wrmcast.gif (3121 bytes)


Boletín del WRM

Para bajar el boletín como archivo en formato RTF hacer click aquí
Para suscribirse gratuitamente
Números anteriores

 

Número 13 - Julio 1998

CAMPAÑA DE PLANTACIONES

  inicio 

- El lanzamiento de la campaña contra las plantaciones forestales industriales

Las plantaciones forestales a gran escala están provocando graves impactos desde el punto de vista social y ambiental en muchos países del mundo. En tanto gobiernos y organizaciones internacionales promueven este modelo forestal, más y más personas manifiestan su oposición al mismo. Los verdaderos fines de sus promotores (poder, ganancias) permanecen escondidos bajo un disfraz "verde" de plantación de "bosques" en un mundo enfrentado a la deforestación y al cambio climático. Este discurso ambiental, que tiene escasa a nula influencia sobre la gente que vive en los lugares donde se realizan las plantaciones, está dirigido a audiencias desinformadas -generalmente de carácter urbano- quienes constituyen el principal apoyo potencial con que cuenta la industria de las plantaciones..

Durante muchos años el Movimiento Mundial por los Bosques (WRM) ha estado apoyando la lucha de las poblaciones locales en contra de estos monocultivos forestales a escala industrial, así como construyendo conocimiento y alianzas en pro del lanzamiento de una campaña internacional en oposición a los mismos. En junio de este año el WRM organizó un encuentro internacional en Montevideo, Uruguay, con el propósito de encarar este tema. En el encuentro, al que concurrieron personas preocupadas por el tema, provenientes de 14 países de Asia, Africa, Europa, Sudamérica, Norteamérica y Oceanía, se decidió en forma unánime lanzar una campaña en contra de este destructivo modelo. Los propósitos de la campaña serán:

1) Apoyar a las comunidades locales que están luchando contra las plantaciones

2) Apoyar el mantenimiento de medios de vida de carácter local

3) Crear conciencia de los problemas generados por las plantaciones y acerca de los agentes que las promueven

4) Cambiar las condiciones que hacen posibles las plantaciones

A fin de facilitar la discusión fueron invitadas personas que realizaron sendas presentaciones sobre la situación en determinados países donde se encuentran las mayores plantaciones forestales del mundo, las cuales están provocando importantes efectos negativos, a saber: Brasil, Chile, Indonesia y Sudáfrica. Asimismo se realizaron presentaciones sobre algunos actores relevantes en cuanto a la promoción o bien la desestimulación de las plantaciones: la influyente consultora finlandesa Jaakko Poyry, el Banco Mundial y el Foro Intergubernamental de Bosques (IFF).

A continuación ofrecemos breves resúmenes de los diferentes casos y de los temas presentados y discutidos durante el encuentro.


inicio

- Las plantaciones no son bosques

La expansión de monocultivos forestales, especialmente en el Sur, se ve favorecida por la combinación de varios factores: tierra barata, bajos costos de mano de obra, rápido crecimiento de los árboles, subsidios, apoyo de organismos internacionales de "ayuda" y de bancos multilaterales de desarrollo, tecnología suministrada por proveedores con sede en los países llamados desarrollados, y asesoría de consultoras también del Norte.

Las plantaciones no son bosques. Las plantaciones son agroecosistemas uniformes, que substituyen a los ecosistemas naturales y su biodiversidad, tanto a los bosques nativos (por ejemplo, en Chile, Brasil e Indonesia) como a la pradera (casos de Uruguay y Sudáfrica). La sustitución de los ecosistemas naturales por plantaciones forestales a gran escala provocan generalmente impactos ambientales y sociales negativos: disminución del rendimiento hídrico, modificación de la estructura y la composición de los suelos, alteración de la abundancia y riqueza de la flora y la fauna, usurpación de los bosques ocupados por pueblos indígenas, expulsión de campesinos e indígenas de sus tierras y pérdida de sus medios de vida.

Plantaciones para pulpa

Las plantaciones forestales industriales ocupan más de 100 millones de hectáreas en el mundo. Este modelo productivo no se basa en las necesidades materiales y espirituales de la poblaciones locales. Tampoco tiene como propósito beneficiar a estas comunidades ni al ambiente. Su interés es producir materia prima barata para la industria papelera mundial -principalmente a partir de madera de eucalipto- con el fin de asegurar el actual sobreconsumo de papel y productos derivados, especialmente en el Norte. Ya el 29% de la fibra utilizada en la industria del papel proviene de plantaciones de rápido crecimiento y dicha cifra está creciendo.

Comunidades locales y organizaciones sociales desde Brasil a Hawai y desde España al Congo se están organizando para oponerse a este modelo. Sin embargo, debemos tener presentes algunas dificultades, como ser: la generalizada creencia en la opinión pública de que plantar árboles es siempre algo bueno para el ambiente y para la preservación de los bosques nativos; la presentación del incremento del consumo de papel vinculándolo al aumento de la educación y los niveles de alfabetización en los países llamados subdesarrollados; la falta de serias evaluaciones de impacto ambiental, así como de alternativas al modelo dominante, etc.

Plantaciones para madera

El esquema de producción y las consecuencias de las plantaciones para madera -de pino, de teca y de otras especies- son similares a las de las plantaciones para pulpa, si bien presentan diferencias en el manejo, dado que su propósito es la producción de madera.

Plantaciones de palma aceitera

Entre las plantaciones no madereras, son especialmente importantes las de palma aceitera. El consumo mundial de productos provenientes de la palma aceitera aumentó en un 32% durante los últimos cinco años. En Malasia -el mayor exportador de aceite de palma en el mundo- y en Indonesia se están talando e incendiando bosques para dar lugar a plantaciones de palma. Los campesinos están siendo privados de sus tierras y recursos. Las compañías plantadoras de palma han sido responsables por los incendios que destruyeron 80.000 hectáreas de bosques en Indonesia en el correr de este año. Plantaciones de este tipo se están expandiendo en Costa de Marfil, Brasil, Colombia, Ecuador, Honduras y otros países, provocando en todos los casos similares impactos ambientales negativos.

Plantaciones como sumideros de carbono

Si bien los países de la OCDE son responsables del 77% de las emisiones de CO2 provenientes de la quema de combustibles fósiles -cuya concentración en la atmósfera es considerada una de las principales causas del calentamiento global- los mismos están abogando por una "solución" que consiste en utilizar la actividad fotosintética de las hojas de los árboles para capturar CO2 y retener carbono en el tejido de la madera. Los denominados "sumideros de carbono" son plantaciones de especies de rápido crecimiento a ser instaladas en el Sur. El modelo es sencillo: el Norte seguirá largando CO2 a la atmósfera, mientras que el Sur se responsabilizará de capturarlo mediante una nueva "cubierta forestal". El esquema se llama "implementación conjunta" y constituye el argumento más reciente que los promotores de las plantaciones forestales están utilizando para justificar sus actividades. De acuerdo con una estimación, se requerirían 300 millones de hectáreas de plantaciones de especies de rápido crecimiento para absorber los volúmenes anuales de CO2 a nivel mundial, si, como se espera, el actual ritmo de emisiones se mantiene. No hay evidencias científicas de su eficiencia, dado que su capacidad para capturar el CO2 puede resultar muy influenciada por el cambio climático.

