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Boletín del WRM
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| NUESTRA OPINION | ||||||
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| MANGLARES Y PRODUCCION CAMARONERA | ||||||
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| LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS | ||||||
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| POR MAS INFORMACION | ||||||
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TEMA CENTRAL: manglares y cría industrial del camarón La
cría de camarones se está promoviendo ampliamente en todo el
trópico, produciendo graves impactos sobre los ecosistemas de
manglares y el sustento de las poblaciones locales. Dada la
importancia del problema, decidimos dedicar un boletín del WRM
enteramente a los manglares y la producción industrial de
camarones con la colaboración de personas y organizaciones
involucradas en este tema. Queremos agradecer a quienes nos
proporcionaron información y análisis, y en especial a l@s
integrantes de la Industrial Shrimp Action Network (Red de
Acción contra la Producción Industrial del Camarón), con
quienes hemos trabajado en estrecha colaboración para producir
este boletín. NUESTRA OPINION - Manglares y producción camaronera: hechos y no palabras Existen claramente dos agendas internacionales contradictorias, una positiva y otra negativa. La primera, oficializada en foros internacionales tales como la Cumbre de la Tierra de 1992 y sus convenciones y procesos relacionados, apunta al uso sustentable de los recursos para beneficio de la presente y futuras generaciones. Pero existe otra agenda internacional que apunta a aumentar la producción, el comercio y el consumo de todo tipo de productos, sin tener en cuenta su sustentabilidad, en beneficio de la empresa privada y los gobiernos. La producción industrial de camarón constituye un ejemplo de como los pobladores locales intentan desesperadamente instrumentar la primer agenda, mientras que los gobiernos, las empresas y las instituciones financieras internacionales apoyan la segunda. La importancia de los servicios ambientales que prestan los manglares es indiscutible, y también lo es la necesidad de asegurar su conservación y rehabilitación. Al mismo tiempo, constituyen un recurso económico vital para las poblaciones locales, cuyo sustento depende directamente de este ecosistema. Parecería entonces obvio que los gobiernos y agencias internacionales que se han comprometido a trabajar por la protección ambiental y la mitigación de la pobreza deberían asegurar la conservación de los manglares. Pero desgraciadamente, en general, no es así. Por el contrario, muchos gobiernos de países tropicales apoyan firmemente el desarrollo de la cría industrial de camarón, como medio de aumentar las exportaciones y así obtener las tan necesarias divisas fuertes. Esa necesidad está en parte ligada a presiones de acreedores e instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que promueven economías orientadas a la exportación para asegurar el pago del servicio de la deuda externa. Como resultado, se destruyen áreas cada vez mayores de manglares a la vez que se empobrecen los pueblos locales. Mientras que la macroeconomía crece, las economías locales sufren impactos negativos o son destruidas. A diferencia de los gobiernos y agencias internacionales, muchas comunidades locales están realmente comprometidas con la protección de los manglares de los cuales dependen. En todo el trópico esas comunidades están intentando detener la expansión de un sistema destructivo de producción de camarón que proporciona alimentos innecesarios a quienes están bien alimentados y quita la comida de la mesa de los hambrientos. En esta lucha, la respuesta en muchos casos ha sido la represión. Los pobladores han sido asesinados, heridos, encarcelados, desplazados. Entre los que han caído, queremos brindar nuestro homenaje a Korunamoyee Sardar, una valiente mujer asesinada en Bangladesh el 7 de noviembre de 1990, por defender el derecho a la tierra de los pobladores locales contra un productor industrial de camarón. Korunamoyee se ha convertido en un símbolo de resistencia y su ejemplo es seguido por un número cada vez mayor de personas en todo el mundo. Al mismo tiempo, Korunamoyee es un símbolo de coherencia entre palabras y hechos. Si se declara que es necesario proteger los manglares y los derechos de los pobladores locales, entonces, la única acción posible es, sin importar las consecuencias, trabajar para lograr esos objetivos. Eso es lo que ella hizo. Los gobiernos no sólo han expresado sus compromisos: también firmaron acuerdos internacionales. El Banco Mundial no sólo ha expresado eso oralmente: incluyo la protección ambiental y la erradicación de la pobreza en su propio mandato. Ahora es su obligación hacer que los hechos coincidan con las palabras. Por lo tanto, deben suspender su apoyo a actividades como la cría industrial de camarón, que es claramente contradictoria con los tratados ambientales internacionales y con el objetivo expresado de erradicación de la pobreza. HOMENAJE - Día de Homenaje a Korunamoyee Sardar Cada 7 de noviembre se celebra en Harinkhola el Día de Homenaje en memoria de Korunamoyee Sardar. Korunamoyee se convirtió en símbolo de la lucha por el derecho a la tierra y contra la producción industrial de camarón entre los pueblos sin tierra de Bangladesh. Pedí a algunas personas que me contaran que pasó ese día hace diez años. "Aquél 7 de noviembre de 1990, un hombre rico llamado Wazed Ali Biswash y algunos guardias desembarcaron en Harinkhola en el Polder 22. Tenía planeado desmontar tierras para dedicarlas a la cría del camarón. A las 10 de la mañana nos enteramos de la noticia. Nos organizamos y fuimos todos juntos a Harinkhola. Cuando llegamos, los camaroneros nos dispararon y arrojaron bombas al paso de nuestro grupo. Korunamoyee fue herida por una bala en la cabeza y murió al instante. Otras 46 personas de nuestro grupo fueron heridas de gravedad y fueron hospitalizadas en Khulna o Dhaka. El incidente duro una hora hasta que Wazed Ali Biswash y sus hombres tomaron sus botes y se fueron. Pero antes de irse cortaron en varias partes el cuerpo de Korunamoyee y lo arrojaron al río para eliminar todas las pruebas. Nos costo mucho llegar al hospital porque Biswash y sus hombres se habían llevado todos los botes, pero cuando finalmente llegamos, los matones de Biwash habían advertido a los médicos que no nos atendieran. Dos meses después todos volvimos al Polder 22, aunque algunos de los integrantes de nuestro grupo todavía sufren discapacidades como recuerdo de ese día. Anuaria, por ejemplo, perdió un ojo. El caso se presentó en Paikgacha Union Parishad, en la oficina de administración del distrito en Khulna y también a nivel gubernamental en Dhaka, pero sin resultados. Sigue habiendo 45 casos sin resolver y Wazed Ali Biswash sigue en libertad. El 7 de noviembre de 1991, a un año de los sucesos nos reunimos para celebrar el Día de Homenaje a Korunamoyee. Los propietarios de granjas camaroneras vinieron a provocar problemas al Día de Homenaje, pero desde esa fecha hemos podido honrar su memoria en paz. Se levanto un monumento de mosaico y una lápida en honor de Korunamoyee en Harinkhola. La leyenda de la lápida dice: "Vivir es luchar, luchar es vivir". El 7 de noviembre de este año participaré del Homenaje para presentar mis respetos a los pobladores sin tierra de Bangladesh que sufren de la violencia causada por los conflictos por la tierra y por las granjas camaroneras. Los miembros de Nijera Kori apreciaríamos que todos ustedes a su manera pudieran pensar por un momento en esta mujer valiente en este día de homenaje, para que el apoyo internacional se haga sentir en Bangladesh. (Nota: Los pobladores sin tierra han construido un hermoso monumento de mosaico en Harinkhola en homenaje a la memoria de Korunamoyee. Se trata en realidad de un monumento dedicado a las incontables víctimas de la lucha permanente contra la avaricia y la violencia que demasiado a menudo se ha asociado en forma trágica con la industria de la acuicultura del camarón). Por: Asa Wistrand, Nijera Kori, nkshrimp@agni.com MANGLARES Y PRODUCCION CAMARONERA - El manglar y su incierto futuro El manglar o bosque de mangles, es el equivalente costero del bosque tropical en tierra. Hay varios tipos de manglares: manglares costeros, que crecen sin aporte de agua dulce del interior y que pueden alcanzar varios kilómetros de ancho; manglares de desembocadura, principalmente en los deltas de los ríos, que pueden ser muy extensos; y manglares de arrecife, que crecen sobre los arrecifes de coral que sobresalen por encima del nivel del mar. Pero todos ellos tienen algo en común: son "bosques de agua salada", muy especiales, frágiles y en peligro. El manglar se caracteriza por el entramado laberinto de árboles y raíces que es en realidad una masa forestal ordenada que crece en bandas según su distinto grado de resistencia a las inundaciones periódicas de las mareas, y por tanto, a la sal. Crecen sobre los estuarios fluviales y los litorales protegidos de las zonas costeras ecuatoriales, tropicales y subtropicales, adaptados al flujo de las mareas. En pleamar, sus copas apenas asoman del agua. Durante la bajamar quedan visibles sus raíces respiratorias, que captan el oxígeno y lo transmiten a las raíces enterradas. Esta adaptación les permite sobrevivir en un suelo sin oxígeno y con altas concentraciones salinas; sus hojas se adaptan también a la escasez de agua dulce y son capaces de eliminar el exceso de sal. El manglar es un ecosistema irremplazable y único, que alberga una increíble biodiversidad y que se cuenta entre uno de los más productivos del mundo. Es el hogar de una gran variedad de vida, aves migratorias, criaturas marinas y reptiles además de las especies vegetales asociadas. A pesar de que a nivel mundial existen unas veinte especies de mangle, la estructura básica de los manglares individuales está por lo general formada por 3 a 8 especies. Sobre ellas viven una gran variedad de representantes del reino vegetal, mas de un centenar de hongos, y bajo ellas, hasta 70 plantas acuáticas. Las raíces aéreas de sus árboles forman un entramado que alberga a multitud de especies animales (peces, moluscos, crustáceos), funcionan como zonas de apareamiento, refugio y cría de gran cantidad de estas especies, muchas de ellas importantes para la alimentación humana, lo que ha permitido que en sus alrededores se asienten poblaciones, que tienen su fuente de vida en los recursos que genera este ecosistema. También garzas, cormoranes, águilas y martines pescadores encuentran aquí su fuente de alimento. Cuando baja la marea, algunos mamíferos se acercan a la playa a comer, como el pecarí o cerdo salvaje y los macacos cangrejeros. En las copas de los árboles, otros primates se alimentan de las hojas del mangle, además de dar cobijo a iguanas, papagayos, palomas y zancudas como espátulas, ibis, etc. que vuelven a las copas cada noche, donde tienen sus dormideros. Los manglares, además de proteger las costas de la erosión provocada por los huracanes que periódicamente azotan estas zonas tropicales, han proporcionado durante siglos multitud de recursos a las poblaciones locales. Los usos más comunes del manglar y sus ecosistemas son la extracción de leña, materiales de vivienda y, la más importante, la pesca y recolección de productos del mar, entre los que se cuentan numerosos crustáceos. Sin embargo, a miles de kilómetros de distancia de este ecosistema único y tan rico en biodiversidad, en las mesas de los países europeos, de Japón y de Estados Unidos, se encuentra el origen de la progresiva pérdida de este equilibrio: el consumo de camarones criados en piscinas por la industria camaronera. Un consumo que se ha disparado en los últimos años y para el cual se han transformado miles de hectáreas de manglar en estanques de cría, y donde son muy fuertes los intereses económicos creados. La industria camaronera aprovecha las condiciones del manglar para criar el camarón, convirtiendo en "piscinas" millones de hectáreas de hábitats fundamentales para las economías locales y para la biodiversidad. Gracias al apoyo de los gobiernos y a las subvenciones de entidades como el Banco Mundial y el apoyo de la FAO, hoy las camaroneras se vienen instalando en cada vez más países tropicales. Esta actividad ha venido a perturbar a la población que vive de estos ecosistemas. El manglar no produce lo suficiente para soportar la actividad extractiva de los pescadores artesanales y a la vez a la industria camaronera que menoscaba enormemente la capacidad de producción del ecosistema y, en la mayoría de las ocasiones, lo degrada de forma irremediable. Una sola empresa compite con los recursos que dan de vivir a toda una población. Con el paso de los años, las piscinas camaroneras se ahogan en su propia contaminación, por lo que son abandonadas y a su paso no queda más que un ecosistema destruido y comunidades locales empobrecidas hasta límites extremos. Artículo basado en información obtenida de: Greenpeace España, "S.O.S. manglares en peligro de extinción", http://www.greenpeace.es/manglares/manglar0.htm - El manglar es vida, que viva el manglar Los bosques de manglar cubren a la fecha un área de 181.000 km2 distribuidos en más de 100 países, pero se ha perdido más del 50% en los últimos 50 años. Algunas actividades directas que están destruyendo el manglar o lo están degradando incluyen su sustitución por actividades como la cría del camarón y la agricultura, la explotación maderera, la extracción de sal, el desarrollo urbano, el desarrollo turístico y la infraestructura. Además, otros impactos incluyen el desvío de las aguas de los ríos y la contaminación de las aguas causada por metales pesados, derrames de petróleo, plaguicidas y otros productos. El establecimiento de granjas camaroneras ha sido la principal causa de la pérdida de manglares en muchos países en los últimos 30 años. En Vietnam, un total de 102.000 hectáreas de manglares ha sido convertido a acuacultura entre 1983 y 1987; en Honduras entre 1986 y 1994 se han destruido más de 12.000 hectáreas de manglares para la construcción de piscinas camaroneras; en Ecuador mas de 180.000 hectáreas de piscinas camaroneras fueron construidas sobre áreas de manglar; en Tailandia, entre 1961 y 1993 se destruyeron más de 80.000 hectáreas para convertirlas en piscinas para la cría del camarón. Toda esta pérdida de los manglares en los trópicos ha sido facilitada en gran escala por el apoyo financiero internacional, aportado principalmente por el Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo. La