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Malasia: los verdaderos responsables del "problema de los Penán" en Sarawak

Hoy en día quedan apenas unos 10.000 Penán en Sarawak y muy pocos de ellos pueden todavía continuar con su modo de vida nómade. Al igual que otros pueblos Dayak, ellos han sido y siguen siendo víctimas de todo tipo de abusos por parte de la policía del estado y de las propias empresas madereras. El caso de los indígenas Penán en Sarawak constituye un ejemplo paradigmático de un prologado e irresuelto conflicto en relación con derechos territoriales. Desde el punto de vista oficial existe un "problema de los Penán" originado por la resistencia que este pueblo ha opuesto a la destrucción de sus tierras y selvas, erigiendo barricadas para impedir el tránsito de maquinarias y camiones de las empresas forestales. Sin embargo, ese enfoque ignora la raíz del problema, que se encuentra en el no reconocimiento por parte del gobierno de los derechos de los pueblos indígenas sobre su tierra y sus recursos.

Durante un panel de discusión que tuvo lugar en el marco de la conferencia nacional de ONGs ("La gente antes que las ganancias: desarrollo para las comunidades"), que se llevó a cabo entre el 4 y 5 noviembre en Kuala Lumpur, Balang Nalan --miembro de la delegación de los Penán de Ulu Raram-- expresó que su pueblo considera a la selva como "un regalo de Dios, que constituye nuestra fuente de vida". Se preguntó: "¿Por qué los Penán hemos venido construyendo barricadas durante los últimos veinte años? ¿Porque queremos destruir el bosque?". Balang respondía así al representante del Proyecto FOMISS, quien había manifestado que los Penán --que se opusieron a ese proyecto-- no saben cómo manejar el bosque de manera sustentable. Dicho proyecto fue un programa de cooperación técnica bilateral entre la agencia de cooperación alemana GTZ y el gobierno de Malasia, lanzado en 1995 con el supuesto propósito de introducir el Manejo Forestal Sustentable en Sarawak. En la realidad, estas bonitas palabras significaron la apertura de 169.000 hectáreas de bosque a la explotación forestal en la región de Upper Baram al norte de Sarawak, en beneficio de Samling Strategic Corporation, una de las mayores y más influyentes compañías madereras del país. Tras una fuerte resistencia al proyecto por parte de los Penán, quienes temían que el mismo se convirtiera en un obstáculo para sus actividades de caza y recolección de alimentos, que constituyen sus medios de vida, y enfrentado a la renuencia de las autoridades malasias para abordar el componente socioeconómico del proyecto, finalmente la GTZ decidió retirarse del mismo (ver Boletín 33 del WRM).

Para los Penán el bosque es su hogar y su despensa. Su estrategia de cosecha está basada en el concepto de "molong", que significa el cuidado la promoción de una variedad de recursos del bosque para el futuro. Esta idea se opone completamente a las operaciones de madereo a gran escala, a las que los Penán se han opuesto durante años de diferentes maneras, siendo una de las más comunes el bloqueo de los caminos que llevan a la selva.

"El gobierno no reconoce que las empresas madereras están destruyendo la selva y nuestras vidas, a medida que penetran más y más en su interior. En cambio, los funcionarios oficiales nos culpan por obstruir las actividades de estas empresas y arrestan a muchos de nosotros. Pero nuestros bloqueos han continuado", dijeron con énfasis los delegados de Ulu Baram en conferencias de prensa y diálogos con las ONGs durante la conferencia nacional.

Las empresas madereras tienen la capacidad y los recursos para obtener permisos de corta expedidos por el gobierno del estado de Sarawak, quien es el encargado en última instancia de conceder permisos a las compañías para que corten el bosque o ejecuten planes de desarrollo. Al mismo tiempo, el gobierno tiene la capacidad de promulgar leyes en beneficio de los intereses de las empresas y contra los derechos de las poblaciones locales.

En este sentido se han implementado o enmendado con presteza leyes sin consulta alguna a los Penán y otros grupos étnicos, con la finalidad de restringir los derechos de los indígenas sobre el territorio y sobre los bosques, como por ejemplo la Ordenanza sobre Bosques de Sarawak (enmendada en 1987), Sección B (1). A través de las enmiendas realizadas se considera un delito la instalación de barricadas sobre rutas construidas o mantenidas por el usufructuario de una licencia o permiso y/o el impedir que la autoridad forestal o policial, o el propio ususfructuario, la remueva. El castigo previsto es la prisión por hasta dos años y una multa de RM 6.000, así como multas ulteriores de RM 50 por eventuales hechos sucesivos de este tipo.

El denominado "problema de los Penán" no es por lo tanto resultado de las actividades y la resistencia de los pueblos indígenas. Tal "problema" sólo comenzó cuando las madereras invadieron sus tierras ancestrales y empezaron a destruir la selva a escala masiva. Las empresas madereras, el gobierno y las agencias internacionales de "ayuda" --que comparten el punto de vista de que los bosques no son más que una fuente de madera rolliza-- son el verdadero y único problema.

Fuente: Boletín Nº 41 del WRM, Diciembre de 2000

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