Los cuatro tipos de plantaciones forestales anteriormente mencionados tienen puntos en común:

- Todas ellas son a gran escala

- Son monocultivos que corresponden a un esquema industrial, cuyo propósito es la producción de un producto de exportación o un servicio obtenido a bajo costo en algún país del Sur

- Provocan importantes impactos negativos desde el punto de vista social y ambiental

- Su implementación es el resultado de decisiones verticalistas, a partir de una percepción de la realidad exclusivamente a escala global y focalizada principal -si no exclusivamente- en la obtención de beneficios económicos

- Las comunidades locales y las sociedades nacionales son ignoradas en los niveles de decisión. Simplemente son usadas como proveedoras de fuerza de trabajo barata, a la vez que sus tierras y sus recursos son directa o indirectamente apropiados por parte de poderosos agentes del país o extranjeros.


inicio

- Chile: un modelo forestal insustentable

La cubierta forestal en Chile ocupa unos 30 millones de hectáreas, de los cuales 2,1 millones corresponden a plantaciones. Los bosques chilenos –con más de 100 especies nativas- constituyen uno de los ecosistemas forestales templados más ricos en biodiversidad del mundo. En marcado contraste, el 80% de las plantaciones son monocultivos de pino radiata y el 12% de eucaliptos.

El modelo forestal chileno -basado en plantaciones, a pesar de la vastedad y riqueza de los bosques existentes en el país- ha sido promocionado y divulgado como un ejemplo para los países subdesarrollados y como uno de los factores del boom económico en ese país. Dicho modelo está siendo promocionado en diferentes países, desde Uruguay a Mozambique. Sin embargo su lado negativo permanece escondido.

El impulso a extensos monocultivos forestales en Chile comenzó con la dictadura militar en la década de 1970. En concordancia con el modelo económico impuesto, se estipularon subsidios y exenciones impositivas que beneficiaron a un puñado de poderosos grupos económicos. Hoy en día sólo dos grupos -Angelini y Matte- son dueños respectivamente de 470.000 y 340.000 hectáreas de plantaciones. Los mismos comprenden más de 50 compañías forestales en Chile, así como en Argentina, Paraguay y Perú. Al mismo tiempo, los campesinos están siendo expulsados de sus tierras, progresivamente ocupadas por las plantaciones, o afectados por sus efectos sobre el agua y la biodiversidad. Estudios independientes realizados recientemente han revelado que las plantaciones no han colaborado a aliviar la pobreza en las áreas rurales y que las comunidades locales son contrarias a las mismas.

Uno de los argumentos más utilizados para la promoción de plantaciones forestales industriales sostiene que las plantaciones de rápido crecimiento son útiles para aliviar las principales presiones de uso sobre los bosques nativos y que, por lo tanto, sirven a los fines de su preservación. En el caso de Chile, este argumento es probadamente falso. La tasa anual de deforestación en el período 1985-1994 alcanzó un promedio anual de 36.700 hectáreas, 40% de las cuales fueron taladas para dar lugar a plantaciones forestales industriales. En la sureña VII Región -donde se concentra la mayor parte de las plantaciones- entre 1978 y 1987 el 30% de los bosques costeros andinos fueron cortados y sustituídos por monocultivos de pino radiata.

Por otra parte, la industria de pulpa, íntimamente relacionada a este esquema de plantaciones, es un importante agente contaminador . Cinco de las seis industrias de pulpa existentes en Chile provocan fuertes impactos ambientales, en tanto sólo una está adoptando un proceso de producción menos dañino. Por ejemplo, la comunidad pesquera de Mehuín, en la X Región, está luchando contra un proyecto de Celulosa Arauco y Constitución S.A. (CELCO) -una enorme compañía productora de pulpa y papel- para la construcción de una fábrica de pulpa conectada a una tubería que habrá de descargar sus residuos tóxicos en la bahía donde vive dicha comunidad. De este modo afectaría a la población de peces que constituye su base de subsistencia, además de a la salud de los pobladores.

Algunas de las principales consecuencias de los monocultivos forestales en Chile a ser destacadas son: la destrucción de los bosques nativos, el descenso en los rendimientos hídricos de las cuencas, la pérdida de biodiversidad y de los medios de vida de las comunidades, la migración rural hacia las ciudades, la erosión del suelo y la contaminación industrial. Otro efecto también negativo ha sido la concentración en la propiedad de la tierra y de la riqueza. Es obvio que un modelo con estas características no puede se considerado social ni ambientalmente sustentable.


inicio

- Indonesia: un "milagro" económico depredador

Los bosques de Indonesia se extienden a lo largo de 120 millones de hectáreas. Si bien por lo menos entre dos y tres millones de familias de pueblos indígenas viven en o alrededor de los bosques y muchos de los 220 millones de habitantes del país dependen directa o indirectamente de los bosques para ganarse la vida, la tónica del gobierno ha sido considerar a los bosques como tierras "vacías". Las compañías madereras y plantadoras son responsables de las altas tasas de deforestación que afectan al país (1.000.000 de hectáreas por año según el Banco Mundial, pero 2.400.000 de acuerdo con ONGs indonesias). Las actividades depredadoras de estas compañías son una muestra clara de que el "milagro" económico de Indonesia ha sido obtenido gracias a la explotación desconsiderada de los recursos naturales y al uso de mano de obra barata.

Durante los últimos 20 años la tala de la selva y, vinculada a ésta, las plantaciones industriales –para pulpa, compensado y aceite de palma- han estado aumentando en Sumatra, Kalimantan, Sulawesi, las Molucas y Papua Occidental. El conjunto de las industrias de la madera, la pulpa y el aceite de palma ha estado estrechamente relacionado con la situación política imperante en el país. El anterior Presidente Suharto, su familia y los militares controlaban la economía y obtenían pingües beneficios de ella.

De acuerdo con el Esquema de Plantaciones Industriales (HTI), se supone que las compañías establecen plantaciones de árboles en áreas forestales degradadas. Sin embargo, lo que realmente sucede es que, una vez que consiguen la concesión respectiva, éstas talan la selva, extraen de ella la madera de valor, prenden fuego al resto y luego plantan el área con acacias, eucaliptos o pinos, en régimen de monocultivo. Recientemente el propio gobierno acusó a varias compañías madereras y plantadoras por los destructivos incendios que asolaron a los bosques de Indonesia en el correr del presente año. La actual crisis en el Sudeste asiático ha hecho decrecer la demanda internacional de madera rolliza, compensado, pulpa y minerales producidos en Indonesia. Pero en el largo plazo la crisis económica puede empujar a más y más personas a convertirse en migrantes espontáneos, que se han de reubicar en otras islas y posiblemente establecer plantaciones de bosques en los nuevos predios para suplementar sus magros ingresos.

En la década de 1990 ha habido un boom en la creación de plantaciones de palma aceitera, puesto que Indonesia se propone reemplazar a Malasia como primer productor de aceite de palma en el Sudeste asiático para el siglo XXI. Las plantaciones de palma de propiedad privada están dominadas por grandes compañías. La crisis económica está llevando a pequeños propietarios transmigrantes a establecer plantaciones de palma aceitera, esperando así recibir los beneficios del sistema de contratos de plantación (PIR-trans System)

El caso de Indonesia muestra que el tan publicitado mito de que las plantaciones colaboran en aliviar las presiones sobre los bosques nativos y por lo tanto, sirven para preservarlos, es totalmente falso. Por el contrario, ellas constituyen uno de los principales factores de su destrucción. En realidad los bosques son cortados e incendiados para ser sustituídos por plantaciones para pulpa o de palma aceitera. Desde el punto de vista ambiental, la creciente sustitución de bosques por plantaciones trae consigo una pérdida de la biodiversidad, en este caso acompañada de la contaminación atmosférica provocada por el espeso humo originado en los incendios de la selva. En cuanto al aspecto social, las plantaciones están destruyendo la base material de vida de los pueblos indígenas y de las comunidades que dependen de los bosques, usurpándoles la tierra y minando sus medios de vida, que provienen de la biodiversidad forestal. Además, para muchas otras personas en Indonesia, la selva siempre ha sido un valioso recurso de supervivencia en tiempos de crisis. En la situación actual -en la cual mucha gente está sufriendo a causa de una crisis de la que no es responsable- buena parte de los bosques originales han sido destruídos, muchos de los cuales para dar lugar a monocultivos forestales y no son ya capaces de suministrar prácticamente nada a la gente en cuanto a productos útiles para la supervivencia.

