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Número
146 - Setiembre 2009
EL
FOCO DE ESTE NÚMERO: Día
Internacional contra los Monocultivos de Árboles
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El presente boletín
del WRM es una contribución a las actividades
que se llevan a cabo el 21 de Septiembre, Día
Internacional contra los Monocultivos de Árboles.
Es importante señalar que la elección
de esta fecha surge de las luchas populares contra
las plantaciones. Fue escogida por primera vez por
redes locales de Brasil, quienes en 2004 decidieron
establecerla como día de lucha contra los monocultivos
de árboles. La fecha fue rápidamente
adoptada como propia por numerosas comunidades y organizaciones
que resisten a las plantaciones en sus propios países
e internacionalmente. Desde entonces, son cada vez
más quienes se suman realizando distintas actividades
en esta fecha ayudando así a crear conciencia
sobre los impactos sociales y ambientales de las plantaciones.
Esperamos que
este boletín – así como varias
otras herramientas disponibles en nuestra página
web – ayudará a fortalecer las luchas
populares locales para detener la expansión
de las plantaciones de monocultivos de árboles.
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NUESTRA
OPINIÓN
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Las
“bondades” de las plantaciones: mitos
al desnudo
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CAZA
MITOS
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Mito
No. 1: Las plantaciones forestales son "bosques
plantados". Eduardo Galeano
Mito No. 2: Las plantaciones
de árboles generan empleos. Winnie Overbeek
Mito No. 3: Las plantaciones
son mucho más productivas que los bosques nativos.
Premrudee Daoroung
Mito No. 4: Las plantaciones
son buenas para el medio ambiente. Wally Menne
Mito No. 5: Las plantaciones
alivian la presión sobre los bosques nativos.
Longgena Ginting
Mito No. 6: Las plantaciones
son necesarias para satisfacer la creciente necesidad
de papel. Mandy Haggith
Mito No. 7: Las plantaciones
brindan oportunidades a las mujeres. Ivonne Ramos
Mito No. 8: La certificación
asegura que las plantaciones son socialmente beneficiosas
y ambientalmente sustentables. Elizabeth Díaz
Mito No. 9: Las plantaciones
de palma aceitera ayudan a mitigar el cambio climático
mediante la producción de agrodiesel. Elizabeth
Bravo
Mito No. 10: Las plantaciones
ayudan a enfrentar el cambio climático a través
de la producción de etanol. Scot Quaranda
Mito No. 11: Las plantaciones
ayudan a enfrentar el cambio climático al neutralizar
el carbono emitido por los combustibles fósiles.
Kevin Smith
Mito No. 12: Las plantaciones
como sumideros de carbono ayudan a enfrentar el cambio
climático compensando el carbono emitido por
los combustibles fósiles. Larry Lohmann
Mito No. 13: La modificación
genética es útil y necesaria para mejorar
los árboles. Anne Petermann
Mito No. 14:
Incluir las plantaciones en el mecanismo REDD ayudará
a enfrentar el cambio climático. Chris
Lang
Mito No. 15: Las plantaciones
de árboles para producir “biochar”
pueden ayudar a reducir el cambio climático.
Almuth Ernsting
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HERRAMIENTAS
PARA LA ACCIÓN
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Materiales
disponibles para el 21 de setiembre
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NUESTRA
OPINIÓN
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Las
“bondades” de las plantaciones: mitos
al desnudo
El
Día Internacional contra los Monocultivos de
Árboles es una buena oportunidad para mostrar
al desnudo los mitos que se dicen acerca de las supuestas
bondades de los monocultivos de árboles. Tales
mitos no surgieron solos, sino que son el resultado
de un largo proceso, en el que personas e instituciones
vinculadas al sector plantador-empresarial han ido
inventando argumentos para convencer tanto al público
en general como a los gobiernos e instituciones acerca
de la conveniencia de la plantación masiva
de árboles.
El
hecho de que ninguno de esos argumentos tenga el menor
fundamento científico no ha sido obstáculo
para que se los difunda como “verdades científicas”,
no solo por los directamente beneficiados –
las empresas – sino también por todo
el aparato técnico-burocrático –
nacional e internacional – puesto a su servicio.
En ese proceso, la sabiduría local ha sido
descartada como “ignorancia” y la verdadera
ignorancia ha sido elevada al pedestal de “ciencia”.
A
lo largo de los años, el WRM se ha hecho eco
de la voz de los impactados, que una y otra vez han
demostrado que las “verdades científicas”
sobre las plantaciones no son más que falsedades.
