La restauración
de los manglares es necesaria, el monocultivo de mangles no
El tsunami de diciembre de
2004 que hizo estragos en varias costas asiáticas también
mostró el grado de destrucción de origen humano
que han sufrido cinturones verdes protectores de la línea
costera, como los manglares. De allí
surgió la necesidad de restaurar esas protecciones naturales,
pero muchos de los intentos fracasaron.
Como explica en su sitio web
la organización Mangrove Action Project (MAP): “Varias
iniciativas para restaurar los cinturones verdes costeros luego
del tsunami consistieron simplemente en sembrar semillas y plantas
de mangle. Ya hubo numerosos fracasos, debido a la plantación
de especies inadecuadas en lugares inadecuados. En general, el
fracaso se debe a la falta de conocimientos sobre el propio sitio”.
La historia del lugar, las
especies de mangles que allí han crecido y sus necesidades
hidrológicas, la profundidad del substrato en el cual
crecieron, la cantidad de agua dulce que llegaba a la zona y
el lugar donde se producía el intercambio de las aguas
de marea no suelen ser tenidos en cuenta en los métodos
de plantación corrientes que a veces lo que promueven
es forestar, lo cual es distinto de restaurar el manglar.
Se ha gastado mucho dinero
en instalar viveros de mangles, sin pensar en determinar las
necesidades de dichos árboles, específicas para
cada sitio que se pretende restaurar. MAP brinda el ejemplo siguiente
al respecto: “contrariamente a la creencia popular, los
mangles necesitan algo de agua dulce para crecer bien, y sólo
están sumergidos durante un tercio del tiempo. Plantar
mangles en una costa expuesta, en aguas demasiado profundas y
sin aporte de agua dulce, es condenarse al fracaso”.
Un caso reciente de supuesta
restauración del manglar en el estuario de Sabarmati,
en Gujarat, India, ha sido cuestionado por tratarse tan solo
de un proyecto de monocultivo. El proyecto consiste en plantar
sobre todo una especie de mangle (Avicennia marina) en las marismas.
Sin embargo, los mangles no crecen bien en las marismas hasta
que las condiciones hidrológicas cambian como para que
los manglares puedan desplazarse hacia esas zonas adyacentes
y colonizarlas. Esto sucede cuando la altura del substrato aumenta
a lo largo de la costa, con lo cual los mangles pueden migrar
hacia la zona cambiante de las marismas.
El director ejecutivo de MAP,
Alfredo Quarto, cuestiona ese enfoque: “Cuando el nivel
del mar sube, como sucede hoy en día,
¿no deberíamos suponer que los mangles se desplazarán
hacia el interior, hacia las zonas que están detrás
de los límites actuales del manglar, quizás hacia
las salinas y los pantanos de agua salobre? También cabe
preguntarse: ¿cómo puede equipararse el hecho de
plantar mangles en una marisma con la restauración de un
ecosistema de manglar, cuando en realidad de lo que se trata es
de forestación y de conversión de un ecosistema? ¿Acaso
las marismas no son componentes importantes y productivos de una
zona intermareal dinámica que también incluye los
manglares, las salinas y los pantanos de agua salobre? ¿Acaso
las aves migratorias, como las zancudas, y otras especies, como
los moluscos y otros seres marinos, no tienen importantes conexiones
con una marisma sana y dependen de ella?”
Su conclusión es que “el
enfoque en cuestión no conduce a restaurar un ecosistema
viable y biodiverso, sino a crear un monocultivo. Una plantación
de mangles no es en mo
do alguno un ecosistema de manglar sano.”
Hay algo mejor que promover
el monocultivo para un ecosistema multi-especies de este tipo,
especialmente en Asia, donde en una misma zona se puede encontrar
entre 20 y 30 variedades de mangles. La Restauración Ecológica
del Manglar (EMR, Ecological Mangrove Restoration) es un enfoque
ecosistémico que MAP propone como método para restaurar
los manglares a largo plazo y respetar la diversidad biológica,
priorizando la restauración de la hidrología natural
de las zonas perturbadas.
Según explica MAP, “en
muchos casos, la restauración de la hidrología
natural de una zona permitirá
que la Naturaleza restaure los manglares gracias al flujo y reflujo
de la marea, transportando las semillas de mangle para que se regenere
naturalmente un humedal boscoso biodiverso y saludable”.
El método de restauración
ecológica (EMR) de MAP recomienda seguir seis pasos para
restaurar un manglar de manera económica y eficiente,
respetando los procesos naturales básicos y dando a la
población local un papel central en el proceso de restauración
y de gestión.
Los gobiernos y las ONG deberían
trabajar en conjunto con las comunidades locales para:
1.
Conocer tanto las especies individuales como la ecología
común de las especies naturalmente presentes en el lugar,
prestando especial atención a los modelos de reproducción,
distribución y establecimiento exitoso de las plantas.
2. Conocer la hidrología
normal que controla la distribución, el establecimiento
y el crecimiento exitosos de las especies objetivo.
3. Analizar las
modificaciones ocurridas en el ambiente, que actualmente impiden
el desarrollo natural del manglar secundario.
4. Seleccionar
las zonas de restauración apropiadas aplicando los pasos
1 a 3, donde exista la probabilidad de rehabilitar el ecosistema
con una buena relación costo-beneficio. Considerar de qué mano
de obra se dispone para la realización del proyecto, incluida
la supervisión apropiada de los avances hacia la consecución
de los objetivos cuantitativos establecidos antes de la restauración.
Este paso incluye la resolución de los problemas de uso
o propiedad de la tierra, para asegurar el acceso y la conservación
del lugar a largo plazo.
5. Diseñar
el programa de restauración en los lugares seleccionados
en el paso 4, para restaurar el sistema hidrológico apropiado
y utilizar la regeneración natural de los mangles para el
establecimiento de las plantas.
6. Recurrir a la
siembra de semillas o plantas sólo después de determinar,
a través de los pasos 1 a 5, que la regeneración
natural no proveerá la cantidad de plantas bien establecidas,
el ritmo de estabilización o la tasa de crecimiento que
requiere el proyecto para ser exitoso.
Comparado con los enormes y
a menudo fallidos programas financiados con préstamos
del Banco Mundial y agencias gubernamentales, el enfoque a pequeña
escala del MAP ha dado muy buenos resultados. En el marco de
la recuperación posterior al tsunami y con la participación
de las comunidades locales, se ha logrado rehabilitar 580 hectáreas
de manglares en Riau y Sumatra del Norte, Indonesia, aplicando
el método EMR del MAP.
Por más información
sobre el EMR del MAP sírvase visitar: http://www.mangroveactionproject.org/map-programs/restoration,
o dirigirse a Alfredo Quarto, correo electrónico: mangroveap@olympus.net.
Para saber más sobre
el grupo EMR del MAP en Yahoo y participar en
él sírvase visitar: http://tech.groups.yahoo.com/group/emr_group/.
Boletín
Nº; 151 del WRM, febrero de 2010