Los cambios ocurridos en mayo de 1998, que llevaron a la renuncia de Suharto, podrían significar el inicio de un período de reformas. Los pueblos indígenas y las comunidades locales se oponen abiertamente a las plantaciones. Una alianza de ONGs formada recientemente, por su parte, está reclamando el cese de las plantaciones y la realización de una revisión acerca de los impactos sociales y ambientales de los proyectos en curso,así como de las concesiones ya otorgadas. Sin embargo, conviene tener en cuenta que el problema de las plantaciones industriales es parte de una cuestión más amplia, como lo es la reforma agraria. Esta cuestión puede posiblemente ser discutida en un futuro próximo, por lo que es de esperar que el tema de las plantaciones sea analizado desde esa perspectiva más abarcativa.


inicio

- El paradigmático caso de Aracruz en Brasil

Hasta la década de 1950 el gobierno brasilero otorgó susbsidios para la importación de pulpa. Con el advenimiento de la dictadura militar, en 1964, se estableció una política forestal para la promoción de las plantaciones y de las compañías de gran escala orientadas a la exportación de pulpa, mediante el establecimiento de subsidios y préstamos. El eucalipto para pulpa crece en Brasil en rotaciones de sólo siete años, e incluso a veces de cinco o seis años.

Hoy en día hay más de 250 compañías de pulpa y papel en todo el país, siendo el total del área plantada con eucaliptos de alrededor de 3.000.000 de hectáreas. De acuerdo con estimaciones, la superficie total de las plantaciones forestales alcanza a 7.000.000 de hectáreas, 30% de la cual está destinada a la producción de pulpa y papel. Su principal objetivo es el mercado internacional y el 90% de las exportaciones de pulpa está concentrado en cinco grandes compañías, integradas mayormente a capitales extranjeros: Aracruz Celulose en Espirito Santo, CENIBRA, Bahia Sul Celulose, Riocell y Monte Dourado en el norte del país.

El área total de plantaciones perteneciente a estas compañías alcanza las 350.000 hectáreas, y están desarrollándose nuevos proyectos.

La tendencia de estas compañías es a expandirse más y más y a establecer alianzas para mantener su competitividad en el mercado mundial. Dado que la disponibilidad de tierras es un asunto crucial en su estrategia, forzosamente las compañías tienden a extender la superficie de tierras de su propiedad.

Hay quienes ganan y quienes pierden con las plantaciones. Las compañías productoras de pulpa, que reciben un fuerte apoyo por parte del gobierno, son obviamente los principales ganadores en este proceso. Las consultoras para la modernización de las fábricas y de las plantaciones, así como un restringido número de trabajadores industriales, también salen gananciosos de esta situación. Pero frente a estos pocos ganadores hay muchos perdedores, en realidad, la mayoría del pueblo brasilero.

El caso de Aracruz Celulose es paradigmático respecto de los impactos sociales y ambientales producidos por una megacompañía dedicada a las plantaciones forestales y a la producción de pulpa, actuando con un "disfraz verde". Siendo el mayor productor de pulpa blanqueada de eucalipto en el mundo, Aracruz Cellulose ganó 3 mil millones de dólares en el período 1989-1995. En virtud de las exenciones impositivas que la benefician, la compañía ahorra anualmente U$S 88 millones a costa del gobierno estadual de Espirito Santo. Los problemas con el suministro de agua ocasionados en la región son similares a los verificados en otras partes del mundo. Por otra parte, los análisis de agua realizados en los laboratorios de la compañía no resultan confiables y los agroquímicos utilizados en las plantaciones están produciendo un impacto ambiental negativo sobre la calidad de las aguas

El área elegida por Aracruz para establecer originariamente su plantación y su fábrica de pulpa no estaba vacía, sino que formaba parte de las tierras ancestrales del pueblo indígena Tupinikim. Los mismos ya ocupaban un vasto territorio -que actualmente abarca parte de los estados de Sao Paulo, Rio de Janeiro, Espirito Santo, Minas Gerais y Bahia- cuando los portugueses llegaron al Brasil en el siglo XVI. La presencia de los Tupinikim en el área también fue reportada por informes de los años 1912 y 1919 a cargo del entonces Servicio de Protección al Indígena. A partir de 1934 la Constitución del Brasil garantiza los derechos de los pueblos indígenas a la posesión de sus tierras tradicionales, las cuales no pueden ser enajenadas a terceras personas. En 1967 –el mismo año en que Aracruz comenzó a operar en la zona- un grupo de Guaraníes se unió a sus hermanos y hermanas Tupinikim y permaneció en ese lugar, considerándolo "la tierra sin maldad". Aracruz Celulose optó por ignorar la historia y la Constitución brasilera cuando ese año comenzó a ocupar las tierras indígenas, sosteniendo que se trataba de un territorio degradado y vacío.

A partir de entonces se inició una larga lucha. Debido a la expansión de las plantaciones de eucalipto que siguió a la deforestación realizada por Aracruz Celulose, los indígenas se vieron forzados a abandonar parte de sus territorios ancestrales. Durante cuatro años reclamaron una extensión de sus tierras en 13.579 hectáreas, ubicadas próximas a las actuales reservas. En marzo de 1998 el Ministerio de Justicia del Brasil decidió demarcar sólo 2.571 hectáreas adicionales para los Tupinikim y Guaraníes, ignorando todos los estudios previos realizados por FUNAI (Fundación Nacional para el Indígena), los cuales apoyaban los reclamos de los indígenas. "Coincidentemente" esa era la misma propuesta que había realizado Aracruz en febrero de 1998. Resulta claro entonces que las autoridades actuaron decididament a favor de los intereses de la compañía. Los indígenas, apoyados por organizaciones sociales y de defensa de los Derechos Humanos, reaccionaron contra tal decisión judicial y comenzaron la demarcación de la tierra por si mismos. Pero ellos y quienes los apoyaban fueron intimidados y reprimidos por los militares y la policía, en una acción similar a aquellas comunes en el período de la dictadura. Empujados a una situación sin salida, los indígenas se vieron forzados a aceptar un "acuerdo", según el cual intercambiarán los límites de sus tierras tradicionales -ocupadas por Aracruz Celulose- por una asistencia financiera a cargo de la empresa durante los próximos 20 años. Crece la preocupación por las consecuencias de tal acuerdo.

Por ahora parece ser que Aracruz se ha sacado de encima uno de sus principales problemas. No obstante, a largo plazo esto puede convertirse en un bumerang, ya que todo el esfuerzo que la compañía ha dedicado para crearse una imagen de corporación responsable desde el punto de vista social y ambiental puede haber sido tirado por la borda a partir de este acuerdo forzado y de estilo dictatorial.


inicio

- Sudáfrica: los caminos de la poderosa industria del papel

Las plantaciones madereras han sido un componente del paisaje de Sudáfrica durante más de un siglo. La colonización trajo consigo una gran variedad de especies exóticas. No todas ellas fueron exitosas, pero rápidamente resultó claro que las acacias y los eucaliptos provenientes de Australia se adaptaban bien a las condiciones ambientales reinantes en el este de Sudáfrica.

Se ha aceptado desde siempre que estos dos géneros, junto con especies de pino introducidas más recientemente, juegan un importante papel en la economía local. Dado que los bosques nativos fueron seriamente degradados durante el siglo pasado, se consideró necesario generar alternativas mediante especies de rápido crecimiento, con el fin de satisfacer la creciente demanda de madera para la construcción, puntales para minas, materiales para el envasado y, por supuesto, más recientemente para alimentar las fábricas de papel. La situación empezó a cambiar tan pronto como surgió la percepción de que la demanda externa de productos madereros podría estimular las exportaciones de Sudáfrica.