Corporación Financiera Internacional aprobó entre 1997 y 2000, préstamos por valor de US$ 82 millones para el desarrollo de la acuacultura en América Latina. Los países "beneficiados" han sido Belice, México, Honduras, Ecuador y Perú. Una de las fuerzas detrás de la masiva pérdida de manglares durante la última década es la incapacidad de los economistas de reconocer el valor de los productos naturales y los servicios ecológicos producidos por este ecosistema. Debido a esto, los manglares han sido considerados tierras sin uso, sin valor y desperdiciadas y por lo mismo sujetas a la conversión como la camaronicultura, la cual genera productos con valor de mercado. Sin embargo, los manglares generan un amplio rango de recursos naturales y servicios de ecosistema. Algunos de estos servicios, como la protección contra huracanes e inundaciones, reducción de la erosión y mantenimiento de biodiversidad, son funciones clave que sostienen actividades económicas en áreas costeras en los trópicos. Productos forestales de los manglares tales como materiales de construcción, carbón, taninos, medicinas y miel son vitales para la subsistencia y proveen una base comercial para las economías locales y nacionales. Las economías costeras de subsistencia en muchos países en desarrollo son fuertemente dependientes de la pesca proveniente de manglares. Se ha descubierto que cada hectárea de manglar genera 1.100-11.800 kgs. por captura de pesca. Esta productividad es mucho más alta que los 10-370 kg./há/año encontrada para arrecifes de coral. En países en desarrollo, el valor anual del mercado de pesca dependiente del manglar oscila entre US$ 900 y US$ 12.400 por hectárea de manglar. Se debe enfatizar que este valor está basado en un sólo bien proveniente del manglar, es decir, solamente de la pesca. Esfuerzos adicionales para estimar el valor económico de los recursos forestales y servicios ecológicos generados por los manglares demostrarán el significativo valor de este ecosistema y su apoyo a la subsistencia de economías locales y nacionales. Mientras se logra ese reconocimiento al valor de los manglares y el apoyo por parte de las autoridades para su conservación, en los últimos años, las comunidades costeras han vivido uno de los momentos mas críticos de toda su historia. Después de décadas o siglos de uso de estos ecosistemas sin mayores conflictos, ahora se enfrentan con el hecho cotidiano de ver como dos, veinte o sesenta bulldozers llegan un "mal día" para destruir en menos de dos semanas lo que había constituido su sustento y su economía por generaciones. Al final de dos meses lo único que queda son los recuerdos y una cantidad inmensa de piscinas para la cría de camarón. Los manglares se están perdiendo para siempre y con ello las economías de cientos de comunidades costeras, principalmente pescadores artesanales de rivera. Esta destrucción se extiende cada día por todos los países del mundo con costas tropicales. En América Latina, desde México hasta Perú y Brasil, la industria camaronera no se detiene. Los esfuerzos de las comunidades costeras por defender sus manglares han costado la vida de varios pescadores artesanales en México, Guatemala y Honduras. Actualmente los movimientos de base están creciendo y para coordinar y detener esta vorágine se ha estructurado una "Red Manglar" con el objetivo de que todas las comunidades costeras tengan un mecanismo para coordinar sus esfuerzos. En su primera asamblea llevada a cabo en septiembre de este año, la Red Manglar logró la membresía de organizaciones de diez países de América Latina con el objetivo de luchar con una sola voz: El manglar es vida, que viva el manglar. Justicia para el manglar. Por: Elmer López Rodríguez, Greenpeace; correo electrónico: elmer.lopez@dialb.greenpeace.org - Producción insustentable versus producción sustentable del camarón La mayoría de las personas que comen camarón no son conscientes de donde proviene ni saben los impactos que implica su producción. La mayoría del camarón comercial se pesca usando métodos destructivos, o se produce en estanques industriales que constituyen una de las causas principales de destrucción de los manglares. Según cifras de la FAO, el 50% de las reservas de pesca del mundo ya están casi agotadas. Jacques Diouf, Director general de la FAO, acaba de alertar a los delegados de más de 70 países en una conferencia realizada recientemente en Islandia que los océanos están siendo sobreexplotados y que resulta urgente garantizar su uso sustentable. Según los datos de la FAO, en 1950 la producción total de pescado fue de 19 millones de toneladas. Cincuenta años después, una cantidad apenas mayor (20 millones de toneladas) se desperdició en el proceso de producir un total de 130 millones de toneladas. Los camaroneros de arrastre están entre los barcos pesqueros más derrochadores del mundo: producen menos del 2 % de la producción mundial de frutos del mar, pero son responsables de un tercio de la captura incidental de peces que luego se desechan. Se destruyen y descartan hasta 14 libras de pescado y otras formas de vida marina por cada libra de camarón que se cosecha. Los barcos camaroneros matan más tortugas que todos los medios humanos combinados en las aguas de EE.UU. que todos los demás sistemas de captura combinados. Esta destrucción innecesaria no es mucho mejor en el caso de la cría industrial de camarón. Los estanques de acuicultura de camarón están ubicados en las áreas biológicamente más productivas y subvaluadas de la tierra: estuarios costeros, bosques de manglares y humedales, donde el camarón crece naturalmente. La construcción de estanques comienza por la tala de los bosques de manglares y por la excavación de estanques protegidos por un dique. Después son llenados de post-larvas, provenientes en su mayoría de criaderos y viveros con densidades de siembra altas. Para forzar al camarón a alimentarse continuamente, el estanque permanece iluminado toda la noche. Es alimentado con píldoras de proteínas y con complementos alimenticios artificiales. Para evitar enfermedades, se agregan también varios insumos químicos tales como antibióticos, plaguicidas y detergentes. El bombeo de cambio de agua para eliminar residuos y oxigenarla es esencial para adecuarse a la alta densidad de siembra. Esto produce como resultado la acumulación de desechos y la degradación de los ecosistemas circundantes, que conduce a problemas graves e irreversibles. A corto plazo, la producción industrial intensiva de camarón es altamente rentable para las compañías. Sin embargo, es claramente poco rentable para las comunidades que viven en las zonas donde se establecen los estanques, e implica importantes perdidas ambientales y económicas para los pobladores locales. Este sistema destructivo y contaminante se puede evitar. La acuicultura no siempre produjo este tipo de daño ambiental. De hecho, la integración del cultivo de peces y de arroz ha sido la columna vertebral de la agricultura tradicional de Asia durante siglos. Este sistema tradicional ofrece un potencial enorme para la seguridad alimentaria local y la nutrición familiar. También permite aprovechar los servicios que brindan los ecosistemas costeros como filtración y purificación del agua, favorecimiento de los ciclos de los nutrientes, eliminación de sustancias contaminantes y protección de la tierra de las tormentas costeras y el clima extremo. Un estudio del manglar de Matang en Malasia revelo que solamente su valor para la protección costera superaba el valor de las granjas camaroneras en un 170 por ciento. La silvopesca, un concepto de manejo de recursos costeros muy antiguo, podría resultar de gran valor como forma de manejo alternativo. La silvopesca es una forma de acuicultura sustentable con insumos bajos para el cultivo integrado de árboles de manglar con acuicultura de agua salobre. Este enfoque integrado de la conservación y utilización de los recursos de los manglares permite mantener un nivel relativamente alto de integridad en la zona del manglar, al mismo tiempo que capitaliza los beneficios económicos de la acuicultura de agua salobre. Pero es importante destacar que no estamos ante un problema técnico, y que básicamente hay dos formas de producir camarón. Una se basa en la apropiación y destrucción de zonas de manglares, la contaminación de esas mismas zonas y otras vecinas, y un alto grado de ganancia para las empresas a costa de las tierras y el sustento de las poblaciones locales. El otro enfoque apunta al uso sustentable de los recursos naturales (uno de los cuales es el camarón) en beneficio de las comunidades locales. Si los conceptos de protección ambiental y progreso social tienen algún significado, este segundo sistema va claramente por el camino correcto. Artículo basado en información obtenida de: ISA Net Report. Prawn to Trade Prawn to Consume http://www.shrimpaction.com/SHRIMP%7E1.PDF ; Sustainable Development Alternatives for Mangrove Forests, Mangrove Action Project, http://www.earthisland.org/map/sstal.htm ; Rocking the boat: Conserving Fisheries and Protecting Jobs by Anne Platt McGinn, Worldwatch Paper 142, junio de 1998, Worldwatch Institute; Noticias, 2 de octubre de 2001, Biodiversidad en América Latina, http://www.biodiversidadla.org/prensa2/prensa394.htm - Impactos ambientales, sociales y económicos de la cría industrial del camarón La destrucción de los manglares implica la perdida de especies únicas. Los manglares vinculan los bosques tropicales con los arrecifes de coral, proporcionando una transición fundamental entre los ecosistemas terrestres y marinos. También protegen las costas de la erosión, capturan sedimentos (protegiendo así los arrecifes de coral) y son el lugar de desove de la mayoría de los peces tropicales de venta comercial. También protegen los bosques tropicales de las tierras bajas costeras de las tormentas tropicales. Por otra parte, son fundamentales para la diversidad biológica local, ya que albergan plantas y animales que habitan exclusivamente en los ecosistemas de manglares. Se utilizan también para actividades de turismo y recreación. Los manglares son extremadamente productivos desde el punto de vista biológico, y para las comunidades locales son una fuente importante de combustible, medicinas, alimentos, forraje, etc. Aparte del hecho de que se cortan vastas áreas de manglares, otra consecuencia de la cría industrial del camarón es que los camarones producen un importante volumen de desechos en los estanques. El alimento que los camarones consumen pero no retienen en su cuerpo termina siendo un desecho. A medida que esos desechos se acumulan, florecen bacterias que consumen el oxígeno disponible. Esto puede sofocar a los camarones y limitar su crecimiento. Los productos de desecho intermedios (tanto de los camarones como de los microbios) como el amoniaco y el nitrito, son tóxicos para los camarones, los peces y otros animales. Los camarones debilitados por los desechos y la falta de oxígeno tienen más probabilidades de enfermar. Para evitar este problema, se extrae periódicamente el agua de los estanque y se llenan los estanques con agua limpia. Este sistema produce la contaminación de las aguas superficiales cercanas a los estanques. Esta actividad también provoca la salinización de los acuíferos y de las tierras agrícolas costeras. Cuando los estanques son abandonados debido a enfermedades u otras causas, el área queda a menudo convertida en un erial y sus suelos contienen altos niveles de salinidad, acidez y sustancias químicas tóxicas, que prácticamente la inhabilitan para otros usos. Otra consecuencia de la cría industrial del camarón es el uso de antibióticos, plaguicidas, fungicidas, parasiticidas y alguicidas. Para prevenir las enfermedades, los granjeros utilizan grandes cantidades de antibióticos durante la producción, al igual que sustancias químicas entre las cosechas para esterilizar los estanques. El resultado es que los consumidores humanos de los camarones tropicales producidos de esa forma están ingiriendo un alimento con un alto contenido de antibióticos. Muchas de las sustancias utilizadas en esta actividad están prohibidas en algunos países debido a sus efectos cancerígenos. En relación a los antibióticos, algunos de los que se utilizan en la cría del camarón son los mismos utilizados en seres humanos, lo que podría disminuir la efectividad de los antibióticos contra las enfermedades. Es importante destacar que en muchos de los países productores no hay reglamentaciones que limiten la cantidad de sustancias químicas utilizadas. En el afán de aumentar las ganancias, ya se está empezando a difundir la idea de usar camarones genéticamente modificados, y Tailandia (el primer productor mundial) ha comenzado a investigar en esa área. La idea es crear un super camarón. Si estos planes triunfaran, además de ingerir antibióticos, plaguicidas y otras sustancias químicas, los consumidores también estarían comiendo camarones genéticamente modificados. Entre los impactos sociales y económicos de esta actividad, la destrucción de los manglares implica la destrucción de un ecosistema de gran importancia para las comunidades locales, que por supuesto no participan en las ganancias! Se afirma que la acuicultura es una respuesta viable al problema de los recursos alimentarios, especialmente en los países pobres. Resulta claro que no es el caso de la cría del camarón. También se ha dicho que es una fuente de divisas muy necesaria, que les permite a los países productores de camarón importar proteínas de costo menor y así garantizar la seguridad alimentaria. Este argumento presenta dos problemas. Primero, que no hay evidencia de que las divisas generadas por los criadores de camarón se usen para importar proteínas baratas. Las divisas no llegan a los pobres sino a los propietarios de las granjas camaroneras, que son ricos, y que deciden como gastar ese dinero. En segundo lugar, la dependencia de alimentos importados reduce la seguridad alimentaria en tiempos de inestabilidad monetaria. En relación con la generación de empleo, la acuicultura del camarón, debido a su naturaleza industrial, emplea menos personas que la agricultura u otras actividades pesqueras. En muchos casos, la cría del camarón ha determinado graves violaciones de los derechos humanos, incluido el asesinato, las lesiones físicas, el desalojo de pobladores, la detención de trabajadores de granjas camaroneras, la violación de los derechos de los trabajadores de las granjas y la confiscación de tierras, bosques y recursos hídricos. El desplazamiento de las comunidades locales es común en los países exportadores de camarones, donde los inversores con conexiones políticas convierten