En ese sentido, nuestras publicaciones y artículos
han recogido y difundido los testimonios de personas
que han sufrido la degradación de todos los
recursos de los que dependían – suelo,
agua, flora, fauna – como efecto directo de
la implantación de monocultivos de árboles
en sus regiones.
También
hemos difundido la voz de aquellos profesionales y
estudiantes forestales que se oponen a la expansión
de los monocultivos de árboles, que el año
pasado declararon “no sólo que los monocultivos
de árboles no son bosques, sino que tales plantaciones
resultan o han resultado en la destrucción
de nuestros bosques nativos y de otros ecosistemas
igualmente valiosos que sustituyen” (ver declaración
completa en http://www.wrm.org.uy/plantaciones/forestales.html).
Sin
embargo y pese a toda la evidencia acumulada, los
intereses empresariales han continuado primando y
las plantaciones se siguen beneficiando de la imagen
positiva inventada por sus promotores.
En
el presente boletín quisimos complementar los
testimonios locales con los de personas con amplia
experiencia e involucramiento a escala mundial en
la lucha contra los monocultivos de árboles
y les solicitamos que respondieran muy brevemente
a las principales falsedades difundidas por el sector
plantador. Lo que sigue son sus respuestas, que sin
duda servirán para fortalecer – con más
argumentos – a quienes se enfrentan en lucha
desigual al avance plantador. A todas y todos quienes
contribuyeron con sus aportes: ¡muchas gracias!
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Mito
No. 1: Las plantaciones forestales son "bosques
plantados" |
Las
plantaciones son bosques uniformados. Parecen soldaditos
en fila, y eso son. Vestidos de verde, marchan rumbo
al mercado mundial. Mienten los himnos que en nombre
de la naturaleza cantan sus glorias. Los bosques
industriales se parecen a los bosques naturales
tanto como la música militar se parece a
la música, y tanto como la justicia militar
se parece a la justicia.
Eduardo
Galeano, escritor, Uruguay
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Mito
No. 2: Las plantaciones de árboles generan empleos |
Las
plantaciones de árboles en gran escala no
generan empleos porque la producción siempre
se realiza de la forma más mecanizada posible.
La empresa Veracel Celulose en Brasil, por ejemplo,
genera 1 empleo directo cada 103 hectáreas
de eucalipto. En cambio, la plantación de
café, muy común en Brasil, es capaz
de crear hasta 1 empleo por hectárea.
En
búsqueda de ganancias, las empresas explotan
a los pocos trabajadores que emplean, poniendo en
peligro su salud. Entre los operadores de las máquinas
de corte, que cumplen 5 funciones al mismo tiempo,
son comunes los problemas en la columna, en los
brazos y de insuficiencia renal. Las mujeres que
trabajan en los viveros de producción de
mudas, también sufren problemas relacionados
con los esfuerzos repetitivos que causan lesiones
en brazos y manos. La política de tercerización
del trabajo reduce aún más los derechos
y sueldos de los trabajadores.
Los
empleos generados son además extremadamente
caros, si se los compara con el costo de generación
de otros empleos en el campo. Por ejemplo, un empleo
generado por Veracel Celulose cuesta 2 millones
de dólares. Con esta suma, sería posible
instalar a más de 150 familias en asentamientos
de la reforma agraria, lo que propiciaría
un futuro para esas familias y produciría
alimentos para abastecer a las ciudades, en vez
de exportar celulosa para producción de papel
descartable en Europa.
Winnie
Overbeek, Red Alerta contra el Desierto Verde, Brasil
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Mito
No. 3: Las plantaciones son mucho más productivas
que los bosques nativos |
Cualquiera
que adhiera a esta idea debe ser alguien que, o
bien no visitó nunca una zona de bosques
rodeada de comunidades, o bien simplemente está
vinculado al negocio de las plantaciones. Los lugareños
de los países del Mekong, en el sudeste asiático,
que viven y dependen de sus bosques nativos, estarán
totalmente en desacuerdo con tal afirmación.
Para ellos, la conversión de sus bosques
en plantaciones ha comenzado a ser la peor pesadilla
que jamás sufrieron en la vida real.
A
los ojos de los moradores de las zonas de bosque
tropical del sur de China, Birmania, Laos, Camboya,
Tailandia y Vietnam, las plantaciones no sólo
son improductivas sino que no tienen valor alguno.
Las grandes plantaciones de eucalipto, caucho y
palma aceitera que han ocupado el lugar de sus bosques
nativos no pueden proporcionarles el alimento diario,
el refugio, las medicinas – todo lo necesario
para cubrir las necesidades básicas de vida.