Por el año 1950 una compañía italiana instaló una fábrica de rayón en el poblado costero de Mkomazi. Los efluentes de la fábrica eran bombeados directamente hacia un río que desembocaba en el mar unos pocos kilómetros aguas abajo. En esa ocasión los sudafricanos degustaron (y olieron) el primer caso de seria contaminación atmosférica y marina.

Posteriormente fue construída la fábrica de SAPPI sobre el Río Tukela en el pueblo de Mandeni. El olor proveniente del establecimiento podía percibirse hasta 50 kilómetros a la redonda, en tanto que los efluentes eran esparcidos por una extensa área próxima a la fábrica.

La opinión pública comenzó a percibir más seriamente la situación recién después de que comenzaron a producir la gigantesca fábrica de SAPPI en Ngodwana y el establecimiento de MONDI en Richards Bay. El surgimiento de una conciencia ambiental le permitió a la gente establecer vinculaciones entre enfermedades respiratorias y contaminación atmosférica. Las alarmantes fotografías publicadas en la primera página de los diarios, mostrando cantidad de peces muertos como consecuencia de un serio derrame de efluentes ocurrido en la fábrica localizada en Ngodwana, hizo que la ciudadanía comenzara a preguntarse acerca del verdadero impacto de esta industria.

Dado que necesitaban forzosamente madera como materia prima para hacer funcionar sus fábricas, las mencionadas compañías SAPPI y MONDI, junto a un número de actores de menor envergadura, empezaron una loca carrera de compra de tierras, pagando altísimos precios por aquellas situadas en las proximidades de sus establecimientos, de forma de poder consolidar sus operaciones en vastos predios y sacar ventaja de los bajos costos de transporte.

En su urgencia por plantar las tierras recientemente adquiridas, prestaron muy poca atención a los impactos ambientales. Se plantaron árboles en humedales y corrientes de agua, al tiempo que se pagaban compensaciones a los administradores de los predios para maximizar la producción en dichas áreas. Se llenó de árboles incluso terrenos públicos, incluyendo reservas viales y tierras comunitarias, sin consideración alguna por las consecuencias que ello acarrearía.

Por entonces el gobierno sudafricano decidió "comercializar" la madera de propiedad estatal y así nació SAFCOL (Compañía Maderera Sudafricana Ltda.). En poco tiempo la propia SAFCOL se subió al carro y empezó a instalar plantaciones sobre praderas naturales que habían sido previamente sustraídas del uso debido a su fragilidad desde el punto de vista ecológico.

Los caminos de las corporaciones forestadoras

Se piensa que las mayores entidades corporativas responsables de la expansión de las plantaciones para pulpa en Sudáfrica en realidad invierten más dinero y esfuerzo en propaganda que en una verdadera protección y restauración ambiental. Su reacción frente a las crecientes críticas por parte de la opinión pública ha sido gastar más dinero en hacer propaganda en revistas y diarios. Están patrocinando una gran variedad de proyectos "ambientales", que abarcan desde libros sobre pájaros y flores, hasta educación y reciclado de basura.

En los últimos años las compañías madereras han incluído en su estrategia la contratación de "ambientalistas" para hacer frente a las críticas. En muchas ocasiones estas personas, que parecen ser fácilmente tentadas por la posibilidad de empleo en el mundo de las corporaciones, son reclutadas de agencias de conservación gubernamentales. Estos "ambientalistas" pagos son utilizados como portavoces, haciendo declaraciones a los medios, hablando en escuelas y clubes, difundiendo el mensaje falso de que sus empleadores están realmente mejorando el ambiente a través de la plantación de millones de árboles exóticos. En shows y ferias se reparten plantines de pino a los escolares como parte de un ejercicio de lavado de cerebro. Personas poco informadas son empujadas a creer que todos los árboles son buenos.

Con la finalidad de apaciguar los ánimos de la opinión pública respecto de la pérdida de agua superficial a causa de las plantaciones, las compañías abren pozos en las áreas afectadas. Gente que hasta entonces disponía de agua de buena calidad prácticamente en la puerta de su casa, ahora tiene que cargar agua desde grandes distancias. A raíz el descenso del rendimiento hídrico, áreas donde antes se realizaba el cultivo de bananas, papas, repollos y otras legumbres sin necesidad de riego, ahora están afectadas por la sequía.

El ganado vacuno y las cabras se ven forzados a apiñarse en los pocos manantiales naturales y ríos remanentes, dañando sus márgenes, pisoteando los suelos y contaminando los manantiales y pozos, haciendo que esta agua sea no utilizable para el consumo humano.

Las dos grandes productoras de pulpa se han embarcado en la promoción de "lotes comunitarios" a escala intensiva en áreas rurales. Engañando a la comunidad, MONDI proclama que el modelo adoptado es parte del Programa Gubernamental de Reconstrucción y Desarrollo (RDP).

Una vez que han convencido a los campesinos de que se volverán ricos en cuanto sus árboles estén listos para la cosecha, tras siete u ocho años de espera, las compañías les suministran los plantines e información acerca de cómo instalar los lotes. Lo que no hacen es informar a los futuros dueños de los lotes acerca de los efectos ambientales y sociales del modelo:

- No les advierten de no plantar en humedales ni en las proximidades de ríos y arroyos
- No les dicen que deberán buscarse otras tierras para el pastoreo del ganado
- No les avisan que perderán ingresos por sus tierras durante por lo menos siete años
- No les previenen que su suministro de agua se verá negativamente afectado
- No les dicen que no hay garantía de que la compañía comprará sus árboles cuando hayan crecido
- No se les informa adecuadamente acerca de los costos de los servicios ofrecidos por la compañía
- No se les menciona lo difícil y caro que será reconvertir sus tierras a pasturas o a uso agrícola

Las alusiones a la creación de empleo para la población local no explican qué sucedió con la gente que antes tenía una ocupación en tareas rurales. Con la expansión de las tierras de propiedad de las compañías plantadoras, muchas personas que estaban empleadas en la producción de hortalizas, de caña de azúcar y ganadera están siendo expulsadas de sus hogares y de las tierras que habían ocupado durante años. Es política de las compañías plantadoras consolidar las pequeñas propiedades en grandes "bloques" que puedan ser manejados por un solo "forestal". Granjas, establos y viviendas de trabajadores están siendo demolidos para dar lugar a plantaciones. La gente que ha vivido en estos lugares toda su vida se ve forzada a mudarse a zonas sobrepobladas, habitadas por poblaciones indígenas, donde deben construir su nueva casa, reubicar a sus hijos en escuelas también superpobladas, y buscar nuevos trabajos en sectores en los que carecen de experiencia y conocimiento.

Para peor, muchas de las oportunidades laborales creadas por las compañías madereras son derivadas a contratistas que no están obligados a ofrecer beneficios sociales asociados con empleo permanente. Muchos de estos contratistas prefieren emplear a inmigrantes ilegales desesperados dispuestos a trabajar por salarios más bajos y que no pueden afiliarse a un sindicato.

Complicidad del estado en el desarrollo de la industria

Las fábricas de pulpa y papel de Sudáfrica se han beneficiado con masivos incentivos fiscales, tanto mediante asistencia directa de la Corporación para el Desarrollo Industrial (IDC) como indirectamente a través del acceso a servicios baratos de agua y electricidad, contaminación libre y leyes de impuestos muy favorables.

Ello otorga a la industria una significativa ventaja, lo que se suma a su propia capacidad de manipular el precio de la madera rolliza dada la vastedad de sus plantaciones. Mantener el precio de la madera rolliza lo más bajo posible, les permite asegurarse el máximo beneficio para el producto terminado en fábrica.

Tanto MONDI como SAPPI han adquirido fábricas en Europa y otros países del Norte. Una sencilla explicación es que necesitan una boca de salida garantida para los productos fabricados en Sudáfrica. La explicación menos obvia podría ser que estas inversiones son una forma de blanquear las ganacias acumuladas a costas del ambiente y del pueblo de Sudáfrica.