ecosistemas complejos altamente productivos en dominios privados para un uso exclusivo. Con el tiempo, los numerosos pobladores pobres que dependen de los manglares y la producción pesquera costera para su sustento son desplazados. Los conflictos sobre los derechos de tenencia de la tierra son el núcleo de los conflictos relacionados con la cría del camarón. La cría del camarón es un negocio rentable para un grupo pequeño de personas, y es rentable porque el comercio liberalizado no toma en cuenta las llamadas "externalidades". Esto significa que aquellos que obtienen las ganancias no pagan por la destrucción del ecosistema, mientras que los costos tremendos que producen son absorbidos contra su voluntad por las comunidades locales, a cuya costa la industria produce sus ganancias. En resumen, la cría industrial del camarón no solo no es una solución, sino que agrava las desigualdades socioeconómicas, en el marco de la destrucción ambiental. Artículo basado en información obtenida de: "Prawn to Trade, Prawn to Consume", Industrial Shrimp Action Network, http://www.shrimpaction.com/SHRIMP%7E1.PDF - Los pilares del aumento del comercio mundial de camarón La globalización ha invadido nuestra mesa. Los alimentos son trasladados por los mares, de sur a norte y de este a oeste. Cuanto más lejos mejor (para las compañías transnacionales) porque eso implica comercio, embalaje, procesos de conservación, aranceles, importadores, exportadores, etc. Hoy es posible encontrar frutas tropicales en los mercados de los países fríos, o pescado y frutos del mar en regiones sin acceso al mar. Y la lista es larga. Esto es mostrado como un signo de progreso y mayor cantidad de opciones para la gente… En realidad, no es más que comercio mundial. Más precisamente, la internacionalización del "libre" comercio, con aranceles y cuotas reducidas, con eliminación de barreras arancelarias y no arancelarias, con el objetivo de suministrar productos exóticos a mercados lucrativos. Y detrás de todo eso está la Organización Mundial del Comercio (OMC), la institución mundial encargada de regular el comercio mundial, junto con agencias y bancos internacionales (FAO, Banco Mundial, etc.), promoviendo un modelo intensivo de producción y demanda. Los países en desarrollo se convierten en los proveedores, a través del aumento de créditos y préstamos de instituciones de crédito, que típicamente financian sistemas intensivos de producción de monocultivos. Es el caso del comercio del camarón. El consumo de camarón está sumamente expandido en EE.UU., Europa y algunos países asiáticos. Los desembarques de camarón de pesquerías de "captura" han rondado entre 2 y 3 millones de toneladas al año. Para algunos países en desarrollo, el comercio de productos del mar es mayor que el de café, té, caucho y banana combinados. En los años 80, el desarrollo de la acuicultura de camarón, que implicó la conversión de extensas áreas de manglares tropicales en estanques de acuicultura, permitió el crecimiento drástico del consumo de camarón y la caída abrupta del precio del mismo. Por ejemplo, muchos restaurantes de EE.UU. ahora ofrecen menúes baratos exclusivamente de camarón y tenedor libre de lo que una vez fue un manjar exclusivo y caro. La producción intensiva de camarón orientada a la exportación, con una alta tasa de rendimiento sobre la inversión a corto plazo (y oferta barata) a expensas de la degradación del medio ambiente, el desplazamiento de comunidades, la pérdida de las formas de sustento tradicional, violaciones de los derechos humanos, son entonces los pilares de un comercio mundial del camarón que por otro lado ha implicado la pesca excesiva y el agotamiento de los mares. Y en el medio hay toda una artillería completa de intereses empresariales. Los promotores del comercio mundial sostienen que el comercio es neutral con relación al medio ambiente, la sociedad, el manejo sustentable y la eficiencia económica. Pero nada más alejado de la realidad. El comercio puede tener efectos positivos o negativos, pero no puede ser sustentable sin producción sustentable. La producción industrial del camarón para la exportación ya ha demostrado que no es sustentable desde el punto de vista social y ambiental y por lo tanto debe ser detenida antes de que produzca más daños a los pueblos y sus ecosistemas costeros. Artículo basado en información obtenida de: Isabel de la Torre (ISA Net), y David Batker (APEX), "Prawn to Trade, Prawn to Consume", http://www.shrimpaction.com/SHRIMP%7E1.PDF ; "Engineering the Blue Revolution", GRAIN, www.grain.org/publications/dec973-en.cfm ; "Rocking the Boat: Conserving Fisheries and Protecting Jobs", Anne Platt Mc Ginn, WorldWatch Paper 142, junio de 1998; "The devastating delicacy", Greenpeace/USA, http://www.greenpeaceusa.org/reports/biodiversity/shrimp/shrmp02.html - La acuicultura del camarón en los tratados ambientales internacionales Los impactos ecológicos y sociales de la acuicultura del camarón han sido puestos a consideración de dos tratados ambientales internacionales que han estado desarrollando políticas y programas para el manejo sustentable de ecosistemas costeros y de otros tipos de ecosistemas. Ellos son la Convención de RAMSAR sobre Humedales y la Convención sobre Diversidad Biológica (CDB). El Programa sobre Pueblos de los Bosques (Forest Peoples Programme), una organización integrante de ISA Net, hizo una intervención destacando los impactos de la producción de camarón en los ecosistemas costeros y marinos y sobre las comunidades locales en la 4ta. Conferencia de las Partes (COP 4) de la CDB en mayo de 1998 en Eslovaquia. Al año siguiente, varios miembros de ISA Net participaron en la 7a. Conferencia de las Partes de la Convención de RAMSAR y en un taller sobre Participación de Pueblos Indígenas y Comunidades Locales en el Manejo de Humedales durante la 13va. Reunión del Foro Mundial sobre Biodiversidad (GBF, por sus siglas en inglés), que precedió a la reunión de la Convención de RAMSAR (San José, Costa Rica, 7-18 mayo de 1999). Las presentaciones realizadas por los cuatro representantes de las comunidades locales fueron muy bien recibidas en el GBF y las recomendaciones de ISA Net fueron discutidas en la Conferencia de RAMSAR. Como resultado, se añadió un párrafo a una de las resoluciones finales (Resolución VII.21, Mejora de la conservación y uso adecuado de los humedales intermareales), exigiendo la suspensión de la promoción, creación de nuevas instalaciones y expansión de actividades de acuicultura no sustentables nocivas para los humedales costeros, hasta identificar medidas orientadas al establecimiento de un sistema de acuicultura sustentable, en armonía con el medio ambiente y las comunidades locales. Los miembros de ISA Net también participaron en discusiones y elaboración de modificaciones de las Pautas para el establecimiento y fortalecimiento de la participación de las comunidades locales y pueblos indígenas en el manejo de humedales, que fueron finalmente aprobadas como las Resoluciones VII.21 y VII.8 de la COP. Sin embargo, lograr la introducción de lenguaje útil en las convenciones internacionales sólo se puede considerar un logro si se convierten en herramientas útiles para ser utilizadas por las organizaciones locales en sus esfuerzos por proteger el medio ambiente y sus fuentes de sustento. Las ONG y OBC (organizaciones de bases comunitarias) en Ecuador y Honduras hasta ahora han intentado utilizar el párrafo sobre acuicultura de la Resolución VII.21 de la Convención de RAMSAR para detener la expansión de la producción de camarón en ecosistemas costeros ecológicamente sensibles. Hasta ahora parece que el lenguaje de RAMSAR podría haber resultado útil para apoyar el esfuerzo de las ONGs ecuatorianas de intentar detener la introducción de nuevas políticas que habrían incluido la privatización de partes de la línea costera en beneficio de los productores de camarón. Por otro lado, no parece haber sido particularmente útil en el Golfo de Fonseca, Honduras, a pesar del hecho de que parte del Golfo es un sitio RAMSAR. Es necesario organizar un seguimiento efectivo para garantizar que el lenguaje creado en RAMSAR no quede en palabras vacías. Mientras tanto, un programa auspiciado por la CDB, a saber el Mandato de Jakarta sobre Biodiversidad Costera y Marina, ha creado un plan de trabajo de 3 años para la conservación y uso sustentable de la diversidad biológica costera y marina. Esto incluye una sección (elemento de programa 4) sobre maricultura, cuyo objetivo principal es evaluar las consecuencias de la maricultura para la diversidad biológica marina y costera y promover técnicas que reduzcan al mínimo los impactos negativos. Todavía esta por verse qué tan efectivo será el plan de trabajo. Por: Maurizio Farhan Ferrari (Forest Peoples Programme), correo electrónico: mfferrari@pd.jaring.my LUCHAS LOCALES Y NOTICIAS AMERICA DEL SUR - Colombia: comunidades locales afectadas por camaroneras Desde 1982 la industria camaronera empezó a instalarse en el estuario de la bahía de Cispata, ecosistema que alberga uno de los manglares más exuberantes del Caribe colombiano. En la actualidad cuatro empresas camaroneras se encuentran plenamente establecidas en este lugar, abarcando una extensión aproximada de 700 hectáreas. El sistema productivo semi-intensivo que estas granjas aplican hace que el recambio diario de agua en sus estanques en promedio alcance hasta el 15% de su volumen, lo que obliga al vertimiento diario de grandes cantidades de agua saturada de desechos orgánicos hacia el estuario. Luego de 14 largos años de realizar sin interrupción esta práctica, en 1996 la ciénaga de Soledad, uno de los cuerpos de agua más importantes asociados al estuario, empezó a dar las primeras muestras de desestabilización: floraciones filamentosas de algas y subsiguiente mortandad de peces y moluscos. Este fenómeno era predecible, si tenemos en cuenta que el estuario de la bahía de Cispata, por sus características hidrodinámicas, presenta un bajo nivel de recambio diario de sus aguas, especialmente las de su extremo sur-occidental. Evidentemente la misma industria camaronera asentada en el área fue la principal afectada al ver disminuir su producción, sin olvidar los graves perjuicios ocasionados a los pescadores artesanales locales. La respuesta de las camaroneras no se hizo esperar. Lejos de generar un cambio de actitud frente a sus cuantiosos vertimientos de aguas servidas hacia el estuario, promovió e inició, con el aval de las autoridades ambientales, la construcción de un canal artificial que intercomunicaría la ciénaga de Soledad directamente con el mar Caribe para aumentar su capacidad diaria de recambio de agua a partir de los ascensos y descensos de la marea. Sin duda alguna las condiciones de calidad de agua en esta parte del estuario mejorarían, devolviéndoles a las empresas camaroneras la tranquilidad. Sin embargo, el mayor flujo de agua salada, directamente del mar, traería consigo el aumento desmedido de la salinidad en esta parte del estuario y por consiguiente la inminente penetración de la cuna salina (vía nivel freático) hacia las zonas agrícolas circundantes, las cuales sustentan cerca de 2.500 familias en nueve comunidades rurales. Semejante despropósito motivó a las comunidades locales a denunciar los hechos ante las autoridades locales y regionales, sin lograr ni siquiera su atención. Era tanto el poder de las empresas camaroneras comprometidas, que la obra contaba con el permiso de la autoridad ambiental sin previo concepto técnico y utilizaba maquinaria de propiedad pública. Agotados todos los mecanismos legales posibles y ante la inminencia de la obra, las comunidades recurrieron a la vía de los hechos para detener por la fuerza su construcción, lo que se logró luego de varios días de lucha, en la que participaron alrededor de 400 campesinos. Ante el escándalo publico suscitado por las protestas campesinas, las camaroneras desistieron del proyecto. Vale la pena destacar los argumentos engañosos utilizados por las camaroneras para convencer a las autoridades y líderes locales, de los beneficios de su proyecto. Hablaban de "rehabilitación de caños al interior del estuario" para mejorar su funcionamiento como ecosistema y de la generación de cientos de empleos que beneficiarían a las comunidades locales pobres. Nada de eso era cierto, dado que el interés subyacente del proyecto era el de deshacerse de la basura orgánica que a diario vierten al estuario. La suspensión del proyecto del canal hacia el mar las obligó a mejorar sus sistemas internos de gestión de desechos orgánicos, llegando inclusive a la construcción de un humedal artificial como biofiltro. A pesar de la cuantiosa inversión y de una agresiva campaña publicitaria que le significó un premio nacional de Ecología, la situación ambiental de la ciénaga de Soledad y el resto del estuario empeora cada día. Cinco años después del primer intento de aumentar el flujo y reflujo de agua al interior del estuario, las empresas camaroneras vuelven a insistir en sus intenciones: ¿Qué pasó con el premiado biofiltro? El proyecto en esencia sigue siendo el mismo: "Rehabilitación de caños al interior del estuario", con los mismos propósitos samaritanos: generación de empleo y mejoramiento del funcionamiento del ecosistema. La gran diferencia ahora radica en que el gestor del proyecto no es la industria camaronera, sino la propia autoridad ambiental, en este caso la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinu y San Jorge (CVS) y la alcaldía municipal de San Antero. "Tenemos alrededor de 800 millones de pesos (348.000 dólares aproximadamente) para rehabilitar caños en el estuario", explica un funcionario de la CVS a las comunidades campesinas y de pescadores, en su permanente invitación a participar en el proyecto. De llevarse a cabo el proyecto, sus efectos en los agrosistemas campesinos de nueve comunidades rurales ubicadas en los municipios de San Antero, San Bernardo del Viento y Lorica serán devastadores, puesto que la regulación del cauce del río Sinu por parte de la hidroeléctrica URRA I ha disminuido significativamente el flujo de agua dulce hacia el estuario. Ante este nuevo escenario regional, la salinización de las tierras utilizadas por las comunidades locales para sus actividades agropecuarias se acelerará, induciendo el desplazamiento de miles de familias hacia las zonas urbanas adyacentes. Ahora el interés de la industria camaronera no solo es aumentar la capacidad de flujo y reflujo de agua en el estuario, sino el de expandirse hacia las zonas agrícolas salinizadas por efecto del proyecto hidroeléctrico URRA I y la "Rehabilitación de caños" promovida por la autoridad ambiental. Es