Todavía más, los aldeanos de Laos
y Tailandia que veneran a los bosques sagrados habitados
por espíritus buenos nos dijeron que “los
espíritus de los ancestros no se quedarán
en la plantación” simplemente porque
no pueden vivir en un falso bosque, y la gente no
quiere quedarse en una comunidad que no tiene espíritus
guardianes.
Las
plantaciones disfrazadas de “bosques”
sólo pueden proporcionar un producto –
ya sea madera, aceite de palma o caucho –
que claramente no puede competir con la diversidad
biológica, los alimentos y los productos
culturales y espirituales que los bosques proveen
a las poblaciones locales. Entonces, si la mentira
antes mencionada no es expuesta como lo que realmente
es – un invento generado desde una perspectiva
ciega – más y más gente de todo
el mundo se verá privada del fundamento de
sus vidas, basado en los bosques nativos.
Premrudee
Daoroung, Towards Ecological Recovery and Regional
Alliance (TERRA), Tailandia
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Mito
No. 4: Las plantaciones son buenas para el medio ambiente |
¿Por
qué es simplemente falsa esta afirmación?
Los monocultivos de árboles no pueden mejorar
el medio ambiente natural que es eliminado cuando
se establecen las plantaciones, porque:
•
Las especies vegetales indígenas, que satisfacen
las necesidades tanto de la gente como de la fauna
silvestre, se pierden, con lo cual desaparecen los
ecosistemas naturales.
•
Reemplazar la vegetación natural e incluso
las tierras cultivables por plantaciones de árboles
hace disminuir el agua superficial y subterránea.
•
Las plantaciones de monocultivos de árboles
afectan la salud del suelo, compactándolo,
aumentando la acidez y contaminándolo con
sustancias químicas tóxicas.
•
La belleza intrínseca de los paisajes es
destruida por las plantaciones de árboles
que bloquean la vista con “una mortaja verde”.
•
Las plantaciones de árboles suelen ser de
especies exóticas que se diseminan fuera
de la plantación, invadiendo humedales, praderas
y bosques.
•
Las comunidades locales, incluidos los Pueblos Indígenas,
son desplazados de su tierra y forzados a vivir
en asentamientos superpoblados e insalubres.
Aparte
de los impactos directos ya enumerados, las plantaciones
también provocan muchos impactos ambientales
indirectos cuando los árboles son talados,
transportados y procesados para ser exportados como
troncos, chips o pasta de papel.
•
Los ríos, lagos y océanos son contaminados
por las sustancias químicas y los efluentes
de las plantas de procesamiento.
•
La quema de combustible y los procesos químicos
causan una grave contaminación del aire.
•
La industria de la celulosa y el papel figura en
tercer lugar entre los principales emisores de gases
de efecto invernadero.
Queda
claro entonces que las plantaciones de árboles
son MALAS para el medio ambiente.
Wally
Menne, Timberwatch Coalition, Sudáfrica
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Mito
No. 5: Las plantaciones alivian la presión sobre
los bosques nativos |
Una
típica propaganda difundida por intereses
comerciales y gobiernos de muchos países
tropicales es decir que las plantaciones quitarán
presión sobre los bosques nativos. Ellos
sostienen que, con suficientes plantaciones, se
podría dejar en paz a los bosques nativos
ya que aquéllas proporcionarían suficiente
madera, volviendo innecesario extraerla de éstos.
Este
argumento es una mentira absoluta. En primer lugar,
porque las plantaciones y los bosques producen diferentes
calidades de madera que apuntan a diferentes mercados.
Esto significa que la demanda de madera de alta
calidad continuará dependiendo de los bosques
nativos mientras que las plantaciones de árboles
cubrirán la demanda de madera de menor calidad.
Más
importante aún es que, en la mayoría
de los casos, los monocultivos de árboles
se establecen reemplazando bosques nativos, los
cuales son derribados y despejados para hacerles
lugar. A través de esta actividad, la empresa
de plantación, que a menudo es también
la que tala los bosques, dispondrá de madera
barata – al talar el bosque – y de tierra
fértil hasta entonces ocupada por dicho bosque.
En muchos casos, estas empresas ni siquiera establecen
la plantación luego de talar y eliminar los
bosques nativos – aunque sí venden
la madera, obviamente – y abandonan la zona
dejando tras ellas un bosque degradado. En Indonesia,
millones de hectáreas de bosques degradados
han sido el resultado de este proceso.
En
resumen, las plantaciones no sólo no “alivian
la presión” sobre los bosques sino
que son una causa importante de deforestación
y degradación forestal.
Longgena
Ginting, WALHI, Indonesia
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Mito
No. 6: Las plantaciones son necesarias para satisfacer
la creciente necesidad de papel |
La
necesidad de papel no está aumentando. No
debemos confundir niveles de consumo con necesidad.