La planeada expansión de las plantaciones

La industria tiene la clara intención de aumentar el área de las plantaciones en Sudáfrica en 600.000 hectáreas, que se sumarán al existente millón y medio. Asimismo su propósito es establecer extensas plantaciones en Mozambique.

La intensa investigación que se viene desarrollando sobre variedades de eucalipto resistentes al frío está provocando una seria preocupación. El éxito de esta investigación podría significar que vastas áreas del interior del país, hoy ocupadas por praderas y establecimientos de producción granera, podría ser presa de las plantaciones forestales.

Las áreas interiores de pradera del cinturón costero subtropical son vitales para la producción hídrica en Sudáfrica. Estas zonas pueden absorber lluvia en el verano, que luego es liberada lentamente para alimentar los ríos y los cauces durante el invierno seco. Si allí se establecieran extensas plantaciones forestales, podría ponerse en peligro el suministro de agua para los granjeros y la población de las ciudades ubicadas aguas abajo, así como exacerbarse la erosión edáfica.

MONDI ha importado máquinas cosechadoras mecánicas computarizadas. Estas máquinas trabajan 24 horas al día, cortando árboles, podando, extrayendo corteza, cortando los rolos y apilándolos. Tres turnos de ocho horas empleando tres personas frente a unos 200 trabajadores si se utilizaran métodos manuales. Una simple máquina torna obsoletos a 197 trabajadores

Muchos operadores de las plantaciones han pasado de métodos intensivos en el uso de mano de obra para el control de malezas, a la utilización de herbicidas aplicados por especialistas contratados. Una vez más ello resulta en menos personal empleado directamente en la industria.

En resumen –como en otras partes del mundo- este modelo forestal está demostrando claramente que, siendo muy beneficioso para las grandes corporaciones, sus impactos sociales y ambientales lo hacen insustentable en el largo plazo. La gente de Sudáfrica ya está organizando la oposición al modelo. Sus impactos ambientales y sociales están volviéndose más claros a medida que la industria va ocupando nuevas tierras en el país e incluso en los países vecinos.


inicio

- El Banco Mundial: un actor de primera línea

El Banco Mundial ha sido y es todavía un activo e influyente promotor de los monocultivos forestales industriales en gran escala. Con ese fin ha adoptado diferentes mecanismos. El primero de ellos consiste en suministrar asesoramiento técnico a la planificación forestal. El Banco ha realizado decenas de planes para el sector forestal para varios países, los cuales incluyen modelos de zonificación de tierras y de asignación de las mismas a diferentes usos, incluyendo particularmente las plantaciones. El Banco intentó dar carácter institucional a este proceso –como respuesta a nivel global frente a la deforestación- mediante el denominado Plan de Acción Forestal Tropical (Tropical Forestry Action Plan) en la década de los ’80. El mismo recibió fuertes críticas, en especial por parte del World Rainforest Movement, que en realidad se originó durante esta lucha. Este constituye todavía hoy uno de las vias más importantes por las cuales el Banco ejerce su influencia y allana el camino para las plantaciones.

El Banco apoya asimismo proyectos forestales específicos. Algunos de estos proyectos se conocen actualmente con otros nombres, tales como proyectos nacionales de manejo de los recursos, proyectos ambientales, etc. Sin embargo muchos de ellos están focalizados básicamente en la forestación y en las plantaciones. Entre 1984 y 1994 el Banco prestó U$S 1.400 millones para la instalación de 2,9 millones de hectáreas de plantaciones. Por otra parte, cabe señalar que la cantidad de dinero prestado no refleja realmente la escala de la influencia ejercida por el Banco. En efecto, muchos de esos créditos estimulan a otras instituciones a destinar dinero a tales proyectos, dado que la imagen del Banco significa un cierto tipo de garantía que respalda a los mismos. Ello genera un atractivo ambiente para la inversión por parte de otros agentes, de manera que a cada dólar que el Banco invierte le siguen muchos otros.

Además de ayudar al establecimiento de industrios vinculadas a las plantaciones, el Banco Mundial también financia los denominados "programas de forestación social", que generan recursos para las fábricas de papel. Un ejemplo de esta práctica es el programa desarrollado en el sur de la India, donde se promueven plantaciones de eucaliptos en predios de campesinos, lo que ha llevado al desplazamiento forzoso de muchos de ellos.

En lo que se refiere a monocultivos forestales industriales destinados a la producción de pulpa, la institución también apoya económicamente –y lo ha venido haciendo durante décadas- los llamados proyectos de pequeños predios núcleo, cuya finalidad es suministrar materia prima para las industrias para-estatales, como ser la de palma aceitera. Millones y millones de dólares han ido a parar a Indonesia para promover este tipo de plantaciones. Algunas de ellas están vinculadas con los programas de transmigración, mediante los cuales los trabajadores son relocalizados en las islas exteriores del archipiélago –contando también con el apoyo financiero del Banco- para suministrar mano de obra en estos pequeños predios núcleo. "Núcleo" se refiere justamente a la plantación de carácter industrial. Los pequeños propietarios quedan entonces atrapados en una relación cuasi monopólica con la compañía que provee los insumos para el cultivo. Como respuesta a las críticas recibidas por apoyar esta exportación de mano de obra a las islas exteriores, el Banco comenzó a invertir la mayor parte del dinero en una segunda etapa de desarrollo del proyecto. El modelo de agricultura se estaba debilitando en gran númerode estos reasentamientos, lo que animó a muchos campesinos a pasarse a la producción forestal. Ello significa una vía más de suministro de materia prima para la industria.

Otra forma de estímulo a las plantaciones forestales es mediante préstamos de diversos tipos al sector agrícola, lo que incluye la provisión de crédito a bancos de fomento agrícola. En Papua Nueva Guinea, por ejemplo, todas las plantaciones costeras han sido financiadas con fondos provenientes de la Banca Multilateral de Desarrollo.

Conviene también tener en mente que el Banco influye sobre o bien crea las condiciones para la promoción de plantaciones a través de préstamos para llevar adelante ajustes estructurales. El objetivo básico de tales préstamos es la promoción de la inversión externa directa, la generación un mejor clima fiscal para las inversiones extranjeras y el estímulo a una economía basada en la exportación. El caso de Guyana constituye un ejemplo de cómo la promoción del sector forestal llevó al ingreso al país de compañías plantadoras como una etapa que sigue lógicamente al madereo. Las madereras llegan, practican la talarrasa de la selva diciendo que están haciendo madereo selectivo, pero a la vez admiten que su propósito es establecer en esos lugares plantaciones de palma aceitera. Este proceso iniciado en Guyana se encuadra de manera explícita en el contexto de los programas de ajuste estructural.

La Compañía Financiera Internacional (IFC), que forma parte del Grupo Banco Mundial, invierte directamente en proyectos vinculados con plantaciones. Bahia Sul Celulose en Brasil, por ejemplo, cuenta con el IFC como uno de sus socios. Otro ejemplo es el de Kenia, donde mientras el Banco Mundial presta dinero para promover las plantaciones forestales, el IFC invierte en la industria de la pulpa, el papel y el envasado.

El Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF) –cuyo principal implementador es el propio Banco Mundial- también ha brindado apoyo al establecimiento de plantaciones, bajo forma de sumideros de carbono, por lo menos en Ecuador y Kenia, según los datos disponibles.