por ello que las comunidades de campesinos y pescadores, afiliados a ASPROCIG, que ancestralmente han hecho uso de las tierras en el Delta del río Sinu, convocan a todas las personas, ONGs y Organizaciones Comunitarias de Base de todo el planeta a solidarizarse con su lucha, enviando comunicaciones de rechazo al citado proyecto ante las autoridades colombianas (ver pedido de acción en: http://www.wrm.org.uy/alerts/october01.html#3 ). Artículo basado en información obtenida de: Asociación de Productores para el Desarrollo Comunitario de la Ciénaga Grande del Bajo Sinú, correo electrónico: asprocig@colnodo.apc.org.co , http://www.asprocig.org.co - Ecuador: manglares y camaroneras Hace más de 30 años se inicio la destrucción de los manglares para construir piscinas en playas y bahías. Según datos del ex INEFAN y de la Cámara Nacional de Acuacultura, en enero del 2000 había 207.000 hectáreas o 170.000 hectáreas, respectivamente, de piscinas camaroneras, de las cuales son 50.454 hectáreas las que operan lícitamente. El resto son ilegales. En la provincia de Esmeraldas, donde se encuentran los manglares mejor conservados y más altos del mundo, más del 90 % de las piscinas instaladas son ilegales. Datos oficiales del CLIRSEN muestran que en 1984 había 89.368 hectáreas de piscinas camaroneras, lo que indica que la expansión camaronera en 16 años se incrementó en 117.632 hectáreas. Los camaroneros no solo se benefician del patrimonio natural de los ecuatorianos sino también de la debilidad de su política oficial. En junio de 1985, el gobierno declaro de interés publico la conservación de los bosques de manglar; en septiembre del mismo año la Subsecretaria de Pesca suspendió cualquier licencia para practicar la maricultura en la región del manglar; en noviembre de 1986, el Gobierno declaró bosques protectores 362.742 hectáreas de manglar y pampas salinas. Pero las regulaciones legales no tuvieron peso, ya que el periodo que va desde 1984 a 1999 es el de mayor pérdida de manglar y mayor crecimiento de piscinas camaroneras. En este proceso de depredación del manglar, miles de familias que tradicionalmente han dependido de este ecosistema se ven afectadas por la pérdida de su cultura y del entorno que hace posible su reproducción social y económica. Son más de 30 años de impunidad y de violación de las leyes vigentes en el país. En los dos últimos años, la industria camaronera se ha quejado de los problemas que afectan a esta actividad, culpando al virus de la Mancha Blanca de todos sus males económicos por la disminución de la producción de camarón. Lo que no se dice y no se quiere reconocer es que la irresponsabilidad con la que se actuó para favorecer el enriquecimiento de los camaroneros provocó la destrucción del manglar. Hoy los camaroneros se disponen a dar otro asalto contra la naturaleza con la instalación de piscinas camaroneras en tierras altas, lo que provocara la salinización de suelos agrícolas y de agua dulce. De permitirse ese emprendimiento, en muy poco tiempo Ecuador enfrentaría desastres ambientales como la pérdida de tierras agrícolas por salinización del suelo, contaminación de agua dulce superficial y subterránea, cambios en la estructura física, química y microbiológica del suelo, pérdida de la biodiversidad terrestre y acuática, en aras de rescatar al sector camaronero. La prensa nacional, los agricultores, centros de estudios superiores, autoridades locales, campesinos y ciudadanos de diversos sectores han manifestado su protesta y rechazo a esta actividad que atenta contra el medio ambiente y han reclamado el legítimo derecho de los agricultores a mantener su actividad sin la competencia y el perjuicio ocasionado por los camaroneros. También hay que advertir acerca de los impactos sociales que se generarían por la competencia entre acuicultores y agricultores, así como los problemas en la utilización del agua para consumo humano y agricultura. Privilegiar lo económico, destinado a satisfacer la demanda de los países desarrollados, sobre la producción de alimentos para el consumo del pueblo ecuatoriano supone un atentado a la soberanía alimentaria nacional. Estados Unidos es el mayor consumidor del mundo. El consumo de camarón saltó de 0,2 libras por persona a más de 3 libras en 1999, y ha aumentado constantemente desde 1996, cuando el promedio anual era de 2,50 libras. Con relación a los impactos sobre la salud, Greenpeace Austria, conjuntamente con Greenpeace Alemania, envió a los medios de prensa una publicación denunciando los efectos de los antibióticos aplicados a los camarones, y en especial del cloranfenicol que, independientemente de la concentración, puede causar efectos tan fuertes que provoquen incluso la muerte. Los diversos elementos de la acuicultura puestos al descubierto dan una perspectiva nefasta de esta actividad: - Destrucción de los manglares para la construcción de piscinas en playas y bahías - Piscinas de la industria camaronera que operan ilegalmente - Treinta años de impunidad y de violación de las leyes vigentes en el país - Instalación de piscinas camaroneras en tierras altas - Atentado a la soberanía alimentaria de los pueblos - Impactos en la salud de los consumidores. En ese contexto, la organización ambientalista ecuatoriana Acción Ecológica está propiciando el no consumo de camarón producido en cautiverio en los países tropicales, como forma de proteger activa y solidariamente a los manglares y a los pueblos que de ellos dependen. Por: Alfonso Román, Acción Ecológica, correo electrónico: manglares@accionecologica.org - Honduras: la destrucción camaronera Las aguas del Océano Pacífico penetran en territorio de Honduras, Nicaragua y El Salvador por una entrada de 35 km., que forma una masa de agua de 3.200 kms2 conocida como el Golfo de Fonseca, con 261 km. de costa. En sus costas se observan diferentes tipos de humedales, como los bosques de mangle, irrigados periódicamente por las mareas. Un inventario forestal de 1987 indicaba que en ese año había en el sector hondureño del golfo 47.000 hectáreas de manglares. A principios de 1973 surge la industria del cultivo de camarón en los humedales del golfo, con un sistema de cultivo semi-intensivo, con densidades de siembra de 10 a 30 poslarvas por metro cuadrado y llevando el cultivo desde la fecundación en laboratorios hasta la cosecha en estanques. Pocos años duró la aplicación de este sistema de reproducción de "ciclo cerrado", que fue sustituido por la captura de poslarvas silvestres de camarón en los humedales y esteros. En 1995, 3.000 personas, principalmente niños, se dedicaban a la extracción de poslarvas para las fincas camaroneras. Sin embargo, la oferta no alcanzaba para la creciente demanda de poslarva y se establecieron criaderos para satisfacerla. Surgió entonces la camaricultura, un emprendimiento privado que contó con el apoyo financiero de la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID), el Banco Mundial y el Gobierno de Honduras. Se inicio así el "boom" camaronero. Entre 1973 y 1989 la industria creció rápidamente. No obstante, en 1989 se exportaron 5 millones de libras de camarones frente a los 9 millones esperados, lo que coincidió con la aparición de la enfermedad "síndrome de la Gaviota", que diezmó los camarones. Entre 1990 y 1995 aumento la explotación industrial a 12.000 hectáreas, pero descendieron las exportaciones --de 20 millones de libras en 1993 a 15 millones en 1995--, atribuible al "virus de Taura". En 1998, la expansión llego a 16.000 hectáreas, pero la exportación siguió en15 millones de libras. En 1999 apareció en el Golfo el "virus de la mancha blanca", originario de Asia, que hizo estragos en la producción de camarón. Entre 1999 y 2000, millares de hectáreas de fincas camaroneras fueron abandonadas, varias empacadoras de camarón cerraron y cundió el desempleo. Casi todos los pequeños camaroneros cerraron operaciones y estuvieron a punto de perder sus bienes debido a sus deudas con los bancos. Sin embargo, las grandes camaroneras campearon la situación gracias a los multimillonarios préstamos provenientes del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, entre otros. Las enfermedades importadas por la acuacultura no solo impactaron sobre la cría industrial del camarón, sino que también han afectado severamente la diversidad biológica y las pesquerías marinas. A su vez, la pérdida de hábitats para las aves nativas y migratorias ha sido significativa y también ha perjudicado a otras especies de fauna. La captura de poslarvas de camarón para satisfacer los billonarios requerimientos de las fincas de engorde también tiene graves impactos. Se trata de la captura de poslarvas silvestres de camarón junto con otras especies llamadas "fauna de acompañamiento" (by catch), la cual es aniquilada después de seleccionarla, aplicándole productos químicos que no dañan al camarón pero matan a las otras especies (9 acompañantes por cada poslarva de camarón que se captura). La demanda de la industria puede ser superior a los 4 billones de poslarvas, por lo que el sacrificio de larvas de otras especies ¡supera los 36 billones! Adicionalmente, los desperdicios que salen de las empacadoras son lanzados directamente a los esteros donde, al acelerar procesos de fermentación, causan mortandades en poblaciones de numerosas especies. Otros desperdicios son lanzados directamente a la orilla de las carreteras o a campo abierto, donde causan contaminación atmosférica. En varios sitios, la instalación de camaroneras ha implicado la prohibición de ingresar a los manglares, lagunas, estuarios y al golfo. Para las poblaciones locales, ello implica la pérdida de acceso a sus fuentes tradicionales de alimento, de leña y de ingresos, por lo que deben ingresar "ilegalmente" a dichas áreas, evadiendo los controles establecidos por las empresas. El resultado ha sido que entre octubre de 1992 y mayo de 1998, en los manglares y estuarios cercanos a las fincas camaroneras aparecieron nueve pescadores asesinados a balazos. Su muerte se relacionó con los vigilantes de las fincas. A pesar de las manifestaciones públicas de protesta, de las numerosas denuncias ante las autoridades respectivas y ante la prensa nacional, estos asesinatos ni siquiera han sido investigados y han quedado en la impunidad. La pregunta que se genera entre los pescadores es "nos expulsaron de las montañas, nos expulsaron de los valles y si ahora nos expulsan de las costas y del mar, a dónde vamos a ir"? Artículo basado en información obtenida de: Jorge Varela Márquez, "Humedales del Golfo de Fonseca, Honduras, amenazas y reacciones", CODDEFFAGOLF, cgolf@sdnhon.org.hn - México: oposición creciente a la cría industrial del camarón El camarón, considerado el "oro rosado" del país, se convirtió en el centro de la actividad pesquera de exportación de México debido a su importancia y al valor económico en el mercado internacional, en especial en EE.UU. Cinco estados mejicanos a lo largo de la costa del Pacifico (Sonora, Sinaloa, Nayarit, Oaxaca, y Chiapas) y dos en la costa este (Tamaulipas y Campeche) se han dedicado a la acuicultura del camarón. Sinaloa es actualmente el estado con más cantidad de granjas camaroneras y los niveles de producción mas altos de camarón industrial, y donde resultan más evidentes los problemas ambientales asociados con el desarrollo de esa industria. La proliferación rápida del número de granjas camaroneras está afectando los ecosistemas costeros y a las comunidades rurales que dependen de los recursos que proporcionan. A pesar de las reglamentaciones existentes, existe un consenso de que la industria de la acuicultura está transformando los ecosistemas costeros de Sinaloa en formas que afectan el sustento y la calidad de vida de los habitantes de muchas comunidades costeras rurales. Los estuarios y lagunas costeras característicos de Sinaloa contienen una diversidad de hábitats que incluyen bosques de manglares, marismas, estanques intermareales, pantanos, lagunas de agua dulce y sistemas de agua salobre y marina. Una preocupación ambiental clave es el impacto de la producción de camarón sobre los ecosistemas. El problema es más importante en la región sur del estado, donde un solo sistema de laguna puede contener varias granjas camaroneras. Durante la estación de lluvias, las lagunas de la región son hábitat y viveros de post-larvas y una variedad de recursos pesqueros que forman la base de la actividad pesquera comercial y que también son explotados por las comunidades costeras rurales como propiedad común. Cuando estas lagunas se secan al terminar las lluvias, tradicionalmente se realiza la extracción de sal, tanto para consumo familiar como por parte de algunas cooperativas. Actualmente, para garantizar el suministro de agua permanente a las granjas camaroneras, se han construido canales para conectar las lagunas con estuarios o con el océano, lo que produce inundación permanente. El gobierno otorgo concesiones, en su mayoría a inversores privados, para construir granjas camaroneras en estas lagunas costeras. Además, las concesiones han convertido un ecosistema costero de importante diversidad en un sistema de monocultivo. Esto llevo al aumento de la marginación y el desplazamiento de sectores sociales, y genero una desconfianza creciente hacia las agencias gubernamentales a cargo del desarrollo de la acuicultura industrial. Al transformar lagunas de propiedad común en un recurso de propiedad privada, las concesiones exacerbaron los conflictos sociales en Sinaloa. La descarga de los estanques de camarón es considerada una de las fuentes de contaminación mas recientes y graves de las aguas costeras de Sinaloa. Las aguas residuales de las granjas camaroneras contienen grandes cantidades de material orgánico, fertilizantes, sustancias químicas y antibióticos, que producen la eutrofización de las lagunas y sistemas de los estuarios. En Sinaloa, las aguas residuales de las actividades de acuicultura del camarón han estado ligadas además a la formación de afloramientos de fitoplancton, y la aparición de mareas rojas en las aguas costeras marinas. Otra preocupación ambiental es el impacto de la industria sobre los ecosistemas de los manglares. En México hay aproximadamente 123 lagunas costeras, la mayoría bordeada por pantanos de manglares. México es el hogar de cuatro especies de mangle: rojo (Rhizophora mangle), blanco (Laguncunaria racemosa), negro (Avicennia germinans), y el mangle botón (Conocarpus. erecta L.). Los bosques de manglares de México cubren aproximadamente 660.000 hectáreas. Los bosques de manglares de Sinaloa sirven como zona para anidar y de alimentación de un gran numero de pájaros residentes y migratorios y como viveros de camarón, base