Versión imprimible | Suscripción gratuita | Números anteriores
también disponible en francés, portugués e inglés
Número 139 - Febrero 2009

NUESTRA OPINIÓN

COMUNIDADES Y BOSQUES
COMUNIDADES Y MONOCULTIVOS DE ÁRBOLES

COMERCIO DE CARBONO

 

NUESTRA OPINIÓN

 

- Doble discurso: el lenguaje de las negociaciones sobre el clima

 

Una de las consecuencias del cambio climático es el aumento y el agravamiento de fenómenos naturales como las sequías, las inundaciones y las tormentas. Para empeorar las cosas, las consecuencias del actual cambio climático provocado por el ser humano se vuelven aún más graves debido a una serie de actividades destructivas, entre las cuales hay dos en las que nos enfocaremos: la deforestación y el monocultivo de árboles.

 

Si bien las lluvias torrenciales son naturalmente frecuentes en los trópicos, la actual inundación en el estado malayo de Sarawak puede ser atribuida a mayores precipitaciones debidas al cambio climático. Sin embargo, debemos hacer hincapié en el hecho de que, por más de dos décadas, el gobierno de Sarawak ha promovido la destrucción de los bosques al apoyar la explotación forestal industrial. A pesar de la fuerte oposición local organizada con el apoyo de ONG internacionales contra la tala (la “Campaña de Sarawak”), los intereses corporativos prevalecieron y la mayor parte de los bosques primarios de Sarawak desaparecieron. Como resultado de ello, los bosques dejaron de cumplir su función de reguladores de las lluvias, la erosión del suelo aumentó, los lechos de los ríos perdieron profundidad a causa de la sedimentación, y las inundaciones resultantes devastaron el sustento y la vida de las poblaciones locales (ver detalles en el artículo correspondiente de este boletín).

 

De manera similar, las sequías son fenómenos naturales en Uruguay, y algunos culpan al cambio climático por la duración de la que está ocurriendo ahora. Sin embargo, las políticas forestales gubernamentales que promueven el establecimiento de monocultivos de eucaliptos y pinos han tenido, sin duda alguna, un papel fundamental en la actual crisis del agua. Vastas extensiones de plantaciones de árboles de crecimiento rápido están absorbiendo ahora los ya escasos recursos hídricos, agravando así los impactos de la sequía (ver más detalles en el artículo correspondiente de este boletín). Como en el caso de Sarawak, el gobierno uruguayo eligió ignorar la oposición nacional (a las plantaciones en este caso) y, por el contrario, apoyó la creación de plantaciones por parte de empresas extranjeras como la finlandesa Botnia, la estadounidense Weyerhaeuser, la española Ence y la sueco-finlandesa Stora Enso.

 

Los dos ejemplos anteriores no son en modo alguno excepcionales, y es fácil encontrar casos similares en la mayoría de los países que enfrentan los impactos de la deforestación, o los relacionados con la expansión de las plantaciones de crecimiento rápido, o ambos.

 

Al vincular situaciones como éstas a las negociaciones internacionales sobre el cambio climático, la conclusión es que dichas negociaciones se están llevando a cabo en un lenguaje muy cínico que sólo puede calificarse de doble discurso.

 

Los gobiernos están todos de acuerdo en que el cambio climático es un hecho y que es necesario abordarlo, tanto a nivel local como internacional. También están de acuerdo en que los combustibles fósiles y la deforestación son las dos causas principales del cambio climático. Hablan de mitigación, compensación y adaptación. Y luego, o bien no hacen nada, o bien hacen lo contrario de lo que debería hacerse.

 

En lugar de declarar criminal la extracción de combustibles fósiles, continúan extrayendo los recursos existentes y explorando en busca de nuevos yacimientos de gas y petróleo. En lugar de declarar ilegal la deforestación a gran escala, discuten formas complejas de hacer negocio con la conservación forestal, al tiempo que continúan destruyendo bosques. En lugar de buscar la forma de preparar a sus pueblos para sobrellevar el cambio climático –el cual tendrá impactos desproporcionados sobre los pobres, las mujeres y otros sectores desfavorecidos de la sociedad– se embarcan en actividades como la deforestación y la plantación de árboles, que agotan recursos indispensables para una adaptación futura, tales como el agua.

 

Siete años atrás, durante la Conferencia sobre Cambio Climático que tuvo lugar en Delhi, un líder religioso hindú, Swami Agnivesh, hizo frente al doble discurso de los gobiernos con la pura verdad: “¿A quién creen que están engañando? Engañan a sus hijos; engañan a sus nietos.”

 

Esas palabras siguen siendo hoy tan ciertas como lo fueron entonces.

 

  inicio


 

COMUNIDADES Y BOSQUES

 

- Colombia: minería militarizada atropella derechos ancestrales de comunidades Embera y afrocolombianas del Chocó

 

El Chocó biogeográfico es una región neotropical (es decir, que incluye los mayores bosques tropicales) cuya alta pluviosidad, condición tropical y aislamiento han contribuido a que sea la más diversa del planeta. En Colombia abarca la Región Costa Pacífica y, entre otros, el departamento del Chocó, ubicado entre las Selvas del Darién y las cuencas de los ríos Atrato y San Juan.

 

Allí, durante siglos, han habitado las comunidades indígenas Embera y las comunidades negras de la cuenca del río Jiguamiandó, que hoy se ven amenazadas por un proyecto minero.  En 2005 el gobierno colombiano concedió a la empresa estadounidense Muriel Mining Corporation una concesión durante 30 años para explotar cobre, oro, molibdeno y otros minerales (proyecto minero Mandé Norte) en una extensión que abarca 11.000 hectáreas de territorio indígena y afrocolombiano en los municipios de Murindó (Antioquía) y Carmen del Darién (Chocó). La zona ya ha sido golpeada por la violencia de diversas operaciones del ejército colombiano apoyado por grupos paramilitares, que generaron desplazamientos continuos en comunidades indígenas y afrocolombianas.

 

En 2008, el Tribunal Permanente de los Pueblos juzgó y condenó a la empresa Muriel Mining “Por la violación de la autodeterminación, la cultura y la cosmovisión de las comunidades indígenas, afrodescendientes y mestizas. Por los beneficios derivados de la ejecución sistemática de los crímenes que en los últimos diez años las estructuras militares y paramilitares han cometido en las zonas del Bajo Atrato y el Urabá, para explotar y comercializar las reservas de cobre y los subproductos de oro y molibdeno” (http://www.sicsal.net/articulos/node/631).

 

Desde finales de 2004, la Muriel Mining ha incursionado de manera inconsulta en la zona, con la anuencia del Estado y el gobierno colombiano, lo cual ha sido sistemáticamente denunciado por los Pueblos Indígenas y las comunidades afrocolombianas.

 

A principios de enero de este año, personal de la empresa minera ingresó al Cerro Cara Perro, o Ellausakirandarra, lugar sagrado y de tradiciones espirituales de los pueblos ancestrales y comunidades locales, quienes denuncian que la empresa no ha realizado la debida consulta para ingresar a su territorio, en clara violación de la Constitución Colombiana de 1991, la Resolución 169 de la OIT y la Ley Nacional 70 de 1993.

 

La ejecución del proyecto pone en riesgo la supervivencia misma de las comunidades, pues la explotación minera implicará la contaminación de los ríos Jiguamiandó y Murindó, la destrucción de fauna, flora y la prohibición de utilizar los recursos naturales por parte de los pobladores ancestrales.

 

La zona ha sido fuertemente militarizada por unidades del ejército colombiano, que procura controlar el territorio y proteger la explotación minera por sobre los derechos de los habitantes tradicionales y legítimos del territorio. El gobierno justifica su decisión en base a seis reuniones realizadas con supuestos representantes indígenas.

 

Por su parte, las comunidades de Alto Guayabal, Bachidubi, Bella Flor, Cañaveral, Caño Seco, Koredó, Coredocito, Guaguay, Isla, Lobo, Nueva Esperanza, Pueblo Nuevo, Puerto Lleras, y Urada se movilizaron para detener a la compañía minera, contando con el apoyo de representantes de organizaciones de derechos humanos. Las comunidades afectadas por el Proyecto Mandé Norte rechazan las reuniones que el gobierno colombiano presenta como consulta en la medida que fueron realizadas a través de la Dirección de Etnias del Ministerio del Interior y de Justicia. Denuncian que en ellas participaron solamente algunas de las comunidades de la zona, con lo cual no se respetó el principio de representatividad ni el consentimiento pleno y debidamente informado de los interesados, contemplado en la Resolución 169 de la OIT.

