprueba las leyes y políticas que están destinadas a la explotación del bosque en función del capital imperial y globalizador.

 

Para implementar esas políticas tienen a los militares, a los que se les da poder para “cuidar” el bosque. ¿Será posible que los que destruyen el bosque durante las confrontaciones bélicas pasen, por arte de magia, a ser héroes ambientalistas? Por otro lado, el “sicariato” – asesinatos por encargo – es una de las formas ocultas de agresión a las poblaciones indígenas, campesinas y garífunas.

 

La explotación de la madera siempre ha estado en nuestro país relacionada con la corrupción, la violación de los derechos humanos y la impunidad. La persecución del sacerdote Tamayo y otros dirigentes así como el asesinato el 20 de diciembre de 2006 de Heraldo Zúñiga y Róger Iván Cartagena, miembros del Movimiento Ambientalista de Olancho, por parte del aparato de seguridad del Estado de Honduras, son un reflejo del terror que significa luchar por la defensa del bosque en Honduras. Recientemente se suma el asesinato de Mario Guifarro en la comunidad de Parawasito, municipio de Dulce Nombre de Culmí, en el Patuca Medio, mientras realizaba tareas para el proyecto ICADE, de demarcación del bosque, siguiendo el mandato del Congreso de la Federación Indígena Tawahka de Honduras (FITH).

 

Los gobiernos y la mayoría de sus cuadros técnicos siempre han culpado a los pobres por la destrucción del bosque. Sin embargo, nunca mencionan la deforestación ocasionada por la industria minera, del camarón, la agroindustria de la piña, del banano; las grandes plantaciones de caña de azúcar, maíz transgénico y palma africana, destinadas estas dos últimas al nuevo súper negocio de los agrocombustibles. A esto se suman las grandes quemas del bosque, accidentales o provocadas, sobre todo para justificar las explotaciones de la madera y la ganadería extensiva para exportación de carne para hamburguesas.

 

Las políticas forestales están orientadas a convertir el árbol en una simple mercancía, sin considerar que debido a la deforestación de las cuencas de los ríos y las micro cuencas, la erosión, los derrumbes y los deslizamientos van en aumento, y por ello las consecuencias de las tormentas tropicales y huracanes, así como de las distorsiones climáticas, son más graves y los daños irrecuperables.

 

Los tratados comerciales desiguales y la lógica inmoral e injusta del capital promueven la promulgación de leyes y la aplicación de políticas forestales divorciadas de las políticas de agua y energía, así como de las previstas para las alteraciones climáticas. Son esas leyes las que imponen la privatización del bosque, la energía, lo hídrico, la educación y la salud. El Congreso Nacional destina vergonzosamente más de un tercio del territorio nacional a la industria minera, que destruye el bosque y afecta la salud animal, vegetal y humana.

 

La pérdida de la biodiversidad a causa de la deforestación y la contaminación de metales pesados por efecto de la explotación minera y los plaguicidas de la agroindustria favorecen el dengue, la malaria, las parasitosis y los trastornos mentales que, además de producir enfermedades y muerte, ocasionan pérdidas multimillonarias al país.

 

El desarrollo de políticas humanas, integrales y planetarias es un desafío urgente para todos y todas las hondureñas. La articulación del bosque, la salud y los derechos humanos en un programa de educación de la juventud constituye una estrategia importante en la formación de líderes para crear una conciencia de reforestación en el país y crear leyes que protejan los bosques.

 

En consecuencia estamos planteando a nivel del Movimiento Madre Tierra (miembro de Amigos de la Tierra Internacional) y las organizaciones Centro América no está en Venta, Oilwatch Internacional y COHAPAZ (Comité Hondureño Acción Por la Paz), la siembra y el cuidado continuo de un millón de árboles para Honduras. Nuestra urgente tarea es unir a todo el movimiento social y ambiental contra las políticas y empresas depredadoras. ¡Integremos toda nuestra conciencia a esta hermosa tarea en defensa de la vida, la dignidad y la salud de nuestro pueblo!

 

Por  Juan Almendares, correo electrónico: juan.almendares@gmail.com

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- Laos: si Norconsult embalsa el Sekong, borra a Camboya del mapa

 

Se está hablando de construir una serie de grandes represas en la cuenca del río Sekong, en el sur de Laos. Decenas de miles de personas en este país se verían afectadas por el proyecto, pero también corre peligro el sustento de 30.000 personas que viven aguas abajo a lo largo del río Sekong, en Camboya. Aun así se sigue adelante con el proyecto sin considerar los impactos sobre las personas y el medio ambiente camboyanos.