En los países ricos ya utilizamos mucho más
papel del que necesitamos, y la mayor parte se desperdicia.
La real necesidad es reducir la demanda de papel,
usar este recurso precioso con más eficiencia
y estimular los sistemas de reciclaje que aseguran
que las fibras de papel sean reutilizadas una y
otra vez. Por supuesto, hay países y comunidades
donde el consumo de papel está muy por debajo
de lo necesario para la educación y las prácticas
democráticas, y tienen derecho a utilizar
más. Las escuelas necesitan libros, los votantes
necesitan papeletas. Nadie dice que el papel no
tenga ventajas. Nadie dice que usarlo sea malo ni
que haya que eliminarlo. Pero las revistas que no
se leen, la propaganda no solicitada, el empaque
excesivo y las fotocopias sin sentido son un gran
desperdicio y deberían ser limitados. Sin
producir más papel que ahora, pero compartiéndolo
de manera más equitativa, se podrían
satisfacer las necesidades de todas las personas
del planeta. Al reemplazar las fibras vírgenes
por alternativas como el papel reciclado o los residuos
agrícolas, se necesitaría menos árboles
para producir papel, no más. Definitivamente,
no necesitamos más plantaciones de árboles
que produzcan fibra para hacer papel.
Mandy
Haggith, autora de Paper Trails: From Trees to Trash,
the True Cost of Paper (Random House/Virgin Books,
2008).
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Mito
No. 7: Las plantaciones brindan oportunidades a las
mujeres |
La
experiencia de Ecuador en las zonas donde se han
expandido las plantaciones a gran escala de pinos
indica que, lejos de brindarles oportunidades a
las mujeres, éstas se han visto perjudicadas
de varias formas.
La
llegada de las plantaciones forestales a los páramos
ecuatorianos supuso la destrucción de los
sistemas económicos locales, fuertemente
basados en una economía de subsistencia.
La pequeña agricultura de autoabastecimiento
era llevada a cabo por las mujeres y les brindaba
una cierta soberanía alimentaria, además
de un margen para negociar los excedentes. Las plantaciones
desmantelaron ese sistema y obligaron a las comunidades
a integrarse a un nuevo sistema económico
en el que el dinero es el elemento central, dejando
poca cabida para las mujeres, en un mundo dominado
por los hombres.
Por
otro lado, la expansión de monocultivos forestales
provocó también que se secaran las
fuentes de agua. Esto recae sobre las mujeres en
dos sentidos: como son ellas –junto con los
niños – las encargadas del pastoreo,
ahora deben recorrer largos trayectos en busca de
agua para sus animales. A su vez, la escasez de
agua hace más trabajosas las tareas domésticas
y agrícolas.
Los
cambios socioeconómicos resultantes del ingreso
de las plantaciones, unidos a los impactos ambientales
de las mismas han provocado además una migración
generalizada. En la Sierra la tendencia es que los
hombres salgan a trabajar a las ciudades y las mujeres
se queden en la casa con los niños. Esto
ha implicado una carga adicional sobre la mujer,
pues a sus habituales tareas domésticas se
agregan ahora trabajos del campo que antes hacían
los hombres – a excepción de la siembra
y cosecha, para las cuales los hombres vuelven.
En
definitiva, las plantaciones no han hecho más
que empeorar la situación de las mujeres,
sin darles ningún beneficio a cambio.
Ivonne
Ramos, Acción Ecológica, Ecuador |
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Mito
No. 8: La certificación asegura que las plantaciones
son socialmente beneficiosas y ambientalmente sustentables |
En
el área de las plantaciones de árboles,
el FSC surge como el principal organismo encargado
de concederle un certificado a las plantaciones
que considere que son “ambientalmente apropiadas,
socialmente beneficiosas y económicamente
viables”.
El problema insalvable de ese “sello verde”
otorgado por el FSC es que acepta lo que intrínsecamente
no puede ser nunca ni socialmente beneficioso ni
ambientalmente sustentable: el modelo de monocultivos
de árboles a gran escala.
En
Uruguay, una tras otra, las empresas que solicitan
la certificación la logran, pero los impactos
continúan y se agravan a medida que las plantaciones
–certificadas o no– cubren extensiones
cada vez mayores en distintas zonas del país.
Abundan los testimonios acerca de lo que traen consigo
las plantaciones forestales para las comunidades
locales: ocupación de territorios, concentración
y extranjerización de la tierra, desplazamiento
de comunidades y de otros modos de producción,
falta de agua, erosión del suelo, pérdida
de soberanía alimentaria, por citar algunos
impactos. Y sin embargo, el FSC las continúa
certificando.
