Uruguay:
una nueva redistribución de tierras…a favor de las forestales
En el Uruguay de fines
de los años cuarenta se impulsó desde el Estado una iniciativa ejemplar,
la creación del Instituto Nacional de Colonización (INC), que surge
ante la necesidad de un "instrumento idóneo para promover una
racional subdivisión de la tierra y su adecuada explotación, procurar
la radicación y bienestar del trabajador rural, promoviendo además
el aumento y la mejora de la producción agropecuaria".
"La colonización
es un proceso socioeconómico productivo, mediante el cual el Estado,
adquiere tierras o las recibe en propiedad o en administración,
las redimensiona, y luego las adjudica a productores para que se
instalen en ellas con sus familias y las trabajen debidamente."
(1) Es así que dentro de las colonias es común encontrarse con fraccionamientos
que mantienen el nombre de la estancia que les dio origen. Tal es
el caso de Santa Kilda y Santa Blanca, dentro de la Colonia Baltasar
Brum en el departamento de Paysandú.
Invitados por vecinos
de Santa Kilda y Santa Blanca --preocupados por el avance de las
plantaciones de pinos y eucaliptos en las cercanías de sus campos--
tuvimos oportunidad de recorrer parte de la Colonia Baltasar Brum.
La zona originalmente era de uso agrícola, luego pasó a ser agrícola-ganadera.
La Colonia está siendo
rodeada por monocultivos y a medida que éstos crecen en altura
y extensión, son cada vez más notorios los impactos que sufren los
productores rurales: falta de agua, proliferación de plagas, entre
otros.
"La forestal nos
mató la colonia, y nos están desapareciendo las aguadas y los pozos",
dice uno de los productores. "Arroyos que jamás nunca se secaron
hoy están sin agua" y "esto no tiene nada que ver con
la sequía". Se apresuran a aclarar que en épocas de sequías
importantes los arroyos tan sólo llegaban a cortarse en algún punto
de su recorrido, pero que desde que la forestación se instaló en
la zona, están secos. Los colonos ven cómo en los pozos de 40 m
de profundidad el nivel del agua ha ido bajando peligrosamente e
incluso se ha acabado en algunas zonas, lo cual implica que el productor
deba invertir en otro pozo donde tratará de llegar a las napas
freáticas a 100 m de profundidad. Éste es un costo extra que no
todas las familias pueden asumir.
Al pasar por un campo
perteneciente a una de las empresas forestales, nos llama la atención
una superficie bastante importante sin forestar, "esos bajos
eran bañados, por eso no los pudieron forestar, no podían entrar
con las máquinas. Usted ve que unos años después de que plantaron
el resto del campo, los bañados ya no existen, ahora es suelo listo
para forestar". Un proceso similar ocurrió en campos de Colonos;
acompañando el crecimiento de los eucaliptos, los bajos -donde no
se podía pasar ni a caballo y donde en las peores sequías vividas
en el país era lo que permitía salvar el ganado- ahora hace más
de cinco años que están secos.
"Usted siembra un
cultivo y los bichos le comen todo, hay millones de palomas, aunque
los ingenieros de las forestales dicen que las palomas no viven
en esos montes [se refiere a las plantaciones de árboles], pero,
qué no van a vivir!"
Otro colono que tiene
su campo al lado de la "cortina forestal" afirma que "cuando
uno planta el sorgo vienen los jabalíes y se lo comen, y eso nadie
lo ve, está minado de jabalíes y ciervos." "Esto era una
Colonia de lujo, nos echaron a perder con la forestación, usted
cría un animal y los jabalíes se lo comen, tanto al ternero como
a las vacas".
Dentro de los argumentos
utilizados para promover la plantaciones de árboles dicen que generan
empleo, hablan de biodiversidad, de manejo sustentable. Leyendas
como "El bosque da vida y trabajo. Protéjalo" se pueden
leer al borde de las carreteras.
Los habitantes de la Colonia
tienen otra opinión al respecto. "¿Te das cuenta vos cómo debajo
de los árboles no nace nada?" mientras señala las 1000 hás.
de forestación que rodean su campo de 40 hás. Ése era un campo como
éste [haciendo referencia a su campo donde cultiva la tierra y cría
ganado] y ellos vinieron y mataron todo, no hay más pasto, no hay
vida en ese lugar".
Estas familias, que han
vivido toda su vida en el campo, dicen que "a quienes conocemos
de campo, no nos vayan a hablar de trabajo en la forestación; hay
trabajo cuando siembran, y después, nada". "La cosecha
tampoco da mano de obra, es mentira, es una mujer que maneja la
máquina y viene el grapo y otro hombre lo carga y viene el camión
y hasta luego y no hay más mano de obra".
"Las empresas forestales
han avanzado con todo sobre nuestras Colonias, llegan haciendo promesas
y ofreciendo materiales y electrodomésticos para las escuelas, para
promover una buena imagen y para lograr la aceptación". "Para
nosotros, con los impactos que sufrimos con la forestación, esas
cosas ni nos importan"
"Uno trabaja la tierra,
acondiciona la casa y su entorno, para que nos pase esto ahora…"
Hoy no sólo estos suelos agrícolas por excelencia están compitiendo
con la forestación sino también entra en juego la permanencia de
las familias de colonos que ven con tristeza cómo se está dando
nuevamente un proceso de redistribución de sus tierras, salvo que
ahora el proceso es inverso, tierras que podrían asignarse a nuevos
colonos se les están entregando a las empresas forestales extranjeras.
No sólo volvemos a concentrar la tierra sino además a extranjerizarla,
y como si esto no fuera suficiente, estas plantaciones están certificadas
por el FSC.
(1) Instituto Nacional
de Colonización http://www.colonizacion.com.uy