 

Por ello, las autoridades indígenas anuncian que “con la fuerza de la Madre Tierra y nuestros espíritus, desde mediado de enero más de 700 indígenas realizamos un ejercicio de reconocimiento y control territorial en la comunidad de Coredocito, sitio donde se está construyendo un campamento que queda a una distancia de 3 horas de la comunidad”. (1)

 

Del 24 al 28 de febrero de 2009 las comunidades realizarán una  Consulta por la Defensa de su territorio en un proceso de decisión interna en el cual se pronunciarán las mujeres, los ancianos, los hombres y los jóvenes mayores de 14 años para decidir si admiten o no a la compañía minera en sus territorios. La instancia contará con veeduría nacional de organismos sociales, de derechos humanos, ambientales e internacionales de la sociedad civil, quienes participarán como observadoras/es y garantes del proceso.

 

La ONIC exclama: “El Oro no lo necesitamos para vivir, el maíz y el patachuma (plátano) ¡Sí!, Por tanto, ¡Tomemos chicha, sembremos maíz, FUERA MULTINACIONALES DEL PAÍS!¡Fuera la Muriel Mining Corporartion de los territorios indígenas y afrocolombianos!”

Para apoyar la protesta de los indígenas Embera y pobladores afectados por la Muriel Mining, la organización Salva la Selva organiza una campaña a la que pueden sumarse a través de su página web http://www.salvalaselva.org/protestaktion.php?id=346 

 

(1) “La Muriel Mining Coporation, atropella y desconoce las autoridades indígenas en la mina Cerro Carra de Perro”, declaración de la ONIC, en Noticias de Censat, Agua Viva, http://www.censat.org/noticias/2009/2/6/La-Muriel-Mining-Coporation-atropella-y-desconoce-las-autoridades-indigenas-en-la-mina-Cerro-Carra-de-Perro/

 

  inicio


 

- India: una cadena humana para defender la montaña Niyamgiri de la minería

 

La montaña Niyamgiri, en Orissa, un lugar de una belleza natural extraordinaria que se eleva hasta más de mil metros de altitud, cuenta con algunos de los bosques húmedos más densos y prístinos de la región, y es el origen del río Vamshadhara y de los principales afluentes del río Nagaveli. Es también el lugar más sagrado de los Dongria – literalmente “gente de la montaña” – un subgrupo cada vez menos numeroso de los pueblos Kondh que han habitado los bosques de la India oriental durante varios miles de años.

 

Los Dongria dependen de esa montaña boscosa para su subsistencia: cultivan sus faldas plantando entre los árboles. Sus huertas frutales, ubicadas en lo alto de la ladera, requieren un arduo trabajo; un hombre puede pasar 10 días allí protegiendo los preciosos cultivos contra los elefantes, los jabalíes y los monos de dedos ágiles, ahuyentándolos con canciones tribales y el retumbar de los tambores. Obtienen dinero en efectivo de la venta en el mercado local de frutos silvestres, flores y hojas recolectadas en el bosque.

 

Desde el punto de vista ambiental, el bosque Niyamgiri es vital para todo el ecosistema de la montaña, ya que permite que los numerosos cursos de agua y exuberantes bosques que dan sustento a los Dongria sigan prosperando. Pero también hay allí ricos yacimientos de mineral de aluminio, y esto se ha vuelto una maldición para la montaña y los pueblos que de ella dependen, ya que los intereses mineros ponen en peligro su porvenir.

 

El periodista Peter Foster (1), que visitó la aldea Dongria y escuchó las quejas de sus habitantes, escribió que “según dicen, excavar los montes Niyamgiris será una catástrofe social y ambiental pues destruirá los ríos y arroyos de los que dependen miles de personas para regar sus cultivos, contaminará los ríos con el “barro rojo” tóxico que es un subproducto de la fabricación de aluminio y – lo más importante según los antropólogos – destruirá a los Dongria, quienes veneran esa montaña sagrada que lleva el nombre de su dios, Niyamraja.”

 

La minería en la montaña Niyamgiri equivaldría al genocidio de los Dongria. Según el antropólogo Felix Padel, citado por Peter Foster, “'los Dongria son gente de la montaña; reubicarlos en la planicie es una forma de genocidio. Ellos viven en la montaña, veneran a la montaña, sobreviven gracias a la montaña. No se trata simplemente del lugar donde viven los Dongria, sino de la esencia misma de su identidad. Reubicarlos es destruirlos.” Un anciano de la aldea dijo al periodista cuando éste lo visitó: “No podemos irnos. Las montañas son lo que somos.

 

La suerte que corrió Sakata, una aldea dongria reubicada, se cierne sobre ellos como una triste premonición. Foster dice que la gente recibió casas de material y tierra para cultivar “pero no han hecho nada desde entonces con el obsequio del gobierno. Casi todos los hombres de la aldea están muertos por tomar demasiado de la bebida alcohólica local, que es mucho más fuerte que el vino de sagú tradicional. “Al perder su relación con el bosque”, dice un trabajador social, “los hombres de la aldea se limitaron a ganar como jornaleros lo suficiente para embriagarse hasta morir.”

 

Si bien la Suprema Corte de la India prohibió a Vedanta (una empresa cuyo principal accionista es el multimillonario hindú residente en Londres, Anil Agarwal) excavar minas en la montaña, la necesidad de materia prima le llevó a aceptar a la filial india de Vedanta, Industrias Sterlite. En agosto de 2008, Sterlite obtuvo luz verde para operar en tierras de los Dongria respetando ciertos lineamientos.

 

La empresa ha tratado de construir caminos para la mina. Sin embargo, el 27 de enero, los Dongria y otras tribus Kondh marcharon a través del denso bosque con el fin de formar un muro humano de 17 km de largo en la base del monte Niyamgiri, para bloquear los caminos y mantener a la empresa británica fuera de su montaña sagrada.

Según Survival International, algunos informes sostienen que eran más de 10.000 los hombres y mujeres de la zona del Niyamgiri que tomaron parte en la protesta. Las pancartas que llevaban los manifestantes incluían frases como 'Fuera Vedanta' y 'Detengan las excavaciones en Niyamgiri'.

 

Esa fue la segunda manifestación de grandes proporciones en diez días: el 17 de enero, más de 7.000 manifestantes habían marchado hasta las puertas de la refinería de aluminio de Vedanta, en la ciudad cercana de Lanjigarh. (2)

 

Si la mina llegara a operar, todo un mundo antiguo será destruido. Según dice Foster, citando a Bijaya Kumar Baboo, quien trabajó con las tribus de Orissa desde la hambruna del arroz de los años 80: “El pueblo Dongria ha vivido con tan poco durante tanto tiempo, sin destruir su mundo. En cambio, nosotros estamos destruyendo nuestro mundo a un ritmo insostenible. Antes de que los Dongria dejen de existir, ¿no deberíamos preguntarnos si no tenemos nada que aprender de ellos?”

 

Survival International ha organizado una campaña en apoyo de los Dongria, a la cual puede adherir escribiendo al Primer Ministro de la India o a la embajada de la India en su país, y/o contribuyendo con una donación (ver http://www.survival-international.org/news/4152).

 

 (1) “Mining in Orissa threatens Dongria Kondh tribe”, Peter Foster, Telegraph Media Group, http://www.telegraph.co.uk/earth/environment/3340194/Mining-in-Orissa-threatens-Dongria-Kondh-tribe.html.