Es
por eso que la certificación no hace más
que legitimar la expansión de las plantaciones,
maquillándolas de verde, y con ello debilita
la lucha de quienes las resisten a nivel local,
nacional, regional e internacional.
La
única medida socialmente beneficiosa y ambientalmente
sustentable con respecto a los monocultivos de árboles
es suspender su expansión.
Elizabeth
Díaz, Grupo Guayubira, Uruguay
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Mito
No. 9: Las
plantaciones de palma aceitera ayudan a mitigar el cambio
climático mediante la producción de agrodiesel
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La
expansión de las plantaciones de palma aceitera
generalmente tiene lugar a costa de la transformación
de ecosistemas naturales, especialmente bosques húmedos
tropicales. Esto tiene efectos nefastos, por
un lado porque estos bosques son el hogar de poblaciones
muy tradicionales que han aprendido a lo largo de
milenios a comprender el bosque y a usarlo respetando
su dinámica natural. Por otro lado, la destrucción
del bosque implica la liberación de dióxido
de carbono (CO2) – uno de los gases de efecto
invernadero, cuya acumulación en la atmósfera
es responsable del calentamiento global y el consiguiente
cambio climático. Y no solo eso, sino que si
se hace un balance de CO2 comparativo entre los dos
sistemas (el bosque y las plantaciones), veremos que
los bosques tropicales, por su complejidad, almacenan
y fijan mucho más carbono.
Las
plantaciones de palma, como cualquier monocultivo
en gran escala, demandan una gran cantidad de insumos
en base de combustibles fósiles, que liberan
carbono. También requieren plaguicidas, por
la gran cantidad de plagas y enfermedades que infestan
a estas plantaciones, así como herbicidas,
para combatir cualquier especie de planta que no sea
palma y que pueda competir por el agua y los nutrientes.
Todo esto produce otro desbalance de Carbono, a lo
que se suma que el agrodiesel producido a partir de
aceite de palma generalmente tiene como destino la
exportación. A su vez, el proceso de transporte
que esto requiere genera más emisiones de CO2.
Es
posible que el consumidor europeo que utilice el aceite
o el agrodiesel de palma producido en un país
tropical tenga la sensación de que está
usando un combustible “ecológico”
o “verde”. Pero ignora que ese combustible
ha viajado desde el otro lado del mundo, quemando
a lo largo de su viaje combustibles fósiles,
y lo que es más grave, destruyendo la forma
de vida de cientos de comunidades locales y de ecosistemas
naturales.
Es
por todo eso que las plantaciones de palma para agrodiésel
no solo agravan el cambio climático sino que
además impactan sobre los ecosistemas y las
comunidades donde se implantan.
Elizabeth
Bravo, Instituto de Estudios Ecologistas del Tercer
Mundo, Ecuador
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Mito
No. 10: Las plantaciones ayudan a enfrentar el cambio
climático a través de la producción
de etanol |
Para
aquellos lectores del boletín del WRM que
aún no lo saben, el sur de los Estados Unidos
es la región de mayor producción de
papel del mundo. Por más de 50 años
hemos sido el campo de prueba de todos los métodos
imaginables de silvicultura destructiva que, una
vez perfeccionados aquí, se exportan al mundo
entero. Por ejemplo, desde los años 50 y
hasta el día de hoy, hemos convertido casi
17 millones de hectáreas de bosques y tierra
arable en plantaciones de monocultivos para madera,
lo cual nos ubica en el primer lugar del mundo en
este sentido.
El
último experimento es el plan de combatir
el cambio climático estableciendo más
plantaciones de árboles para la producción
de etanol. Esto significará una mayor presión
sobre los bosques naturales, una corrida para convertir
más tierras boscosas en plantaciones, una
mayor dependencia de los químicos tóxicos
para el manejo forestal, ciclos de crecimiento más
cortos que aumentan la presión sobre el suelo
y los recursos hídricos, y un mayor empuje
para desarrollar e implementar el uso de árboles
genéticamente modificados. En una carta enviada
recientemente por International Paper al Departamento
de Agricultura de Estados Unidos, donde presiona
para que se autorice la plantación de eucaliptos
genéticamente modificados en Estados Unidos,
la empresa sostiene que un crecimiento del mercado
de la bioenergía a base de árboles
podría duplicar la presión sobre los
bosques del sur del país.
Las
plantaciones para madera y celulosa acrecientan
el cambio climático en lugar de resolverlo.
Se ha comprobado que los bosques naturales secuestran
grandes cantidades de carbono y se ha mostrado que
los agrocombustibles no son un gran sustituto de
los combustibles fósiles en lo referente
a emisiones. La deforestación y las habituales
prácticas forestales empresariales se ubican
en segundo lugar entre quienes más contribuyen
a la emisión de gases de efecto invernadero,
detrás de la quema de combustibles fósiles.
