Pérdida
de manglares y cambio climático – Una perspectiva mundial
Los manglares
son las selvas tropicales del mar. Grandes franjas de la costa tropical
y subtropical de Asia, África, Oceanía, las Américas y el Caribe
están bordeadas por manglares que alguna vez se estimó que cubrían
una superficie de más de 32 millones de hectáreas. Ahora quedan
menos de 15 millones de hectáreas (menos de la mitad de la superficie
original).
Nunca se insistirá
lo bastante sobre la importancia de la zona de amortiguación protectora
que proveen los manglares. En regiones donde los bosques de la franja
costera fueron eliminados, surgieron tremendos problemas de erosión
y encenagamiento y hubo terribles pérdidas de propiedades y vidas
humanas debido a los huracanes, las marejadas de tormenta y los
tsunamis.
Hoy en día es
cada vez más urgente reconocer la importancia de conservar y restaurar
el cinturón verde protector que constituyen los manglares para disminuir
los riesgos de futuras catástrofes porque, así como aumenta el nivel
del mar, lo harán la frecuencia y la intensidad de los huracanes
y las marejadas. La presencia de manglares lozanos puede amortiguar
la furia de esas tormentas destructoras, formando una barrera que
proteja los poblados ubicados detrás de ellos.
La organización
Mangrove Action Project (MAP) está trabajando con otras organizaciones
del Sur en la tarea, que consideran altamente prioritaria, de restaurar
las zonas de manglares degradados o eliminados. MAP quiere sobre
todo restaurar parte de las 250.000 ha de granjas camaroneras abandonadas,
ubicadas en lo que antes eran pantanos costeros, especialmente en
Asia y América Latina. Pero, lo que es aún más importante, la organización
se esfuerza por ayudar a conservar y proteger los manglares que
aún existen en el mundo.
La conservación
de los manglares existentes y la restauración de las vastas zonas
de humedales ya degradadas y devastadas contribuirán a resolver
en parte el problema del calentamiento global. Nuestro planeta enfrenta
tal vez una de las mayores amenazas a la vida tal como la conocemos.
El cambio climático inducido por los seres humanos está en la raíz
de esta crisis. Como casi la mitad de la humanidad vive hoy en ciudades
y poblados ubicados a lo largo de las ahora vulnerables costas,
el calentamiento global y la consiguiente elevación del nivel del
mar no pueden ser ignorados. En el Pacífico Sur y el Sur de Asia
ya han comenzado las evacuaciones de islas bajas. Se esperan evacuaciones
masivas de millones de residentes costeros para los próximos 50
años si el nivel del mar continúa aumentando como resultado del
efecto invernadero causado por las emisiones excesivas de gases
carbónicos.
Sin embargo,
los manglares son a menudo la primera línea de defensa que protege
la costa contra la erosión y las tormentas. Los manglares son también
unas de las mejores herramientas de la naturaleza para combatir
el calentamiento global gracias a su gran capacidad para secuestrar
carbono. Es ésta una característica de los pantanos de manglares
que requiere ahora nuestra más inmediata y total atención. Una de
las mayores contribuciones que los manglares pueden ofrecer es su
gran capacidad para secuestrar el carbono de la atmósfera y almacenarlo
en el sustrato del humedal. Según el número de febrero de 2007 de
National Geographic, “Los manglares son fábricas de carbono…Las
mediciones sugieren que los manglares podrían tener la mayor productividad
neta de carbono de todos los ecosistemas naturales (aproximadamente
40 kgs por cada media hectárea y por día)…”
Los manglares
han sido seriamente subestimados por las agencias gubernamentales
responsables de su protección y manejo. Esto resulta evidente en
el Caribe, sobre todo en las Bahamas, donde se están tomando medidas
que son una parodia por su falta de visión, como sucede en Guana
Cay y las islas Bimini.
La combinación
de falta de ética ambiental, de codicia miope y de débil aplicación
de las leyes ha causado la desaparición masiva de estos humedales
costeros y ha tenido un altísimo precio oculto: la oxidación y la
liberación del carbono almacenado en los manglares.
Gracias a un
estudio realizado por el Dr. Ong de la Universidad Sams de Malasia,
se descubrió que las capas de tierra y turba que componen el sustrato
del manglar tienen un alto contenido de carbono, de 10% o más. Cada
hectárea de sedimentos del manglar puede contener cerca de 700 toneladas
de carbono por metro de profundidad. Al construir grandes cantidades
de granjas camaroneras o complejos turísticos, la tala resultante
de los manglares y la subsiguiente excavación del sustrato tendrían
el potencial de provocar la oxidación de 1.400 toneladas de carbono
por hectárea y por año.
También según
el Dr. Ong, “Suponiendo que sólo la mitad del carbono se oxidara
durante un período de 10 años, estaríamos frente a un retorno a
la atmósfera de 70 toneladas de carbono por hectárea, por año, durante
10 años. Esto equivale a unas 50 veces el nivel de secuestro. Significa
que bastaría con destruir apenas el dos por ciento de los manglares
para que se perdieran todas las ventajas que estos tienen como sumideros
de carbono atmosférico…”
Según el último
estudio realizado por la Organización de las Naciones Unidas para
la Agricultura y la Alimentación (FAO), el índice actual de pérdida
de manglares es de alrededor del 1% anual, lo cual significa que
cada año desaparecen unas 150.000 hectáreas de manglares. Esto se
traduce, cada año, en la pérdida de la capacidad de secuestro de
unas 225.000 toneladas de carbono y la liberación adicional de aproximadamente
11 millones de toneladas de carbono provenientes del suelo de los
manglares afectados.
Obviamente, se
trata de un enorme problema que requiere nuestra acción coordinada.
No sólo estamos perdiendo el importante potencial de secuestro de
carbono que ofrecen los manglares, sino que además estamos viendo
la liberación de mayores cantidades de gases contaminantes del propio
sustrato afectado. El continuo desmonte de manglares, por la razón
que sea, debe ser considerado bajo una luz totalmente nueva… una
luz que ilumine mucho más allá de las sombrías grietas del desarrollo
por conveniencia e interés, hacia un futuro para la vida y una vida
sostenible en este planeta que hoy está en peligro… este hogar nuestro
que llamamos Tierra.
Por Alfredo Quarto,
Director Ejecutivo, Mangrove Action Project,
www.mangroveactionproject.org
REFERENCIAS:
Ong, Jim Eong, Prof., Centro de Estudios Marinos y Costeros, Universidad
de Sams, Malasia, The Hidden Cost of Mangrove Services, Use of Mangroves
for Shrimp Aquaculture, Intl. Science Roundtable for the Media,
2002