de la industria pesquera costera. Los árboles también son utilizados por las poblaciones rurales como leña y madera. Con el tiempo, los ecosistemas de manglares de Sinaloa han sido transformados por la minería, la agricultura y la ganadería. Actualmente la industria de acuicultura del camarón también contribuye a la transformación ecológica de esos ecosistemas. Se ha estimado que hasta fines de 1994 se destruyeron 10.000 hectáreas de bosques de manglares para construir estanques de producción de camarón. Los efluentes de aguas no tratadas de los estanques de camarón también contribuyen al daño. La preocupación mundial por el impacto negativo de la producción comercial de camarón sobre el medio ambiente y los seres humanos contribuyó al surgimiento de varios movimientos sociales de base que resisten la expansión de la industria. Entre las causas que originaron esa resistencia esta la preocupación de los pobladores locales por la contaminación cada vez mayor y la perdida de recursos de los estanques comunitarios. En México, la resistencia a la expansión de la industria está comenzando a aparecer lentamente, y la mayoría de las actividades opositoras son desarrolladas por varias cooperativas pesqueras en el sur de Sinaloa y en el norte de Nayarit. Entre las actividades de las cooperativas pesqueras en estos estados se incluyen confrontaciones con personal de las granjas camaroneras y negociaciones con agencias gubernamentales para limitar la expansión de la industria. Entre las organizaciones de base más importantes que se oponen a la acuicultura a gran escala del camarón cerca de zonas pesqueras esta la Federación de Cooperativas Pesqueras del Sur de Sinaloa (los "Guerreros del Sur"), integrada por 21 cooperativas pesqueras que agrupan un total de 2.000 pescadores. En 1998, los Guerreros del Sur se opusieron abiertamente a la construcción de una granja camaronera en el área que se les otorgo para la pesca, afirmando que siete cooperativas no podrían pescar en la zona porque la granja camaronera invadiría su espacio. La Federación previamente había evitado la construcción de una granja camaronera en otra comunidad cercana. En ese caso, la mayoría de los miembros de esa comunidad apoyaron el esfuerzo, y la granja camaronera no se construyó. Los miembros de esta Federación también se oponen activamente a la recolección de larvas de camarón silvestre en áreas costeras cercanas a las zonas pesqueras. En ciertas oportunidades, se presentaron con porras para enfrentar a los biólogos marinos y otros empleados de las granjas camaroneras para exigir que cesaran la recolección de larvas de camarón. Varias cooperativas pesqueras en el norte de Nayarit también se opusieron a la construcción de una granja camaronera cerca de sus áreas de pesca. En ese caso los pescadores acusaron a una compañía privada de destruir grandes parcelas de manglares con sus operaciones de estanques de camarones. A la lucha de las cooperativas pesqueras se integró una organización ambientalista, el Grupo Manglar. A medida que una mayor cantidad de personas tome conciencia de los efectos potenciales de la producción industrial del camarón, las cooperativas pesqueras y los grupos comunitarios que se oponen a la expansión de la industria recibirán mas apoyo. No hay dudas de que la cría industrial del camarón ha producido impactos ecológicos y sociales importantes, que a largo plazo llevaran a una mayor erosión de la ecología costera y marina y debilitaran la capacidad de sustento de los hogares rurales. Artículo basado en información obtenida de: María L. Cruz-Torres.- "Pink Gold Rush:" Shrimp Aquaculture, Sustainable Development, and the Environment in Northwestern México, Journal of Political Ecology Vol. 7, 2000 (http://www.library.arizona.edu/ej/jpe/volume_7/Cruz00.pdf) AFRICA - Madagascar: importancia de los manglares y riesgos que enfrentan Ubicada al este de Africa, Madagascar es la isla más grande del océano Indico y su fauna y flora son altamente endémicas. Los bosques de manglares cubren un área de 327.000 hectáreas, y están compuestos de siete especies de árboles acompañados por una fauna extremadamente diversa. El caso de la bahía de Baly es útil para comprender la situación de los manglares en este país. La bahía de Baly esta ubicada en la costa occidental de Madagascar. En 1997, 69.350 hectáreas fueron clasificadas como Parque Nacional, pero en ellas se incluían menos de 500 hectáreas de manglares, que en la región totalizan 7.200 hectáreas. Muchas especies de animales usan este hábitat como área para anidar, dormir y alimentarse. Entre las nueve especies de aves acuáticas endémicas en peligro de extinción en Madagascar, cinco están registradas dentro de los manglares (Ardea humbloti, Anas bernieri, Threskiornis bernieri, Haliaeetus vociferoides y Charadrius thoracicus). En el caso de los mamíferos, se registran dos especies dentro de la bahía, el murciélago de Madagascar, Pteropus rufus, que duerme en los árboles de los manglares, y el Delphinus sp. Además, los manglares son un hábitat importante de invertebrados. Los de mayor significación desde el punto de vista económico son el cangrejo Scylla serrata y dos especies de camarones: Penaeus indicus y P. monodon. Los manglares son una fuente importante de ingresos, no sólo para el país sino para la población local. Los árboles de manglares se utilizan en la construcción y en menor medida como leña. Las actividades de pesca tradicional e industrial se practican dentro de la bahía principalmente en base a las dos especies de camarón. La recolección de cangrejos se realiza todo el año para satisfacer las necesidades locales. La población local ha participado en estas actividades durante muchos años con muy bajo impacto sobre el ecosistema. En los últimos años, el camarón se ha convertido en uno de los principales productos del mar exportados por Madagascar. Esto ha llevado a que la región de la bahía de Baly se haya sumado a esta nueva tendencia, estableciendo 600 hectáreas de cría industrial de camarón semi-intensiva desde 1998. En comparación con otros tipos de ecosistemas (por ejemplo bosques o lagos), los manglares son de los hábitats menos estudiados de Madagascar, a pesar de que el aumento de las necesidades de las comunidades y especialmente el desarrollo de la cría del camarón están en un nivel critico. Aunque los impactos de estas actividades sobre los manglares todavía son difíciles de identificar debido a la falta de información, los pescadores que usan métodos tradicionales registraron que la proporción de captura de las dos especies de camarón (Penaeus monodon y P. indicus) dio un salto, pasando de menos de 1/ 10 antes de 1998 a 1/ 4 en 2000. Es necesario identificar las causas de este cambio y otros efectos inesperados para poder abordarlos y limitar sus impactos sobre la biodiversidad. En Madagascar, la explotación de manglares para la producción de camarón ha aumentado considerablemente en los últimos diez años. Al mismo tiempo, el fuerte crecimiento demográfico en el área occidental de Madagascar puede acentuar la degradación del ecosistema, y amenazar así en forma simultánea la biodiversidad y las formas de sustento de la comunidad ribereña. Es necesario efectuar estudios para mejorar la comprensión de la relación entre la explotación y la conservación de la biodiversidad para evitar desastres ecológicos. Acciones como el control ecológico efectuado en la región de la bahía de Baly en el año 2000, exigen una estrecha colaboración entre las empresas, las comunidades locales, los sectores académicos y las autoridades, para lograr la conservación y el uso sustentable de los recursos. Es esencial reforzar el decreto existente relativo a la compatibilidad de las inversiones con el medio ambiente (MECIE), al que debe seguir la puesta en práctica del control ecológico en las áreas sometidas a una intensa explotación. Además, la priorización de programas de investigación se debe centrar en la comprensión del funcionamiento del ecosistema como punto de partida para lograr la conservación. Artículo basado en información obtenida de: Rabarisoa Rivo, correo electrónico: takatra@dts.mg - Nigeria: pobladores protegen manglares contra cría industrial de camarón La zona nigeriana de marismas de manglares se extiende a través de los estados de la costa por 504.800 hectáreas en el delta del río Níger y 95.000 hectáreas en el estado de Cross River. Los bosques de manglares de Nigeria están clasificados como los más grandes de Africa y los terceros más grandes del mundo. El delta del Níger ha proporcionado las mejores condiciones para la exuberante vegetación en la costa nigeriana. Muchas de estas áreas son verdaderamente representativas de bosques de manglares intocados, y también son reservas que protegen especies únicas y valiosas. Según algunas estimaciones, mas del 60% de los peces capturados entre el Golfo de Guinea y Angola crecieron en el cinturón de manglares del delta del Níger. Típicamente, son ecosistemas frágiles que pueden ser destruidos por intervenciones humanas no sustentables, tales como procesos de exploración, explotación y transporte de petróleo. Los habitantes de los poblados históricos del delta del Níger dependen de los peces y otros recursos de los manglares para su sustento. La madera de los manglares sigue siendo un recurso para varios usos, estacas y trampas para peces, construcción de botes y remos, cercas, esculturas, madera para la construcción y combustible. Aunque existe un marco institucional para el manejo de los bosques y la fauna, la legislación existente es obsoleta o se aplica en forma ineficaz. Se han propuesto algunas áreas para conservación de humedales pero ninguna de las propuestas fue instrumentada. Entre los problemas actuales para la conservación de los manglares se incluyen el desarrollo urbano, la erosión costera, la contaminación petrolera, los escapes de gases, y también el reemplazo de manglares nativos por la palma exótica Nypa fruticans, identificada como un desastre ecológico que requiere urgente atención. Ahora una nueva amenaza se cierne sobre el horizonte nigeriano: la producción industrial del camarón. Patrocinada por la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en ingles), una filial del Banco Mundial, la compañía Shell Petroleum Company of Nigeria recibirá fondos para desarrollar esta actividad con el apoyo del presidente nigeriano. La Sociedad de Conservación de Bosques de Manglares de Nigeria y otras ONGs y OBCs --Rights Action, Friends of the Earth Nigeria, Eni-Owei _OU-Degema, ECO-out reach, Agape is a birth right, Níger Delta Project for Environment, Human rights and Development (NDPEHRD), Civil Liberty organization, Ijaw Council for Human Right (ICHR), Níger Delta Protect League (NDPL), Okoloma Forum y Kalio-Ama Ecological Foundation)-- se oponen al proyecto y proponen un rechazo/moratoria de las facilidades del crédito otorgado por la IFC a Shell sin consulta. También elaboraran un programa para revertir el apoyo presidencial o de otro tipo a la producción industrial de camarón. Artículo basado en información obtenida de: "Movement Against Shrimp Farming In Nigeria Launched", Mangrove Action Project (MAP), correo electrónico: mangroveap@olympus.net ; Bjorn Kjerfve, Luiz Drude de Lacerda y El Hadji Salif Diop, "Mangrove ecosystem studies in Latin America and Africa"; "Oil extraction in the Mangroves", Tegantai 10, Oilwatch Network Bulletin, http://www.oilwatch.org.ec/tegantai/english/tegantai10/mangin10.html - Tanzania: la muerte del proyecto camaronero del delta del Rufiji Los planes de construir las instalaciones de acuicultura de camarón más grandes del mundo en el delta del Rufiji en Tanzania se enfrentaron con la fuerte oposición de los pobladores locales (ver Boletín 40 del WRM). El delta del Rufiji, ubicado aproximadamente 150 km. al sur de Dar es Salaam, contiene el bloque continuo de bosque de manglares más grande del este de Africa, abarcando cerca de 53.000 hectáreas. El delta soporta la actividad pesquera más importante de la costa de Tanzania, y de allí proviene el 80% de la captura de camarón silvestre del país. En el Delta habitan aproximadamente 41.000 personas, muchas de las cuales son pequeños productores y pescadores tradicionales. Proporciona un hábitat importante para animales y plantas en peligro de extinción. En1997, el gobierno aprobó una propuesta de la Africana Fishing Company (AFC) de establecer casi 20.000 hectáreas de granjas camaroneras en esa zona. La AFC quería utilizar tierras "públicas" en el Delta para crear estanques de camarón, un criadero, una planta procesadora y una fábrica de alimento. El treinta y cinco por ciento de esas instalaciones estaría ubicada dentro de una "reserva de bosque de manglares"; y el criadero estaría ubicado en la isla Bwejuu, que forma parte del Parque Marino de la isla Mafia. El fuerza impulsora del proyecto propuesto era la cosecha de 6.210 kilos anuales de camarones por hectárea que se esperaba producir en la granja, yendo la mayoría de las exportaciones a Europa y Japón. El negocio supuestamente produciría US$500 millones por año en ganancias de exportación, pero los expertos sociales y ambientales afirmaron que el daño al medio ambiente superaría por lejos las ganancias. El Consejo Nacional de Manejo Ambiental (NEMC, por sus siglas en ingles), el organismo asesor ambiental del gobierno de Tanzania, exhortó al gobierno a rechazar el proyecto argumentando que tendría impactos negativos de consideración sobre los bosques, la pesca y el medio ambiente marino, el uso de la tierra, los recursos hídricos y también sobre la agricultura, la flora y la fauna. Destruiría 1.200 hectáreas de manglares, incluyendo especies raras como la Rhizophora y amenazaría el hábitat de distintas especies en peligro de extinción. Las operaciones de acuicultura propuestas generarían una contaminación importante que determinaría el aumento de la eutrofización, toxicidad y acidificación de los recursos hídricos cercanos. A pesar de la recomendación del NEMC y sin tener en cuenta las objeciones de las ONGs de Tanzania e internacionales, el Gabinete de Tanzania aprobó el proyecto. John R. Nolan, el accionista mayoritario de la AFC, también había intentado establecer en el delta del Rufiji dos plantas procesadoras de pescado destinadas a producir para los mercados japonés, europeo y norteamericano. El proyecto fue fuertemente resistido por los ambientalistas de Tanzania, en especial por la Asociación de Periodistas Ambientales de Tanzania (JET, por sus siglas en ingles), así como por organizaciones ambientales internacionales, y residentes locales. Desde julio de 1997 hasta hoy, los miembros del JET han liderado la discusión