Por
qué las plantaciones como sumideros de carbono prácticamente no
han sido instrumentadas en el Mecanismo de Desarrollo Limpio
del Protocolo de Kioto... hasta ahora
En la percepción pública
general los árboles se asocian automáticamente a beneficios ambientales
y existe una demanda de consumo de proyectos “simpáticos” de compensación
relacionados con los árboles en oposición al tipo de reducciones
de emisiones industriales que han dominado el mercado del Mecanismo
de Desarrollo Limpio (MDL). Se calcula que cerca del 40% de los
créditos de carbono generados en el mercado voluntario viene de
proyectos relacionados con árboles.
Sin embargo, los proyectos
forestales (y específicamente las plantaciones como sumideros de
carbono) han estado en gran medida ausentes del mercado del carbono
“certificado”, es decir el MDL. Siguen representando una pequeñísima
parte del programa de comercio del Mecanismo de Desarrollo Limpio
del Protocolo de Kioto.
Como informara Jutta Kill
en el boletín Nº 119 del WRM, “en los tres años a partir de la adopción
de las normas para los proyectos de forestación y reforestación
y luego de doce rondas de presentaciones sobre metodología de base,
solamente una plantación (en China) ha sido registrada como proyecto
del MDL”.
Buena noticia para las
comunidades locales en lucha contra los monocultivos de árboles
porque, de ser instrumentadas, las plantaciones como sumideros de
carbono habrían sido legitimadas por el Protocolo de Kioto como
supuesta “solución” al creciente problema del cambio climático y
habrían aumentado más todavía la expansión de las destructivas plantaciones
en el Sur mediante subsidios encaminados a través del mercado del
carbono.
La idea detrás del concepto
de sumideros de carbono es que las plantaciones de árboles, a través
de la fotosíntesis, podrían “compensar” las emisiones de dióxido
de carbono (CO2) al absorber dicho compuesto. Hace ya muchos años
que Larry Lohmann (1) advirtió que “El problema consiste en cómo
establecer una 'equivalencia'
significativa y confiable entre el carbono secuestrado en forma
permanente en depósitos de combustible fósil, el CO2 transitorio
en la atmósfera, y el carbono secuestrado temporariamente como resultado
de cualquier tipo de plantación de árboles o de programas nacionales
de forestación. Nadie tiene idea de cómo hacerlo. Y es poco probable
que algún día se pueda lograr”.
Sin embargo, la pregunta
es: ¿por qué las plantaciones de árboles no se adoptaron ampliamente
como mecanismo de “compensación” siendo que tantos gobiernos estaban
muy interesados en promocionarlas ofreciendo abundantes créditos
de carbono baratos basados en el rápido crecimiento de los árboles
en los países del Sur?
Una de las posibles explicaciones
es que, mientras que el Protocolo de Kioto reconocía la forestación
y la reforestación como actividades válidas para capturar
emisiones y gases de efecto invernadero, establecía limitaciones
a las compensaciones de las llamadas Actividades de uso de la tierra,
cambio de uso de la tierra y silvicultura (LULUCF): solamente se
permitía el equivalente al 1% de las emisiones del año de base (1990)
anual por país. Además, los créditos de tales proyectos de plantación
de árboles son temporarios, circunstancia que los compradores perciben
como riesgosa y compleja.
Además, las plantaciones
como sumideros de carbono son riesgosas: pueden arder y liberar
el carbono almacenado en los árboles, como ocurrió recientemente
en Sudáfrica y Swazilandia (véase el boletín Nº 123 del WRM). Al
mismo tiempo, estas plantaciones enfrentan una cantidad de problemas
legales relacionados con los títulos de propiedad, títulos de carbono,
transferencia de derechos, contratos de administración e instrumentación
y problemas metodológicos como falta de línea de
base, definición poco clara de bosque, “filtraciones”, etc.
(2).