 

En junio de 2007 la consultora noruega Norconsult culminó dos exámenes ambientales iniciales para dos de las represas, Sekong 4 y Nam Kong 1. Un informe reciente, firmado con el seudónimo Anurak Wangpattana, celebra el hecho de que los estudios reconocen muchos de los impactos que estas represas tendrán sobre personas, bosques y pesquerías en el sur de Laos, pero critica a Norconsult por ignorar completamente los impactos de dichos proyectos sobre quienes viven aguas abajo en Camboya.

 

Unos 100 kilómetros separan estos dos proyectos de represa realizados por la empresa Russian Region Oil Company. La represa Sekong 4, de 600 MW, inundará una superficie de 150 kilómetros cuadrados que incluye bosques y otras tierras donde se hace recolección de productos forestales no maderables, pastoreo y agricultura itinerante. Con el fin de hacer lugar para el embalse serán expulsadas unas 5.000 personas, de las cuales cerca del 98% son indígenas. Las minorías étnicas Katu y Nge conforman el 80% de la población en el distrito de Kaleum, cuya capital será inundada por el embalse. 

 

La importancia que tiene el bosque para los habitantes del distrito de Kaleum surge claramente de un informe escrito por Charles Alton, consultor de Naciones Unidas, y Houmphan Rattanavong, del Consejo Científico Nacional de Laos. El informe señala que en cuatro aldeas Katu del distrito de Kaleum, alrededor del 76% de los ingresos de los aldeanos procede de la recolección de productos forestales no maderables y un 16% de la cría de ganado. 

 

La represa Nam Kong 1, de 150-200 MW, pensada para un tributario del río Sekong, inundaría 21,8 kilómetros cuadrados. Anurak Wangpattana señala que más de 1.600 personas que viven aguas abajo de la represa propuesta sufrirán sus impactos. Muchas de estas personas vivían en la zona del reservorio pero el gobierno laosiano las hizo mudarse durante los años 1990.

 

El pescado es una parte importante de la alimentación de los aldeanos que viven en la zona que se propone como reservorio de Sekong 4. “Todas las aldeas de la zona que el reservorio inundará tienen pesquerías abundantes, fundamentalmente de subsistencia, que aportan gran parte de la proteína de su dieta”, informa Norconsult. La construcción de la represa acabará con estas pesquerías.

 

Las pesquerías de las comunidades que viven aguas abajo de la represa también sufrirán graves impactos. Para que se llene el embalse de Sekong 4 se necesitarán 14 meses. Una vez que la represa inicie sus operaciones, el caudal del río cambiará por completo. “Existe el [riesgo] potencial de pérdida de biodiversidad acuática y productividad aguas abajo del Sekong debido a dichos cambios de caudal”, se dice en el seco lenguaje de los peritos de Norconsult.

 

Anurak Wangpattana explica que el Examen Ambiental Inicial de  Norconsult es el primer paso de las evaluaciones del impacto ambiental de las represas Sekong 4 y Nam Kong 1 y sugiere la posibilidad de una evaluación de impacto ambiental acumulativa. Pero lo que hasta ahora falta en los estudios de Norconsult, señala Anurak, es “el reconocimiento explícito de que estos impactos se extenderán a lo largo del río Sekong en Camboya”.

 

En el correr de diez años los aldeanos que viven a lo largo del río Sesan, en el noreste de Camboya, han podido ver los devastadores efectos de la construcción de represas aguas arriba en Vietnam. Decenas de personas se ahogaron tras la repentina liberación de agua de la represa de las cataratas del Yali. Los aldeanos perdieron ganado, cultivos y equipo de pesca. La mala calidad del agua ha causado irritaciones cutáneas y problemas estomacales. Más de 3.500 personas abandonaron sus hogares cerca del río Sesan y se mudaron a tierras más altas para escapar de las inundaciones y los impredecibles cambios de caudal del río, según investigaciones recientes de la ONG camboyana 3S Rivers Protection Network (red de protección de los ríos 3S, donde "3S" alude a los ríos Sekong, Sesan y Srepok). “Los aldeanos perdieron sus esperanzas y ya no pueden depender del río pues prácticamente todos los recursos del río han desaparecido”, dijo a los investigadores Roman Mal, jefe de aldea del pueblo indígena Jarai.

 

Muchas de las 30.000 personas que viven a lo largo del Sekong en la provincia de Stung Treng, Camboya, pertenecen a los grupos étnicos Lao, Khmer Khe, Kavet, Lun y Kuy. Las pesquerías y los huertos ribereños del río Sekong son una parte vital de su seguridad alimentaria y su sustento. 

 

Anurak Wangpattana advierte que “La experiencia con los impactos transfronterizos de las grandes represas hidroeléctricas en otros lugares de la región del Mekong indica claramente que no deben ignorarse los impactos de las represas Sekong 4 y Nam Kong 1 en Camboya y Laos, y no debería permitirse que ocurrieran, sin importar cuán fácil les resulte a los proponentes de las represas per se desestimar dichos impactos”.