sobre los impactos negativos de la acuicultura del camarón. Recientemente, 2.000 habitantes del delta del Rufiji presentaron una solicitud ante la Suprema Corte de Tanzania solicitando permiso para exigir al Gobierno que anule la aprobación del proyecto de la AFC, y también hay otro caso pendiente presentado ante la Corte por mas de 2.000 ex empleados de la compañía. Finalmente, parece que todos estos años de resistencia a este proyecto nocivo han dado su fruto. El 15 de agosto de 2001, se anunció en la prensa que los buques pesqueros de la AFC serían vendidos a través de un equipo de rematadores supervisado por la Suprema Corte de Tanzania, aparentemente para compensar parte de la enorme deuda de la compañía acumulada a través de los años por el Proyecto Camaronero del delta del Rufiji, como resultado de la oposición de los pobladores locales a su instrumentación. La liquidación de la compañía implica la detención del proyecto, lo que asegura la supervivencia de los manglares de Tanzania y la preservación de los servicios sociales, económicos y ambientales que brindan. Artículo basado en información obtenida de: Shrimp centinel on line: National report from Tanzania, http://earthsummitwatch.org/shrimp/national_reports/crtanzan.html ; Balinagwe Mwambungu, Chairman "Journalists Environmental Association of Tanzania", correo electrónico: jet@africaonline.co.tz ; Electronic Mail&Guardian, http://www.mg.co.za/mg/news/97jul1/15jul-tanzania.html ASIA - Bangladesh: la lucha para proteger los Sundarbans El 7 de noviembre de 1990, Koronamoyee Sardar fue asesinada por una banda armada de asesinos a sueldo cuyo objetivo era montar una granja camaronera en el Polder 22 de Horinkhola. Los pobladores locales, dirigidos por Koronamoyee, resistieron esa fuerza invasora. En ese día fatídico Koronamoyee se convirtió en una mártir de su causa, y antes los ojos de su pueblo sigue siendo la heroína de una lucha que ya lleva diez años contra el opresor que los rodea. El sacrificio supremo de Koronamoyee no ha sido olvidado. Cada 7 de noviembre se realiza una gran celebración en el Polder 22, donde miles de opositores se reúnen pacíficamente para conmemorar a esta valiente mujer que lideró un movimiento exitoso del pueblo contra una industria poderosa y sin escrúpulos. Actualmente el Polder 22 de Horinkhola es el único poblado sin granjas camaroneras en el distrito camaronero de Khulna. Se ganó una batalla muy importante, pero la guerra continúa. Cuando el director del Proyecto de Acción por los Manglares (MAP por su sigla en inglés) visitó la región de los Sundarbans el mes pasado durante la última reunión del Comité Directivo de ISA Net, quedó especialmente impresionado por dos cosas: la disminución de la superficie del bosque de manglares que se considera el más grande que queda en el mundo, y por el gran coraje de la comunidad agrícola del Polder 22 de Horinkhola, cuyos habitantes han resistido firmemente por más de una década la expansión desenfrenada de la industria camaronera que rodea a su comunidad. Polder 22 parece una zona de guerra, una isla de resistencia constante en un mar tumultuoso de corrupción y avaricia industrial. El Polder 22 es el último bastión de valientes combatientes que lucharan hasta el último soldado en esta guerra sin vencedores desatada contra la Madre Tierra. El Polder 22 de Horinkhola es una inspiración y una bendición en esta existencia terrenal que llamamos vida. Sin esa resistencia contra la tiranía abierta, qué valor tendría el futuro? El estudio de la biología indica que los tres factores principales que definen si algo esta vivo son crecimiento, movimiento e instinto de supervivencia. En el Polder 22 de Horinkhola, hemos presenciado con alegría un movimiento creciente cuya propia existencia determinará si esa comunidad sobrevive o no. Aunque la resistencia del Polder 22 es fuerte, la producción industrial del camarón también está decidida a inundar este último vestigio de tierras de cultivo tradicionales. La pregunta es: cuanto podrán resistir, y durante cuanto tiempo recordaremos su lucha ardiendo como un fuego entre muchos fuegos? Cita de Khushi Kabir de Nijera Kori en Bangladesh, mayo de 2001 "En el Polder 22 de Horinkhola, los mercenarios camaroneros bajo la instigación de la policía militar local dieron una paliza a tres de mis colegas. Hay mercenarios armados en la zona y estamos bajo graves presiones y amenazas. Los pobladores locales, incluso los granjeros, si bien nos apoyan, tienen mucho miedo de expresar su apoyo abiertamente. Afortunadamente los grupos sin tierra y nuestro personal permanecen con valentía en el polder para garantizar que no se convierta en un campo camaronero…" Artículo basado en información obtenida de: Alfredo Quarto, Mangrove Action Project (MAP), correo electrónico: mangroveap@olympus.net - Filipinas: cría industrial del camarón y deterioro de los manglares En los años 1980, la cría del camarón se convirtió en una industria cuando la disponibilidad comercial de nueva tecnología proveniente de Taiwan, junto con los atractivos precios de exportación, condujo a la "fiebre del camarón" que inundó el país y el resto de Asia. Los granjeros filipinos cambiaron el sábalo (Chanos chanos) por el camarón, y también intensificaron sus sistemas de cría, pasando de modalidades tradicionales y extensivas a densidades mayores. Además, el alza de los precios nacionales y el consumo de camarón alentaron a muchos plantadores de caña de azúcar de la provincia de Negros Occidental a cambiar al monocultivo del camarón tigre negro (Penaeus monodon), estableciendo infraestructuras de acuicultura caras y aumentando la producción de camarón de Filipinas en el proceso. El aumento de la ayuda exterior para el desarrollo de la acuicultura y las reformas en las políticas de inversión en Filipinas, iniciadas por el gobierno de Aquino a fines de los años 80, proporcionaron más apoyo a la naciente industria camaronera, lo que produjo un aumento impresionante y sostenido en la producción hasta mediados de los años 90. Sin embargo, la epidemia generalizada de "bacteria luminosa" en las islas Visayas occidentales (en gran medida resultado de malas practicas agrícolas y ambientales), produjo un colapso espectacular de la producción de camarón, especialmente en Negros Occidental. A fines de 1996, se estimaba que sólo una de cada diez granjas camaroneras estaba en funcionamiento en esa provincia, antes centro del cultivo intensivo del camarón. En el trabajo "Development and Conservation of Philippine Mangroves: Institutional Issues" (1998), J. H. Primavera analizó las "historias entrelazadas de los estanques de acuicultura y los manglares filipinos", destacando el deterioro de los ecosistemas de manglares y la pérdida de bienes y servicios derivados de los mismos recursos, como uno de los mayores impactos de la producción del camarón. Igualmente, destacó la correlación entre la producción de pescado y las áreas de manglares y camarón: a lo largo de los años, al mismo tiempo que las zonas de manglares declinaban, también lo hacía la producción de pescado atrapado cerca de la costa; en contraste, aumento el área de estanques de agua salobre, y también la contribución del sector acuicultura a la producción pesquera total de Filipinas. Además, "la política nacional que promueve el cultivo en estanques de agua salobre ha estado basada en la creencia de que los manglares y otros humedales son eriales", señaló J. H Primavera. La Oficina de Recursos de Pesca y Acuicultura (BFAR por sus siglas en inglés), el organismo encargado de asegurar la protección y manejo de los recursos fluviales y marítimos, insiste en que su nueva iniciativa, el programa Acuicultura para el Desarrollo Rural (ARD por sus siglas en ingles), se aparta claramente del antiguo paradigma, demasiado centrado en la tecnología y la producción. Sin embargo, a pesar de que afirma estar "basado en las masas con énfasis en tecnología simple beneficiosa para el medio ambiente" y dirigido a resolver "el problema eterno de la pobreza en el campo", parecería que el ARD sigue siendo el mismo perro con distinto collar: apunta a aumentar la producción de acuicultura a través de planes como el establecimiento de parques de maricultura, y la "conversión de tierras improductivas", como áreas de dunas de arena, áreas hundidas e inundadas, áreas montañosas, (y) ciénagas y zonas pantanosas" en "áreas de acuicultura más productivas". Con sus antecedentes de favorecer a las grandes empresas en perjuicio de los pequeños pescadores, combinado con políticas pesqueras débiles y vagas que confunden en vez de aclarar, el BFAR prepara inexorablemente el terreno para repetir los errores sociales y ambientales de la Revolución Azul en los años 70, cuando cerca de 200.000 hectáreas de manglares fueron convertidas en estanques para cría de peces, siempre en nombre de supuestos ideales de "desarrollo" y "progreso". Por: Gilbert Sepulveda, Tambuyog Development Center/ Aurora Support Group/ e ISA-Net, correo electrónico: gilsep@hotmail.com - Indonesia: crecen tensiones por cría industrial del camarón La cría del camarón se ha practicado en Indonesia durante cientos de años. Los camarones se cultivaban tradicionalmente en campos de arroz o en estanques en combinación con peces, sin que se alterara en forma significativa el bosque de manglares. Debido al aumento reciente de la demanda del mercado, el método se ha convertido en intensivo y semi-intensivo, respetando mucho menos los ecosistemas y las poblaciones locales. La introducción de tecnología moderna comenzó en 1971, cuando el gobierno indonesio construyó el primer criadero en Sulawesi del Sur. Con el apoyo de la FAO y el PNUMA, el gobierno monto el Centro para el Desarrollo de Acuicultura de Agua Salobre (BPPP, por su sigla en inglés) en Jepara (Java Central) en 1974. A fines de 1989, se habían establecido más de cien criaderos en todo el país. En 1984 el gobierno indonesio inicio un programa conocido como INTAM (Intensificación de tambak o estanques de camarón), para intensificar la producción de camarón y al mismo tiempo para expandir los estanques de camarones a localidades nuevas. Entre 1983 y 1984, el Banco Asiático de Desarrollo y el Banco Mundial brindaron apoyo financiero a varios proyectos importantes de producción de camarón. A fines de los años 80, se introdujo el Programa de Pequeños Propietarios de Fincas Núcleo (NESS, ver mas abajo) en la producción de camarón, y se comenzaron a planificar y desarrollar granjas camaroneras de producción a gran escala. El área cubierta por estanques aumentó de 174.600 hectáreas en 1977 a 231.460 en 1989 y a 305.500 en 1998. En los últimos años, se han planificado granjas camaroneras individualmente que cubren hasta 170.000 hectáreas y el gobierno declaró que había 860.000 hectáreas de bosques de manglares disponibles para convertir en estaques de camarón (aproximadamente el 25% de los bosques de manglares de Indonesia). Según el programa gubernamental Protekan 2003 (programa para aumentar la exportación pesquera), el Departamento de Agricultura pretende obtener un volumen de exportación de aproximadamente 677.800 toneladas hacia fines del 2003 contra 97.228 toneladas de 1989 y 117.847 toneladas de 1998. Una de las razones de esta expansión es que las exportaciones de camarón han significado el ingreso de valiosa divisa extranjera para el país durante la crisis financiera de 1997-98, y este es el motivo por el que el gobierno quiere ahora explotar lo mas posible el potencial de generación de divisas de la producción de camarón, pero sin tomar en cuenta los graves impactos sobre el ambiente y los pobladores locales asociados a la producción industrial de camarón. Si bien los estanques tradicionales estaban situados principalmente en la isla de Java, la mayoría de los nuevos emprendimientos comerciales se están desarrollando en las islas exteriores de Sumatra, Kalimantan, Sulawesi e Irian Jaya, con frecuencia asociados a muy discutibles programas de transmigración. Los mercados principales para el camarón indonesio han sido hasta ahora Hong Kong, Singapur, Malasia y EE.UU., pero podrían estar emergiendo nuevos mercados en Europa. Si bien los estanques tradicionales eran de propiedad individual o comunal, las nuevas iniciativas comerciales tienden a concentrar la propiedad en manos de unas pocas compañías. Actualmente, las tres compañías mas grandes de cría de camarón que están operando con el modelo NESS son la PT Central Pertiwi Bratasena (PT.CPB), PT Dipasena Citra Darmaja (PT.DCD) y PT Wahyuni Mandira (PT.WM). La PT.CPB, con un 31% de propiedad de la multinacional del camarón Charoen Pokphand de Tailandia, posee un área de 10.500 hectáreas y tiene planes de expandirse a 15.000 hectáreas mas en la misma ubicación. La PT. DCD y la PT.WM son propiedad del Grupo Gajah Tunggal, ubicado en el sur de Sumatra y Lampung con un área de 16.500 ha y 30.000 ha (6.000 ha están en funcionamiento) respectivamente. En 1996, la PT.CPB exportó 17.000 toneladas de camarón por un valor de US$114 millones. Mientras tanto, en el mismo año, la PT.DCD produjo 19.853 toneladas, de las cuales 13.423 fueron exportadas. La PT.WM comenzó sus operaciones a fines de 1996 y recién ha iniciado su etapa de producción máxima. Cada una de estas tres grandes compañías aporta entre el 20 y 30% de la exportación indonesia de camarón. Se podría decir que casi el 70 u 80% de la exportación indonesia de camarón esta en manos de tres compañías (PT.DCD, PT.WM, PT.CPB) La inversión extranjera esta presente pero no en la operación directa de las granjas camaroneras, salvo Charoen Pokphand en Bratasena y una compañía francesa en Sulawesi. La mayor parte de la inversión extranjera en la industria del camarón se destina a alimento de camarón, medicina y tecnología. Charoen Pokphand, Cargill, y Comfeed son las empresas de apoyo mas importantes. A partir de 1992, la producción de camarón se vio afectada por ataques de virus en muchos países. Muchos estanques fueron abandonados en Java y Sulawesi del Sur, y los inversores camaroneros están buscando nuevos lugares para explotar. Como respuesta al ataque de los virus, el gobierno decidió importar la especie Penaeus vannamei desde América del Sur, una decisión controvertida, debido a que no se han realizado suficientes estudios sobre los impactos potenciales de la introducción de una especie nueva en el país. En relación a los principales impactos ambientales generados por la producción de camarón, la documentación recolectada por las ONGs y los académicos identifican la producción descontrolada de camarón como una de las amenazas principales para los bosques de manglares (debido a la conversión en estanques) e incluso