Costa Rica: resistencia
popular a la minería a cielo abierto en Crucitas
El 17 de
Diciembre de 2001, mediante la Resolución # R-578-2001-MINAE, y
de manera totalmente furtiva, el Ministerio del Ambiente y Energía
(MINAE) de Costa Rica otorgó a la empresa Industrias Infinito S.A.,
filial de la transnacional canadiense Vanesa Ventures, la concesión
de explotación de una mina de oro a cielo abierto mediante la lixiviación
con cianuro.
Los planes
de Industrias Infinito S.A. son explotar un área de 18 kilómetros
cuadrados en Crucitas, en la zona norte del país, entre los cerros
La Fortuna y Botija, a unos 3 kilómetros del río San Juan. Eso supone
la tala de más de 190 hectáreas de bosque (incluyendo especies vedadas
como el Almendro), porque, como describe el periodista y opositor
del proyecto, Marco Tulio Araya:
“La actividad
minera no permite ningún árbol en pie, la tala debe ser rasa, es
decir dejar la montaña en pura tierra para luego empezar a escarbar
y a sacar la roca que contiene el oro. Se necesita una tonelada
y media o más de roca para poder sacar un gramo de oro. Para sacar
un kilo tienen que moler y licuar grandes cantidades de material
con millones de litros agua cianurada, porque el cianuro actúa como
un imán que atrae las microscópicas partículas de oro. Una mina
que extrae oro y otros metales mediante este procedimiento que se
llama de lixiviación, requiere una cantidad de agua tal, que el
agua que gasta la mina en una hora es el agua que consume una familia
campesina en 20 años. Para lograr reunir esa cantidad de agua lo
que hace la empresa es comprar las fincas alrededor de la mina para
que nadie acuse y desviar las quebradas para juntarlas, lo que a
todas luces es prohibido. Y el agua contaminada con residuos de
cianuro, que ya no se necesita, va a dar a grandes lagunas donde
sigue envenenando a cuanto animalito tome de esa agua. La empresa
lo que hace a veces, es poner unos letreros de advertencia pero
como ni los pájaros ni los animales saben leer, la muerte y la destrucción
continúan.”
El costo
es muy alto: no solo el paisaje de Las Crucitas se destruirá, también
se verán afectadas no menos de 32 comunidades aledañas y el río
San Juan, vecino a Nicaragua.
Como en
Costa Rica la tala rasa está prohibida y la única excepción permitida
es ante un proyecto de Conveniencia Nacional, después de varias
idas y venidas, el proyecto de minería a cielo abierto terminó siendo
considerado con carácter de “utilidad pública”, para así poder aprobarlo.
Pero el pueblo de Costa Rica se pregunta de qué utilidad pública
se habla cuando lo que la minería aporta es destrucción, contaminación
y más cambio climático.
Está por
demás demostrado, y las comunidades afectadas de todo el mundo bien
lo pueden atestiguar, que la minería es una actividad a corto plazo
pero con efectos destructivos a largo plazo, extendidos y generalmente
irreversibles. Uno de los efectos es la contribución al cambio climático,
tanto a través de la deforestación que generalmente conlleva -como
ya lo está sufriendo Costa Rica- como porque se trata de una actividad
industrial que requiere una gran cantidad de energía para su ejecución,
proveniente en general de la quema de combustibles fósiles (carbón,
gas o diesel), cuyas emisiones son responsables del cambio climático.
Desde que
el gobierno de Costa Rica emitió la declaratoria de utilidad pública,
el movimiento ecologista y social liderado por las organizaciones
y comunidades de la Zona Norte está en pie de lucha, con un amplio
respaldo del público en general.
La organización
Coecoceiba – Amigos de la Tierra Costa Rica informa que “La lucha
contra el proyecto Crucitas tiene más de quince años de estar vigente
gracias a las comunidades de la zona norte. En estos quince años
se ha logrado echar abajo estudios de impacto ambiental, enormes
empresas como la Placer Dome y construir un tejido social fuerte
que hoy nuevamente se une para resistir y vencer una nueva embestida
contra las comunidades y su ambiente”.
El pueblo
de Costa Rica ha reaccionado frente a lo que considera un crimen
ambiental, que muestra la dualidad de la política del gobierno:
“El actual gobierno posee dos políticas en materia ambiental. Una,
que expone a nivel internacional donde sostiene que la conservación
ambiental debe existir, que el mundo esta en peligro debido a la
debacle ambiental, entre otras frases universalmente aceptadas.
Alrededor del mundo, la ‘Iniciativa de Paz con la Naturaleza’, carbono
neutral y ‘Costa Rica por Siempre’ se han convertido en parte importante
de la política exterior por medio de la cual el país intenta posicionarse
en diversos foros a la vez que solicita recursos financieros. La
política ambiental a lo interno del país, la de todos los días,
es contradictoria con la anterior. Esta segunda política es la que
aboga por la desregulación eliminando cada día más actividades que
deben de contar con un estudio de impacto ambiental para determinar
su viabilidad. Es la política que defiende a capa y espada que una
mina de oro a cielo abierto con lixiviación con cianuro, es compatible
con el ambiente y para ello recita la añeja y superada fórmula de
que ‘el proyecto es viable en lo social, económico y ambiental’”,
denuncia Coecoceiba. ” (ver
http://www.feconcr.org/index.php?option=com_content&task=view&id=1382&Itemid=76
)
El 14 de
noviembre se realizó en Ciudad Quesada la “Marcha por la Vida” para
mostrar el rechazo que el pueblo tiene contra proyectos destructivos.
Gente de comunidades aledañas al emprendimiento minero se acercaron
para manifestarse en contra de la minería a cielo abierto y exigir
la derogatoria del decreto. La marcha fue seguida de una actividad
cultural.
Numerosas
organizaciones han interpuesto un recurso de amparo, exigiendo la
reconsideración de los permisos otorgados y su cancelación. Desde
la limítrofe Nicaragua también se siguen los acontecimientos con
preocupación, pues hay comunidades de ese país que resultarían afectadas
con la mina a cielo abierto.
La indignación
es grande, y así la vuelca en estos versos un poeta costarricense:
Espejos
por oro
500 años
atrás
con cruces y espejos nos vencieron
ahora el futuro trae más sangre que siempre
y nos disfrazan su maldad con nuevas calles, puentes, escuelas
y otras “bondades”
y el empleado público es contratado como mercenario gubernamental
y su buena cara…de “lobo con piel de cordero”
trata de conquistar al campesino y sus ternuras
su sonrisa de oro fácil se ondea como pancarta
aduciendo el desarrollo
hace tanto que caímos bajo la misma trampa
espejos por oro
oro por almas
las cruces siguen
castigarán al caer tu cara
y la falsedad de tus palabras
serán tus hijos
señalándote el futuro
te recordarán a diario que los cambiaste como espejos
con un nudo en su garganta.
(poema de
César Augusto Angulo Navarro, costarricense)
Por mayor
información, visitar la página Web de la campaña contra la minería
en Crucitas: http://fueradecrucitas.blogspot.com