 

Por Chris Lang, http://chrislang.org

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- Paraguay: para que el monte no se apague - la lucha de los Grupos Ayoreo Aislados del Chaco Paraguayo

 

En marzo de 2007, se ha lanzado un llamado nacional e internacional ante el inminente desmonte y la destrucción total por parte de una empresa denominada UMBU S.A., de 24.000 has. (240 Km²) de monte virgen e intocado, en el corazón de la zona denominada “Amotocodie”, Norte del Chaco Paraguayo. Amotocodie es parte del territorio ancestral del Pueblo Indígena Ayoreo, y sigue siendo habitado de manera permanente por dos grupos ayoreo aislados. Son grupos que nunca han tenido contacto con la sociedad moderna y que viven su vida tradicional en estrecha relación de interdependencia y apoyo mutuo con la naturaleza y el monte.

 

Vale recordar que el Norte del Chaco Paraguayo se encuentra en su casi totalidad en manos de propietarios privados a los que la legalidad y la práctica del mundo moderno les reconoce el derecho de alterar o destruir la selva chaqueña prácticamente sin restricción ni control. El proyecto de desmonte de la mencionada empresa, que es ejemplar y representativo de muchos otros actualmente en ejecución o preparación en la zona, se superpone sin consideración alguna – como si no existieran – a las características, particularidades y contornos de la sensible naturaleza del monte chaqueño, y en este caso, a uno de los dos mayores sistemas de cauces fluviales del Norte del Chaco, interrumpiéndolo. De igual manera se superpone a aquella otra legalidad, nacional e internacionalmente reconocida y vigente: la que reconoce la titularidad indígena de este territorio como la originaria y preexistente a la de los estados modernos. Amotocodie es territorio indígena. Solo que la sociedad envolvente, nacional e internacional, opta por no tomar en consideración los derechos territoriales indígenas. Si lo hiciera, territorios amplios de monte chaqueño en Paraguay – en estos momentos aún quedan intactos y vírgenes unos 10 millones de hectáreas – podrían tener una chance de sobrevivir nuestro presente depredador y podrían tener futuro. Los Ayoreo se distancian con vehemencia del uso derrochador y destructivo que el hombre blanco hace del territorio ayoreo. “Nosotros lo cuidaríamos mejor. Sabemos cuidarlo”.

 

La embestida de los desmontes para ganadería se acrecentó en los últimos años como consecuencia de la apertura de mercados internacionales para la carne vacuna paraguaya. Adicionalmente, en los últimos meses, la presión generada por la calamitosa expansión sojera y de cultivos destinados a agrocombustibles en la Región Oriental del Paraguay desplaza los intereses expansivos de los ganaderos a la Región Occidental, el Chaco, donde “aún hay monte disponible”.

 

El llamado nacional e internacional en contra del proyecto de desmonte de UMBU S.A. motivó que numerosas personas, personalidades, redes y entidades sobre todo extranjeras dirigieran cartas a la autoridades paraguayas, pidiendo la inmediata suspensión de los permisos de desmonte correspondientes, y la adopción de medidas enérgicas y contundentes para asegurar la protección de la zona y la integridad y los derechos de los grupos indígenas aislados que la habitan. La presión internacional no tuvo sin embargo efecto: desde el mes de agosto, UMBU está desmontando a un ritmo acelerado. A dos meses del comienzo del atropello de las topadoras, ya quedan devastadas y aniquiladas 3.000 hectáreas –  30 Km².

 

Estas 3.000 has. aniquiladas eran monte que previamente jamás había sido alterado – y mucho menos transformado violentamente - por actividades humanas. El cauce que las atravesaba traía abundante agua en la época de lluvias, agua que no solo daba vida a la misma zona sino a una cuenca fluvial amplia que se extiende desde el Oeste de Amotocodie hasta el Pantanal Paraguayo en zonas cercanas al Río Paraguay en el Este. El desmonte dejó cortado dicho cauce, hasta ahora en una extensión de más de 5 Km. de largo. Con este corte, el cauce queda interrumpido y deja de cumplir su función de arteria vital de todo un ecosistema y está condenado a secarse, y con él, amplias zonas regadas por el mismo. La violenta intervención del cauce deja también sin base de vida a una numerosa población de aves acuáticas de gran variedad que frecuentaban la zona y anidaban en los bosques de galería en ambas orillas del cauce.

 

Pero antes que nada, con estas 3.000 has. los desmontes llegan a tocar el mero corazón de uno de los territorios grupales más preciados del Pueblo Ayoreo: el de Chunguperedatei – una región que se extiende monte adentro en ambas márgenes, a lo largo del mencionado cauce, y que contiene unas legendarias lagunas que nunca se secan, aún en tiempo de las peores sequías. Desde tiempos inmemoriales, varios grupos locales ayoreo pasan en ese territorio tiempos prolongados, cuando interrumpen su constante andar nomádico para hacer las plantaciones de verano en la tierra arenosa fértil de los sedimentos fluviales en ambas orillas del cauce. Los 5 Km. de cauce cortados anulan numerosos amotoco – los pequeños claros naturales que sirven para estas plantaciones – y anulan unos 5 conocidos simijnai, aguadas con peces, y ojos de agua que en las época secas pueden ser vitales para la sobrevivencia.