El Banco Mundial es entonces uno de los principales actores en la promoción de los monocultivos forestales de gran escala con fines industriales. Será necesario realizar ingentes esfuerzos para que el Banco introduzca cambios en su política para el sector, no sólo respecto de los préstamos, sino también en toda la gama de actividades que resultan en la sustitución de los ecosistemas nativos –tanto bosques como praderas- por monocultivos forestales.


inicio

- Las plantaciones y el Foro Intergubernamental sobre Bosques (IFF)

En 1995 la Comisión de Desarrollo Sustentable de las Naciones Unidas estableció el Panel Intergubernamental sobre Bosques (IPF) para abordar una amplia gama de temas vinculados con los bosques. El IPF produjo un informe final a principios de 1997, el cual contiene un conjunto de 135 propuestas para la acción, cuya implementación ha sido acordada por los gobiernos. Estas propuestas fueron formalmente aprobadas en la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas (UNGASS) sobre la implementación de la Agenda 21, celebrada en junio de 1997.

Como paso siguiente al IPF, en la UNGASS los gobiernos generaron el Foro Intergubernamental sobre Bosques con el fin de promover la implementación de las referidas propuestas para la acción del IPF, monitorear la implementación de las mismas, y abordar los problemas que quedaron pendientes en el IPF. La primera reunión del IFF se realizó entre el 1ro. y el 3 de octubre de 1997 en Nueva York. A ella le seguirán otros tres encuentros previos al informe a ser elaborado para la CDS en el año 2000: agosto de 1998, mayo de 1999 y un tercero en el correr de ese año.

El IFF es hoy en día un foro sumamente importante, en el cual los gobiernos discuten conjuntamente sobre los bosques. Su trabajo viene siendo asistido por el Grupo de Trabajo inter-Agencias sobre Bosques, integrado por el Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR), la FAO, la Organización Internacional de la Madera Tropical (ITTO), la Secretaría de la Convención de Diversidad Biológica, el Departamento de las Naciones Unidas para la Coordinación Política y el Desarrollo Sustentable (DPCSD), el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y el Banco Mundial. De manera que en su complejidad el IFF es un importante ámbito de discusión de los gobiernos acerca del tema bosques.

El IFF y las plantaciones forestales

Las propuestas para la acción del IPF, cuya implementación ha de ser promovida ahora por el IPF, alberga una serie de contradicciones en lo que se refiere a las plantaciones. Las mismas reflejan los diferentes intereses en juego existentes a nivel de los gobiernos que participan del proceso. Algunos de ellos parecen querer preservar los bosques nativos, otros prefieren reemplazarlos por plantaciones, algunos otros pretenden crear extensas plantaciones, otros todavía desean simplificar la estructura y composición de los bosques actualmente existentes, conviertiéndolos en algo parecido a las plantaciones, en tanto otros más están preocupados porque se asegure el suministro de materia prima para la industria de la pulpa o han centrado su interés en las plantaciones como sumideros de carbono. El resultado de la consiguiente discusión, en la que influyen además otros actores, como la industria, agencias bilaterales y multilaterales, ONGs, organizaciones de pueblos indígenas, etc., ha sido un conjunto de propuestas por demás confuso. A tal confusión han colaborado también las definiciones que hace la FAO, cuando incluye a las plantaciones dentro del término "bosques". Si bien las propuestas para la acción del IPF de hecho diferencian bosques naturales de plantaciones, las palabras que se utilizan llevan a confusión. Al hablarse de " bosques naturales" y "bosques plantados" se allana el camino para que ambos conceptos sean utilizados como sinónimos, lo que beneficia a quienes promueven las plantaciones.

Las plantaciones son mencionadas por primera vez en el texto en el Parágrafo 22, que reza: "Tanto los bosques naturales como los bosques plantados manejados en forma sustentable, como componentes del uso integrado del suelo que tiene en cuenta preocupaciones de carácter ambiental y socioeconómico, cumplen un valioso papel al satisfacer las necesidades de productos forestales, bienes y servicios, así como en ayudar a conservar la diversidad biológica y suministrar un reservóreo para el carbono. Los costos, beneficios y perjuicios de los diferentes tipos de manejo forestal, incluyendo a los bosques plantados, deben ser apreciados según las diferentes condiciones sociales, culturales, económicas y ecológicas. Debe reconocerse el rol de los bosques plantados como importante elemento para el manejo forestal sustentable y como complemento de los bosques naturales."

Este parágrafo contiene una serie de errores conceptuales:

1) Las plantaciones no son bosques
2) Las plantaciones no suministran la mayor parte de los servicios ofrecidos por los bosques
3) Las plantaciones no ayudan a consevar la diversidad biológica
4) Las plantaciones no constituyen un durable reservóreo de carbono
5) Las plantaciones en muchos casos conspiran contra el manejo forestal sustentable, dado que reemplazan a los bosques
6) Las plantaciones son raramente un complemento de los bosques nativos

Por otra parte, el documento alberga otras importantes contradicciones, al señalar que " (los) costos, beneficios y perjuicios de los diferentes tipos de manejo forestal, incluyendo a los bosques plantados, deben ser apreciados según las diferentes condiciones sociales, culturales, económicas y ecológicas", en tanto inmediatamente después reconoce -sin valoración previa alguna- "el rol de los bosques plantados como importante elemento para el manejo forestal sustentable y como complemento de los bosques naturales".

Los dichos del citado parágrafo se ven reforzados con los del Parágrafo 28, mediante el cual el "Panel urge a los países a:

a) Evaluar las tendencias a largo plazo en su suministro y demanda de madera, y a considerar acciones animadas a promover la sustentabilidad de dicho suministro y los medios para satisfacer su demanda, con especial énfasis en inversiones en el manejo forestal sustentable y en el reforzamiento de instituciones ocupadas del recurso forestal y del manejo de bosques plantados;

b) Reconocer y resaltar el papel de los bosques plantados como un importante elemento para el manejo forestal sustentable, complementario a los bosques nativos;"

Este texto es claro reflejo de un enfoque del tema bosques centrado en el suministro de madera. A pesar de todos los procesos internacionales que han tenido lugar -en especial la Cumbre de la Tierra- se insiste en considerar a los bosques básicamente como productores de madera. En tal contexto, obviamente las plantaciones tienen sentido, asegurando un consumo siempre creciente de madera y productos madereros. Sin embargo, no tienen sentido desde una perspectiva social y ambiental, a partir de la cual se considere que las poblaciones y los ambientes locales sufren impactos, tanto del madereo "sustentable" como de las plantaciones, y generalmente de las dos prácticas a la vez, siendo la primera seguida por la segunda.

En el Parágrafo 43 se lee que en "algunos países" (sin especificar en cuáles) la plantación de árboles de rápido crecimiento ha tenido buenos y eficientes resultados desde el punto de vista de los costos para la protección del suelo". Teniendo en cuenta que en realidad en muchos casos ha sucedido lo contrario, debería llamarse la atención del IFF, para evitar groseras generalizaciones de este tipo.

Como aspecto positivo, el documento al menos menciona que las plantaciones deberían ser efectuadas preferentemente con especies nativas y no deberían reemplazar a los bosques naturales. En el Parágrafo 58 (b ii) se urge a "los países con baja cubierta forestal a:

(ii) Planificar y manejar bosques plantados, donde resulte apropiado, para incentivar la producción y provisión de bienes y servicios, prestando la debida atención a los aspectos relevantes de carácter social, cultural, económico y ambiental en cuanto a la selección de especies, áreas y sistemas silviculturales, prefiriéndose especies nativas, donde sean apropiadas, y tomándose todas las medidas prácticas necesarias para evitar el reemplazo de ecosistemas naturales de alto valor ecológico y cultural por bosques plantados, en especial monocultivos,"

Es obvio que apoyamos la última parte del parágrafo citado, cuando se refiere a evitar el reemplazo de los ecosistemas naturales por monocultivos forestales. Sin embargo el texto nos lleva a formularnos algunas preguntas:

1) ¿Por qué la recomendación se refiere solamente a los "países con baja cubierta forestal"? ¿O acaso todos los países no deberían evitar reemplazar sus bosques (con alto valor ecológico y cultural o no) por plantaciones? ¿Y no deberían también todos ellos evitar los monocultivos?