para los campos productivos de arroz y huertos frutales (debido a la salinización del agua dulce). La producción de camarón también ha causado erosión costera, sedimentación y contaminación del agua, afectando así los arrecifes de coral, los lechos de pasto marino y la productividad de las aguas costeras. La rehabilitación de los estanques abandonados debido a la acidificación del suelo es demasiado costosa para los pobladores locales y las unidades gubernamentales. En cuando a los impactos sociales, la producción de camarón ha generado graves tensiones y conflictos entre los pobladores locales y trabajadores externos dentro de las comunidades, y entre los pobladores locales y las compañías e inversoras. Una de las razones principales de los conflictos ha sido la apropiación ilegal y el robo de tierras. Apoyadas por las agencies gubernamentales y la policía, las compañías obligan a los pobladores locales a ceder sus tierras a cambio de compensaciones inadecuadas o incluso sin ningún tipo de compensación. Una de las características únicas de la producción de camarón de Indonesia es la aplicación del modelo 'Inti-Plasma' o NESS (Programa de Fincas Núcleo y Pequeños Propietarios). Una compañía convierte grandes parcelas de tierra (a menudo ecosistemas de manglares o humedales) en estanques de camarón y después realiza un acuerdo con pequeños propietarios que compran todos los insumos de la compañía para producir en uno o pocos estanques y que posteriormente venden la cosecha a la misma compañía. En teoría se espera que los pequeños propietarios paguen su deuda a la compañía en un lapso de 7-8 años y después se conviertan en dueños independientes del estanque y una casa pequeña. Pero en realidad, todas las condiciones y precios son fijados por la compañía, la contabilidad es llevada por la compañía y los pequeños propietarios son atrapados en un circulo vicioso de pobreza y deuda. Incluso la vida social de los pequeños propietarios pasa a estar totalmente controlada por la compañía: pueden dejar la "finca camaronera" sólo unos pocos días al año y sólo por ciertas razones aprobadas por la compañía, y son multados si demoran en volver. Cuando una cosecha de camarón falla, todo el peso de la perdida recae sobre los pequeños propietarios, que se hunden en una deuda todavía mayor. Los pequeños propietarios viven en un estado de dependencia total de las practicas injustas y turbias de las compañías y en condiciones de semi-esclavitud. La aplicación del modelo NESS a la producción de camarón a gran escala ha causado graves conflictos sociales y numerosas violaciones de los derechos humanos. Una zona de concentración de los conflictos derivados de la producción de camarón es el sur de Sumatra. Tres de las operaciones de producción camaroneras mas grandes están ubicadas en zonas aledañas en Sumatera (Wahyuni Mandira en Sumatera del Sur, Dipasena y Bratasena en Lampung). Todas ellas se ven enfrentadas a fuertes protestas de los pobladores locales debido a los derechos sobre la tierra y violaciones de los derechos humanos. La empresa Wahyuni Mandira Co. posee actualmente 30.500 hectáreas y esta planificando expandirse a 170.000 hectáreas. Antes de sus operaciones en 1997, parte de la tierra pertenecía a los pobladores locales y la otra era un área de conservación. Aproximadamente 2.200 productores fueron forzados a entregar sus tierras por compensaciones ínfimas, cuando el Gobierno provincial declaro que esas tierras eran de propiedad gubernamental y que los pobladores locales no tenían derechos sobre ellas. Sólo el 10% de esos productores fue invitado a convertirse en pequeños propietarios criadores de camarón y al resto se le exigió que emigrara. Mas de mil de ellos se resistieron y permanecieron en tierras vecinas y en áreas de manglares. En noviembre de 1998, cerca de 1.600 campesinos (pequeños propietarios criadores de camarón) protestaron contra las condiciones impuestas por la compañía. Frustrados por la falta de respuesta de la compañía, del Parlamento Nacional de Yakarta, del Gobierno regional de Sumatera del Sur, y de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, los campesinos comenzaron a manifestar frente a la oficina de administración de granjas y la situación se descontroló, convirtiéndose en un motín. Minutos después de iniciado el motín, la granja fue rodeada por el ejercito, y los campesinos quedaron atrapados dentro de la granja sin comida durante varios días. Al final, mas de 30 campesinos fueron arrestados, y 16 de ellos fueron condenados a periodos de prisión de entre 6 meses y 5 años. El tribunal nunca considero que había importante evidencia que señalaba que el motín fue iniciado por la compañía. Para expandir las operaciones de producción a 170.000 hectáreas, durante el año 2000 la compañía construyo canales de agua a través de las tierras de los pobladores locales, creando mas tensiones y conflicto. Algunos de los pobladores se dedican a la cría tradicional de camarón. La compañía se instaló con protección del ejército y la policía. Historias similares sucedieron en Dipasena Farming, una granja camaronera cercana operada por el mismo "holding", donde mas de 1.700 campesinos (pequeños propietarios) protestaron por las mismas razones y las mismas demandas, y en la finca Shrimp Banggai Sulawesi, una "joint venture" de 100 hectáreas entre una compañía indonesia y otra francesa. Los pobladores locales presentaron una demanda contra las compañías pero todavía están esperando una respuesta del Tribunal de primera instancia. Otros casos similares bien documentados se produjeron en Maluku, Papua, y en otras localidades de Sumatra. Las comunidades no solo resisten por los derechos sobre la tierra sino también por los impactos ambientales. La comunidad de Bengkulu, en Sumatra, se opuso a la construcción de una granja camaronera en su zona debido a problemas ambientales. Más recientemente, el 15 de agosto de 2001, la Central Pertiwi Bahari (CPB), también conocida como Bratasena Farming, en las provincias de Lampung fue demandada por 147 pobladores locales por conflictos de derechos sobre 347 hectáreas de tierras. Los pobladores locales afirmaron que sus tierras habían sido ocupadas por la compañía en 1995 sin ningún tipo de compensación. En aquel momento plantearon el caso a la compañía, al gobierno local y al Parlamento nacional, pero no lograron ninguna respuesta. La compañía ahora insiste en que responderá a la demanda si el gobierno le exige que lo haga. El sistema NESS también es fuertemente discriminatorio contra las mujeres. En la producción de camarón a gran escala, sólo los hombres adultos y con educación pueden aspirar a conseguir trabajo. En caso de muerte o discapacidad de los pequeños propietarios varones, la mujer debe dejar la finca camaronera, dejando todo el patrimonio por el cual ha estado pagando en cuotas. El impacto sobre la salud y la educación también se puede considerar grave, especialmente para los niños. Durante El Niño en 1999, la malaria se extendió por Sumatera del Sur en parte debido a los estanques de camarón abandonados, que se convirtieron en un ambiente óptimo para la larva del mosquito Anofeles. La falta de agua potable hizo que muchos pobladores de Wahyuni Mandira Farm, Sumatra, enfermaran de pulmonía por beber agua de lluvia. En conclusión, el cambio de la cría tradicional a la cría industrial del camarón, que se está produciendo a ritmo veloz en Indonesia, podría a corto plazo beneficiar al gobierno y a los inversores camaroneros a gran escala, debido a la generación de divisa extranjera, pero los costos ambientales y sociales asociados a esta industria superarían por lejos los beneficios. Las comunidades locales son particularmente marginadas y explotadas en las granjas a gran escala del modelo NESS y las estructuras sociales locales se ven amenazadas por creciente tensiones y conflictos. Por: P. Raja Siregar, correo electrónico: radja@walhi.or.id , editado por Maurizio Farhan Ferrari, Forest Peoples Programme, correo electrónico: mfferrari@pd.jaring.my - Malasia: cada camarón producido representa una lágrima La industria camaronera se desarrollo rápidamente en Malasia a partir de los años 80, después de los supuestos éxitos logrados por los países vecinos Tailandia, Indonesia y Filipinas. Malasia, sin embargo, no es uno de los principales productores del mundo de camarón marino cultivado, dado que el área dedicada a esa actividad es de aproximadamente 5.100 hectáreas (2.627 hectáreas en 1995). A pesar de eso, el Gobierno de Malasia se enorgullece en declarar que la producción promedio del país es la tercera más grande del mundo después de Taiwan y Tailandia. Y ya están en marcha planes para la intensificación y expansión. En base al Plan de Acción para la Producción de Alimentos (sector pesquero) formulado por el Departamento de Pesca, la producción prevista de camarón marino (camarón blanco, Penaeus penicillatus y camarón tigre, Penaeus monodon) para el año 2010 será de 129.100 toneladas métricas. Esto significa un aumento de la producción de 13 veces en relación al nivel de 1998 de 9.835 toneladas métricas. A principios de los años 90, el gobierno identifico 110.000 hectáreas de bosques de manglares adecuados para la cría del camarón tigre y destino 15,38 millones de ringgit (3,8 ringgit equivalen a un dólar) al desarrollo de la acuicultura en el Sexto Plan de Malasia. Los gobiernos estatales y las agencias relacionadas se apresuraron a enajenar bosques de manglares y de pantanos muy valiosos para esta actividad ecológicamente destructiva, e incluso llegaron a adquirir tierras arroceras muy productivas para ese objetivo. Se pensó muy poco en el impacto que esa destrucción implicaría para el medio ambiente y las comunidades que dependen de los manglares para su sustento. Los impactos ambientales principales producidos por la producción industrial de camarón han sido la pérdida de manglares, contaminación del agua y disminución de la pesca en las aguas costeras. Los manglares constituyen sólo el 3% (aproximadamente 650.000 hectáreas) del área total de Malasia. La mayoría de los estanques abiertos durante la década de los 80 y principios de los 90 implico la tala de manglares. Los pescadores locales están muy preocupados por la pérdida cada vez mayor de manglares, ya que esta conduce a la disminución de especies silvestres y a la extinción de varias especies comerciales de peces en algunos lugares. Una investigación realizada por la Asociación para el Bienestar de los Pescadores Costeros de Penang revelo que 34 especies de peces se extinguieron y otras 50 o más se están tornando escasas en las aguas cercanas a Penang. La destrucción de los manglares costeros también ha producido la erosión de la costa. Los poblados costeros son muy sensibles a la erosión, castigados por fuertes olas y tormentas. Sus vidas y propiedades están en peligro, mientras que el mar voraz se esta tragando lentamente la costa. Algunos estanques fueron abandonados debido a la erosión, a la existencia de sulfato ácido en el suelo y a la ocasional mortalidad masiva de camarones debido a epidemias. Los criadores no invierten ningún esfuerzo en rehabilitar los manglares degradados y nuevamente las comunidades costeras son víctimas de esos hechos. Si bien la cría del camarón es todavía una industria pequeña en Malasia, los impactos sociales ya son evidentes. Entre los más preocupantes están la pérdida de fuentes de sustento e ingreso para los pequeños pescadores costeros debido a la pérdida de manglares y a la disminución de los peces, cambios negativos en las practicas agrícolas, y violaciones de derechos humanos. El proyecto de producción de camarón mas controvertido en Malasia esta ubicado en Kerpan (Kedah). Samak Aquaculture fue aprobada como "joint venture" en 1993, y el 60% es propiedad de una compañía saudita llamada Saudi Ben Ladin, 10% es propiedad del Gobierno estatal de Kedah y 30% de una compañía fundada para representar los intereses de los propietarios de tierras y productores. El apoyo del gobierno a la acuicultura comercial ha ayudado inmensamente a compañías como Samak Pero el aspecto más criticable de todo este proyecto consiste en que el estado expropió tierras que ya eran de propiedad de los campesinos locales para ponerlas al servicio de los intereses corporativos. Inicialmente, el gobierno estatal y Samak intentaron ganarse la confianza de los productores y propietarios de tierras en Kerpan para lograr que vendieran o arrendaran sus tierras o que participaran en el proyecto comercial. Algunos propietarios aceptaron participar, pero la mayoría de los productores y propietarios de tierras más grandes, un total de 800, se negó a integrarse. De esa forma, el estado invocó la Ley de Adquisición de Tierras para expropiar mas de 1.000 acres de arrozales. Esta ley permite al estado adquirir tierras de propiedad privada si considera que los proyectos de desarrollo que implantará en ellas representaran un beneficio económico para el país. El estado ofreció una compensación que rondó en los 18.000 y 24.000 ringgit (3,8 ringgit = US$1) por acre, pero los propietarios de tierras se negaron a aceptar esa compensación ínfima. En enero de 1995, cerca de 100 productores se reunieron en la entrada del lugar del proyecto para evitar que ingresaran las máquinas excavadoras. Los productores montaron vigilias en tiendas improvisadas. Durante los días siguientes, batallones de la policía se presentaron en el sitio del proyecto. Una semana después la maquinaria pesada ingreso al sitio. Los productores de arroz contemplaron con impotencia como las excavadoras y la maquinaria pesada comenzó a arrasar sus cultivos de arroz durante la estación de cosecha. Los campesinos, hombres y mujeres, no pudieron soportar la situación y se tendieron en la ruta para impedir el ingreso de los vehículos. La policía arrestó a 33 manifestantes, 10 mujeres y 23 hombres. Las mujeres fueron liberadas después de tres días y los hombres debieron pasar una semana en la cárcel. Uno de los detenidos se lamentaba diciendo que "Lo más trágico de este ida es que nosotros somos las víctimas y nos arrestan por defender nuestros derechos". Después de siete años, el poblado todavía sigue atascado en disputas sobre la tierra. Los estanques ya fueron cavados, pero las epidemias de enfermedades, discusiones legales, problemas de manejo y conflictos sobre la tierra han determinado que en siete años de existencia, el proyecto haya perdido millones de dólares y todavía no haya comenzado a exportar camarones. Mientras tanto, los productores de Kerpan han estado viviendo en la incertidumbre económica durante los últimos siete años, y la amenaza inminente de perder las tierras que los