 

 (2) “Tribe forms human chain to keep British company off sacred mountain”, 29 de enero de 2009, Survival International, http://www.survival-international.org/news/4152.

  inicio


 

- Liberia: un país que se encamina al desastre con el reinicio del madereo

 

Los bosques de Liberia guardan grandes promesas para su gente, pero esas promesas se esfuman rápidamente con el mal manejo que el gobierno liberiano hace de este valioso recurso. El gobierno está entregando contratos de tala que no cumplen con los debidos requisitos, se pisotean los derechos comunitarios y sobre las organizaciones de la sociedad civil pende la amenaza de ser censuradas en caso de que realicen denuncias. (1)

 

Camino hacia el desastre

En un esfuerzo por romper con la historia sangrienta del país vinculada a la explotación de los recursos naturales, el gobierno de Liberia aprobó una nueva ley forestal en 2006. La ley prometió un nuevo proceso participativo para identificar las posibles áreas para nuevas concesiones de tala comercial, y procesos transparentes tanto para la precalificación de empresas madereras, como para el otorgamiento de nuevas concesiones. Lamentablemente, según palabras del Grupo de Expertos de la ONU, la Autoridad de Desarrollo Forestal de Liberia "a menudo no es consciente de los requisitos legales o es incapaz de seguirlos". (2)

 

En lo que constituye una violación de las leyes (3) se concedió una serie de contratos de tala a empresas madereras que carecen de capacidades técnica y financiera probadas y con avales financieros de los cuales se sabe muy poco. El gobierno no estableció normas adecuadas para la calificación de las compañías que pueden presentarse a licitar, y por lo tanto no eliminó a las empresas que arrastraban moras y otras que no podrían cumplir sus obligaciones una vez otorgados los contratos.

 

Las tres compañías que recibieron los tres mayores contratos no los hubieran recibido si las autoridades forestales hubieran aplicado la ley. Por ejemplo, Liberia Tree and Trading Company (LTTC) tenía atrasos en el pago de impuestos al momento de ser precalificada. La empresa todavía estaba en mora cuando se presentó a licitación (4), nuevamente en violación de la ley. Durante la etapa de evaluación la empresa se puso en comunicación con el grupo evaluador “para pedirle que demorara una semana su informe final de evaluación y le permitiera así arreglar sus atrasos en los impuestos con el Ministerio de Hacienda” (5); el Presidente del Grupo de Evaluación de Licitaciones informó al Grupo que esto constituía una violación de la ley (6). La propiedad de la segunda compañía, Alpha Logging and Wood processing, cambió sustancialmente entre la precalificación para la licitación y el momento en que licitó uno de los tres contratos (7). Este cambio sustancial de la propiedad anuló automáticamente su certificado de precalificación (9). Pero como en el caso de LTTC, las autoridades forestales les concedieron un contrato aun cuando no estaban calificados para licitar. La tercera empresa, E J and J, no demostró tener las suficientes capacidades técnica y financiera durante el proceso de diligencia debida, una precondición fundamental para el otorgamiento de un contrato.

 

La diligencia debida demostró lo poco que se sabe de esas empresas: cómo la dirección cambió de manos, cómo los financiadores permanecen en las sombras, o cómo nunca llega a materializarse el capital inicial requerido. Y lo que sin duda es más preocupante: los contratos concedidos se beneficiaron con un silencioso cambio de último momento en sus obligaciones de pago, reduciendo en un 96 por ciento la cantidad que pagarían al gobierno por concepto de arrendamiento de la tierra. Si bien este cambio se corrigió luego de que se plantearan interrogantes, resulta demostrativo del futuro incierto y potencialmente peligroso prometido por unas autoridades forestales confundidas.

 

El atropello de los derechos de las comunidades

El gobierno parece resuelto a ignorar también los aspectos de la ley que protegen los derechos limitados de las comunidades del bosque. El gobierno no puede quitarles unilateralmente a las comunidades del bosque parte de su tierra sin que medie un debido proceso, consulta, acuerdo y obligaciones contractuales que les ofrezcan beneficios. Sin embargo ha violado esos requisitos, a veces por incompetencia y otras veces intencionalmente.

 

Si bien el derecho liberiano lamentablemente no reconoce los derechos de propiedad de las comunidades tradicionales a sus árboles, se exige que a la hora de zonificar ciertas áreas como aptas para el madereo, la Autoridad Forestal solicite permiso a las comunidades que serán afectadas por dicha actividad. Este proceso está destinado a coordinar o impedir la quita sistemática de tierras de bosques por un organismo descontrolado. La Autoridad Forestal no cumplió con esos requisitos.

 

Además, la gente que se verá afectada por el madereo está siendo acosada. El gobierno está obligado a ayudar a las comunidades a formar organismos locales representativos y a pedir permiso a esos organismos para talar el bosque. De las diez concesiones madereras actuales o potenciales, el autor habló con personas que viven en ocho de ellas y no encontró pruebas de que quienes viven en esas tierras hubieran otorgado permiso alguno. Y si bien se están formando organismos representativos, eso se hace únicamente después de que el gobierno ya decidió cuales bosques serán talados.

 

A pesar de esta violación, la Autoridad Forestal sigue adelante. Antes de que a una empresa se le permita iniciar las actividades de madereo, se le exige firmar un contrato, un Acuerdo Social, con los afectados por la operación. Se supone que este Acuerdo contiene beneficios que la comunidad recibirá a cambio de la tala de su bosque. Se firmaron seis acuerdos y hay abundantes informes de los abusos que caracterizaron el proceso. 

 

Por ejemplo, en una región la Autoridad Forestal llegó y convocó a una reunión. En la reunión se les anunció la necesidad de que se eligieran representantes o un Comité de Desarrollo Forestal Comunitario (CFDC, por su sigla en inglés). El día de la reunión, los representantes de la comunidad se reunieron con los de la Autoridad Forestal y la empresa maderera. Se leyó un Acuerdo redactado por la Autoridad Forestal, pero ese Acuerdo estipula sólo un mínimo de los beneficios exigidos por la ley, está plagado de errores tipográficos y contiene numerosas promesas jurídicamente falsas. La Autoridad Forestal, las empresas madereras y los funcionarios del gobierno local conspiran para amenazar y mentir a los representantes de las comunidades. El Acuerdo se firma en el término de 24 horas, sin haber sido revisado. Los informes indican que el proceso por el cual se firmaron otros Acuerdos Sociales, se caracterizaron de manera similar por la coerción y una falta generalizada de consentimiento informado. 

 

Se reclama a la Autoridad Forestal que invalide esos Acuerdos; tiene la oportunidad de asegurar que otros Acuerdos futuros se firmen voluntariamente y con conocimiento de causa. De no hacerlo, entonces la gente cuya vida diaria se verá profundamente afectada por el madereo, tendrá pocas oportunidades de beneficiarse siquiera del corte de sus árboles.

 

Sordos al mundo

En lugar de hacer frente a esas dificultades, la Autoridad Forestal ha optado por meter su cabeza dentro de la arena. La Autoridad tiene el mandato de seguir ciertos requisitos de transparencia, y ello incluye producir documentos sobre su tratamiento de los derechos comunitarios. No obstante, se han ignorado los reiterados pedidos de ONGs y grupos de comunidades, lo que crea una gran incertidumbre acerca de si las violaciones ya constatadas reflejan realmente el grado del daño realizado. 

 

Como alternativa, la Autoridad Forestal, equivocando el camino, ha elaborado unas Directrices sobre cómo considera que deberían actuar los actores de la sociedad civil. Las Directrices establecen que todas las acciones de las ONGs vinculadas a los bosques deben ser sometidas primero a una investigación por la Autoridad Forestal. Si una ONG actúa sin la aprobación de la Autoridad Forestal, entonces ésta recomendaría que se le quitara la acreditación a la ONG. Por la Constitución de Liberia y la legislación forestal, esas Directrices son ilegales e inaplicables, pero los pedidos de su revocación han permanecido sin respuesta. La Autoridad Forestal sigue siendo un organismo que no está preparado para centrarse en la corrección de los procesos forestales de Liberia, y escoge en cambio cerrar sus oídos a los llamados de atención. 

 

No es demasiado tarde. Si bien hasta la fecha la Autoridad Forestal firmó seis contratos de madereo, los tres más grandes todavía no son operacionales ya que esperan una ratificación legislativa. Se está a tiempo de corregir los procesos de calificación, licitación y Acuerdo Social. Hay tiempo de que se consulte a las comunidades y que el madereo beneficie a la gente de Liberia. Tal vez más importante aún, hay tiempo para que se discutan alternativas al madereo; alternativas que puedan generar el capital que el gobierno necesita, los derechos que las comunidades merecen y la protección ambiental que el país requiere. Todavía hay tiempo de que Liberia disfrute las promesas que guardan sus bosques.

 

 (1) Draft FDA Policy Guidelines (Directrices), enero de 2009

(2) UN Panel of Experts Report(S/2008/785), 12 de diciembre de 2008, p19

(3) Estos contratos fueron firmados por el ejecutivo y pasados a las cámaras para su ratificación. 

