Zambia:
alcanzados por la estampida del agrocombustible
Las
iniciativas de producción de agrocombustible están proliferando
en muchos países de África, incluso en Zambia, donde la jatrofa
ha sido elegida como el principal cultivo para producir biodiesel
en tanto la caña de azúcar, el sorgo dulce y la mandioca se destinan
a la producción de bioetanol.
Una
investigación realizada en 2007 por Matongo Mundia (1) explica que
“Al igual que en el resto del continente, gran parte del estímulo
para la producción de biocombustible en Zambia es generada por los
discursos sobre la necesidad de lograr la seguridad energética y
apoyar el desarrollo social y económico. Sin embargo, no queda claro
si los objetivos y la inversión apuntan a la producción de biocombustibles
para el mercado nacional o para exportación”.
El
gobierno de Zambia apoya y respalda la producción de agrocombustibles,
pero el sector es bastante nuevo en el país. El informe identifica
a D1 Oils (una empresa productora de biodiesel radicada en
el Reino Unido) y a Marli Investments como los principales
propulsores de la producción de agrocombustibles. A través de la
Asociación de Biocombustibles de Zambia (ABZ), la industria del
agrocombustible ha intentado obtener ventajas como la fijación de
mínimos de mezclas de agrocombustible para todos los consumidores
y el ofrecimiento de incentivos que atraigan capitales para desarrollar
el sector.
“Parece
que las empresas como D1 Oils estuvieran promoviendo los
biocombustibles como estrategia energética nacional, para abrir
las puertas a una legislación acorde, cuando en realidad su intención
es enfocar la producción de biocombustibles hacia el mercado de
exportación. El hecho de que Zambia no tenga las instalaciones necesarias
para refinar biocombustible, sumado a que D1 Oils está construyendo
una refinería en Durban, Sudáfrica, no hace más que confirmar la
posibilidad de que la producción de biocombustibles se oriente finalmente
hacia el mercado de exportación. Una vez que el producto haya dejado
el país, indudablemente prevalecerá el mayor poder adquisitivo del
consumidor europeo”, se explica en el informe.
La deforestación y el desplazamiento son un destino
compartido en la mayoría de los lugares donde se han lanzado proyectos
de producción de agrocombustibles a gran escala: “un 66% del territorio
de Zambia está constituido por bosques, algunos de los cuales revisten
particular importancia, como los ubicados en las cabeceras de los
ríos (zonas de recarga), las reservas de bosques y los parques naturales.
Sólo alrededor de un 26% de los bosques de Zambia podrían ser utilizados
para otras producciones agrícolas como los cultivos para agrocombustibles.
Sin embargo, incluso sin deforestar más bosques para hacer lugar
a la agricultura, Zambia ya está experimentando altos niveles de
deforestación. En una declaración reciente, Mwansa Mbulakulima,
Ministro de la Provincia Copperbelt, dio a entender que se otorgará
una reserva de bosque desclasificada a unos inversionistas (The
Post, 4 de mayo de 2007). Aún no es de público conocimiento
si este regalo estará destinado a la producción de biocombustible
o a otros emprendimientos industriales. Sin embargo, esto indica
que las actividades para producción de biocombustible que impliquen
deforestación no encontrarán muchos obstáculos por parte del gobierno
local o nacional”.
“Existen graves problemas en Zambia a propósito
de las tierras que podrían ser destinadas a la producción de agrocombustibles
y el impacto que esta conversión tendría sobre los agricultores,
la producción de alimentos, las áreas boscosas y los pueblos indígenas.
La Ley de Tierras de 1995 prevé la transformación de la tenencia
consuetudinaria de tierras
mediante arrendamiento, y muchos inversores ya han utilizado esta
cláusula para expropiar tierras con el objetivo de invertir. El
gobierno de Zambia ha dado a entender que quiere adoptar una política
territorial orientada al mercado, y el nuevo anteproyecto de política
territorial parece estar llevando adelante esa estrategia”.
Una
fuerte oposición a los agrocombustibles ha crecido rápidamente,
cuestionando tanto la supuesta solución que dice ser “neutra en
carbono” como sus impactos sociales y ambientales. En noviembre
de 2007, varias organizaciones de la sociedad civil africana hicieron
un “llamado africano para una moratoria sobre los proyectos de producción
de agrocombustibles” (2), reclamando la suspensión de nuevos proyectos
en ese continente. “Debemos proteger nuestra seguridad alimentaria,
los bosques, el agua y nuestros derechos territoriales, así como
a los agricultores y a los pueblos indígenas, del avance agresivo
de los proyectos de producción de agrocombustibles que están devorando
nuestra tierra y nuestros recursos a una velocidad y con una magnitud
increíbles”, dice el llamado.
Dichas
organizaciones advierten que “la ‘revolución’ de los agrocombustibles
está dirigida a reemplazar los sistemas agrícolas locales que se
aplican en millones de hectáreas, y a las comunidades rurales que
trabajan en ellos, por grandes plantaciones. Está orientada a sustituir
los sistemas agrícolas indígenas de cultivos, praderas y pasturas,
basados en la biodiversidad, por monocultivos y cultivos transgénicos
para combustible. Además, los millones de hectáreas de ‘tierras
desiertas’ o ‘suelos marginales’, como los llaman eufemísticamente
los promotores del agrocombustible, se destinarán a la producción
‘rentable’ de combustibles, olvidando convenientemente que millones
de personas de las comunidades locales obtienen su sustento de esos
frágiles ecosistemas. Y en los lugares donde no hay sistemas agrícolas
indígenas para reemplazar, sencillamente, se toma el bosque. Al
frente están las empresas multinacionales que mejor manejan esta
clase de enormes monocultivos y que ya controlan el mercado internacional
de los agrocombustibles”.
Y concluyen: “No podemos permitirnos perder nuestro
alimento, nuestros bosques, nuestra tierra y nuestra agua si pretendemos
enfrentar los desafíos del cambio climático y la inseguridad alimentaria.
Por lo tanto, pedimos a los gobiernos africanos y a los del Norte
que se detengan y reflexionen. Reclamamos con urgencia una moratoria
que proteja a África de las muchas amenazas de la nueva y peligrosa
estampida por los agrocombustibles”.
Artículo
basado en información obtenida de: (1) “Agrofuels in Africa – The
impacts on land, food and forests”, African Biodiversity Network,
julio de 2007, “Biofuel case study: Zambia”, Matongo Mundia, encargado
por Clement Chipokolo,
http://www.gaiafoundation.org/documents/AgrofuelAfrica_Jul2007.pdf;
(2) noviembre de 2007, “An African Call
for a Moratorium on Agrofuel Developments”,
http://www.africanbiodiversity.org/media/1210585794.pdf?PHP
SESSID=0c91fabd2a80b164ffb52f594d4da9c5