 

Una tierra así anulada, ya vacía, queda “apagada” como dicen aquellos Ayoreo que ya con anterioridad han sido despojados de territorios de monte similares y hoy viven precariamente en los márgenes de la sociedad moderna. Con las 3.000 has. ya desmontadas en estos momentos se apagan parte de los lugares de vida de toda una población no solo de antes, sino de ahora, con los caminos que marcan las rutas migratorias, las zonas de cacería de tortugas o chanchos, y las de recolección de miel y de la fibra caraguatá con la cual las mujeres tejen sus sueños y visiones de la vida convirtiéndolos en bolsas. Se apagan numerosas chozas en el monte donde acampar y buscar cobijo, y los lugares que marcan las vidas y dicen la historia de generaciones: desaparece el árbol donde Orojoide* – antiguo líder de un grupo del monte contactado a la fuerza en 1986 – volvió a encontrar veinte años más tarde la marca que él mismo había hecho con su hacha cuando aún vivía en el monte, antes del contacto. Se apagan las referencias vivas y materiales de la vida e historia de todo un pueblo.

 

Con el apagamiento, se quiebra una vez más la delicada e irreparable unidad formada entre los humanos y el mundo – nosotros lo llamamos naturaleza. Era – o es - una unidad vital para ambas partes.

 

Mientras se escribe este texto – 12 de octubre - , los grupos aislados deben haberse retraído a espacios más al Oeste o más al Sur que aún siguen con vida e intactos. Una mirada del mapa satelital de Amotocodie muestra sin embargo que son varios los desmontes en curso, y aún quedando un centro compacto de monte intacto, deben quedar ya pocos sitios en los que los Ayoreo del monte no escuchan el ruido lejano de las topadoras que trabajan día y noche. Aún determinan su andar, pero de manera cada vez más condicionada. La sociedad moderna les come de a poco su autodeterminación.

 

Desde “afuera”, desde nuestro mundo de la sociedad envolvente luchan la UNAP (Unión de Nativos Ayoreo del Paraguay) y la OPIT (Organización de grupo local Ayoreo Totobiegosode) incansablemente por la protección, la recuperación y el reconocimiento legal de los territorios que ya son de ellos porque siempre lo fueron. Y tratan de dar fuerza a sus hermanos invisibles, que hacen el mismo trabajo “desde adentro”: evitar que el monte se apague.

 

* nombre cambiado por el autor

 

Por Benno Glauser, correo electrónico: bennoglauser@gmail.com, www.iniciativa-amotocodie.org

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- América Latina: Asamblea de Redmanglar Internacional

 

Entre el 8 y el 13 de Octubre, las organizaciones de pescadores, recolectores artesanales, ambientalistas y académicos de 10 países de América Latina, organizados en la Redmanglar Internacional, se dieron cita en la localidad de Cuyutlán, Estado de Colima, México.

 

Durante una semana entera de trabajo se denunció que en el mundo se reafirma y fortalece una política de apropiación y uso de espacios costeros y marinos en donde se anteponen los intereses económicos de pocos a la conservación de los ecosistemas que sustentan la vida y los derechos fundamentales de las comunidades locales.

 

Durante el primer día de trabajo cada uno de los países miembros de Redmanglar Internacional fue exponiendo la situación actual de los ecosistemas marino-costeros y el trabajo que se ha emprendido por su defensa. Es de destacar los esfuerzos realizados por países como Guatemala, Perú y Venezuela, que han logrado conformar en los últimos años redes nacionales de organizaciones articuladas a la misión de Redmanglar Internacional que es la de defender el ecosistema manglar y los ecosistemas marino-costeros, garantizando su vitalidad y la de las poblaciones usuarias ancestrales que viven en relación con ellos, frente a las amenazas e impactos de las actividades susceptibles de degradar el ambiente, alterar el equilibrio natural ecológico y/o que violenten los derechos humanos de las comunidades locales.

 

En los días posteriores, la exposición de Fernando López, catedrático de la Universidad Central del Ecuador sobre la situación actual política y económica y del patrimonio natural y cultural de América Latina dio inicio a las discusiones de temas generales que atañen a la región. “La situación  que enfrentamos es de enorme complejidad por el entrecruzamiento de poderosos intereses globales, la magnitud de las amenazas contra las poblaciones y el medio ambiente, y por la escasa capacidad de resistencia de las comunidades y organizaciones políticas y sociales”, expuso Fernando López e hizo un análisis de la Integración de la infraestructura regional sudamericana (IIRSA) y mostró como ésta implica una integración de los mercados y una seria amenaza para los pueblos.