2) ¿Quiénes habrán de "planificar y manejar" estos "bosques plantados"? ¿Las comunidades locales, los Departamentos Forestales? ¿La "provisión de bienes y servicios" está dirigida a las necesidades de la comunidad local o a la demanda de los mercados internacionales"? ¿Cómo habrán de tomarse las decisiones? ¿Qué significa exactamente prestar "la debida atención"?

3) Desde el punto de vista de la ciencia forestal occidental, la plantación de especies nativas raramente resulta "apropiada", sea porque la velocidad de producción de madera es menor, sea porque no tienen valor en el mercado o porque, cuando son establecidas en rodales cerrados, tienden a verse afectadas por "pestes y enfermedades", que son en realidad los animales y las plantas que forman parte de los ecosistemas locales. De manera que lo de preferir "especies nativas, donde sean apropiadas" parece ser tan sólo un buen deseo para apaciguar a los ambientalistas.

En suma, en lo concerniente a las plantaciones, las propuestas para la acción del IPF parecer ser más un problema que una solución. No obstante, parece haber espacios para ejercer influencias en su implementación, de manera que una de las más importantes metas de la campaña debería ser despertar conciencia acerca de los inconvenientes de las plantaciones, en especial de los efectos desde el punto de vista social y ambiental que provocan a nivel local. Las actividades destinadas a despertar esta conciencia obviamente deberían focalizarse en los participantes del proceso del IFF. Sin embargo deberían también ir dirigidas a una audiencia más amplia, que será capaz a su vez de influenciar en los tomadores de decisiones presentes tanto dentro como fuera de dicho proceso.


inicio

- Jaakko Poyry: más que tan sólo consultores

Jaakko Poyry es uno de los actores implicados en la creación de condiciones favorables para el establecimiento de plantaciones. Esta compañía consultora fue fundada hace 40 años en Finlandia. Creció paralelamente al boom del sector forestal en Escandinavia con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial, circunstancia en la cual Finlandia, Suecia y Noruega se convirtieron en superpoderes de la industria forestal. Jaakko Poyry estaba allí, prestando su ayuda. Su papel consistió en proveer su especial competencia en la planificación de fábricas de pulpa y de papel, plantaciones, operaciones de madereo e industriales. Al principio sus clientes eran Suecia, Finlandia, Noruega y el resto de Europa. Pero en las dos últimas décadas comenzó a expandirse en todo el mundo, siguiendo las presiones por expandir las plantaciones en el Sur y por explotar los bosques del Sur. Este fenómeno es el resultado de tales presiones, pero también constituye uno de los factores que facilitaron ese movimiento hacia el Sur. Porque como firma consultora, Jaakko Poyry juega un importante rol en juntar la tierra con la maquinaria, los funcionarios gubernamentales con los ejecutivos, los consultores con los Departamentos Forestales, de manera que la tierra se convierta en un insumo útil para la industria forestal de la pulpa y el papel.

Su papel principalmente en el Sur -aunque obviamente también en el Norte- es antes que nada de carácter político. Si bien se propagandean como "técnicos", su función principal es, por lejos, la de establecer contactos, vincular a la gente, relacionar a la industria con los gobiernos, vender maquinaria para la industria de la pulpa y el papel, vender maquinaria de origen escandinavo a otros países, vincular a la tecnología con la infraestructura política en cada país. Esto es básicamente lo que hace la compañía, que cuenta con oficinas en 25 países del mundo y emplea alrededor de 5.000 personas.

Indonesia constituye un claro ejemplo de cómo se mueve Jaakko Poyry. Primero fue contratada por el Banco Mundial para realizar informes, evaluaciones y planificación de todo el sector forestal del país. Ello derivó en la consecusión de contratos para apoyar a determinadas compañías dedicadas a las plantaciones y a la industria forestal en dicho país, donde actualmente se están construyendo muchas fábricas de pulpa.

En 1988 la consultora hizo un estudio de los recursos madereros de Indonesia para el Banco Asiático de Desarrollo (ADB), con el fin de identificar sitios aptos para el desarrollo de la industria de la pulpa en ese país. Como resultado de ese estudio hoy en día hay en Indonesia 65 fábricas de pulpa cuya instalación está planeada, además de otras 15 ya con permiso de operar. Desde entonces, las agencias gubernamentales finlandesas han suministrado garantías, préstamos bancarios, asesores técnicos y equipos para el desarrollo del sector pulpa y papel en Indonesia, lo que incluye la instalación de plantaciones, así como de fábricas de pulpa que de ellas obtienen su materia prima. Posteriormente otras agencias y compañías finlandesas se beneficiaron de ello.

Jaakko Poyry se encargó del estudio de factibilidad de Indorayon en el norte de Sumatra. Asimismo asesoró y supervisó las plantaciones, la instalación del vivero y del equipo que siguió a dicho estudio. Participó también en el proyecto de Indah Kiat, un enorme complejo ubicado en Riau, que comprende fábricas de pulpa y papel. Lo mismo para la instalación de la planta de Riau Andalan, iniciativa de la que forma parte UPM/Kymmene, compañía también finlandesa. Jaakko Poyry ha participado también en la instalación de la controvertida fábrica de pulpa PT TEL, así como en el proyecto de Finantara Intiga en Kalimantan Occidental, que es una joint venture entre ENSO -la agencia estatal forestal de Finlandia- y la compañía indonesia de cigarrillos Gutam Garang. Para dicho proyecto se estableció una extensa plantación y se planea construir una fábrica en Kalimantan Oriental.

Los anteriores son apenas algunos ejemplos de proyectos para la industria de pulpa y de las plantaciones de la que ésta depende, que fueron posibles por la actividad desplegada por Jaakko Poyry. Actualmente estas fábricas están utilizando madera proveniente de las selvas, ya que las plantaciones todavían no han alcanzado su turno de corta. En el caso de Indorayon, las plantaciones sí ya están maduras, pero antes de instalarlas se destruyó la selva. Solamente en el caso de Finantara Indiga las plantaciones fueron realizadas previo a la construcción de la fábrica. Pero lo más común es que recorran el camino inverso: primero construir la fábrica, luego obtener la concesión para la explotación de madera, cortar la selva a talarrasa y finalmente establecer la plantación.

A pesar de los hechos mencionados -que, como se señaló, son apenas una muestra en un sólo país- Jaakko Poyry está intentando promoverse ahora como una consultora "verde". Sin embargo, sus actividades están siendo cuestionadas no sólo por la gente directamente afectada, sino también por ONGs en su propio país de origen, las cuales han organizado una serie de seminarios con el propósito de mostrar la realidad a la opinión pública finlandesa, de cuyo apoyo la compañía depende en gran medida.


inicio

- Material disponible sobre plantaciones forestales

Aquellas personas y organizaciones interesadas en obtener información sobre el tema plantaciones forestales en gran escala, pueden visitar la página web del WRM: http://www.wrm.org.uy . Para quienes deseen una información más profunda y un análisis, el WRM ha producido el libro "Pulping the South: Industrial Tree Plantations and the Global Paper Economy", publicado por Zed Books. El mismo puede ser solicitado dirigiéndose a: Helen Salmon -  HELEN@zedbooks.demon.co.uk 

Existe una edición en castellano de la obra, que lleva por título "El papel del Sur: plantaciones forestales en la estrategia papelera internacional". El mismo puede ser obtenido escribiendo a: RMALC (Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio) - rmalc@laneta.apc.org 


inicio

- La Declaración de Montevideo, junio de 1998

Un llamado a la acción para defender a los bosques y a los pueblos frente a los monocultivos forestales a gran escala

En junio de 1998, ciudadanos de 14 países de todo el mundo se reunieron en Montevideo, Uruguay, para expresar su preocupación por la reciente y acelerada invasión de millones de hectáreas de tierras y bosques a través de plantaciones de madera para pulpa, palma africana, caucho y otros cultivos forestales industriales.