Entonces, ¿no tiene más sentido proteger
y restaurar nuestros bosques que seguir convirtiéndolos
en plantaciones para cortarlas continuamente, en
cortas rotaciones, en el apuro por usar menos combustibles
fósiles?
Scot
Quaranda, Dogwood Alliance, Estados Unidos
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Mito
No. 11: Las plantaciones ayudan a enfrentar el cambio
climático al neutralizar el carbono emitido por
los combustibles fósiles |
A
un nivel muy básico, lidiar con el cambio
climático implica reducir en forma drástica
e inmediata la cantidad de combustibles fósiles
que extraemos y quemamos. La idea de utilizar las
plantaciones para neutralizar estas emisiones es
contraproducente ya que, en realidad, proporciona
una falsa excusa para seguir quemando carbón,
petróleo y gas. Mientras haya espacio para
más plantaciones (sin importar su impacto
sobre las comunidades y los ecosistemas) los intereses
comerciales querrán hacernos creer que podemos
seguir construyendo más refinerías
de petróleo y minas de carbón.
Al
mismo tiempo, es imposible para nosotros cuantificar
la cantidad de carbono que una plantación
dada es capaz de secuestrar. Esto significa que
todas las metodologías para definir la cantidad
exacta de ‘toneladas de carbono’ absorbido,
desde la plantación hasta el caño
de escape, son tonterías. Lo único
que podemos decir con alguna certeza científica
es que los monocultivos de árboles son mucho
menos eficaces que los bosques primarios para almacenar
carbono.
Lo
irónico es que las comunidades que normalmente
son desalojadas para establecer las plantaciones
de árboles, suelen ser las que llevaban una
vida sostenible, con escasa emisión de carbono.
Utilizar las plantaciones para compensar las emisiones
de los individuos, empresas o países del
Norte es una suerte de ‘colonialismo del carbono’
– una nueva forma de la apropiación
de la tierra por la que se caracterizó la
historia colonial.
Kevin
Smith, Carbon Trade Watch, Reino Unido
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Mito
No. 12: Las plantaciones como sumideros de carbono ayudan
a enfrentar el cambio climático compensando el
carbono emitido por los combustibles fósiles |
Desde
una perspectiva climática, las plantaciones
de árboles no sólo no son una solución
sino que además agregan más problemas.
Es imposible predecir cuánto carbono podría
capturar de la atmósfera una plantación,
ni por cuánto tiempo. A diferencia del carbón
o el petróleo subterráneos, el carbono
almacenado en los árboles es “frágil”:
puede volver rápidamente a la atmósfera
en cualquier momento, a través de incendios,
tormentas, ataques de insectos, enfermedades y descomposición.
Cuando
las plantaciones de árboles son cosechadas,
es muy difícil rastrear el carbono almacenado
en la madera. Algunos de los productos de papel
y celulosa pueden ser quemados casi inmediatamente;
otros pueden descomponerse más lentamente;
otros pueden incluso disfrutar de una vida un tanto
más larga en construcciones o muebles; y
algunos terminan en vertederos de basura, lo cual,
dependiendo de las circunstancias, puede llevar
a un almacenamiento a largo plazo o a peligrosas
emisiones de gas metano.
Y
esto es sólo el comienzo. Para poder afirmar
con credibilidad que una plantación de árboles
“compensó” cierta cantidad de
CO2 emitido, los defensores de las plantaciones
de carbono deberían tener en cuenta una cifra
que representara el grado en que sus plantaciones
destruyeron depósitos de carbono preexistentes,
agregando así CO2 al aire.
Además,
las actividades de cualquier comunidad desplazada
por las plantaciones de carbono deberían
ser controladas de cerca durante, digamos, un siglo,
sin importar hacia dónde hayan migrado, para
determinar con precisión su impacto sobre
los bosques o las pasturas de otros lugares, y la
consiguiente liberación del carbono almacenado
en dichos ecosistemas.
Por
estas y una larga lista de razones más, las
plantaciones de “compensación”
a gran escala, en lugar de mitigar el cambio climático
podrían incluso empeorarlo. Al postergar
la eliminación paulatina de la extracción
de combustibles fósiles, la transición
hacia una distribución más equitativa
de las emisiones y un uso más prudente de
la energía y los transportes, tales plantaciones
podrían terminar generando un aumento de
las emisiones de carbono evitables, tanto de la
industria como de la tierra.
