Honduras: expansión
de camaroneras dentro de
área protegida y Sitio Ramsar
Los humedales son ecosistemas
con una alta biodiversidad que permanecen perenne o temporalmente
inundados por aguas frescas, salobres, mixtas o marinas con una
profundidad máxima de 6 metros. En algunos casos forman
pantanos, marismas, turberas, lagos o lagunas, usualmente acompañados
de pastos, algas marinas, manglares u otra vegetación.
En otros casos los humedales permanecen secos temporalmente y
sin vegetación, aparentando desiertos que se vuelven productivos
y llenos de vida durante la época de lluvias.
Los ecosistemas de manglar,
incluidos los playones, lagunas, pantanos, pastos etc., son llamados
terrenos sin utilidad por empresarios hoteleros, camaroneros,
y otros “desarrollistas”, con lo que justifican su
uso en hoteles, restaurantes, fincas de camarón etc.,
sin importar el daño ambiental, social y económico
que se le causa a la humanidad.
La Convención Ramsar
tiene como cometido velar por la conservación de los humedales,
reconociendo así la importancia de su biodiversidad, además
de su función en el mantenimiento de acuíferos,
la recuperación de pesquerías, la disminución
de la erosión, la protección contra vientos y tormentas,
como secuestrador de carbono y de contaminantes, como regulador
de la salinidad en aguas subterráneas, como base de la
soberanía alimentaria.
Honduras es una de las partes
contratantes de la Convención Internacional Ramsar, y
se ufana de haber designado y tener bajo medidas de conservación
5 “Sitios Ramsar”
que en su conjunto comprenden 223.320 hectáreas de humedales
supuestamente “bajo protección estatal”. Pero
lo que ocurre en una porción del “Sitio Ramsar” revela
que se trata de una falsa “protección”.
El ecosistema de humedales
costeros tropicales de la Berbería, Municipio el Triunfo,
Departamento de Choluteca, está
irrigado por esteros a lo largo de los cuales están los
manglares y esparcidos se encuentran pastos, poáceas, leguminosas
y otra vegetación sobre terrenos planos, salinos llamados
playones. Este conjunto abriga una amplia biodiversidad residente
y migratoria que se interrelaciona con comunidades de pescadores
y les permite acceso a leña, caza, pesca y esparcimiento.
La expansión de la acuicultura
del camarón comienza en Honduras en 1972 y en 2010 continúa
en expansión, sin ningún plan de desarrollo. Su único
medio de control son las enfermedades del camarón, la
caída de los precios del mercado internacional, la caída
de la demanda y algunas veces la presión de las comunidades.
Sin embargo, la destrucción, contaminación, desalojo
de comunidades y despojo de recursos naturales ha causado un
movimiento social dirigido a disminuir los impactos. La organización
CODDEFFAGOLF, que lidera el movimiento desde 1988, se fijó como
objetivo lograr la declaratoria de
Área Protegida en los Humedales del Golfo de Fonseca.
CODDEFFAGOLF presentó
una propuesta de Área Protegida dentro de cuyos límites
se incluyen segmentos de camaroneras, con el fin de detener su
expansión, llamándolas de “uso intensivo”.
En julio de 1999, durante la Convención Internacional RAMSAR,
los camaroneros de Honduras (ANDAH) quedaron sorprendidos de que
Honduras obtuviera la nominación de los humedales costeros
del Golfo de Fonseca (manglares, lagunas, playones y otros ecosistemas
frágiles) como “Sitio Ramsar”, al cual se le
asignó el Nº
1000 en la lista de los humedales del mundo, con el consiguiente
compromiso de conservarlos.
En 2000, después de
masivas movilizaciones de pescadores y de obligadas negociaciones
con el sector camaronero, la Berbería es incluida entre
las Áreas Protegidas del Golfo de Fonseca. El objetivo
parecía haberse cumplido pues se esperaba detener la expansión
camaronera y someter al resto de los humedales a medidas de conservación.
Pero a los pocos meses de la publicación del Decreto,
la empresa española conocida como El Faro convirtió más
de 100 hectáreas de humedales del Área Protegida
La Berbería en estanques camaroneros. Mientras tanto la
empresa EMAR I avanzaba sin licencia ambiental sobre decenas
de hectáreas.
En 2004 el Tribunal centroamericano
del Agua condenó al gobierno de Honduras, a las camaroneras
El Faro, Granjas Marinas San Bernardo y al Banco Mundial por
contaminación y destrucción de los humedales. El
veredicto es de condena ética y moral y por lo tanto no
trasciende más allá de distraer un poco a los culpables.
