México:
plantaciones de palma entran a sangre y fuego en la Selva Lacandona
A continuación publicamos
un comunicado de la Red Latinoamericana contra los Monocultivos
de Árboles (RECOMA) que denuncia la situación de
violencia que están viviendo comunidades locales y pueblos
indígenas de la Selva Lacandona en Chiapas.
“Llamado a la solidaridad
internacional para proteger la Selva Lacandona en Chiapas, México,
Febrero, 2010.
La Red Latinoamericana contra
los Monocultivos de Árboles (RECOMA) denuncia por este
medio los graves atropellos sufridos por distintas comunidades
de la Selva Lacandona, en la zona declarada reserva de biosfera
Montes Azules, en el Estado de Chiapas, México.
El pasado mes de enero, el
Congreso del Estado de Chiapas aprobó
la financiación para la construcción de una planta
procesadora de aceite de palma. Poco tiempo después, decenas
de familias en el municipio de Ocosingo fueron desalojadas de su
territorio, que se utilizará para expandir los monocultivos
de palma africana.
Decenas de policías
fuertemente armados llegaron a la selva en helicópteros
y mediante agresiones violentas sacaron de sus casas a hombres,
mujeres, niños y niñas, quemaron sus viviendas
y sin ninguna explicación los trasladaron a la ciudad
de Palenque.
Mientras el gobierno realiza
discursos sobre la conservación de la zona y su protección,
expulsa a los verdaderos responsables de que dicha conservación
haya sido posible hasta el momento, al tiempo que sustituye los
ecosistemas locales por monocultivos de palma africana.
Las plantaciones de palma aceitera
se promueven bajo un disfraz “ecológico”,
como si la producción de agrocombustibles derivados del
aceite de palma pudiera ser una solución frente al cambio
climático. Aparte de la falsedad de tales afirmaciones,
se omite toda mención a los gravísimos impactos
que generan, como la violación de los derechos humanos
de poblaciones locales y pueblos indígenas, tal como está
aconteciendo ahora en Chiapas.
Además, los monocultivos
de palma aceitera son una de las principales causas de deforestación
y por ende agravan el cambio climático a través
de la emisión del carbono almacenado en los bosques, destruyen
los medios de subsistencia y la soberanía alimentaria
de millones de pequeños agricultores, pueblos indígenas
y otras comunidades y generan graves impactos ambientales. Requieren
de productos agroquímicos que envenenan a los trabajadores
y a las comunidades locales, y contaminan los suelos y el agua.
Los monocultivos de palma aceitera eliminan la biodiversidad
y agotan el agua dulce.
En definitiva, los monocultivos
para papel y agrocombustibles (como lo es el caso de la palma
aceitera) agravan las condiciones de vida y supervivencia de
las poblaciones locales y solo son beneficiosas para un puñado
de empresas que se enriquecen a costa de la destrucción
social y ambiental.
Por esta razón hacemos
un llamado a la comunidad internacional a condenar los planes
de expansión de los monocultivos de palma en México,
denunciando esta situación por todos los medios a su alcance.
Llamamos además a adherir y participar activamente en
el próximo Foro Social de los Montes Azules, por la defensa
del derecho a la vida y el territorio (http://www.wrm.org.uy/paises/Mexico/ForoMontesAzules.jpg)
que se realizará los días 5 y 6 de marzo en el
Ejido Candelaria, Municipio de Ocosingo, Chiapas, corazón
de los Montes Azules”.
Boletín
Nº; 151 del WRM, febrero de 2010