Chile: investigación
brinda datos sobre importancia del bosque nativo para el agua
Según describe el estudio,
una gran parte de los bosques templados sudamericanos se encuentra
en la Ecorregión de los Bosques Valdivianos (35-488S),
en Chile y zonas adyacentes de Argentina, que figura entre las
que tienen mayor prioridad de conservación en el mundo.
Como característica,
se señala que la mayoría de los bosques indígenas
de Chile son propiedad privada (el 71% del total). Los demás
se encuentran en parques nacionales y reservas. En general, los
bosques privados han sido valorados y utilizados para la producción
de leña y madera (casi siempre aplicando métodos
de explotación no sustentables), o para la expansión
de otras actividades productivas: agricultura, pastoreo y plantaciones
comerciales de árboles exóticos de rápido
crecimiento (Pinus radiata y Eucalyptus spp.). Entre 1975 y 2000,
la rápida conversión en plantaciones de bosque
[sic] condujo a un índice de deforestación anual
de 4,5% en una zona determinada.
La investigación explica
que la política forestal aplicada en Chile desde 1974
sería responsable del mal estado de conservación
de los bosques nativos. Dicha política no ofreció incentivos
económicos para el manejo sustentable y la conservación
de los bosques y, en cambio, se usaron fondos públicos
para financiar el establecimiento de plantaciones. Esto, junto
a la liberalización de las exportaciones y a la privatización
de las plantaciones y fábricas de celulosa estatales,
explica el rápido crecimiento de la industria forestal
basada en las plantaciones, a menudo considerada como un modelo
económicamente exitoso en los países latinoamericanos
y en otros lugares (Lara y Veblen, 1993; Sedjo et al., 1999;
Lara et al., 2006).
Mientras aumentan las plantaciones
forestales, el bosque nativo se degrada o se destruye. Según
datos aportados por el artículo de La Tercera, “en
la región de La Araucanía se pierden anualmente
un promedio de 2.845 hectáreas por incendios forestales,
inundaciones por represas, talas ilegales y degradación
de bosques. Un escenario mejor, pues según la FAO antes
del 2000 la pérdida promedio anual era de 20 mil hectáreas.
Otras estimaciones: entre la V y la XII regiones la pérdida
llega a 100 mil hectáreas desde 1995. Y un estudio de
las universidades de Concepción, Austral y Alcalá,
de España, dijo que se perdieron 82.131 hectáreas
de la vegetación autóctona en las regiones V, Metropolitana
y VI entre 1975 y 2008, lo que equivale a un 42,5% del total
original”.
La academia ha respondido a
la pérdida de bosque nativo tratando de demostrar su importancia
como ecosistema, así como los beneficios que presta directa
e indirectamente a la sociedad, entre ellos la provisión
de agua, tanto en cantidad como en calidad.
En el trabajo de investigación
de la Universidad Austral se “midió
diariamente, durante cuatro años, en seis cuencas de 140
a 1.462 hectáreas en la Cordillera de la Costa, en el área
de Valdivia. Se tomaron en cuenta el porcentaje de cobertura de
bosque nativo de cada cuenca y el coeficiente de escorrentía
-esto es, la relación entre el caudal y la precipitación
anual-. Y la conclusión fue que los caudales y la producción
de agua están correlacionados con el porcentaje de bosque
nativo que cubre las cuencas. En números: un incremento
del 10% en la cubierta de bosque nativo en las cuencas produciría
un aumento de 14,1% en el caudal de verano”.
"El bosque nativo reduce
la velocidad de escurrimiento, lo que permite una recarga de
las napas y un flujo lento hacia los arroyos y ríos que
mantienen los caudales de verano, en comparación con terrenos
de uso agropecuario y plantaciones forestales", explica
Antonio Lara, Decano de la Universidad Austral e integrante del
equipo de investigación. El bosque regula el flujo de
agua y aporta equilibrio.
Por otro lado, el estudio hace
referencia a investigaciones que indicaron que la conversión
de bosques nativos en plantaciones de crecimiento rápido
hace disminuir el caudal de los ríos, especialmente en
verano. Además, algunos estudios sobre el equilibrio hídrico
de las plantaciones jóvenes de E. globulus y P. radiata
realizados en el centro-sur de Chile han revelado que las reservas
de humedad del suelo disminuyen más a medida que la plantación
envejece, mientras aumentan la intercepción del dosel
y la evapotranspiración. Por otra parte, la conversión
en plantaciones ha hecho disminuir la calidad del agua debido
al aumento de los sedimentos asociados al desmonte total en plantaciones
manejadas en ciclos de 12 años en el caso de Eucalyptus
spp., y de 20 años en el caso de Pinus radiata.
Tal como lo señala el
artículo de La Tercera, los resultados académicos
vienen a confirmar lo que las organizaciones del movimiento mapuche
y socioambiental han estado señalando hace tiempo: que
las plantaciones de monocultivos de
árboles atentan contra el suelo y las reservas de agua.
Hoy más que nunca es
necesario cuidar los bosques, que son la base de la biodiversidad
y del sustento y la vida no solo de las comunidades que dependen
directamente de ellos para su sustento, sino, a la larga, de
toda la humanidad.
(1) “Estudio relaciona
presencia de bosque nativo con mayor producción de agua”, http://www.mapuexpress.net/images/publications/18_12_2009_23_3_41_1.jpg.
(2) http://aureliennewenmapuche.blogspot.com/2009/12/estudios-relacionan-presencia-de-bosque.html.
Boletín
Nº; 151 del WRM, febrero de 2010