(4) Informe sobre la Diligencia Debida en Liberia Tree and Trading Company, con fecha 10 de Julio de  2008

(5) Acta de la Reunión del Grupo de Evaluación celebrada el 2 de Julio de 2008. En su informe a la Autoridad Forestal, el grupo confirmó que la demora en culminar su evaluación se debió en parte a esta situación.

(6) ibid.

(7) Informe sobre la Diligencia Debida en Alpha Logging and Wood Processing, con fecha 10 de Julio de 2008

(8) Reglamentación No. 103-07 de la Autoridad Forestal sobre Calificación del licitante.

 

Por  Jonathan Gant, de la Universidad de Columbia, EEUU, trabajando para el SDI en Monrovia, y Silas Kpanan’Ayoung Siakor, Director de Sustainable Development Institute (SDI), 20 de febrero de 2009

 

 

  inicio


 

- Malasia: sedimentación de los ríos debida a la deforestación provoca graves inundaciones en Sarawak

 

Lluvias torrenciales que se prolongaron durante casi un mes comenzaron a caer el 14 de enero en el este de Malasia, en el Estado de Sarawak, afectando principalmente las regiones central y norte.

 

Miles de evacuados, transporte aéreo de alimentos básicos hasta las aldeas, toneladas de ayuda humanitaria, cierre de escuelas primarias, deslizamientos de tierra y cultivos destruidos fueron el saldo de una inundación devastadora sin precedentes que golpeó sobre todo el Sarawak rural. Cuando la lluvia comenzó, los arrozales estaban madurando, y terminaron totalmente destruidos. Según un artículo publicado en el Borneo Post el 11 de febrero de 2009, las poblaciones indígenas de una serie de aldeas de la región del río Baram perdieron casi la totalidad de las cosechas. (1)

 

Si bien se puede acusar convenientemente al cambio climático de este desastre (culpa de todos, culpa de nadie), hay quienes señalan ahora que una de sus causas principales reside en los más de veinte años de políticas forestales que favorecieron el desmonte a gran escala de ecosistemas de bosque tropical muy frágiles para obtener beneficios a corto plazo (y cortos de miras).

 

Como lo recuerda la organización Bruno Manser Fonds, “A pesar de las alertas de ambientalistas y científicos internacionales, menos del diez por ciento de los bosques primarios de Sarawak se han salvado de la tala, sin dar la debida importancia a las consecuencias ecológicas, sociales y económicas”.

 

Un abogado de Kuching, una de las provincias afectadas por las inundaciones, escribió en su blog (http://voonleeshan.blogspot.com/2009/01/2009-floods-in-kuching.html) que muchas de las causas de las inundaciones en Kuching y otras zonas adyacentes habían sido creadas por las políticas del gobierno del momento, y pregunta: “¿Por qué talar árboles y eliminar los bosques, cuando los árboles contribuyen a mitigar las inundaciones absorbiendo agua durante las fuertes lluvias? ¿Por qué está permitido cortar árboles y desmontar bosques para que unos pocos se beneficien, sin prever una política de replantación y de manejo apropiada? ¿Acaso no contribuyó esto a la erosión y la sedimentación del río Sarawak? ¿Acaso no fue la acumulación de sedimentos lo que rellenó el lecho de los ríos? ¿Acaso no fue debido a la falta de profundidad de los ríos que el nivel del agua subió rápidamente e inundó los cultivos, los comercios y las casas?”

 

La sedimentación debida al desmonte ha provocado también la muerte masiva de peces. Sobre esto, el Digest on Malaysian News informó que “cientos de peces subieron a la superficie del [río] Batang Rajang en busca de aire, algunos ya muertos. También se informó que hubo varios incidentes de este tipo en Belaga y Kapit desde fines del año pasado, lo cual preocupó mucho a los pobladores. La Dirección de Recursos Naturales y Medio Ambiente (NREB) descubrió que los peces habían muerto prácticamente por asfixia, y no por envenenamiento. La causa de este incidente es muy simple: el río Rajang se ha vuelto muy poco profundo debido a la acumulación de sedimentos provocada por el desmonte intensivo y descontrolado realizado río arriba”.

 

Según la misma fuente, “Todos sabemos que la erosión se debe a la tala descontrolada en el curso superior del Batang Rajang. Las culpables (con las que resulta estar asociado Taib Mahmud, Primer Ministro de Sarawak) son las empresas madereras. Violaron la selva virgen de Sarawak y provocaron la deforestación masiva, la erosión y la consiguiente sedimentación del Batang Rajang, favoreciendo las inundaciones (con graves consecuencias para la ciudad de Sibu) e impidiendo la navegación debido a la escasa profundidad. Y ahora, los peces están muriendo”.

 

Las enormes ganancias de la actividad maderera han ido a parar a un puñado de empresas y a los bolsillos de unas pocas personas poderosas, pero sus devastadores efectos están recayendo sobre miles de personas, muchas de las cuales se han opuesto activamente a la tala en sus territorios.

 

 (1) “Rural Sarawak suffers flood consequences”, comunicado de prensa de Bruno Manser Fonds, 17 de febrero de 2009, http://www.bmf.ch, info@bmf.ch.

(2) “Siltation killed fish at Batang Rajang”, Digest on Malaysian News (http://malaysiadigest.blogspot.com/2009/02/siltation-killed-fish-at-batang-rajang.html).

 

Otras fuentes: diversas noticias publicadas en el sitio malayo The Star Online, http://thestar.com.my.

  inicio


 

COMUNIDADES Y MONOCULTIVOS DE ÁRBOLES

 

- Brasil: las plantaciones de Veracel, la usurpación certificada

 

En 1991, la empresa Veracel Celulose, con el nombre de Veracruz Florestal, llegó al Extremo Sur de Bahía.

 

Originalmente, la región, de clima húmedo, estaba cubierta por varios tipos de Mata Atlántica, actualmente devastada y sustituida por cultivos, pasturas y monocultivos de eucaliptos.

 

Un “modelo de desarrollo” basado en deforestación, violencia y expulsión de la población campesina se impuso en la región, facilitó el proceso de implantación del monocultivo de eucalipto y de las fábricas de celulosa en el Extremo Sur de Bahía.

 

A mediados de 1991, Veracruz Florestal adquirió 47.140 hectáreas de tierras de la empresa Vale do Rio Doce. Desde noviembre de 1992, se presentaron denuncias a organizaciones de la sociedad civil de que Veracruz Florestal tendría cientos de camiones que retiraban madera nativa para plantar eucalipto.

 

El 17 de junio de 2008, después de 15 años de proceso, la Justicia Federal de Eunápolis finalmente declaró culpable a la empresa Veracel Celulosa por la devastación ambiental cometida desde sus primeros años de funcionamiento hasta 1993, y multó a la empresa con la suma de R$ 20 millones, además de anular las licencias ambientales concedidas para la plantación de eucaliptos. La decisión significa que Veracel tendrá que arrancar los eucaliptos plantados de acuerdo a las licencias y replantar esas superficies con especies de Mata Atlántica.

 

En 1997, la entonces Stora, empresa sueca, se convirtió en uno de los principales propietarios de Veracel. Posteriormente, en 2000, Aracruz Celulose formó con Stora Enso una joint venture, en la que cada una tenía el 50% de las acciones. Con la expansión de sus plantaciones de eucaliptos, tanto Veracel como Aracruz se han ido aproximando a los Parques Nacionales de la región, tradicionalmente ocupados por el Pueblo Indígena Pataxó.

 

Dentro de tierras que la FUNAI identifica como territorio Pataxó, existen 1.645 hectáreas de eucalipto de Veracel Celulose. El Frente de Resistencia Pataxó afirma que la presencia de Veracel Celulose en tierras que pertenecen al pueblo Pataxó (120 mil hectáreas) llega a aproximadamente 30 mil hectáreas.

 

Los Pataxó denuncian que Veracel se apropió de tierras “griladas” (con falsos títulos de propiedad) por hacendados, taló la vegetación nativa, envenenó y envenena fuentes de agua con los agrotóxicos aplicados y así mata a los animales y peces.

 

“A esto lo llamamos desierto verde porque esta plantación de eucalipto nos trae mucha contaminación, nos trae muchos problemas para nosotros y nuestros niños. Este desierto verde no nos trae salud, no nos trae educación, no nos trae alimentos; ni siquiera los pájaros son libres para vivir en esa plantación. Solamente trae riqueza para la gente de fuera, pero a nosotros  no nos trae nada. Y estoy indignado por estar en un desierto verde dentro del territorio indígena” (Entrevista: cacique Jurandir, aldea Jitaí, 09/04/2008).