 

Posteriormente en la Pinacoteca Universitaria de la ciudad de Colima tuvo lugar una charla sobre “Ecosistemas Marino-Costeros, Agua y Soberanía Alimentaria” a cargo de Jorge Varela Márquez, delegado del Fórum Mundial de los Pueblos Pescadores, Dolores Gónzález de la Universidad Central de Venezuela y Alberto Villarreal de Food and Water Watch.

 

Las sesiones continuaron a lo largo de la semana en donde se informó sobre la participación de la red en foros internacionales, campañas, movilizaciones y la firma de declaraciones, herramientas eficaces y legítimas de los pueblos ancestrales costeros. Se hizo también un pronunciamiento en contra de la privatización de las costas y la exigencia a los gobiernos para que se garantice el acceso a los territorios para pescadores y recolectores artesanales, así como se manifestó el desacuerdo conjunto con la mercantilización de los bienes y servicios ambientales.

 

Un análisis sobre la certificación a la acuacultura del camarón a cargo de Jeovah Meireles de la Universidad Federal de Ceará, Brasil motivó a que la asamblea ratifique su posición en contra de la certificación orgánica a la acuacultura industrial del camarón por tratarse de un maquillaje verde que pretende ocultar delitos ambientales, sociales y económicos de la industria camaronera.

 

Adicionalmente, la asamblea se pronunció sobre varios temas particulares de los países miembros de la red, uno de ellos fue un pedido al presidente de México, Felipe Calderón, de cancelar el proyecto de la Terminal de Gas Natural Licuado Manzanillo, por considerar que es de alto riesgo para los ecosistemas de la Laguna de Cuyutlán.

 

Por tanto, los participantes en esta III Asamblea General de Redmanglar Internacional durante el último día de su estadía en México, realizaron una visita de observación al Vaso II de la Laguna de Cuyutlán así como se reunieron con los pescadores de la comunidad de Ventanas, para evidenciar cómo este proyecto constituye una amenaza para el sistema lagunar y el ecosistema manglar.

 

Líder Góngora Farías, Secretario Ejecutivo saliente, y el equipo de la C-CONDEM del Ecuador posesionaron a Juan José López, en representación de la Asociación de Productores para el Desarrollo Comunitario de la Ciénaga Grande del Bajo Sinú (ASPROCIG) de Colombia como nuevo Secretario Ejecutivo de Redmanglar Internacional para el trienio 2008-2010.

 

La Declaración de Cuyutlán, se encuentra disponible en http://redmanglar.org/imagesFTP/8221.declaracion_cuyutlan.pdf

 

Por Verónica Yépez, C-CONDEM, correo electrónico: veroy@ccondem.org.ec

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COMUNIDADES Y MONOCULTIVOS DE ÁRBOLES

 

- Brasil: mujeres y eucaliptos; historias de vida y resistencia

 

La invasión de los territorios de pueblos locales por parte del proyecto agroindustrial de Aracruz Celulose S.A., implantado en las décadas de 1960 y 1970, en Espíritu Santo, causó enormes pérdidas materiales y simbólicas para los pueblos indígenas y quilombolas. Algunas son irrecuperables.

 

“Son mis primos. Cuando Aracruz llegó aquí y los expulsó ... ella llegó invadiendo. Cuando llegó, ellos tuvieron miedo y abandonaron sus tierras y se fueron. Llegó con un montón de tractor y  pasó por arriba de sus pequeñas casas. Las casas era de paja y barro, donde ellos vivía. Entonces, están mis primos que tienen ganas de entrar a la aldea de nuevo”. (Maria Loureiro, aldea tupiniquin de Irajá).

 

La llegada de ese proyecto agroindustrial fue arrasadora para los pueblos locales: de 40 aldeas indígenas, hoy sólo quedan siete. Según la información de los quilombolas, de las 100 comunidades que existían en la región norte de Espíritu Santo, formadas por alrededor de 10.000 familias, quedan 1.200 familias, distribuidas en aproximadamente 37 comunidades rodeadas de eucaliptos y caña de azúcar para la producción de alcohol.

 

Una gran parte de esos pueblos se dispersó. Un grupo se refugió en los alrededores de su antiguo territorio, otros buscaron un lugar para vivir en las ciudades de la región metropolitana de Vitória (capital del Estado). La nueva conformación territorial interfirió drásticamente en la división sexual del trabajo y, como consecuencia, en los papeles sociales y familiares de hombres y mujeres. Indios y quilombolas debieron sufrir la dispersión de sus parientes. Las familias que lograron permanecer en su territorio se amontonaron en fragmentos de tierra.

