Aotearoa/Nueva
Zelanda: ¡cortaron los árboles GM de Scion!
Desde el año 2003 la neozelandesa
Scion lleva a cabo un ensayo a campo de pinos Radiata y piceas de
Noruega y genéticamente modificados (GM) en su centro de investigación
de Rotorua. Los árboles de ingeniería genética contienen genes indicadores,
genes de resistencia a herbicidas y genes que según Scion “fueron
pensados para afectar el desarrollo floral”. De acuerdo con los
planes el ensayo debe durar 22 años, aunque ningún árbol será dejado
en pie más de diez años.
En enero de 2008 alguien
entró en el campo experimental de Scion cavando bajo la cerca. Dañaron
19 árboles pero nadie parece saber si alguna parte de los árboles
GM fue retirada del lugar. Las personas (o la persona) responsables
de esta protesta dejaron una pala con un pegotín que rezaba “GE
Free New Zealand” (“Nueva Zelanda libre de OGM”).
La ONG neozelandesa Soil
and Health Association, fundada en 1941, ha hecho campañas para
que se interrumpa ese ensayo de árboles GM y se retiren los árboles.
Poco antes de que los árboles fueran dañados, la Soil and Health
Association había emitido un comunicado de prensa que señalaba que
Scion debía retirar sus árboles GM pues unos conejos habían hecho
agujeros bajo la cerca que rodea el campo de ensayo, creando así
el riesgo de que el material vegetal GM saliera de la zona del ensayo.
Scion reconoce que hay
conejos dentro del sitio de ensayo de los árboles GM pero alega
que éstos no pueden abandonar el lugar porque la cerca está enterrada
hasta una profundidad de un metro y medio. Scion no explica cómo
hicieron los conejos para atravesar la cerca cuando entraron al
sitio. Steffan Browning, de la Soil and Health Association, visitó
el campo de ensayo de árboles GM de Scion en noviembre de 2007 y
encontró rastros de conejos dentro y fuera del sitio del ensayo.
Fotografió “un agujero evidente, dentro y debajo de la cerca, que
claramente estaba ahí desde hacía un tiempo”.
Para cumplir con los requisitos
de la Autoridad para el manejo del riesgo ambiental (ERMA), supuestamente
Scion debe llevar a cabo una inspección semanal de la cerca. El
informe de 2007 presentado por Scion a la ERMA no menciona los conejos.
En un comunicado de prensa
Claire Bleakley, de la organización GE Free New Zealand, dice que
“Cada año GE Free (NZ) plantea inquietudes sobre asuntos relativos
al cumplimiento de las reglamentaciones y siempre se nos engaña.
Esperemos que no se haya sacado material GM de lugar del ensayo.
Parte de la responsabilidad por esta negligencia y la falta de cuidado
que llevó a esta infracción debe recaer en parte sobre los organismos
de control e inspección”.
Browning señala que “la
ERMA nunca ha rechazado una solicitud de ensayo de OGM a campo”
y que hay un conflicto de intereses en cuanto a que “algunos de
los responsables de las decisiones de la ERMA son empleados de otros
CRIs [Institutos de investigación de la corona] que están experimentando
con ingeniería genética”.
Los Verdes de Nueva Zelanda
no se sorprenden de que el ensayo GM atraiga este tipo de protesta.
“Es un poco como los que se desnudan y corren por el campo de cricket
un día de partido”, comenta alguien en el weblog de los Verdes.
Por su parte Browning señala que la Soil and Health Association
no justifica los actos ilegales pero, declaró a Radio New Zealand,
“me cuesta discrepar con los motivos de quienquiera que haya hecho
lo que haya hecho. Depende de lo que hayan hecho en realidad y de
lo responsables que hayan sido con el material”.
Según informa la Asociación
de la Prensa de Nueva Zelanda, los científicos están furiosos. “La
destrucción deliberada de los árboles genéticamente modificados
de Scion es ecoterrorismo y destruye a la vez conocimiento y oportunidades
para todos los neozelandeses”, declara el Dr William Rolleston,
presidente de Life Sciences Network, un grupo de presión a favor
de la ingeniería genética. Scion es miembro de Life Sciences Network.
En un artículo publicado
en la revista New Zealand Forest Industries en 2002, Christian Walter,
veterano científico de Scion, explica la justificación de la organización
para su experimento con árboles GM: “Antes de que pueda haber cualquier
tipo de comercialización debemos lograr una comprensión cabal de
los riesgos potenciales asociados con la ingeniería genética en
la silvicultura y la forma de mitigarlos. Esto implica inevitablemente
los ensayos a campo”.
Elspeth MacRae, directora
de investigación en biomateriales del grupo Scion, dice que “El
expreso propósito de este ensayo es evaluar los impactos, si los
hubiere, de los árboles transgénicos sobre el medio ambiente. Hasta
la fecha los resultados demuestran que en un campo de ensayo de
pinos GM las poblaciones microbianas del suelo y la biodiversidad
de insectos no resultan afectadas”. Pero el ensayo consiste
en apenas unas pocas docenas de árboles. Está claro que el impacto
ambiental de las plantaciones industriales de pinos GM sería un
experimento completamente diferente e incluso más peligroso. Como
señala Felicity Perry, de People's Moratorium Enforcement Agency,
los ensayos a campo de árboles GM son como “empezar un incendio
forestal para ver cuánto se quema”.
Scion firmó un acuerdo
de investigación con ArborGen, empresa de investigación en árboles
de ingeniería genética propiedad de International Paper, MeadWestvaco
y Rubicon. Ahora Scion está investigando en laboratorio con el fin
de producir árboles GM más fáciles de convertir en celulosa. “Como
parte de nuestras actividades comerciales, Scion brinda servicios
de investigación y desarrollo a ArborGen con el fin de asistirlos
en su programa de mejoramiento de árboles”, dice MacRae. “Podemos
confirmar que nuestro servicio a ArborGen apoya su investigación
en árboles GM”, añade.
Los árboles GM de Scion
no son bienvenidos en Nueva Zelanda. “La destrucción de los árboles
GM en Rotorua destaca la resistencia a la ingeniería genética en
Aotearoa/Nueva Zelanda. Como la ERMA no impide que el material GM
se libere al ambiente, el pueblo de Aotearoa tiene que intervenir”,
dice Felicity Perry, de People's Moratorium Enforcement Agency,
y añade: “La abrumadora mayoría de la población de Aotearoa quiere
que este país esté Libre de OGM”.
Por
Chris Lang, http://chrislang.org