 

Al largo de estos años, los Pataxó han luchado por la demarcación de sus tierras y se han manifestado contra la plantación de eucalipto.

 

Hay un gran problema para que el poder público inspeccione las acciones de una empresa como Veracel, que es su carencia total de estructura y personal tanto a nivel federal como estadual.

 

En un seminario en Porto Seguro (noviembre de 2007), la Directora del Centro de Recursos Ambientales (CRA) de Bahía (IMA- Instituto del Medio Ambiente) afirmó que el organismo cuenta con solo 20 técnicos para evaluar todos los proyectos en el estado de Bahía que tiene 418 municipios. Para el Extremo Sur de Bahía, hay apenas un inspector del organismo disponible, en una zona en que las empresas ocupan nada menos que 400 mil hectáreas.

 

Frente a estas afirmaciones, varias entidades del Extremo Sur de Bahía solicitaron una moratoria a la plantación de eucalipto en la región hasta que fuera concluido un zoneamiento económico- ecológico y que el estado tuviera condiciones técnicas y humanas para autorizar y fiscalizar las empresas, así como para garantizar la existencia de zonas para otros fines como la agricultura familiar.

 

Sin embargo, aún sin poder cumplir con sus funciones, el CRA sigue autorizando y concediendo más tierras para que sean convertidas en plantaciones de árboles. Ante esto, se concluye que la política ambiental de Bahía favorece los intereses económicos de Veracel y de otras empresas, en detrimento del bien común.

 

Actualmente Veracel ocupa con eucaliptos el 15,1% de la superficie total y el 40% de las tierras cultivables del municipio de Eunápolis. 

 

En cuanto al empleo, es bien sabido que el monocultivo de eucalipto y la producción de celulosa poco contribuyen a la generación de puestos de trabajo. Se trata de un sector altamente mecanizado que precisa pocos trabajadores que monitoreen y dirijan el proceso de producción para lograr alta productividad.

 

La construcción de la fábrica generó un número relativamente alto de empleos -alrededor de 9.000- pero con la fábrica de celulosa en pleno funcionamiento, la empresa empleaba en su fábrica y sus plantaciones a 741 personas, generalmente bien calificadas; lo que significa, en términos de cantidad de tierras ocupadas con eucalipto por Veracel, 1 empleo directo en 103 hectáreas de eucalipto.

 

El hecho de que la empresa no creara miles y miles de empleos ha generado una gran indignación en la población regional.

 

A pesar de todo eso, la empresa Veracel cuenta con el sello “verde” del FSC, lo que tan solo confirma que el FSC termina siendo una herramienta importante para la propaganda y la prevista expansión de las grandes empresas de celulosa, que transmite la imagen de una empresa ecológicamente correcta y socialmente justa, y así es también otro estímulo a las ventas.

 

Según los habitantes de las comunidades rurales y miembros de movimientos campesinos, la empresa solo ha promovido la concentración de tierras, el  monocultivo y la expulsión del hombre del campo. Quedan dos alternativas: dejar el campo o resistir.

 

Extraído y adaptado de:  “Violações socioambientais promovidas pela Veracel Celulose, propriedade da Stora Enso e Aracruz Celulose: Uma história de ilegalidades, descaso e ganância”. CEPEDES – Centro de Estudos e Pesquisas para o Desenvolvimento do Extremo Sul da Bahia, Eunápolis – Bahia, 2008,

  inicio


 

- Brasil: la racionalidad privada en la Carrera de Ingeniería Forestal de la Universidad Federal de Viçosa

 

Ya desde finales del siglo XVII existen registros de preocupación con la eliminación de los bosques. A partir de entonces, algunos estudiosos afirmaban que era necesario el desarrollo de conocimientos para la explotación adecuados a la realidad de los bosques tropicales y que la forma en que estaba siendo realizada, así como la concepción esclavista, eran destructivas y degeneraban la moral de la nación. Sin embargo, quedaron como referencias de posibilidades históricas que se abrieron, pero que no tuvieron continuidad efectiva a largo plazo, pues la sociedad señorial y patriarcal brasileña optó por el monocultivo extensivo y por una economía agroexportadora, latifundista y esclavista. Esta forma de vida social y económica impuso un modelo de relación sociedad- naturaleza de tipo utilitarista, inmediatista y predatorio.

 

En la cuestión forestal, esta lógica avanza especialmente a través de organismos públicos dominados por la lógica privada como el Servicio Forestal, que en 1911 se torna un gran productor y difusor del Eucaliptus sp. en detrimento de las investigaciones que intentaban establecer otras especies para las más diversas finalidades. Una de las consecuencias es que en 1935 la cubierta forestal de San Pablo ya había sido reducida al 26,2%.

 

En la misma lógica de la Revolución Verde, a partir de la década de los 70 el “sector forestal” deja de tener solo acciones puntuales, y además de planificaciones a medio y largo plazo, pasa a tener programas y acciones políticas con masivas inversiones públicas a fondo perdido e incentivos fiscales. Esto pone en evidencia que las empresas privadas brasileñas denominadas “forestales” fueron, en realidad, gestadas con dinero público, y a cambio, se convirtieron en un flagelo para miles de familias, especialmente de las llamadas poblaciones tradicionales.

 

Como resultado de esta política, Fanzeres resalta que: A partir de aquel momento, comienza a delinearse una serie de conflictos y disputas, ahora llamados de carácter socio- ambientales. Sin embargo, hasta el retorno y solidificación de las libertades políticas en Brasil, iniciado en 1985, las disputas eran mantenidas bajo un carácter local y aislado. La memoria de quienes vivieron esos momentos reconstruye las acciones de las empresas o de sus intermediarios como revestidas de violencia moral o física, causando inclusive la muerte de muchos. Las disputas que hoy se denominan sociales ocurrían básicamente por la apropiación de tierras a costo cero o a precios simbólicos. Etnias indígenas y quilombolas, aún más desempoderadas que los trabajadores rurales que también ocupaban esas tierras sin título de propiedad, fueron igualmente expulsadas o cercadas por vastas extensiones de plantíos de árboles. En seguida comenzaron los problemas ambientales debido a la tala para la substitución del bosque nativo, inapropiado para los fines industriales pretendidos; y la utilización de productos químicos para combatir a hormigas y otros males que atacan a los monocultivos de árboles. Los impactos relacionados con los recursos hídricos, que demuestran claramente la combinación socioambiental al perjudicar la supervivencia humana y la de la biodiversidad nativa, en realidad, solo surgieron con posterioridad a la implantación de estos plantíos. Y actualmente es uno de los temas de suma importancia a ser debatido y resuelto en relación a las vastas plantaciones de árboles.

 

Es dentro de una coyuntura internacional de plena “guerra fría”, de una concepción hegemónica de cuño desarrollista para el país, tecnicista para las ciencias agrarias, y de gran efervescencia de las disputas políticas que posteriormente resultan en un golpe militar pro-capitalista en Brasil, que pasa a ser reconocida la necesidad de un profesional con una formación orientada a las cuestiones de la producción forestal en el país.

 

Ladeira y Ehlers describen en sus trabajos que: Los institutos de investigación y las escuelas de agronomía creadas a comienzos del siglo XX sufrieron la influencia de diferentes convenios, como el acuerdo MEC/USAID. Otros ejemplos son los acuerdos con la Fundación Ford, la Fundación Rockefeller y la Alianza para el Progreso. Estos convenios se materializaban en la donación de equipamientos científicos, materiales bibliográficos, recursos humanos, [había gran intercambio entre profesionales de EEUU y Brasil], y financieros. Las principales escuelas de agronomía brasileñas (ENA, ESALQ, UFP, UFRGS y UFV,) influenciadas por las escuelas norteamericanas de Purdue, Ohio, Wisconsin y North Carolina, reformularon sus currículos, estructuras y metodologías de enseñanza, investigación y extensión, comenzaron a privilegiar las áreas y disciplinas directa e indirectamente relacionadas con la adaptación y validación del modelo agrícola emergente, que ya era convencional en EEUU y Europa. La carrera de Ingeniería Forestal, creada en 1960, está inmersa en este contexto.

