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Costa de Marfil: FMI, cacao, café, madereo y minería Durante más de una década, Costa de Marfil ha estado bajo la influencia de los programas de ajuste estructural del FMI, uno de cuyos factores más importantes ha sido la intensificación de las exportaciones. Durante la década de los 90 se intensificó la búsqueda de reformas fiscales y estructurales en Costa de Marfil. El país devaluó su moneda en 1994 y eliminó impuestos a las exportaciones en cumplimiento del programa de ajuste del FMI y en 1995 liberalizó sus mercados nacionales. Como resultado, la producción de cacao se disparó un 44 por ciento entre 1994 y 1996. Costa de Marfil se convirtió en el primer productor mundial de cacao, con el 40 por ciento del mercado mundial. El país también está ubicado en el tercer lugar en la producción de café, superado sólo por Brasil y Colombia. Pero el florecimiento del sector agrícola, con el cultivo de cacao a la cabeza, produjo cambios sustanciales en el uso de la tierra. Esta conversión de la tierra ha sido un factor esencial en la disminución de 67% de la cobertura de bosques de Costa de Marfil desde su independencia de Francia en 1960. Los bosques totalizan ahora aproximadamente 2,4 millones de hectáreas, cuando antes eran 28 millones de hectáreas, o más de la mitad sur del país. El lucrativo mercado del cacao incentivó a los productores a expandir sus parcelas en forma ilegal invadiendo los bosques protegidos de Costa de Marfil, amenazando aproximadamente un tercio de estas áreas. Las áreas de bosques a ser protegidas a través de su designación oficial como "sagradas" y "clasificadas" están siendo taladas, quemadas y sembradas con cultivos de exportación. En estos bosques, casi un millón de productores y sus familias producen hasta 100.000 toneladas de cacao, cerca del diez por ciento de la cosecha de 1996/1997. En 1994, los productos de madera destinados a Europa constituían el 11 por ciento de las exportaciones. Las actividades madereras continúan exponiendo las áreas más remotas de Costa de Marfil a la actividad de cazadores furtivos. Mientras que los pobladores locales han cazado animales para su sustento durante miles de años, la caza de animales con fines comerciales se ha convertido en una industria donde las herramientas tradicionales han sido suplantadas por rifles automáticos. La caza de chimpancés, aves, tortugas y otras especies ha crecido hasta convertirse en una industria con un valor estimado de US$ 121 millones. Los bosques de Costa de Marfil siguen constituyendo parte de las zonas de bosques más importantes de África. Su pérdida plantea riesgos graves para los modelos climáticos regionales, que están estrechamente vinculados a la presencia de la cobertura de bosques. Irónicamente, la producción de cacao depende de las condiciones climáticas y la sobreproducción de cacao podría en última instancia amenazar el éxito del cultivo. El FMI recientemente ha presionado a Costa de Marfil para que amplíe sus sectores minero y petrolero. Por: Jason Tockman, "The IMF: Funding Deforestation", American Lands Alliance, noviembre de 2001, correo electrónico: tockman@americanlands.org Fuente: Boletín Nº 54 del WRM, enero de 2002 |
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