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  México: avanza la deforestación, pero no las medidas para contrarrestarla

Las propias autoridades mexicanas acaban de reconocer, a través de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la gravedad de la situación mexicana en materia de pérdida de bosques.

El 3 de diciembre de 2001, el titular de la SEMARNAT, Víctor Lichtinger, dio a conocer el Inventario Forestal del cual se extraen las cifras de deforestación del país: durante los últimos siete años, la tasa anual de deforestación creció a 1,1 millones de hectáreas. Prácticamente se duplicó el índice anterior de 600 mil hectáreas anuales. Esto coloca a México en el segundo lugar mundial en pérdida de bosques y selvas, después de Brasil.

Entre los años 1993 y 2000 se perdieron en total 7,8 millones de hectáreas, distribuidas de la siguiente manera: el Estado de Campeche perdió el 100% de sus bosques (200 mil hectáreas), Tabasco el 58%, Chihuahua, el 7 % (576 mil hectáreas), Yucatán el 35 % (272 mil hectáreas), Querétaro el 30% (44 mil hectáreas ) y Veracruz el 22 % (270 mil hectáreas).

De mantenerse esta tendencia las selvas, que cubren una superficie de 30.8 millones de hectáreas, desaparecerán en 58 años, mientras los bosques, que actualmente suman 32.9 millones de hectáreas, bajarán a 26 millones en 25 años y en 127 años se acabarán.

Las principales causas de la desaparición de bosques son atribuidas al incremento de la superficie destinada a uso agropecuario, la cual pasó de 15 por ciento del territorio nacional a casi 17 por ciento. Sin embargo, nada han dicho los funcionarios oficiales respecto de las causas que desencadenan ese proceso, entre las que seguramente juegan un papel importante el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, las inversiones extranjeras, los monocultivos a gran escala y la tenencia de la tierra, entre otras.

Sólo a modo de ejemplo, se puede señalar que las necesidades de papel para embalaje resultante de la creciente actividad de la industria "maquiladora" --en la cual se producen bienes de exportación a partir de insumos importados-- ha motivado la aplicación de políticas de promoción de plantaciones de monocultivos de árboles en gran escala, con destino a proveer de materia prima para la fabricación barata de pulpa y papel (ver boletín 14 del WRM). En muchos casos esa causa --la exportación a los EEUU de productos elaborados en las maquiladoras-- desencadena procesos de sustitución de bosques y selvas por monocultivos a gran escala, por lo que se constituye en causa de deforestación.

En definitiva, de poco servirá la mera constatación de cifras de deforestación si no se analizan en profundidad las causas que la generan y si no se adoptan las medidas necesarias para contrarrestarlas. En 1997, el gobierno mexicano participó en la cuarta reunión del Panel Intergubernamental sobre Bosques, en la que se adoptaron una serie de Propuestas para la Acción, entre las que instó a las países a que "Prepararan estudios a fondo de las causas subyacentes de la deforestación y la degradación forestal en los planos nacional e internacional". Adicionalmente, también les alentó a "Formular y aplicar, mediante un proceso abierto y de participación, estrategias nacionales para hacer frente a las causas básicas de la deforestación, y cuando procediera, determinar objetivos normativos respecto de la cubierta forestal nacional, como aportes a la ejecución de programas forestales nacionales". Es claro que, en la situación dramática en la que se encuentran los bosques y selvas mexicanos, se vuelve imperioso comenzar ese proceso, como paso previo imprescindible para la búsqueda de soluciones.

Fuente: Boletín Nº 54 del WRM, enero  de 2002

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