 

Esta descripción reafirma lo que se está exponiendo aquí, y lo que un ingeniero forestal formado en 1976, entrevistado por France Coelho dice al retratar la concepción de las carreras de ingeniería forestal: “Entonces, existía aquello de agrónomo-silvicultor. Quiere decir, la Ingeniería Forestal era pura silvicultura. Completamente fuera de la cuestión, el manejo forestal. Quiere decir, no trabajaban bosques, trabajaban reforestación. Silvicultura, como “EL ARTE DE HACER BOSQUE”, pero no trabajaban con el bosque en sí, no trabajaban con el bosque nativo, natural”.

 

La carrera de Ingeniería Forestal de la Universidad Federal de Viçosa, desde su surgimiento, dadas las relaciones intrínsecas y crecientes con la iniciativa privada, hereda hasta hoy todas las concepciones aquí presentadas. Para tener una noción de lo que ocurre con las investigaciones en el Departamento de Ingeniería Forestal (DIF) de la UFV, analizamos la participación de cada sector en la financiación de las investigaciones registradas por el DIF. De los casi doce millones de reales que se invirtieron en el período, el 83% tiene origen en algún organismo público y el 17% es de instituciones privadas, lo que es bastante significativo. Sin embargo, las empresas privadas se apoderan también del 53% del dinero público destinado a la investigación en el Departamento. Y debemos recordar que lo más costoso es la infraestructura, el pago de salarios, y toda la inversión desde la formación hasta el doctorado, que no está contabilizada y se pagan con dinero público.

 

Entre las líneas de investigación en las áreas de conocimiento, percibimos que la de Medio Ambiente, como un todo, es la única que no tiene la mayor parte de sus recursos destinada principalmente a las necesidades privadas de grupos empresariales. No es casualidad que a esta área esté destinado el menor volumen de recursos, apenas el 13% de todos los fondos que entran en el DIF para investigación.

 

Respecto al objeto de investigación, a pesar de tratarse de un país tropical, el 44% de los proyectos de investigación absorbe el 55% de los recursos que entraron al Departamento para el desarrollo científico-tecnológico, y se destinaron a estudiar una sola especie, el Eucaliptus sp. Y podemos afirmar también que existe relación directa entre investigar tecnología vinculada al eucalipto y beneficiar mayoritariamente a la iniciativa privada, porque de las 213 investigaciones con la especie mencionada, el 76% de ellas, o sea el 80% de los recursos que se destinan a ella tienen primacía en los avances productivistas del sector privado.

 

Ante todo esto, se necesitan mucha arremetidas, disposición y osadía, como está demostrando el movimiento estudiantil y otros movimientos sociales populares al realizar el trabajo militante de día tras día en la construcción y el fortalecimiento de sus entidades representativas en todos los niveles, a través de asambleas, congresos y diferentes acciones como marchas, manifestaciones culturales que adoptan las más diversas formas, ocupaciones del decanato, lucha por la extinción de las fundaciones en las universidades e intentos para impedir los convenios de las universidades con estas empresas. Además, en la lucha positiva, exigir investigaciones que beneficien efectivamente a las poblaciones tradicionales y campesinas.

 

Estos choques son inevitables; a ese proceso de privatización de lo público, el sociólogo Francisco de Oliveira responde que es esencial la destitución del habla a través de la desmoralización del discurso y de la descalificación de los opositores con el objetivo de la anulación de la política, “la imposición de un consenso, al modo de las dictaduras”. Y esto lo observamos fácilmente dentro del DIF, y de la UFV en su totalidad, cuando se estigmatiza peyorativamente a los grupos que se oponen a esta política privatizadora o al modelo de producción hegemónico como los “eco-plomazos” o “neo-hippies”. Y cuando ello no es suficiente, la tutela -con la creación de medios para disminuir la autonomía estudiantil- y/o la violencia psicológica y muchas veces la física entran en escena.

 

Aún así, la lucha por una Universidad Democrática y Popular continúa, especialmente en los corazones y en las mentes de los estudiantes combativos que se organizan en sus varias entidades representativas.

 

Por: Ingeniero Forestal Vladimir Oganauskas Filho, correo eletrónico: florestavladimir@yahoo.com.br.

OBS: El texto completo con gráficas, tablas, referencias bibliográficas y fuentes, puede ser bajado de la página del WRM: http://www.wrm.org.uy/paises/Brasil/ThesisVladimir_2008.pdf

  inicio


 

- Indonesia: criminalización de líder social para favorecer a empresa palmicultora

 

Como ya se ha comentado en boletines anteriores del WRM, la criminalización es parte de una estrategia dirigida a silenciar la protesta y en general ha comenzado a aplicarse para contrarrestar las luchas sociales que se oponen a las actividades extractivas de empresas trasnacionales (ver Boletín Nº125 del WRM). Está ocurriendo en todos los países del Sur. Y ocurre en estos momentos en Indonesia, donde se ha victimizado a otro luchador social que resiste la apropiación de tierras por las empresas palmiculturas en el país.

 

La poderosa trasnacional del agronegocio, PT Sinas Mas, aparte de tener vastas inversiones en la industria química, las finanzas, la banca, hoteles, telecomunicaciones, raciones para cerdos, tiene bajo su control las mayores áreas de tierra del mundo plantadas con palma aceitera y es la mayor compañía de aceite de palma de Indonesia.

 

Las actividades comerciales de su filial PR Kresna Duta Agroindo (KDA) en la provincia de Jambi, en la costa este de Sumatra, ha sido origen de conflictos entre los aldeanos de Karang Mendapo. La compañía amplió agresivamente sus plantaciones de palma aceitera ocupando bosques y plantaciones de caucho de agricultores de Karang Mendapo. Se talaron ilegalmente unas 600 hectáreas para poder integrar esa tierra a una plantación de palma, por lo cual KDA pagó a cada agricultor registrado un pago mensual equivalente a 3,50 euros, sin especificar claramente el concepto de tal pago.

 

Según la organización Watch Indonesia! (1), en agosto de 2008 los aldeanos ocuparon la tierra –que de hecho es de ellos- y cosecharon los frutos de las palmeras. Desde entonces, han sido objeto de intimidaciones y maltrato por personas desconocidas, presumiblemente actuando en nombre de KDA. Esos incidentes fueron denunciados a la policía, pero en vano.

 

 “Como parte de la protesta, los ciudadanos de Karang Mendapo decidieron devolver el dinero que habían recibido de KDA en agosto. No obstante, KDA se negó a recibir el dinero”. Los aldeanos decidieron entonces encomendar el dinero a uno de los dirigentes de la resistencia, Muhammad Rusdi –quien es también intendente de la aldea- hasta que KDA accediera a recibir ese dinero.

 

Rusdi fue arrestado el 28 de enero de 2009 y todavía permanece detenido en las instalaciones policiales del distrito. Fue interrogado y ha habido denuncias de que fue maltratado. Todo indica que Rusdi fue arrestado por el cargo de malversación del dinero que le encomendaron los aldeanos.

 

El comunicado de Watch Indonesia! dice que los activistas locales y la población de Karang Mendapo temen que Rusdi esté a merced de autoridades policiales locales que actúan en nombre de KDA. Los activistas temen que terminarán criminalizando a Rusdi para suprimir la protesta de quienes han sido víctimas de prácticas abusivas de apropiación de tierras, aplicadas por las empresas palmicultoras en toda Indonesia.

 

Con 7,1 millones de hectáreas plantadas con palma aceitera, Indonesia se ubica como el principal productor mundial de aceite de palma. El furor por plantar palma aceitera no ha decaído. Por el contrario, el 18 de febrero de este año, Indonesia admitió que había levantado silenciosamente una prohibición establecida desde diciembre de 2007 sobre el uso de tierras de turberas para la plantación de palma aceitera.(2) Esto implica que se deforestarán y desecarán alrededor de 2 millones de hectáreas de tierra de turberas para ser destinadas a la plantación de palma aceitera, liberando así millones de toneladas de CO2 a la atmósfera que agravarán el calentamiento global.

 

Creciente criminalización, deforestación, destrucción, apropiación de tierras, calentamiento global: el fruto de la palma aceitera sabe más amargo que nunca.

