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 Congo, Rep.Dem.: millones de hectáreas de bosque sometidos a madereo no sustentable

Ubicada en el corazón del continente africano, la República Democrática del Congo (RDC) tiene una superficie de 2,3 millones de kilómetros cuadrados que cubre la mayor parte de la cuenca del río Congo, y tiene una estrecha salida al océano Atlántico. Las regiones centro y norte están cubiertas por bosques tropicales (1,1 millones de kilómetros cuadrados en 1993) que, aunque escasamente poblados, son la fuente de sustento principal para muchos de los 48 millones de habitantes que dependen de los bosques, de los que obtienen productos no madereros, tales como alimentos, materiales de construcción y medicinas.

Si bien se trata de un país rico en recursos naturales, la falta de acceso a la tierra y la competencia por la misma, unidas a una larga historia de conflictos, han sumido a una gran parte de su población en la pobreza, el hambre, la desnutrición crónica y el endeudamiento.

Las compañías madereras operan sin un marco institucional o legislativo que asegure el uso sustentable y equitativo de los recursos. La mayor parte de las exportaciones de madera consiste en troncos, si bien en abril de 1999 hubo una breve prohibición que se levantó tres meses después debido a la presión del sector forestal. El Banco Mundial también contribuyó a aumentar las exportaciones de madera con un préstamos de US$ 12 millones otorgados para ese propósito con el objetivo de contribuir al pago de la deuda externa del país.

El rendimiento sumamente bajo de las operaciones madereras, resultado de una tala altamente selectiva en que sólo se cortan los mejores árboles, sólo contribuye a acelerar el ritmo en que se abren los bosques tropicales.

Desde 1996, varias compañías madereras malayas han estado explotando los bosques de la RDC: Idris Hydraulic Bhd. tiene concesiones madereras por un total de 1,2 millones de hectáreas en la RDC y Gabón, y en 1997 Innovest Bhd. compró dos concesiones madereras en la RDC que abarcan un total de casi 800 mil hectáreas. La compañía alemana SIFORZAL recibió una concesión maderera para explotar más de 2,4 millones de hectáreas. Además, China está promoviendo el madereo en la RDC para abastecer a su enorme mercado interno.

Aunque existen varias áreas protegidas, la guerra ha impedido el manejo y control dentro de las zonas en conflicto. Pero además, las áreas protegidas fuera de las zonas de guerra tampoco están siendo controladas adecuadamente.

En términos sociales, por un lado las compañías madereras suministran un cierto nivel de salud, educación y servicios de transporte a los pobladores locales, en general abandonados por el estado, pero por otro lado, les pagan salarios muy bajos y no asumen ninguna responsabilidad por los trabajadores congoleños una vez que finaliza el madereo y la empresa se traslada a otra parte. Esto significa que aquellos que se mudaron dentro del bosque para trabajar para la compañía a menudo tienen que pasar a talar el bosque para seguir alimentando a sus familias. Es a ellos (y no a las compañías ni al gobierno) a quienes se culpa de destruir el bosque, mientras que los verdaderos responsables por la destrucción social, económica y ambiental producida por el madereo no sustentable cobran en efectivo sus ganancias y se van. De esta forma las víctimas son doblemente víctimas, mientras los bosques siguen desapareciendo.

Fuente: Boletín Nº 52 del WRM, noviembre  de 2001

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