 

Paradójicamente a la tristeza de la violencia y del genocidio que esos pueblos debieron soportar, se escribe una bellísima historia de resistencia en los últimos seis siglos. La prueba más evidente de esa resistencia es la presencia de indios y quilombolas en todas las regiones brasileñas.

 

Con componentes modernos y desarrollistas, la relación entre los pueblos tradicionales de Espíritu Santo y Aracruz Celulose S.A. reedita la historia colonial e impone pérdidas materiales y simbólicas irreparables a las comunidades indígenas y quilombolas.

 

En este nuevo contexto, hombres y mujeres viven impactos tanto comunes como diferenciados. Con la pérdida del territorio, las mujeres perdieron su espacio para plantar, criar animales domésticos y producir hierbas medicinales.

 

Y para nosotras, las mujeres, fue un impacto muy fuerte también. Nosotras tenemos ese sentimiento, ese sentimiento de pérdida de nuestras riqueza  (Maria Loureiro, Comisión de Mujeres Indígenas Tupiniquins y Guaranís).

 

La substitución del bosque por la plantación de eucalipto provocó la pérdida de alimentos que antes provenían de los frutos, la pesca y la caza. El fin del bosque tropical originó, también, la extinción de ríos y arroyos, que eran lugares de encuentro para las mujeres y un espacio privilegiado de intercambio de los saberes femeninos.

 

Fue una gran dificultad para nosotras, porque vivíamos del... usábamos el río para pescar. Ahora, esa dificultad... el río se secó por el eucalipto, ¿verdad?. Y solo podemos culpar al eucalipto. Fue muy difícil para nosotras. Pero las mujeres siempre sufrimos con eso, con la falta de agua. Antes había agua canalizada pero no  llegaba bien a nuestras casas y sufrimos mucho (Maridéia, aldea tupiniquin de Pau-Brasil)

 

Indios y quilombolas tuvieron que convivir con la contaminación ambiental debida a los agroquímicos usados por la industria del monocultivo.

 

Después, ellos empezaron a poner los remedios, como decía esta joven, empezaron a acabar con todo. Los remedios [agrotóxicos] mataban a los animales de caza, a los pájaros; el agua también se contaminaba, mataba peces, cangrejos como los que hay en Pau-Brasil. Allá hay un riachuelo que subía hacia Barra do Sahy. Entonces, aquel río se acabó. Los peces también se acabaron, a causa del veneno que ellos fueron poniendo, fueron acabando con nuestros peces, nuestros cangrejos. No hay más nada allá en el manglar. Puede ir para allá a mirar que no va a ver nada, cangrejo, juey azul, todo eso era nuestro alimento, lo que nos alimentaba. No nos faltaba nada, alimentábamos a nuestros hijos (Rosa, aldea tupiniquin de Pau-Brasil)

 

La desaparición del bosque también provocó el fin de la materia prima usada en la fabricación de los utensilios y de las artesanías que, en el caso de los indios, es una actividad desarrollada principalmente por mujeres.

 

La pérdida de la biodiversidad significó la pérdida de una gran cantidad de medicamentos derivados de plantas, raices y animales del bosque; vetó a las mujeres indígenas guaraníes, que antes usaban hierbas para estimular y reducir la fertilidad, su derecho a la planificación familiar, haciéndolas rehenes de anticonceptivos y ligadura de trompas. Indios y quilombolas tampoco encuentran más las lianas, los árboles y las grasas de animales que usaban en la práctica de su medicina.

 

Sin los ecosistemas que aseguraban la reproducción del modo de vida de esos pueblos tradicionales, el papel masculino, dentro de la familia y de la comunidad/ aldea, fue minado. Grandes cazadores, agricultores y pescadores se vieron obligados a vender su fuerza de trabajo a las empresas subcontratadas por Aracruz Celulose, y en el caso de los quilombolas, también a las empresas productoras de alcohol, como Disa- Destilaria Itaúnas S.A.. Sin embargo, la mayoría se vio desempleada ya que la política de las empresas es no contratar mano de obra indígena y quilombola, con la  finalidad de forzar, cada vez más, la salida de los que permanecieron en la región. La fragilización del papel masculino expuso a las mujeres a convivir con el alcoholismo de sus compañeros y con la violencia doméstica.

 

[...] Entonces, arruinó parte de nuestra vida, nuestra libertad y  nuestra cultura, de nuestro cotidiano, de nuestra salud. Esa venida de las grandes empresas hacia acá arruinó todo, nos sacó un pedazo de nosotros mismos, es como un pedazo, como si tuviéramos una parte viva y otra muerta, como si fuéramos  vivos-muertos, ¿entiende?. Debido a las grandes empresas, que después entraron acá. Éramos felices, ahora no, vivimos infelices con esta vida, necesitamos pelear por lo que es nuestro, por nuestros territorio, por lo que ellos nos arrancaron, y con eso se nos fue todo, todo lo que era nuestro, entonces nos queda protestar, ¿verdad?, de parte de todos, de toda la comunidad. (Eni, de la Comunidad quilombola de São Domingos).