abastecen dificulta mucho la supervivencia. Como afirmó un productor de Kerpan: "Cada camarón producido aquí representa una lágrima de alguno de nosotros. Así se mide lo que hemos sufrido". Por: Meenakshi Raman, Consumers Association of Penang, correo electrónico: meenaco@pd.jaring.my - Tailandia: Un futuro incierto para el primer exportador del mundo? Tailandia ha sido el primer productor y exportador de camarón industrial del mundo durante muchos años, desde que comenzó la fiebre del camarón a principios de los años 80. La producción total de camarón del país alcanzo el año pasado las 300.000 toneladas por año, mayor que el promedio anual de 200.000/250.000 toneladas, gracias a una escasez de la oferta en el mercado mundial. A pesar de eso, durante el año 2001, las asociaciones de productores y exportadores de camarón han solicitado al gobierno que instrumente con rapidez una política nacional que promueva la producción industrial de camarón para prepararse para una competencia más dura con los países vecinos. India y Bangladesh juntos producen entre 60.000 y 80.000 toneladas; Indonesia, entre 60.000 y 80.000; Vietnam entre 50.000 y 70.000; las Filipinas 30.000; y Malasia 10.000. Según los exportadores de camarón, debido al apoyo gubernamental y a las nuevas políticas, esos países cuentan ahora con un potencial mayor para aumentar su capacidad y Tailandia podría ser desplazado del mercado exportador si no se desarrolla una política para promover al sector. Los exportadores de camarón declaran abundantemente sobre la necesidad de más medidas de apoyo a la industria del camarón, pero no dicen nada sobre los tremendos impactos ambientales y sociales de esa industria. Según la Oficina Nacional de Desarrollo Económico y Social de Tailandia, cerca de 253.000 de las 380.000 hectáreas de manglares que tiene el país fueron destruidas por las granjas camaroneras. En varias provincias costeras, muchas de esas granjas fueron ubicadas cerca de arrozales, los que fueron afectados por la contaminación de agua salada. El sustento de los productores y las comunidades de pescadores cercanos a las áreas de las granjas de camarón se ha visto gravemente afectado. Debido a la auto contaminación, los ataques de virus y la degradación de la tierra, muchos estanques a lo largo de la costa fueron abandonados, y la industria se desplazó a otras áreas, dejando atrás grandes predios de tierra yerma. Una de las áreas seleccionadas en los últimos años fue la cuenca arrocera interior del país en las planicies centrales. Esta decisión ha generado fuerte oposición entre los productores de arroz, las ONGs y los sectores académicos, hasta el punto que el gobierno debió prohibir hace dos años la producción del camarón tigre Negro tierra adentro. Debido a la naturaleza insaciable de la industria del camarón, la prohibición fue duramente atacada durante el año 2001 y circularon fuertes rumores de que seria levantada en poco tiempo. Sin embargo, debido a la presión de grupos de la sociedad civil y sectores académicos, y el asesoramiento de una subcomisión, la Oficina Nacional de Medio Ambiente finalmente decidió mantener la prohibición y exhortó a promover el cultivo sustentable y ambientalmente adecuado del camarón. Las últimas noticias informan que productores de camarón en las provincias arroceras cambiarían a un camarón de agua dulce menos rentable pero mas adecuado para el medio ambiente, conocido como koong kam kram. Mientras tanto, todavía falta crear una política que prohiba la tala de manglares y promueva la rehabilitación y reforestación de los estanques abandonados. Los pobladores locales han vivido tiempos difíciles en su lucha contra la expansión de la producción industrial de camarón, porque la policía, el ejército y la justicia parecen estar del lado de aquellos que tienen dinero y conexiones políticas. En este estado de cosas, los inversores de la industria del camarón se sienten libres para hacer su voluntad, en niveles que a veces superan largamente lo aceptable. En enero de 2001, el Sr. Jurin Rachapol, de 49 años, un conservacionista y defensor del manejo comunitario de bosques en Phuket fue asesinado mientras cosechaba nueces en su granja. Su familia y amigos creen que la militancia de Jurin contra la producción de camarón y los métodos de pesca destructivos fue la razón por la que lo mataron a tiros. Incluso el periódico Bangkok Post publicó artículos fuertes sobre el tema afirmando que se trata de un conflicto entre conservación, uso y manejo adecuado, y, según las propias palabras del periódico, "la superexplotación de los recursos naturales" y la "avaricia" de los productores de camarón. Pero el final del año 2001 no trae buenas noticias para la industria camaronera. El 48% de la exportación de camarón esta destinada a EE.UU., y la industria deberá buscar nuevos mercados, debido a la disminución de las importaciones de EE.UU. después de los ataques del 11 de setiembre. Las últimas noticias también informan que los productores tailandeses de camarón advirtieron sobre la contaminación derivada del cultivo inadecuado, que ha determinado la existencia de productos conteniendo sustancias antibióticas que pueden estar prohibidas en países europeos. Por: Maurizio Farhan Ferrari, correo electrónico: mfferrari@pd.jaring.my - Vietnam: camarones, manglares y Banco Mundial Los gobiernos del sudeste asiático han promovido la cría de camarones como una forma de obtener divisas. Los que se benefician con la expansión de esta actividad son empresas privadas como la compañía agroindustrial tailandesa Charoen Pokphand. En Tailandia, el Banco Mundial, el Banco Asiático de Desarrollo, la empresa Charoen Pokphand y el gobierno trabajaron juntos para crear las condiciones que permitieran la expansión de la industria camaronera. Se ofrecieron generosos subsidios a las empresas que realizaran actividades de cría industrial de camarones en Tailandia, en especial exenciones fiscales, importaciones libres de aranceles, franquicias impositivas y créditos a la exportación. En la década del 90, Charoen Pokphand amplió sus actividades de cría de camarones a Vietnam. En 1993, la empresa llego a totalizar 96 millones de dólares por la exportación de camarones de Vietnam, representando aproximadamente el 40 por ciento de la venta nacional de ese rubro. Charoen Pokphand también tiene en el país fábricas de procesamiento de alimento para camarones. En los últimos veinte años, la superficie de bosques de manglares de Vietnam se redujo drásticamente. Por ejemplo, en la provincia de Ca Mau, en el extremo más meridional del país, entre 1983 y 1992 se perdieron 60.000 hectáreas de bosques de manglares. Tierras que antes fueron bosques de manglar son ahora granjas camaroneras y quedan apenas unos pocos árboles. En varios lugares se han perdido los servicios que ofrecían los bosques de manglares, tales como material para techos, leña, carbón, plantas medicinales y miel. La cría de camarones tiende a ser una actividad de corto plazo. A su vez, la cría industrial emplea antibióticos y agregados químicos para aumentar la producción, con lo cual las piscinas y los sistemas hídricos circundantes terminan finalmente tan contaminados que lo único que resta es abandonar la tierra. Otro peligro de la cría industrial de camarones son las enfermedades. En 1994, un virus destruyó casi la totalidad de la cosecha de camarones de Vietnam. Hace dos años, el Banco Mundial y Dannida financiaron un proyecto para zonas de manglares de cuatro provincias en el Delta del Mekong. El proyecto de seis años, llamado Desarrollo y Protección de los Humedales Costeros, abarca una franja costera de 470 kilómetros. Los estudios que se llevaron a cabo para el proyecto explican que entre las causas de la degradación de los bosques de manglares figuran la defoliación provocada por la guerra de los Estados Unidos contra Vietnam, la tala de árboles llevada a cabo por las empresas forestales, la corta ilegal de árboles por gente de fuera de la región y la deforestación por la producción de camarones promovida por el gobierno. Otro de los estudios del proyecto señala que "varios ocupantes parecen ser conscientes de la necesidad de reforestar, como lo evidencian las actividades individuales y voluntarias de plantación de árboles que es posible observar en diversos sitios". Sin embargo, el proyecto implica el desalojo de más de 2.000 familias para poder plantar árboles de manglar. La gente a la que se desplazara no son solo criadores de camarón sino también agricultores, trabajadores forestales, productores de sal, sastres, mecánicos, artesanos, pequeños comerciantes, pescadores y obreros. En lugar de analizar el papel de la política gubernamental en la promoción de la cría de camarones, Ronald Zweig, responsable del proyecto del Banco Mundial, culpa a los lugareños por la pérdida de manglares. "La gente pobre de la zona rural ha tenido pocas oportunidades en materia de actividades generadoras de ingresos más que la de explotar los recursos forestales costeros hasta el punto de deteriorar seriamente los beneficios que obtienen de ellos". Por supuesto, habrá que pagar los US$ 31,8 millones prestados por el Banco Mundial para la realización del proyecto. Y para ello, el gobierno vietnamita necesitara divisas. Para juntarlas, el gobierno promoverá la exportación de cultivos comerciales, tales como los camarones. En febrero de 2001, la industria de acuicultura de Vietnam anunció un plan quinquenal, uno de cuyos objetivos clave es aumentar la superficie dedicada a la cría de camarones de 226.000 a 330.000 hectáreas. El viceministro de Pesca, Nguyen Viet Thang, prometió apoyo financiero estatal para las granjas camaroneras mayores a 100 hectáreas. La pérdida de los bosques de manglares en Vietnam para dar paso a las granjas camaroneras es un problema que seguramente no se resolverá con solo desplazar a los lugareños y plantar árboles, como parece sugerir el Banco Mundial. Por: Chris Lang, e-mail: http://chrislang.org REDES RELACIONADAS CON LOS MANGLARES La Red de Acción contra la Producción Industrial del Camarón (Industrial Shrimp Action Network), ISA Net, fue creada en 1997, para realizar campañas y ayudar a organizaciones no gubernamentales de Asia, Africa, América del Norte y del Sur, Europa y Australia a resolver los impactos que genera sobre los ecosistemas, economías y comunidades locales el crecimiento explosivo de la acuicultura del camarón a gran escala. Los representantes de organizaciones ambientalistas y comunitarias de 14 países organizaron ISA Net como una red para apoyar y alentar la producción de camarón responsable y sustentable. Estas organizaciones han liderado el trabajo y promovido estudios, discusiones, y campanas contra la acuicultura irresponsable del camarón, y ha instrumentado medidas de conservación de humedales en sus regiones. Como red de ONGs del norte y del sur, ISA Net representa un esfuerzo coordinado de todos sus miembros para potenciar y aumentar sus capacidades individuales. La sede se encuentra en EE.UU. y se puede establecer contacto escribiendo a: isanet@shrimpaction.org . Página web: http://www.shrimpaction.org/
El Proyecto de Acción por los Manglares (MAP, por sus siglas
en inglés), se dedica a revertir la degradación de los
ecosistemas de bosques de manglares de todo el mundo. Su
principio central es promover los derechos de los pueblos
costeros locales, incluyendo pescadores y productores, el manejo
sustentable del medio ambiente costero. El MAP brinda cuatro
servicios esenciales a las asociaciones de base y activistas.
Coordina la red internacional de ONGs y la distribución de
información sobre bosques de manglares; promueve la
concientización de la opinión pública; genera asistencia
técnica y financiera para proyectos de ONGs y ayuda a difundir
en los países industrializados las necesidades básicas y
luchas de las comunidades de pescadores y productores costeros
del Tercer Mundo afectadas por las demandas de consumo de los
países ricos. El MAP ha participado en proyectos de
restauración de manglares, actividades de apoyo y eventos
públicos educativos. Recientemente el MAP ha intensificado su
trabajo de conservación y ha comenzado a abordar otros
problemas graves que afectan los bosques de manglares, como las
industrias explotadoras de madera, petróleo, carbón y turismo,
así como otras actividades que amenacen a los manglares y a las
comunidades de la costa, a la vez que apoya firmemente el
enfoque de "abajo a arriba", porque éste determina
una diferencia mas efectiva y duradera. El MAP publica dos
importantes boletines informativos: "The Late Friday
News", un boletín informativo electrónico quincenal en
inglés y "The MAP Quarterly News", un boletín
impreso que se distribuye por suscripción (también en ingles).
Para ponerse en contacto con el MAP escriba a: mangroveap@olympus.net
.
La Red Latinoamericana por los Manglares, REDMANGLAR, fue
creada recientemente en Honduras por treinta delegados de 10
países de América Latina. Su objetivo principal es defender
los manglares y los ecosistemas costeros, para garantizar su
vitalidad y la de la población vinculada a ellos de los riesgos
e impactos de actividades (principalmente industriales) con
probabilidades de degradar el medio ambiente. Entre sus
objetivos específicos también se incluye el trabajo para
detener la expansión inadecuada de actividades económicas
industriales en los sistemas costeros, para fortalecer el
desarrollo general de las comunidades locales y sus
organizaciones de base, promover el intercambio de conocimiento
y experiencias, restaurar las áreas de manglares que todavía
existen y los ecosistemas costeros degradados, y denunciar y
detener los intentos de legalizar y financiar a nivel
internacional la acuicultura industrial, las industrias
turísticas y otras actividades destructivas. El Secretariado
Ejecutivo de esta red tiene su sede en Honduras (Coddeffagolf).
Las personas y organizaciones interesadas en unirse a la red
pueden solicitar información escribiendo a: cgolf@sdnohon.org.hn MAS SOBRE MANGLARES Y CAMARONERAS Hemos ampliado la sección sobre manglares y camaronicultura en la página web del WRM, con el objetivo de facilitar el acceso a mas información sobre esta temática. En esa sección se incluyen los artículos publicados anteriormente sobre el tema en el boletín del WRM, así como otra información relevante, enlaces útiles y fotografías. La dirección específica para acceder a la sección es: http://www.wrm.org.uy/deforestacion/manglares.html |
Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales
Maldonado 1858
11200 Montevideo - Uruguay
tel: 598 2 413 2989 / fax: 598 2 410 0985
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