Más importante todavía,
la oposición a las plantaciones a nivel local
y el apoyo de las ONG en la esfera internacional ciertamente han
tenido un impacto. Como declararon el economista Franck Lecocq y
el funcionario Philippe Ambrosi del Banco Mundial en un informe
de 2007 (3), “Los proyectos LULUCF en el MDL se enfrentaron a [...]
las críticas de algunos interesados, sobre todo ONG ambientalistas.
Según los críticos, los proyectos LULUCF serían ambientalmente
negativos, inundarían el mercado de créditos
de dudoso valor y llevarían a catástrofes ambientales en
el Sur porque favorecerían las plantaciones industriales de árboles
de crecimiento rápido de especies exóticas
por sobre el manejo comunitario y sustentable
de los bosques. Esta presión llevó a que en
los Acuerdos de Marrakesh se estableciera una
estricta limitación del alcance de los proyectos LULUCF en el
marco del MDL ”.
Sin embargo, dos decisiones
recientes pueden llegar a atraer más plantaciones al MDL. En primer
lugar, se han eliminado las restricciones que exigían que los proyectos
de plantación de árboles del MDL solamente podían ocurrir en tierra
que no hubiera estado cubierta de bosques
después de 1990. Esta restricción, adoptada en su origen para evitar
que el MDL brindara un incentivo perverso a la tala de bosques para
sustituirlos con monocultivos patrocinados por el MDL, fue eliminada
recientemente por la Junta Ejecutiva del MDL. Con este cambio, el
MDL se volverá mucho más atractivo para las empresas y “superficies
considerables de plantaciones en gran escala podrán aspirar a ser
consideradas proyectos MDL” [véase el boletín Nº 119 del WRM,
http://www.wrm.org.uy/boletin/119/opinion.html#MDL]. El segundo
cambio acaba de ser acordado en las conversaciones sobre el clima
de Bali y consiste en aumentar el tamaño de los proyectos de plantación
de árboles que pueden presentarse al MDL, con trámites simplificados
y menos requisitos para la evaluación de los impactos sociales y
ambientales. Una vez más esto será un nuevo incentivo para que las
empresas de plantaciones intenten acceder al MDL.
Otro punto que vale la
pena mencionar es que, mientras solamente un proyecto de plantación
de árboles ha sido registrado como proyecto de forestación y reforestación
del MDL, las empresas de plantaciones han descubierto otro camino
que lleva al Mecanismo: como proyectos energéticos en lugar de sumideros
de carbono. Un ejemplo es V&M do Brasil, cuyas plantaciones
en el estado brasileño de Minas Gerais han seguido este camino y
ahora se embolsan el dinero del MDL sin haberse identificado como
proyectos de plantación de árboles. Ni siquiera el asesinato de
un campesino por parte de los guardias de seguridad de V&M dentro
de las plantaciones de la empresa fue suficiente para revocar el
registro como proyecto del MDL [véase el boletín Nº 119 del WRM
en
http://www.wrm.org.uy/boletin/119/opinion.html#plantaciones].
Hasta ahora las plantaciones
como sumideros de carbono prácticamente no han sido instrumentadas
en el Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kioto, pero
las tendencias recientes podrían hacer cambiar las cosas, con lo
que será necesario redoblar la conciencia
y la resistencia.
(1)
véase “El mercado del carbono: Sembrando más problemas” en
http://www.wrm.org.uy/plantaciones/material/carbono.html
(2)
véase “Markets for LULUCF Credits” en
http://www.climatefocus.com/newspubs/downloads/publications/LULUCF_markets.pdf
(3) “The Clean Development Mechanism: History, Status, and Prospects”
(http://earthmind.net/labour/briefing/docs/reep-2007-cdm.pdf)
Artículo basado en comentarios
de Jutta Kill, FERN, correo-e: jutta@fern.org,
Kevin Smith, Carbon Trade Watch, correo-e:
kevin@carbontradewatch.org, y Larry Lohmann, The Corner House,
correo-e: larrylohmann@gn.apc.org,
y los documentos mencionados.