Larry
Lohman, Corner House, Reino Unido
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Mito
No. 13: La modificación genética es útil
y necesaria para mejorar los árboles |
Existe
una particular arrogancia asociada a este argumento.
Implica que los científicos y las corporaciones
saben más sobre mejorar árboles que
lo que se ha logrado en 3.000 millones de años
de evolución, e ignora el hecho de que algunas
especies de árboles que están siendo
manipuladas tienen genomas varias veces más
largos que el genoma humano. Pero lo que realmente
están diciendo es que “la modificación
genética de los árboles es útil
y necesaria para ganar más dinero.”
La
primera suposición que debemos hacer para
estar de acuerdo con la afirmación de que
“la modificación genética es
útil y necesaria para mejorar los árboles”,
es que el consumo de árboles puede y debe
seguir aumentando indefinidamente, porque podemos
modificar los árboles para obtener “más
madera en menos tierra” (que es el lema de
la empresa biotecnológica ArborGen).
La
segunda suposición necesaria es que los científicos
pueden crear árboles capaces de ignorar los
límites ecológicos – como la
disponibilidad de agua, de nutrientes del suelo,
etc. – y crecer cada vez más rápido
en extensiones de tierra cada vez más pequeñas.
El
tercer supuesto que debemos aceptar es que los científicos
pueden comprender y enfrentar toda la variedad de
impactos posibles de estos árboles, estudiándolos
en ensayos de campo durante aproximadamente 5 años,
a pesar de que los rasgos que están modificando
e introduciendo en estos árboles no hayan
existido nunca antes y que los árboles puedan
sobrevivir en el medio ambiente durante muchas décadas.
También debemos creer que la modificación
genética en sí misma es segura, y
que entreverar y mezclar los genomas de los árboles
con genes de otros organismos no tendrá consecuencias
negativas, impredecibles o involuntarias.
La
suposición final que debemos hacer es que
los científicos pueden fabricar árboles
que nunca escaparán hacia bosques nativos
– ya sea por la contaminación a través
del polen de especies silvestres de la misma familia,
o por el escape de especies invasoras no nativas,
como el eucalipto. Debemos creer esto, aunque los
árboles puedan esparcir su polen y semillas
por cientos de kilómetros y aunque los propios
científicos que trabajan con árboles
transgénicos muestren una gran preocupación
por la contaminación involuntaria de especies
que no se desea modificar.
Por
lo tanto, si logramos bloquear el lado racional
del cerebro y creer solamente en un mundo de fantasía,
entonces, y sólo entonces, podremos creer
que “la modificación genética
es útil y necesaria para mejorar los árboles.”
Afortunadamente, la mayoría de nosotr@s aún
tenemos un cerebro racional en funcionamiento y
podemos denunciar esto como una gran mentira.
Anne
Petermann, Global Justice Ecology Project, EE.UU.
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Mito
No. 14: Incluir las plantaciones en el mecanismo REDD
(Reducción de emisiones por deforestación
y degradación de bosques) ayudará a enfrentar
el cambio climático |
Este
mito tiene su raíz en el hecho de que la Convención
Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático
(CMNUCC) no diferencia los bosques de las plantaciones.
Según la CMNUCC, “bosque” es una
superficie de más de 500 metros cuadrados donde
al menos el 10 por ciento está cubierto por
árboles que pueden alcanzar más de dos
metros de altura. Así, para la CMNUCC, no hay
diferencia entre un monocultivo de eucaliptos, un
bosque severamente degradado y un bosque primario
intacto.
Bajo
la definición de la ONU, los bosques se vuelven
casi indestructibles. Un bosque, o una plantación,
puede ser talado y seguir siendo un bosque. Los espacios
talados son definidos como “superficies que
normalmente forman parte de la zona boscosa pero carecen
temporalmente de población forestal a consecuencia
de la intervención humana.” A sólo
tres meses de las negociaciones de la ONU sobre el
clima que tendrán lugar en Copenhague en el
mes de diciembre, la CMNUCC aún no se ha puesto
de acuerdo sobre una definición de degradación
de bosques.
Esto
no es simplemente un problema teórico. Asia
Pulp and Paper, por mencionar un ejemplo particularmente
atroz, ha destruido vastas áreas de bosque
en Sumatra. Sin embargo, según la definición
de “bosque” de la ONU, no ha causado ninguna
deforestación. APP podría incluso beneficiarse
de los pagos REDD en lugar de ser responsabilizada
por el daño que ya ha causado.
La
respuesta a este mito es simple: las plantaciones
no son bosques y no pueden, de ninguna manera, ayudar
a enfrentar el cambio climático.