 

Se ha organizado una campaña para reclamar la liberación inmediata de Rusdi y la realización de una investigación exhaustiva acerca de su detención. Están invitados a participar y enviar cartas –hay una carta tipo que puede utilizarse- a las autoridades indonesias a través de la página Web de Watch Indonesia! en http://www.watchindonesia.org/Index-engl.htm, o en la página Web de  Salva la Selva en http://www.regenwald.org/international/englisch/protestaktion.php?id=359 

 

(1) “Urgent Appeal: Resistance against Palm Oil - Unlawful Arrest of farmers’ resistance leader in Jambi, Indonesia”, Watch Indonesia!, Berlin, 5 de febrero de 2009,

(2) “Indonesia reopens peatland to palm oil plantation”, Ian MacKinnon, The Guardian, 18 de febrero de 2009, http://www.guardian.co.uk/environment/2009/feb/18/indonesia-peat-palm-oil

  inicio


 

- Paraguay: campesinos pueden enfrentar avance de eucaliptos en sus tierras en base a la experiencia de sus hermanos brasileros

 

En Paraguay, la Federación Paraguaya de Madereros (FEPAMA) habla de “colaborar con el proyecto de la Reforma Agraria impulsada por el Gobierno, a través de una propuesta de desarrollo rural integral y generación de riquezas mediante la forestación utilizando las tierras ociosas.”(1)  La FEPAMA aduce que “con este trabajo se podrá brindar un especial apoyo a los pequeños y medianos propietarios rurales, de forma que puedan contribuir a organizar la promoción de plantaciones forestales ... en las fincas de los pequeños y medianos propietarios”. (2)

 

Las “tierras ociosas” a las que hace referencia la FEPAMA forman parte del sistema productivo, generalmente diversificado, del campesinado. Es en esos espacios que proponen la plantación de árboles de rápido crecimiento. Este negocio, que beneficiaría principalmente a la industria forestal proporcionándole la materia prima necesaria para desarrollar una industria, se haría con dineros nacionales. La FEPAMA propone que se cree un fondo para activar la Ley 536, que establece subsidios a la forestación, con “un aporte inicial de cinco a diez millones de dólares provenientes de los Fondos Estructurales del Mercosur, y/o de aportes sociales de Itaipú y/o del Banco Mundial, BID, JICA y otros”.

 

La Ley 536, de 1994, sentó las bases para el desarrollo del modelo de forestación a gran escala –si bien por circunstancias particulares de Paraguay se estancó- y también guarda una sospechosa similitud con los marcos legales de países que han impulsado la forestación, como Chile y Uruguay.

 

En Paraguay se está dando entonces inicio al proceso de imposición del modelo de monocultivos a gran escala con árboles de rápido crecimiento y ésta es una buena oportunidad para que el campesinado paraguayo se pueda beneficiar de la experiencia de sus herman@s brasiler@s sobre la plantación de eucaliptos en fincas campesinas.

 

En ese sentido, un documento elaborado recientemente por el Movimiento de Pequeños Agricultores (MPA) de Brasil (al que puede accederse desde el sitio del WRM en http://www.wrm.org.uy/paises/Brasil/Fomento_Florestal.pdf) analiza los impactos en el Estado de Espíritu Santo del programa de “fomento forestal” impulsado por el gobierno, que promueve la plantación de monocultivos de eucalipto por pequeños agricultores.

 

Tras el discurso de “beneficiar” al campesino se esconde una nueva estrategia de expansión de las empresas del agronegocio (la empresa de celulosa Aracruz, en el caso concreto de Brasil). Esta estrategia les asegura el suministro de materia prima sin la responsabilidad de su producción y eludiendo cualquier tipo de restricción a la propiedad de la tierra. Por otra parte, logran madera de árboles plantados en terrenos que no resultarían rentables para el manejo industrializado de las empresas, como es el caso de las serranías.

 

Los pequeños productores que entran en el programa quedan cautivos de la empresa ya que ésta tiene el monopolio de la compra. Por otro lado, la firma del contrato con la empresa les impone numerosas obligaciones, como por ejemplo aplicar los agrotóxicos y la asistencia técnica que define la empresa, llevar la madera hasta la empresa, alcanzar la producción estimada. De no alcanzarla, el productor puede llegar a tener que hacerse cargo de la diferencia.

 

“Casi tuvimos que vender café para pagar el flete para transportar la madera de  eucaliptus. Fui hasta la oficina de Aracruz y dije que no iba a hacer eso, pero ellos insitieron en que tenía que pagar”

 

La experiencia de los agricultores habla, entre otras cosas, del trabajo desprotegido y peligroso en las plantaciones de monocultivos de árboles, de la merma que éstos provocan en los cursos de agua, del uso obligatorio de venenos en la plantación.

 

En un abordaje práctico, el documento compara el retorno económico y socioambiental que podría tener una plantación de eucalipto (en el peor y el mejor escenario) con el de una plantación de maíz y poroto. Los resultados no dejan lugar a dudas de que, aún en el mejor de los escenarios para el eucalipto, conviene más al campesino invertir en el cultivo de alimentos e incluso diversificar su producción con la plantación de árboles nativos.

 

Es importante transmitir esta experiencia a otros países, donde la expansión de los cultivos industriales de árboles quiere imponerse utilizando los mismos argumentos.   Los campesinos y el pueblo paraguayos pueden apoyarse en la experiencia de sus pares regionales, para que no los llamen a engaño. Están a tiempo de resistir.    

 

(1) “Paraguay: FEPAMA plantea apoyo a reforma agraria mediante forestación”, ForestalWeb, http://www.forestalweb.com/Noticias-internacionales/paraguay-fepama-plantea-apoyo-a-reforma-agraria-mediante-forestacion/

(2) “Fepama plantea desarrollo forestal”, ABC digital, http://www.abc.com.py/2009-01-26/articulos/490192/fepama-plantea-desarrollo-forestal

  inicio


 

- Uruguay: una nueva redistribución de tierras…a favor de las forestales

 

En el Uruguay de fines de los años cuarenta se impulsó desde el Estado una iniciativa ejemplar, la creación del Instituto Nacional de Colonización (INC), que surge ante la necesidad de un "instrumento idóneo para promover una racional subdivisión de la tierra y su adecuada explotación, procurar la radicación y bienestar del trabajador rural, promoviendo además el aumento y la mejora de la producción agropecuaria".

 

"La colonización es un proceso socioeconómico productivo, mediante el cual el Estado, adquiere tierras o las recibe en propiedad o en administración, las redimensiona, y luego las adjudica a productores para que se instalen en ellas con sus familias y las trabajen debidamente." (1) Es así que dentro de las colonias es común encontrarse con fraccionamientos que mantienen el nombre de la estancia que les dio origen. Tal es el caso de Santa Kilda y Santa Blanca, dentro de la Colonia Baltasar Brum en el departamento de Paysandú.

 

Invitados por vecinos de Santa Kilda y Santa Blanca --preocupados por el avance de las plantaciones de pinos y eucaliptos en las cercanías de sus campos-- tuvimos oportunidad de recorrer parte de la Colonia Baltasar Brum. La zona originalmente era de uso agrícola, luego pasó a ser agrícola-ganadera.

 

La Colonia está siendo rodeada por monocultivos  y a medida que éstos crecen en altura y extensión, son cada vez más notorios los impactos que sufren los productores rurales: falta de agua, proliferación de plagas, entre otros.

 

"La forestal nos mató la colonia, y nos están desapareciendo las aguadas y los pozos", dice uno de los productores. "Arroyos que jamás nunca se secaron hoy están sin agua" y "esto no tiene nada que ver con la sequía". Se apresuran a aclarar que en épocas de sequías importantes los arroyos tan sólo llegaban a cortarse en algún punto de su recorrido, pero que desde que la forestación se instaló en la zona, están secos. Los colonos ven cómo en los pozos de 40 m de profundidad el nivel del agua ha ido bajando peligrosamente e incluso se ha acabado en algunas zonas, lo cual implica que el productor deba invertir  en otro pozo donde tratará de llegar a las napas freáticas a 100 m de profundidad. Éste es un costo extra que no todas las familias pueden asumir.

 

Al pasar por un campo perteneciente a una de las empresas forestales, nos llama la atención una superficie bastante importante sin forestar, "esos bajos eran bañados, por eso no los pudieron forestar, no podían entrar con las máquinas. Usted ve que unos años después de que plantaron el resto del campo, los bañados ya no existen, ahora es suelo listo para forestar". Un proceso similar ocurrió en campos de Colonos; acompañando el crecimiento de los eucaliptos, los bajos -donde no se podía pasar ni a caballo y donde en las peores sequías vividas en el país era lo que permitía salvar el ganado- ahora hace más de cinco años que están secos.