Estas plantaciones poco tienen en común con los bosques. Integradas por miles y a veces millones de árboles de la misma especie, de rápido crecimiento, uniformes, de alto rendimiento en materia prima y plantadas en rodales coetáneos, requieren una intensiva preparación del suelo, fertilización, plantación con espaciado regular, selección de material vegetativo, combate de malezas mecánico o químico, uso de pesticidas, poda y cosecha mecanizada.

Tal como señala el testimonio de pueblos de los seis continentes, comprometidos en luchar contra estos monocultivos o cuasi-monocultivos industriales, la radical transformación del paisaje, junto a la destrucción de los sistemas social y natural que ellos provocan, constituyen una amenaza al bienestar e incluso a la supervivencia de las comunidades locales.

Los impactos ambientales más frecuentes que originan son:

* reducción de la fertilidad del suelo
* aumento de la erosión y de la compactación del suelo
* pérdida de biodiversidad
* disminución de las reservas de agua subterránea y del flujo superficial
* aumento del número y riesgo de incendios

Estos efectos con frecuencia se extienden más allá de los límites de la propia plantación, en áreas adyacentes o ubicadas aguas abajo, que resultan afectadas por la erosión, la desecación y drásticos hasta irreversibles cambios en la flora y la fauna locales. Estos impactos perjudican la vida y los medios de subsistencia de las poblaciones locales.

En muchos casos la instalación de las plantaciones industriales está precedida por el incendio o la talarrasa del bosque nativo, por lo que se han convertido en una nueva e importante causa de deforestación. En áreas agrícolas, las plantaciones han minado la seguridad alimentaria al usurpar espacio a los cultivos y las pasturas, promoviendo de este modo la pobreza a nivel local. En otras situaciones han dado lugar a desplazamientos o reasentamientos forzosos de poblaciones locales enteras, desconocimiento de los derechos humanos y violación de los derechos territoriales de las poblaciones indígenas y locales. En casi la totalidad de los lugares en que se han instalado, las plantaciones industriales de árboles han destruído los recursos vitales de la agricultura, la pesquería, la ganadería y la caza. El exiguo número de plazas de trabajo que generan -inseguro, estacional, mal pago, con frecuencia peligroso, y susceptible a los ciclos del mercado- no pueden compensar la pérdida de puestos de trabajo que ocasionan.

Las plantaciones para pulpa pueden ser muy extensas. La escala de las mismas compuestas generalmente de eucaliptos, pinos o acacias- está dada por el gran número de fábricas que procesan la madera que de ellas se obtiene. Una fábrica de celulosa de U$S 1.000 millones de costo puede producir medio millón a un millón de toneladas de celulosa al año y hacer pasar por sus máquinas el caudal equivalente al de un río entero, ubicada en medio de 60.000 hectáreas o más de plantaciones. El costo de la reingeniería y simplificación de los paisajes puede ser solventado sólo gracias a masivos subsidios directos e indirectos –incluyendo exenciones impositivas, subsidios monetarios, obras de infraestructura, investigaciones y supresión de la organización sindical- conseguidos por el ejercicio del poder político. El poder que ejerce la industria a nivel local tiende a dar como resultado ulteriores subsidios, mayor expansión, represión política, obstaculización de los procesos democráticos y desprecio por las necesidades de las poblaciones locales y el medio en que habitan.

La industria de las plantaciones se está trasladando masivamente hacia el Sur, donde encuentra factores productivos como tierra, fuerza de trabajo y recursos hídricos baratos, rápido crecimiento de los árboles y regulaciones ambientales permisivas, que redundan en una disminución de sus costos operativos. Ello a su vez estimula el actual modelo de consumo excesivo y creciente de papel en el Norte y en algunas zonas del Sur.

Una serie de actores están apoyando la expansión de las plantaciones forestales industriales, desde el Banco Mundial y agencias bilaterales de "ayuda" a instituciones de investigación y científicos universitarios. El dinero que sería necesario utilizar para asegurar los medios de vida a nivel local (incluyendo el desarrollo de técnicas de producción de papel en pequeña escala, adecuadas a la realidad local y que asuma sus responsabilidades en relación con el ambiente) es en cambio, y en nombre del "desarrollo", destinado a la investigación forestal basada en la utilización de fertilizantes, herbicidas y pesticidas sintéticos, biotecnología, clonaciones y un paquete tecnológico similar al de la Revolución Verde, que ha demostrado resultar negativo para el ambiente y la mantención de los medios de vida a nivel local. Entretanto, otros dineros públicos son desviados hacia firmas consultoras, fabricantes de maquinaria para la industria del papel y compañías de pulpa y papel que con frecuencia están también implicadas en la corta del bosque nativo.

Para enfrentar la creciente resistencia que ha generado, la industria está intentando vestirse con una imagen "verde", sosteniendo que los monocultivos forestales son "bosques plantados" y sumideros de carbono. Si bien las plantaciones tienen poco en común con los bosques y aunque la mayor parte del carbono almacenado en las plantaciones será nuevamente liberado a la atmósfera en el plazo de cinco a diez años, tales mitos a veces son recogidos por audiencias desinformadas.

Teniendo en cuenta las preocupaciones señaladas, hemos de apoyar una campaña internacional que tiene por finalidad:

* apoyar las luchas y los derechos de las poblaciones locales en oposición a la invasión de sus tierras por las plantaciones

* estimular la toma de conciencia de los impactos negativos a nivel social y ambiental provocados por los monocultivos forestales industriales a gran escala

* cambiar las condiciones que hacen posibles estas plantaciones.

Nos comprometemos por lo tanto a unirnos a los movimientos que se oponen a las plantaciones forestales, los cuales ya han conseguido éxitos significativos. Confiamos en que la lucha contra el modelo forestal industrial ha de colaborar al mismo tiempo para que las comunidades locales implementen soluciones locales a problemas locales. Soluciones que tendrán impactos positivos en el ambiente global y cuya evoluición contínua asumimos la responsabilidad de apoyar.

Montevideo, junio de 1998

Yoichi Kuroda
Japan Tropical Forest Action Network (JATAN)
Japón

Witoon Permpongsacharoen
Towards Ecological Recovery and Regional Alliance (TERRA)
Tailandia

Marcus Colchester
Forest Peoples Programme
Reino Unido

William Appiah
Third World Network
Ghana

Larry Lohmann
The Corner House
Reino Unido

Chris Hatch
Rainforest Action Network
EE.UU.

Saskia Ozinga
FERN
Reino Unido

Wally Menne
Timberwatch Coalition
Sudáfrica

Liz Chidley
Down to Earth
Reino Unido

Hernán Verscheure
Comité Nacional pro Defensa de la Fauna y Flora (CODEFF)
Chile

Rosa Roldán
Instituto Brasileiro de Analises Sociais e Economicas (IBASE)
Brasil

Elías Díaz Peña
Sobrevivencia
Paraguay

Göran Eklöf
Sociedad Sueca para la Conservación de la Naturaleza
Suecia

Chad Dobson
Consumer's Choice Council
EE.UU.

Patrick Anderson
Greenpeace Internacional

Silvia Ribeiro
Red de Ecologia Social/Amigos de la Tierra-Uruguay
Uruguay

Roberto Bissio
Instituto del Tercer Mundo
Uruguay

Hilary Sandison
Imágenes
Uruguay

Raquel Núñez
Red del Tercer Mundo
Uruguay

Liliana Medina Cócaro
Voluntad Internacional de Defensa Ambiental (VIDA)
Uruguay

Ricardo Carrere
Movimiento Mundial por los Bosques - Coordinador Internacional
Uruguay

inicio

 

Ir a inicio

Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales
Maldonado 1858 
11200 Montevideo - Uruguay
tel:  598 2 413 2989 / fax: 598 2 410 0985
wrm@wrm.org.uy