Chris
Lang, www.redd-monitor.org
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Mito
No. 15: Las plantaciones de árboles para producir
“biochar” pueden ayudar a reducir el cambio
climático |
Una
coalición de compañías emergentes,
consultores y algunos especialistas en suelos promueven
una nueva “solución” para el cambio
climático: convertir grandes cantidades de
madera y otros tipos de biomasa a un fino polvo de
carbón vegetal (eufemísticamente llamado
“biochar” en inglés) que se aplicaría
a suelos agrícolas. Causa gran preocupación
que sus promotores, organizados en la Iniciativa Internacional
para el Biochar, argumenten que el carbono del carbón
vegetal permanecerá en el suelo por miles de
años y “compensará” la quema
de combustible fósil, y que el carbón
vegetal aportará mayor fertilidad a los suelos.
Ellos clasifican a toda la biomasa como “carbono
neutra”, ya sea que provenga de plantaciones
de árboles o de despojar a enormes superficies
de cultivos y de bosques de sus residuos vegetales.
Ninguno de los argumentos está demostrado:
*
No existe una comprensión acabada de los impactos
del carbón vegetal en el clima, y hasta podrían
ser negativos, incluso en una pequeña escala.
* El carbón vegetal no es en sí mismo
un fertilizante. Los agricultores indígenas
lograron combinarlo con residuos orgánicos
para aportar mayor fertilidad a los suelos, pero lo
que proponen los defensores del biochar exigiría
despojar a grandes extensiones de tierra de los residuos
vegetales de cultivos y bosques para fabricar carbón
vegetal, en un proceso muy distinto. La eliminación
generalizada de residuos agota el suelo y aumenta
las probabilidades de erosión, y deja a los
bosques más vulnerables y menos biodiversos.
También causaría dependencia de los
fertilizantes basados en combustible fósil,
porque los residuos ya no volverán al suelo.
* No se ha tenido en cuenta el potencial de contaminación
del suelo y el aire, que podría ser grave.
No
existe una cantidad de residuos tal que pueda producir
las cantidades de carbón vegetal que se anuncian.
La madera es el tipo de biomasa de la que se obtiene
más carbón vegetal, y se necesitarían
grandes cantidades y a bajo costo. Las plantaciones
industriales de árboles son la fuente más
probable de biochar a gran escala. El anunciado “potencial”
de miles de millones de toneladas de biochar se basa
en la falsa idea de que hay vastas superficies de
tierras de cultivo “abandonadas” que podrían
ser apropiadas, como si la gente, la biodiversidad
y el clima no dependieran de tierras que no están
todavía en régimen de monocultivos.
Los mismos argumentos se han utilizado para justificar
la apropiación de grandes zonas de pasturas,
tierras comunitarias y bosques, con consecuencias
desastrosas para la gente y también para el
clima, ya que cuando se cortan los árboles
y otro tipo de vegetación, y se ara la tierra,
se liberan grandes cantidades de carbono, y junto
con la gente otras actividades agrícolas son
empujadas a los bosques que van quedando en pie.
Además,
las propuestas de incluir el biochar en el Mecanismo
de Desarrollo Limpio (MDL) del Convenio sobre Cambio
Climático no se limitan a los “residuos”.
Ya se aprobó la primera metodología
MDL para dedicar plantaciones de árboles a
carbón vegetal como combustible, para la empresa
Plantar en Minas Gerais, Brasil. Se aplica al carbón
vegetal como combustible pero si los defensores del
biochar se salen con la suya, es posible que tengamos
muchos más eucaliptos y otros monocultivos
para carbón vegetal, lo que significa más
apropiaciones de tierra y más catástrofes
para los pueblos indígenas y los campesinos
de los países del sur
Almuth
Ernsting, BiofuelWatch, Reino Unido
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| HERRAMIENTAS
PARA LA ACCIÓN
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Materiales
disponibles para el 21 de setiembre
Los
numerosos argumentos expresados, recogidos de las
experiencias de quienes sufren en carne propia los
efectos de los monocultivos de árboles, deben
transformarse en acción.
El Día Internacional contra los Monocultivos
de Árboles es un día de compromiso para
la denuncia. Por eso, para que cada quien, desde el
lugar que ocupa, pueda hacer algo, ofrecemos una serie
de materiales que esperamos se transformen en herramientas
para la acción –informes, animaciones,
power points, videos, fotos, pancartas, logos, carteles,
que podrán utilizar bajándolos desde
la página web: http://www.wrm.org.uy/plantations/21_set/2009/index.html
Cada acción cuenta y cada voz que se sume a
la denuncia contribuirá a generar conciencia
sobre el flagelo de las plantaciones industriales
de árboles, cuyas falsedades debemos seguir
desnudando.
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