Brasil:
los “sellos verdes de calidad a nivel internacional” de las empresas
de papel y celulosa
Hace aproximadamente cinco años que
la empresa Aracruz obtuvo el Sello Verde de calidad para sus plantaciones
en el extremo sur de Bahía. Se trata de una conquista muy importante
para la Empresa, dado que esta certificación significa, entre otras
cosas, que la empresa trabaja de forma ecológica
y socialmente justa respetando todas las
leyes ambientales, tanto las leyes municipales, estaduales como
también las leyes federales. Para las exportaciones, un sello de
este tipo es fundamental para la empresa porque con él gana un enorme
prestigio en el exterior.
El proceso de certificación se desarrolla, a grandes rasgos, de
la siguiente forma: una empresa internacionalmente
conocida y calificada, en este caso “Bureau Veritas”, verifica si
determinada empresa, en nuestro caso "Aracruz" merece
o no esta certificación internacional, denominada "CERFLOR".
La primera vez, hace cinco años, expusimos numerosas críticas, pero
Aracruz recibió la certificación de todos modos. Ahora llegó el
momento de la renovación.
En cuatro ciudades del Extremo Sur de Bahía se marcaron reuniones
públicas, en las que las personas interesadas podían exponer sus
observaciones, reclamos, preguntas y dudas, tanto sobre la empresa
a ser certificada como sobre la empresa certificadora. Las localidades
eran: Posto de Mata, Caravelas, Alcobaça e Ibirapuã. Las preguntas,
dudas, observaciones sobre la empresa certificadora iban a ser respondidas
en el mismo momento por el representante de la empresa certificadora,
y las preguntas sobre la empresa a ser certificada iban a ser respondidas
en el informe final que será publicado 40 días después en el sitio
web de la empresa certificadora.
Estuve presente en la reunión de Posto de Mata y Caravelas y descubrí
que todo no pasaba de una gran payasada y era solo un vergonzoso
truco para conquistar al mercado mundial. Veamos algunas cuestiones.
En Posto de Mata estaban presentes unas 20 personas, de las cuales
más de la mitad pertenecían a las empresas. Después de las explicaciones
iniciales del representante de la empresa Bureau Veritas, empresa
responsable de la certificación, era el momento de hacer preguntas
e observaciones.
Pedí la palabra y dije que durante los últimos cinco años, los miembros
de la comunidad local habíamos observado
varias irregularidades desde el punto de vista ecológico y laboral.
Nuestro deber es denunciar y registrar tales irregularidades tanto
en los órganos públicos municipales, estaduales y federales, como
IBAMA, IMA (antes CRA), la Fiscalía Pública
como en el Ministerio de Trabajo. Fue lo que hicimos durante ese
período en varias ocasiones. Cumplimos nuestro rol. Entonces pedí
que la empresa certificadora se contactara con esos órganos públicos
en los que ya habían sido registradas varias ilegalidades e irregularidades.
Sería un camino más fácil para poder evaluar e inspeccionar la actuación
y las prácticas de la empresa Aracruz durante ese período. La respuesta
del representante de Bureau Veritas fue: “Nosotros no somos inspectores
de los órganos públicos, ese no es nuestro papel”.
Casi me caí de espaldas, pero pensé que no estaba entendiendo la
respuesta, reiteré: "Estoy denunciando las irregularidades
e ilegalidades cometidas por la empresa Aracruz durante estos últimos
5 años, y de acuerdo a nuestra obligación las mismas fueron registradas
en los órganos públicos estaduales y federales. Una vez más el representante
dijo que Bureau Veritas no es inspector de los órganos públicos,
pero si nos enteramos de irregularidades o ilegalidades ahora e
indicando el lugar, un representante de Bureau Veritas irá hoy o
mañana para verificar la denuncia.
Entonces, los delitos ambientales y/o laborales cometidos durante
los últimos 5 años y registrados debidamente en los órganos públicos,
y que probablemente ya no existen más porque fueron “resueltos o
manipulados”, no tienen ningún valor.
Al día siguiente, en Caravelas, en un salón lleno de escolares,
que no entienden nada o muy poco sobre el tema, pregunté si el trabajo
que la empresa certificadora hace se considera investigación. El
representante de Bureau Veritas dijo que no. Entonces me pregunto:
una empresa que no inspecciona a los órganos gubernamentales para
verificar si Aracruz cometió irregularidades o no respetó las leyes
ambientales y laborales y que no hace investigaciones … ¿qué moral,
qué ética tiene para otorgar una certificación internacional, que
es válida en todo el mundo, y que pretende ser una prueba de que
todas las actividades de Aracruz son ecológicas y socialmente justas,
y que cumplen todas las leyes existentes?
Después de todo eso no me dieron más ganas de ir a las reuniones
en Alcobaça e Ibirapuã, porque fue muy evidente que todo eso es
una gran payasada. Quedó claro para mí que esas certificaciones
no son otorgadas por merecimiento sino que son compradas. Así funciona
ese sistema de certificación acá.
Por: Padre José
Koopmans, correo electrónico: pejose@oi.com.br