 

Algunas mujeres indígenas, portadoras de un rico conocimiento de la fauna y la flora, fueron convertidas en empleadas domésticas, jornaleras, niñeras y cocineras de los funcionarios de Aracruz Celulose. La obligatoriedad de desempeñar nuevas tareas afectó el ejercicio de la maternidad, obligándolas a dejar de amamantar a sus hijos a edad más temprana y a dejarlos, aún bebés, para cuidar a los hijos de las mujeres de la ciudad.

 

Frente a las transformaciones que vivieron, esos pueblos construyeron alianzas con movimientos y ONGs solidarios con su lucha. Hoy, se articulan en red, buscando, cada vez más, aumentar su capacidad de resistencia.

 

Y así venimos luchando, uniéndonos a las otras  36 comunidades para pelear por nuestro territorio, por la cuestión de las tierras, que son tierras que le sacaron a nuestro pueblo, a nuestros antepasados y que, hoy, están en manos de Aracruz Celulose. Entonces, la lucha que nos une, hoy, es la expansión del cultivo de eucalipto dentro de nuestras comunidades (Kátia, comunidad de Divino Espírito Santo).

 

Las mujeres, que también son protagonistas de esas luchas, inician un proceso de organización en espacios específicos, con el objetivo de discutir los impactos del monocultivo de eucalipto que inciden sobre ellas y las formas de contribuir para recomponer el modo de vida de su pueblo. Ellas pretenden asumir, cada vez más, su lugar en ese proceso de lucha. Cuando “[...]   el ambiente empiece a afectar a sus hijos, muchas mujeres actuarán”.       

 

El proceso de organización de las mujeres en espacios específicos es reciente. En el caso de las mujeres indígenas, por ejemplo, hay grupos organizados en cada aldea dedicados a la producción de artesanías y al rescate de los saberes y uso de las hierbas medicinales. Algunas se encuentran en un proceso de organización más avanzado, otras están comenzando. Con el objetivo de reforzar su proceso de organización, hace poco más de un año, crearon la Comisión de Mujeres Indígenas Tupiniquin y Guaraníes, que busca la articulación de las mujeres indígenas de todas las aldeas y el desarrollo de actividades y luchas de su interés.

 

Se nota que todo el movimiento organizativo protagonizado por las mujeres ha estimulado el reconocimiento público de los diferentes trabajos que realiza: en el frente de batalla, para hacer la autodemarcación del territorio; en el enfrentamiento con la policía al ocupar la fábrica de Aracruz (en 2005); en la cocina, al preparar la comida para las grandes asambleas indígenas. De esa forma, ellas están, cada vez más, ampliando sus espacios de socialización y buscando sustituir, en parte, los espacios que les arrancaron. La organización también contribuyó a aumentar su autoestima.

 

Mujeres indígenas y quilombolas, que compartieron durante tantas décadas los impactos del monocultivo de eucalipto, ahora quieren compartir su experiencia organizativa, y descubrir juntas los caminos de la libertad. Son mujeres que cada vez están más unidas y que se fortalecen mutuamente, luchando contra la opresión del agronegocio y del patriarcado.

 

Extractado de: “Mujeres y Eucaliptos: historias de vida y resistencia”, investigación del WRM por Gilsa Helena Barcellos, correo electrónico: gilsahb@terra.com.uy, y Simone Batista Ferreira (integrantes de la Red Alerta Contra el Desierto Verde), correo electrónico: sibatista@hotmail.com

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- Colombia: ¿madera de conflicto con el sello FSC?

 

Entre los años 2001 y 2005 se podía comprar en EE.UU. un tablero estructural de madera contrachapada fabricado por la empresa Pizano S.A., una de las mayores empresas forestales de Colombia. El tablero estaba fabricado parcialmente a partir madera procedente de unas plantaciones certificadas por el FSC (Consejo de Administración Forestal) y el resto procedía de bosques naturales del Noroeste de Colombia, bosques en los que la guerrilla, los grupos paramilitares y el ejército combatían por el control del territorio y sus recursos naturales. El tablero contrachapado estaba manchado de sangre.

 

¿Cómo ha sido posible que el FSC se haya teñido de sangre? El grupo Pizano S.A. es titular de un paquete importante del accionariado de Maderas del Darién, S.A.,  empresa maderera que ha sostenido una intensa extracción forestal en las cuencas de los afluentes del Río Atrato, Departamento del Chocó, el cual atraviesa la Reserva del Pacifico Colombiano, una región señalada por su alta biodiversidad.  El 40% de los suministros de madera de Pizano S.A., con la que se fabrica su tablero contrachapado, procede de estos bosques de alto valor ecológico. Además, la explotación irregular y destructiva ha reducido considerablemente las áreas naturales de cativo (Priora copaifera), una especie amenazada, utilizada para la fabricación del contrachapado.