En 2005 los camaroneros de
la ANDAH obstaculizaron la aprobación de los Planes de
Manejo y solo ante la presión local, nacional e internacional
accedieron a que se presentaran y dieran por aprobados los Planes
de Manejo para el
“Sub Sistema de Áreas Naturales Protegidas de la Zona
Sur”, que incluye a “la Berbería”.
No obstante, la expansión
sobre los humedales continuó, estimulada por la alta demanda
internacional del camarón. En enero de 2010, la Secretaría
de Recursos Naturales y Ambiente (SERNA) otorgó licencia
ambiental a EMAR II para la construcción de una camaronera
en 169 hectáreas, en un trámite excepcional de
sólo 5 días (21-26 de enero). En ese corto período
también se le entregó
Licencia a EMAR I, que estaba operando desde hacía varios
años sin licencia ambiental. Tres Direcciones de la SERNA
emiten dictamen favorable ¡en un solo día, antes de
la toma de posesión de un nuevo gobernante!
Por si esto fuera poco, la
empresa EXCASUR esperó que EMAR II concluyera impunemente
su camaronera para expandirse sobre otras decenas de hectáreas,
aduciendo tener una Licencia Ambiental obtenida el 15 de Diciembre
de 2009. Lo irónico y cínico es que en todos estos
casos la policía y hasta el ejército han estado
protegiendo las operaciones, el equipo y las instalaciones camaroneras.
Sin embargo, el Presidente del Consejo Hondureño de la
Empresa Privada (COHEP), expresó que: “Necesitamos
más seguridad pues mientras los campesinos en el Bajo
Aguan intentan recuperar tierras, en el Sur, (Golfo de Fonseca),
se han “tomado” una camaronera y así no se
puede trabajar porque eso ahuyenta la inversión”...
Para demostrar el fraude de
los funcionarios gubernamentales confabulados con los empresarios,
el CODDEFFAGOLF decidió
realizar una evaluación en campo, de la que surge que, a
nivel local, al 5 de Marzo de 2010, más de doscientas hectáreas
de humedales se suman a otros millares que han sido convertidas
en fincas camaroneras en los humedales del Golfo de Fonseca. En
la Berbería, la vida silvestre ha perdido casi todo su hábitat
y los pescadores han perdido o luchan por su acceso a los manglares,
a sus fuentes de alimento y por su supervivencia. Además
presionan directamente a las empresas en procura de medidas de
compensación social.
A nivel nacional, el desprestigio
del sistema legal hondureño es casi total. Las instituciones
responsables de trabajar por la conservación del ambiente
actúan como subalternos de los grupos empresariales que
recientemente participaron en un Golpe de Estado y que según
parece continúan en el poder tras la máscara de
una nueva democracia. El Director de la ANDAH, hermano del ex
dictador Micheletti, logró la firma de convenios entre
la ANDAH e instituciones de gobierno, y de acuerdos que atentan
contra los recursos naturales; convenios y acuerdos que continúan
vigentes en el nuevo gobierno.
A nivel Internacional, la Convención
Ramsar parece ignorar esta situación, que no es exclusiva
de Honduras. Aunque la conociera, su limitado poder sólo
la conduciría a aconsejar al Gobierno de Honduras sobre
la introducción de mejoras a su comportamiento. La Unión
Mundial para la Naturaleza y Oxfam Novib de Holanda, más
el Fondo para la Vida Silvestre (WWF-USA), entre otras ONGs internacionales,
han cambiado su interés en la conservación y ahora
están en el negocio de certificar la acuacultura del camarón
y otras especies acuícolas.
La Berbería es un minúsculo
ejemplo de lo que pasa en todos los países de la zona
tropical del planeta, donde la sumatoria de los impactos contribuye,
entre otros, al cambio climático, a la destrucción
de la diversidad biológica y a la pérdida de soberanía
alimentaria.
Mientras la insaciable demanda
del camarón continúe en Europa, Japón, Estados
Unidos y Australia, los ecosistemas de humedales continuarán
desapareciendo. ¿Acaso importa?
Extractado y adaptado de: “Consumismo
en países desarrollados causa destrucción de Humedales
en el trópico”, Jorge Varela Márquez, CODDEFFAGOLF,
marzo de 2010. El documento completo y con fotos puede leerse
en: http://www.wrm.org.uy/paises/Honduras
/Consumismo.pdf