 

"Usted siembra un cultivo y los bichos le comen todo, hay millones de palomas, aunque los ingenieros de las forestales dicen que las palomas no viven en esos montes [se refiere a las plantaciones de árboles], pero, qué no van a vivir!"

 

Otro colono que tiene su campo al lado de la "cortina forestal" afirma que "cuando uno planta el sorgo vienen los jabalíes y se lo comen, y eso nadie lo ve, está minado de jabalíes y ciervos." "Esto era una Colonia de lujo, nos echaron a perder con la forestación, usted cría un animal y los jabalíes se lo comen, tanto al ternero como a las vacas".

 

Dentro de los argumentos utilizados para promover la plantaciones de árboles dicen que generan empleo, hablan de biodiversidad, de manejo sustentable. Leyendas como "El bosque da vida y trabajo. Protéjalo" se pueden leer al borde de las carreteras.

 

Los habitantes de la Colonia tienen otra opinión al respecto. "¿Te das cuenta vos cómo debajo de los árboles no nace nada?" mientras señala las 1000 hás. de forestación que rodean su campo de 40 hás. Ése era un campo como éste [haciendo referencia a su campo donde cultiva la tierra y cría ganado] y ellos vinieron y mataron todo, no hay más pasto, no hay vida en ese lugar".

 

Estas familias, que han vivido toda su vida en el campo, dicen que "a quienes conocemos de campo, no nos vayan a hablar de trabajo en la forestación; hay trabajo cuando siembran, y después, nada". "La cosecha tampoco da mano de obra, es mentira, es una mujer que maneja la máquina y viene el grapo y otro hombre lo carga y viene el camión y hasta luego y no hay más mano de obra".

 

"Las empresas forestales han avanzado con todo sobre nuestras Colonias, llegan haciendo promesas y ofreciendo materiales y electrodomésticos para las escuelas, para promover una buena imagen y para lograr la aceptación". "Para nosotros, con los impactos que sufrimos con la forestación, esas cosas ni nos importan"

 

"Uno trabaja la tierra, acondiciona la casa y su entorno, para que nos pase esto ahora…" Hoy no sólo estos suelos agrícolas por excelencia están compitiendo con la forestación sino también entra en juego la permanencia de las familias de colonos que ven con tristeza cómo se está dando nuevamente un proceso de redistribución de sus tierras, salvo que ahora el proceso es inverso, tierras que podrían asignarse a nuevos colonos se les están entregando a las empresas forestales extranjeras. No sólo volvemos a concentrar la tierra sino además a extranjerizarla, y como si esto no fuera suficiente, estas plantaciones están certificadas por el FSC.

 

(1) Instituto Nacional de Colonización http://www.colonizacion.com.uy

  inicio


 

COMERCIO DE CARBONO

 

- De bañeras, comercio de carbono y cambio climático

 

En 2008 el valor del mercado de carbono aumentó 84 por ciento y el total de transacciones aumentó de 64.000 millones de dólares en 2007 a 118.000 millones en 2008. Con todo ese pasamanos de dinero, seguramente habrá alguna buena noticia que dar sobre la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera. ¿La habrá?

 

Lamentablemente no. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica del gobierno de los Estados Unidos informa que en 2008 las concentraciones mundiales de dióxido de carbono aumentaron en 2,28 partes por millón.

 

Los comerciantes de carbono dirigen ahora sus miradas al comercio del carbono almacenado en los bosques del mundo. Esperan que la reducción de las emisiones producto de la deforestación y la degradación de los bosques (REDD por su sigla en inglés) generará grandes cantidades de carbono a ser comercializado. Pero esto tiene tres grandes problemas.

 

En primer lugar, provocaría una caída de los precios del carbono, quizás incluso hasta provoque el derrumbe del mercado de carbono. Hace poco los precios del carbono experimentaron una brusca caída, lo que hizo que las inversiones en energía renovable fueran menos atractivas. Como señala el Financial Times: “El precio del dióxido de carbono en la Unión Europea cayó a niveles tan bajos que ya dejó de ser un incentivo para el desarrollo de tecnologías con bajas emisiones de dióxido de carbono, y parece poco probable que llegue a serlo en un corto plazo”.

 

El segundo problema con el comercio del carbono almacenado en los bosques es que le daría una enorme ventaja a los contaminadores que más contribuyeron al efecto invernadero en el mundo. Necesitamos reducir la cantidad de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Esto quiere decir que necesitamos reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero, no encontrar nuevas formas de permitir que continúen las emisiones.

 

En todo esto subyace una mala interpretación generalizada sobre el cambio climático. Para impedir que el cambio climático se descontrole es necesario que reduzcamos la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Esto significa cortar las emisiones radicalmente –no alcanza con estabilizar las emisiones.

 

Actualmente la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera es de 386 partes por millón. El Cuarto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) establece que para impedir que el calentamiento global supere los 2ºC es necesario reducir mundialmente las emisiones en un 85 por ciento (en comparación con el año 2000) para 2050. La meta del IPCC es de 450 ppm, pero según James Hansen, de la NASA, el objetivo debe ser 350 ppm.

 

Quizás la mejor manera de entender la diferencia entre concentraciones y emisiones es la “analogía de la bañera”, presentada por John Sterman, del Instituto de Tecnología de Massachussets, y linda Booth Sweeney, de la Escuela de Graduados en Educación de Harvard. Ellos explican que la atmósfera es como una bañera: la canilla abierta representa las emisiones de gases de efecto invernadero; el desagüe representa la absorción que hacen las plantas y el océano; y el agua en la bañera representa la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Con la tasa actual de emisiones de gases de efecto invernadero, la cantidad de agua que sale de la canilla es más del doble de la que se va por el desagüe. Así que el nivel de agua de la bañera va en aumento. Para peor, continuamos abriendo un poco más la canilla, aumentando la cantidad de agua que sale. Para impedir que la bañera se desborde no alcanza con dejar igual la canilla (el equivalente a estabilizar las emisiones): tenemos que cerrarla, de manera que entre menos agua a la bañera de la que sale por el desagüe.

 

Reducir la deforestación equivale a desbloquear el desagüe. Pero comercializar el carbono almacenado en los bosques equivale a abrir más la canilla al mismo tiempo.

 

El tercer problema vinculado a la comercialización del carbono almacenado en los bosques es que en términos del clima el carbono almacenado en los bosques no es el mismo que el carbono almacenado en los combustibles fósiles. El carbono almacenado en los combustibles fósiles es estable y no ingresará a la atmósfera a menos que se lo desentierre y se lo queme. El carbono almacenado en los bosques es inestable y puede ser fácilmente liberado y devuelto a la atmósfera. Los recientes incendios en Australia ilustran bien este argumento. Esos incendios seguramente aumentarán con el cambio climático. Citando el Cuarto Informe de Evaluación del ICC: “Un aumento del riesgo de incendios en Australia es probable que esté asociado con una reducción del intervalo entre incendios, una mayor intensidad de los incendios, una disminución de la extinción de incendios y una propagación más acelerada de los incendios”.

 

Los incendios en Australia fueron una tragedia en la que murieron más de 200 personas y 1.800 hogares resultaron destruidos. También provocaron la liberación de millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera –más de un tercio de las emisiones anuales de dióxido de carbono de Australia.

 

Pero, ¿qué hubiera pasado si el carbono almacenado en los bosques quemados de Australia se hubiera comercializado? Al permitir que se continuara emitiendo en otro lado, la cantidad de dióxido de carbono emitido a la atmósfera se hubiera duplicado.

 

Sin duda alguna en necesario detener la deforestación. Pero comercializar el carbono almacenado en los bosques tan solo garantiza que las emisiones de gases de efecto invernadero continúen en otro lugar. La comercialización de carbono no reduce las emisiones. Comercializar el carbono almacenado en los bosques sólo empeorará las cosas.

 

Por Chris Lang, chris@chrislang.org

  inicio


Boletín Mensual del Movimiento Mundial por los Bosques

Este boletín también está disponible en inglés, francés y portugués

Editor: Ricardo Carrere

 

Movimiento Mundial por los Bosques

Maldonado 1858 - 11200 Montevideo - Uruguay
tel:  598 2 413 2989 / fax: 598 2 410 0985
wrm@wrm.org.uy - http://www.wrm.org.uy