 

La actividad de esta empresa se ha realizado de forma simultánea en el tiempo y el espacio con enfrentamientos bélicos y operaciones militares que generaron a partir de 1997 el desplazamiento de miles de personas. Las violaciones de los derechos humanos y el asesinato han sido frecuentes y han quedado impunes. La tala ilegal es un problema grave y la titularidad de la tierra es objeto de disputas dirimidas frecuentemente en los tribunales. Con todos estos ingredientes, la actividad maderera y el conflicto armado han originado la destrucción de la vida comunitaria de las comunidades afrodescendientes y la conversión de sus territorios en zonas deforestadas o en plantaciones de palma aceitera.

 

En el año 2000, durante la preevaluación de Pizano S.A., Smartwood se reunió con la Iniciativa Nacional de Colombia y miembros de su Directiva cuestionaron la posibilidad de otorgar el certificado a esta empresa. Ya por entonces las noticias sobre el conflicto en el Departamento del Chocó salpicaban a Pizano S.A. En la evaluación de seguimiento de 2005 la Comisión Intereclesial Justicia y Paz Colombia, una organización comprometida con los derechos humanos en toda América Latina, presentó una queja formal en la que informaba sobre la responsabilidad de Maderas del Darién en la violación de los derechos humanos y el desastre ambiental en el Darién, probada mediante diversos documentos y sentencias judiciales.

 

La queja de Justicia y Paz fue apoyada por numerosas organizaciones sociales y ambientales de Colombia y España (Greenpeace y Ecologistas en Acción, entre ellas), organizaciones que posteriormente solicitaron en 2005 a Smartwood la no renovación del certificado FSC a Pizano S.A. Asimismo, pusimos en conocimiento del Director Ejecutivo de FSC, Heiko Liedeker, todos estos hechos.

 

Las conexiones de la empresa filial de Pizano S.A. con el conflicto han sido expuestas públicamente en los últimos meses. En mayo de 2007 diversos medios de comunicación de Colombia han publicado las declaraciones de ex paramilitares reconociendo haber recibido apoyo económico de la empresa Maderas del Darién. Estos hechos fueron puestos inmediatamente en conocimiento de Smartwood.

 

Pero todo esto no ha sido suficiente. El pasado 17 de julio de 2007 Smartwood comunicó a las organizaciones reclamantes su intención de otorgar de nuevo el sello FSC a las plantaciones de Pizano S.A. Según Smartwood no hay pruebas de que los hechos denunciados “se ejecuten en el presente o pasado reciente”.   Esta afirmación deja claro que ni Smartwood ni la empresa niegan que los hechos ocurrieran en un pasado “no reciente”, en 2005 por ejemplo, cuando la empresa disponía todavía del sello FSC y Smartwood hacía oídos sordos a las quejas de la sociedad civil.

 

Según Smartwood, la empresa Pizano S.A. se ha comprometido ahora a adoptar el estándar de madera controlada, por el cual no es aceptable la madera de procedencia ilegal, la madera procedente de bosques de alto valor de conservación o la madera aprovechada en violación de los derechos tradicionales y civiles.

 

La actuación de Smartwood en Colombia ha supuesto otro duro golpe para la credibilidad y el prestigio del FSC. Hasta la fecha ningún auditor de Smartwood ha visitado la región del Darién y no hay todavía ningún mecanismo, protocolo o sistema implantado que garantice que la madera procedente de la destrucción de bosques de alto valor ecológico, la tala ilegal o la violencia no sea mezclada con madera de las plantaciones certificadas de Pizano S.A. para formar un tablero contrachapado. Un tablero contrachapado donde el sello FSC podría estar teñido de sangre. Además FSC Internacional ha fallado a la hora de dar unas directrices claras sobre la exclusión de empresas altamente controvertidas, como Pizano, del sistema de certificación FSC.

 

Por Miguel Ángel Soto, Greenpeace España, correo electrónico: masoto@es.greenpeace.org, y Tom Kucharz, Ecologistas en Acción, e-mail: agroecologia@ecologistasenaccion.org

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- Kenia: Pan Paper proyecta expandir sus operaciones contaminantes

 

Este año, en un intento por desalentar el uso de bolsas de plástico, el gobierno de Kenia aplicó al plástico un impuesto del 120%. Aunque este gravamen parezca una decisión favorable al medio ambiente, lo cierto es que podría provocar graves impactos negativos. Uno de los beneficiarios de esta resolución será la empresa [de la celulosa y el papel] Pan African Paper Mills, de la que el gobierno es propietario parcial.

 

En los últimos años Pan Paper ha sufrido grandes pérdidas y sus deudas